El Frente Popular (de Judea)

Ahora que se está cocinando un frente progresista para frenar el avance de la extrema derecha en las próximas generales, la famosa escena de los Monty Python en La vida de Brian viene muy al caso. En la genial sátira, los partidos que tienen un objetivo común, como expulsar a los romanos, evidencian que se odian más entre ellos que al enemigo y por eso no logran ponerse de acuerdo jamás, ya que las diferencias mínimas se vuelven insalvables. 

“-A los únicos que odiamos más que al pueblo romano es a los cabrones del Frente del Pueblo Judío.

-Y al Frente Popular del Pueblo Judaico, ¡disidentes!.

- El Frente Popular de Judea, ¡disidentes!

-El Frente Popular de Judea somos nosotros.

-Creí que éramos de la Unión Popular”.

Es imposible que el diálogo no te venga a la cabeza cada vez que el sueño de que la izquierda se presente junta se hace urgente. Como en esta ocasión, en la que la ola ultra cabalga a todo galope, impulsada por las principales tecnológicas que se han sumado a las fuerzas de siempre, con intereses que la derecha defiende sin rechistar. 

Cuando preguntas a los partidos implicados, muestran unanimidad en la lectura de que los votantes progresistas “quieren que hagamos las cosas bien”. El acto de Rufián y de Emilio Delgado en Madrid ha venido a demostrar que la gente de izquierdas exige –y no entendería que no sucediera– que, por una vez en la vida, aparquen lo poco que les separa. El encuentro ha servido para testar un estado de ánimo. Muy positivo también el acto del fin de semana de los partidos con representación en el Gobierno, en el que han presentado la nueva alianza de izquierdas con el lema de doble sentido ‘Un paso al frente’. ¿Lo pillan?. Allí estaban Mónica García, ministra de Sanidad por Más Madrid, Ernest Urtasun, ministro de Cultura por los Comuns, Antonio Maíllo por IU y Lara Hernández por Sumar. Hay que activar la ilusión entre los que observan el mundo tan distópico que se nos está quedando.

Sin embargo, no hace falta escarbar mucho para que surjan grietas en la sintonía que estamos presenciando con tanta fe. Y es que hay lecturas para todos los gustos, una vez vas más allá del esperanzador titular sobre la alianza de las izquierdas. Que si Rufián lo que quiere es parar a los Comunes, que los dos partidos se parecen demasiado como para ir juntos en el mismo saco, que si el portavoz de Esquerra necesita fortalecerse porque los suyos en Cataluña lo consideran un vendido. Como bien saben en su entorno más próximo, sus esfuerzos por abrazar a otros son poco entendibles desde el Eixample. 

Esperemos que (…), además de echar unas risas con los Monty Python, asuman la responsabilidad que tienen con quienes les ven como la única posibilidad de parar la que se avecina

Emilio Delgado está buscando su lugar, apuntan otros, porque es muy buen orador y conecta con la audiencia, pero internamente tiene menos recorrido y en las últimas apariciones está recogiendo velas. Compromís está expectante. A ver qué tal le suena la música, aunque de sus dos representantes en el Congreso una diputada abandonó el pasado junio el grupo parlamentario de Sumar y se pasó al Grupo Mixto. Alegría. Los valencianos harán valer el apoyo, lo tienen claro. Un panorama muy del Frente Popular de Judea. Con Podemos, es nombrarlos y aparece el padre Karras (El exorcista). La aversión es generalizada, otro punto de unión. “Su intención es deteriorar al Gobierno, y el del resto, lograr que el progresismo siga al frente del país. Votar a Podemos es como votar en blanco”, expresan desde uno de los partidos del núcleo duro de la coalición. Y no sigo para no aburrir.  

“Tenemos que generar expectativas que se vayan a cumplir”, dicen desde otro de los partidos adscritos a Sumar. La coalición que nació a toda prisa para las elecciones de julio del 23 asegura que llevan desde septiembre cocinando lentamente los términos de un acuerdo en el que las distintas sensibilidades se sientan cómodas y que este sábado presentaron sin entrar en detalles en lo que es más una declaración de intenciones, pues consideran que aún hay tiempo para detallar e ir añadiendo partidos. El mensaje es que se está avanzando. ¿Se mantendrá el nombre de Sumar? No parece relevante, están abiertos a cambiarlo si es mejor para el proyecto. Esperemos que tengan muy presente la trágica experiencia del Frente Popular que ganó las elecciones en el 36, y que además de echar unas risas con los Monty Python, asuman la responsabilidad que tienen con quienes les ven como la única posibilidad de parar la que se avecina.

Ahora que se está cocinando un frente progresista para frenar el avance de la extrema derecha en las próximas generales, la famosa escena de los Monty Python en La vida de Brian viene muy al caso. En la genial sátira, los partidos que tienen un objetivo común, como expulsar a los romanos, evidencian que se odian más entre ellos que al enemigo y por eso no logran ponerse de acuerdo jamás, ya que las diferencias mínimas se vuelven insalvables. 

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