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Buzón de voz

Montoro es un caso

En plena campaña de la declaración del IRPF, Cristóbal Montoro está haciendo todo lo posible para desacreditar a la Agencia Tributaria y a todos aquellos profesionales cuya función consiste precisamente en dar fe de la veracidad de documentos públicos y privados.

El ministerio de Hacienda ha emitido un "Comunicado sobre las últimas informaciones aparecidas en relación con el caso Nóos". Ni siquiera es correcta la fecha del mismo (18 de junio de 2012), pero ese gazapo sí que lo puede cometer cualquiera. Lo que no cuela es sostener como explicación oficial que "el error en la imputación de transmisiones de inmuebles a Doña Cristina de Borbón y Grecia es consecuencia de que la información recibida por la Agencia figura atribuida a un DNI que coincide con el suyo". Hacienda pone por escrito lo que su ministro había anticipado oralmente: los datos enviados al juez José Castro son los "proporcionados por terceros" a la Agencia Tributaria.

Hacienda imputaba a la infanta Cristina la venta de hasta 13 propiedades inmobiliarias entre 2005 y 2006, a través de operaciones efectuadas en tres provincias distintas, inscritas en cuatro registros de la propiedad diferentes y rubricadas por cuatro notarios. Las probabilidades de asignar por error en 13 ocasiones al mismo DNI propiedades que no corresponden a su titular deben de ser similares a las que uno tiene de cruzarse con un extraterrestre. Si el nombre lleva el apellido Borbón y el DNI es el 00 000 014-Z, quizás no sea un extraterrestre sino Elvis Presley.

La culpa de los "terceros"

Los "terceros" a los que acusa Hacienda de tan impresionante "error" sólo pueden ser notarios, registradores o sus ayudantes. Y fundamentalmente notarios, puesto que ninguna operación de compraventa puede inscribirse en un registro de la propiedad si no ha sido previamente firmada ante notario. Desde los registros y las notarías están obligados a comunicar las transacciones a la Agencia Tributaria, pero lo hacen por "canutos" informáticos diferentes, lo cual dificulta aún más la coincidencia en un mismo error. En el colmo de la chapuza (o lo que sea), la única venta inmobiliaria escriturada por la infanta en las fechas señaladas (un piso en Barcelona) no aparece en el informe enviado al juez. Sobre este clamoroso "error" no dice nada el comunicado de Hacienda.

Ni el Colegio de Notarios ni el de Registradores, ni siquiera los propios técnicos de Hacienda, creen la versión oficial de Montoro. Curiosamente, el único de los directamente afectados por este vodevil que ha "comprado" la explicación de Montoro es la propia 'víctima', quien a través de su abogado, Miquel Roca, ha anticipado que no reclamará a Hacienda porque "los errores se corrigen, y nada más". Circulan ya distintas teorías más o menos conspirativas que adjudican lo ocurrido a la intencionalidad y no al error, pero el abogado de la infanta no parece tener mayor interés en que se investiguen.

Mientras toda la oposición le exige comparecer en el Congreso porque nadie cree sus explicaciones, Hacienda anuncia en su comunicado que la Agencia Tributaria "va a iniciar un proceso de revisión de algunas fuentes de información". Es decir que, en lugar de abrir una investigación a fondo y de ofrecer todos los datos que le llevan a acusar a "terceros", lo que hace es lanzar una advertencia a "terceros", que van a ser "revisados".

Quizás temiendo una avalancha de peticiones de revisión de datos en plena campaña de declaración de la renta, Montoro pretende tranquilizar a la ciudadanía. "Hay que resaltar -dice el comunicado oficial- que la información que se utiliza para la asistencia a los contribuyentes (por ejemplo, borradores de Renta) tiene el máximo nivel de calidad puesto que es objeto de sucesivos contrastes y depuraciones". No como la información que se envía al juez del caso Nóos. Montoro es un caso.caso Nóos

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