Muros sin Fronteras

Messi como síntoma del periodismo

Ramón Lobo

Lionel Messi superó por unos días al covid-19 en las búsquedas en Internet. Es un signo de los tiempos. Vivimos a impulsos, a fogonazos. Una noticia de lo que sea sustituye a otra en pocos minutos en el mercado del trending topic, un escaparate convertido en un dios caprichoso que decide lo que es importante. ¿Y lo trascendente?

La mayoría de los científicos defienden que nos encontramos en el Antropoceno, la Edad de los humanos, que es la nuestra. No es algo positivo: se acelera la catástrofe climática y la destrucción del planeta en el que vivimos. La economía capitalista desbocada vive también de resplandores sin otro plan que ganar dinero a corto plazo, contamine o mate. Esto cotiza a la baja en las redes sociales.

Un día titulamos que el astro argentino se va gratis del Barça en virtud de una disposición contractual; otro, que se queda porque la cláusula de 700 millones de euros para la ruptura de su contrato sigue vigente. Hablamos hasta la extenuación de un texto imaginario. No lo hemos visto entero. El diario Sport ofreció dos líneas que parecen dar la razón al jugador aunque falta conocer el resto. Estamos en medio de una guerra civil que va a dejar a los Rose en un juego de niños. Como en toda disputa, las partes alimentan su relato con una visión interesada de los hechos. Se trata de una permanente cortina de humo que nos impide obtener información de primera mano. Interpretamos la interpretación interesada de los protagonistas. Sucede en la política: repetimos más de lo que informamos.

Sin una comprobación independiente de los hechos, no existe la noticia, solo una declaración que deberíamos situar en un contexto más amplio. "Los Messi dicen", "el Barça dice". Incluso cuando La Liga apoya al club se nos olvida recordar que la Liga es la patronal y el Barcelona la empresa. No es una reacción sorprendente.

Las secciones deportivas de los principales diarios tradicionales son por lo general muy buenas. Y en el mundo anglosajón, extraordinarias. Prima el análisis, la solidez y la información sobre el hooliganismo. Un amigo me dijo hace años que leía El País por sus secciones de Deportes e Internacional, las dos más valoradas por los periodistas del diario en las diversas encuestas internas. Abundan los textos excelentes en La Vanguardia y en El Periódico, también en la mal llamada"prensa de provincias", y más desde el confinamiento.

Las web de los diarios deportivos españoles –aunque hay grados: medalla de oro, de plata y dos de bronce– se han instalado en un mundo paralelo. Junto a la "información" deportiva (casi siempre fútbol) aparecen noticias preocupantes sobre la pandemia, incluidos bulos y mentiras, con titulares llamativos. Todo es "bomba", "escándalo", "lo nunca visto". Incluyen vídeos sacados de Internet sin citar jamás la procedencia. Lo importante es que sean llamativos para aumentar las visitas. Añadan unas cuantas señoritas en bikini, todas jóvenes y voluptuosas, junto a unos comentarios machistas. Tienen suerte de que el movimiento Me Too no lee la prensa deportiva española. En medio de ese bosque se pueden leer algunos textos trabajados y rigurosos que nos demuestran que otro periodismo deportivo aún es posible. ¿Sería rentable?

Varios medios generalistas de la derecha política, sobre todo algunos digitales, siguen una vía similar en las formas pero con otro fondo moral. No prima tanto la búsqueda del impacto y de los clics, lo que manda es hacer todo el daño posible al contrario, en este caso al Gobierno central, y a Podemos, convertido desde su nacimiento en el enemigo público número uno. Es un clima que se ha extendido a las tertulias o columnas, que está en las intervenciones de los diputados en un Congreso convertido en un plató de televisión basura.

Hasta les parece escandaloso que Podemos exija al PSOE pactar las líneas maestras de los Presupuestos Generales del Estado. Pero, ¿no están en el mismo Gobierno de coalición? ¿No entra dentro de la lógica que tengan una estrategia común antes de negociar con otros grupos? Los periodistas deberíamos favorecer un clima que normalice los acuerdos entre partidos tan opuestos como Podemos y Ciudadanos, porque se supone que todo este tinglado tiene como objetivo el bien común de los ciudadanos, voten lo que voten.

Nos falta cultura política y capacidad de tolerar la diferencia, el disenso. Se aprende más de los que no piensan como nosotros. El compromiso tiene mala prensa en España, cuando debería ser de uso cotidiano en una democracia sana.

La realidad es más compleja que los titulares, los odios, la manipulación y las declaraciones precocinadas de una legión de asesores que han sustituido el pensamiento por el marketing, las ideas por un producto de consumo instantáneo.

El funcionamiento del sistema, la salud de la democracia, depende de lo que los anglosajones llaman accountability, es decir, de la responsabilidad; de que todo cargo público esté sometido al escrutinio permanente de su trabajo, por el que debe dar cuenta ante la ciudadanía.

Sin una verdadera división de poderes y sin una prensa independiente, profesional y eficaz es imposible vigilar a los que cobran del erario público, o a los empresarios que se benefician de contratos no siempre transparentes. O de futbolistas que no pagan impuestos.

No es edificante que los cuatro ex presidentes del Gobierno salgan en defensa de Rodolfo Martín Villa frente a la jueza Servini, que investiga crímenes del franquismo (porque este tipo de delitos son universales y perseguibles en cualquier país, recuerden el caso Pinochet. ¿Qué temen?

Traté de resumir la respuesta en un tuit: "La defensa cerrada del emérito, y ahora de Martín Villa, revela la existencia de un clan político-empresarial que teme perder el privilegio de hacer negocios sin luz y taquígrafos. Pánico a cualquier cambio que modifique el estatus quo y abra la posibilidad de tirar de la manta".

Da igual que hablemos de fútbol, de política, de pobres o de los muertos en el Mediterráneo. El aluvión de lo superfluo impide cualquier reflexión y mejora de nuestra sociedad. Ni siquiera son posibles las preguntas porque desaparecieron las dudas. Todo es una certeza fútil que gira en la rueda de hámster a una velocidad inhumana.

P.D. ¿No íbamos a hablar de Lionel Messi? Soy del Real Madrid y en estos momentos sólo cabe el silencio y la espera. Acabarán pactando porque el Barça necesita una gran reestructuración y está tieso de dinero. Frase para una defensa preventiva: no me gusta Florentino Pérez.

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