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EL HOMBRE MODERNO

Omiertà

Manifestación del 15-M en Madrid.

Están de mierda hasta el cuello. Y no dicen nada.

Es su código de silencio. Nadie dice nada, nadie responde a nada… ya tal.

Nosotros lo llamamos indignación, ellos rabieta. –Ya se les pasará, a su edad es normal–, de hecho, más que un programa electoral nos aplican el “Método Estivill” dejándonos gritar solos en una habitación esperando a ver si nos cansamos. Pero no nos cansamos.

Magdalena y Bárcenas no se conocían, eran como dos besugos que tampoco se habían conocido. Eran ejemplares y ahora son sólo dos piezas más en el tablero donde a juicio de sus respectivos partidos se desarrolla una causa general en su contra. Y todo eso, sin tener ni puta idea de cómo jugar al ajedrez. Para ellos no necesitamos soluciones y esperanza. Sólo necesitamos un poco más de confusión.

En este país hemos sufrido golpes de Estado, dictaduras, decenas de atentados terroristas. Han intentado cercenar derechos, libertades, pero nunca han podido quitarnos nuestra capacidad de pensar. No, sólo Rajoy puede hacer eso.

Al sistema democrático español le pasa como cuando a Isaac Basheis le preguntaron si creía en el libre albedrío, respondió con cierta ironía, "no tengo otra elección".

Los datos, planes, porcentajes, estadísticas, por más que puedan ser reales no representan la realidad, la realidad de miles y miles de tragedias repartidas por un país donde lo peor no son los datos, son las perspectivas. No es el pan para hoy lo que preocupa, es el hambre de mañana. Nunca en nuestra reciente historia tuvimos tantas herramientas y capacidades para no hacer nada.

El infinito. Mariano, el infinito.

Rajoy una y otra vez nos devuelven a ese antiguo pensamiento filosófico: Si un hombre intenta equivocarse y lo consigue ¿qué diremos que ha hecho?

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