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Telepolítica

Un debate que vale la pena ver

José Miguel Contreras nueva.

Este miércoles noche tendrá lugar el debate organizado por Telemadrid entre los cabezas de lista de las seis principales fuerzas políticas que concurren a las elecciones del 4 de mayo. La emisión va a concentrar una gran atención mediática. Según ha anunciado el Partido Popular, esta va a ser la única oportunidad que vamos a tener de poder ver a Isabel Díaz Ayuso enfrentarse cara a cara con sus oponentes. No ha sido fácil conseguir el encuentro. El equipo de la candidata popular ha entendido que tiene poco que ganar en los debates, a la vista de la marcha en las encuestas. Por contra, siempre corre el peligro de que en la discusión pudiera producirse algún accidente que alterara la marcha de la campaña.

Las tres claves

Normalmente, este tipo de eventos electorales acaban por tener poca trascendencia real sobre el resultado en las urnas. Los populares han forzado que se produzca además lo más alejado posible del 4 de mayo, con el fin de intentar reducir al máximo un impacto imprevisto. En esta ocasión, sin embargo, el cruce de los candidatos en una confrontación televisiva puede tener especial importancia por tres diferentes factores:

1. Efecto novedad. Se van a reunir líderes de perfiles muy diferentes a los que no estamos acostumbrados a ver públicamente enfrentados. Hay un elemento novedad que le aporta un interés añadido al debate. Habrá varios polemistas de buen nivel habituados a este tipo de situaciones junto a otros más inexpertos. La principal expectativa será la de ver a Díaz Ayuso no en formato de monólogo y observar su capacidad de resistir en un escenario de discusión abierta al que está muy poco habituada. Inevitablemente, ella es la que se juega la reelección y la que será, de partida, el centro de toda la discusión.

2. El valor de unas décimas. Los debates electorales suelen mover en la práctica un porcentaje de votos pequeño, especialmente cuando se celebran demasiado alejados de la cita en las urnas. Sin embargo, en esta peculiar elección hay la posibilidad de que algunos factores decisivos se lleguen a dirimir por unas décimas. El hecho, por ejemplo, de que Ciudadanos acabe por entrar o no en la Asamblea puede alterar decisivamente la conformación de las mayorías de gobierno. Todas las encuestas parecen indicar que la candidatura de Edmundo Bal puede salvarse o hundirse por un escaso margen de votos.

3. La movilización. Si el debate resulta vivo y esclarecedor puede servir para despertar la movilización de una parte del electorado que aún no ha decidido ir a votar. La carga emocional que tienen este tipo de confrontaciones suele contribuir a aumentar la expectación sobre una campaña que, hasta ahora, parece moverse sin grandes sobresaltos. A la izquierda, más afectada según los sondeos por la falta de motivación, le interesa un debate vibrante que pueda convertirse en un acontecimiento. La derecha, por el contrario, se conformaría sin problema alguno con que nada trascendente pasara.

Estrategia de los partidos

Está claro que los seis partidos han arrancado la campaña en situaciones muy diferentes. De cara a la emisión televisiva de esta noche de miércoles, los objetivos de cada candidato son a buen seguro también distintos. Algunos van a conservar lo que ya tienen. Otros necesitan con urgencia que se produzca un cambio en su actual posicionamiento.

Isabel Díaz Ayuso ha intentado desde hace meses presentarse como la principal figura de oposición a Pedro Sánchez en España, por encima de Pablo Casado y del resto de barones del partido. Hasta ahora ha conseguido que su gestión al frente de la Comunidad de Madrid apenas haya sido objeto de controversia. Ha intentado imponer, en todo momento, presentarse como una alternativa al Gobierno de coalición sobre el que ha centrado la mayor parte de su discurso. Esta noche le resultará más difícil eludir que se evalúe su trabajo y el del PP al frente de la comunidad desde hace casi tres décadas.

Ángel Gabilondo necesita asumir mayor protagonismo en esta campaña. La estrategia de ignorarle en todo momento, seguida por Ayuso, le ha dificultado que se visualice su figura como la alternativa directa a la candidata popular. Su estilo profesoral, educado, moderado y sin muchos aspavientos, va a quedar especialmente marcado por la presencia de polemistas con gran fuerza emocional como Pablo Iglesias, Rocío Monasterio o la propia Díaz Ayuso. Su reto será el de conseguir destacar e imponer su personalidad frente a sus oponentes.

Mónica García, para muchos madrileños, era casi una desconocida hasta hace unas semanas. Todas las encuestas marcan hasta el momento un resultado sólido para la formación liderada por Íñigo Errejón. El perfil de Mónica García, muy cimentado en su trabajo en la sanidad pública, le ayuda a tener presencia acreditada en el actual debate político. Tiene una autoridad contrastada en la materia de mayor trascendencia en la sociedad actual. Esa es su principal ventaja al frente de Más Madrid.

Rocío Monasterio es ampliamente conocida por los madrileños. Precisamente, una de sus habilidades más contrastadas es su capacidad de confrontación verbal en los platós de televisión. Las últimas encuestas parecen alejar a Vox del peligro de quedar por debajo del 5%. Su estrategia de buscar la atención mediática a base de prodigar su presencia en barrios obreros le ha facilitado recuperar cierto protagonismo después de que Díaz Ayuso hubiera conseguido durante semanas opacar su presencia política. Esta noche, Monasterio necesita hacerse oír en un debate en el que el posible exceso de protagonismo de la líder del PP es su principal problema.

Pablo Iglesias se presenta como el mayor experto en un debate televisivo frente al resto de candidatos. Ha librado batallas similares de gran envergadura y, casi siempre, ha salido airoso. Unidas Podemos parece haber evitado la amenaza de quedar por debajo del 5%. El objetivo de Iglesias debe ser el de intentar movilizar el voto de una izquierda que necesita un impulso de energía. La pugna entre las izquierdas apenas ha tenido trascendencia en esta campaña. Seguramente, lo que más pueden valorar los votantes progresistas es quién es capaz de enfrentarse con mayor firmeza y contundencia a la amenaza de la llegada de un gobierno con la ultraderecha jugando un papel determinante.

Edmundo Bal tiene un reto que no parece sencillo de obtener. Ciudadanos en estas elecciones sólo tiene una clara aspiración: sobrevivir. Si consigue entrar en la Asamblea de Madrid habrá superado una gravísima crisis que amenaza con llevarse por delante a una formación que había ocupado el centro político en los últimos años. Según los estudios demoscópicos, Ciudadanos necesita detener la fuga de la mayor parte de sus votantes hacia el PP. El objetivo de su discurso debe ser el de superar la contradicción que supone apoyar sin fisuras un gobierno con el PP y evitar, a la vez, que los electores no prefieran en ese caso irse directamente con Ayuso.

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