Queridas y queridos lectores de infoLibre. Estaba dando forma al último texto de este 2025 que os quería dedicar, para despedirlo epistolarmente como cada diciembre, cuando se me ocurrió hacerlo de una forma distinta. Así que escribí unas estrofas de prosa poética, para atemperar el gran enfado que me inunda en estos tiempos con todo lo que está aconteciendo. El resultado lo comparto aquí, con toda humildad. Os deseo lo mejor para este 2026.
Juntos lo haremos
Termina 2025 y no es solo el calendario el que pesa:
somos más mayores, sí,
pero sobre todo más conscientes,
más golpeados por las injusticias repetidas,
las indignidades normalizadas,
las esperanzas rotas
y las ilusiones que han querido arrebatarnos.
Quedan pocas alegrías
pero existen,
y por ellas seguimos en la brecha.
En mi caso, nació mi última nieta, Jara,
preciosa,
vida nueva que irrumpe
llenando espacios de negación
y de desesperanza.
Ella es prueba de que el futuro existe
y merece la pena luchar por él,
aunque intenten clausurarlo.
¿Y nosotros?
¿qué hacemos nosotros?
¿Qué espacios reservamos —de verdad—
para la confianza,
la justicia,
la paz,
la solidaridad,
la dignidad,
la pluralidad,
la democracia?
Vivimos tiempos extraños, duros, incluso escandalosos.
Tiempos donde la corrupción avanza,
el abuso se blanquea,
la polarización se expande,
la falta de entendimiento se impone
y las respuestas,
políticas, sociales o judiciales,
llegan tarde o no llegan.
Tiempos donde los extremismos y el fascismo,
aquí y fuera,
ganan terreno;
donde se acumulan procesos amañados,
traiciones consentidas,
responsabilidades no asumidas,
mentiras aceptadas como verdad,
indiferencia ante la violencia,
ante la guerra,
ante la vulneración sistemática de los derechos humanos,
ante el genocidio en Gaza,
que sucede ante nuestros ojos
mientras el mundo mira hacia otro lado.
El desconocimiento del derecho internacional
y la impunidad del poder exorbitante
de algunos dirigentes que invaden países,
cercan otros con sanciones económicas,
con acciones letales,
con ejecuciones sumarias
o acciones de piratería,
nos colocan frente al espejo
y nos interpelan sin excusas:
¿qué posición tomamos cada cual
para que el deterioro no sea irreversible?
Lo digo alto y claro:
desde el progresismo humanista
todavía es posible corregir el rumbo,
pero no sin compromiso,
no sin solidaridad,
no sin diálogo honesto,
no sin convergencia de ideas y de proyectos.
Es conciencia frente a violencia.
Nada se construye sin memoria.
Nada se defiende sin derechos humanos.
Nada se transforma renunciando
a las lecciones aprendidas.
Os pido —me pido a mí mismo—
que no bajemos la voz ni la mirada
—el silencio no es una opción—,
que sigamos luchando por lo que sabemos justo,
que enfrentemos a quienes vociferan
negando derechos fundamentales,
negando el cambio climático,
alimentando la desigualdad,
la confrontación entre nosotros,
el desprecio a la memoria democrática,
la discriminación por raza, religión u origen,
el odio al diferente,
el machismo que oprime y se justifica.
No estamos solos.
Está también la generación Z,
en la que depositamos nuestras esperanzas,
herederos de las luchas frente a la dictadura,
llamados a potenciar los valores
por los que tanto se combatió
y tanto costó conquistar.
Ellos tienen la fuerza
frente al miedo impuesto,
frente al chantaje permanente,
frente a la resignación y la desesperanza.
Tienen la energía de lo nuevo
y la responsabilidad de la memoria.
Porque si no lo hacemos nosotros,
nadie lo hará.
Avanzar no es mera inercia:
es corresponsabilidad.
Y lo haremos con energía renovada,
con organización,
con ideas,
con alianzas,
con esperanza activa,
para afrontar los difíciles desafíos que nos esperan
y superarlos.
Juntos lo haremos.
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Baltasar Garzón es jurista y autor, entre otros libros, de 'Los disfraces del fascismo'.
Queridas y queridos lectores de infoLibre. Estaba dando forma al último texto de este 2025 que os quería dedicar, para despedirlo epistolarmente como cada diciembre, cuando se me ocurrió hacerlo de una forma distinta. Así que escribí unas estrofas de prosa poética, para atemperar el gran enfado que me inunda en estos tiempos con todo lo que está aconteciendo. El resultado lo comparto aquí, con toda humildad. Os deseo lo mejor para este 2026.