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Cambios y oportunidades de la inteligencia artificial

Cristina Puente

Si preguntamos a Google por la palabra más buscada por los internautas durante el 2023, no sorprende que sea ChatGPT, a pesar de las incertidumbres políticas y guerras acontecidas. En este inicio de 2024, nadie duda que se trata de un año repleto de cambios por la presencia e impacto de las nuevas tecnologías, en diferentes ámbitos. ¿Por qué nos preocupa tanto ahora la inteligencia artificial y todos los desarrollos asociados? ¿Es una moda o ha venido para quedarse? Y, lo que es más importante: ¿me va a quitar el puesto de trabajo?

Alan Turing es considerado el padre de la inteligencia artificial, al ser el primero que se preguntó si las máquinas podían pensar –“Propose to consider the question, ‘Can machine think?’”–, ya en 1950. Sin embargo, la expresión “inteligencia artificial” se acuñó años después, en 1956, por John McCarthy, a propósito de una reunión científica en la que él y varios colegas debatieron acerca de los aspectos de la inteligencia humana que podrían simularse a través de algoritmos. Los algoritmos que utilizamos hoy en día, como base de los algoritmos de aprendizaje, se fundamentaron en aquella época. Entonces, ¿por qué ahora tiene tanto auge esta tecnología? La respuesta es sencilla: por la concurrencia de tres factores determinantes, como son la disposición masiva de datos, las herramientas tecnológicas para procesar de forma rápida y eficiente esos datos (el ya omnipresente “Big Data”) y sistemas computacionales capaces de soportarlos. Todo ello crea la conjunción perfecta para poder desarrollar sistemas que podríamos llamar ‘inteligentes’.

Qué duda cabe de que estos sistemas pueden ser de gran ayuda en nuestro día a día. Ya no suena tan lejano un futuro en el que tengamos robots en nuestras casas que sean capaces de plancharnos la ropa, limpiarnos la casa, hacernos la comida o cualesquiera otras tareas del hogar. En las fábricas, ya se utilizan robots para multitud de tareas rutinarias, como el montaje de elementos. Sin duda, desempeñarán más y más complejas tareas pronto. En la construcción ya existe un robot albañil, capaz de levantar muros y revocar paredes a una velocidad pasmosa. Y todo ello, sin fatigarse y con una capacidad de trabajo de 24 horas al día, durante 7 días a la semana. Todas estas cuestiones no se pueden abordar sin analizar, desde distintas perspectivas, el impacto que los desarrollos tecnológicos tendrán en el trabajo de las personas.

Todos los ámbitos laborales se van a ver influenciados por la nueva ola de herramientas tecnológicamente 'inteligentes', capaces de optimizar multitud de tareas automáticas o semi-automáticas que a día de hoy son realizadas por seres humanos

Nos encontramos a las puertas de la Cuarta Revolución Industrial, a escala mundial. Al igual que cuando se inventó la maquinaria agrícola movida por la fuerza del vapor, en la Primera Revolución Industrial, el mundo del campo se tuvo que adaptar a su manejo y aprovechamiento, los trabajadores en la actualidad tendrán que formarse y aprender a integrar el uso de las herramientas de inteligencia artificial en su concreto entorno de trabajo. El perfil laboral, sin duda, pasará a ser mucho más técnico, precisando conocimientos tecnológicos que permitan a empleados y empleadores beneficiarse de todas las oportunidades que se presentan con el desarrollo de la inteligencia artificial. 

Se va a modificar el perfil de trabajador que tenemos actualmente, independientemente del área afectada: la construcción, la medicina, la abogacía, el periodismo son sólo unos ejemplos. Todos los ámbitos laborales se van a ver influenciados por la nueva ola de herramientas tecnológicamente “inteligentes”, capaces de optimizar multitud de tareas automáticas o semiautomáticas que a día de hoy son realizadas por seres humanos. La introducción de estos desarrollos va a conllevar una reducción del número de puestos de trabajo, tal y como los concebimos hoy en día, pero un aumento en la aparición de puestos más cualificados a nivel tecnológico.

Se trata de una gran oportunidad para que España, de la mano de la Unión Europea, sea pionera en este cambio de paradigma. Aunque mucha gente lo desconozca, en nuestro país tenemos un nivel formativo excelente en este área para lograrlo. Lejos de asustarnos por los cambios que se aproximan, debemos aprovechar la ocasión y crear carreras académicas y profesionales que integren desde su base las posibilidades que ofrece la inteligencia artificial, para que podamos ofrecer al mercado laboral, tanto en el ámbito nacional como internacional, perfiles acordes a la demanda que se augura en un futuro nada lejano.

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Cristina Puente es doctora en Informática y colaboradora de la Fundación Alternativas.

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