Unas fiestas tristes para Mañueco

Javier Alfonso Cendón

Es Navidad. Un momento tradicional para juntarnos con nuestros amigos, con nuestros seres queridos. Para celebrar la alegría de poder estar juntos un año más, con muchas precauciones y aunque en determinados casos sea solo a través de una pantalla. Pero con la satisfacción de poder contar los unos con los otros.  

A pesar de ello, esta atmósfera festiva parece no ser suficiente para algunos y hay quienes sufrirán una resaca insoportable. Alfonso Fernández Mañueco, sobreponiendo sus intereses personales, movido por la codicia de resolver sus propios problemas y con la esperanza de afrontar un calendario judicial muy poco prometedor, ha precipitado otra gran fiesta; la de la democracia. Una cita donde los ciudadanos ejercen su derecho al voto y eligen a quienes les representarán durante los próximos años en el Parlamento autonómico, alzando su voz, solucionando sus problemas. Al menos esa es la teoría, en la que el PP falla, manipulando y pervirtiendo a su antojo. Como hace con todo lo que le rodea.

La corrupción del PP nos sale muy cara a los habitantes de la comunidad, pero los castellanos y los leoneses tendremos de nuevo voz para elegir a Luis Tudanca. Alguien debería decirle al presidente in extremis de la Junta de Castilla y León que no todas las fiestas dejan un dulce sabor de boca. Y en concreto esta, la del próximo 13 de febrero, le va a causar una incómoda desazón. Está claro que no ha analizado la situación, vive en otra dimensión alejada de la realidad, alejada de las necesidades de los leoneses y de los castellanos, eso lo ha demostrado en numerosas ocasiones.

Ya no vale esconderse, es tiempo de asumir responsabilidades y de ejercer competencias, se lo debe a la gente.

Porque la única opción de cambio será con un Gobierno socialista. El PP genera inestabilidad e incertidumbre, el PSOE garantiza un futuro digno. Y aunque se trate de una decisión precipitada, cobarde e irresponsable en el peor momento de la sexta ola de la pandemia, con la incidencia disparada, el PSOE está preparado para dar la cara, para mantenerse al lado de las personas. Con un nuevo Gobierno conseguiremos unos mejores presupuestos para la comunidad, priorizando lo realmente importante: la salud, la educación y los servicios sociales. Vamos a recuperar la atención primaria, conseguiremos retener el talento joven y que la población más vulnerable tenga un acceso digno a los servicios. El cambio está en marcha y el PSOE está más fuerte y unido que nunca. 

Entre los propósitos de nuevo año de Mañueco no está la toma de medidas ante el incremento de contagios por el covid19, y todo, de nuevo, por sus propios intereses electoralistas. Su único proyecto es arremeter contra el Gobierno de España, se le ha visto el plumero, pero a la vergüenza de que el PP manche las instituciones con la corrupción, los hombres y las mujeres de Castilla y León contestarán con decencia.

Podemos decir adiós a un Gobierno autonómico sin ideas, sin una sola acción dirigida a mejorar la vida de las personas, con una absoluta falta de previsión, pero que será puesto en su lugar por la ciudadanía y por los jueces. Ya no vale esconderse, es tiempo de asumir responsabilidades y de ejercer competencias, se lo debe a la gente.

La maniobra de remodelación de Gobierno y la disolución de las Cortes, inmersos en un profundo cambio de modelo productivo y dos días antes de que se fueran a debatir los Presupuestos de la Comunidad Autónoma para 2022, ha sido una mala jugada, un movimiento rastrero. Un ejemplo más de incapacidad, de cómo la derecha ha renunciado a que Castilla y León tenga unos presupuestos que acojan los Fondos Europeos, tan necesarios para la recuperación económica de esta tierra y para subirse al tren de las oportunidades.

Una decisión tomada unilateralmente que obliga a la constitución de un Gobierno en funciones, al menos durante medio año, dificultando la aplicación de dichos fondos para que puedan llegar a nuestras empresas, generar empleo de calidad, fijar población y contribuir a una recuperación justa.

Pero las ganas de cambio, que ya se declararon en las elecciones autonómicas de 2019, son irrefrenables. La maquinaria está en marcha con más ganas que nunca.

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Javier Alfonso Cendón es diputado por León y portavoz de Ciencia del Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso de los Diputados.

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