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Reclamamos al Gobierno, a los gobiernos, que frenen y sancionen la tragedia

Santiago González Vallejo

Sí , sabemos que ha postulado una Conferencia de Paz para cuando acabe la violencia (y suponiendo que quede algún palestino vivo que pueda participar en ella); promete reconocer un Estado Palestino (¿el que quede tras la colonización de innumerables asentamientos, sin soberanía alguna, y destruida e inhabitable Gaza?); que ha aportado 500.000 euros para los trabajos de la Corte Penal Internacional, donde duerme desde hace años el sueño de los justos un expediente sobre supuestos crímenes israelíes, ninguneado por el fiscal Khan, tal como ha denunciado Raji Sourani, defensor de los derechos humanos, uno de los participantes en dicha causa; también ha incrementado su apoyo a la UNRWA, la agencia de las Naciones Unidas y espejo de la falta de implementación del derecho al retorno de los refugiados palestinos; por último, ha dejado de conceder licencias para la venta de armamento con destino a Israel. Y poco más.

Compra armas a Israel, probadas en los cuerpos y propiedades palestinas; no ha reclamado indemnizaciones a Israel por los bienes robados y destruidos provenientes de la cooperación española; sigue permitiendo el comercio entre España y los asentamientos ilegales israelíes en los Territorios Ocupados; permite que empresas españolas como CAF, COMSA, eDreams, GMV, OSSA o TYPSA se lucren con la colonización palestina y les consiente licitar en ofertas públicas; la fiscalía del Estado de oficio no ha recabado testimonio a los hispanopalestinos huidos de Gaza, víctimas de la violencia israelí, para poder aportarlos a la Corte Internacional de Justicia o a la Penal Internacional; no impone sanciones a los colonos, delincuentes todos. Es más, si algún colono declarase que es sefardí, independientemente de su comportamiento criminal, permitiría que adquiriese la nacionalidad española; no ha tomado ninguna medida política concreta para implementar las peticiones realizadas por la Corte Internacional de Justicia en el Dictamen sobre el Muro que penetra y asfixia Cisjordania, incluida Jerusalén. Permite que haya libre comercio entre la UE e Israel, cuando es evidente que Israel incumple las normas de derechos humanos, mantiene una legislación discriminatoria y supremacista, es ocupante y colonizador. Permite una normalización de Israel en diferentes foros, de forma incoherente, al no recurrir a la misma argumentación que empleó contra Rusia, por ejemplo, en Eurovisión, la OCDE, la OTAN, la FIFA,….

El apoyo a las resoluciones de las Naciones Unidas y al Derecho Internacional tiene que conllevar el derecho a la autodeterminación del pueblo palestino, para vivir en paz en su propia tierra, con todos los derechos

Por todo ello, hay que solidarizarse y apoyar la vida misma de los palestinos y palestinas. Conocemos los gestos que ha hecho el Gobierno español, diferentes de los otros países aliados de la barbarie, que ni siquiera ponen en tela de juicio las acciones indiciarias de genocidio israelí y apoyan de facto la destrucción de Palestina. El apoyo a las resoluciones de las Naciones Unidas y al Derecho Internacional tiene que conllevar el derecho a la autodeterminación del pueblo palestino, para vivir en paz en su propia tierra, con todos los derechos.

Es antagónico un Israel supremacista y colonizador del derecho de todos los habitantes de ese territorio a vivir en paz e igualdad. Y no se quiera asumir y comprender el relato de la población autóctona, despreciando cualquier reparación. Es un oxímoron que se comulgue (y se apoye) con todo un engranaje de Nación Judía y haya leyes discriminatorias pensadas para un grupo humano en contra de otro grupo humano, contra la Declaración de Derechos Humanos y el Derecho Internacional, sobre la base de concepciones teológicas y mesiánicas.

Por todo ello, además de gestos y aportaciones económicas —que no son poca cosa—, exigimos una mayor coherencia. Lo hecho es insuficiente ante el reto civilizatorio que supone la barbarie que conocemos y la impunidad con la que se ejecuta por parte de Israel y sus aliados. Reclamamos al Gobierno, a los gobiernos autonómicos y locales, acciones decididas, concretas, que frenen y sancionen la tragedia. Que den esperanza a los palestinos vivos de que se detiene la violencia y se abre una senda de legalidad y justicia.

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Santiago González Vallejo es cofundador del Comité de Solidaridad con la Causa Árabe.

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