Elecciones 20-D

36,5 millones de españoles someten a examen al bipartidismo

Numerosas personas esperan para votar en la elecciones generales en el Colegio Infant Jesús de Travessera de Grácia de Barcelona.

36.510.952 españoles tienen derecho a elegir presidente este domingo en unos comicios plagados de incógnitas. Si los sondeos no fallan, el 20-D echará el cierre a las mayorías absolutas de otros comicios y los partidos se verán abocados al pacto permanente para sacar adelante las iniciativas en el Parlamento. Todo lo contrario a lo que ha ocurrido en la legislatura que culmina, en la que el Partido Popular se ha servido de sus 185 escaños en el Congreso para sacar las leyes adelante a golpe de rodillo.

Igualmente, si los sondeos no fallan, el bipartidismo firmará también su fin. Y los partidos emergentes –Ciudadanos y Podemos, los nuevos– vivirán su verdadera prueba de fuego.

Todo ello, en un contexto en el que a poco más de dos semanas de las elecciones, un 41,6% de los ciudadanos que ya tenían decidido que iban a votar todavía no tenían claro a quién. Por ahí también puede venir alguna sorpresa.

A continuación, infoLibre repasa las claves de este 20-D y plantea alguna de las incógnitas que se resolverán esta noche. La principal de todas ellas, la de quién será presidente, puede que no tenga una solución inmediata. Salvo sorpresa mayúscula ninguna formación podrá investir a su candidato sólo con sus votos.

1. ¿Qué hay en juego?

Los argumentarios de los partidos con más opciones de formar Gobierno son variados respecto a lo que se juegan los españoles en estas generales. El PP ha subrayado que el resultado es clave porque cualquier marcha atrás en sus políticas será perjudicial para la economía española. El PSOE, por su parte, considera que lo que realmente se decide esta noche es continuar con los sablazos al estado de bienestar o revertir todos los recortes con una reorientación de las políticas. Y Ciudadanos y Podemos, con sus evidentes diferencias ideológicas, han puesto el acento en que estos comicios son una oportunidad para dejar atrás lo viejo y abrir una nueva etapa. Nuevos partidos, nuevas formas de hacer política. En definitiva, venden regeneración.

Esto, sobre el papel. Porque, argumentarios a un lado, lo que realmente está en juego es dar la vuelta a las cifras que ponen de manifiesto que la recuperación de la que habla Rajoy no es tal y que el reparto de las consecuencias de la crisis no ha sido igual para todos los ciudadanos.

El presidente del Gobierno que salga de las urnas se encontrará con menos ocupados, más trabajadores precarios y más parados sin protección que cuando el PP llegó a La Moncloa.

La legislatura se cierra con 4,5 millones de parados, 271.164 parados menos que los que el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) registraba cuando Rajoy llegó el Ejecutivo. Pero con 25.444 afiliados menos a la Seguridad Social. No se puede negar que se haya creado empleo. Pero tampoco se puede negar que este no es estable. Sirva un ejemplo: casi el 92% de los puestos de trabajo creados el pasado noviembre es temporal. En lo que tiene que ver con las prestaciones por desempleo, dos de los 4,15 millones de parados no cobran una sola ayuda.

En materia de pensiones, el Ejecutivo entrante tendrá que gestionar un Fondo de Reserva de la Seguridad Social dotado con sólo 31.770,46 millones de euros, el 47,5% de la cantidad que había al comienzo de la legislatura.

Los últimos datos de Eurostat, de principios de mes, señalan que el PIB avanzó un 3,4% en términos interanuales, por detrás de la República Checa (4,5 %), Suecia (3,6 %) Polonia (3,7 %), Rumanía y Eslovaquia (3,6 % ambos). Los datos contrastan con los intentos del Gobierno de Rajoy de ubicar a nuestro país a la cabeza de la Unión Europea.

2. El Fin del bipartidismo

Lo ha repetido con insistencia a lo largo de toda la legislatura sin disimulo. Para Mariano Rajoy el escenario ideal es que el Partido Popular gobierne, evidentemente. Pero si esto no se cumple, su segunda opción es que lo hagan los socialistas, pese a que ahora los puentes parecen estar rotos tras su tenso cara a cara. Su único argumento para defender sus preferencias es el de que así ocurre en los países más prósperos de Europa y del mundo, que dos grandes partidos se alternen en el poder. Ninguno más. Salvo que todas las encuestas se equivoquen, este escenario ideal para el presidente del Gobierno se derrumbará en horas. Será la primera vez en la historia de España que el bipartidismo clásico no consiga más del 60% de los votos.

Según el sondeo preelectoral del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS)del pasado 3 de diciembre, el golpe al bipartidismo puede ser muy contundente. El PP tendría entre 120 y 128 escaños y los socialistas, entre 77 y 89. La suma de las horquillas más bajas supondría 197 diputados y la de la más altas, 217.

En la legislatura que culmina, el Grupo Parlamentario Popular (185 escaños) y el Grupo Parlamentario Socialista (110) sumaron 295 escaños, el 84% de los 350 escaños de la Cámara. Se trata de unas proporciones que no van a repetirse. La corrupción y la irrupción del movimiento 15-M habían empezado a calar en el electorado pero no había nuevos partidos con estructuras fuertes para canalizar ese malestar.

Aunque el contexto no es el mismo que ahora, porque no se presentaban ni Podemos ni Ciudadanos, el bipartidismo empezó a dar alguna señal de agotamiento. Era su primer bajón en dos décadas. Un bajón del que pudo culparse en gran parte a los socialistas si se tiene en cuenta que pasaron de los 169 a los 110 diputados.

Este domingo, la ruptura del bipartidismo se juega en 19 provincias, las que se reparten entre 6 y 10 escaños. Es en ellas donde la irrupción de un tercer partido tiene más posibilidades de arrebatar puestos a socialistas y conservadores. Según un reciente estudio elaborado por Europa Press, estas 19 provincias aglutinan 144 de los 350 diputados que integran la Cámara baja. 

Las horas bajas para el bipartidismo protagonizado por PP y PSOE son también horas bajas para los defensores de la gran coalición. Salvo sorpresas de última hora, no habrá base para que socialistas y conservadores se apoyen para evitar la llegada de otras formaciones al Gobierno. Un mazazo para los sectores políticos, mediáticos y empresariales interesados en que el poder siguiese en manos de los partidos clásicos.

El penúltimo día de campaña, desde el equipo de Rajoy se dio alas a un escenario de gran coalición con un intercambio de cromos: Pedro Sánchez por la andaluza Susana Díaz. El presidente del Gobierno lo desmintió horas después.

3. Examen a los emergentes

Son conocidos como "los nuevos", "los partidos revelación" o "los emergentes". Podemos fue la estrella de las elecciones europeas logrando cinco escaños. Con Ciudadanos ocurrió lo mismo en las andaluzas del pasado mes de marzo, cuando se estrenó con 9 diputados. En las municipales y autonómicas de mayo resistieron con nota hasta el punto de obtener ayuntamientos importantes, como por ejemplo el de Madrid o Cádiz, en el caso de Podemos. O ser clave en gobiernos autonómicos como el de Madrid en el caso de Ciudadanos. Ahora llega su verdadero examen, la oportunidad de demostrar si son una moda pasajera, como consideran los partidos tradicionales, o si han llegado para quedarse y ser decisivos en la nueva legislatura. Esta será una de las incógnitas que desvelarán los comicios. La otra, la de a favor de cuál de los dos grandes partidos se decantarán en los pactos postelectorales.

Por primera vez en la historia de España, la estabilidad del Parlamento está en manos de dos partidos prácticamente recién llegados que aterrizarán por primera vez en las Cámaras.

El barómetro preelectoral del CIS pronosticó que Ciudadanos obtendría entre 63 y 66 diputados y Podemos entre 45 y 49. No obstante, en las últimas semanas las encuestas dieron un giro y la formación liderada por Pablo Iglesias remontó mientras que los de Albert Rivera perdieron apoyos.

Diferencias ideológicas a un lado, Podemos y Ciudadanos intentan marcar diferencias con PP y PSOE abanderando la regeneración política. No en vano, estos cuatro años han estado fuertemente marcados por los escándalos de corrupción y el bipartidismo no se ha librado de ellos. Desde el otro lado, el de los mayoritarios, se les han intentado frenar acusándoles de falta de experiencia y restando peso a la mano dura contra la corrupción que prometen. Es fácil, dicen, no tener relación con la corrupción cuando no han gestionado un solo euro de dinero público.

En cuestión de pactos, Rivera se ha mostrado esquivo cuando se le ha cuestionado por el día posterior al 20-D. Pero ha dado a entender que sus votos no servirán para investir ni a Rajoy ni a Sánchez. "Respaldar el modelo PP-PSOE sería defraudar a mucha gente", ha llegado a decir metiendo al bipartidismo en el mismo saco. Si no da marcha atrás en estas declaraciones, se decantaría por la abstención, algo que evitaría que Rajoy revalidase un nuevo mandato si la suma de escaños de PSOE y Podemos supera a los obtenidos por los conservadores

No obstante, este viernes añadió algo de confusión al señalar que votará no "a quien intente formar un grupo de perdedores para desbancar a una lista que gana las elecciones, porque España va mal pero puede ir peor", algo que se interpretó como la confesión de que en ese caso prefería facilitar un Gobierno del PP. 

Pablo Iglesias, por su parte, esquiva también estas cuestiones. No obstante, ha avisado de que será difícil un pacto con el PSOE, aunque no lo ha descartado, si Podemos no está por encima de los socialistas. "Y si estamos más fuertes que el PSOE quizá podamos hacer que rectifiquen y que apuesten por políticas sociales", ha asegurado en una reciente entrevista.

4. la división de la izquierda

"#YoAGarzón le diría que, con los votos de IU, Podemos gana estas Generales. Que ponga la responsabilidad de país por delante de las siglas". Así se pronunciaba hace unos días en su cuenta de la red social Twitter el senador y diputado de Podemos en la Asamblea de Madrid Ramón Espinar. Una expresión que condensa la forma en la que las fuerzas a la izquierda del PSOE llegan a estas elecciones: divididas. Y una frase que despertó un enorme malestar entre dirigentes de IU ante la poco sutil llamada al voto útil.

Los electores pueden escoger entre tres papeletas de izquierda alternativa: Unidad Popular, la candidatura encabezada por Alberto Garzón, que incluye fundamentalmente a IU e independientes, Podemos y Por la Izquierda, la candidatura apoyada por la plataforma cívica del exjuez Baltasar Garzón.

Tras el éxito de algunas candidaturas de confluencia en las municipales del pasado 24 de mayo, sirvan como ejemplo los casos de Manuela Carmena en Madrid o Ada Colau en Barcelona, las formaciones ubicadas a la izquierda de los socialistas abrieron rondas de contacto para reeditar alianzas de este tipo. A nivel nacional, la ruptura de las negociaciones entre Podemos e IU el pasado octubre acabó con las opciones de llegar a un pacto estatal. Por ello, ambos se presentan en papeletas separadas en el grueso de las circunscripciones.

Como excepción están las cuatro provincias gallegas y las cuatro catalanas. A ello hay que sumar que Equo sí llegó a un pacto con Podemos a nivel estatal y que en la Comunidad Valenciana el partido de Iglesias se presenta junto a Compromís.

En Cataluña, la candidatura que concurre en Barcelona, Tarragona, Lleida y Girona tiene como nombre En Comú Podem y es la suma de Podemos, Barcelona en Comú, ICV y EUiA. En Galicia IU y Podemos se han unido a Anova, a las "mareas" municipales y al Encontro Cidadán por unha Marea Galega para conformar la candidatura En Marea.

Esta noche se podrá comprobar si, como sostiene Espinar, Podemos habría ganado las elecciones si se hubiese alcanzado un pacto global con IU. Según el CIS, IU lograría entre 3 y 4 diputados. Un resultado inferior abriría otra crisis en IU de consecuencias imprevisibles.

5. UPyD

El Congreso de los Diputados que salga de las urnas será más plural que en legislaturas anteriores, pero podría perder la presencia de Unión Progreso y Democracia (UPyD). La formación liderada ahora por Andrés Herzog, al que cedió el testigo Rosa Díez, no sale nada bien parada en las encuestas. De hecho, si nos atenemos al último sondeo del CIS, se queda fuera del Congreso. La llegada de los emergentes y las divisiones internas han hecho mucho daño a esta formación que también ha hecho de la lucha contra la corrupción una de sus señas de identidad. El propio Herzog fue el abogado que presentó la querella de Bankia y otra decena de ellas contra el expolio de las cajas de ahorro. Y el registro de iniciativas de la Cámara Baja está plagado de decenas de proposiciones de UPyD en materia de transparencia y regeneración democrática.

En la legislatura que llega a su fin, UPyD ha contado con el respaldo de 1.143.225 votantes, el 4,7% del total. Esto se tradujo en 5 diputados y grupo parlamentario propio. Fue un avance importante si se tiene en cuenta que en los anteriores comicios, en 2008, obtuvo el 1,19% de los sufragios (306.079) y un sólo diputado.

Uno de los temas que más ha desgastado a UPyD internamente en esta legislatura ha sido precisamente el debate que se suscitó sobre la conveniencia de iniciar contactos con Ciudadanos para concurrir de la mano a las citas electorales a las que se presentó la formación de Rivera. Este debate dejó fuertemente desgastada a Rosa Díez, siempre cerrada en banda a cualquier tipo de acuerdo, y supuso la ruptura del Grupo Parlamentario de UPyD en el Congreso en el último tramo de la legislatura. El diputado Toni Cantó dio un portazo al partido y dejó el escaño después de apoyar a Irene Lozano como candidata alternativa al cónclave de la formación en el que esta rivalizó con Herzog. Después Lozano sería fichada por el socialista Pedro Sánchez para su lista por Madrid.

Lo que ocurra en las urnas será clave. Su desaparición del Parlamento dejaría aún más tocada a esta formación y podría tener los días contados.

6. El peso de los nacionalistas

CiU: 16 escaños, Amaiur: 7, PNV: 5, ERC: 3, BNG: 2, Coalición Canaria: 2, Geroa Bai: 1. Así quedó repartido el voto nacionalista en las pasadas elecciones generales. En total, 34 escaños. Una cifra que, según el CIS, perdería peso en esta ocasión. Así Democràcia i Llibertat (DiL) –la antigua Convergència Democràtica de Catalunya– obtendría 9 diputados; ERC, 7; Bildu, entre 6 y 7; el PNV 5 y Coalición Canaria 1. Si esta tendencia se mantiene, el nacionalismo se dejaría casi diez escaños en el Congreso de los Diputados.

Al contrario de lo que ocurrió en las elecciones catalanas, ERC concurre sin ir de la mano de CDC. Inicialmente se había especulado con que ambas formaciones reeditarían la coalición anterior, pero al final acordaron hacerlo de forma separada pero con un programa en defensa de la independencia. De los resultados se desprenderá cuál de las dos formaciones logra aglutinar mejor el voto de los independentistas catalanes.

Uno de los principales retos de la legislatura será hacer frente al desafío independentista catalán. Y uno de los focos estará puesto en el Congreso de los Diputados si se tiene en cuenta que una de las vías de encaje que ven algunos de los partidos es la de abrir una reforma constitucional para incluir la singularidad de Cataluña. Con el PP con mayoría absoluta ha sido imposible abrir este debate. 

Además, las urnas aclararán también si, como han señalado muchas de las encuestas, los nacionalistas gallegos agrupados bajo la marca NÓS-Candidatura Galega (la marca del BNG) se convierten en extraparlamentarios. 

7. El pacto como método futuro

La 'ley mordaza', la ley de transparencia, el paquete de medidas de regeneración democrática, la reforma de la ley del aborto, la reforma de la ley del Tribunal Constitucional... El listado es casi infinito. En la legislatura que culmina ahora el Partido Popular no ha tenido ni un solo problema a la hora de aprobar por mayoría absoluta cualquier tipo de iniciativa legislativa. Sin ningún esfuerzo. Los votos de sus 185 diputados le han bastado para dar luz verde recortes en los derechos sociales, aprobar medidas económicas o frenar los intentos de debate de una reforma constitucional para buscar soluciones al desafío catalán.

De esa misma mayoría se ha servido Mariano Rajoy para evitar responder en la Cámara sobre los escándalos de corrupción que han afectado a su partido esta legislatura cada vez que la oposición se lo ha pedido. Así, en cuatro años sólo ha habido una comparecencia monográfica con el extesorero del PP, Luis Bárcenas, como protagonista. Fue el 1 de agosto de 2013. El jefe del Ejecutivo se vio obligado a comparecer en el Senado –el Congreso estaba en obras– después de que el diario El Mundo publicase que había seguido intercambiando mensajes con el exresponsable de las finanzas del PP cuando ya sabía que este tenía cuentas en Suiza.

A partir de este lunes esto ya va a ser historia. Los partidos políticos van a verse obligados a practicar más el diálogo, a ponerse de acuerdo en lo fundamental. De lo contrario, será muy difícil que las leyes salgan adelante. En las últimas semanas, representantes de todos los partidos han coincidido en una teoría. Mantienen que si son incapaces de pactar los grandes asuntos de Estado, España será ingobernable y el nuevo Ejecutivo se verá obligado a convocar elecciones antes de que se agoten los cuatro años.

A corto plazo, el próximo Gobierno tiene unos retos a los que hacer frente de forma casi inmediata: la respuesta al independentismo catalán, dar respuesta a la crisis de los refugiados acogiendo al cupo comprometido y la respuesta a la amenaza yihadista.

Rajoy logró un pacto muy amplio contra el terrorismo yihadista. Pero cualquier apoyo a Francia, algo cuya concreción se paralizó por la inminencia de las elecciones, tendrá que salir del Congreso de los Diputados.

8. FECHA CLAVE: 13 DE ENERO

El CongresoCongresoy el Senado resultantes de estos comicios se constituirán el próximo 13 de enero, según se recoge en el decreto de disolución de las Cortes y la convocatoria de los comicios aprobado por el Consejo de Ministros del pasado 26 de octubre. Esto ocurrirá un día antes de la fecha tope para que las Cámaras puedan echar a andar, ya que la normativa determina que tendrán que constituirse en los veinticinco días posteriores a la celebración de las elecciones.

En su momento, Mariano Rajoy justificó la convocatoria de los comicios el 20 de diciembre y no el 13, otra de las fechas con las que también se había especulado, para evitar que las negociaciones para la formación de las dos Mesas de las Cámaras tuvieran que producirse en plenas fiestas navideñas.

Las sesiones constitutivas comenzarán a las 10 de la mañana de ese 13 de enero. El primer paso será elegir a los miembros del órgano de Gobierno de Congreso y Senado. Será presidente la persona que obtenga la mayoría absoluta de los votos. Es posible que los sustitutos de Jesús Posada y Pío García Escudero no sean elegidos en la primera votación, si no se configuran pactos para formar una mayoría absoluta. Esto llevaría a una segunda ronda entre los dos candidatos que en cada Cámara hayan logrado más apoyos, en la que basta con la mayoría simple.

Acto seguido, los elegidos para integrar las Mesas ocuparán sus puestos y los nuevos presidentes solicitarán a los parlamentarios electos que juren o prometan acatar la Constitución

Pero todavía queda lo más complicado. Una vez constituidas las Cámaras, el presidente del Congreso informa al rey y éste abrirá una ronda de contactos con las formaciones que hayan obtenido representación parlamentaria para poder proponer al candidato a La Moncloa. Una vez decidido, se comunica el nombre al presidente de la Cámara baja para que busque fecha para el Pleno de investidura

No hay un plazo fijo para la convocatoria de la sesión de investidura. La costumbre marca que tenga lugar unas dos semanas después de la constitución de las Cámaras, lo que nos llevaría a finales de enero o principios de febrero. En esa sesión, el candidato propuesto expone su programa y los demás portavoces parlamentarios hacen uso del turno de palabra.

El candidato resulta elegido si consigue la mayoría absoluta, ubicada en 176 escaños. Si no lo logra habrá una nueva votación dos días después. En esta bastará con mayoría simple (más votos a favor que en contra). Pero puede ocurrir que no quede solucionado ese día y que tengan que celebrarse más sesiones. En el caso de que transcurran dos meses sin investir presidente tendrían que convocarse nuevas elecciones.

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