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El 'caso Tsunami' se desmorona dentro y fuera de España

Faltan 5.000 médicos y las agendas están desbordadas: los datos que desmontan la pregunta ‘trampa’ del MIR

Un hombre entra en el Centro de Salud de Lavapiés, en Madrid.

Caso práctico. Un médico de 50 años "con frecuencia acumula retraso de dos horas en la consulta", a pesar de empezar su "jornada laboral antes de la hora" y de ser "siempre" el "último en salir". Al ser explorado por otro facultativo, éste aprecia "una preocupación por los detalles, el orden y las normas, una incapacidad para discernir lo que es urgente y prioritario de lo que no lo es, una conducta inflexible y una incapacidad para delegar". ¿Qué sufre: trastorno esquizoide, narcisista, obsesivo-compulsivo o cualquier otro? La pregunta no es hipotética, fue una de las que tuvieron que responder los 30.000 médicos que el pasado sábado se enfrentaron al examen MIR para elegir especialidad. Se hizo pública este lunes, y no tardó en generar polémica. Sobre todo porque, a juicio de los profesionales de atención primaria, la cuestión escondía la precariedad a la que se enfrentan, cada día, los médicos de esta especialidad, que son los que, según los datos del Colegio de Médicos, más ayuda piden por problemas de salud mental.

Las reacciones a lo planteado en el examen corrieron como la pólvora. Tanto, que hasta el Ministerio de Sanidad pidió que se valorase su retirada. "Respetando la independencia de la Comisión Calificadora, consideramos que debería tomarse en consideración la impugnación de dicha pregunta", expresaron en un comunicado en el que, además, calificaron lo planteado de "falta de respeto ante una situación cotidiana que refleja los déficits del sistema sanitario".

Las organizaciones profesionales no tardaron en sumarse a estos calificativos. Y en reafirmar que la "desafortunada pregunta" opaca la "falta de recursos" y la "elavada presión" que se sufre en el primer nivel asistencial. "No es el mejor contexto ni escenario para ser utilizado como caso práctico en esos términos para las futuras generaciones de médicos. Sobre todo, teniendo en cuenta que en los últimos años han quedado vacantes un elevado número de plazas MIR en la especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria (MFyC)", ha apuntado el Foro de Atención Primaria en un comunicado enviado a los medios este mismo martes.

El año pasado se quedaron vacías, concretamente, 131 plazas, como recuerdan desde el Sindicato Médico de Granada. No era la primera vez que ocurría. En la convocatoria de 2022 se quedaron sin adjudicar 93. A la espera de saber si este año volverá a repetirse, desde la cartera que dirige Mónica García se han convocado este 2024 más plazas que nunca para esta especialidad: 2.492, el 21,5% del total (11.607).

En cualquier caso, que se queden plazas desiertas ocurre, aseguran los propios profesionales, por la situación que precisamente describió el MIR en su pregunta, aunque de forma equivocada: por el exceso de pacientes que tienen que atender, la burocracia que lastra sus tareas asistenciales, la ausencia de horarios por la presión laboral que sufren cada día... La lista de motivos es larga. Lo explicó el sindicato profesional de Granada en un informe: "Posiblemente el principal motivo de la falta de atractivo de la especialidad para los nuevos médicos sea el poco conocimiento que tienen de la especialidad, precisamente por la poca presencia de atención primaria en las facultades de Medicina. Paradójicamente, también puede influir el conocimiento que los aspirantes tienen sobre las condiciones laborales, profesionales, retributivas, etc. que padecen los médicos de atención primaria y que son manifiestamente mejorables".

María José Campillo, responsable de Finanzas de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos y médico en Murcia, hace el mismo diagnóstico. "En la pregunta se ha hecho culpable al médico, pero es el sistema el que le maltrata. No hacemos la medicina que queremos, sino la que se nos permite, lo que genera mucha frustración en el profesional", lamenta. Pero, exactamente, ¿de qué manera maltrata el sistema? Hay varios datos que lo explican.

1. Los sueldos

De media en España, un facultativo de alrededor de 40 años que trabaja en un centro de salud con plaza fija percibe un sueldo de unos 40.900 euros netos al año, una cifra que se sitúa entorno a los 32.000 en el caso de los profesionales que acaban de iniciar su carrera. En el mejor de los casos, el salario es de 76.000 euros brutos anuales, una cifra que se queda muy por detras de los que se pueden llegar a ver en otros países de nuestro entorno. Según un estudio del Sindicato Médico Andaluz, en Italia, por ejemplo, la horquilla se sitúa entre los 45.000 y 84.000 euros al año; en Alemania, entre 60.000 y 80.000; en Irlanda, entre los 66.000 y 100.000; y en Reino Unido, entre 90.000 y 144.000.

2. Agendas desbordadas

"Por supuesto que los sueldos pueden mejorar, pero tampoco creo que sea lo que más influye". Habla la vicepresidenta de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (semFYC), Susana Aldecoa. Para ella, la precariedad llega directamente de la carga de trabajo. Para Pilar Rodríguez Ledo, presidenta de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), también. "Los profesionales están asumiendo un número de pacientes que está muy por encima del asignado en su propia agenda laboral", denuncia.

Según los datos desglosados en el V Informe de La atención primaria en las comunidades autónomas presentado por la Federación de Asociaciones en Defensa de la Sanidad Pública (FADSP) hace ahora un año, el 38,2% de los médicos tiene una agenda con más de 1.500 pacientes, el limite máximo para garantizar una adecuada atención sanitaria. El 2,3%, por su parte, atiende a más de 2.000.

Tras las múltiples huelgas y protestas que protagonizaron los profesionales en 2022 y 2023 por esta situación, las comunidades se lanzaron a comprometerse, en los acuerdos con los sindicatos, a limitar las agendas. Lo hicieron, por ejemplo, los gobiernos de Cataluña, Andalucía, País Vasco, Valencia o Madrid. Pero el problema es que lo hicieron sin nuevas contrataciones, así que las promesas tampoco se han podido cumplir. "Las agendas están limitadas, pero sólo sobre el papel", denuncia Rodríguez Ledo.

3. Faltan profesionales

Las agendas están sobrecargadas porque faltan profesionales. En concreto, según el informe El ecosistema de la atención primaria. Una propuesta de reflexión y orientación para su actualización, publicado por la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS), para que la atención primaria funcionase de manera correcta harían falta 5.000 médicos y 15.000 enfermeros más. El Informe Oferta-Necesidad de Especialistas Médicos 2021-2035 del Ministerio de Sanidad también apunta en la misma dirección. Y es claro: "Medicina Familiar y Comunitaria es la especialidad con peores pronósticos de déficit".

Según Aldecoa, esta crisis "lleva años gestándose". Empeoró tras la crisis de 2008 y la situación se recrudeció tras la pandemia. "Los contratos que se han ido haciendo estos años en la especialidad eran de días o incluso de horas. Ya no pasa porque hay vacantes sin cubrir, pero son tantas que tampoco hay profesionales suficientes para todas", explica Rodríguez Ledo.

4. Excesiva burocracia

Esta situación también se complica porque no todo el trabajo de los médicos de atención primaria se destina a tareas asistenciales: hasta un tercio del tiempo de sus jornadas se dedica a tareas burocráticas. "Esas tareas se podrían solucionar y simplificar muchísimo. Habría que delegar competencias a otros profesionales, no todo puede recaer en el médico", señala Aldecoa.

Los profesionales lo llevan pidiendo años. "Creemos que la incesante derivación de tareas no propias de un médico de familia a nuestras consultas (tendencia que, en vez de disminuir, sigue aumentando), junto con la hiperfrecuentación, son los principales motivos del aumento imparable de la demanda sobre los que podemos actuar desde nuestros puestos asistenciales. Esto, como es obvio, tiene consecuencias negativas para la actividad propia del médico de familia", expusieron desde la semFYC, de hecho, en 2008. Y propusieron distintas formas de aliviar las cargas relacionadas con las recetas médicas, con los justificantes de ausencia al colegio, con las derivaciones a otros niveles asistenciales, con la petición de pruebas complementarias y con la elaboración de informes.

5. El burnout o síndrome del quemado

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La consecuencia de todo esto está clara. "Somos un colectivo responsable, al que nos preocupa lo que le ocurre a los pacientes, así que a veces forzamos la máquina", señala Aldecoa. "Los profesionales de primaria somos personas como las demás, tenemos debilidades, y todo esto lo estamos notando", añade Rodríguez Ledo. "Lógicamente, nuestra salud mental se ha resentido", sentencia Campillo.

Los datos lo muestran. En 1998, la Organización Médica Colegial puso en marcha el Programa de Atención Integral al Médico Enfermo (PAIME), una iniciativa que se dedica a tratar los problemas de salud mental y de adicciones de los sanitarios. Desde entonces han atendido a 8.071 médicos y médicas, pero el mayor incremento de solicitudes de ayuda se ha producido en los últimos años. "En el último lustro, se han duplicado las peticiones de ayuda", explica la coordinadora nacional del programa, María Isabel Moya, que especifica, además, que el 85% de las consultas tuvieron que ver con problemas de salud mental. "A lo largo del tiempo se han disminuido los problemas relacionados con las adicciones y han aumentado considerablemente los que tienen que ver con la salud mental. Casi todos los diagnósticos tienen que ver con problemas adaptativos, como ansiedad", dice.

Lo reflejaron en su último informe, presentado en 2023 y referido a los años 2021 y 2022, cuando 1.711 médicos pidieron ayuda. Un 84,9% decidió hacerlo por no encontrarse bien mentalmente, un porcentaje que en 2011 se situaba en el 57,9%. Y un 27% fue diagnosticado con un trastorno adaptativo. De todos los que acudieron al programa, un 44,5% trabajaba en atención primaria.

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