El adiós de Lastra abre una nueva etapa en el PSOE con la vista puesta en las citas electorales de 2023

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Adriana Lastra llegó a la vicesecretaría general del PSOE en 2017, cuando el partido atravesaba uno de sus peores momentos. La dirigente socialista asturiana fue uno de los principales apoyos de Pedro Sánchez en las primarias, una lealtad que él le devolvió ofreciéndole ser su número dos. Cinco años después, Lastra deja el cargo. Una decisión que, según traslada ella misma en un comunicado, toma por su situación personal debido a un embarazo de riesgo

“En los últimos meses se han producido cambios importantes en mi vida personal que me exigen tranquilidad y reposo y que, en las dos últimas semanas, me han obligado a tomar una baja laboral que se va a prolongar aún un tiempo”, ha explicado en un comunicado. La exportavoz socialista ya no acudió al debate sobre el estado de la nación que tuvo lugar la pasada semana y, aunque en principio conservará su escaño en el Congreso, deja su cargo orgánico alegando que es incompatible con “la intensidad que exige la dirección del partido”. Sánchez le ha agradecido su "compromiso y entrega" a través de su cuenta de Twitter. Una red social que se ha llenado de elogios por parte de ministros y dirigentes de peso en la formación.

Por el momento no ha trascendido ningún nombre para sustituir a Lastra y dentro del PSOE todo son especulaciones. Esa estrategia forma parte del estilo del presidente del Gobierno, tanto en la conformación de su Consejo de Ministros como en los cambios en la cúpula del partido. Sánchez siempre ha optado por la discreción. Durante la crisis del gobierno del pasado año, la mayor parte de los ministros que se fueron se enteraron de su cese ese mismo día.

La renuncia de Lastra llega tras los malos resultados electorales del PSOE en las elecciones autonómicas de Andalucía y Castilla y León y ante la necesidad de un revulsivo para reconducir el partido de cara a los comicios de 2023, tal y como demandan algunas voces socialistas. “El PSOE se juega mucho en las  municipales y autonómicas del próximo año”, resume la politóloga y analista Cristina Monge en conversación con infoLibre. “Son una prueba de fuego para el partido. Si pinchan, será casi imposible que ganen las generales; si aguantan, podrán tomar aire y competir”, prosigue.

Un argumento en el que coincide José Pablo Ferrándiz, director de Opinión Pública y Estudios Políticos de Ipsos. “El año que viene es vital para el PSOE y, tras varias derrotas seguidas, siempre hay que buscar a alguien que sea el responsable”, señala en referencia a Lastra. “Si se mantiene todo igual, los partidos están abocados a que todo se repita continuamente. Con los cambios se busca proyectar en la ciudadanía la idea de la remontada demoscópica”, analiza.

El núcleo del presidente se reduce

Unos cambios que podrían producirse en los próximos días o semanas, si bien Sánchez apostaba por esperar hasta después del verano, tal y como trasladan voces socialistas. Esas voces sitúan en la diana al actual portavoz del PSOE en el Congreso, Héctor Gómez, y a su homólogo en Ferraz, Felipe Sicilia, a los que les achaca la escasa proyección pública que tienen tras un año en el cargo.

El nombre del posible sucesor o sucesora de Lastra es, a día de hoy, una incógnita. Algunos sitúan al exlehendakari Patxi López en esta carrera, si bien Sánchez podría optar por dejar que el actual número tres del PSOE, Santos Cerdán, asuma las competencias de Lastra. Las tensiones entre el secretario de Organización y la dirigente asturiana habían alcanzado su punto álgido en los últimos meses y la marcha de Lastra reducirá, previsiblemente, los decibelios dentro de la sede de Ferraz.

Un año después de la remodelación que Sánchez llevó a cabo en el Consejo de Ministros y la salida de un elemento ajeno a su partido (y que tantos recelos generaba en él) como Iván Redondo, el presidente y secretario general se rodeó de socialismo pata negra sin mirar antecedentes. Flanqueado en la Moncloa por un hombre de Ferraz como Óscar López y otro de sus antiguos aliados como Antonio Hernando, la guardia pretoriana de Sánchez se reduce ahora con la salida de Adriana Lastra. Un núcleo del que también formaba parte José Luis Ábalos hasta su destitución del pasado año.

La movilización será clave de cara a 2023

Monge asegura que el PSOE “tiene que estar alineado y movilizado” para ganar en 2023: “Hay que hacer listas, negociarlas y aprobarlas por el Comité Federal. El engranaje interno del partido tiene que funcionar muy bien y entiendo que Sánchez quiera dejar a un lado las disputas internas y el ruido que Lastra y Santos Cerdán estaban generando”, apostilla. La analista cree que la persona que vaya a sustituir a Lastra tiene que ser alguien "que conozca muy bien el partido" y que también forme parte del "núcleo duro" de Pedro Sánchez: "Su función no va a ser ejercer de portavoz parlamentario, salvo que eso se restructure, sino la de coordinar bien el partido", añade.

Ferrándiz no cree que el "desgaste" que sufre Sánchez sea "más profundo" que el que han tenido otros presidentes de gobierno en el pasado. Es más, asegura que, con los datos y las encuestas en la mano, la crisis pandémica no ha afectado tanto al Ejecutivo de coalición. "Cuando preguntábamos a la gente, no apreciaban apenas diferencia entre la gestión que ha hecho el PSOE de la que podría haber hecho el PP si hubiera estado en la Moncloa. Sin embargo, sí que creo que el PSOE tiene que ofrecer una salida diferenciada, porque si adoptan las mismas medidas, ¿qué más da uno que otro?", apunta. El politólogo cree que las medidas anunciadas en el debate sobre el estado de la nación van dirigidas a cambiar esa percepción.

El director de Opinión Pública de Ipsos también considera que Sánchez busca un revulsivo que contrarreste la llegada de Alberto Núñez Feijóo a la presidencia del Partido Popular. "Con el cambio de la dirección del PP, hay un periodo de gracia al que se ha sumado la victoria andaluza. Esa posibilidad de cambio de ciclo electoral que los populares repiten todo el tiempo afecta emocionalmente en el PSOE", valora Ferrándiz. "Hay tres condiciones que tendrían que darse para que haya gobierno de derecha: que no haya más de dos partidos en el bloque de la derecha, un escenario que parece que se va a cumplir con la práctica desaparición de Ciudadanos; que se produzca una desmovilización del electorado de izquierda y que haya un trasvase de votos del bloque de la izquierda al de la derecha".

La izquierda del PSOE

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Como ya pasó en 2019, en muchos territorios las opciones de gobierno del PSOE dependerán directamente de que le salgan las cuentas sumando fuerzas con su izquierda. Muchas candidaturas territoriales de Unidas Podemos ya se hundieron electoralmente hace tres años e imposibilitaron que los socialistas alcanzaran el poder por la alianza estratégica del PP y Ciudadanos. Ante la imposibilidad de sumar por la izquierda, en muchas plazas el PSOE intentó pactar con los de Albert Rivera, que sin embargo desechó esa hipótesis para echarse en brazos de los conservadores.

La gran pregunta ahora es saber si el espacio político conocido hasta ahora como Unidas Podemos llegará en condiciones de disputar las municipales y autonómicas del año que viene bajo el liderazgo y la nueva fórmula de Yolanda Díaz. Ese espacio político ha estado al borde de la ruptura a cuenta de la candidatura en Andalucía, registrándose a tres minutos del cierre y provocando que Podemos quede burocráticamente fuera de la coalición tras una intensa disputa entre partidos.

Ambas formaciones coinciden en que el "efecto champán" de Feijóo en las encuestas pasará más pronto que tarde e irá de la mano del legado de "la corrupción" en el partido y de "la vergonzosa" alianza estratégica con la extrema derecha. Y también comparten que, para alzarse con la victoria estratégica en las municipales y autonómicas, hay que sacar al electorado progresista del letargo. Y a eso se disponen, aseguran, concienciados en la necesidad de ahondar en políticas que vuelvan a poner en forma a la izquierda.

Adriana Lastra llegó a la vicesecretaría general del PSOE en 2017, cuando el partido atravesaba uno de sus peores momentos. La dirigente socialista asturiana fue uno de los principales apoyos de Pedro Sánchez en las primarias, una lealtad que él le devolvió ofreciéndole ser su número dos. Cinco años después, Lastra deja el cargo. Una decisión que, según traslada ella misma en un comunicado, toma por su situación personal debido a un embarazo de riesgo

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