Memoria histórica

Las cinco calles "franquistas" de Córdoba que ni PP ni Ciudadanos querían quitar

Acto en memoria de las víctimas del franquismo en Córdoba.

La sesión plenaria de Córdoba celebrada este martes fue tensa. Muy bronca. Hubo incluso voces y tensiones entre vecinos. Se debatía y sometía a votación el dictamen de la comisión de memoria democrática, que propone la exhumación de miles de cuerpos y el cambio de nombre de 15 calles, en cumplimiento de las leyes de memoria estatal (2007) y andaluza (2017). Diez de estas calles no presentan mayor problema. Todos los grupos estaban de acuerdo en quitarlas, como también lo estaban en las exhumaciones. Pero con las otras cinco se ha abierto la caja de Pandora. Se trata de calles, plazas y avenidas muy conocidas. Son nombres que tienen en común una considerable popularidad en la ciudad. José Cruz Conde, por ejemplo, es conocido por ser un alcalde que renovó urbanísticamente el centro de Córdoba. Antonio Cañero, por ser un rejoneador –y actor– de gran fama. El dictamen los señala en cambio como responsables en distinto grado del golpe contra la República y la represión.

El PP afirma que ha recogido más de 8.200 firmas para pedir una consulta popular sobre estas cinco calles, una maniobra con la que ha movilizado a sus bases en la ciudad. Con el argumento de que "el cumplimiento de la ley no puede someterse a referéndum", el pleno tumbó este martes la consulta con al voto contrario del PSOE, IU y Ganemos, la misma mayoría (15 de 29 concejales) que ha aprobado el dictamen con el cambio de 15 calles y la exhumación de cuerpos. PP, Ciudadanos y UCOR –el partido fundado por el constructor Rafael Gómez Sandokán, actulmente encarcelado– no han apoyado el texto, expresando su disconformidad con la obligación de tener que votar el dictamen en su integridad, cuando están en contra sólo de cinco nombres y apoyan la retirada de los otros diez, así como la realización de las exhumaciones.

Los nombres que han roto el consenso son Cruz Conde, Cañero, Conde de Vallellano, Cronista Rey Díaz y José María Pemán. infoLibre repasa las conclusiones sobre los cinco recogidas en el dictamen de la comisión de memoria histórica, integrada por académicos, partidos políticos, organizaciones de memoria histórica, asociaciones vecinales, representantes de los gobiernos central y autonómico.

  1. Cruz Conde: alcalde primero, conspirador después

Perteneciente a una familia de la burguesía cordobesa con actividad en la abogacía, los negocios, la cultura y la política, José Cruz Conde (Córdoba 1878- Madrid 1939) cursó estudios militares en Segovia, obtuvo el grado de teniente en 1900 y el de comandante en 1919. Hasta 1930, fecha de su retiro militar, alternó su actividad en el ejército con la vida política. Ahí deja notar los rasgos iniciales de su visión política: "rechazo del caciquismo restauracionista, profunda simpatía por las reformas auspiciadas por Maura y admiración hacia las nuevas derechas autoritarias que están surgiendo en algunas sociedades de la Europa de entreguerras", enumera el dictamen. Cruz Conde colaboró "muy activamente" en el golpe de Estado de Miguel Primo de Rivera (1923). Esto y su "estrecha amistad" con José Calvo Sotelo, señala el informe, le facilitaron el acceso durante 21 meses de los años 1924 y 1925 a la alcaldía de Córdoba. Su labor como regidor fue, señala el dictamen, "un auténtico revulsivo para la vida política, administrativa y de desarrollo urbanístico de la ciudad". El informe no ahorra reconocimientos a Cruz Conde en lo relativo a la intrdoducción de cambios en la fisonomía de la ciudad durante su breve periodo en la alcaldía, aspecto muy conocido en la ciudad.

De 1926 a 1930 Cruz Conde fue gobernador civil de Sevilla, cargo que simultaneó con el de comisario general de la Exposición Universal de 1929 de la capital andaluza. Fue además el "principal impulsor" en la provincia del único partido de la dictadura de Primo de Rivera, la Unión Patriótica. La caída de este régimen "supondrían un giro importante en su trayectoria política que tomaría tonos reaccionarios, antiliberales y de talante francamente autoritario y antiparlamentario", señala el dictamen. La Segunda República lo llevó al ostracismo político primero y después a convertirse "en uno de los hombres fuertes del líder de uno de los sectores más reaccionarios y autoritarios de la derecha española, José Calvo Sotelo", señala el dictamen. Enterradas ya sus iniciales inclinaciones aperturistas, se convierte en un acérrimo valedor de la "España tradicional, católica y nacional" que, a su juicio, está amenazada por la República. Su "antirrepublicanismo y ansias conspirativas" no paran de crecer. Milita en Renovación Española y en el Bloque Nacional, siempre entre "conservadores subversivos".

En las elecciones de febrero de 1936 se presenta por el Bloque Nacional, "siendo el menos votado de la citada lista en la circunscripción de Córdoba". Mantiene una "doble vía de acción", señala el informe: la política y la conspirativa, aunque cada vez más inclinado hacia la "conspiración militar". Julio Ponce Alberca, su biógrafo, escribe: "Al abrigo de la cúpula conspirativa nacional, Cruz Conde fue el encargado de establecer la malla subversiva en Córdoba". ¿Qué apunta a este papel destacado en el golpe? "Estar al tanto de todos los preparativos que se desarrollan en Madrid debido a su cercanía política a Calvo Sotelo, ser militar en el retiro y jefe de Renovación Española en Córdoba y, desde luego, su importante prestigio, influencia y conocimiento de la vida política cordobesa", establece el dictamen. Todas las investigaciones sobre el golpe en Córdoba, citadas en el informe, apuntan al "importante protagonismo" de Cruz Conde, siendo "esencial para la suerte de la sublevación en Córdoba la visita que realiza a esta ciudad el día 6 de julio de 1936 con el objetivo fundamental de convencer, definitivamente, a los jefes de los regimientos y Guardia Civil" de ponerse a las órdenes de Queipo de Llano.

Concluye el dictamen: "Es claro el protagonismo de José Cruz Conde en la dimensión civil de la conspiración que conduce a la Guerra Civil española (1936-1939)". Murió en enero, poco antes de finalizar la guerra.

  2. Conde de Vallellano: vinculado al golpe y ministro

Fernando Suárez de Tangil y Angulo, conde de Vallellano (Madrid, 1886-Madrid, 1964), inició su vida política en 1912 durante el reinado de Alfonso XIII, de quien fue "amigo personal", en las filas del conservadurismo maurista. Diputado por Madrid en 1920, fue alcalde de la capital de España de 1923 a 1927. Durante la Segunda República militó primero en Acción Nacional, para pasar en 1933 a colaborar en la fundación de Renovación Española con Calvo Sotelo. "Su actividad insurreccional y su vinculación a las tramas golpistas antirrepublicanas de 1932 lo llevan a la cárcel y al exilio en París. Fue diputado de Renovación Española en las elecciones de noviembre de 1933 y en las de febrero de 1936, vicepresidente de las Cortes en la legislatura 1933-36 y miembro de la Diputación Permanente que empieza en 1936", señala el dictamen. "Colaborador del general Mola", añade el informe, éste lo envió a Portugal en agosto de 1936.

Ocupó después numerosos cargos: presidente de la Cruz Roja, presidente del Consejo de Estado consejero del Banco de España... Fue procurador en Cortes entre 1949 y 1964. Y, en su responsabilidad más destacada, ministro de Obras Públicas (1951-1957).

En Renovación Española había conocido a José Cruz Conde. Su hija Guadalupe se casó en 1943 con un sobrino de José, Antonio Cruz Conde, que sería alcalde de Córdoba entre 1951 y 1962. "La coincidencia cronológica entre la alcaldía de éste y el ministerio de Obras Públicas de su suegro propician la colaboración entre Cruz Conde y Vallellano: el ministerio financia la construcción del puente de San Rafael, inaugurado por Franco en 1953 y la consiguiente ampliación urbanística de la ciudad, inaugurada el 18 de julio de 1955", señala el informe. En agradecimiento se bautizó la avenida con el nombre del ministro. Al igual que Cruz Conde, el conde de Vallellano tiene huella en la fisonomía de la ciudad, uno de los aspectos a los que se aferran el PP y Ciudadanos para rechazar el cambio de nombre de su avenida.

Se da la circunstancia de que el Ayuntamiento de Palencia fue condenado a tener que retirar el nombre de varias calles, entre ellas precisamente la de Conde de Vallellano.

  3. José María Pemán: depurador de maestros

José María Pemán (Cádiz, 1897-1981) fue un escritor, poeta, periodista, dramaturgo y ensayista, miembro de una familia de tradición conservadora gaditana. "Estuvo comprometido con el golpe de Estado del 18 de julio y con la construcción de la dictadura franquista, ocupando la presidencia de la Comisión de Cultura y Enseñanza entre 1936 y 1938", señala el dictamen. Entre las "funciones básicas" de esta comisión "está el control de la censura de prensa y de expresión, así como la depuración de maestros, profesores de enseñanza secundaria y de universidad, considerados por los golpistas los auténticos culpables de los 'males por los que atravesaba España'", añade.

"La consecuencia más importante de ello sería el expediente, diferentes tipos de sanciones (económicas, administrativas, físicas...), detenciones gubernativas que, en muchos casos, llevarían aparejada la separación definitiva del ejercicio de la docencia", añade el informe, que recoge palabras del propio Pemán: "No es ésa tarea buda de limpieza y fregado, sino tarea exquisita de manipulación de un tesoro patrio cuya responsabilidad tenemos frente al porvenir; tarea que hay que realizar con mano dura para el expurgo necesario y, al mismo tiempo, con el máximo ciudado, para no desperdiciar ni un átomo, ni una partícula de aquella inteligencia nacional que sea todavía susceptible de aprovechamiento y de redención".

Pemán militó durante la Segunda República en Renovación Española. "Como muchos otros políticos provenientes de la derecha más reaccionaria apoyó, sin fisuras, el golpe de Estado militar convirtiéndose en uno de los referentes simbólicos de los sublevados, acompañando de manera frecuente a Gonzalo Queipo de Llano en sus reiteradas incursiones por la "Andalucía liberada'", añade el dictamen. Intervino en actos públicos "con todo tipo de alocuciones patrióticas y exaltadoras del nacionalcatolicismo que, en demasiadas ocasiones, justificaban la operación de limpieza y represión", añade.

Los miembros de la comisión señalan cómo Pemán pretendió "convertirse en el modelo literario de la estética" del franquismo, con sus "glorias imperiales", su "nuevo amanecer", la "lucha entre Dios y Satán"... Tras la Guerra Civil, Pemán continuó "desarrollando un importante activismo político dentro del régimen", siendo nombrado procurador en Cortes. Su causa fundamental fue la monárquica, aunque ello no lo enfrentó con las élites del régimen. El rey Juan Carlos I le entregó el collar del Toisón de Oro en 1981. La calle cordobesa de Pemán le fue asignada tras su fallecimiento, ya en democracia. El PP y Ciudadanos han insistido en que hay calles con el nombre de Pemán en ciudades como Madrid y Cádiz, entre otras.

  4. Antonio Cañero: rejoneador paramilitar

Antonio Cañero Baena (Córdoba, 1885-Córdoba 1952) dedicó gran parte de su vida al caballo como deportista hípico, profesor de equitación y rejoneador de gran éxito y popularidad. En los años 30 ya era una celebridad, incluso como actor ocasional hasta en cinco películas. Era muy conocido en Córdoba y estaba muy implicado en la vida de la ciudad, señala el informe. En 1936 colaboró con el Ayuntamiento en la promoción de la Feria de la Salud y, aquel mismo año, en febrero, "la prensa local señala su papel en el auxilio de varios vecinos del Marrubial que vieron anegadas sus chozas tras el desbordamiento del arroyo del Moro", añade el dictamen. "Hay pocos rastros de sus inclinaciones políticas antes de la guerra, pero se cuenta entre los visitantes del coronel golpista Sanjurjo en su presidio de la cárcel de Cádiz tras el fallido golpe de Estado de agosto de 1932", recalca.

Una vez estalla la guerra, actúa primero en el marco de las unidades paramilitares de Córdoba y después se incorpora al ejército regular como oficial. Su colaboración con los sublevados es "inmediata". A semejanza de las milicias de la Policía Montada de Sevilla comandadas por el torero falangista Pepe El Algabeño, Cañero organiza en Córdoba el "Escuadrón Cañero", una "unidad paramilitar de caballistas voluntarios cuya misión era apoyar la acción del ejército regular y participar en misiones de localización y control de huidos". Integraban dicho escuadrón caballistas, guardas rurales, señoritos, falangistas y jóvenes de Acción Popular.

La popularidad de Cañero hace que sus actividades ocupen espacio en la prensa de ambos bandos, muy influida por la propaganda. Según el color de la publicación, Cañero es descrito como un héroe o un monstruo. Por eso el dictamen acude a las fuentes de mayor valor historiográfico. Su expediente militar relata "limpiezas", "persecuciones", "capturas" y "raids". Toma parte en la ocupación de numerosos pueblos. Él mismo dio testimonio en 1937 en una entrevista: "En Córdoba, donde me sorprendió el Alzamiento, monté mi jaca y conmigo vinieron otros jinetes que formamos un escuadrón que corrió a los pueblos para salvarlos de las garras rojas". El historiador Francisco Moreno ha recogido el revelador testimonio de un testigo cordobés del bando nacional: "Al Algabeño y a Cañero los he visto yo tirotear con fusiles de montería a los presos de la cárcel de Antequera, donde yo estaba de guardia".

En la segunda parte de la guerra, con Cañero incorporado al ejército regular, la propaganda franquista lo convierte en símbolo sublevado. El jinete glosa en diversas entrevistas y reportajes su papel. Terminada la guerra participa en festejos taurinos en honor al ejército y a Franco. Fue condecorado con la Cruz y la Placa de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo en 1944. Retirado ya como rejoneador, se instala definitivamente en su ciudad, Córdoba, donde llegó a desempeñar la Concejalía de Ferias y Festejos. En 1947 donó abundantes terrenos para la construcción de viviendas sociales. La barriada en la que se construyeron lleva el nombre de Cañero, donde se encuentra la plaza del mismo nombre. Fue así bautizada en 1988, bajo la alcaldía de Herminio Trigo (IU), a petición de una asociación de vecinos. Esto es utilizado por el PP para desacreditar la posición actual de la coalición de izquierdas.

  5. JOSÉ MARÍA Rey Díaz: CRONISTA Y CENSOR 

José María Rey Díaz (Córdoba, 1891-Córdoba, 1963) fue archivero-bibliotecario y responsable de los museos municipales desde 1917 hasta 1961, cuando se jubiló. Profesor de instituto de Geografía e Historia, Gramática, Redacción y Lengua, es autor de decenas de libros y artículos. Fue director de la Escuela Normal de Magisterio y presidente del Tribunal Tutelar de Menores. Un personaje de la cultura cordobesa durante décadas. Y entre 1926 y 1963 cronista oficial de la ciudad, responsabilidad desde la que –ironías de la vida– tuvo mucho que decir sobre los nombres del callejero. Ésta es la dimensión por la que es más conocido en la ciudad. Pero es su faceta política la que centra el dictamen de la comisión de memoria.

"Estallada la guerra, pronto se implica en la instauración institucional del franquismo en la ciudad", señala el informe. En septiembre de 1936 fue designado por la autoridad militar en Córdoba para formar parte de la primera Comisión Gestora Municipal, máximo órgano de gobierno de la ciudad, formada por cuatro funcionarios municipales más el alcalde. Rey Díaz queda encargado de Beneficencia e Instrucción Pública, entre otros cometidos. En abril de 1937 dimitió. En su carta de renuncia alegaba "falta de tiempo", aunque añadía que su determinación era "organizar y tomar parte en la cruzada de encendimiento [sic] patriótico" con tareas como radiar mensajes y alentar a los soldados.

Unos meses después volvió a la gestora. Entre sus cometidos como responsable de quintas y cementerios estaba el de registrar a las víctimas de la represión, confiscar sus objetos personales y hacérselos llegar a sus familias, en su caso. También se encargó de "censurar los epitafios que se colocaban en las lápidas mortuorias para prevenir posibles mensajes contra el régimen", señala el dictamen. En julio de 1937 ocupó el cargo de subdelegado provincial de prensa y propaganda, órgano controlado por Falange. Donante habitual de Falange, participó en todo tipo de homenajes y actos de exaltación franquista. En 1938 expuso su "certeza de que el Generalísimo Franco, como Augusto, dará el Imperio español días de gloria, de paz y de prosperidad".

El informe constata que Rey Díaz "medió con éxito" a favor de "conocidos republicanos", como su antiguo alumno Enrique Poole, o el hijo del alcalde socialista de Córdoba, Sánchez Badajoz. Informó favorablemente sobre una profesora en un expediente de depuración, negando que tuviera filiación política alguna. Hay un colegio público en Córdoba que también lleva su nombre.

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