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Las exigencias de la UE

¿Cómo cumplirá España con las nuevas exigencias de Bruselas?

Así recortará España los 10.000 millones de euros necesarios para cumplir con el déficit

La multa que desde Bruselas llevaba meses amenazando a España ha sido, finalmente, reducida a cero. La Comisión Europea decidió el pasado miércoles que el Gobierno de Mariano Rajoy no tendrá que asumir sanción alguna por incumplimiento del déficit en el año 2015. No obstante, la decisión ha traído consigo una serie de condiciones que repercutirán en la economía española durante los próximos dos años.

La Comisión reclama a España nuevos objetivos de déficit: el 4,6% este año, el 3,1% para el siguiente, y por último el 2,2% en 2018. Se trata de un esfuerzo que deberá materializarse en el ahorro de 5.000 millones en 2017 y 2018, esto es, un total de 10.000 millones.

Para ello, la institución europea sugiere medidas como una subida del IVA en los productos de tipo reducido –actualmente se aplica un tipo superreducido del 4%, otro reducido del 10% y finalmente uno normal del 21%–, además de controles más estrictos sobre las comunidades autónomas o sobre los contratos públicos [consultar el documento de la Comisión Europea aquí].

Ante los ajustes que imperiosamente deberán realizarse en los próximos años, la oposición ha manifestado de forma inmediata sus valoraciones. El secretario de Economía del PSOE, Manuel de la Rocha, ha asegurado que su partido está comprometido con la reducción del déficit y el cumplimiento de los compromisos europeos, pero que no aceptará ningún tipo de recortes, "y mucho menos sociales". En esta línea, el portavoz de los socialistas en el Congreso, Pedro Saura, advirtió que el Gobierno "volverá a subir los impuestos" y se aventuró a predecir "recortes en el Estado de bienestar".

Por su parte, el diputado y responsable de Finanzas de Podemos, Segundo González, remarcó que su partido va a estar "muy pendiente" para evitar que los próximos Presupuestos Generales incluyan otros 5.000 millones de ajuste de gasto, que en su opinión podrían "matar el crecimiento económico". Para González, "la única vía" que permitirá cumplir con el objetivo de déficit "y a la vez reactivar el crecimiento" consiste en desplegar políticas fiscales que incrementen los ingresos.

infoLibre ha consultado con economistas las opciones que el próximo Gobierno tendrá en su mano para cumplir con los objetivos marcados por la institución europea.

Recortes y subida de impuestos

La economista Mónica Melle, miembro del colectivo Economistas frente a la Crisis, entiende como clave para el actual Ejecutivo conservador la recomendación de Bruselas basada en una subida del IVA: "El Gobierno piensa que así se va a producir un mayor consumo", observa la experta. Aunque, matiza, "va a ser difícil cumplir lo previsto, y será vía algo contundente, no con gastos superfluos".

En este sentido prevé, además de la subida del IVA, "mayores recortes de gastos importantes a las comunidades autónomas". Para la economista, apuntar a las comunidades podría suponer "un gran peligro" porque ello recaería directamente sobre el "gasto en sanidad, educación y dependencia, lo que supondría un deterioro del Estado de bienestar". A juicio de Melle, podría contemplarse además una congelación de las pensiones, y que "se produzca también un cambio en la jubilación, no tanto como reducirla pero sí congelarla o ampliar la edad". 

Respecto a la subida de otro tipo de tributos, considera poco probable modificaciones en impuestos como el de Sociedades o el IRPF, debido a la "rebaja electoral" anunciada por el PP el pasado mes de mayo.

Crecimiento y creación de empleo

Miguel Cardoso, economista jefe del BBVA, enfatiza que las medidas, a su juicio, deberían "tratar de fijarse más en mejorar la capacidad de crecimiento en lugar de subir impuestos o reducir gastos". En este sentido, Cardoso entiende que "reducir la tasa de paro genera recursos adicionales en el sector público, y esto mejora las cuentas de la Seguridad Social", de modo que considera ésta una alternativa a las acciones recomendadas por Bruselas. Por ello, el experto cree que el nuevo Gobierno no debería "ceñirse a la agenda de reformas que ha propuesto la Comisión, y dejar de lado este tipo de políticas".

En esta línea, Mónica Melle prevé que el Gobierno sí "apelará a un mayor crecimiento del empleo, aunque los puestos no sean de calidad". Con esto, continúa, "aumentará la recaudación de las empresas", pero "el crecimiento es muy leve, y los salarios que se crean son muy bajos, lo cual es un problema porque produce un desequilibrio en las cuentas, deja las huchas de pensiones bajo mínimos, y un crecimiento de las cotizaciones de sólo el 1%", critica.

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En cuanto al plazo para iniciar la puesta en marcha de los ajustes, Cordoso señala que "dependerá del nuevo Gobierno", pero, matiza, dadas las previsiones de crecimiento, "que son de un 2,5%, y por la experiencia de años anteriores, debería producirse una mejora en las cuentas públicas del 1% del PIB aproximadamente, de modo que ese 4,6% para 2016 que ha marcado Bruselas parece bastante alcanzable".

No obstante, el economista no pasa por alto el hándicap que supone el tiempo entre la puesta en marcha de medidas y los efectos resultantes. "Los acuerdos de no disponibilidad que se llevaron a cabo a finales de abril no hemos tenido tiempo de que se noten todavía dentro de las cuentas de la Administración central ni de las comunidades autónomas, y la última medida, que fue el cierre presupuestario de las administraciones en julio, veremos cómo funciona ya en la segunda parte del año". Para entonces, considera el experto, y junto "a la recuperación de la economía, el déficit se habrá reducido".

En cuanto a los próximos dos años, la fórmula parece clara: "Cuanto más pronto, mejor. Si lo que tenemos es que el Presupuesto no se tiene hasta ya comenzado el año, entonces se acortará el periodo de tiempo en el que se tienen que implementar las medidas, y eso tendrá un impacto negativo sobre la economía". Dada la complejidad del actual contexto político, Mónica Melle no se muestra optimista en este sentido: "Todo depende del nuevo Gobierno y de cómo evolucione el calendario, pero de momento lo que yo veo es una prórroga de los Presupuestos Generales".

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