Debate 18F: La izquierda alimenta la esperanza en el cambio político ante la insólita atonía de Rueda

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El formato del debate electoral de la Radio Televisión pública de Galicia (CRTVG) parecía favorable para el actual presidente y candidato del PP. La invitación a formaciones de la izquierda, dos de ellas extraparlamentarias, dejaba libre a Alfonso Rueda un amplio carril para presentarse como sinónimo de estabilidad y firmeza de gobierno frente al caos.

Sin embargo, la imagen ofrecida ante las cámaras por el aspirante a continuar en Monte Pío –la residencia oficial del presidente de la Xunta– fue de una atonía insólita. Una actitud que contrasta no solo con su etapa como presidente desde que sustituyó a Alberto Núñez Feijóo en el cargo, sino también –y a lo mejor, sobre todo–, en comparación con los años en que, como número dos de la Xunta, tuvo el encargo de actuar de ariete contra el resto de partidos. En cambio, a trece días de la cita con las urnas, el tono general de las fuerzas de la izquierda, especialmente a las que actualmente conforman la oposición parlamentaria, sirvió para alimentar la esperanza en el cambio político.

Rueda, que tuvo la oportunidad de abrir el debate, intentó marcar las líneas del campo de juego sobre la base del miedo. Del temor a un "multipartito", a cambios radicales, a la política lingüística del BNG o a que toda la población gallega –también los bebés, especificó– tenga que contraer una supuesta deuda de 400 euros para compensar la condonación de la deuda a Cataluña por parte del Estado. Incluso anticipó que sus adversarios lanzarían "datos que no son verdad".

El cabeza de cartel conservador no tuvo éxito al intentar introducir algunos asuntos de inesperado protagonismo, como es el caso de la política tributaria, que las fuerzas de la izquierda acabaron utilizando, en algunos casos, a su favor. Especialmente en el caso de la candidata del BNG, Ana Pontón, con quien Rueda interactuó en mayor medida. Contribuyó así a afianzar su imagen de alternativa en la Presidencia de la Xunta y dando lugar a una paradójica situación en la que el actual presidente invitó a la audiencia a "leer el programa" de los nacionalistas para comprobar sus propuestas en materia de uso del gallego en la enseñanza.

Fiscalidad, peajes, competencias pendientes o vivienda son solo algunos ejemplos de los rifirrafes entre Pontón y Rueda, que la líder del BNG resolvió en buena medida exponiendo la agenda que, mantiene, desplegará desde lo Gobierno si es presidenta. Desde la sanidad pública para que no haya "niñas y niños sin pediatra" a recuperar la construcción de vivienda protegida pasando por la reactivación de los traspasos de competencias o asumir en primera persona las competencias en materia de Igualdad.

En varias de estas cuestiones fueron obvias las coincidencias en el reproche a la gestión del Gobierno del PP entre Pontón y el candidato del PSOE gallego. José Ramón Gómez Besteiro aprovechó su primera intervención ante las cámaras de la CRTVG para marcar perfil como potencial interlocutor privilegiado con el Estado, como "conseguidor" desde un eventual nuevo Gobierno de Galicia para, por ejemplo, prometer el fin de los peajes en la AP-9 (que recorre el eje atlántico) y en la AP-53 (la autopista que une Santiago con Ourense).

En un formato constreñido con escaso margen para el debate propiamente dicho –los moderadores dejaron poco espacio para, por ejemplo, las réplicas de Pontón a Rueda—, tanto Pontón como Besteiro coincidieron en minusvalorar la posibilidad de que el PP pueda cumplir las promesas que lanza en este proceso electoral. Prometen hacer en cuatro años lo que no hicieron en quince, vinieron a decir, en aspectos como la vivienda pública o las residencias de mayores, ámbito en el que el socialista esgrimió su experiencia en la Diputación de Lugo, ante lo que Rueda replicó que el gobierno provincial lucense las "privatizó". "Usted no pudo privatizar ninguna porque no abrió ninguna", respondió Pontón.

Ni siquiera el punto en el que Rueda procuró elevar la tensión aludiendo la ETA para cargar contra el BNG permitió al aspirante del PP rentabilizar el debate televisivo en el que, por el lado de las formaciones actualmente sin representación en la Cámara gallega, Marta Lois (Sumar) puso especial énfasis en brindarse a un pacto de coalición con nacionalistas y socialistas, un "gobierno a tres" para el cual señaló prioridades como la asistencia a la salud mental en el Sergas (el sistema público sanitario gallego), la construcción de metros ligeros en A Coruña y Vigo o subir impuestos a las rentas más altas.

La quinta participante, Isabel Faraldo (Podemos), basculó sus intervenciones entre cuestiones sectoriales concretas, especialmente a la hora de reclamar soluciones a largo plazo para la factoría de Alcoa en A Mariña (Lugo), con la reivindicación de líneas políticas desarrolladas por su partido en el Gobierno de España. Su presencia en el espacio político gallego, defendió, reforzaría la "pluralidad" y el carácter de izquierdas de un posible cambio.

Estos argumentos y rifirrafes se expusieron en un canal público en la que las fuerzas de la izquierda recordaron las reiteradas movilizaciones del personal de la radiotelevision pública para, a través del colectivo Defende a Galega, denunciar casos de manipulación informativa y mala gestión. Rueda consideró estas alusiones una "falta de respeto" a la "televisión más vista" de Galicia y que suponían, por tanto, considerar que "los gallegos son tontos".

Minutos finales

El debate de este lunes lo cerraron los minutos finales de cada candidato y candidata en orden inverso a su representatividad, resaltaron los moderadores. Faraldo se presentó representando alguien "como tú, que esperas una cita del médico" o "que te indignas cada vez que colocan sus amiguetes". "Votando Podemos mi voz será tu voz", concluyó.

Lois aseguró que "va a haber un cambio en Galicia. “Lo sé porque conozco nuestro país, porque confío en nuestra fuerza, porque lo hicimos el 23 de julio", dijo. "Merecemos un gobierno que diga sí, que mire hacia delante, que haga políticas del siglo XXI", explicó, para añadir que por todo ello pedia el voto para Sumar Galicia: “Votemos con entusiasmo, con alegría". "Soy Marta Lois y juntas vamos a ganar", finalizó.

Besteiro apeló en su última intervención a los espectadores, “los que nos estáis viendo y queréis cambio y pensáis que va a ser difícil". A esas personas quiso darles "una buena noticia, depende de vosotros, depende de ti, ya lo hicimos posible en las generales y en las municipales". El socialista quiso hacer "un llamamiento especial a las mujeres" y aseguró que "no hay ningún otro voto que permita el cambio de gobierno que no sea la papeleta del Partido Socialista. “Vota al Partido Socialista”, pidió. "Esta vez va a ser posible", sentenció.

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Pontón dijo que en el debate "hemos asistido a dos maneras diferentes de sentir y de pensar nuestro país", con un "gobierno agotado y sin ideas que nos deja una Galicia más pequeña" frente a un BNG en el que "tenemos confianza y pensamos en este país en grande". "Tenemos que hacer algo diferente", dijo la nacionalista, que apeló a toda la ciudadanía diciendo que "no importa lo que habían votado en otras ocasiones" ya que “hay muchas maneras de sentirse gallego y gallega y todas son necesarias para el cambio". "Pido la oportunidad de ser la presidenta para que dentro de unos años incluso quienes no votaron por mí sientan orgullo de la Galicia que estamos construyendo", finalizó.

Rueda formuló su intervención final con una primera parte en negativo, diciendo a quien lo escuchaba que si quería “un presidente que te engaña”, no le votases. O que si quería "un presidente que te quite lo tuyo para dárselo a los independentistas”, tampoco le votase. Y finalizó con un mensaje en positivo pidiendo el voto "para que Galicia siga creciendo, con más ayudas para la juventud, para la gente mayor, para las familias". Y concluyó: "Te pido el voto porque en mí sí puedes confiar, yo sí tengo palabra, vota por la Galicia que funciona".

Aquí puedes leer el texto original en gallego.

El formato del debate electoral de la Radio Televisión pública de Galicia (CRTVG) parecía favorable para el actual presidente y candidato del PP. La invitación a formaciones de la izquierda, dos de ellas extraparlamentarias, dejaba libre a Alfonso Rueda un amplio carril para presentarse como sinónimo de estabilidad y firmeza de gobierno frente al caos.

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