Extrema derecha
Trump, Putin y Netanyahu: tres lastres para Vox en una España antibelicista
En política española, las alianzas exteriores rara vez dan votos. Sin embargo, lo que sí pueden es restarlos cuando se convierten en sinónimo de amenaza y guerra. En el actual escenario internacional, el presidente norteamericano Donald Trump, el ruso Vladímir Putin y el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu figuran entre los dirigentes peor percibidos por la opinión pública española. Esto supone un problema para Vox, ya que la formación ultraderechista apoya de manera clara a Trump y Netanyahu, mientras que su principal aliado europeo, el húngaro Viktor Orbán, hace lo propio con Putin. La sociedad española, sin embargo, va por otro lado.
Según el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), las guerras importan a menos de un 1% de la población. En el último CIS de marzo aparecían liderando el ranking la vivienda (28%), la economía (20%), el paro (20%) o la inmigración (19%) como principales preocupaciones. En el barómetro europeo del otoño pasado, ante la pregunta de "en qué áreas debería Europa tomar medidas en los próximos cinco años", los españoles se situaban como los europeos que menos priorizan la seguridad y la defensa: un 12%, cuatro veces menos que los finlandeses, holandeses, lituanos, polacos o alemanes y casi tres veces menos que otro país latino como Italia (32%).
Además, los españoles también estaban nueve puntos por debajo del promedio de los países europeos que apoyan una mayor inversión en defensa. Apenas un 55% piensa que se debería gastar más dinero en defensa en la UE frente a un 64% entre el conjunto de países comunitarios. Del mismo modo, a la hora de marcar prioridades presupuestarias, el fortalecimiento de la defensa y la seguridad europea solo es apoyado por un 14% de los españoles, la cifra menor de los 27 países.
Todo ello puede jugar en contra de Vox. Distintas encuestas coinciden en que la formación ultra ha frenado su ascenso y empieza a perder impulso, con trasvase de voto hacia el Partido Popular y con síntomas de agotamiento en territorios como Andalucía tras no cumplir sus expectativas en Castilla y León. Ese frenazo coincide, además, con un momento de máxima fricción tras la ofensiva sobre Irán, que ha abierto una brecha evidente: una mayoría social que no respalda militarmente a Estados Unidos e Israel y un Vox que sí lo hace.
Vox quiere ser el alumno aventajado de Trump
De todos ellos, Trump aparece como el mayor peligro. Según una reciente encuesta de 40dB. para El País y la Cadena Ser, para el 81% de los encuestados Trump supone la principal amenaza para la paz mundial, por delante de Putin, con un 79,3%, y de Netanyahu, con un 71,2%. En el caso de Trump, además, el deterioro lo refleja también un sondeo de YouGov de enero: le daba en España sólo un 19% de opinión favorable frente a un 77% en contra.
Lo cierto es que el presidente norteamericano se ha convertido para una parte muy amplia de la sociedad española en un símbolo de inestabilidad, unilateralismo y amenaza bélica. Su reciente advertencia de destruir la "civilización iraní" si Teherán no cedía, incidió todavía más en esa percepción, hasta el punto de provocar críticas incluso en sectores conservadores españoles y en la Iglesia. La mayoría de los españoles, según el mismo bloque demoscópico, aprueba que España no apoye militarmente a Estados Unidos e Israel en la guerra contra Irán, y rechaza una implicación militar española en esa escalada.
El líder de Vox presenta a Trump como el hombre que defiende al "mundo occidental" frente al presidente del Gobierno Pedro Sánchez y los "burócratas" de Bruselas. Tras la ofensiva iniciada por EEUU e Israel en Irán hace un mes, la formación ultraderechista defendió que el mundo es "mejor" sin los ayatolás y también sin Nicolás Maduro en la presidencia de Venezuela tras su captura a manos del ejército norteamericano.
Sin embargo, no criticó la ruptura del órden internacional, ni que sea la número dos de Maduro, Delcy Rodríguez, la que gobierne en el país con el beneplácito del norteamericano pese a haberla criticado en el pasado. También dijeron que no habían dedicado ni un "nanosegundo" a analizar la amenaza de Trump sobre Groenlandia y se declararon "incompetentes" en la materia, en palabras de su portavoz nacional, José Antonio Fúster.
Vox se ciñe casi siempre al mismo manual. Clama a los cuatro vientos su admiración por Trump, pero cuando hay intereses españoles que chocan con los de norteamericano, como ocurrió con los aranceles y con el gasto de defensa, desplaza la responsabilidad hacia la Unión Europea y el Gobierno español. Esa sigue siendo la lógica dominante, aunque ya le esté generando costes políticos. Algunos de los ‘ex’ de Vox, como Iván Espinosa de los Monteros, han afeado a Abascal su posición acrítica.
La incomodidad con Orbán y Putin
Por su parte, Putin también arrastra una impopularidad más estructural pese a que la guerra de Ucrania ya no acapara el foco mediático. Su imagen quedó fijada desde la invasión de Ucrania como la de un líder agresor, autoritario y desestabilizador. Que siga apareciendo apenas por detrás de Trump en la lista de amenazas revela hasta qué punto la guerra y la sensación de inseguridad continental siguen muy presentes para la sociedad española.
Aunque Vox condena públicamente la invasión rusa y apoya a Ucrania, su principal aliado europeo mantiene un estrecho vínculo con el mandatario ruso. Por ese motivo el contrincante de Orbán, Péter Magyar, ha definido las elecciones del domingo como un "referéndum" sobre la ubicación geopolítica del país: seguir la deriva prorrusa o regresar a una senda más claramente europeísta y atlántica. Las encuestas muestran una carrera muy competitiva y apuntan a que podría perder tras 16 años en el poder.
A ello se le añade que uno de los dirigentes de Vox, Jordi de la Fuente, secretario general del ‘sindicato’ del partido Solidaridad, es un divulgador en España de las ideas de Alexandre Dugin, un filósofo con influencia sobre Putin y sobre el Kremlin, al mismo tiempo que una herramienta de este para su propaganda exterior.. En un acto en la Casa de Rusia de la capital catalana en octubre de 2016, expresaba su deseo de que el sistema de valores ruso se "contagie" a los países europeos a través de "partidos" que actúen como "caballos de Troya".
Tras ascender en el partido, De la Fuente suprimió al menos cinco tuits desde la invasión de Ucrania, todos ellos registrados y certificados por infoLibre. Pretendía ocultar dos asistencias a la Casa de Rusia en Barcelona y tres mensajes: uno rechazando las sanciones a Rusia por la anexión de Crimea, otro celebrando un éxito electoral de Putin y otro con el mensaje "Putin manda y no tu panda".
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Netanyahu completa ese triángulo de rechazo en un momento especialmente delicado. Su ofensiva contra Irán no solo ha agravado la percepción negativa sobre Israel en amplios sectores de la sociedad europea, sino que ha protagonizado sanciones directas contra España. El viernes, acusó directamente al Gobierno de Pedro Sánchez de "librar una guerra diplomática" por la que "pagará un precio". Como represalia, expulsó a los representantes españoles en el Centro de Coordinación Civil y Militar , el órgano multinacional que supervisa el alto el fuego alcanzado en la franja de Gaza en octubre del año pasado.
También el viernes el presidente Pedro Sánchez instó a los miembros de la UE a suspender el acuerdo de asociación con Israel ante las violaciones "flagrantes del derecho internacional humanitario que se están cometiendo". "No permitamos una nueva Gaza en Líbano", dijo durante su intervención en el European Pulse Forum, en Barcelona, aunque no hizo ninguna referencia al Gobierno israelí. En España, donde la sensibilidad crítica hacia la devastación en Gaza ya era muy alta, esa prolongación del conflicto hacia Líbano e Irán refuerza todavía más su mala imagen.
En esta batalla, Abascal se posiciona con Netanyahu. Ambos dirigentes mantuvieron una reunión en Jerusalén el 28 de mayo de 2024, cuando el líder de Vox visitó al primer ministro israelí en plena crisis diplomática entre España e Israel tras el reconocimiento español de Palestina. Allí, Abascal expresó su apoyo a Israel, criticó a Pedro Sánchez y llegó a prometer que revertiría ese reconocimiento si algún día gobierna.