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Educación

Docentes y sindicatos critican la propuesta del PSOE para incrementar el alumnado femenino en las carreras científicas

Aula en la facultad de Odontología de la Universidad Complutense de Madrid durante la Evaluación para el Acceso a la Universidad (EvAU).

La pretensión del PSOE pasa por "potenciar las vocaciones" vinculadas con la ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas –STEM es su acrónimo en inglés–, "entre las jóvenes". El objetivo último, "cerrar la brecha de género en estos estudios". Se trata de una de las medidas, la número 58, que los socialistas han incluido en su Propuesta abierta para un programa común progresista, y que se basa en la gratuidad del primer año de matrícula en las materias citadas para el alumnado femenino. Una medida que no despierta entusiasmo entre sindicatos y docentes.

El planteamiento del PSOE es el de establecer la matrícula gratuita el primer año para todas las jóvenes que se inscriban en carreras STEM donde haya una media inferior al 30% de alumnas. "Estudiaremos la aplicación de puntos adicionales en las solicitudes de becas para estos estudios de grado y postgrado", se comprometen los socialistas, quienes apuestan también por aprobar "un programa para desarrollar, atraer y retener el talento de las mujeres". El proyecto, rematan, incluiría un "completo paquete de medidas para potenciar la contratación sin sesgos y la creación de entornos de trabajo diversos".

Una medida que comienza a levantar reacciones. La portavoz de Educación de Ciudadanos, Marta Martín, cargó enseguida contra la iniciativa: "Que no somos tontitas las mujeres, que a lo mejor los tontitos e ignorantes son los que hacen medidas como esta, profundamente regresivas y patriarcales", publicó la también diputada en redes sociales.

De acuerdo a los últimos datos del Ministerio de Educación y Formación Profesional, correspondientes al curso 2017-2018, existen dos ramas que cumplirían con los requisitos de matriculación gratuita según los parámetros que proponen los socialistas: informática e ingeniería, industria y construcción. El alumnado femenino matriculado en el primer y segundo ciclo de informática fue de tan solo el 12,2%, mientras que la segunda opción fue escogida por un 28,5% de mujeres.

Por detrás, a una distancia considerable, los estudios relacionados con el sector servicios, que agrupan a un 43,1% de alumnado femenino. La rama científica, por su parte, cuenta con un 49,2%. En el extremo opuesto, educación congrega a un 78% de mujeres; salud y servicios sociales a un 70,9%; ciencias sociales, periodismo y documentación a un 61,6% y artes y humanidades un 60,9%.

Con los estudios de posgrado ocurre algo similar. En lo relativo a los Máster, informática sólo atrae a un 21,6% de mujeres e ingeniería a un 30,2%. En cuanto a las alumnas matriculadas en Doctorado, únicamente un 21,3% se especializa en informática y un 30,9% en ingeniería, industria y construcción.

Es una situación grave, reconocen los expertos consultados, que sin embargo se resuelve con medidas estructurales que vayan a la raíz del asunto. Así lo entiende Marta Macho Stadler, profesora de Geometría y Topología en la Universidad del País Vasco (UPV), divulgadora científica y ganadora del Premio Emakunde de Igualdad por su proyecto Mujeres con Ciencia. En conversación con infoLibre, Macho Stadler reflexiona sobre el impacto de la medida y concluye que sus efectos no van al fondo del asunto. "Aplicar una medida económica para cualquier colectivo no es justo", razona, porque permite que muchas personas sin problemas económicos se puedan beneficiar. Las ayudas de tipo económico, razona la divulgadora, deberían ir dirigidas a "personas que tienen dificultades y quieren estudiar".

Ocurre, además, que "la raíz del problema no se arregla" con la matrícula gratuita para las jóvenes. Que haya "pocas vocaciones en ese tipo de carreras se debe a problemas culturales y sociales". Es decir, añade la experta, "no es que las matrículas sean caras, ese no es el motivo central, sino que las mujeres no se sienten atraídas" hacia esas ramas. Un problema "muy grave" ante el que urge una respuesta. Pero para solucionarlo hay que formular la pregunta exacta: "¿Cómo podemos conseguir que esas carreras, con un futuro laboral muy bueno, sean preferidas para las mujeres?", plantea.

El diagnóstico es compartido por la investigadora y profesora Ana López Navajas. "El hecho de que se necesiten medidas que inciten a la matriculación de las chicas en estas carreras es cierto", comenta al otro lado del teléfono, pero "la mejor medida es introducir a las niñas en ámbitos y usos tecnológicos y científicos, además de trabajar con referentes científicos y tecnológicos desde los seis años". Apuesta la investigadora, experta en coeducación, por medidas que comiencen con "la práctica tecnológica desde la primera infancia y continúen con referentes femeninos" durante el resto de las etapas formativas. Sólo de esa manera se podrá "animar a la matriculación", agrega López Navajas, "el problema está en la educación".

Desde muy jóvenes, completa Macho Stadler, las chicas abandonan la idea de orientar su formación a estudios científicos o tecnológicos. "Pierden el interés desde años mucho más tempranos, luego hay que actuar ahí", entiende la docente, quien se inclina también por "medidas mucho más sociales". En el fondo existe no sólo una falta de interés de ellas por las carreras científicas, sino también de ellos por los estudios más vinculados al cuidado, como Enfermería o Magisterio, recuerda la profesora. "Si consiguiéramos que la sociedad equiparase ser ingeniero de prestigio con ser maestro", parte del problema estaría resuelto. Y para ello la única respuesta pasa por trabajar "desde pequeños de manera global sobre la importancia de las profesiones, que no deberían tener sexo". Es decir, derribar los "estereotipos y sesgos que mandan en las decisiones de las niñas y niños". Con medidas puntuales como la planteada por el PSOE, opina, "se va a conseguir poco".

Elena Blasco, secretaria de Mujeres e Igualdad de CCOO, analiza para este diario la propuesta y su alcance. Y aunque reconoce que su sindicato no está en contra de la acción positiva –es de hecho "uno de los elementos que se barajan en la negociación colectiva"–, sostiene que lo propuesto "no asegura una solución contra la discriminación y las brechas de género".

Para la sindicalista, es necesario que en la educación "a todos los niveles no se den contenidos curriculares sexistas, que no se fomenten los roles de género" y de esta manera habrá una "elección profesional libre de sexismo". Blasco recuerda asimismo que "el mundo laboral no sólo se nutre del ámbito universitario", sino que es igualmente necesario "dignificar y apoyar la Formación Profesional". Pero además del trabajo previo, Blasco también reclama esfuerzo posterior. "Es necesaria una mayor transparencia en los procesos de acceso, selección y contratación, donde hay mayor sexismo", opina. La clave, subraya, tiene que ver con "vigilar, detectar y combatir cualquier forma de discriminación".

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Los sindicatos estudiantiles, por su parte, se entregan a una reflexión más profunda. Coral Latorre, portavoz del Sindicato de Estudiantes, cree el planteamiento de los socialistas como un parche "absolutamente insuficiente de cara a que más mujeres participen en estas carreras", precisamente porque el problema "no es que no puedan optar a ellas, sino que el punto fundamental es también la situación en la que se encuentra la educación pública".

Si el equipo de Pedro Sánchez "quisiera fomentar que todas las personas puedan acceder a la universidad, lo que tendría que hacer es poner la universidad gratuita, promover el sistema de becas y la bajada de las tasas", defiende Latorre. Pero "esa no parece su intención", lamenta, pese a las "propuestas ingeniosas que se saca de la manga". En la práctica, agrega, "no se ha roto con las políticas del PP".

Carles López, presidente de la Confederación Estatal de Estudiantes (CANAE), se muestra menos taxativo y propone un análisis más amplio respecto a la gratuidad de las primeras matrículas. "Hay que ver dónde focalizamos los recursos", porque a día de hoy "tenemos tasas de abandono escolar muy altas pero de acceso universitario bastante adecuadas". Respecto a la medida propuesta por el PSOE, López se inclina por no entrar en el debate. "Fomentar que las mujeres puedan estudiar campos que posiblemente tengan menos presencia femenina es positivo", afirma, pero "hay que analizar cada medida y avanzar hacia propuestas que aseguren una presencia equilibrada en todos los estamentos", resuelve.

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