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QUINTO ANIVERSARIO DEL 15-M (y IV)

Los efectos del 15-M: un movimiento que fue más allá de la política

El 15-M cumple cinco años en mitad del escenario político más indefinido de las últimas décadas. La crisis económica y, con ella, la crisis de desafección hacia la clase dirigente han estallado como un terremoto que ha removido el sistema tal y como lo conocíamos hasta la fecha. A esta detonación contribuyó el movimiento de los indignados, aunque entre el legado de esas movilizaciones no sólo está el severo correctivo que los electores han dado en las urnas a PP y PSOE y el surgimiento de nuevas formaciones políticas.

Con la perspectiva que da el paso de los años, expertos y analistas de los movimientos sociales y la comunicación política consultados por infoLibre creen que el 15-M tuvo la capacidad de poner en el espacio público preocupaciones que ya estaban en la mente de la gente pero que nadie había aglutinado. A saber: la corrupción, el sistema de representación política, la falta de transparencia, el reparto de los costes de la crisis... Pero los expertos consultados creen también que ese estado de rebeldía que surgió en las plazas ha acabado teniendo efectos en otros aspectos como la forma de consumir y de valorar la actividad de las grandes empresas o en ámbitos como los medios de comunicación.

Belén Barreiro, directora de MyWord y expresidenta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), sostiene que, en términos generales, el 15-M sirvió para coordinar un descontento que ya existía y en el que estaba de acuerdo la gran mayoría de españoles. Pues, a su juicio, aunque el movimiento tuvo "una representación más generacional", sus ideas sí fueron compartidas de una forma muy amplia. "El 15-M fue muy relevante para poner en el debate público asuntos que estaban en la mente de los ciudadanos pero cuya expresión nadie había coordinado", subraya.

Volviendo a la arena de la política institucional es innegable la influencia que ha tenido el 15-M en el surgimiento de nuevas fuerzas políticas. Lo explica el catedrático de Opinión Pública y Comunicación Política Víctor Sampedro, para quien el movimiento de los indignados contribuyó a "impedir" la deriva "antipopulista, nacionalista, xenófoba y de derechas" que han vivido otros países. "Aquí se canaliza no como antipolítica, sino como algo político que está logrando cosas a pesar de que su cuota de poder hasta el momento no es tan reseñable", asevera. 

Sampedro se refiere, obviamente, a Podemos. Si bien cree que el 15-M también influyó en la creación de Ciudadanos y, por tanto, en la "ruptura" de la derecha, un espectro que antes sólo era patrimonio del PP. A su juicio, el estallido de marzo de 2011 también ha tenido réplicas en la periferia, donde contribuyó a "desactivar identitariamente" y a dar un sentido "más democrático" a los nacionalismos que eran hegemónicos hasta el momento. En este sentido, alude especialmente al caso de Convergència, que fue desalojada del Ayuntamiento de Barcelona por la activista Ada Colau. 

Belén Barreiro coincide en que Podemos tiene un vínculo "más directo" con el 15-M porque recoge sus demandas de forma "casi literal", si bien también reseña la conexión con el partido de Albert Rivera en el sentido de que los indignados mostraron una "ruptura generacional" que es muy palpable en Ciudadanos, que apenas tiene votantes de más de 65 años. "Detrás de esa ruptura que está marcando mucho el comportamiento electoral y que explica la crisis del bipartidismo está una generación que se siente peor tratada, que tiene peores salarios... y, en definitiva, que se ve como víctima de esa injusticia social", explica. 

La revolución digital 

El 15-M fue un movimiento que eclosionó en un entorno meramente digital, en el que el activismo en las plazas se complementó con el activismo en internet en un momento en el que plataformas como Twitter estaban en plena expansión. De hecho, algunos de sus precursores llevaban tiempo trabajando en redes vinculadas a la defensa de la cultura libre. Las redes sociales se convirtieron entonces en el sitio perfecto para compartir ideas de manera espontánea, sin contar con la organización o el apoyo de estructuras políticas o sindicales.

La socióloga Elena Gil, que realiza su tesis doctoral sobre las nuevas formas de participación ciudadana, identifica en lo que fue el 15-M valores que se pueden reconocer en iniciativas que están actualmente muy en boga como el crowdfunding o micromecenazgo colectivo, la filosofía del coworking o de los espacios compartidos de trabajo, o la revolución revolución cultural del procomún, en la que se cuestiona la propiedad intelectual. Así, Gil alude a la importancia que se daba en el movimiento de los indignados a la libre circulación de la información y al software libre, el rechazo a lo que tiene que ver con lo "institucional y burocrático", el valor de la horizontalidad... 

En este sentido, Barreiro considera que esta digitalización también ha contribuido a armar de fuerza a la ciudadanía y a generar lo que los sociólogos han definido como "consumidor rebelde". "Igual en política existe un votante rebelde –crítico con el sistema y normalmente más afectado que protegido–, también ha surgido a raíz el 15-M y de la digitalización el consumidor rebelde, que es muy crítico con las grandes empresas multinacionales y que busca formas alternativa de consumo, más colaborativas… El fenómeno de rebelión no se da sólo en la política", subraya. 

"Lo más importante del consenso social del 15-M es cómo ha contribuido a generar nuevas formas de comunicarse, de relacionarse, de compartir y de disputar, por ejemplo, nociones como la del bien común", añade Sampedro. Y cita aspectos como la reformulación del cooperativismo, las nuevas formas de sindicalismo o el auge de las pequeñas empresas ligadas a lo local, al comercio justo y a normas mínimas de responsabilidad social no utilizadas como marketing sino como la expresión de algo que es "político". 

En último lugar, Sampedro señala que los tentáculos del 15-M, a su juicio, también han tocado al sector de los medios de comunicación de masas. "Este nuevo tipo de consumidor, que es muy activo en las redes sociales, es el que se compromete y contribuye incluso a la financiación de proyectos informativos, que es algo que no había ocurrido hasta el momento", subraya. A su juicio, es interesante ver la respuesta que se ha dado desde el mundo de la comunicación con el surgimiento de nuevos medios a una crisis que, además de política y económica, él cree que es mediática

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infoLibre ha publicado una serie de cuatro reportajes para conmemorar el quinto aniversario del movimiento indignado. Los tres anteriores son:

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