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El último choque entre los médicos y Ayuso recrudece la huelga en la atención primaria: "O ahora o nunca"

Sanitarios animando a los que se han encerrado en la sede de la Dirección General de Recursos Humanos del Servicio Madrileño de Salud (Sermas).

"¡No estáis solas!". Ese es el grito que este viernes por la mañana decenas de médicos de familia y pediatras madrileños lanzaban a las puertas de la Consejería de Sanidad donde el comité de huelga estaba a punto de cumplir 24 horas de encierro. "Estamos todos a una, estamos todos muy fuertes. Si el comité ha llegado a tomar la decisión de encerrarse es porque nos están tomando por el pito del sereno", decía Eloína Sandín, una de las doctoras que, ataviada con su bata blanca y un silbato, conversaba durante la concentración con varios compañeros que asentían todas y cada una de sus palabras. "No nos están aportando nada nuevo en las negociaciones y llevamos un mes de huelga", señalaba, visiblemente "irritada". "Es inaceptable, aquí estaremos el tiempo que haga falta", añadía.

Los nueve miembros del comité de huelga de Atención Primaria finalizaron ya por la noche el encierro que arrancaron a primera hora de la tarde del jueves en la Dirección General de Recursos Humanos del Servicio Madrileño de Salud y advirtieron de que la huelga continuará porque la Comunidad de Madrid "no quiere llegar a acuerdos". La secretaria general de Amyts, Ángela Hernández, anunció que, después de 36 horas encerrados, abandonarían el lugar con el pesar de que el gobierno regional "no quiere llegar a acuerdos", "maltrata" a sus profesionales sanitarios y "no quiere aportar soluciones a sus pacientes" amparándose en la búsqueda de "excusa". Hernández ha advertido: "La huelga sigue. Nos vamos con el corazón partido", ha explicado.

El paro indefinido convocado por Amyts y al que están llamados 4.240 médicos de Familia y 720 pediatras se encuentra ahora mismo en un "punto de no retorno". Las posiciones están más alejadas que nunca. A las 11 horas de este jueves, los representantes de los profesionales que secundan el paro acudieron a la quinta reunión con el departamento del conservador Enrique Ruiz Escudero. Al otro de la mesa, la directora general de Recursos Humanos del Servicio Madrileño de Salud (Sermas), Raquel Sampedro, el director general de Procesos Integrados de Salud, Juan José Fernández Ramos, y la gerente de Atención Primaria, Almudena Quintana. Ningún "interlocutor válido", según denunció el sindicato. El comité, ante la situación, decidió encerrarse. "Los diez miembros del comité de la huelga indefinida de médicos de familia y pediatras de atención primaria, ante la ausencia de comprensión por parte de la Consejería de Sanidad de las necesidades de estos médicos y ante la falta de escucha, iniciamos un encierro en la Dirección General de Recursos Humanos", anunció la secretaria general del sindicato, Ángela Hernández, en un vídeo remitido a los medios de comunicación.

Eran las 12.20 horas de la tarde y comenzaba una situación que se alargaría toda la noche del jueves. Ningún negociador trataba de solucionar el conflicto. "Son las 00 horas, aquí no ha aparecido nadie. Este es el trato que dispensa la Consejería de Sanidad al comité de huelga", denunció Hernández en un nuevo vídeo. A primera hora de este viernes, la situación continuaba siendo la misma. "Aquí seguimos, después de haber pasado la noche en la sala de reuniones. No hemos tenido ningún contacto con la directora general de Recursos Humanos, que parece ser que se fue en algún momento de la noche", explicó. Pasado el mediodía, ninguna noticia nueva. "Veremos a ver cuánto se alarga esto", dijo Sandín. Por la noche, el comité de huelga acordó abandonar el encierro.

¿Cómo se ha llegado a este punto?

Antes del de este jueves, hubo un encuentro el pasado 2 de diciembre para intentar llegar a un acuerdo que terminase en una desconvocatoria de la huelga. Durante esos doce días que pasaron entre ambos días no se produjo ninguna conversación entre las partes, algo que critican duramente desde el comité. Ambas reuniones, de hecho, tuvieron lugar tras una petición escrita por su parte.

"La Consejería no nos llama. Nosotros estamos dispuestos a negociar y ellos dicen tener la mano tendida, pero es que quienes tienen que convocar una reunión son ellos, no nosotros", lamenta Hernández en conversación con infoLibre. "No hay voluntad de querer solucionar nada. Deberían estar negociando horas y horas todos los días, hasta llegar a un acuerdo. No entiendo a la Consejería. No sé si quieren que decaigamos, cosa que no va a pasar, o seguir desprestigiándonos", se queja Elena Cascón, una pediatra que lleva secundando los paros desde el primer momento.

Motivos no le faltaron entonces y siguen sin faltarle ahora, como explica desde el otro lado del teléfono. "Cogí la plaza como pediatra en el centro de salud de Mar Báltico hace siete años. Entonces veía a alrededor de 20 niños cada mañana, ahora atiendo a alrededor de 45. La situación es insostenible", se queja. Por eso su ánimo para seguir el paro no decae. "Es duro, tanto económicamente como cuando trabajas de servicios mínimos, pero es ahora o nunca, lo de antes no vale. O hacemos algo, o yo aquí en tres años a lo mejor no estoy", lamenta, al tiempo que critica la actitud inmovilista de la Comunidad de Madrid

Desde el comité de huelga reclaman propuestas nuevas y reales. "No nos presentan nada que no hayamos rechazado ya", critica Hernández, que recuerda también que los acuerdos que se alcanzaron in extremis para evitar la huelga que estaba convocada para finales de 2020 no se han cumplido. Ya no quieren promesas, dice. "No nos fiamos", asegura Sandín. Desde el Gobierno de la Comunidad de Madrid, por su parte, Isabel Díaz Ayuso aseguró que se están "cumpliendo los compromisos adquiridos", tanto con los sindicatos como los propios del Ejecutivo.

Agendas limitadas, más tiempo de atención al paciente

¿Cuál es el escollo? "Por el sueldo no es. Ninguno de los profesionales que trabajamos en atención primaria nos quejamos por eso, aunque los salarios no son nada altos. Nuestra reivindicación es tiempo", explica Cascón.

El comité de huelga, como mínimo, reclama que se reduzcan a un máximo de 31 pacientes en el caso de los médicos de familia, para permitir dedicar un mínimo de 10 minutos a cada uno de ellos, y de 21 para los pediatras, con un tiempo de dedicación de 15 minutos. "Los pediatras trabajamos con niños muy pequeños, necesitamos tiempo para hablar con ellos, con sus padres... Para nosotros no es lo mismo poder estar 10 minutos con un paciente que estar atendiéndole y estar pensando que tienes otros 20 en la sala de espera, porque entonces vas rápido y empeoras la calidad de la asistencia. Al final, tienes miedo de cometer errores", relata Cascón. "No es lo mismo ver 30 pacientes que 60, porque cuando uno entra puedes estar pensando en acelerar para que te dé tiempo a ver a todos los que tienes fuera", coincide Fabiola Calderón, médico de familia.

En cualquier caso, como explica Hernández, el número tampoco es un problema. "La Consejería habló de 34 pacientes para los médicos de familia y 24 para los pediatras, pero el problema es que no nos saben responder a qué pasará a partir del paciente número 25", explica Hernández. Según explicó su sindicato en un documento presentado a los profesionales el 3 de diciembre, el departamento de Enrique Ruiz Escudero propone que "una vez que el sistema detecte la agenda llena, citará a los pacientes en otra" que se encargarán de atender médicos voluntarios que verán a seis pacientes por hora, retribuida a 50 euros. El problema, según Amyts, es que no hay tantos voluntarios, por lo que esa solución tampoco se asegura como efectiva.

Las plantillas estructurales tampoco son suficientes. Como refleja el sindicato en el mismo documento, hay un 20% de plazas de medicina de familia sin cubrir y entre 2019 y 2021 se han perdido 200 pediatras. Cascón, de hecho, tiene algunas compañeras que, aunque estudiaron con ella y quisieron seguir el mismo camino que ella, se han marchado fuera de Madrid o, incluso, fuera de España. "Hay gente que quiere trabajar en primaria, el problema son las condiciones", lamenta la pediatra.

La adjudicación de plazas del último examen MIR es una buena prueba de ello. De las 218 plazas que quedaron sin cubrir, el 92% pertenecía a esta especialidad, según recogió el Sindicato Médico de Granada en un informe en el que achacaba el pésimo dato al "conocimiento que los aspirantes tienen sobre las condiciones laborales, profesionales, retributivas, etc. que padecen los médicos de Atención Primaria y que son manifiestamente mejorables".

Para solucionar el problema es necesario invertir, dicen desde Amyts. Según Hernández, acabar con el problema de personal supondría menos de 42 millones de euros al año en personal. Sin embargo, para la Consejería, la falta de profesionales es un problema nacional que, por tanto, debe abordar el Gobierno de Pedro Sánchez, no el de Isabel Díaz Ayuso. Sin embargo, y como publicó infoLibre, España tiene suficientes médicos titulados, pero ni las ofertas de plazas MIR —los años de residencia son obligatorios para trabajar en la pública— ni las condiciones que se ofrecen en nuestro país son las indicadas.

Sin embargo, el consejero Escudero volvió a insistir en esta idea el pasado martes. "Es un problema cuantitativo que parte de una mala planificación por parte del Ministerio de Sanidad y nosotros tenemos que dar las soluciones con el número de profesionales que tienen y es lo que se propuso en la mesa de negociación", explicó, al tiempo que criticó que "es muy difícil tratar de llegar a un acuerdo cuando cada vez que está cercana la desconvocatoria se descuelgan con nuevas reivindicaciones que no se pueden realizar".

Apoyo de la profesión

Este jueves, antes de que se produjera la quinta reunión entre el comité y la Consejería, una quincena de sindicatos, asociaciones, sociedades científicas, tutores de médicos, directores de centros de salud y miembros de la Mesa de Atención Primaria del Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid (ICOMEM) emitieron un comunicado en apoyo al paro que se secunda en Madrid. En el documento, reclamaban a la Consejería "propuestas veraces y garantías de cumplimiento para salvar la atención primaria". "Algo que podría lograrse si se escuchase a los profesionales y se dejase atrás el juego político de carácter partidista y claramente electoralista que han decidido impulsar para confundir a la opinión pública", critican.

En este sentido, reclamaron medidas como el incremento "inmediato" del presupuesto en este primer nivel asistencial hasta al menos igualar la media nacional del 15% del presupuesto sanitario en 2023 y subidas paulatinas hasta el objetivo del 25% que fija la OMS en 2025, siempre excluyendo el gasto en Farmacia (Madrid es la única autonomía que incluye este gasto en el presupuesto de atención primaria, una técnica que falsea la financiación real).

También solicitan asegurar el tiempo adecuado por paciente con al menos 10 minutos y un máximo de 31 pacientes por jornada en las consultas de Medicina de Familia y 21 en Pediatría y la cobertura inmediata de todas las plazas de primaria vacantes con ofertas competitivas para la atracción de talento, así como de las ausencias de los médicos titulares del 100% también son otras de sus reclamaciones.

Por el contrario, el Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid (ICOMEM) reclamó el lunes la desconvocatoria de la huelga tras haber "constatado", dijeron, avances significativos por parte de la Consejería de Sanidad encaminados a mejorar la situación de los profesionales y la calidad de este primer nivel asistencial. En el mismo comunicado, además, pidieron la "despolitización de la sanidad pública", algo a lo que desde Amyts respondieron criticando que la junta del Colegio "parece desoír" sus funciones. "¿Qué garantías tiene el ICOMEM de que las supuestas medidas de la Administración se van a cumplir?", se preguntaron.

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Las protestas sanitarias han empezado ya a reproducirse en otros lugares de España. Y en todos con el mismo argumento: los profesionales están maltratados y los pacientes no pueden recibir una atención de calidad.

De este modo, en Andalucía arrancaron el pasado 30 de noviembre una serie de movilizaciones con las que pretenden poner el foco en "las insoportables condiciones de trabajo" por la que atraviesa el colectivo. Si no hay mejoras, además, en enero iniciarán una huelga. En Cataluña, el sindicato Metges de Catalunya ha anunciado un paro para los póximos 25 y 26 de enero para "alcanzar mejoras laborales y retributivas para el colectivo facultativo", que actualmente, denuncian, está sobrecargado. En la Comunitat Valenciana también esperarán a 2023, año que prevén comenzar con una huelga los días 17 y 18 de enero ante "problemas" como "la falta de profesionales". Navarra, por su parte, esperará a febrero. El sindicato médico de la comunidad ya ha avanzado que iniciarán otro paro indefinido para denunciar la "inacción" del Gobierno ante la necesidad "urgente" de aprobar mejoras para sus sanitarios.

No se descartan tampoco huelgas en Extremadura (donde ya hay movilizaciones), Canarias, Aragón, Murcia y País Vasco. En Cantabria, por su parte, aplazaron la huelga de atención primaria hace algunas semanas tras conseguir llegar a un acuerdo con la Consejería de Sanidad.

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