Investigación

El falseamiento del capital de la empresa de Serrano fue clave para apropiarse de la ayuda pública de 2,4 millones

El presidente del grupo de Vox en el Parlamento andaluz, Francisco Serrano.

Al declarar ser dueño de maquinaria industrial que en realidad no tenía, Francisco Serrano logró que la empresa de la que era administrador solidario y socio principal, Bio Wood Niebla SL, obtuviese más ayudas públicas de las que le debían corresponder por ley. La declaración falsa de maquinaria por parte de Serrano y su socio, Enrique Pelegrín, infló el préstamo recibido en más de dos millones de euros, según demuestran los documentos consultados por infoLibre.

Esta compañía, fundada en marzo de 2016 con Serrano como administrador y socio principal, no podría haber obtenido los 2,48 millones que recibió del Ministerio de Industria –dinero que no ha devuelto a pesar de haber dejado a medio construir la fábrica para la que solicitó la ayuda– si se hubiese presentado sin esa maquinaria, que constituía más del 99% del valor de la compañía.

Es el propio Serrano el que admite ahora que, al menos mientras él fue administrador –entre marzo de 2016 y octubre de 2017–, la maquinaria supuestamente aportada no fue adquirida. Y, sin embargo, sirvió para obtener el crédito.

Sin maquinaria, la empresa tenía unos fondos propios de 7.000 euros. Con maquinaria, de 1,24 millones. La normativa reguladora de los préstamos de Industria limitaba los créditos para las empresas como Bio Wood Niebla –constituidas en el mismo año de la convocatoria– a tres veces los fondos de la compañía.

La aportación falsa de la maquinaria permitió entonces a Bio Wood Niebla, siendo Serrano su administrador, sortear una norma establecida precisamente para limitar las ayudas a empresas recién constituidas y sin medios técnicos.

En otras palabras: si la empresa administrada por Serrano hubiese declarado la verdad, Industria le habría podido dar un máximo de 21.000 euros; al inflar falsamente la cifra de capital social –según ha admitido el propio Serrano– obtuvo 2,48 millones, que ahora Hacienda reclama porque el proyecto no se ha ejecutado.

Hay que recordar que hoy, casi tres años después de la concesión de la ayuda, el préstamo no ha sido devuelto, ni la inversión justificada, ni la fábrica está funcionando. Francisco Serrano es presidente del grupo parlamentario de Vox en Andalucía. En su discurso político destaca la denuncia del descontrol de las subvenciones públicas, sobre todo a inmigrantes, feministas y asociaciones de memoria.

El origen de la compañía

El repaso de los hechos lleva a marzo de 2016. Francisco Serrano, que ya había sido candidato de Vox a la presidencia de la Junta en 2015, estaba inhabilitado como juez por prevaricación y vivía una etapa de iniciativa empresarial. Junto con dos socios, Enrique Pelegrín –que figura en la documentación mercantil– y Javier López –impulsor del proyecto en la sombra–, Serrano constituye una empresa que se iba a dedicar a fabricar pellets, es decir, combustible a base de madera: Bio Wood Niebla SL.

Serrano, en calidad de administrador solidario, declaró oficialmente en la constitución de dicha empresa que aportaba a la misma –a través de su despacho legal, Serrano Abogados SLP– una máquina industrial valorada en 742.800 euros. Lo hizo el 30 de marzo de 2016, ante el notario de Sevilla Álvaro Sánchez Fernández, según recoge la información del Registro Mercantil. Serrano manifestó en escritura pública que había adquirido un "secadero rotativo LN 10.000 con caldera de biomasa" y que lo había hecho "por justo y legítimo título, no adeudando nada por su adquisición".

La maquinaria

Pero no era cierto. Serrano no aportó nunca dicha máquina industrial a Bio Wood Niebla SL [ver aquí la información]. El propio juez, hoy presidente del grupo parlamentario de Vox en Andalucía, lo admitió este lunes en un comunicado publicado en Twitter. El comunicado de Serrano se produjo tras desvelar infoLibre que esta empresa, Bio Wood Niebla SL, siendo el juez su administrador y socio principal, solicitó y recibió una ayuda pública de 2,48 millones de euros, dinero que ahora Hacienda reclama a la compañía al no haber construido la fábrica para la que la ayuda fue entregada ni tampoco justificado la inversión [ver aquí la información].

Según la información inscrita en el Registro Mercantil, Serrano aportó –a través de su despacho– un secadero para biomasa de 742.800 euros y Enrique Pelegrín aportó tres granuladoras para la fabricación de los pellets valoradas en 495.200 euros. Según admite Serrano ahora, la maquinaria declarada en realidad no fue adquirida, motivo por el que el juez pidió que se realizara una reducción de capital y por el que terminó saliendo de la empresa, siempre según su versión.

El relato de Serrano en su comunicado no se ajusta con exactitud a lo declarado ante el notario. En su comunicado, el juez afirma que se aportaron "dos máquinas", una su bufete y otra Pelegrín, que suponían cada una el 50% del capital de la empresa. En realidad, las máquinas, que eran cuatro y no dos, sumaban un valor de 1.238.000 euros, que es el 99,43% del capital social de la empresa en su constitución (1.245.000 euros). El resto fueron aportaciones en efectivo de Serrano (4.200 euros) y Pelegrín (2.800 euros). Con estas aportaciones, el capital quedó repartido en un 60% para Serrano a través de su bufete y un 40% para Pelegrín.

El valor de la empresa

Sólo había 7.000 euros en dinero en la empresa. El resto era maquinaria. Es decir, Serrano y Pelegrín eran propietarios de una empresa cuyo valor estaba basado en la maquinaria. Sin maquinaria, la empresa no era casi nada. Pues bien, el propio Serrano, en su comunicado del lunes, admitió que la maquinaria no había sido adquirida.

No había sido adquirida ni en la constitución de la empresa (30 de marzo de 2016), ni cuando la empresa pidió el préstamo (entre el 18 de abril y el 1 de junio), ni cuando le fue concedido por el Ministerio de Industria (24 de noviembre de 2016). De hecho, Serrano asegura que se marchó de la empresa, el 4 de octubre de 2017, movido por la "pérdida de confianza" derivada de la comprobación de que la maquinaria no había sido adquirida.

Todo esto es relevante desde el punto de vista de la posible lesión al erario público provocada por este proyecto impulsado por Serrano. ¿Por qué? La explicación está en la propia regulación de estas ayudas.

Bio Wood Niebla, con Serrano y Pelegrín al frente, necesitaba acreditar ante el Ministerio de Industria estar en posesión de medios industriales para optar al préstamo, o al menos para que el préstamo alcanzase la cuantía que finalmente alcanzó, ya que la orden que regula la concesión de estas ayudas [ver aquí] introduce numerosos requerimientos en esa línea.

La orden reguladora

Las empresas debían presentar, según la orden reguladora, un proyecto en el que explicaran su "viabilidad técnica" con una "planificación detallada de los medios técnicos y humanos [...]". En la descripción del proyecto de inversión, las sociedades debían indicar la "maquinaria utilizada". Los solicitantes también debían detallar en la memoria descriptiva el "capital social" de la empresa.

En el caso de Bio Wood Niebla, el reparto del capital social venía determinado casi al 100% por la aportación de una maquinaria que, según Serrano, en realidad no estaba más que en los papeles. Recordemos que la maquinaria –que el presidente del grupo de Vox en Andalucía afirma ahora que no había sido adquirida– sumaba más del 99% de los fondos de Bio Wood Niebla.

El requisito clave

Pero hay algo más. Se trata de un artículo en la orden reguladora que hace crucial la aportación de la maquinaria por parte de Bio Wood Niebla. La orden introducía un requisito específico para empresas constituidas en el mismo año o el anterior a la convocatoria de las ayudas, como es el caso de Bio Wood Niebla.

Es el artículo 9.2 de la orden, que dice así:

 

"En el caso de beneficiarios cuya fecha de constitución sea el año en que se efectúen las correspondientes convocatorias o el inmediatamente anterior, el importe del préstamo a conceder no podrá superar en tres veces los fondos propios del solicitante, salvo que se establezca otra proporción en la correspondiente convocatoria".

Bio Wood Niebla SL se constituyó el 30 de marzo de 2016 y la convocatoria se publicó en el BOE el 9 de marzo de 2016 [ver aquí la orden de convocatoria]. Es decir, la compañía se veía afectada por la limitación.

"El importe del préstamo a conceder no podrá superar en tres veces los fondos propios del solicitante", establece la orden para las empresas recién constituidas. Se trata de una limitación para garantizar que las ayudas llegan a empresas con actividad y medios reales, y no a sociedades sin valor industrial constituidas ad hoc para conseguir las ayudas públicas. Hay que tener en cuenta que, con una empresa recién constituida, la cantidad de elementos de juicio para valorar su idoneidad y competencia se reduce, al no haber cuentas de ejercicios anteriores. Una manera de intentar garantizar que se trata de una empresa fiable es mirar sus fondos propios.

Las cuentas

En el caso de Bio Wood Niebla SL, constituida el 30 de marzo, unos días después de la orden de convocatoria (9 de marzo) y unos días antes de la apertura del plazo de solicitudes (18 de abril), los fondos propios se correspondían íntegramente con el capital social (no existían cantidad alguna por prima de emisión, reservas o resultados de ejercicios anteriores).

Y esos fondos propios, salvo 7.000 euros puestos en efectivo, eran el valor adjudicado por los socios a la maquinaria. La prueba la ofrecen las cuentas de 2016, consultadas por este periódico. Las mismas señalan que los fondos propios ascendían al cierre del ejercicio a unos escuetos 6.994,9 euros (7.000 euros menos los -5,10 euros de resultados del ejercicio).

¿Por qué tan poco, cuando en su constitución la empresa tenía maquinaria por valor de más de 1,2 millones? Precisamente porque la compañía, justo antes de cerrar el año, hizo una reducción de capital de 1.238.000 euros, más del 99% de su valor. El motivo de dicha reducción de capital era, según Serrano, el deseo de “ajustar” la situación de la empresa a la “legalidad”. El problema es que ese “ajuste” se produce el 30 de diciembre de 2016, una vez concedida la ayuda de 2,48 millones de Industria (24 de noviembre).

Esta reducción, una descapitalización casi completa de la empresa una vez lograda la ayuda pública del Ministerio de Industria, no fue más que el resultado de devolver a los socios los bienes teóricamente aportados en la constitución de Bio Wood Niebla SL: el secadero y las tres granuladoras, según la información del Registro Mercantil. Sin esos bienes, que Serrano afirma que no fueron adquiridos, Bio Wood Niebla SL quedaba retratada como una empresa prácticamente hueca. Declarando esos bienes, en cambio, podía pasar por una empresa industrial e incluso obtener 2,48 millones de euros de un préstamo público.

La declaración de esta maquinaria por parte de Serrano y sus socios les permitió por todo ello elevar a una cantidad millonaria la ayuda obtenida, imposible con 7.000 euros, sorteando una limitación legal creada para evitarlo.

Ministerio de Industria

Este periódico ha preguntado al Ministerio de Industria, Comercio y Turismo si, ante las noticias publicadas por este medio y las explicaciones dadas por Serrano, tiene previsto adoptar alguna medida, pero no ha habido respuesta.

infoLibre ha preguntado tanto a Francisco Serrano como a sus antiguos socios, Enrique Pelegrín y Javier López, si la declaración oficial de la maquinaria tenía por objeto lograr un incremento artificial de los fondos propios para superar las limitaciones que imponía la orden a las empresas constituidas poco antes de la apertura de la convocatoria. Y, si no fue así, por qué se hizo. No ha habido respuesta.

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