Los límites del Estado aconfesional

La falta de reglas enquista el conflicto en torno a las procesiones escolares de Semana Santa

Actividades previas a la Semana Santa en un colegio sevillano.

Ángel Munárriz / Manuel Rico

La asociación Sevilla Laica ha terminado por elaborar una tabla, dado el volumen de la información recibida. En la primera columna, el nombre del colegio; en la segunda, la localidad; en la tercera, la vulneración de la neutralidad religiosa denunciada por algún padre o madre. Es aquí, en la tercera columna, donde está lo llamativo: en un colegio de infantil y primaria de Sevilla capital se celebra una "procesión escolar de Semana Santa preparada y realizada en horario escolar para todo el centro, con vestimentas diferenciadas por género". En otro de Coria del Río, una "procesión de la Virgen de Vega". Otra procesión en Villanueva del Ariscal. Y en Bollullos de la Mitación. En Marchena, una "confección de altarcitos para una exposición en el colegio". En Osuna, la web de un centro recoge actividades como "estación de penitencia" o “Paso del Triunfo de la Cruz”. En los años anteriores han llegado a Sevilla Laica quejas de la capital, Umbrete, Alcalá de Guadaíra, Écija o Gerena por actividades como procesiones escolares, coros religiosos, romerías... El fenómeno se dispara a las puertas de la Semana Santa. En ocasiones, Sevilla Laica anota en su cuadro: "Problemas de convivencia en el centro".

Porque, en ocasiones, la tensión originada en los centros por la celebración de actividades de cariz religioso en la antesala de la Semana Santa se desborda. Y la controversia sale de los muros del centro. El año pasado, unos padres lograron frenar una procesión en un colegio de Sevilla. Se trataba de una salida a una parroquia próxima, el Viernes de Dolores, en horario escolar. Los alumnos irían vestidos de nazarenos ellos o con mantilla ellas, con la imagen de un cristo propiedad del centro. La suspensión fue un trifunfo a medias de Carlos y Sandra, los padres de la niña de dos años que se opusieron a la actividad. Por un lado, consiguieron que no se celebrara, pese a que estaba aprobada por el Consejo Escolar y que la dirección alegaba que era "voluntaria". Hicieron prevalecer así el punto de vista de que, voluntaria o no, no debía celebrarse una actividad religiosa en un centro público que discriminaba a los alumnos que no participaban en ella.

La pequeña de Carlos y Sandra, explicaban los padres, interpretaba como un castigo no poder salir del centro ni vestirse de forma llamativa. En el otro lado de la balanza, estos padres no lograron que la Consejería de Educación –entonces del PSOE– asumiera como propia la decisión. A pesar de que se produjo tras una queja ante la autoridad educativa, la consejería presentó la suspensión de la actividad como una decisión del centro. El Gobierno andaluz, ni con el PSOE antes ni con el PP y Cs ahora, ha querido entrar al fondo de este asunto a delimitar qué está permitido y qué no.

Las actividades de cariz religioso en centros públicos o concertados teóricamente laicos son una tradición en muchos puntos de Andalucía, sobre todo en la antesala de la Semana Santa. Especialmente en el caso de Sevilla, donde la Semana Santa tiene múltiples esferas que la sitúan por encima del hecho estricamente religioso. La Consejería de Educación, durante toda la etapa del PSOE, ha preferido mantener un perfil político bajo y dejar que los centros se apañasen. Lo corriente es que los padres que están en desacuerdo, por no molestar a una mayoría que no ve problema, se resignen y de esa forma evitan señalarse o enfrentarse. El problema se produce cuando las actividades de corte religioso se realizan en las zonas comunes o fuera del centro, o de forma que hay padres que entienden que sus hijos son discriminados. Además la normativa vinculante señala que las actividades complementarias deben ser obligatorias para todos los alumnos. A veces hay protestas, frecuentemente anónimas. Y, en paralelo al progresivo desapego hacia la religión católica en la sociedad española, cada vez más saltan chispas.

  optativa y con alternativa

Este año se ha formado una pequeña tormenta perfecta que ha demostrado que la Consejería de Educación carece de una normativa y un procedimiento adecuados. El departamento educativo de la Junta viene actuando con una premisa: la actividad no puede ser obligatoria y tiene que haber alternativa. El problema es que surgen voces de padres que consideran que la mera celebración de una actividad especial –con excursión, o en espacios comunes, revestida de un carácter que no tiene la alternativa– supone en sí misma una discriminación. Ahí reside el quid.

Sevilla Laica, cuando entiende que se produce discriminación, presenta quejas ante los centros o las autoridades educativas. Lo hace, por ejemplo, si hay actividades organizadas fuera del centro en horario lectivo que no son para todo el alumnado. O cuando se plantean como actividad "voluntaria" pero obligan a los alumnos de Valores Sociales y Cívicos a abandonar el seguimiento de su programación para participar. Las actividades no pueden ser obligatorias y lectivas para los alumnos de Religión y voluntarias para los de Valores. Sevilla Laica denuncia desfiles procesionales, pasos, carretas rocieras, visitas a iglesias, liturgias... La respuesta que suelen obtener en los centros es que se trata de "representaciones", "simulacros". Que no tienen en realidad cariz religioso.

Eso es difícil de sostener en actividades como la que se realizaba en el Sagrada Familia de Sevilla: una procesión, vestidos los niños de nazarenos y las niñas de mantilla hasta una parroquia. Incluso aunque se plantee como juego, tiene componente religioso.

La Consejería de Educación señala a infoLibre que ha la inspección ha atendido dos denuncias en la antesala de esta Semana Santa y que en ambos casos se ha pronunciado a favor de la realización de la actividad denunciada por estar debidamente programada por el claustro y cumplir los requisitos legales. Educación señala que no entra a valor denuncias públicas o en prensa, sino sólo aquellas trasladadas a sus delegación territoriales por las vías formuales. Y han sido dos.

  Autonomía de los centros

Este año, a raíz de sus denuncias, Sevilla Laica ha forzado al menos la suspensión de una procesión, concretamente en el Colegio de Educación Infantil y Primaria Giner de los Ríos, en Mairena del Aljarafe. El consejero de Educación, Javier Imbroda (Ciudadanos), afirmó tras conocerse la suspensión que la decisión no había sido de su departamento, sino que había sido el centro el que la había suspendido. Imbroda puso el énfasis en la autonomía de los centros. Pero no se libró de que Vox, partido que ha recuperado un disurso tradiconalista de resonancias nacionalcatólicas que atribuye al ser español características religiosas, llevara el asunto al pleno del Parlamento. La pregunta del parlamentario Rodrigo Alonso fue sobre las "medidas para permitir que los alumnos no se vean privados del derecho a manifestar su modo de vivir y expresar su sentimiento religios en Semana Santa". Imbroda le respondió que en ningún momento la inspección había prohibido la celebración de ninguna procesión denunciada, tampoco la de Mairena. E insistió en que son decisiones que competen a los centros. Alonso dijo que en Cataluña, por mirar para otro lado, ahora "tenemos un gran problema nacional". "Si seguimos dejando que se haga política en los colegios, se escapará de los manos".

  Discriminación

El asunto, metido ya en la coctelera de la política, ha seguido enrareciéndose. Sevilla Laica afirma que la política de "dejar hacer" acaba generando "confusión". Hasta este mismo Viernes de Dolores era una incógnita si llegaría a celebrarse una procesión –o una "simulación de procesión", según los que le niegan cualquier significado religioso– en un centro de la zona de Sevilla Este que había provocado quejas de un grupo de padres. Finalmente, sí se celebró. Con la novedad de que este año se permitió también a los padres de niños que no participaban acceder al centro para compartir las actitivadades alternativas con sus hijos (por ejemplo, juegos para pintar camisetas). Uno de los padres que se han opuesto en vano a la celebración de la procesión en horario lectivo, en conversación con infoLibre, lamenta que no existan instrucciones oficiales claras para atajar una actividad que considera discriminatoria para su hijo.

"Nosotros no pedimos que no se celebre, sino que se celebre fuera del horario lectivo para respetar a todos los menores en el espacio común de un colegio público. Se trata de integrar y cohesionar a todo el alumnado, no de separarlo en función de sus creencias. Si haces un acto general de carácter religioso en el espacio común, obligas a los otros a estar segregados, confinados o con una actividad subsidiaria. Que en el aula de Religión, la profesora de Religión haga lo que considere oportuno", señala el este padre, que prefiere no dar su nombre para evitar roces con otros padres. Otra madre del centro, también anónimamente, afirma: "Las familias que tienen a sus hijos en Valores sufren un agravio. A la procesión se le da un despliegue mayor. Los niños de Valores se tienen que quedar dentro. Hay familias que hoy [Viernes Santo] no llevan los niños al colegio o llegan más tarde. Se debería hacer en horario no lectivo, que vaya quien quiera". A las puertas del centro, una madre favorable a la procesión atendía este viernes a TVE. Defendía la tradición –"lleva 13 años haciéndose"– y el cariz cultural, no religioso. Está claro que hay una disputa de pareceres. Y también que las partes no tienen muy claro a qué atenerse, a falta de una delimitación clara de lo que es posible y no.

Unos padres laicos frenan una procesión con un cristo desde una escuela pública a una parroquia en Sevilla

Unos padres laicos frenan una procesión con un cristo desde una escuela pública a una parroquia en Sevilla

  El Defensor y la letra pequeña

Al Defensor del Pueblo ha llegado una queja de la Federación Provincial de Asociaciones de Madres y Padres del Alumnado (Fampa), que asegura representar a más de 500 AMPA. A juicio de esta federaicón, las procesiones en los colegios públicos vulneran el principio constitucional de aconfesionalidad del Estado. El debate está abierto. Sevilla Laica subraya que el Estatuto de autonomía va más allá de la Constitución y señala que la educación pública será "laica", no sólo aconfesional. Pero hasta la fecha la solución no se ha encontrado en la letra grande. Y letra pequeña apenas hay.

La Consejería de Educación confirma que carece de una normativa específica para dirimir cada caso. Lo que existe es un reglamento general de 2010 que afirma que el alumnado tiene derecho "al respeto a su libertad de conciencia y a sus convicciones religiosas y morales, así como a su identidad, intimidad, integridad y dignidad personales". Muy genérico, más aún en un terreno como la libertad de conciencia, peliagudo desde el punto de vista legal y del derecho. Sevilla Laica pide una normativa clarificadora. E invoca como guía una instrucción de la Delegación de Educación en Córdoba, de 2015 [ver aquí] que puso serias limitaciones a la celebración de este tipo de actividades. No obstante, no es una instrucción vinculante ni asumida como rectora por la Consejería de Educación.

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