DÍA DE LA CONSTITUCIÓN

Si la reforma de la Constitución tuviera madres: así la cambiarían mujeres que hoy mandan en España

Pleno en el Congreso de los Diputados.

Siete hombres, siete ponentes encargados de redactar el texto constitucional de 1978 que continúa vigente. Texto “sagrado” y, por tanto, inamovible para algunos, vigente aunque mejorable para otros e incluso carente de legitimidad para varias fuerzas políticas con representación parlamentaria, la Carta Magna cumple este lunes 43 años. 

El ambiente político no invita a pensar que sea realista no ya afrontar un cambio constitucional, sino abordar siquiera un debate sobre una posible reforma por mínima que ésta fuera. Con instituciones troncales del sistema constitucional español bloqueadas por la falta de acuerdo, como el Consejo General del Poder Judicial, o incluso con la incapacidad de sacar adelante consensos mínimos en torno a declaraciones institucionales por el día mundial del Sida o contra la violencia machista, las mayorías que exigen reformas de calado parecen horizontes inalcanzables

Sin embargo, y en contraste con los siete “padres de la Constitución”, en infoLibre hemos querido preguntarle a siete mujeres con alta responsabilidad en los principales partidos políticos cómo afrontarían ese debate si les tocara ser 'madres' de la norma fundamental y qué visión tienen del texto de 1978 y su vigencia. Sus respuestas evidencian la falta de acuerdo en casi todo entre las diferentes fuerzas políticas, aunque hay reflexiones recurrentes y mayoritarias en sus puntos de vista: el cambio en la sucesión a la Corona, una Constitución más feminista y el blindaje de algunos derechos sociales. 

¿Hay que reformar la Constitución?

En el PSOE tienen claro que la Constitución de 1978 “está absolutamente vigente” y que además es sinónimo de “justicia, libertad, e igualdad, que son su razón de ser”. La vicesecretaria general socialista, Adriana Lastra, y la exvicepresidenta, Carmen Calvo coinciden, no obstante, en que hay aspectos que se podrían revisar y actualizar. “En nuestra Ponencia Marco, aprobada en el 40 Congreso, reafirmamos nuestro compromiso con una reforma constitucional que incorpore como derechos fundamentales la protección social y la sanidad, el acceso a la educación y a los servicios sociales y la garantía del poder adquisitivo de las pensiones”, expone Lastra. Calvo apunta incluso más allá: “Hay que modificar el Título Octavo y rematar el modelo territorial, reformar el Senado como verdadera cámara territorial, reforzar nuestra pertenencia a Europa y reforzar también algunos derechos con más garantías, como el de la Vivienda. 

Para la secretaria de Organización de Podemos, Lilith Verstrynge, la Constitución debe actualizarse. "Se han demostrado los límites que tienen muchas de las instituciones que se diseñaron hace más de cuarenta años. Es el caso, por supuesto, de la impunidad de la corona, pero también del Consejo General del Poder Judicial que ha cumplido ya tres años de mandato caducado, del sistema electoral que tiene muchas cosas que mejorar y un largo etcétera. Es el momento de abordar todas esas cuestiones", opina.

Desde el PP, su portavoz parlamentaria, Cuca Gamarra, reivindica “su vitalidad y su buena salud como norma de convivencia de todos los españoles y base de nuestra democracia. La Constitución sigue siendo la solución, nunca un problema como intentan trasladar aquellos que atacan el éxito colectivo que supuso la Transición”, afirma. La presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas, sostiene que “no solo está vigente, es que es fundamental cuidarla y protegerla de los muchos enemigos que tiene en el populismo y el nacionalismo”. Ni Gamarra ni Arrimadas cierran la puerta a una reforma. La líder naranja habla de “aspectos que se pueden mejorar” aunque prefiere poner el foco en que “se garantice su cumplimiento en todos los puntos de España”. La portavoz popular tampoco lo descarta, aunque subraya que “en esta legislatura, con la inestabilidad política y la debilidad del Gobierno dependiendo de unos socios parlamentarios que imponen al resto lo que quiere una minoría, no hay un contexto que permita abordar ninguna reforma constitucional”. 

En el PNV reconocen abiertamente que les “gustaría modificar algunos aspectos de la Constitución”. Itxaso Atutxa es presidenta del Bizkai Buru Batzar y la mujer con más responsabilidad política de la formación vasca. Si de ella dependiera, en una reforma constitucional se centrarían “en el reconocimiento de la nación vasca, en la bilateralidad en las relaciones políticas y en un árbitro neutral para dirimir las diferencias, pues el Tribunal Constitucional no cumple esa función”. En ERC, su diputada Pilar Valluguera opina que es un debate que no le concierne: “Nuestro proyecto pasa por construir nuestro propio Estado”, asegura antes de apuntar que, en cualquier caso, desea que “el pueblo español sea capaz de avanzar superando, por ejemplo, la Monarquía: una institución completamente desfasada, anómala y corrupta".

¿Es machista la Constitución de 1978?

“En absoluto”, responde Cuca Gamarra que añade que, “aunque fueran siete hombres sus ponentes defendieron y establecieron la igualdad entre hombres y mujeres”. Coincide también en eso Inés Arrimadas, que sostiene que “el impecable artículo 14 garantiza la igualdad de todos los españoles”. La presidenta de Ciudadanos sí concreta, sin embargo, un cambio concreto que vería con buenos ojos desde el punto de vista de la igualdad: “Soy partidaria de suprimir la primacía del varón sobre la mujer en el acceso a la Jefatura del Estado”. 

Algo que comparte la exvicepresidenta Carmen Calvo, que sí hace además una lectura crítica del enfoque poco igualitario del texto del 78: “Responde a una abstracción absoluta de nuestras especificidades como mujeres y se desliza por la pendiente del masculino universal, no solo en el lenguaje, sino también en términos jurídicos, con una ausencia total de la perspectiva de sexo”. Calvo incluiría en una hipotética reforma “el principio expreso de Igualdad entre hombres y mujeres”. Adriana Lastra suscribe el razonamiento: “Si en la actualidad tuviéramos que redactarla de nuevo, utilizaríamos distintas palabras y términos, seríamos más conscientes del uso del lenguaje que hacemos y nos preocuparíamos sobre lo que nombramos y dejamos de nombrar”. 

Pilar Valluguera, de ERC, cree que “una de las características de estos textos es que se han quedado inmovilizados en el tiempo”, mientras que Itxaso Atutxa advierte que “en la Constitución únicamente se menciona la palabra ‘mujer’ en dos ocasiones y ambas vinculadas a roles de género. Si a esta cuestión le sumamos el uso del masculino genérico, sí es un documento claramente machista que obvia la existencia de más de la mitad de la población”.

Para Lilith Verstrynge "la Constitución no tiene ningún enfoque feminista". Se nota desde los detalles más básicos (como no usar el lenguaje inclusivo y olvidar a las ciudadanas) y, por supuesto, se nota en las omisiones. Por ejemplo, es muy significativo que no mencione en ningún momento el derecho al cuidado, que es sin duda la cuestión fundamental para que la vida sea posible".

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¿Qué haría si fuera una “madre” de la próxima Constitución?

“Llegado el momento me gustaría estar, claro que sí. Sería fascinante, políticamente hablando, estar en semejante responsabilidad”, reconoce Carmen Calvo. La exvicepresidenta reconoce que, si de ella dependiera, en ese nuevo texto le gustaría que apareciesen “constitucionalizados asuntos que afectan a los derechos de ciudadanía de las mujeres, como la interrupción voluntaria del embarazo, para que no tenga retroceso nunca, o la proporcionalidad de la representación de sexo en la conformación de los órganos constitucionales. Lastra, por su parte, incide en la consolidación de derechos sociales: “La sanidad y la protección social, el acceso a la educación y a los servicios sociales, y la garantía del poder adquisitivo de las pensiones”. 

Lilith Verstrynge opina que "lo más importante que debe abordarse es el proceso. La ciudadanía está harta de que las reformas de la Constitución se pacten en despachos cerrados a espaldas de la ciudadanía, como ocurrió con el artículo 135. Eso no puede volver a pasar". La dirigente de Podemos dice, además, que "los derechos sociales deben protegerse al máximo nivel. La Constitución anterior hizo muy bien recogiendo derechos como la vivienda digna, pero no los dotó de la protección adecuada y por eso se han estado vulnerando en demasiadas ocasiones".

Para Inés Arrimadas, si se viera en esa tesitura le gustaría incluir “alguna mejora como la eliminación de los aforamientos políticos, el blindaje de un sistema electoral más proporcional y más justo, cambiar el término ‘disminuidos’ por el de ‘personas con discapacidad’, reconocer los derechos digitales o suprimir la disposición que contempla una posible anexión de Navarra al País Vasco”. Cuca Gamarra concreta en “la prelación a la Corona y el cambio de la palabra disminuidos por personas con discapacidad” las disposiciones que cambiaría si tuviera que trabajar como ponente.

La diputada de ERC, Pilar Valluguera, solo se imagina siendo madre de una Constitución catalana: “Sería un texto verdaderamente al servicio de la ciudadanía, basado en los valores y garantías democráticas, en nuevos derechos económicos y sociales y en la igualdad”. Itxaso Atutxa, del PNV, también pondría el foco en la concreción de la igualdad entre hombres y mujeres y, llegado el caso, “como nacionalista vasca exigiría el reconocimiento de mi país como nación”.

¿Alguna posibilidad de hacerlo?

Es la respuesta que más unanimidad suscita. Y es que no. “Si hoy el Partido Popular impide cualquier posibilidad de acuerdo para renovar un CGPJ que continúa bloqueado después de tres años, ¿se imagina reformar el texto constitucional? Creo que la respuesta es clara”, sostiene Adriana Lastra. En eso coincide con la portavoz del PP. Gamarra insiste en que “no hay un contexto que permita abordar ninguna reforma constitucional”, mientras que Inés Arrimadas prefiere “no imaginar un escenario donde se comete la locura de liquidar esta Constitución”. 

Carmen Calvo también reconoce que no ve “clima para acometer esa reforma en estos momentos de la vida política”, al igual que la presidenta del PNV en Bizkaia, que cree que “el crispado clima político en el que se mueven algunas formaciones lo hacen aún más complicado”. Pilar Valluguera, de ERC, coincide en el diagnóstico: “Es muy difícil porque hay una presencia de la extrema derecha y una actitud histórica por parte de la derecha que pone en duda muchas de las conquistas democráticas de los últimos años y que quiere dar marcha atrás en temas completamente superados”. Para Lilith Verstrynge, la clave es poner esta vez el foco en que el debate constitucional trascienda a los partidos: "La Constitución es de la gente. De eso hay que partir y no de los partidos que deben participar".

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