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Más inversión sí, pero donde hace falta: la comunidad educativa pide priorizar al alumnado más vulnerable

Alumnos de Primaria en un colegio en Madrid.

Más de 500 millones de euros para reforzar los conocimientos en matemáticas y comprensión lectora. Ese es el nuevo plan del Gobierno, anunciado este domingo por el presidente Pedro Sánchez, destinado a corregir los malos resultados que el alumnado de nuestro país obtuvo en el último Informe PISA, publicado el pasado mes de diciembre. Pocos detalles se conocen todavía, y está previsto de hecho que esta misma semana el propio líder del Ejecutivo se reúna, junto a la ministra del ramo, Pilar Alegría, con el Consejo Escolar del Estado para impulsar la medida, que llegará a 4,7 millones de alumnos. A priori, la sensación de la comunidad educativa y los expertos es positiva, pero también advierten: no debe beneficiarse cualquiera, sino el que más lo necesita. El reparto, por tanto, no debería ser igualitario, sino garantizar la equidad.

Como todos los planes que se anuncian a bombo a platillo, lo que el Ejecutivo tiene entre manos no va mucho más allá del mero titular. Fuentes de Educación concretan por ahora a infoLibre que la financiación del plan se negociará en el marco de los Presupuestos Generales del Estado, que esperan presentarse en un mes. El montante, que superará los 500 millones, servirá para toda la legislatura y todavía está por ver cómo se realizará el reparto, puesto que son las comunidades autónomas las que gestionan las partidas destinadas a educación. Los beneficiarios serán todos los centros sostenidos con fondos públicos, por lo que la medida abarcará a los colegios tanto públicos como concertados, y a las etapas de Primaria y Secundaria, aunque sin saber por ahora desde y hasta qué cursos.

¿Y por qué ahora? Lo explicó Sánchez en su discurso de cierre de la Convención Política del PSOE celebrada este fin de semana en A Coruña. "Pese al esfuerzo de los jóvenes, de nuestro alumnado, también de los maestros y de las familias, hay asignaturas que son duras. Me refiero a las matemáticas y también a la comprensión lectora", dijo. Se ha visto recientemente, añadió, en los últimos "informes de la OCDE". En concreto se refería a uno, el más reciente. En el último PISA, presentado el pasado 5 de diciembre en el Ministerio de Educación, el alumnado español obtuvo el peor resultado de su historia en Matemáticas y en Lectura. En la primera la nota fue de 473 puntos —cuando desde 2003 el mínimo era de 480—; en la segunda, 474, tres puntos menos que en 2018.

Sin embargo, a juicio de los expertos, esto es un error. "Me preocupa que este plan sea una respuesta a PISA. El Informe no puede ser una herramienta de diagnóstico que explique un plan así. Éste debería motivarse por la equidad", defiende Jesús Rogero, profesor de Sociología en la Universidad Autónoma de Madrid. Coincide con él Cynthia Martínez-Garrido, profesora de Métodos de Investigación en Educación en la Universidad Autónoma de Madrid. "La educación es un motor que predice cómo funcionarán los países a medio y largo plazo, por lo que las medidas y las posturas políticas en este ámbito no pueden adoptarse por modas. Hay que plantearse, desde el inicio, la repercusión que tendrán las reformas", critica.

Tres ejes: ratios, extraescolares y formación

Por ahora, desde el departamento de Alegría concretan la medida en tres ejes: hacer desdobles por aula, lo que implica tener dos profesores en lugar de uno en esas "asignaturas duras", fomentar las actividades extraescolares e impulsar la formación de docentes y centros escolares. Ahí sí que acierta el Gobierno, a juicio de los sindicatos y expertos consultados. "Aunque todavía no se conoce el detalle de la medida, creo que estas líneas son un buen inicio para realizar los cambios que veníamos demandando", señala la responsable de Enseñanza de FeSP-UGT, Maribel Loranca. "La reducción de ratios es un objetivo correcto. Ese es un elemento que, a nuestro juicio, puede contribuir a mejorar los resultados", añade su homólogo en CCOO, Francisco García.

De media, según el último informe relativo a Las cifras de la educación en España, referidas al curso 2021-2022, hay 17,4 alumnos y alumnas por clase en los centros públicos de Primaria y ESO, un número que en los privados aumenta hasta los 22,7. La normativa en vigor fija unas ratios máximas de 25 alumnos para Educación Infantil y Primaria, 30 para Secundaria y 35 para Bachillerato. A nivel europeo, las cifras de Eurostat sitúan a España en la media del resto de la Unión Europea, donde la media de alumnos por profesor se situaba en el curso 2020-2021 en 12 niños y niñas, dato que en nuestro país se rebaja a los 11,3.

En cualquier caso, desde los sindicatos son claros desde hace tiempo: a menor ratio, mejor resultado. Un estudio reciente llevado a cabo en dos colegios de Extremadura y publicado en la revista Bulletin of Economic Research lo confirmó. Y específicamente lo hizo en las áreas en las que ahora el Gobierno quiere poner atención. Concretamente, la disminución de alumnos por profesor en los dos centros durante la pandemia mejoró 0,3 puntos la nota media de Lengua y 0,27 la de matemáticas. Y eso que estas cifras son las estimadas en el peor de los escenarios.

Pero para conseguir eso hace falta aumentar las plantillas, sobre todo teniendo en cuenta que, como denunciaron desde CCOO, el 33% de los profesores que se contrataron durante la crisis sanitaria ya fueron despedidos. En concreto, a inicios del actual curso había 11.027 docentes menos. "Hubiera sido necesario no solo mantenerlos sino incrementarlos", dijeron entonces desde la organización, que calcularon en 84.915 el número de profesionales que deberían contratarse, un número que supondría una media de cuatro profesores más en cada centro educativo.

Lucas Gortazar, experto en políticas educativas y responsable de educación del think tank EsadeEcPol, ha hecho cálculos con los pocos datos que se tienen por ahora del plan que maneja el Gobierno. Y estima que 500 millones para la legislatura permitirían contratar a 2.500 profesores, algo que es, dice, "objetivamente poco" para los 5 millones de alumnos que se beneficiarían de la medida. "La decisión va en la buena dirección, pero la ambición es baja", lamenta.

A los centros y alumnos vulnerables: el objetivo deseable

Pero no es sólo contratar. También hay que ver dónde. "Es clave focalizar las medidas en la población más vulnerable y en el alumnado con más necesidades educativas", apunta Rogero. "Es evidente que existen escuelas que concentran a los estudiantes con más vulnerabilidad. Ellas deberían ser el objetivo de estas medidas, porque un reparto igualitario de nuevos docentes no soluciona el problema, sino que afianza la situación de las ecuelas", añade Martínez-Garrido.

Y esto no sólo tiene que ver con la ampliación de las plantillas, sino con lo relativo al refuerzo de clases extraescolares, otro de los ejes del plan del Gobierno. Desde los sindicatos hacen hincapié en la necesidad de que este refuerzo no se privatice y se amplíe la oferta pública, pues el resultado de lo primero ya ha sido constatado en algunas investigaciones.

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Una se publicó el pasado mes de enero, precisamente, por EsadeEcPol. Bajo el título Educación en la Sombra en España: Una radiografía del mercado de clases particulares por etapa escolar, capacidad económica de los hogares, titularidad del centro y Comunidad Autónoma, el estudio concluyó que mientras el alumnado que pertenece a clases socieconómicamente más favorecidas usan las clases particulares para mejorar, los de clases más vulnerables lo hacen para no estancarse y quedarse atrás. Por ejemplo, el alumnado de la privada —que pertenece en su mayoría al primer grupo— no acude a estas extraescolares para fortalecer las competencias de las materias centrales. Sin embargo, sí lo hace el 40% de la pública y, por su parte, el 30% de la concertada.

Por otro lado, el Informe PISA, la explicación por la que el Gobierno decidió poner en marcha este plan, constató también que el origen socioeconómico del alumnado influye, y no poco, en el rendimiento académico. Y pasa en matemáticas y en lectura. En concreto, el rendimiento en matemáticas está 35 puntos por debajo en las escuelas públicas (462 puntos) que en las privadas (497) y en lectura el alumnado de la pública obtiene 32 puntos menos (464) que el de la privada (496). Las diferencias, sin embargo, desaparecen cuando se descuenta el paso de esa mochila que no es sólo académica.

Más allá de las medidas, desde los sindicatos reclaman al Gobierno que los fondos que se destinen a este programa sean finalistas, para impedir que las comunidades puedan emplearlos después en partidas diferentes. Y, también, que cualquier medida destinada a un cambio de cualquier tipo para los docentes cuente con su opinión en una mesa sectorial. "Exigimos que se convoque, pero por ahora nos mantenemos simplemente a la expectativa de que se concrete la medida del Gobierno", sentencia Loranca.

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