La Lomloe encara el desafío de implantar los nuevos currículos en plena guerra política por la educación

Vuelta al cole en el CEIP Padre Poveda en Madrid.

La Lomloe ya está en vigor, pero no plenamente implantada. Y no sólo porque, como saben los sociólogos de la educación, la institución escolar es inercial y resistente a la reforma por naturaleza, sino porque su calendario de aplicación todavía no está del todo desarrollado. Sí en parte. Con la publicación de la norma, a finales de 2020, se activaron los cambios en las competencias del Consejo Escolar, el claustro y la dirección. Los centros vieron reforzada su autonomía. El curso pasado se activaron las nuevas condiciones para la evaluación y paso de curso, con los que el Ministerio de Educación quiere reafirmar la tendencia a la baja en repetición y abandono. No son cambios menores, pero los de mayor calado para el día a día del aula aún están por llegar. Los dos próximos cursos serán clave para la Lomloe, que encara su mayor desafío en medio de una guerra política y cultural en torno a la educación.

En 2022-2023 entrarán en vigor los cambios del currículo y la ordenación de la educación en todo Infantil, 1º, 3º y 5º de Primaria, 1º y 3º de ESO y 1º de Bachillerato. En 2023-2024 será el turno de las novedades en los cursos pares. Además, se introducirán los cambios en el acceso a la universidad, con la nueva prueba de madurez, y comenzarán a aplicarse las evaluaciones de diagnóstico de 4º de Primaria y 2º de ESO.

Al finalizar el 2023-2024, si se cumplen las previsiones del ministerio, estará terminado todo el cambio de currículos, uno de los elementos que más controversia han generado, desatando una batalla ideológico/cultural entre izquierda y derecha que ha puesto en el punto de mira la perspectiva de género, la formación en valores, la pérdida de importancia –que no desaparición– del aprendizaje memorístico y la decisión colegiada sobre el paso de curso.

Los nuevos currículos

¿Qué dicen realmente los nuevos currículos? La forma más fácil de responder es acercarse los llamados "decretos de enseñanzas mínimas" de Infantil, Primaria, Secundaria y Bachillerato, que el Gobierno ha aprobado entre febrero y abril y con los que pretende "homologar" a España con la "vanguardia internacional" al centrar el aprendizaje en las competencias.

Veamos ciclo por ciclo. La finalidad de la Primaria es el aprendizaje de la "expresión y comprensión oral, la lectura, la escritura, el cálculo, las habilidades lógicas y matemáticas, la adquisición de nociones básicas de la cultura y el hábito de convivencia, así como los de estudio y trabajo, el sentido artístico, la creatividad y la afectividad". A las áreas clásicas –Conocimiento del Medio, Educación Artística, Lengua, etcétera– se añade Valores Cívicos y Éticos, que debe programarse en algún curso del tercer ciclo. La repetición será "excepcional" y sólo podrá ocurrir una vez durante toda la etapa.

El decreto de Secundaria da importancia a la prevención del abandono temprano, apartado en el que España está lejos de los estándares europeos a pesar de sus progresos en los últimos años. Entre los objetivos están la consolidación de la costumbre de estudio y la orientación hacia la formación postobligatoria o el mercado de trabajo, así como los "hábitos de vida saludables" y el entendimiento de los "derechos y las obligaciones" cívicas. Valores Cívicos y Éticos debe programarse para todo el alumnado en alguno de los cuatro cursos. Las decisiones sobre si el alumno pasa o no de curso "serán adoptadas de forma colegiada por el equipo docente, atendiendo al grado de consecución de los objetivos".

En Bachillerato los alumnos podrán cursar una de estas cuatro ramas: Ciencias y Tecnología; Humanidades y Ciencias Sociales; Artes; y General. Esta última rama está pensada para aquellos estudiantes que busquen una formación más global y permite una configuración "prácticamente individualizada". Los alumnos, aparte de formarse para la universidad o el mercado laboral, deberán "fomentar una actitud responsable y comprometida en la lucha contra el cambio climático y en la defensa del desarrollo sostenible". Promocionarán de 1º a 2º cuando tengan evaluación negativa en dos materias como máximo, de las que deberán matricularse en el curso siguiente. Para obtener el título, será necesaria la evaluación positiva en todas las materias de los dos cursos. De manera excepcional, se podrá obtener con una materia suspensa siempre y cuando el estudiante tenga una media aritmética de 5 en el resto de asignaturas.

Oposición del PP, con Madrid al frente

¿Qué le ha parecido todo este cambio al PP? Decir que "mal" o "fatal" sería quedarse corto. El partido se ha lanzado contra las novedades curriculares, con el liderazgo del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso. "Ideología, mediocridad, fracaso", sintetizó la presidenta madrileña tras la aprobación del currículo de Primaria. El Gobierno madrileño ha apurado sus competencias para dejar constancia de su oposición en los decretos autonómicos de desarrollo de los currículos. ¿Ejemplos? En Primaria Valores Cívicos y Éticos tendrá 1,5 horas a la semana, el mínimo exigible, y en 5º curso, para "disminuir el impacto" de la asignatura "en estudiantes más pequeños". En paralelo, la Comunidad "asegura las enseñanzas de Religión con una dedicación de 1,5 horas semanales frente a la propuesta del Gobierno central de sólo una". El Gobierno de Ayuso afirma que con su decreto "ha reducido todo lo posible" los "conceptos que considera repletos de carga ideológica", como "perspectiva de género, ecosocial, ecodependencia o socioafectivo".

En ESO y Bachillerato la normativa madrileña destaca "el papel fundamental de la Transición democrática o la lucha contra el terrorismo de ETA", subrayando un supuesto déficit del planteamiento del Gobierno. La Comunidad ha recurrido ante el Supremo el currículo de Bachillerato por "volar los puentes entre el pasado, el presente y el futuro y dinamitar el armazón en el que se sustenta la convivencia española”. Según Ayuso, el currículo "deforma" la "mayor transformación de la sociedad española" para complacer a "gente que odia España". Pero, ¿qué dice el currículo de Bachillerato sobre la Transición? Pues, por ejemplo, recoge que los alumnos deben aprender a "identificar y valorar el papel de la Transición en el establecimiento de la democracia actual y de la Constitución de 1978 como fundamento y garantía de los derechos y libertades".

El Gobierno de Madrid también deja constancia en su normativa de su rechazo a la decisión colegiada sobre la repetición al fijar en 2/3 la mayoría de los docentes necesaria para decidir la promoción de curso en ESO y de 4/5 en Bachillerato.

De nuevo se reducen "todo lo posible" los términos con supuesta "carga ideológica". El decreto autonómico introduce un "criterio cronológico" en la Historia, que remarca su distancia con el aprendizaje competencial de la Lomloe.

La oposición a los nuevos currículos no ha sido sólo cosa de Ayuso, una de las figuras de la derecha española inmersas en la llamada "guerra" o "batalla cultural" por la educación, inspirada en la librada por el Partido Republicano en Estados Unidos [ver aquí información en detalle]. Ha rechazado los cambios todo el PP, que gobierna cinco comunidades: Andalucía, Madrid, Castilla y León, Galicia y Murcia. Son más de 21,82 millones de habitantes.

Sandra Moneo, la que fue portavoz de Educación del PP con Pablo Casado, llegó a calificar el currículo de Primaria de "perversidad extraordinaria". La posición oficial del Gobierno andaluz es que intentará "limitar al máximo" los efectos de la ley en Andalucía. Alberto Núñez Feijóo, siendo presidente de Galicia, afirmó que la Xunta acatará la norma sólo "en lo básico y de obligado cumplimiento". El Gobierno de Fernández Mañueco en Castilla y León ha anunciado que "protegerá" su sistema educativo. Fernando López Miras, presidente de Murcia, cree que la ley está hecha "para adoctrinar" y ha prometido hará "todo lo posible para defender la libertad", ante el supuesto ataque que implica la Lomloe.

El PP ha recurrido la Lomloe ante el Constitucional, al igual que Vox. En cuanto a la posición del partido de Santiago Abascal sobre los nuevos currículos, baste decir que al hacerse público el borrador de Primaria, el jefe del partido proclamó: “¡Apartad vuestras manos de nuestros hijos, chusma totalitaria! ”. Cs también está en contra.

La oposición del PP no se ha centrado sólo en los currículos, sino también en las medidas para reducir la repetición, entre otros aspectos. La pandemia ha provocado una reducción a mínimos históricos de la repetición, así como del abandono escolar temprano, en línea con lo que demandaban a España instituciones como la OCDE o la propia Comisión Europea. El curso 2021-2022, del que aún no se conocen los datos, fue el primero en el que se aplicaron las nuevas condiciones de promoción. "Antes promocionar era una cuestión matemática. Pasas o no pasas, sin más. No había debate. Ahora se reflexiona alumno a alumno", explica Domínguez, para quien la repetición pasa a ser una "excepcionalidad" para aquellos casos en que se considere globalmente positiva para el alumno. Según el PP esto "arrasa la cultura del esfuerzo".

Discursos y realidad a pie de aula

Domínguez se muestra consciente de la existencia de sectores sociales que hacen defensa de lo que se podrían llamar discursos educativos de "mano dura", que desdeñan la innovación pedagógica, el aprendizaje no memorístico y la formación en valores, al tiempo que entronizan la supuesta valía disciplinaria de la repetición. "Hay partidarios de esta idea, según la cual sin memorización exclusiva de contenido no hay calidad. Son, no diría que bulos, pero sí mitos, ideas que quizás venden mucho, pero que no tienen evidencia científica. En realidad, es todo lo contrario. El aprendizaje competencial no sólo perdura más, sino que es más difícil de adquirir. Es decir, es más difícil un análisis crítico que exponer un aprendizaje sin ir más allá", señala.

La directora general resta importancia a la polémica generada por los nuevos currículos y llama a distinguir entre lo que se dice y lo que realmente se hace. A su juicio, lo relevante es que las comunidades, incluidas las críticas, han publicado sus decretos de estructuración de los temarios. "No hay ninguna comunidad que se atreva a no cumplir con un real decreto", zanja Domínguez. Las polémica son más que nada "ruido", afirma.

Donde Domínguez pone el foco no es en ese "ruido", sino en la aplicación que tengan los cambios curriculares a pie de aula. Sabe que no va a ser un camino de rosas. "Todo cambio genera incertidumbre, la nueva metodología más, porque no es sólo un nuevo programa, no se trata de meter un tema o una unidad nueva, sino que supone un cambio de paradigma", señala, consciente de que "el cambio real en el aula no tiene lugar sólo porque haya un cambio normativo".

El próximo curso será clave para la implantación de los nuevos currículos, que será desigual no ya entre comunidades, sino entre centros. Los nuevos contenidos obligan al diseño de nuevas unidades didácticas, que deben permitir la recogida de evidencias para adaptarse a los nuevos criterios de evaluación. Eso es mucho trabajo con letra pequeña, que debe ser realizado por equipos docentes no siempre formados en el aprendizaje por competencias. Domínguez señala que la integración será "paulatina". "No se pueden pedir el 1 de septiembre todas las programaciones. Necesitamos aliviar de presión a los centros. Ya es suficiente con la incertidumbre que genera el cambio", señala la directora general, para quien la Lomloe implica un cambio de enfoque curricular para el que "no hay marcha atrás". "Tenemos que dar respuesta al mundo en que vivimos y huir de currículos memorísticos y de memorizar y mecanizar contenidos que no nos lleva a ningún sitio. Necesitamos interrelacionar conocimientos", expone.

Coordinador de bienestar

A partir del próximo curso los colegios deberán contar también con la figura del "coordinador de bienestar" para prevenir y proteger a los estudiantes frente a la violencia escolar.

Entre sus funciones está detectar el acoso o la violencia, fomentar la resolución pacífica de conflictos, inculcar el respeto a la diversidad, enseñar alimentación saludable... Para Ayuso, se trata de "comisarios políticos" para "acabar con la libertad de profesores y alumnos".

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