Crisis del coronavirus

El potencial inesperado de las vacunas acerca el fin de la crisis sanitaria

Una sanitaria prepara la vacuna de Pfizer para inyectarla a una persona mayor en Villafranca De Los Barros, Badajoz.

Cuando empezaron a surgir las primeras informaciones sobre la efectividad de la vacuna contra el covid-19, virólogos, inmunólogos y demás especialistas en la materia aseguraron que lo más probable era que las vacunas de ARN mensajero (Pfizer y Moderna) no fueran "esterilizantes", es decir, que protegerían de la enfermedad pero no del contagio al 100%. Con productos así en el mercado se desactiva la crisis sanitaria, pero el virus podría seguir circulando, aseguraron. Sin embargo, la información sobre estos fármacos se actualiza continuamente. Y ahora los investigadores cuentan con un ensayo clínico gigante donde ejercer la vigilancia farmacológica: Israel, que ha inmunizado ya al 30% de su población. Los resultados son muy buenos, una agradable sorpresa: con todas las precauciones que requiere, al ser aún estudios no revisados, parece que la vacuna de Pfizer protege también de la infección en porcentajes muy relevantes, aunque sea asintomática. Y otros indicios apuntan a que la de AstraZeneca, aún con todas sus dificultades, también podría reducir con fuerza el número de contagiados. 

Esta semana se han publicado dos estudios sobre las capacidades de la vacuna de Pfizer en Israel. El último ha sido publicado en The Lancet y ha sido elaborado por el Centro Médico Sheba, propiedad del gobierno israelí. Encontró una reducción del 75% en todas las infecciones por covid, sintomáticas o asintomáticas, solo tras la primera dosis, utilizando datos de 9.109 trabajadores sanitarios. "Este es el primer estudio que evalúa la eficacia de una sola dosis de vacuna en condiciones reales y muestra una eficacia temprana, incluso antes de que se administrara la segunda dosis", aseguró uno de los autores, el profesor Eyal Leshem. Los resultados dan la razón a la estrategia de países como Reino Unido, que ha atrasado la segunda dosis para generalizar la protección al mayor porcentaje posible de británicos. Sin embargo, aún no hay certezas, solo indicios, sobre si esta decisión podría propiciar la mutación del virus debido a la presión selectiva. 

Unos días antes, el periodista israelí Nadac Eyal desveló otro informe, firmado a medias entre altos cargos del Ministerio de Sanidad y la farmacéutica, que asegura que, tras las dos dosis de rigor, la capacidad del fármaco para evitar la infección, asintomática o no, es de un muy alto 89,5%. "Los investigadores advierten que se necesita más investigación sobre el tema de la infección asintomática, porque los datos están sesgados debido a las políticas de prueba, pero hay una esperanza real de control del virus debido a esto", asegura el columnista. El estudio, que necesita ser revisado por pares, ha generado polémica en el país, dado que el director general de Sanidad aseguró que no había ningún acuerdo para realizar ninguna investigación junto a Pfizer a cambio del suministro de vacunas: sin embargo, esta publicación va en la dirección contraria. 

Datos en la misma dirección, aunque aún menos fiables, se han publicado sobre la vacuna de AstraZeneca, pese a los múltiples obstáculos con los que se ha encontrado en su camino (paralización de ensayos por una mielitis transversa, falta de evidencia de su eficacia en mayores y contra la variante sudafricana...). Además, el medio francés Mediapart, socio editorial de infoLibre, está reportando que los efectos secundarios en sanitarios franceses son algo mayores de lo esperado, lo que podría poner en problemas al sistema –que los necesita sanos y trabajando–. Un estudio preliminar elaborado por la Universidad de Oxford, socia de la farmacéutica en este producto, informó que en un grupo de vacunados el número de PCRs positivas había descendido un 67% con respecto al grupo de control. Como apunta la Agencia SINC, los especialistas consideran que aún es muy pronto, y la muestra muy reducida, como para tomar ese porcentaje como algo totalmente fiable, pero "la tendencia es consistente y va en la dirección correcta". 

El presidente de la Sociedad Española de Inmunología (SEI), Marcos López, destaca del estudio en The Lancet el poder de solo una dosis de la vacuna de Pfizer. "Los ensayos de fase III lo que demostraban es que protegía a un 51% a partir del día 12 tras la primera dosis. Estos datos son todavía mejores", señala. Con respecto a la capacidad de evitar el contagio, "si esos datos se confirman sería estupendo, muy buenas noticias. Tenemos la sospecha de que las vacunas pueden eliminar el virus. Pero no tenemos todavía esa confirmación. No podemos decir a la gente que puede relajarse", asegura. Otros papers elaborados en Israel estas semanas, destaca López, han hecho pruebas con la carga viral de las mucosas del tracto respiratorio superior, la parte del cuerpo que permite la infección, para asegurar que se evita el contagio. "Es un dato indirecto que hay que poner en cuarentena", advierte. 

La microbióloga del CSIC Isabel Solá, responsable de uno de sus proyectos para una vacuna española, asegura que "las vacunas de ARN mensajero a priori no tienen que ser incompatibles con una inmunidad esterilizante". Influye más la vía de administración: oral, donde la generación de anticuerpos se produce directamente en las mucosas, o intramuscular, como se inyectan las actuales. "Parece que dan una reducción que no sería del 100% pero sí que hay una reducción parcial en la cantidad de virus que puede tener una persona cuando se infecte. Desde luego que es una buena noticia", asegura.

Cuando se conocieron los primeros resultados de los ensayos de Pfizer y Moderna, los especialistas advirtieron que las altas cifras de efectividad serían probablemente reducidas conforme aumentara la evidencia. Sin embargo, los estudios en Israel siguen mostrando más de un 90% de eficacia a la hora de evitar la enfermedad, tanto grave como leve, en el caso de la primera. Sin embargo, el liderazgo israelí en la carrera por la inmunidad, que permite al resto del globo obtener información, se sostiene en base a negar la vacuna a los palestinos de los territorios ocupados al menos hasta marzo. Numerosas organizaciones han asegurado que, de acuerdo con la Convención de Ginebra, el Estado judío tiene la obligación de prestar asistencia sanitaria a los palestinos. Israel argumenta que es competencia de la Autoridad Palestina. Esta semana, los militares bloquearon durante días un envío con destino a Gaza con miles de dosis de la vacuna rusa, la Sputnik V. 

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