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El presidente de Vox en Valencia ensalzaba a Aznar por "autorizar contactos" con ETA y acercar presos

El ex-torero Vicente Barrera; el candidato de Vox a la Generalitat Valenciana, Carlos Flores, y el presidente de Vox Valencia, Ignacio Gil Lázaro, a su llegada a una reunión con VOX

Con el foco puesto en Carlos Flores, candidato autonómico de Vox en la Comunidad Valenciana, condenado por violencia machista en 2002 y apartado del futuro Govern de la Generalitat por exigencia del PP, la derecha y la ultraderecha han cerrado este martes su primer gran pacto autonómico tras el 28M. Tras una campaña en la que al unísono convirtieron en mazo electoral la acusación de que el PSOE blanquea a Bildu, el acuerdo emerge sin que el escaparate muestre un dato imborrable de la trayectoria política de Ignacio Gil Lázaro, presidente de Vox en Valencia y por tanto figura clave en la negociación.

Ese dato, que en realidad es una declaración pública de Gil Lázaro que leída con la perspectiva del presente ilustra la doble vara de medir tanto del PP como de Vox en relación con ETA y la política vasca, se ubica en su etapa como portavoz de Interior por el PP en el Congreso durante el primer gobierno de José María Aznar. Porque fue Gil Lázaro quien en septiembre de 1999 y como portavoz de Interior del PP ensalzó la política de su partido sobre ETA, entonces en la fase de alto el fuego y que cuatro meses más tarde volvió a matar. “Por la paz –dijo Gil Lázaro en la Cámara, como puedes leer en el Diario de Sesiones pinchando aquí– el presidente Aznar ha impulsado un conjunto muy importante de iniciativas de las que ha informado a los españoles con transparencia; iniciativas de tan hondo calado como la autorización de contactos exploratorios con ETA”.

El entonces diputado –ahora lo sigue siendo pero por Vox y salvo viraje inesperado volverá a obtener un escaño como número 2 de una lista encabezada precisamente por Carlos Flores– no se detuvo ahí. En su turno durante el debate de una proposición de ley en favor de las víctimas del terrorismo, Gil Lázaro llegó aquel septiembre de 1999 aún más lejos.

El brillo político de Aznar –vino a argumentar– se reflejaba en “la clara expresión de voluntad de reiniciar los contactos que la banda unilateralmente decidió suspender este verano”. Previamente, había sumado al panel de éxitos de aquel Gobierno lo que hace menos de un año calificó de “lamentable” el actual líder del PP, Alberto Núñez Feijóo: la “apertura de vías de retorno para quienes no tengan causas pendientes, el traslado a la Península de los presos que estaban fuera de la misma, la reciente decisión de acercamiento a centros penitenciarios del País Vasco o su entorno”.

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Cuando todavía faltaban años para que los asesinos renunciasen a seguir acribillando a militares, policías, políticos y civiles en general, Gil Lázaro había trazado aquel 14 de septiembre de 1999 un mensaje favorable a la concordia. “La paz –dijo– ni tiene significado electoral, ni tiene alcance partidario, ni puede ser nunca sinónimo de confrontación”. “La paz –prosiguió– se conjuga con palabras que no hagan nunca del adversario enemigo y con proyectos compartidos alejados de cualquier planteamiento de exclusión sin que nadie tenga por ello que renunciar a su identidad o su discurso”.

El 3 de diciembre de 1999 ETA rompió la tregua. Y el 21 de enero de 2000 asesinó al teniente coronel Pedro Antonio Blanco. Al mes siguiente, mató a las puertas de la Presidencia vasca al socialista Fernando Buesa, que había llegado a ser vicelehendakari, y a su escolta, el ertzaina Jorge Díaz Elorza. Transcurrieron once años antes de que el 20 de octubre de 2011, y ya bajo el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, la banda anunciase el cese definitivo de la “actividad armada”. El anuncio de su disolución definitiva se produjo el 2 de mayo de 2018, con Mariano Rajoy como presidente.

Hoy Gil Lázaro, como todo su partido y su antiguo partido, mantiene un discurso sobre terrorismo muy alejado de aquel de 1999, a pesar de que ETA ya no existe. Lo ilustra esta pregunta formulada en el Congreso hace tres semanas y dirigida a Félix Bolaños, ministro de la Presidencia: "¿Ha facilitado el Gobierno con su actitud que al final las listas de Bildu estén llenas de terroristas y asesinos?". Tras la respuesta de Bolaños, el propio Gil Lázaro contestó: "Claro que lo ha facilitado". Por supuesto, pidió la ilegalización de Bildu. Y añadió: "Ya está bien de patrañas, mentiras e hipocresía".

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