PSOE y PSC empezarán el lunes a revisar sus relaciones

La crisis en la casa socialista por la ruptura de la disciplina de voto en el PSC el martes en el Congreso está pendiente todavía de resolución pero todo apunta a que los pasos serán discretos y no llegarán hasta la semana que viene, cuando el temporal haya pasado.

Este jueves la expectación era máxima en el desayuno informativo que en Madrid tenía programado Javier Fernández, el presidente de Asturias. A él acudió el estado mayor socialista, con Alfredo Pérez Rubalcaba y Elena Valenciano al frente, además de otros miembros de la ejecutiva y varios barones regionales. El secretario general salió del acto acorralado por una nube de fotógrafos y medios sin decir palabra, soportando a la enorme presión y remitiéndose a las declaraciones de su número dos. Era ella la encargada de dar la cara después de que ayer, a última hora, el PSOE comunicara las primeras consecuencias de la rebelión del PSC: José Zaragoza dimitía como secretario general adjunto segundo del Grupo Socialista –y con él, el PSC desaparecía de la dirección del grupo por primera vez en tres décadas– y a los 14 diputados socialistas catalanes se les imponía la máxima multa prevista en el reglamento interno, 600 euros.

Valenciano reafirmó la "voluntad firme" de Ferraz de que PSC y PSOE sigan "fuertes y unidos en la diversidad", como "siempre" han estado, porque "Catalunya y España necesitan a un PSOE fuerte y a un PSC fuerte". Su argumento fue semejante al esgrimido el martes por Rubalcaba, horas antes de la votación discrepante en el Congreso: agrietadas las relaciones de Catalunya y España, PSOE y PSC son ya uno de los "pocos puentes que quedan", y por eso mismo ni uno ni otro lo van a "volar".

La vicesecretaria general anunció a los medios que ambos partidos trabajarán "inmediatamente", desde "la semana que viene" para "restablecer el marco de relaciones" que permita a los dos seguir "juntos en la diversidad". No hubo mayor concreción de plazos, fechas o citas.

No habrá sustitución de Zaragoza "de momento"

Valenciano negó además que el Grupo Socialista vaya a "sustituir, de momento" a Zaragoza. Es decir, que el PSC seguirá sin silla en la dirección. Tampoco se procederá a relevar a Teresa Cunillera como secretaria tercera de la Mesa del Congreso, un puesto más institucional que orgánico. La duda, no obstante, pesa aún en el resto de órganos, ya que los socialistas catalanes cuentan con dos vocalías en la ejecutiva federal del partido –el propio Zaragoza y Esperança Esteve–. Fuentes de la cúpula subrayaron que ese tema no está en cuestión, ya que la ejecutiva "es elegida en el congreso federal" y sus integrantes no pueden ser cesados, salvo que ellos dimitan.

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Sobre las razones por las que se aplicó la máxima sanción a los 14 diputados del PSC –incluida Carme Chacón, rival de Rubalcaba en el último congreso federal–, Valenciano se atuvo al guión: se impuso la multa correspondiente a una "votación de la máxima importancia". Nada menos que el rechazo al derecho a decidir de Catalunya, escrito negro sobre blanco en sendas resoluciones de CiU e ICV.

Fernández no pudo esquivar las preguntas sobre la crisis interna, aunque el presentador del acto las agrupó todas al final, de modo que sólo hubo una respuesta genérica y poco polémica. El presidente asturiano –el único jefe de Gobierno autonómico socialista, junto con el andaluz José Antonio Griñán– recordó que el PSC está sometido a una "tensión brutal" en Catalunya y que esta no es la primera vez que surgen roces entre los dos partidos hermanos, aunque este sí es seguramente "el momento más crítico" debido a una "decisión grave". De este bache, dijo, debe salir una idea clara: que los socialistas tengan un "único discurso" en los "asuntos de Estado". "Es lo que va a ocurrir, porque el PSOE necesita tener, y España también, un discurso único. No tengan dudas de que eso es lo que va a pasar". De hecho, esa es una de las críticas recurrentes que lanza el PP: que el PSOE carece de un solo mensaje sobre temas territoriales en todo el Estado.

Lacónico fue Fernández sobre la actitud de Chacón, que decidió no votar ni la resolución de CiU ni la de ICV, quedándose en tierra de nadie. Ni con el PSOE ni con el PSC. El presidente del Principado aplaudió que la diputada no se situara del lado de sus compañeros catalanes, pero habría estado aún "mejor", señaló, si hubiera rechazado los dos textos.

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