Adolfo Suárez

Rouco alerta en el funeral de Suárez del riesgo actual de una guerra civil

Rouco alerta de hay hechos y actitudes que "pueden causar" una guerra civil

Este lunes se ha celebrado en la catedral de la Almudena de Madrid el funeral de Estado por el expresidente del Gobierno Adolfo Suárez, fallecido recientemente. El acto, marcado por la polémica presencia del dictador ecuatoguineano Teodoro Obiang, ha estado oficiado por el cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, y a él han acudido las principales autoridades del Estado, entre las que se encontraban los reyes, los príncipes y el Gobierno prácticamente en pleno –tan sólo faltaba el ministro de Economía, Luis de Guindos–.

Rouco, en la homilía que ha pronunciado ante los más de 1.000 asistentes al acto –entre los cuales se encontraban personalidades extranjeras, como el viceprimer ministro británico Nick Clegg o el presidente de la Comisión Europea José Manuel Durao Barroso; y nacionales, como los expresidentes del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, José María Aznar y Felipe González, los mandatarios autonómicos o el lider de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba–, ha asegurado que Suárez trajo la "concordia" y la "reconciliación" a España. Una España, ha señalado, "que, con sus jóvenes, quería superar para siempre la Guerra Civil, los hechos y las actitudes que la causaron" y que, según ha afirmado, "la pueden causar".

"La concordia fue posible con él. ¿Por qué no ha de serlo también ahora y siempre en la vida de los españoles, de sus familias y de sus comunidades históricas?", se ha preguntado el prelado, que ha pedido rezar por el expresidente y "¿cómo no?, también por España". Igualmente, Rouco ha afirmado que la "profunda fe cristiana" de Suárez supone "una buena lección para los católicos de esta España de hondas raíces cristianas, llamados con urgencia histórica a ser y servir de fermento de nueva humanidad en medio de sus conciudadanos".

Al funeral no ha acudido la infanta Elena, que acompaña a su exmarido Jaime de Marchalar por la muerte de su madre, ni tampoco la infanta Cristina ni su marido Iñaki Urdangarin, apartados de la agenda oficial de la Familia Real desde la imputación  de este en el caso Noós a finales de 2011. Quien sí ha hecho acto de presencia ha sido el dictador de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang, cuyo saludo con el rey no ha sido recogido por las cámaras.

Precisamente el autócrata ecuatoguineano ha sido objeto de otra polémica esta semana, al conocerse que el Gobierno le ha invitado a Bruselas para que imparta conferencias sobre el español en África. Esta invitación, cursada por el Instituto Cervantes y la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), ha sido cuestionada en el Congreso por la oposición, que ha criticado que se destinen fondos públicos para gestionar las conferencias del dictador mientras se ha cortado la financiación a las sedes de la UNED en Guinea, lo que las ha condenado al "cierre". Además, también se ha creado una petición –que ya cuenta con más de 40.000 firmas– en la plataforma Change.org para que se retire la invitación dadas las "constantes agresiones a los derechos humanos" perpetradas por Obiang.

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