Rufián impulsa una alianza junto a Bildu y BNG contra la reforma laboral a la espera de sumar a Errejón y Baldoví

El portavoz de ERC, Gabriel Rufián, junto a el diputado de EH Bildu, Oskar Matute,  el del BNG, Néstor Rego, la de la CUP, Mireia Vehí y la exportavoz de JxCat, Laura Borràs.

La primera reforma laboral de la democracia que cuenta con el respaldo de los representantes de los trabajadores y también de la patronal no obtiene el aval de los socios del Gobierno, aquellos que conforman la mayoría de la investidura de Pedro Sánchez. A dos semanas de que el Congreso vote el real decreto-ley aprobado el pasado 28 de diciembre, formaciones como Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), EH Bildu y el BNG amagan con tumbarlo si no se introducen cambios.

La reforma acordada con el diálogo social da una vuelta de calcetín a la reforma laboral de 2012, aprobada por el Partido Popular de Mariano Rajoy, y modifica varios aspectos del Estatuto de los Trabajadores, como la contratación y la negociación colectiva, y aumenta las sanciones para las empresas infractoras. Todo con el fin de reducir la temporalidad, la segunda más elevada de la Unión Europea según la última Encuesta de Población Activa (EPA).

Sin embargo, el texto también mantiene intactos un buen número de los mecanismos implantados con la reforma laboral del PP como el abaratamiento del despido, que pasó de 45 días a 33 en el caso de los despidos improcedentes con un tope de 24 mensualidades. Tampoco cambian los salarios de tramitación, aquellos que la empresa debía abonar entre el despido y su declaración como despido nulo o improcedente, ni se regulan las externalizaciones. Ninguno de estos puntos forma parte del acuerdo de coalición al que llegaron PSOE y Unidas Podemos en el año 2019. 

Para el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, esta reforma es un "maquillaje" porque "no es lo que se prometió a la clase trabajadora". El catalán ha negado este miércoles que haya habido contactos con su grupo durante las navidades para negociar su apoyo y ha acusado al ministerio de Trabajo, capitaneado por Yolanda Díaz, de "intoxicar" y "mentir" a la opinión pública junto al ala socialista del Ejecutivo. "A lo que se han dedicado es a presionar a nuestro entorno, a llamar a gente que consideraban que eran más permeables", ha manifestado. Una de esas personas es Joan Tardà, exportavoz de la formación en el Congreso.

Rufián también ha criticado el "chantaje" de la patronal al pedir que no se toque "ni una coma" del acuerdo como requisito indispensable para que no se descuelguen del acuerdo. "Nos dicen que esto son lentejas, pero si no se mueven ERC votará que no", ha aseverado. El diputado republicano tampoco contempla validar la norma y aplazar sus reclamaciones a negociaciones futuras: "Nuestra humilde experiencia es que si no cierras ahora, olvídate". En la formación independentista aseguran que son "flexibles" con sus reclamaciones e incluso admiten que votarían a favor si lograran alcanzar un pacto con Trabajo para abordar modificaciones específicas del Estatuto de los Trabajadores "con un calendario claro".

Pero el catalán no encuentra predisposición en el Gobierno para hacerlo y lamenta que este "proyecto personal" de Yolanda Díaz vaya a salir, con toda probabilidad, con el de Ciudadanos y la abstención del PNV, lo que, creen desde ERC, condicionará toda su trayectoria en política. En este contexto, Rufián ha puesto en marcha un frente común con otros partidos nacionalistas y de izquierdas como Bildu, BNG y la CUP para tumbar la reforma laboral. Un frente para presionar al Ejecutivo y que también aspira a contar con el apoyo de formaciones como Más País y Compromís.

El Gobierno se niega a tramitar la reforma laboral como proyecto de ley

La posición de Rufián es compartida por el grupo parlamentario de EH Bildu. Fuentes del espacio abertzale revelan a infoLibre que llevan semanas "forjando y trabajando" esa alianza, también con los sindicatos gallegos, vascos y catalanes. "Compartimos prácticamente todas las demandas", aseguran. También desde el BNG, que a principios de año aumentó la presión hacia el Ejecutivo central. Las tres formaciones tienen 19 escaños en el Congreso.

Asimismo, desde la CUP consideran que ese frente común, de momento, se da "de facto" entre todas las fuerzas de izquierdas que defendemos el no a reforma. "No lo descartamos", sintetizan a infoLibre. "La derogación completa de la reforma laboral era la promesa estrella de Yolanda Díaz, en el sentido de la utilidad de Podemos en el gobierno para presionar al PSOE. Esto queda en nada, dado que se ha abandonado la derogación asumiendo la base de la reforma laboral de 2012 y presentando un texto claramente insuficiente", valoran.

Sin embargo, a diferencia de lo que denuncia Rufián, el grupo vasco sí ha mantenido reuniones con el equipo negociador del Ministerio de Trabajo durante las últimas semanas aunque sin avances. En ese sentido, lamentan que el Gobierno ni siquiera se abra a tramitar el real decreto-ley como proyecto de ley. En ese caso, la reforma laboral quedaría aprobada pero comenzaría una tramitación en la que los grupos podrían introducir enmiendas y realizar cambios.

Esa es la vía por la que apuestan Íñigo Errejón, diputado de Más País, y Joan Baldoví, su homólogo en Compromís. "Creemos que la reforma puede ser mejorada en el Congreso", señalan los primeros en conversación con este medio, aunque creen que el trabajo previo del Gobierno ha sido "bueno". Esas mismas fuentes admiten que coinciden en "algunas cosas" con las formaciones nacionalistas, pero "en otras no". "Nosotros no hemos hablado de frente común ni de posición dura ni blanda", sintetizan.

En el grupo valenciano coinciden. "Creemos que el texto se puede mejorar pero tampoco queremos boicotearlo. Nosotros apostamos por utilizar la fuerza parlamentaria para mejorarlo", sintetizan. Fuentes de Compromís difieren de la estrategia empleada por Rufián y el resto de grupos y apuestan por mantener una negociación con el Gobierno "sin líneas rojas ni declaraciones incendiarias".

EH Bildu y UP participan en un debate sobre la reforma laboral

El diputado de EH Bildu Oskar Matute cree que existe una mayoría parlamentaria "para apretar más al PSOE con esta reforma" y que "se puede y debe hacer más" porque "la coyuntura es histórica". Al igual que Rufián, el diputado vasco ha asegurado que su grupo está dispuesto a "ceder" pero que no "hay viabilidad para ello". "Es probable que se convalide con Cs y el PNV", han sido sus palabras durante una mesa redonda celebrada este miércoles para debatir sobre el alcance de la reforma laboral.

Un acto en el que también ha participado Txema Guijarro, secretario general de Unidas Podemos en el Congreso, que ha sacado pecho del pacto alcanzado: "No estoy de acuerdo en el pesimismo sobre la reforma laboral", ha señalado. "No hemos conquistado el cielo pero tampoco estamos en el infierno. En el infierno estaremos si la derecha llega al poder", ha admitido.

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