San Chin Choon sale al rescate de los comisionistas del 'caso mascarillas': "Luceño es agente exclusivo"

El empresario Alberto Luceño.

El director ejecutivo de Leno Sdn Bhd, la empresa malaya en el centro de la supuesta estafa al Ayuntamiento de Madrid en el denominado caso mascarillas, sale al rescate del empresario Alberto Luceño y el aristócrata Luis Medina. La pasada semana llegó al Juzgado de Instrucción número 47 de Madrid, que investiga desde hace meses la compra de material sanitario a esta compañía a través de los dos españoles, un mail enviado a nombre de San Chin Choon –de hecho, aporta su número de pasaporte– en el que el supuesto empresario malayo confirma que él mismo firmó los documentos que se encuentran bajo la lupa judicial y que ambos comisionistas trabajaron realmente para la su compañía. "Es cierto que Alberto Luceño es agente exclusivo", afirma.

El supuesto San Chin Choon se puso en contacto con el juzgado el pasado viernes a primera hora. En el correo, al que ha tenido acceso infoLibre, el director ejecutivo de Leno explicaba que en cuanto tuvo conocimiento de las pesquisas en curso alrededor de los contratos adjudicados por el consistorio de la capital a su empresa se puso en contacto con el comisario de juramentos para hacer una "declaración jurada" certificando "que la operación fue correcta y certificando los documentos utilizados en la misma". "Sin embargo, el señor Luceño me informó que las autoridades malayas no enviaron a las autoridades españolas las respuestas que di a las preguntas de la Fiscalía española", continúa.

Esto es algo que contrasta con la versión dada por el Ministerio Público malayo, que el pasado mes de abril informó al instructor del caso que San Chin Choon se había negado a colaborar con la justicia y a prestar declaración ante las autoridades del país.

Entendiendo que las cuestiones puestas sobre la mesa por el Ministerio Público "podrían ser relevantes en la investigación", el supuesto empresario acompaña el correo electrónico de un documento de ocho folios, al que ha accedido este diario, en el que va dando respuesta a todas y cada una de las preguntas que Anticorrupción envió a Malasia en forma de comisión rogatoria.

Una parte importante de las preguntas giraban alrededor de la relación entre los dos comisionistas y la compañía. El Ministerio Público no se cree, y así lo manifestaba en la querella que dio origen a la investigación judicial, que el que llevó las riendas de la operación fuese agente exclusivo "de ninguna empresa malaya", como Luceño ha defendido en todo momento. Algo que tampoco parecía convencer al instructor del caso, a tenor de sus intervenciones durante la declaración como investigados de los dos comisionistas. Si realmente existió una relación, el juez Adolfo Carretero no entendía por qué el empresario malayo no quería "colaborar con la justicia española para nada".

"Me lo presentó un agente que colaboraba con él"

Ahora, sin embargo, San Chin Choon sale al rescate de ambos. El director ejecutivo de Leno ha afirmado al juez que conoció a Luceño hace algunos años, en una "reunión" centrada en "operaciones comerciales" relacionadas con el pollo y la soja, exactamente lo mismo que declaró el empresario en sede judicial. "Me lo presentó un agente comercial que colaboraba con él desde hacía tiempo en relaciones comerciales internacionales", explica el empresario en su escrito, quien también confirma que durante los últimos años han trabajado juntos para "cerrar" operaciones alrededor del "pollo, cerdo, carne de res y soja".

En los documentos bajo la lupa judicial se reconoce supuestamente a Luceño y Medina como agentes "único y exclusivo" y "socio", respectivamente, en la adquisición y abastecimiento de productos cárnicos congelados, lo que incluye ave, vacuno, cerdo y cordero. "Otras commodities pueden incluir azúcar, soja, leche, aceite, entre otros productos agrícolas, o productos de protección sanitaria", recoge uno de ellos.

Pero en todos esos papeles figuran varias cosas que siempre han llamado la atención a Anticorrupción. Por ejemplo, que estén fechados mucho antes de la pandemia, a pesar de que la relación de Medina con la firma antes del covid había sido nula. O que ambos comisionistas entregasen a sus bancos documentos exactamente iguales –en relación al texto y los supuestos encargos– pero en los que se hacía referencia a personas distintas: mientras que el del aristócrata les incluía a ambos como agentes, el del empresario hacía mención a él mismo y a un tal Chan Beng Kay.

San Chin Choon, sin embargo, confirma el papel de ambos. "Es cierto que Alberto Luceño es agente exclusivo junto a Chang Beng en agosto de 2018, que es cuando tuvimos la reunión para trabajar con muchos productos de comercio internacional –entre ellos productos sanitarios–", se recoge en una de las respuestas en relación con el empresario. Del mismo modo, ratifica la vinculación con el aristócrata. Así, si bien reconoce que nunca había tenido relación comercial alguna con él, asegura que nombró "como agente" a Medina. Eso sí, no en la fecha que figura en los documentos. "Al usar un borrador, se nos olvidó actualizar esa fecha", dice el empresario. Una versión que coincide al milímetro con la que ofreció Luceño en sede judicial.

"No se vende a un precio mayor porque haya agentes"

Entre los delitos que Anticorrupción imputa a los dos comisionistas se encuentra el de falsedad documental, algo que ellos siempre han rechazado. Durante la investigación, el fiscal encargado del caso se mostró extrañado por el hecho de que algunos documentos tuvieran firmas diferentes atribuidas a San Chin Choon. Sin embargo, el empresario malayo asegura que firmó todos los papeles que el Ministerio Público le hizo llegar junto a las preguntas. Y dice que todas las que constan se corresponden con su empresa. Así, sostiene que en la compañía tienen varias firmas y que algunas son las originales que se usan en los contratos y otras "firma de sello", que habitualmente emplea en otro tipo de documentos.

El empresario también asegura que no hubiera podido vender directamente al Ayuntamiento de Madrid por varias razones. Entre otras, porque tenía firmado "un contrato de agente exclusivo" con Luceño y Medina y debía "respetar" lo suscrito. De hecho, asegura que si hubiera vendido sin intermediarios el coste de los productos "hubiera sido el mismo": "No se vende a un precio mayor porque haya agentes".

Sobre los precios, San Chin Choon señala que él se los transmitía a Luceño para que éste se los hiciera llegar al comprador. "Una vez que aceptó mis precios, firmamos el contrato. Y cuando se hizo el primer pago del 50% es cuando yo le dije a mi agente qué comisión le quedaba", explica el empresario, que también muestra su desacuerdo por la afirmación del consistorio de que los guantes no se ajustaban a la calidad esperada: "En todos los contratos firmados por el comprador se indicaba qué empresa era la fabricante, se enviaban dossieres de la empresa, sus certificados de calidad, autorizaciones y en algunos casos fotos".

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