Andalucía

Un San Juan de Ávila junto al mihrab de la Mezquita de Córdoba

Cristos o santos expuestos en el interior del templo.

El corazón de la Mezquita de Córdoba, declarada Patrimonio Mundial de la Unesco en 1984, es el mihrab de Al Hakam II, concebido para que los adeptos a la fe del Islam se postren para el rezo en dirección a La Meca. El rezo musulmán, al ser ya un templo católico gestionado por el Cabildo de la Catedral de Córdoba bajo los criterios del Obispado, no está permitido, pero su sentido original era ése. A escasos metros del mihrab, el Cabildo ha ubicado un conjunto escultórico dedicado a San Juan de Ávila y un facistol, un gran atril para los libros de canto. "Su presencia perturba gravemente la contemplación y disfrute de la quibla [el muro que albrga el mihrab] y altera su interpretación histórica y patrimonial", en lo que constituye una "agresión arbitraria" contra su "elemento arquitectónico fundamental", señala el informe sobre "uso abusivo y desnaturalización" del templo elaborado por la Plataforma Mezquita-Catedral, que defiende la titularidad pública de la misma, la transparencia de sus cuentas y el respeto a sus señas de identidad histórico artísticas, que fueron las que justificaron su inclusión en listado de bienes Patrimonio de la Humanidad. Dicha catalogación se fundamenta en que "es uno de los modelos ejemplares de arquitectura religiosa del Islam", según el acta firmada en Buenos Aires en 1984.

El informe realiza un detallado recorrido, gráfico y explicativo, por elementos de la iconografía católica situados por el Cabildo en la Mezquita de Córdoba que dificultan su comprensión histórico-artística, al margen de que suponen intervenciones estéticamente más que discutibles en un templo visitado el pasado año por más de 1,6 millones de personas. La plataforma alerta sobre lo que considera un "uso abusivo" de las exposiciones religiosas en el interior de templo, como Córdoba, ciudad conventual (en enero de 2015) y Vera Cruz en la Diócesis de Córdoba (en octubre de 2016). Ambas muestras supusieron la prolongada presencia de imágenes católicas en el bosque de más de mil columnas de la mezquita, su elemento estéticamente más reconocible. Dicho bosque de columnas es además el escenario elegido para la colocación de belenes navideños. "El Obispado ha intensificado de forma desmedida la ocupación del monumento andalusí como espacio de exposiciones de carácter católico. Usa de manera desconsiderada el bosque de columnas para invadirlo insistentemente de cristos y vírgenes de escasa calidad artística y nulo sentido de la oportunidad", señala el informe.

Al término de otra exposición sacra del escultor Aurelio Teno, en octubre de 2014, el Cabildo colgó un Cristo de mediano tamaño en uno de los muros de la mezquita primitiva "con el ánimo evidente de reforzar la colonización católica en el oratorio islámico, lo cual perturba claramente la narrativa patrimonial e histórica", señala el informe.Hace un año colocó además en el muro oeste de la mezquita un altar dedicado al Beato Cristóbal. El efecto es la yuxtaposición de un arco de herradura bicolor y un cuadro del Beato Cristóbal, de complicado maridaje histórico-artístico. Similares consecuencias tiene el cuadro de Santa Teresa de Calcuta colgado en uno de los muros centrales de la mezquita primitiva de Abderramán I. El Cabildo ha habilitado además un cuarto de baño "en el muro de la quibla", elemento arquitectónico central del oratorio omeya, señala el informe. infoLibre preguntó al Cabildo por su valoración sobre este informe, sin respuesta por el momento.

Publicidad en un muro de más de diez siglos

El estudio elaborado por la plataforma también acredita la "frecuente" utilización del muro exterior de la mezquita como "panel de información publicitaria", con el objetivo de "visibilizar la identidad católica" del monumento omeya, incluso a riesgo de "dañar los sillares de un muro con más de diez siglos de antigüedad y enorme valor histórico". "No nos consta que su ubicación haya contado con los permisos reglamentarios", señala el informe. Exposiciones y actos católicos se anuncian con vistosos carteles en los muros exteriores del templo. Además tanto el el ticket de entrada como los vídeos promocionales y el espectáculo nocturno mantienen la denominación exclusivamente como "catedral", lo que a juicio de la plataforma supone un "falseamiento histórico".

La mezquita fue construida en el siglo VIII por Abderramán I. Fernando III la convirtió en catedral en el siglo XIII. En el siglo XV el obispo Iñigo Manrique impulsó en el interior la construcción de una capilla catedralicia, donde nadie discute la presencia de iconografía católica. En función de la línea ideológica de los sucesivos líderes de la Iglesia en Córdoba, se ha ocultado o difundido más el origen islámico del templo. Hoy es oficialmente conocida como mezquita-catedral. Lo cierto es que la Iglesia la llama la "catedral" y tanto a pie de calle como en el resto de España se la llama "mezquita", constituyendo el principal atractivo turístico de la ciudad de Córdoba. El informe de la plataforma, una organización que tiene su principal caballo de batalla en la reversión de la inmatriculación del templo y en su inclusión como bien de la Iglesia en el registro de la propiedad en 2006, denuncia "un calculado plan de intensificación de elementos católicos en un monumento Patrimonio Mundial por la Unesco y edificio único de la arquitectura andalusí en Occidente".

El empeño del obispo

Es conocido el ímpetu con el que el actual obispo, Demetrio Fernández, adscrito al ala más dura de la Conferencia Episcopal, reivindica la catolicidad del templo y niega incluso su origen musulmán. "Es cristiano bizantino. Los moros sólo pusieron el dinero”, afirmó a principios de año en una entrevista a la revista 17. Ya en 2010 pedía a las autoridades que no empleasen la palabra "mezquita" y "llamasen a las cosas por su nombre". El tema ha supuesto durante años un quebradero de cabeza para las consejerías de Turismo y Cultura de la Junta de Andalucía, que han presionado, y finalmente lograron, que en numerosos materiales el propio Cabildo asuma la denominación "mezquita-catedral". La Plataforma exige a la Junta que sea mucho más incisiva en la preservación de los valores que llevaron a la inclusión del templo en el listado de bienes Patrimonio de la Humanidad.

E obispo no ha dejado de dar la batalla por la utilización de la mezquita-catedral como gran emblema de la cristiandad en Córdoba. Este año ha logrado cambiar el recorrido de la carrera oficial de las procesiones de la Semana Santa para que el templo se situase en el epicentro de esta festividad, lo cual ha supuesto un desafío organizativo y de seguridad que ha llegado incluso a provocar roces entre los socios del Gobierno local, PSOE e IU. La entrada de las procesiones en el templo ha obligado a abrir una puerta lateral nueva, lo que suscitó una controversia y llevó a pronunciarse a la Unesco. Fernández se salió finalmente con la suya. Su actual empeño es vincular al máximo en los recorridos turísticos la mezquita-catedral con el palacio episcopal y el museo diocesano.

La plataforma ha remitido su informe a la Consejería de Cultura, que dirige Rosa Aguilar (PSOE), y le solicita que "tome conciencia de la responsabilidad ineludible de la Junta de Andalucía, como administración responsable de la tutela y vigilancia del patrimonio histórico andaluz, en la preservación de la mezquita-catedral y su autenticidad". También le reclama que impulso un "plan de usos coherente" y que coordine "de forma profesional y desde lo público" los usos culturales y litúrgicos del monumento, en cuyo interior se celebran ritos católicos. A juicio de la plataforma, la "colonización" simbólica del templo supone contradice los motivos acordados para la inclusión del templo en el listado de bienes Patrimonio de la Humanidad, como su condición de elemento fundamental para entender el arte omeya y su influencia en el arte posterior.

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