Violencia género

Casi seis de cada diez mujeres han sufrido violencia machista a lo largo de su vida

Manifestación del 8M en Madrid en 2020.

El Ministerio de Igualdad, con Irene Montero al frente, ha presentado este jueves la sexta Macroencuesta de Violencia contra la Mujer, un exhaustivo estudio que lleva dos décadas dibujando las dimensiones de la violencia machista en el país. El análisis, expuesto en rueda de prensa también por la delegada del Gobierno contra la Violencia de Género, Victoria Rosell, revela que más de la mitad de la población femenina ha sufrido algún tipo de violencia a lo largo de su vida. Suponen, concretamente, el 57,3% de las mujeres de dieciséis años o más. O lo que es lo mismo: 11,7 millones. Un tipo de violencia que atañe estrictamente a "la violencia revelada", aquella que mencionan las encuestadas pero no necesariamente a todo el entramado de violencia cotidiana que experimentan las mujeres de manera oculta.

Más específicamente, una de cada cinco mujeres (19,8%) ha sufrido algún tipo de violencia en los últimos doce meses, un 14,2% por parte de su pareja. La Macroencuesta habla de violencia para referirse no sólo a las agresiones físicas, sino al maltrato emocional, al control económico y también al miedo o las miradas lascivas. La violencia sexual tiene precisamente un papel importante en la encuesta y es de hecho uno de los principales frentes en materia de igualdad: el ministerio prepara desde hace meses una Ley de Libertades Sexuales a punto de ver la luz. El análisis efectuado mediante entrevistas a 9.568 encuestadas determina que el 13,7% de las mujeres han sufrido violencia sexual a lo largo de la vida, fuera y dentro de la pareja.

Tanto la ministra como la delegada han insistido en una máxima: la violencia contra las mujeres no es episódica, sino un continuo. "No hablamos de episodios de violencia, hablamos de relaciones de violencia: la violencia forma parte de su vida cotidiana", ha insistido Victoria Rosell. Los datos lo demuestran. El 75% de las mujeres que han soportado violencia física por parte de su pareja actual hablan de violencia reiterada. También mencionan episodios sostenidos en el tiempo el 84,3% de quienes sufren violencia psicológica emocional y el 86,2% de las víctimas de violencia sexual en pareja.

Los autores de la encuesta ponen de relieve además las consecuencias de la violencia en los hijos menores de las víctimas, desde hace cinco años reconocidos como víctimas directas. Un total de 1.678.959 menores viven en hogares en los que la mujer está sufriendo algún tipo de violencia en la pareja. De ellos, 265.860 presencian en sus hogares actos explícitos de violencia física o sexual.

Violencia fuera de la pareja

Si el objetivo del Ministerio de Igualdad, siguiendo el dictado de los organismos internacionales, pasa por una ampliación conceptual de la violencia de género, la encuesta sienta las bases para un análisis que cumpla ese mandato. Así, determina que el 13,4% ha soportado violencia física en algún momento de sus vidas por parte de agresores con los que no mantenía una relación de pareja y el 6,5% ha sufrido violencia sexual por parte de algún hombre con el que no existía un vínculo afectivo. Un 8,7% dice además haber sufrido violencia física en la infancia, antes de cumplir los quince años y un 3,4% refiere lo mismo respecto a violencia sexual.

Pero ¿quiénes son los agresores cuando se encuentran fuera del ámbito de la pareja? Este tipo de violencia, ha señalado la ministra, "es producida principalmente por hombres cercanos y en su entorno, lo que aleja la realidad de patrones mediáticos" esencialmente en torno a la violencia sexual.

En cuanto a violencia física, los agresores más citados son el padre (23,4%) y los hombres desconocidos (17,5%), seguidos de la madre (16%). El 49% de las mujeres que ha sufrido violencia sexual fuera de la pareja apunta que su agresor fue un amigo o conocido, el 39,1% un desconocido y el 21,6% un familiar hombre. "A la hora de interpretar estos resultados, hay que tener en cuenta que engloban el conjunto de agresiones sexuales, desde una violación a un tocamiento", puntualiza el informe.

El lugar en el que se produce la violencia no queda fuera del análisis. Los entornos que deberían ser seguros para las mujeres se convierten en espacios que las excluyen y las violentan. Así lo han recalcado las dos voces institucionales y así lo pone de manifiesto el estudio.

El 44,2% de las mujeres que han sufrido violencia sexual fuera de la pareja dice que la agresión ocurrió en una casa, el 32% en el espacio público y el 17,8% en bares o discotecas. En el caso de las mujeres que han sufrido una violación, el porcentaje de quienes mencionan una casa como lugar de alguna de las agresiones sexuales es significativamente mayor, escalando al 59,1%. Además, 49,6% de las víctimas de violencia sexual fuera de la pareja afirma que sucedió en más de una ocasión. De ellas, el 41% señala una frecuencia de al menos una vez al mes.

Dar la voz de alarma

La denuncia, la voz de alarma, es necesariamente una de las principales preocupaciones de las instituciones. "Si la única puerta fuera la policía y los juzgados, una puerta necesaria pero insuficiente, atendiendo al caso individualizado y siempre después de haberse cometido, la mayoría de víctimas se queda fuera", ha señalado Victoria Rosell. Es, a su juicio, "una puerta demasiado estrecha para una violencia estructural". En ese contexto, ha añadido, "resulta letal hablar de denuncias falsas cuando la mayoría de las agresiones están ocultas".

Sólo el 21,7% de las mujeres que han padecido violencia física, sexual, emocional o que han sentido miedo de alguna pareja, actual o pasada, ha denunciado. Si se tiene en cuenta exclusivamente quienes han sufrido violencia física o violencia sexual, el porcentaje de denuncia es algo mayor alcanzando el 32,1%. Los porcentajes, advierte el análisis, difieren mucho si se diferencia entre la denuncia de la violencia en la pareja actual y en parejas pasadas: sólo el 5,4% de las mujeres maltratadas por su actual pareja se acoge a la herramienta de la denuncia, un porcentaje que sube al 25% en el caso de las relaciones pasadas.

Quienes no denuncian, en el marco de una relación actual, apelan en un 49,1% a haber resuelto solas el problema y en un 46,4% admiten no haberle concedido importancia. En el caso de las mujeres que han soportado violencia en relaciones pasadas, el motivo más citado coincide: un 53,4% hablan de haberlo resuelto en soledad. Por detrás, un 31,8% se refieren al final de la relación como motivo.

En cuanto a la violencia sexual fuera de la pareja, la encuesta insiste en que sólo el 8% de las mujeres ha denunciado alguna de estas agresiones, un porcentaje que se eleva al 11,1% teniendo en cuenta las denuncias interpuestas por otras personas o instituciones. Las mujeres que no denuncian, señalan como principal pretexto que "era menor, era una niña", razón mencionada por el 35,4% de las encuestadas. Un 30,5% reconoce no conceder importancia a lo sucedido, un 25,9% habla de vergüenza, un 22,1% recalca que la agresión sucedió en "otros tiempos en los que no se hablaba de estas cosas" y un 20,8% apela al temor a no ser creída. La vergüenza se repite con mayor frecuencia (40,3%) entre las mujeres que han sufrido una violación fuera de la pareja.

Estrategia Nacional

La ministra Irene Montero ha anunciado igualmente la puesta en marcha de una Estrategia Nacional contra la Violencia de Género a partir del año 2021 y hasta 2025. Se trata de un instrumento, ha detallado, para luchar contra "todas las formas de violencia, no sólo en pareja, que siguen invisibilizadas y sin embargo presentan alarmantes datos".

La última estrategia de tales características se dio por concluida en el año 2016 y "se centró en el marco del entorno íntimo, obviando otras formas de violencia". Un año después, en septiembre de 2017, la llegada del Pacto de Estado contra la Violencia de Género supuso "un paso histórico que ampliaba por primera vez las medidas para prevenir y actuar", pero los resultados de la Macroencuesta obligan a seguir reforzando todas las herramientas disponibles. "Mientras no lleguemos a tiempo tenemos que seguir recorriendo un camino firme y sin tregua contra las violencias machistas", ha sentenciado la ministra.

La estrategia, ha trazado la ministra, "no se implementará paralelamente al Pacto de Estado, sino que irá de la mano, lo complementará y lo reforzará". De esta manera, busca esencialmente "consolidar las bases para que todas las mujeres estén amparadas con cualquier gobierno, mediante políticas públicas que den respuesta a las violencias machistas".

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