Igualdad

Síndrome de Alienación Parental: un instrumento sin base científica que aún aplican algunos juzgados

Concentración contra la violencia de género.

Un síndrome, dicen los partidarios de su validez, que se aplica cuando uno de los progenitores trata de manipular a sus hijos para enfrentarlos al otro progenitor. Casualmente, el progenitor artífice de la supuesta estrategia es casi siempre el mismo: la mujer. Se trata del Síndrome de Alienación Parental (SAP), un instrumento sin base científica que tanto juristas como psicólogos ponen en duda y que, sin embargo, se sigue utilizando en determinados procedimientos judiciales y como argumento para restar peso a la violencia contra las mujeres.

La mañana del jueves la Cadena Ser daba a conocer un caso que ha hecho saltar las alarmas de juristas, feministas y organizaciones por los derechos de la infancia. El titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 5 de Colmenar Viejo (Madrid), ha confirmado la decisión de retirar la custodia de sus hijas a una madre que había denunciado en 2012 a su exmarido por abusos sexuales sobre la hija mayor, de entonces cuatro años. El juez ha considerado que las niñas necesitan relacionarse con el padre en condiciones de normalidad y que para ello "es preciso alejarlas provisionalmente del entorno materno", debido a los "recuerdos negativos sobre la figura del padre" que a su juicio "justificarían su rechazo", como consecuencia de "la actitud de la madre". Las conclusiones parten de los informes elaborados por el equipo terapéutico privado contratado por el padre. Según el mismo medio, tampoco el equipo psicosocial del juzgado exploró a las niñas.

Un ejemplo, entienden las expertas consultadas por infoLibre, de cómo la aplicación del Síndrome de Alienación Parental atenta contra los derechos de las madres y los menores. Las juristas y psicólogas coinciden en subrayar en primer lugar que ninguna comunidad científica lo ha reconocido como síndrome. Ni la Organización Mundial de la Salud (OMS) ni la Asociación Americana de Psiquiatría (APA) lo incorporan en sus listas de trastornos patológicos. Tampoco lo hace la Asociación Española de Neuropsiquiatría (AEN), que en 2010 se pronunció en contra de su uso al señalar que "el síndrome supone un grave intento de medicalizar lo que es una lucha de poder por la custodia de un hijo" y al recalcar que "el sesgo de género en sus descripciones es innegable". A nivel jurídico, además, el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ha llamado en diversas ocasiones a su no aplicación, una de las últimas en septiembre de 2018, cuando apeló al "fomento, entre los operadores jurídicos, de un mejor conocimiento del llamado Síndrome de Alienación Parental para evitar que, dada su carencia de base científica, pueda ser tomado en consideración por los órganos judiciales".

En el año 2008, la Audiencia Provincial de Bizkaia emitió una sentencia en cuyo texto el síndrome estaba bien presente. El tribunal reitera que "no ha sido reconocido por ninguna asociación profesional ni científica" y que de hecho la APA en su informe La Violencia y la Familia afirma que "términos tales como alienación parental pueden ser usados para culpar a las mujeres de los miedos o angustias razonables de los niños hacia su padre violento". Asimismo, recordaba la Audiencia Provincial, "la popularidad e invocación que de este denominado síndrome se está realizando en los últimos tiempos, y las –calificadas como– peligrosas consecuencias que está llegando a tener en relación con los procesos de separación y divorcio, llevaron a que en diciembre de 2007 un muy numeroso grupo de solventes profesionales de Medicina y Salud Mental suscribieran un manifiesto ante el fenómeno psicológicolegal del pretendido síndrome de alienación parental, en el que, entre otras afirmaciones, se expresa de forma contundente que la ideología que sustenta el SAP es abiertamente pedófila y sexista". De esta manera, zanja, "son cada vez más numerosos los profesionales de las psicología y psiquiatría que valoran la formulación del síndrome como un modo más de violencia contra la mujer".

Bárbara Zorrilla es psicóloga especializada en violencia de género. En conversación con infoLibre reflexiona sobre la base del denominado Síndrome de Alienación Parental y sus fundamentos. "Yo considero que sí hay padres y madres que influyen negativamente" en sus hijos, reconoce. Pero enseguida matiza: "De ahí a darle una calidad diagnóstica, hay un trecho". El problema, añade, es que "casi siempre se utiliza por parte de padres que tienen una denuncia o han sido acusados" de algún delito, de manera que finalmente es empleado como una suerte de "arma de defensa". En ese sentido, aconseja, "cuando un niño no se quiere ir con su padre, lo que hay que hacer es una evaluación no de parte, sino por parte de peritos especializados en infancia, en violencia o en abuso", según el caso.

Contra las mujeres y el interés superior del menor

Con la psicóloga coincide Carmela del Moral, analista jurídico de derechos de la infancia en Save the Children. "Se le llama síndrome pero en realidad no hay ningún catálogo internacional que lo recoja como tal", se apresura a incidir al otro lado del teléfono. Es, por el contrario, una figura que "se usa en los casos de custodia para acusar a un progenitor de manipular a los niños con el fin de que rechacen al otro".

La aplicación de este síndrome de forma sistemática, tal y como concluyó la organización a través de su investigación Ojos que no quieren ver, "no tiene sentido porque crea un espacio de desamparo y puede ser un elemento que genere indefensión". Asimismo, añade Del Moral, en los casos de reparto de custodia "debe primar el interés superior del menor, que no es un elemento etéreo que quede al arbitrio de un juez o funcionario", sino que para determinarlo "hay que hacer una evaluación exhaustiva, poner en equilibrio los derechos de los menores, analizar cómo se van a ver afectados y tomar una decisión". Y en esa decisión, agrega la jurista, es fundamental tener en cuenta que "siempre prima el derecho de un niño sobre el de su padre, por encima de cualquier otra consideración".

La realidad del síndrome es que, si bien su aplicación es residual, el ruido que genera retumba con especial intensidad. "Internacionalmente no se aplica y no es reconocido", pero sí es cierto que "los equipos psicosociales lo hacen en alguna ocasión". Así lo asegura Consuelo Abril, abogada de familia especialista en violencia sobre la mujer. "Hay distintos niveles: bajo, medio y alto", continúa, de modo que "cuando dicen que es muy alto, pueden incluso privar a madres de la guardia y custodia y entregársela a los padres para que el niño se desaliene", algo que la letrada califica de "auténtica barbaridad" y "absolutamente perjudicial para los hijos". Para la abogada el uso de esta herramienta no es sino un "síntoma más" de todo un sistema plagado de estereotipos y una "forma perversa de hacer daño a las madres".

Formación y especialización

Y ante un relato que muchos compran, el mejor antídoto es la formación. En el artículo Un acercamiento al acientífico Síndrome de Alienación Parental: repercusiones psico-jurídicas y sociales, publicado en 2018 por la Revista de Estudios de Investigación en Psicología y Educación, la autora Dolores Padilla estima necesario el desarrollo de "procedimientos de divulgación de la evidencia científica en la actuación de los psicólogos dentro del sistema de justicia". De no hacerse así, añade, la justicia "no se puede denominar justa, y se pone en indefensión a aquellos a los que afecta, provocándose, especialmente, una desprotección de los menores".

"Tenemos un sistema judicial que no está adaptado a las necesidades en la infancia", entiende Carmela del Moral, "y los profesionales no tienen la formación necesaria para llevar a cabo la exploración y el interrogatorio a menores". Por ello, entiende fundamental una adaptación del sistema judicial que incluya la especialización de los juzgados, de manera similar a lo que ocurre con la violencia de género. De lo contrario, opina, el resultado será "un sistema que no conoce los derechos de los niños y que a veces incluso provoca que los procesos judiciales sean traumáticos".

También Consuelo Abril apuesta por la formación como la principal receta ante la aplicación del Síndrome de Alienación Parental. Al final, reitera, lo más importante es que "los niños son los más perjudicados" y ello deriva en "daños a futuro casi irremediables", dado que estamos hablando de "niños pequeños, dependientes y sin recursos". La formación en cuestiones de género y en infancia, remata la letrada, es una necesidad urgente en el sistema judicial.

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