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Stella Assange: "Si Julian Assange es extraditado a EEUU no sabemos si lo volveremos a ver más"

La abogada sudafricana Stella Morris.

Último asalto en la batalla judicial alrededor del fundador de WikiLeaks. La High Court de Londres estudiará a partir de este martes el recurso interpuesto por la defensa de Julian Assange contra su extradición a Estados Unidos. Lo que resuelvan los magistrados será clave para el futuro del periodista. Si el tribunal admite alguno de los puntos de apelación, deberá celebrarse una vista sobre el fondo del asunto y la decisión final podrá ser de nuevo recurrida ante la Corte Suprema. Pero si se rechaza todo, la instancia interna británica se habrá agotado. Y la única carta que podrán jugar los abogados será ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), solicitando una medida provisional de no entrega hasta que Estrasburgo resuelva finalmente el caso.

Assange vive esta guerra, que también lo es por la libertad de información, recluido en Belmarsh, una prisión británica de máxima seguridad. Allí llegó hace un lustro, tras ser detenido en la Embajada de Ecuador en Londres. Un agujero al que acuden a verle su esposa e hijos. La última vez que estuvieron con él fue el pasado fin de semana. "Es un momento muy estresante y duro", cuenta en entrevista con infoLibre Stella Assange. La familia es consciente de que el de esta semana puede ser el último cartucho para un activista que piensa en su futuro desde una celda de seis metros cuadrados en la que pasa más de veinte horas al día. "Su estado de salud es precario. Está tomando medicación", cuenta la abogada. Hace no mucho, tuvo una pequeña embolia.

Las filtraciones de WikiLeaks pusieron al desnudo las vergüenzas de medio mundo. Arrojaron luz sobre las ejecuciones extrajudiciales en Kenia, la corrupción en Islandia, la censura en China o las violaciones de derechos humanos por parte de Estados Unidos: desde las torturas en Abu Ghraib o Guantánamo hasta el asesinato indiscriminado de civiles en Irak desde un helicóptero Apache. A pesar de ello, sólo los americanos iniciaron una ofensiva legal contra Assange, para quien piden hasta 175 años de cárcel. En primera instancia, los tribunales británicos rechazaron la extradición por razones humanitarias. Pero Estados Unidos recurrió, ofreciendo una suerte de garantías diplomáticas por las que se comprometía a salvaguardar la integridad de Assange. A la High Court le pareció bien. Y dio el visto bueno a la extradición.

El Gobierno británico firmó la orden para que el fundador de WikiLeaks fuera enviado a suelo americano. La misma que ahora la defensa del periodista intenta derribar en los tribunales británicos. Una última batalla para la que cuentan con el respaldo de la sociedad civil. Este martes, están convocadas concentraciones en Barcelona, Huesca, Las Palmas, València y Madrid. En la capital, será a las 19.00 horas frente a la Embajada de Estados Unidos. "No puede ser que las personas que han cometido los crímenes gocen de impunidad y él, que es quien los ha revelado, esté siendo perseguido", sostiene Virginia Fernández, autora, junto a Víctor Manuel Díaz, de la obra El poder de la información, que se estrenará el 1 de marzo en el Teatre Gaudí.

La relatora especial de Naciones Unidas sobre la tortura, Alice Jill Edwards, pidió hace poco a Reino Unido que no se acuerde la extradición por razones humanitarias. ¿Cómo se encuentra Julian Assange en estos momentos?

Es un momento muy estresante y duro para él. Su estado de salud es precario, se encuentra tomando medicación y, además, pasa veintiuna horas al día metido en una celda de seis metros cuadrados. Hace no mucho, estuve charlando con un periodista que había estado encerrado en una prisión turca y me dijo que las condiciones humanitarias de Julian eran incluso peores que las que él había experimentado cuando estuvo preso, ya que a éste sí que le dejaban salir de la celda durante el día.

¿Por qué es tan importante lo que se va a decidir a partir de este martes en la High Court? ¿Es vuestro último cartucho?

Sí. Si no conseguimos ganar esta ronda la decisión será definitiva y no podremos acudir a la Corte Suprema. Obviamente, no sabemos qué es lo que va a pasar, pero estamos preocupados. Si los tribunales confirman la extradición no habrá posibilidad de recurso en Reino Unido.

Pero aún os quedaría una vía en Estrasburgo.

Eso es. Si Julian pierde recurriremos al Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) y pediremos que, de forma cautelar, se pare el proceso de extradición hasta que se resuelva el asunto. Esto es algo excepcional, solo se concede en casos muy extremos donde se puede producir un daño irreparable. Un riesgo que aquí existe, tal y como ha recordado el relator de Naciones Unidas sobre la tortura. La vida de Julian corre peligro si es extraditado.

¿Cuáles son vuestros argumentos para paralizar la extradición?

Nosotros planteamos hasta ocho puntos diferentes. Por un lado, argumentamos que la extradición de Julian, que está procesado por su trabajo como periodista, no responde a un fin legal, sino político. Lo que se está buscando es asustar a los informadores para que no denuncien los crímenes que puedan cometer las autoridades. Es la primera vez en la historia que Estados Unidos aplica la Ley de Espionaje, que tiene más de cien años, contra un periodista.

Además, Estados Unidos dice que si es extraditado no podrá acogerse a la Primera Enmienda, que es el derecho constitucional a la libertad de expresión e información, porque es australiano y porque no estaba en suelo estadounidense cuando ocurrieron los hechos. Es una barbaridad que lo discriminen por su nacionalidad.

Luego, existen evidencias de que durante la Administración Trump, con Mike Pompeo como director de la CIA, se habría pedido que se elaboraran planes para asesinar a Julian en Reino Unido.

Es la primera vez en la historia que EEUU aplica la Ley de Espionaje contra un periodista

Y otro de los argumentos que planteamos es que no existen garantías de que no le será impuesta la pena de muerte si se le extradita. Una vez que esté en Estados Unidos, el fiscal podría calificar de manera diferente el asunto para que se pueda imponer la pena capital.

A lo largo de todo este proceso, Estados Unidos ha puesto sobre la mesa un documento en el que se ofrece a Reino Unido una serie de garantías respecto al trato que iba a recibir el fundador de WikiLeaks si era extraditado. ¿Se las cree? ¿Qué consecuencias tendría para Julian Assange ser enviado a Estados Unidos?

Esas supuestas garantías son condicionales. Aquel documento no prohíbe que sea maltratado, sino que señala que lo pondrán en condiciones de aislamiento extremo sólo si él hace algo que lo justifique. En resumen, que si lo torturan es por culpa suya.

Sabemos que en Estados Unidos y en un caso clasificado como de seguridad nacional, son las agencias de inteligencia quienes recomiendan cómo se tiene que tratar al preso. Por lo tanto, será la CIA quien imponga y determine las condiciones de aislamiento a las que deberá enfrentarse Julian. Y los médicos que han examinado su estado mental y de salud han avisado de que si lo aíslan de la manera en la que suelen hacerlo en casos como éste, eso tendrá para él consecuencias fatales.

¿Lo que se va a decidir será, por lo tanto, un asunto de vida o muerte?

Así es. Si perdemos y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos no frena la extradición, Reino Unido lo mandará en un avión a Estados Unidos. Y una vez que esté bajo su custodia, no sabemos si lo vamos a ver más.

Se está creando una nueva realidad legal y política en la que los periodistas pueden ser encarcelados incluso en el Occidente más supuestamente democrático

¿Qué riesgos tiene este caso para la democracia y la libertad de prensa?

Es el caso más grave que ha existido nunca contra el periodismo. Estamos hablando de un país que dice que puede encarcelar a un periodista extranjero fuera de sus fronteras por haber publicado información, lo que puede sentar un precedente peligroso, como han denunciado una y otra vez la Federación Internacional de Periodistas, Reporteros sin Fronteras e, incluso, el sindicato de periodistas al que pertenece Julian en Australia. El hecho de que [el fundador de WikiLeaks] esté en prisión pone en riesgo a los informadores en todo el mundo, ya que crea una nueva realidad legal y política en la que pueden ser encarcelados incluso en el Occidente más supuestamente democrático.

¿Os sentís abandonados a nivel político?

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Absolutamente, los países europeos están sentando un precedente político con su silencio. Si los Estados europeos hicieran el cinco por ciento de lo que hacen por los presos políticos en otros lugares, no estaríamos como estamos. Denunciar lo que hace un país amigo tendría un impacto en la situación y se podría hacer de muchas maneras, pero me temo que ni tan siquiera lo han hecho de forma privada. No hay voluntad política porque no hay un compromiso real con la libertad de prensa. Es una tragedia que se toleren presos políticos.

¿Qué ha supuesto Julian Assange para el derecho a la información?

Su contribución no se puede cuantificar. Ha revolucionado el periodismo. Ha inspirado a toda una nueva generación de activistas y periodistas, convirtiéndose en un símbolo de la libertad de información. Él siempre ha buscado democratizar la información para democratizar la democracia. Y creo que periodistas de investigación, historiadores y académicos utilizarán dicha información durante generaciones.

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