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    <title><![CDATA[infoLibre - Series]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/series/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Series]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright infoLibre]]></copyright>
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      <title><![CDATA[‘DTF St. Louis’, mirada brillante y mate a la mediana edad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/series/dtf-st-louis-mirada-brillante-mate-mediana-edad_1_2177644.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8a1ee016-79ef-48b8-b974-1f4c96bb1c73_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘DTF St. Louis’, mirada brillante y mate a la mediana edad"></p><p>El hombre del tiempo en una pequeña emisora televisiva local, su nuevo amigo, cincuentón como él. Una aplicación de citas para personas que quieren volver al picante sin romper sus felices matrimonios y un cadáver al final del episodio.</p><p>Estos son algunos de los elementos con los que se presenta<strong> </strong><em><strong>DTF St. Louis</strong></em>, la divertida y perturbadora miniserie de siete episodios que ofrece <strong>HBO Max</strong>. A este guion enigmático le ayudan tres estupendos actores. <strong>David Harbour</strong> (<em>Stranger things</em>) es uno de los protagonistas y ha participado en el proyecto desde su diseño, que <strong>en un principio contaba también con Pedro Pascal, que acabó retirándose</strong>.</p><p>Su lugar lo ocupa <strong>Jason Bateman</strong> (<em>Ozark</em>) que no para de sorprender con una energía que va del macho micro alfa al borde del ridículo. Ambos protagonistas participan en la producción de la serie. A ellos se une la estupenda <strong>Linda Cardellini</strong>, que ha participado en <em>Freaks and geeks,</em> <em>Mad men</em> o en <em>Muertos para mi</em>.</p><p>Los investigadores de la muerte ocurrida corren a cargo del fantástico <strong>Richard Jenkins</strong>, ganador de un Emmy por <em>Olive Kitteridge</em> y de la joven Joy Sunday, que hacía de sirena en <em>Miércoles</em>. La estrella invitada de la serie es el magnífico <strong>Peter Sarsgaard</strong> (<em>An education</em>).</p><p>Este reparto sirve como perfecta herramienta para crear una atmósfera reconocible, cotidiana y, a la vez, viscosa y desagradable. Muy divertida e inquietante de ver por momentos. Con temas de fondo que no es la primera vez que oímos, pero que están menos representados que otros en televisión.</p><p>En la serie, la crisis de mediana edad, el aburrimiento, la frustración, una vida sexual insatisfactoria y las decisiones desafortunadas que se toman para intentar cambiar las cosas afloran bajo una superficie convencional.</p><p><em>DFT St. Louis</em> es obra de autor. <strong>Steven Conrad</strong> la ha creado, escrito y dirigido al completo. Según contó a <a href="https://www.google.com/search?q=steve+conrad+interview&rlz=1C5CHFA_enES961ES961&oq=steve+conrad+interview&gs_lcrp=EgZjaHJvbWUyBggAEEUYOTIHCAEQABjvBTIKCAIQABiABBiiBDIHCAMQABjvBdIBCTY4MzdqMGoxNagCCLACAQ&sourceid=chrome&ie=UTF-8#fpstate=ive&vld=cid:eca7b984,vid:SunqVZJRx-U,st:0" target="_blank">KMOV St. Louis</a>, el punto de partida fue el actor David Harbour, presente en el proyecto desde el inicio. </p><p>Para el guionista, Harbour ofrece atractivo y electricidad para cierta audiencia. Y tiene una edad cuyas metas y frustraciones Conrad conoce bien. “Al llegar a la mediana edad, la gente asume que sus apetitos se adormecen, su capacidad de salirse de lo normal o ser salvaje es pequeña”, explicaba Conrad. Y no es cierto, en su opinión.</p><p>Harbour tuvo un convulso 2025. Circularon informaciones sobre una supuesta denuncia de  su compañera en <em>Stranger Things,</em> <strong>Millie Bobby Brown,</strong> contra el actor por acoso e intimidación. Ni Netflix ni los actores la confirmaron públicamente, y más tarde ambos promocionaron el final de aquel exitazo <a href="https://www.hollywoodreporter.com/tv/tv-news/stranger-things-millie-bobby-brown-david-harbour-relationship-1236426932/" target="_blank">escenificando puro compañerismo</a>.</p><p>El actor también se divorció de su esposa, la cantante británica <strong>Lily Allen</strong>, a quien había conocido en una aplicación de citas para famosos. Después, ella le dedicó un álbum con canciones de venganza como han hecho recientemente artistas como <strong>Shakira</strong>, <strong>Rosalía</strong> o <strong>Miley Cyrus</strong>. En su caso, Allen le acusa de infidelidades.</p><p>Harbour también tuvo su bajada al infierno del alcohol, de la que ha salido y<strong> tiene diagnosticado un trastorno bipolar</strong>. En esta serie luce una tripa postiza que le hace parecer 30 kilos más corpulento. “Hay algo en ponerte una máscara que te libera”, explica.</p><p>Conrad, el autor del proyecto, ha querido situar la acción en una localidad que despertase tan pocas sospechas de oscuridad y extravagancia como su protagonista. San Luis, en la ribera oeste del Misisipi, encaja bien en esa idea, aunque la serie no fue rodada finalmente allí. Los personajes viven en un suburbio ficticio, de los que tendemos a suponer que habita la gente que se conforma, que no ambiciona ya casi nada.</p><p>“Nadie es normal, solo lo parece desde la acera de enfrente” da título al último episodio y resume una de las reflexiones de la serie: quienes parecen tranquilos e inofensivos también esconden pasiones y pueden cometer errores monumentales.</p><p>Precisamente por eso todo arranca con una pequeña barbacoa en un jardín ni feo ni bonito. Como en <em>American Beauty</em> o <em>Terciopelo azul</em>, la vida suburbana nos engaña con su espejismo de conformismo.</p><p>Y, como en las películas de Alexander Payne, aquí la vida no es glamurosa, los coches no están siempre limpios, ni las casas ordenadas. Vemos tantas series y filmes que presentan una clase media y alta visualmente idealizadas que la versión más fiel parece realismo sucio.</p><p>Hay un pequeño grito contra la impostura en la cinta. El personaje interpretado por Jason Bateman trabaja como hombre del tiempo en la tele local. No es meteorólogo, sino quien da la cara y por ello tiene un salario mejor que sus vecinos. </p><p>Conrad tiene una fijación con los hombres del tiempo. Siendo joven tenía manía a uno que usaba pseudónimo, Al Sunshine (Rayo de sol). Le parecía estomagante el nombre falso y una vez le vio grabando una pieza y le tiró el batido que estaba bebiendo.</p><p>Conrad ya escribió una película, <em><strong>El hombre del tiempo</strong></em>, con Nicolas Cage y Michael Caine, dirigida por Gore Verbiski, con un protagonista dedicado a este oficio. Allí incorporó la anécdota que había protagonizado y se centró también en ese fracaso vital indigesto: no llegar a ser quien se quería haber sido. </p><p>La serie está llena de humor. Buena parte se refuerza con pequeños detalles, una silla incómoda puede cambiar la naturaleza de una conversación. Según explicó Conrad en<em> </em><a href="https://www.google.com/search?q=steve+conrad+interview&rlz=1C5CHFA_enES961ES961&oq=steve+conrad+interview&gs_lcrp=EgZjaHJvbWUyBggAEEUYOTIHCAEQABjvBTIKCAIQABiABBiiBDIHCAMQABjvBdIBCTY4MzdqMGoxNagCCLACAQ&sourceid=chrome&ie=UTF-8#fpstate=ive&vld=cid:c612b420,vid:WM_CQp71C30,st:0" target="_blank"><em>The Mary Sue</em></a>, “quiero hacer suspense, pero también que te sorprendas riéndote de los dilemas en los que se encuentran los personajes. Mucha comedia surge de ver a personas que te caen bien tomar muy malas decisiones”.</p><p>También se apoya en las expectativas. Que alguien se caiga es mucho más divertido si sabemos que pretendía hacer un movimiento espectacular que si simplemente estaba haciendo otra cosa. Conrad contó que, en su guion, trabaja creando esa expectativa y después introduce “el momento de la caída”.</p><p>La serie genera también angustia, a veces unida a esa comedia. Hay crimen y castigo. Cuando alguien mete la pata, acaba pagando por ello. “No existe el sexo sin consecuencias”, plantea Conrad. “Cada vez que tocas la vida de alguien, esa persona toca la tuya, y tocar la vida de alguien es como tocar un cuadro con las manos llenas de pintura. Vas a cambiarla”, concluye.</p><p>No solo eso, el autor sostiene que un engaño no puede salir gratis. “Si crees que vas a engañar a tu familia y volver a ser el mismo, no es así. Tu corazón va a latir como el de alguien que guarda un secreto. Tu familia lo notará. Ya no serás la misma persona que el día anterior”, argumenta.</p><p>Sus personajes afrontan dilemas difíciles. La falta de intimidad les lleva a la búsqueda, y ahí comienzan los engaños, que terminan desatando una espiral. En realidad, se trata de un drama, aunque para Conrad el suspense sea su género favorito. </p><p>La serie está llena de mecanismos técnicos, la cámara, la música, la fotografía, que ayudan a crear una buena ficción. Son el soporte para contar esa fase de la rutina en la que la vida se alarga y se despierta la tentación de jugárselo todo.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Apr 2026 04:00:48 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Piedad Sancristóval]]></author>
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      <title><![CDATA[Muere la estrella de 'Dawson's Crece' James Van Der Beek a los 48 años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/series/muere-estrella-dawson-s-crece-james-der-beek-48-anos_1_2144172.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/998a3db6-8b45-4f5e-9e4a-45440e26eb2e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Muere la estrella de 'Dawson's Crece' James Van Der Beek a los 48 años"></p><p><strong>James Van Der Beek</strong>, el carismático actor que interpretó al sensible e inseguro <strong>Dawson Leery</strong> en <em>Dawson's Crece</em>, murió este miércoles a los 48 años.</p><p>"Nuestro querido James <strong>David Van Der Beek</strong> falleció en paz esta mañana. Enfrentó sus <strong>últimos días con valentía, fe y gracia</strong>", informó la esposa del actor estadounidense, <strong>Kimberly Van Der Beek</strong>, en su cuenta de Instagram.</p><p>"Hay mucho que compartir sobre sus deseos, su amor por la humanidad y el carácter sagrado del tiempo. <strong>Esos días llegarán</strong>", agregó la publicación.</p><p>Van Der Beek reveló en noviembre de 2024 que padecía cáncer colorrectal. <strong>Desde el momento en que dio a conocer su diagnóstico</strong>, utilizó su plataforma para concienciar sobre su enfermedad.</p><p>Una de sus últimas entrevistas públicas fue el pasado diciembre con la cadena estadounidense NBC, en la que habló por primera vez de su <strong>aparición virtual en la reunión del proyecto televisivo</strong> que lo catapultó a la fama, <em>Dawson crece</em>.</p><p>Van Der Beek fue uno de los primeros en anunciar su aparición en el <strong>reencuentro de la mítica serie adolescente</strong>, pero debido al empeoramiento de su enfermedad tuvo que cancelar su participación, donde iba a reunirse con el elenco original para celebrar el legado de la producción que marcó una etapa crucial en su carrera.</p><p>Nacido en Connecticut, Van Der Beek fue famoso por <strong>interpretar el papel principal en el drama adolescente </strong><em><strong>Dawson crece</strong></em>, que se emitió de 1998 a 2003. Recientemente, tuvo apariciones especiales en un episodio de <em>Walker</em> y en la película de <em>Tubi Sidelined: The QB and Me</em> (<em>El quarterback y yo</em>).</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Feb 2026 20:15:05 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Series televisión,De series,Actores]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[‘Pluribus’, una distopía para entender qué hace humano al ser humano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/series/pluribus-distopia-entender-humano-humano_1_2132261.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/20ffbabe-f289-4d58-9293-ca96cd2656c5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Pluribus’, una distopía para entender qué hace humano al ser humano"></p><p>Una de las series televisivas más aclamadas de los últimos meses, <a href="https://tv.apple.com/us/show/pluribus/umc.cmc.37axgovs2yozlyh3c2cmwzlza" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Pluribus</em></span></a>, tiene la virtud de hacernos reflexionar a través de su narración. Como sucede con la obra de los grandes artistas, la ficción plasma de forma intuitiva cuestiones de hondo calado antropológico: ¿qué valor tiene el individuo?, ¿cómo logramos nuestra identidad?, <strong>¿en qué consiste la felicidad?</strong></p><p>El arranque del primer capítulo nos sumerge de lleno<strong> en una distopía</strong>: un virus extraterrestre ha infectado a toda la humanidad. Bueno, no a toda: una serie de personas dispersas por el globo resultan ser inmunes. El virus, como el soma de la novela <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Un_mundo_feliz" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Un mundo feliz</em></span></a> de Huxley, anula a los individuos y los convierte en una amalgama de seres indiferenciados, <strong>una mente colmena </strong>en la que todos sienten y piensan lo mismo, y en la que todos son, supuestamente, felices. ¿Qué harán las excepciones a la regla?</p><p>La genialidad del creador de la serie, <a href="https://www.imdb.com/es-es/name/nm0319213/" target="_blank">Vince Gilligan</a> (también responsable de <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Breaking Bad</em></span> y <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Better Call Saul</em></span>) sitúa a la protagonista ante un dilema:<strong> unirse a los felices o resistir</strong>. A diferencia de lo que sucedía con el personaje principal de <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Breaking Bad</em></span> (cuya decisión inicial de fabricar droga le ataba a una espiral de decadencia), la escritora Carol Sturka quiere plantar cara, pero a veces duda, se rebela, se siente tentada a ceder… Nos caiga bien o mal por su modo de ser, serán sus constantes decisiones, <strong>tomadas en total libertad</strong>, las que nos provoquen atracción o repulsa.</p><p>Al hilo de esto podemos apuntar algunas ideas que nos ayuden a pensar qué nos constituye como individuos<strong> y qué nos destruye</strong>.</p><p>El título de la serie alude a la máxima latina que aparece en el escudo de los Estados Unidos, “<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/E_pluribus_unum" target="_blank">E pluribus unum</a>”: “de muchos, uno”. Recogía la experiencia de las primeras trece colonias que se unieron para formar un solo estado.</p><p>Pero si le damos una vuelta, todo grupo social implica pluralidad de miembros. Somos individuos, sí, <strong>pero no aislados</strong>. Y somos individuos porque vivimos en sociedad. A la hora de querer explicar cómo se da esa relación entre individuo y grupo sin privilegiar <strong>a uno sobre el otro</strong>, no cualquier teoría pasa la prueba del algodón.</p><p>Particularmente valiosa en este sentido es la filosofía de Julián Marías. A partir de <a href="https://dn790007.ca.archive.org/0/items/meditacionesdelq00orte/meditacionesdelq00orte.pdf" target="_blank">la sentencia de Ortega y Gasset</a> “Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo”, Marías, su discípulo, desarrolló su propia reflexión. Según él, la circunstancia contribuye a nuestra identidad porque ésta se descubre en el encuentro con el entorno (los “qués”, las cosas)<strong> pero, sobre todo, con el otro</strong> (el “quién”, las personas).</p><p>¿Es casual que la protagonista sea <strong>una escritora de novelas románticas</strong>? No parece que la aportación de Sturka vaya a pasar a la historia de la literatura universal. Sin embargo, tenía miles de seguidores que encontraban en sus libros claves para entenderse a sí mismos y para pensarse en una relación valiosa.</p><p>Marías nos dice que la persona se encarna en una realidad concreta, en una estructura empírica por la que nos instalamos en el mundo. Su filosofía no entiende la identidad personal como una idea abstracta y desvinculada de lo real, sino<strong> como una instalación en el mundo</strong>. La identidad es un relato. Cada individuo tiene que escribir el suyo y no seguir una pauta externa impuesta.</p><p>Ya en Aristóteles encontramos tres claves que hoy siguen mostrando su potencial teórico. La primera es que el ser humano es un animal político. La segunda, que todos los seres aprendemos de los demás por mímesis, por imitación. Y la tercera, que lo que <strong>nos eleva a la plenitud</strong> no es la imitación de los otros, sino aquellas acciones que se encaminan a la felicidad.</p><p>El verdadero manual de ética de este filósofo griego lo encontramos en su <a href="https://archive.org/details/aristo-teles-poetica" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Poética</em></span></a>, no en <a href="https://archive.org/details/aristoteles-u-o-etica-a-nicomaco" target="_blank">el tratado que escribió a su hijo Nicómaco</a>. ¿Por qué? Porque cada individuo cimenta su individualidad en la narración de su propia vida, en el diálogo de encuentros y desencuentros con los demás. Por eso no hay una felicidad definitiva, ni igual para todos, ni homogénea… Si suprimimos el espacio de la creatividad personal, <strong>anulamos a la persona</strong>.</p><p>Marías construye en <a href="https://www.cervantesvirtual.com/obra/la-estructura-social-teoria-y-metodo/" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>La estructura social</em></span></a> uno de los intentos más lúcidos por articular la antropología con la sociología. La sociedad es el ámbito natural en el que cada individuo expresa lo que es y cómo lo desarrolla en relación con los demás.</p><p>Hay un dato de esa estructura social que ayuda a describir lo que sucede en la serie. Igual que todo ser humano tiene unos órganos que nos permiten vivir, la sociedad tiene <strong>unas vigencias</strong>. Lo que está vigente (creencias, usos y costumbres) no lo elegimos, lo encontramos (lengua, leyes…), pero cada individuo se configura a sí mismo dialogando o luchando con ellos. Por el contrario, los humanos contagiados en la serie <strong>no dialogan con nada ni con nadie</strong>. Siempre dan la razón, como un algoritmo de la complaciente IA.</p><p>Aspiramos a ser felices, sí. Pero, definitivamente, no como en la serie: <strong>ser feliz no es ser anodino</strong>. Carol Sturka es perfecta como protagonista porque no lo es como persona. Ninguno lo somos, aunque busquemos configurar nuestro modo de ser de la mejor manera posible. Ella añora los momentos de felicidad vividos antes de que ese virus alienígena absorbiera todas las mentes y anulara todos los corazones. Y busca otros nuevos.</p><p>Como expresa el escritor griego Cavafis en su poema <a href="https://youtu.be/JCe0CEpSc6Y" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Ítaca</em></span></a>, la felicidad primigenia se reencuentra en un viaje rico en experiencias y conocimientos. Por eso Marías habla de <strong>la identidad personal </strong>de cada uno como “innovación radical”, porque es el resultado de la trayectoria recorrida por cada uno, de la vida entendida como biografía.</p><p>En el mundo de <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Pluribus</em></span>, un mundo en el que todos son iguales, no hay innovación radical, no hay identidad individual, <strong>solo fotocopias</strong>.</p><p><strong>José Ángel Agejas Esteban.</strong> Catedrático de Ética y Deontología, Universidad Francisco de Vitoria. Este artículo fue publicado originalmente en <a href="https://theconversation.com" target="_blank">The Conversation</a>. Lea el <a href="https://theconversation.com/pluribus-que-hace-humano-al-ser-humano-273719" target="_blank">original aquí</a>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Jan 2026 05:01:26 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José Ángel Agejas Esteban]]></author>
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      <media:title><![CDATA[‘Pluribus’, una distopía para entender qué hace humano al ser humano]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Series televisión,Cultura,Filosofía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Dónde habíamos dejado ‘Stranger Things’? La razón de nuestra 'memoria de pez’ para las series]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/series/habiamos-dejado-stranger-things-razon-memoria-pez-series_1_2101784.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c051374b-2dbc-4e2d-91e8-e6f95d30fa6b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Dónde habíamos dejado ‘Stranger Things’? La razón de nuestra 'memoria de pez’ para las series"></p><p>Cuando vuelve una serie tan esperada como <a href="https://theconversation.com/stranger-things-el-poder-de-los-ochenta-y-la-inteligencia-colectiva-175178" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Stranger Things</em></span></a>, muchos espectadores descubren, con cierta sorpresa, que al ver la nueva temporada <strong>no recuerdan casi nada</strong> de lo ocurrido anteriormente.</p><p>Lo que ya se conoce como<strong> “memoria de pez”</strong> tiene una explicación desde la <strong>neuropsicología,</strong> la ciencia que estudia cómo el cerebro procesa, almacena y recupera la información. La forma en que hoy<strong> consumimos ficción </strong>(rápido, de forma intensiva y condicionada por algoritmos) está <strong>moldeando, </strong>sin que nos demos cuenta, nuestros <strong>hábitos de atención,</strong> memoria y toma de decisiones.</p><p>Nuestra memoria lleva ya varios años sufriendo las consecuencias de que haya <strong>demasiado que ver.</strong> Hace 15 años, cuando las plataformas de <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>streaming</em></span> estaban en pañales, uno podía <strong>abarcar </strong>con relativa facilidad <strong>la mayoría de series</strong> que se distribuían comercialmente. Las ficciones nos acompañaban durante meses e incluso años, lo que permitía establecer una <strong>relación estrecha con los personajes</strong> y con las cosas que les pasaban. Cualquiera que haya vivido esta etapa seguro que recuerda con nitidez muchas de las series que vio entonces.</p><p>La llegada de las <strong>plataformas</strong> cambió este escenario radicalmente. A diferencia de las cadenas,<strong> no buscaban una concentración de espectadores </strong>ante una emisión para hacer negocio con los anunciantes. Lo suyo era un modelo basado en la suscripción, que convirtió en prioridad de negocio la <strong>captación y retención de clientes. </strong>Netflix fue quien se dio cuenta de que lo que más ayudaba a que una persona pagase mes a mes era un <strong>catálogo abundante </strong>que permitiese ver <strong>contenido </strong>de forma<strong> intensiva. </strong>La lógica era sencilla: el servicio que usemos (mucho) será el que tendrá menos papeletas de ser cancelado.</p><p>Las cifras hablan por sí solas. En 2015 <a href="https://elpais.com/television/2025-10-25/diez-anos-de-netflix-en-espana-como-la-llegada-de-las-plataformas-provoco-la-explosion-de-las-series-espanolas.html" target="_blank">se produjeron 38 series en España, mientras que en 2024 fueron 68</a> (+79%). En cuanto a las dinámicas del consumo,<strong> el maratón se ha convertido en la nueva normalidad. </strong>Según una nota difundida en su <a href="https://about.netflix.com/es/news/netflix-binge-new-binge-scale-reveals-tv-series-we-devour-and-those-we-savor-1" target="_blank">blog</a>, la compañía trabaja (y programa) teniendo en cuenta la <strong>velocidad</strong> a la que serán vistas.</p><p>Así diferencian entre <strong>series que serán devoradas</strong> y aquellas que <strong>el público saboreará, </strong>dependiendo del ritmo del contenido y de su densidad emocional. Las primeras son las que los usuarios completan en un promedio de 4 días, viendo más de 2 horas diarias. Las segundas son las que los usuarios tardan 6 días en terminar, a menos de 2 horas por día.</p><p>Este tipo de <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em><strong>fast-fiction</strong></em></span> ha provocado un <strong>flujo de estrenos y maratones incesante.</strong> Una vez hemos terminado un programa, otra docena pelea por nuestra atención. <strong>Ya no vemos sino que consumimos, </strong>y vivimos con esa sensación constante de que no nos da la vida.</p><p>Para que <strong>un recuerdo se almacene </strong>de forma estable, el cerebro necesita<strong> tiempo, atención</strong> y la posibilidad de <strong>relacionar </strong>lo nuevo con lo ya aprendido. La memoria funciona por etapas (codificar, almacenar y recuperar) y cada una requiere recursos limitados.</p><p>Cuando vemos varios episodios seguidos, <strong>el flujo continuo de tramas,</strong> personajes e imágenes satura la memoria de trabajo, que es frágil, e <strong>impide que la información</strong> pase bien a la <strong>memoria a largo plazo. </strong>Además, al “maratonear” eliminamos actividades que ayudan a afianzar los recuerdos, como comentar lo visto o conectar la historia con nuestros conocimientos previos.</p><p>Este fenómeno rompe<strong> el efecto de memoria espaciada, </strong>que demuestra que cuanto más repartido está el aprendizaje, más duradero es. Igual que estudiar todo en un día funciona peor que hacerlo en varios, consumir una temporada de golpe permite recordar la idea general, pero dificulta retener detalles.</p><p>Un <a href="https://doi.org/10.5210/fm.v22i9.7729" target="_blank">estudio</a> de la<strong> Universidad de Melbourne </strong>constató cómo los distintos ritmos de visionado afectan la comprensión y la memoria. Los participantes vieron una temporada completa de una serie siguiendo tres modalidades: un episodio por semana, un episodio por día o todos los episodios en una sola sesión. Se evaluó su <strong>comprensión y retención</strong> uno, siete y 140 días después de finalizar el visionado. Aunque quienes hicieron maratón recordaban más información inmediatamente, 140 días después,<strong> los espectadores semanales superaban a los que maratoneaban</strong> por unos dos puntos. Además, aquellos que vieron la serie de una sola vez reportaron menos disfrute que quienes la consumieron a ritmo diario o semanal.</p><p>No se trata, por tanto, de “mala memoria”, sino de<strong> exceso de información y falta de procesamiento. </strong>Desde la neuropsicología sabemos que la memoria falla cuando no hemos prestado suficiente atención o cuando <strong>la información no ha tenido tiempo para consolidarse.</strong> Si además vemos una serie mientras revisamos el móvil, la <strong>atención </strong>se fragmenta y la codificación se vuelve<strong> superficial.</strong></p><p>Y todo ello explica por qué, meses después de ver una temporada completa, <strong>apenas recordamos los hechos principales</strong> y necesitamos un resumen.</p><p>Otro de los factores con una incidencia clave en nuestra memoria tiene que ver con<strong> la forma en la que las plataformas construyen sus sistemas de recomendación, </strong>que tratan de evitar por todos los medios que entremos en un bucle de indecisión que provoque el abandono.</p><p>Aunque ofrecen miles de títulos, terminamos viendo siempre lo mismo porque<strong> los algoritmos </strong>dirigen nuestra atención hacia <strong>contenidos similares </strong>a los que ya nos han gustado. Es el “efecto túnel”. El cerebro, además, busca eficiencia: tiende a repetir patrones que funcionaron y a elegir aquello que promete recompensa inmediata.</p><p>Este atajo mental se combina con el sistema de recompensa: cuando vemos<strong> imágenes o títulos atractivos</strong>, se activa <strong>la dopamina, </strong>generando anticipación y motivación y le damos al <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>play</em></span>.</p><p>Todo este diseño favorece una atención <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em><strong>bottom-up</strong></em></span>, guiada por <strong>estímulos llamativos:</strong> vemos una portada atractiva, que enlaza con lo que nos puede gustar y simplemente hacemos clic. En cambio, la atención<strong> </strong><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em><strong>top-down</strong></em></span><strong>,</strong> que implica <strong>explorar el catálogo</strong> y decidir de forma consciente, requiere más<strong> esfuerzo, </strong>por lo que solemos evitarla. Así, creemos que<strong> elegimos libremente, </strong>pero en realidad solo recorremos una <strong>parte muy limitada de la oferta.</strong></p><p>A largo plazo, esta <strong>falta de variedad</strong> también <strong>influye en el cerebro. </strong>La<strong> plasticidad cerebral </strong>(la capacidad de aprender y reorganizarse) se fortalece con<strong> experiencias diversas. </strong>Pero si consumimos siempre lo mismo, estimulamos solo ciertos circuitos neuronales y reducimos oportunidades de aprendizaje que pueden promover un incremento de nuestra <strong>reserva cognitiva, </strong>dado que nuevos títulos fuera de nuestra “zona de confort” pueden potenciar otros circuitos cerebrales o complementar los habituales.</p><p>La solución no pasa por dejar de ver series, sino por modificar pequeños hábitos para que<strong> la experiencia sea más coherente </strong>con el <strong>funcionamiento natural</strong> del cerebro. Ver los episodios con algo más de espacio entre ellos permite que la información se asiente mejor; hablar sobre lo que hemos visto ayuda a organizar las ideas y profundizar en la trama;<strong> salir del circuito de recomendaciones automáticas </strong>nos expone a historias distintas y más variadas; evitar la multitarea mejora la concentración; y alternar distintos tipos de contenidos evita la saturación.</p><p>Las<strong> plataformas han transformado</strong> la forma en que consumimos <strong>ficción, </strong>pero lo que realmente está ocurriendo es que han aprendido a<strong> dialogar con nuestro cerebro. </strong>Entender cómo funciona la memoria, el razonamiento, la atención y la motivación no solo explica por qué olvidamos tramas enteras, sino también por qué seguimos diciendo “un capítulo más”.</p><p>La buena noticia es que <strong>el cerebro es flexible, </strong>por lo que con hábitos más conscientes podemos resistir, aunque sea un poco, a la <strong>lógica del consumo acelerado</strong> y centrarnos en lo que estamos viendo en el momento.</p><p>Quizá así, <strong>cuando volvamos a Hawkins, </strong>no necesitemos preguntarnos quién era Vecna… ni qué portal ha quedado abierto esta vez.</p><p>_____________________________________________</p><p><em><strong>Elena Neire </strong></em><em>es profesora colaboradora de los Estudios de la Comunicación y de la Información de la UOC y </em><em><strong>Juan Luis García Fernández</strong></em><em> es neuropsicólogo clínico, profesor e investigador de la UOC. Este artículo ha sido publicado originalmente en </em><a href="https://theconversation.com/donde-nos-habiamos-quedado-en-stranger-things-el-motivo-por-el-que-tenemos-memoria-de-pez-para-las-series-269106?utm_medium=email&utm_campaign=Novedades%20del%20da%2020%20noviembre%202025%20en%20The%20Conversation%20-%203588836641&utm_content=Novedades%20del%20da%2020%20noviembre%202025%20en%20The%20Conversation%20-%203588836641+CID_d0d26b91d7a5151596995019e111ce69&utm_source=campaign_monitor_es&utm_term=Dnde%20nos%20habamos%20quedado%20en%20Stranger%20Things%20El%20motivo%20por%20el%20que%20tenemos%20memoria%20de%20pez%20para%20las%20series" target="_blank" ><em>The Conversation.</em></a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Nov 2025 05:00:23 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Elena Neira y Juan Luis García Fernández (The Conversation)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¿Dónde habíamos dejado ‘Stranger Things’? La razón de nuestra 'memoria de pez’ para las series]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Series televisión,Netflix,Industria cultural,Actores,Actrices]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Suárez y Carrillo vuelven en la pequeña pantalla al 23F y la Transición: "Sin el PCE era una democracia de mentira"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/series/pce-democracia-mentira-suarez-carrillo-reviven-23f-anatomia-instante_1_2099979.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/15680d5d-1642-4dce-ae3d-bf15a03b1bef_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Suárez y Carrillo vuelven en la pequeña pantalla al 23F y la Transición: "Sin el PCE era una democracia de mentira""></p><p>Todos hemos visto incontables veces las imágenes del intento de <strong>golpe de Estado del 23 de febrero de 1981</strong> en el Congreso. Son únicas y siempre las mismas porque las registró la cámara en <strong>plano fijo</strong> del hemiciclo, lo cual las deja de alguna manera incompletas. No podemos ver, por ejemplo, a <strong>Adolfo Suárez y Santiago Carrillo mirándose fijamente</strong>, sentados en sus escaños mientras el resto de los diputados echa cuerpo a tierra. Salvo el vicepresidente <strong>Gutiérrez Mellado</strong>, claro, eso también lo sabemos. Pero ignoramos lo que pasaba por sus cabezas en ese preciso momento, así como todas las <strong>conversaciones </strong>previas que habían ido construyendo el paso hacia la democracia y, al mismo tiempo, incendiando el malestar de unos militares en absoluto dispuestos a decir del todo adiós a cuarenta largos años de <strong>dictadura franquista</strong>. </p><p>Basada en la novela del mismo título de <a href="https://www.infolibre.es/medios/javier-cercas-guerra-civil-no-duro-tres-anos-23f_7_1202321.html"  >Javier Cercas</a>, la serie <em><strong>Anatomía de un instante,</strong></em> que llega este jueves 20 de noviembre a Movistar Plus+ coincidiendo con el <a href="https://www.infolibre.es/suplementos/50-anos-el-principio-del-fin-de-la-dictadura/"  >medio siglo de la muerte de Franco</a>, viene a completar esos espacios para dar una explicación más profunda y también más <strong>humana </strong>de un momento convulso como pocos de nuestra historia reciente. A lo largo de cuatro episodios, la serie disecciona la transición democrática a través de los tres únicos hombres que permanecieron <strong>sentados en sus escaños</strong>: el presidente interino Adolfo Suárez; el líder del PCE, Santiago Carrillo y el vicepresidente y militar Manuel Gutiérrez Mellado. </p><p>"<em>Anatomía de un instante</em> muestra a los hombres de <strong>carne y hueso </strong>sumidos en muchas <strong>contradicciones</strong>, porque el momento no era nada sencillo", apunta a <strong>infoLibre </strong>David Lorente, encargado de interpretar, según sus propias palabras, al "<strong>cafre</strong>" de <strong>Tejero</strong>, "un <strong>fanático muy peligroso"</strong>. "Es que las cosas no son sencillas, que es lo que ahora nos venden, diciéndonos que todo es blanco y negro. No, no, hay que <strong>hablar</strong>, llegar a acuerdos, ceder", apostilla el actor.</p><p>"Yo no era consciente de hasta qué punto la <strong>democracia pendió de un hilo</strong> en aquellos años", tercia Álvaro Morte, convertido para la pequeña pantalla en un Suárez pasmosamente <strong>creíble</strong>, aprovechando además para lamentar que nunca se llegue a estudiar la transición en los <strong>colegios</strong>. "Lo que sabemos es lo que hemos podido investigar después, con algún documental que te hayas cruzado o cualquier otra forma", continúa, antes de asegurar a <strong>infoLibre</strong>: "La <strong>fragilidad </strong>de la democracia en aquel momento me ha parecido algo <strong>terrorífico</strong>".</p><p>Continúa Morte aprovechando este papel para agradecer a Suárez que "tuviera el valor, el rotundo coraje, de<strong> destruir algo que Franco</strong> había dejado muy atado para que el franquismo se <strong>perpetuara </strong>más allá de su muerte". "Él fue capaz de hacer que los <strong>procuradores franquistas</strong> lleguen a votar en contra de sus intereses y se autodestruyan con la Ley de la Reforma Política de 1976, y gracias a eso abrir una puerta para empezar a <strong>construir la democracia </strong>que disfrutamos hoy", remarca.</p><p>A <strong>Carillo </strong>lo interpreta un igualmente (como siempre) convincente <a href="https://www.infolibre.es/premios-infolibre/eduard-fernandez-hay-defender-publico-dientes-si-no-caos_1_1899419.html"  >Eduard Fernández</a>, quien destaca a <strong>infoLibre </strong>que le parece "muy bien" que se haga de alguna manera en esta serie un "<strong>homenaje</strong>" al dirigente comunista, al que aquí se le otorga "el <strong>lugar que merece en la construcción de la democracia</strong> en España", "A Carillo le agradecería que se <strong>jugará la vida</strong> y que los suyos se sintieran traicionados por hacer mucho para la democracia en España, que es algo no tan conocido, porque luego pasó el vendaval de <strong>Felipe González </strong>y lo arrasó", añade.</p><p>"<strong>Carrillo lo hizo muy bien</strong> apostando definitivamente y arriesgándose a volver a España en un momento delicado", continúa Fernández, antes de reivindicar el papel del PCE como organización en la consecución de la democracia: "Todos tenían la conciencia de que <strong>sin el PCE era una democracia coja, falsa, de mentira.</strong> Suárez era consciente de eso. Suárez y Carrillo se atrevieron, se miraron cara a cara y fueron capaces de acordar, cosa que honra a ellos mismos y al <strong>oficio </strong>de la <strong>política</strong>, porque eran buenos políticos".</p><p>"Fueron dos personas muy apartadas ideológicamente que pudieron dejar atrás todo eso para <strong>encontrarse</strong>, y cuando se encontraron fue de una forma muy definitiva hasta el final de sus vidas", apostilla Morte, antes de que Manolo Solo, aquí convertido en Gutiérrez Mellado, puntualice: "Es que<strong> se arriesgaron juntos</strong>". "Y eso une mucho", remata Fernández. Y una vez reivindicada esa capacidad de entendimiento, tercia Lorente: "Esa <strong>noche del 23-F estuvo a un tris de cambiar de signo</strong>, en un momento histórico convulso lleno de <strong>insensatez </strong>y que es una lección a aprender. Cuidado con las insensateces, que pueden llevarnos a un mal sitio".</p><p>Coincide con sus compañeros Miki Esparbé, transformado para esta serie en el rey Juan Carlos I, al lamentar que no se llegue nunca a estudiar la transición, "y a veces ni la guerra civil", en los colegios e institutos. "Ha habido parte del relato de la <strong>extrema derecha</strong> que, fijándose en eso, ha tratado de<strong> colar mucha desinformación</strong> y muchos bulos para <strong>romantizar la dictadura"</strong>, advierte, para acto seguido remarcar a <strong>infoLibre</strong>: "Es evidente que todo esto viene por no conocer lo que sucedió. Estaría muy bien que la <strong>gente joven</strong>, ojalá a partir de esta serie, tenga la inquietud de investigar mucho más y descubrir por ellas y por ellos mismos que en realidad la <strong>dictadura fue un período terrible</strong> con muchísima censura, represión, miedo y muchas libertades restringidas, y que todo aquello que les tratan de vender romantizándolo, descubran que es un relato tendencioso y mal intencionado".</p><p>"Es que la <strong>mala intención</strong> está demasiado presente en la política de hoy en día, hay una sensación de que pueden decir cualquier cosa. Afortunadamente, somos una sociedad apolítica, porque si hiciéramos caso de lo que dicen los políticos estaríamos <strong>a hostia limpia en la calle</strong>, absolutamente enfrentados de manera <strong>carnívora</strong>", remarca Lorente. Y Manolo Solo agrega: "Ojalá que ese tanto por ciento de juventud que expresa<strong> ideas abiertamente fascistas</strong> viera esta serie con cierta limpieza de ojos. Tengo ciertas dudas, pero ojalá, yo no puedo tener más esperanza de que sirva para que las personas que sean, unas cuantas al menos, se <strong>cuestionen </strong>esas opiniones".</p><p>El director de la serie, Alberto Rodríguez, por su parte, aspira a que el espectador vea unos acontecimientos ya conocidos en esta ocasión desde el punto de vista de Suárez, Carillo y Gutiérrez Mellado, pues "<strong>nunca los han visto así</strong>" y eso hace "que te metas en su piel desde el principio". Además, asegura que esta es una serie "<strong>oportuna</strong>" porque "tiene que ver con todas esas cosas inamovibles que creemos <strong>conseguidas para siempre</strong>", pero hay que "recordar que las cosas hay que <strong>cuidarlas </strong>y hay tener cierto sentido de la situación". </p><p>"Las<strong> libertades se pierden</strong>, no están ahí de manera inalterable, como ya estamos viendo en otros países. Esta serie es oportuna porque recuerda que todo es más frágil de lo que parece", plantea, antes de terminar: "No creo que mañana vaya a haber un golpe de Estado, pero sí creo que determinadas formas de pensar nos pueden llevar a situaciones reaccionarias".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Nov 2025 05:00:58 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Suárez y Carrillo vuelven en la pequeña pantalla al 23F y la Transición: "Sin el PCE era una democracia de mentira"]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Ni James Bond, ni Tom Cruise: 'El centro' muestra desde dentro la realidad diaria de los agentes del CNI]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/series/james-bond-tom-cruise-centro-muestra-realidad-diaria-agentes-cni_1_2073416.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/aa641f1e-5b76-4fa8-b47a-12e3b30032a1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ni James Bond, ni Tom Cruise: 'El centro' muestra desde dentro la realidad diaria de los agentes del CNI"></p><p>La sede del <strong>Centro Nacional de Inteligencia (</strong><a href="https://www.infolibre.es/temas/cni/"  ><strong>CNI</strong></a><strong>)</strong> está saliendo de Madrid, al inicio de la carretera de A Coruña, junto al <strong>Hipódromo de la Zarzuela</strong>. Es un edificio que no se esconde pero, sin embargo, parece <strong>invisible </strong>para los miles de conductores que pasan por su lado cada día, más preocupados por escapar del atasco que por la seguridad nacional.</p><p>Pero es que, en serio: <strong>¿Dónde está el CNI?</strong> Esa es la primera pregunta que surge viendo <em><strong>El centro</strong></em>, la nueva serie original de <strong>Movistar Plus+</strong> que se estrena el <strong>9 de octubre </strong>y que propone una mirada inusitadamente íntima y coral al rutinario –sí, a su manera, rutinario– día a día de los integrantes del servicio de inteligencia español. <strong>Funcionarios</strong>, después de todo.</p><p>"Todo el mundo puede imaginarse que hay un Centro Nacional de Inteligencia en España, pero realmente <strong>no tenemos mucha idea</strong>. De hecho, a mí me pasó igual con el edificio, yo tampoco sabía dónde estaba, aunque realmente está a la vista", concede a este periodista el creador de la serie, David Moreno, quien explica a <strong>infoLibre </strong>que <em>El centro</em> surge de esa curiosidad: "Queríamos tratar el género de espías, y de repente pensamos que estaría guay contarlo lo más cercano posible a la <strong>realidad</strong>".</p><p>"Una de las virtudes de la serie es que <strong>estos espías no se parecen en nada </strong>a los espías que uno tiene en la cabeza", tercia <a href="https://www.infolibre.es/cultura/teatro/botto-periodismo-juan-diego-botto-teatro-lorca_130_1213434.html"  >Juan Diego Botto</a>, protagonista que encarna a Vicente Alfaro, al que todos llaman <em><strong>Michelín </strong></em>por su afición a la gastronomía. "Cuando <strong>fantaseamos con espías</strong>, uno tiene la referencia del cine americano, del cine inglés, de James Bond o Tom Cruise haciendo cosas, subiéndose a aviones y disparando misiles desde coches con un traje impecable, tomándose un Martini con una modelo espectacular que siempre se enamora de ellos", señala el actor a <strong>infoLibre</strong>.</p><p>Sin embargo, en <em>El centro</em>, continúa, vemos a un espía como Alfaro, un "señor casado, con hijos, un matrimonio más o menos frío, con un<strong> trabajo relativamente rutinario de oficina</strong>". "Son unos señores que se toman <strong>cafés con leche con churros"</strong>, prosigue divertido, destacando que, en definitiva, por encima de todo lo demás, "no deja de un funcionariado". "De alto nivel, pero funcionariado", puntualiza, insistiendo en que eso le da a la serie una distancia con el género a nivel internacional para hacerlo nuestro de una forma "más <strong>local </strong>e identificable".</p><p>Para dar con el tono de veracidad deseado, el equipo ha estado <strong>asesorado por profesionales del propio CNI</strong>. "Hemos tenido relación con ellos para ver cómo son, cuáles son sus preocupaciones, sus <strong>debilidades</strong>, sus <strong>vocaciones</strong>, cómo se manejan, cómo de alguna manera se normaliza esa persona que tenemos como un cliché al pensar en la <strong>CIA</strong> o el <strong>MI6</strong>", explica el director de la serie, David Ulloa, al tiempo que reconoce que les han ayudado mucho, sobre todo en la "<strong>letra pequeña</strong>" de su comportamiento en el lugar de trabajo.</p><p>"<strong>Seguro que se aburren</strong>, seguro que dudan, son personas", señala la directora de Inteligencia en la ficción, Clara Segura, para quien esta profesión tiene una clara "particularidad" pero, al mismo tiempo, resulta interesante cambiar el estereotipo que todos tenemos del espía, pues eso "nos va bien también para saber dónde estamos y quiénes somos" como sociedad. "Cuando entramos allí —en el CNI— nos sorprendía a nosotros mismos no ver gente con <strong>gabardina</strong>", apostilla entre risas a <strong>infoLibre</strong>.</p><p>Se trata, en definitiva, de "acercar y humanizar con toda la sobriedad posible" el mundo de la inteligencia, "huyendo de cualquier cliché que podamos tener en la cabeza que se acerque a lo más yanqui", resume a <strong>infoLibre </strong>la actriz Elisabet Casanovas, mientras Israel Elejalde pone el foco en su encuentro con <strong>este diario</strong> en su propio personaje, apodado <em>Marqués</em>: "Él se siente traicionado por la propia institución y siente que su vida ha entrado en la <strong>mediocridad</strong>, por lo que quiere la posibilidad de una nueva vida a través de ese amor que ha encontrado y ahí cae en la <strong>trampa</strong>. Se habla de eso, de las <strong>tensiones </strong>a las que tienen que someterse este tipo de personas".</p><p>La relación entre <strong>espionaje </strong>y <strong>periodismo </strong>es otro de los ejes que vertebran la trama de <em><strong>El centro</strong></em>, señalando sus coincidencias, contradicciones e intereses contrapuestos, principalmente a través de la figura de la periodista Elsa Díaz, encarnada por Elena Martín (asesorada por Cristina Solias), quien explica a<strong> infoLibre</strong> que es "habitual un cierto intercambio de información" entre ambas partes "que <strong>beneficie a la sociedad</strong>", pero siempre teniendo en cuenta que es "muy <strong>peligroso</strong>" que una periodista entre a "colaborar de forma estrecha" con los servicios de inteligencia, pues puede incluso costar <strong>vidas humanas</strong>.</p><p>"Queda retratada, o por lo menos apuntada, la <strong>necesidad de la responsabilidad de los medios de comunicación</strong>", tercia el también actor de la serie David Lorente. remarcando a <strong>infoLibre </strong>la existencia de esa lucha de intereses informativos, pues por un lado está el "poder de los medios de comunicación" y, por otro, el de la periodista "comprometida con su trabajo y con que se <strong>sepa la verdad</strong>". "Este es un tema bastante delicado de tocar porque, claro, los medios te pueden crucificar. Es una <strong>pescadilla </strong>que se muerde la cola", agrega.</p><p>Y es que, tal y como subraya Moreno, los asuntos que tratan los servicios de inteligencia de todo el planeta son "<strong>oro para el </strong><em><strong>clickbait</strong></em>", por lo que es importante también tener claro el papel de la prensa como generadora de <em>fake news </em>y agente manipulador de la opinión pública. "Hay una <strong>prensa que hace bien su trabajo</strong> y otro montón de prensa que no lo hace bien", asegura.</p><p>Botto, por su parte, recuerda que al final el trabajo del Centro Nacional de Inteligencia es "recopilar información y trasladarla a los que toman decisiones". "Se supone, o debería ser así, que el <strong>CNI no tiene autonomía</strong> más que para recopilar esa información, lo que después se hace con esa información depende del Gobierno de turno. ¿Es necesario que haya alguien verificando información, buscando <strong>información lo más veraz posible</strong>? Yo creo que hoy en día es imprescindible por cuestiones que afectan a la seguridad nacional, tanto militar, empresarial o lo que corresponda", plantea.</p><p>Y todavía agrega para finalizar: "Creo que el tema ahí es <strong>fiscalizar </strong>con la mayor <strong>transparencia </strong>posible que efectivamente eso siempre pase al Ejecutivo de turno, y qué decisiones toma este Ejecutivo para blanquear o blindar esa información. Nosotros aquí en España tenemos una <strong>ley de secretos oficiales</strong> que data del franquismo, que todos los gobiernos siempre dicen que van a cambiar y que nunca cambian. Pero, en general, ese trabajo que hacen estos hombres y estas mujeres de recopilar información es un <strong>trabajo que se tiene que hacer</strong>".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Oct 2025 04:00:22 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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      <title><![CDATA[La nostalgia de los 90 convierte 'El verano en que me enamoré' en un éxito viral entre las 'millennials']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/medios/verano-enamore-drama-adolescente-conquistado-millennials_1_2057839.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3e2cf8ae-ecd9-431c-b11b-96106ff60532_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La nostalgia de los 90 convierte 'El verano en que me enamoré' en un éxito viral entre las 'millennials'"></p><p>Este verano, el mundo se ha dividido entre<strong> </strong><em><strong>team Conrad</strong></em><strong> o </strong><em><strong>team Jeremiah</strong></em><strong>.</strong> Muchos y muchas no tendrán ni idea de lo que estoy hablando y considerarán este artículo (sin <em>spoilers</em>) una tontería o una auténtica gilipollez, sin embargo, desde el pasado 16 de julio, <strong>una serie de Prime Video se ha convertido cada miércoles en punto de encuentro</strong> para miles de personas, literal y figuradamente porque muchas <a href="https://www.instagram.com/p/DNs3Pds2rkB/" target="_blank">se han reunido en bares</a> para verla juntas como si una final deportiva se tratara. Por dar solo un dato, <a href="https://x.com/thesummeritp/status/1949908306673238119" target="_blank">25 millones de espectadores</a> vieron durante la primera semana los primeros capítulos de su tercera y última temporada. </p><p>Se trata de <a href="https://www.primevideo.com/-/es/detail/El-verano-en-que-me-enamor%C3%A9/0KAW4T6OOSAPQJVCFDCOXNLGJU" target="_blank"><em>El verano en que me enamoré</em></a><em> </em>(con <strong>una traducción al español mucho más acertada que su título original en inglés</strong>, <em>The summer I turned pretty</em>), un drama adolescente que no solo es una serie romántica que sigue los altibajos del triángulo amoroso protagonizado por<strong> Belly y los hermanos Fisher</strong> (sí, los Conrad y Jeremiah de los equipos de antes) a los que conoce de toda la vida porque sus madres son amigas y veranean juntos. La ficción, que es una adaptación a la pequeña pantalla de la trilogía homónima de <strong>Jenny Han</strong> (que, por cierto, nació en 1980), es un relato sobre la madurez emocional, las relaciones y contradicciones familiares, la pérdida, la amistad femenina y la nostalgia veraniega. Temas totalmente universales. </p><p>Con todos estos ingredientes, se ha convertido este verano en todo un fenómeno viral que, aunque pueda parecer mentira al tratarse de un drama juvenil, <a href="https://www.instagram.com/reel/DMx4CC4Ohxk/?igsh=MWpxcHk4c3VnZ2VwNw%3D%3D" target="_blank">ha conquistado sobre todo a las mujeres </a><a href="https://www.instagram.com/reel/DMx4CC4Ohxk/?igsh=MWpxcHk4c3VnZ2VwNw%3D%3D" target="_blank"><em>millennials</em></a>, es decir, a<strong> las nacidas entre 1981 y 1996</strong>. Es más, según <a href="https://www.nytimes.com/2025/08/21/style/summer-i-turned-pretty-jeremiah-gavin-casalegno.html" target="_blank"><em>The New York Times</em></a>, su audiencia principal son <strong>mujeres de entre 25 y 54 años</strong>. En cambio, su protagonista, Belly, cumple 16 en la primera temporada y 21 en la tercera. </p><p>¿Por qué nos sorprende tanto que una serie sobre adolescentes no la vean solo adolescentes? "Es cierto que todos los productos culturales se conciben con un público objetivo ideal que va a ser quien los consume mayoritariamente, pero no debería ser, ni es, algo estanco", explica <strong>Andrea Proenza</strong>, periodista, investigadora y divulgadora en redes sociales, que también apunta a "<strong>una especie de vergüenza en el imaginario popular</strong> cuando se consumen este tipo de ficciones, tanto audiovisuales como literarias, fuera de la <em>edad que te corresponde</em>". </p><p>Para esta experta, esto se debe a "una <strong>cuestión clasista </strong>que califica estas <a href="https://www.infolibre.es/medios/netflix-streaming-casual-viewing-speedwaching_1_1941415.html"  >ficciones de géneros menores</a> y, por lo tanto, menos dignos": "Se da por hecho que si eres adolescente puedes consumir cualquier cosa, pero, cuando creces, tu gusto debe evolucionar". Por esto, muchas mujeres, para explicar el fenómeno que se estaba viviendo en redes o unirse a la conversación, han salido a la palestra para justificar por qué estaban viendo esta serie. "Creemos que<strong> eso es motivo de vergüenza, cuando no lo e</strong>s", defiende Proenza que también señala que "son de entretenimiento como cualquier otra". </p><p>Por ello, estos días se han multiplicado las confesiones sobre los motivos sobre por qué "yo mujer adulta de más de 30" veo una ficción sobre adolescentes. Es el caso de las periodistas Patricia Gosálvez en <a href="https://elpais.com/television/2025-08-28/el-verano-en-que-me-enamore-de-una-serie-de-mierda.html" target="_blank"><em>El País</em></a>, Mariola Cubells en la <a href="https://cadenaser.com/nacional/2025/09/03/no-hay-que-ridiculizar-lo-que-ven-los-adolescentes-hay-que-verlo-con-ellos-el-debate-que-abre-el-verano-en-que-me-enamore-cadena-ser/" target="_blank">Cadena Ser</a> o Lucía Tejo en <a href="https://www.glamour.es/articulos/el-verano-en-el-que-me-enamore-analisis-serie" target="_blank"><em>Glamour</em></a>. Un fenómeno que también se ha producido internacionalmente con artículos en la versión estadounidense de<em> </em><a href="https://www.elle.com/culture/movies-tv/a65640334/why-adult-women-love-the-summer-i-turned-pretty/" target="_blank"><em>Elle</em></a> o en la británica de <a href="https://www.harpersbazaar.com/uk/culture/entertainment/a65398781/women-thirties-teenage-tv-shows/" target="_blank"><em>Harper's Bazaar</em></a>. "Tienen la capacidad de<strong> engancharnos más allá de estar alineadas con nuestras vidas y preocupaciones</strong>. Nadie cuestiona que millones de personas que no tienen nada que ver con el ámbito sanitario hayan estado enganchadas a <em>The Pitt</em>, por ejemplo, porque es una serie de<em> calidad</em> de HBO", insiste Proenza. </p><p>Aunque no deba ser un motivo de vergüenza, la pregunta sigue estando ahí: ¿Cómo es posible que una serie adolescente tenga enganchada a tanto público <em>millennial</em>? La respuesta a este misterio, que en realidad no es tanto, es múltiple y podemos encontrar hasta <strong>seis razones. </strong></p><p>La primera, y como pasa con todos los productos culturales en realidad, responde a <strong>la capacidad que nos ofrecen de desconectar de nuestra vida</strong>. "Vivimos en un momento de mucha incertidumbre y a veces lo único que te apetece es ver o leer una ficción que no te haga pensar en nada más allá de un triángulo amoroso y una casa de verano en una zona pija de EEUU", apunta Proenza.</p><p>La segunda razón, y quizás más evidente, es <strong>la nostalgia </strong>que rodea a esta ficción en particular. "En <em>El verano en que me enamoré</em> <strong>todas las referencias son más de nuestra época</strong>, de esas series que nos han ido acompañando a lo largo de nuestra infancia, nuestra adolescencia y en los primeros años de nuestra vida adulta. Y por eso nos sentimos tan reflejados en ella y es eso lo que nos engancha tanto", reconoce a <strong>infoLibre </strong>una fan de la serie de 35 años, Patricia. "Nos remite a un momento vital con menos preocupaciones, a una zona que nos transmite confort", afirma Andrea Proenza. </p><p>Por que ahora es <em>El verano en que me enamoré</em>, pero antes fueron<em> </em>series como <em><strong>Salvados por la Campana</strong></em><em> </em>(1989-1993), <em><strong>Sensación de Vivir</strong></em><strong> </strong>(1990-2000), <em><strong>Buffy, cazavampiros </strong></em>(1997-2003),<em> </em><em><strong>Dawson Crece</strong></em><em> </em>(1998-2003),<strong> </strong><em><strong>Las chicas Gilmore </strong></em>(2000-2007), <em><strong>The O.C</strong></em><em> </em>(2003-2007), <em><strong>One Tree Hill</strong></em><em> </em>(2003-2012), <em><strong>Gossip Girl</strong></em><strong> </strong>(2007-2012) o <em><strong>Crónicas Vampíricas</strong></em><em> </em>(2009-2017). "Todos los que pertenecemos a esta generación nos hemos criado y hemos consumido a lo largo de décadas series de adolescentes", asegura Patricia. </p><p>Por qué los <em>millennials </em>son, tal y como explica <a href="https://www.instagram.com/sandraparamoo/?hl=es" target="_blank"><strong>Sandra Parmo</strong></a>, psicóloga, creadora de contenido y fan de la serie, <strong>una "generación muy desencantada"</strong>: "Este tipo de series juveniles nos recuerda a momentos en los que éramos más óptimas y cuando no estábamos desencantadas con la vida". "Los personajes de <em>El verano en que me enamoré</em> están en un punto en el que todo es posible entre comillas. En cambio, la nuestra ya no. Con 30 o 40 años, empezamos a hacer el duelo de todo lo que ya no podremos hacer", reconoce esta experta que recuerda que la precariedad, primero laboral y ahora en materia de vivienda, es un elemento muy presente en esta cohorte de edad.</p><p>Además, la representación que existe de esta generación en la ficción actual o bien son ya muy adultos inmersos en un profundo drama o en las comedias no son un espejo real en el que mirarse. "<strong>Nos apetece ver a personajes que están como nosotros, hechos un cuadro</strong>", defiende Parmo. </p><p>No obstante, para Andrea Proenza, la nostalgia tiene un problema. "<strong>Se puede caer en la despolitización y en el inmovilismo</strong>, haciendo que queramos refugiarnos en un momento pasado, en lugar de hacer lo posible por construir un presente y un futuro mejores", sostiene. </p><p>Muy relacionada con esta nostalgia, la segunda causa es<strong> la propia estética de la serie</strong> que va más allá de la ambientación idílica de Cousin Beach (que, aunque está inspirado en Cape Cod -Massachusetts-, las escenas de la playa y las casas se filmaron en la costa de Carolina del Norte). Aunque se supone que <em>El verano en que me enamoré</em> está ambientada en el momento actual, no lo parece porque sus personajes son personas analógicas más propias de los veranos de principios de los 2000 que de los actuales adolescentes de la generación Z o Alfa. </p><p>"Es muy <em>millennial code</em>. Sus veranos se parecen a los nuestros en el sentido de pasar el tiempo fuera con amigos, y no como ahora que se pasan la vida en <a href="https://www.infolibre.es/medios/nuevas-telenovelas-culebrones-tiktok_1_1753053.html"  >TikTok</a>", reconoce Parmo<strong>. </strong>Por qué <strong>existen los móviles y las redes sociales pero no son el centro de sus vidas </strong>y prefieren una tarde en el salón recreativo o ver películas clásicas en el ordenador. En cambio, en otras series adolescentes los conflictos que pueden generar las pantallas y la vida online sí que tiene un gran peso. "Todos los que pertenecemos a esta generación no nos sentimos tan representados, se nos queda como algo infantil porque no es lo que nosotros hemos vivido en nuestra adolescencia", admite Patricia. </p><p>Y aunque parezcan personajes sacados de una ficción de los 90 o principios de los 2000, Belly, Conrad, Jeremiah y compañía están, como explicó <a href="https://www.vogue.com/article/summer-i-turned-pretty-appeal-fortysomething" target="_blank"><em>Vogue </em></a>en 2023, "<strong>ansiosos por cumplir con ciertos estándares de respeto y humanidad</strong>" y no arrastran muchas <em>red flags </em>de aquella época que entonces se pasaban por alto y ahora chirrían: "A los chicos les importa si las chicas están cómodas. A las chicas les importa si los chicos están tristes. Y, por supuesto, no todos son chicas o chicos". </p><p>Así en <em>El verano en que me enamoré</em> se evitan recursos dramáticos habituales en las series románticas juveniles actuales como<strong> la toxicidad en las relaciones</strong>, presentes en otros títulos contemporáneos como <em>Élite</em>, <em>Maxton Hall</em> o las películas de <em>Culpa Mía</em>. "En muchas series juveniles, la trama no es ni interesante. Aquí resulta creíble, los personajes son tangibles y <strong>presenta un conflicto menos forzado</strong>. Muchas de las situaciones que ellos viven, nos podemos llegar a sentir identificados con ellos", reconoce Sandra Parmo.</p><p>Además, para que la evocación a los 90 y 2000 sea total, incluso uno de los actores protagonistas, <strong>Christopher Briney</strong> que interpreta a Conrad, el mayor de los dos hermanos, recuerda a uno de los chicos de oro de aquella época: al <a href="https://www.tiktok.com/@stephricker/video/7535684228072082701" target="_blank">Leonardo Dicaprio</a> de <em>Titanic</em>, <em>Romeo y Julieta</em> y <em>La playa</em>. </p><p>También estrechamente vinculada con la nostalgia, está la tercera razón:<strong> la banda sonora</strong>. Aunque muchas de las canciones que se escuchan son de <strong>Taylor Swift</strong>, también mezcla a las actuales estrellas de la generación Z como<strong> Olivia Rodrigo, Chappell Roan o Billie Eilish j</strong>unto a canciones míticas de la década de los 90 y principios de los 2000. </p><p>Solo durante los últimos capítulos de esta temporada se ha escuchado a <strong>The Rolling Stones</strong> con <em>Wild Horses </em>(1971), a<strong> Fleetwood Mac </strong>con <em>Songbird </em>(1977), a <strong>U2 </strong>con <em>With or Without You </em>(1987) —que se puede escuchar al final del siguiente vídeo—, a <strong>The Cure</strong> (versionados por <strong>Phoebe Bridgers</strong>) con <a href="https://www.youtube.com/watch?v=nLZI0H6WpqU&t=3s" target="_blank"><em>Friday I'm in Love</em></a> (1992), a <strong>Radiohead </strong>con <em>No Surprises </em>(1997), o a <strong>Red Hot Chili Peppers</strong> con<em> Can’t Stop </em>(2002).</p><p>Por último, dos razones que van de la mano. Por un lado, la elección de<strong> estrenar un capítulo semanalmente </strong>en una estrategia que recuerda a la que práctica HBO Max que logra así que sus últimos éxitos, como<em> La casa del dragón</em>, <em>The White Lotus</em> o <em>La edad dorada</em>, tengan repercusión durante, como mínimo, ocho semanas. "Incluso se parece a la experiencia que teníamos cuando éramos pequeños de ver la televisión. Ahora con <a href="https://www.infolibre.es/medios/ver-anuncios-pagar-40-esconde-adios-plan-basico-netflix-plataforma-cara-publicidad_1_2050995.html"  >el</a><a href="https://www.infolibre.es/medios/ver-anuncios-pagar-40-esconde-adios-plan-basico-netflix-plataforma-cara-publicidad_1_2050995.html"  ><em> streaming</em></a><em>,</em> todo está mucho más hiperfragmentado", sostiene Sandra Parmo. </p><p>Y, por otro, la conversación generada en redes sociales gracias a que no se puede consumir en <a href="https://www.infolibre.es/cultura/revolucion-streaming-haciendo-series_1_1172520.html"  >formato</a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/revolucion-streaming-haciendo-series_1_1172520.html"  ><em> binge-watching</em></a> tan habitual actualmente,<em> </em>es decir, el acto de ver múltiples episodios de una serie de televisión de forma continuada y sin descanso. Al espaciar los capítulos,<strong> hay tiempo para comentar de forma unánime</strong>, sin <em>spoilers </em>y da tiempo a hacer análisis en profundidad y elucubrar sobre qué pasará en los siguientes episodios. Se permite así que, tal y como relata Parmo, que "las madres vean la serie con sus hijas adolescentes": "Las más jóvenes suelen ser más<em> team Jeremiah</em> que las mayores, que suelen ser más <em>team Conrad</em>".  </p><p>Pero también que<strong> Instagram y TikTok se hayan llenado de vídeos de </strong><em><strong>El verano en que me enamoré</strong></em><em>. </em>"Las redes sociales tienen una fuerte capacidad de viralización", señala Andrea Proenza que recuerda que ahora muchos de los montajes que se generan "llegan a ti casi sin quererlo" y "esta gran bola de contenido y conversación acaba llegando a todo tipo de públicos". </p><p>Así, <strong>se han multiplicado los contenidos alrededor de esta serie</strong>, ya sea en formato de podcasts como <a href="https://open.spotify.com/show/0DMbYQd9O2GueBalNqv97U" target="_blank"><em>Better With Glasses</em></a> o análisis con miles de me gustas como los de <a href="https://www.instagram.com/p/DModwl0NtgV/" target="_blank">Psicodepelicula</a>. Incluso marcas y elementos tan masculinos como  equipos de fútbol, la Fórmula 1 o la ATP de tenis se han animado a debatir sobre si son <em>team Conrad</em> o <em>team Jeremiah</em>. Un debate que <strong>concluirá el próximo 17 de septiembre</strong> con la emisión del último capítulo de <em>El verano en que me enamoré</em>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Sep 2025 04:00:09 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alba Precedo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La nostalgia de los 90 convierte 'El verano en que me enamoré' en un éxito viral entre las 'millennials']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Series televisión,Adolescencia,verano,Redes sociales,Instagram,TikTok,Amazon]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[De 'Cien años de soledad' a 'El Gatopardo': 25 series para aprender literatura ahora que cierran las aulas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/series/cien-anos-soledad-gatopardo-25-series-aprender-literatura-ahora-cierran-aulas_1_2017867.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7303d911-1b97-41b4-a1c3-3e112d42aa55_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De 'Cien años de soledad' a 'El Gatopardo': 25 series para aprender literatura ahora que cierran las aulas"></p><p>Se <strong>acaban las clases</strong>, llega el <strong>verano</strong>, los <strong>colegios e institutos </strong>echan el cierre y en unos poquitos días las rutinas del resto del año se desordenarán sin vuelta atrás hasta que llegue <strong>septiembre</strong>. Un destino ahora mismo tan lejano como parece, con muchas <strong>horas que rellenar</strong> durante los largos días de desconexión estival, por lo que para que el reseteo de la chavalería no sea total conviene mantener su interés en propuestas con sustancia.</p><p>Es el <strong>estío </strong>buen momento, por tanto y por ejemplo, para acercarse a los <strong>clásicos de la literatura </strong>de una manera, digamos, menos académica. Los que sean lectores, por supuesto, <strong>leyendo</strong>. Pero los que no lo sean tanto y consideren poco menos que una condena a cadena perpetua acercarse a un <strong>libro </strong>en julio o agosto, tienen otra vía que seguro les encanta: las <strong>series </strong>en las plataformas de <em>streaming</em>. </p><p>Así que, entre chapuzón y ahogadilla, un poco de tiempo fresquito a la sombra y a meterse en vena <a href="https://www.infolibre.es/continuara/cien-anos-soledad-monumental-adaptacion-colombiana-altura-libro-reverenciado_1_1917215.html"  ><em><strong>Cien años de soledad</strong></em></a><em><strong> </strong></em>en la adaptación estrenada por Netflix el pasado diciembre. Dos partes de ocho episodios cada una para degustar la obra cumbre de <strong>Gabriel García Márquez</strong> en una adaptación rodada íntegramente en Colombia bajo la dirección de Laura Mora y Álex García López, y con el apoyo de la familia del Premio Nobel de Literatura. Los protagonistas son Diego Vásquez, Marleyda Soto y Édgar Vittorino. (Edad recomendada, según Netflix: 16 años).</p><p>Para que los chicos y las chicas no olviden por el camino su condición de alumnado, pueden probar también con <em><strong>El Gatopardo</strong></em>, otra producción de Netflix estrenada este mismo año, basada en la novela homónima y <em>bestseller </em>internacional de <strong>Giuseppe Tomasi di Lampedusa</strong>. Esta es la segunda adaptación de esta obra después de la película de <strong>Luchino Visconti </strong>de 1963. Deva Cassel, Kim Rossi Stuart, Saul Nanni o Benedetta Porcaroli son algunos de los actores que ponen rostro y voz a los personajes de este clásico, reconvertido para la ocasión en serie de seis capítulos. (Edad recomendada, según Netflix: 14 años).</p><p>Ya que tanto les atraen las <strong>pantallas </strong>a nuestras criaturas, aprovechémoslas. Prueba y error en función de edades y gustos hasta que alguna serie les haga tilín. Puede que a los que estén desembarcando en la adolescencia les interese<em><strong> Orgullo y prejuicio</strong></em>, la gran novela publicada por <strong>Jane Austen</strong> en 1813, que ha tenido ya varias adaptaciones audiovisuales pero es una fuente tan inagotable que Netflix, en su persistente voracidad, prepara ya otra nueva versión con Emma Corrin, Jack Lowden y Olivia Colman. No hay por ahora fecha de estreno confirmada, habrá que esperar a 2026, así que, mientras tanto, este verano podemos ver la rodada en 1995, disponible en plataformas como Movistar o Rakuten.</p><p>Del éxito en las librerías a la pantalla hay, en realidad, un salto tan pequeño como habitual. Más aún con el auge de un tiempo a esta parte de las series a la carta para la pequeña pantalla. Pero huelga recordar, para los despistados, que tenemos a nuestra disposición la plataforma pública <strong>RTVE Play,</strong> rebosante de contenidos para todos los públicos y con archivo inabarcable. En ella encontramos a Fernando Rey y Alfredo Landa como <strong>Don Quijote</strong> y <strong>Sancho Panza</strong>, en la adaptación de que hizo <strong>Manuel Gutiérrez Aragón </strong>de la gran novela de <strong>Cervantes </strong>en 1992, bajo mandato de <strong>Pilar Miró</strong> y el productor <strong>Emiliano Piedra</strong>. Cinco episodios para que los más perezosos en la lectura al menos puedan conocer a nuestro más ingenioso hidalgo.</p><p>También en RTVE Play encontramos títulos indispensables de nuestra cultura como<em><strong> Fortunata y Jacinta,</strong></em> de Benito Pérez Galdós; <em><strong>La Celestina</strong></em>, de Fernando de Rojas; <em><strong>El camino</strong></em>, de Miguel Delibes; <em><strong>La Regenta</strong></em>, de Leopoldo Alas Clarín; <em><strong>Los pazos de Ulloa</strong></em>, de Emilia Pardo Bazán; <em><strong>La forja de un rebelde</strong></em>, de Arturo Barea; <em><strong>Entre naranjos</strong></em>, de Vicente Blasco Ibáñez; <em><strong>Los gozos y las sombras</strong></em>, de Gonzalo Torrente Ballester; <em><strong>Celia</strong></em>, de Eva Fortún; o <em><strong>Salón de té La Moderna</strong></em>, de Luisa Carnés. Puede que, vale, demasiada densidad para la canícula aniñada de 2025, pero ahí están a disposición de todos (y los colegiales pueden tomar la delantera para cuando toque hablar de estas obras en clase).</p><p>Más contemporánea y con muchísimo más éxito es <a href="https://www.infolibre.es/veranolibre/juego-tronos-placer-culpable-edurne-portela-parece-horrible-reaccionaria-he-tragado-entera_1_1558026.html"  ><em>Juego de tronos</em></a><em>,</em> clásico contemporáneo creada por <strong>George R. R. Martin</strong> que arrasó en las librerías y que multiplicó exponencialmente su calado popular cuando HBO la convirtió entre 2011 y 2019 en una de las series fundamentales de la historia (edad recomendada, según HBO: 16 años). Después de varias películas, <em><strong>El señor de los anillos</strong></em> llegó también a Prime Video en 2022 de la mano de varios directores, entre ellos <strong>Juan Antonio Bayona</strong>. Ambientada miles de años antes de los eventos de <em>El Hobbit</em> y <em>El Señor de los Anillos</em>, se basa en la historia de la Tierra Media del autor <strong>J. R. R. Tolkien</strong>. (Edad recomendada, según Prime Video: 16 años, aunque las películas de la saga se recomiendan para mayores de 13).</p><p>Bien diferente, aunque considerablemente aclamada es también <em><strong>Los Durrell</strong></em> (2016), serie británica en la que el cineasta <strong>Steve Barron </strong>traslada a la pantalla la <em><strong>Trilogía de Corfú,</strong></em> de <strong>Gerard Durrell</strong>, conformada por los títulos <em>Mi familia y otros animales, Bichos y demás parientes</em> y <em>El jardín de los dioses</em>. Igualmente triunfadora en visionados en tiempos recientes ha sido <a href="https://www.infolibre.es/continuara/rosa-montero-gambito-dama-clasicos-patito-feo-bordear-perdicion_1_1194206.html"  ><em><strong>Gambito de dama</strong></em></a><em><strong> </strong></em>(2020; edad recomendada: mayores de 16 años)<em>,</em> miniserie estadounidense de Netflix basada en la novela del mismo nombre de 1983 de <strong>Walter Tevis</strong>.</p><p><em><strong>El Eternauta</strong></em> (2025; edad recomendada: a partir de 14 años) es una serie argentina original de Netflix de ciencia ficción dramática, adaptación de la clásica y celebrada historieta del mismo título, publicada por primera vez en 1957 y creada por <strong>Héctor Germán Oesterheld</strong> y <strong>Francisco Solano López</strong>, con un reparto encabezado por <strong>Ricardo Darín</strong> y <strong>Carla Peterson</strong>. Y otra más: <em><strong>El cuento de la criada </strong></em>(recomendada para mayores de 16 años), la serie que mandó al estrellato a la actriz<strong> Elisabeth Moss</strong> al encarnar a la protagonista de la novela publicada originalmente en 1985 por <strong>Margaret Atwood</strong>.</p><p>Podríamos perfectamente no parar y continuar enumerando sin fin, pero vamos con unas cuantas para ir rematando. Después de todo, el verano es largo para los colegiales, pero no tanto, y con todo lo que aquí mencionamos ya tienen para largo rato: <a href="https://www.infolibre.es/cultura/series/pacientes-doctor-garcia-llega-television-novela-ambiciosa-serie-no-deja-serlo_1_1477182.html"  ><em>Los pacientes del Doctor García</em></a><em> </em>(2023, para mayores de 16 años), de <strong>Almudena Grandes</strong>; <em><strong>Sherlock </strong></em>(2010, para mayores de 13, aunque hay quienes la recomiendan también para menores), de<strong> </strong>Arthur Conan Doyle<strong>;</strong> <em><strong>Las aventuras del Capitán Alatriste </strong></em>(2015, para mayores de 12 años), de Arturo Pérez-Reverte; <em><strong>Cumbres borrascosas</strong></em> (2009, sin edad recomendada, aunque contiene temas complejos como venganza, violencia, abuso, y relaciones problemáticas), de Emily Brontë. Y un bis añejo para concluir: <em><strong>Pippi Calzaslargas</strong></em> (1969), famosa serie de televisión sueca, mucho antes de la invasión de las plataformas, basada en las aventuras de Pippi, niña protagonista de las novelas de la escritora sueca Astrid Lindgren. </p><p><em>*Las edades recomendadas que incluimos en este artículo son las que especifican las plataformas. Las series del artículo que no llevan edad recomendada, en principio serían para todos los públicos. En todo caso, recomendamos a los padres y madres ver primero las series sin la prole para determinar si sus hijos están preparados o no para verlas.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Jun 2025 04:00:32 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[De 'Cien años de soledad' a 'El Gatopardo': 25 series para aprender literatura ahora que cierran las aulas]]></media:title>
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      <title><![CDATA['Carême', un pícaro brillante en la corte napoleónica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/continuara/careme-picaro-brillante-corte-napoleonica_1_1994882.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2400ec5e-897c-415b-9acf-b92ef3f17b3c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'Carême', un pícaro brillante en la corte napoleónica"></p><p><strong>Antonin Carême</strong> fue uno de los primeros cocineros estrellas. Desde el entorno más humilde, abandonado en un orfanato, llegó a aprendiz de pastelero, mostrando un espectacular talento y creatividad que le llevaron a ser cocinero de Napoleón, sus ministros y varios reyes europeos.</p><p>En esta serie sobre él de<strong> Apple TV+ </strong>se toman <strong>todas las libertades biográficas </strong>para convertirlo además en un espía en medio de intrigas palaciegas y un estilo a lo estrella de rock y la misma pasión por el sexo que por la gastronomía. </p><p><em>Carême, chef de reyes</em> <strong>es muy agradable de ver, con ritmo y con protagonistas con chispa y con encanto. </strong>Juega a varias bandas, la del genio que no puede evitar deslumbrar, la comedia libertina, las intrigas palaciegas o el drama de época y pasa por todos ellos liviana, sin destacar tampoco en ninguno. </p><p>En lo que funciona es en el conjunto,<strong> ese entretenimiento ligero con varias capas de sustancia.</strong> Cuando una interesa menos aparece la otra para compensar. Todas acompañadas por un montaje con una cadencia casi musical y unos decorados que no saben que ha ocurrido la Revolución francesa y muestran todos los excesos del Antiguo Régimen. </p><p>La serie está basada en la biografía que escribió uno de los dos guionistas de la serie, <strong>el también actor Ian Kelly,</strong> que interpretó al padre de Hermione en <em>Harry Potter y las reliquias de la muerte</em>. Se ha descrito a sí mismo como un biógrafo accidental. El libro sobre Carême fue el primero que escribió y llegó a él atraído por la vida y la creatividad del siglo XVIII. </p><p>El Carême real es considerado<strong> uno de los primeros cocineros famosos y a la vez uno de los últimos de su estirpe. </strong>Poco después de su vida se popularizaron los restaurantes, pero él aún trabajaba para la realeza y la aristocracia. Conocía los gustos de la familia de banqueros Rothschild, del rey británico Jorge IV, del zar Alejandro I, la frugalidad de Napoleón y los gustos de su esposa, Josefina, que sufría halitosis. </p><p>En la serie se inventa un personaje valiente, energético, creativo y muy especialmente, seductor. Ian Kelly también ha escrito una biografía sobre Giacomo Casanova, y alguno de sus rasgos han permeado hasta el Carême de esta serie, <strong>siempre dispuesto al sexo y la seducción</strong>. Para él la primera mirada con una mujer ya es un juego de seducción.</p><p>Carême fue cocinero, tanto en la realidad como en esta ficción, de <strong>Tayllerand, uno de los personajes más inteligentes y complejos de la época, </strong>especializado en las relaciones diplomáticas. La comida con la que agasajaba a sus invitados era parte de su lenguaje para atraer vínculos entre países y eso se muestra muy bien en esta producción. </p><p>Ese hecho real es aprovechado por el argumento para obligar a su protagonista a participar entre las luchas que vivían<strong> los dos principales ministros de Napoleón</strong>. Por un lado, el propio Tayllerand, por el otro, Fouché, ministro de la policía y otra inteligencia superior, rival del empleador de Carême.</p><p>Tanto Tayllerand como Fouché son dos primerísimas figuras para quienes disfrutan de la historia de ese periodo en Francia. Ambos son los dos políticos de alto rango que consiguieron sobrevivir al drástico cambio de régimen que supuso la<strong> Revolución francesa. </strong></p><p>Mientras la <strong>guillotina </strong>era empleada como nunca y todo el mundo era sospechoso de todo, ellos consiguieron servir a Luis XVI, después a Napoleón y volver a hacerlo en la posterior restauración monárquica. </p><p>Rivales durante mucho tiempo,<strong> también fueron aliados</strong> propiciando una conspiración contra el propio Bonaparte. Este trasfondo proporciona aventuras y agudas intrigas y podría servir para una serie de varias temporadas. Se ha ubicado al protagonista en un entorno en ebullición durante uno de esos periodos históricos de especial potencia y carácter.</p><p>El propio Carême es <strong>un personaje al que le queda mucho por contar. </strong>Dejó numerosas aportaciones en las cocinas, desde los postres escultóricos ligados con azúcar hasta la propia palabra chef o el gorro alto entre fogones. </p><p>Escribió varios libros destinados a sus colegas y simplificó y refinó las afamadas salsas francesas. Todo ello antes de<strong> morir joven</strong>, probablemente por el humo inalado entre fogones durante tantos años. </p><p>La serie está protagonizada por <strong>Benjamin Voisin,</strong> quien le aporta la energía y picaresca que el personaje requiere. Ha declarado a la <a href="https://www.bbc.com/culture/article/20250428-how-19th-century-bad-boy-antonin-careme-made-food-rock-n-roll" target="_blank">BBC</a> que la idea de los guionistas era que este chef tuviera “un aspecto a lo Mick Jagger. Eso es lo que me atrajo”.</p><p>Le acompaña como amante <strong>la francesa-argelina Lyna Khoudri</strong>, de brillante carrera. Ella ya había colaborado con<strong> el director, Martin Bourboulon</strong>, en sus recientes películas sobre <em>Los tres Mosqueteros.</em></p><p>A la labor del guion se suma junto a Kelly <strong>el italiano David Serino</strong>, cuyo trabajo recomendábamos recientemente por la magnífica <em>Mussolini, hijo del siglo</em>, otra adaptación histórica en la que colaboraba con el autor del libro original. </p><p>Ya están disponibles los cuatro primeros episodios y los próximos miércoles se irán programando los cuatro restantes de esta temporada. <strong>Se completa así una producción francesa que se apoya en muchos de los tópicos de su historia</strong>. El refinamiento, la innovación política, la creatividad culinaria o la disoluta vida amorosa de sus élites. Consigue una buena mezcla de ingredientes que deja buen sabor y que aún tiene margen de mejora.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 May 2025 18:35:15 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Piedad Sancristóval]]></author>
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      <media:title><![CDATA['Carême', un pícaro brillante en la corte napoleónica]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Series televisión,Apple]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Todas las ficciones que nos abrieron el Despacho Oval pero jamás imaginaron nada como Trump y Musk]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/series/ficciones-ensenaron-despacho-oval-imaginaron-trump-musk_1_1954453.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3afdb223-a8bd-4b29-97b0-74a8883b5230_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Todas las ficciones que nos abrieron el Despacho Oval pero jamás imaginaron nada como Trump y Musk"></p><p>Ni <strong>Aaron Sorkin </strong>podría escribir una escena que impacte más de manera instantánea en todo el planeta que la protagonizada por <a href="https://www.infolibre.es/internacional/trump-desprecia-zelenski-casa-blanca-jugando-tercera-guerra-mundial_1_1952892.html" target="_blank" >Donald Trump y Volodímir Zelenski</a>. "Esto va a ser televisión de la buena. Ya lo creo", dijo ufano el presidente estadounidense al término de la encerrona que la preparó a su homólogo ucraniano el pasado viernes en el <strong>Despacho Oval</strong>. Ese lugar otrora <strong>sacrosanto</strong> se ha convertido ahora en sede del <strong>esperpento</strong>. La ficción se ha encargado a lo largo de los años de abrirnos las puertas de este <strong>epicentro del poder</strong> para enseñarnos dónde y cómo se toman las decisiones más importantes, esas que determinan el rumbo del mundo. Son réplicas, vale, decorados, pero cuidados hasta el último detalle porque, en este caso, la traslación del poder a la pantalla es una cuestión de mimetismo.</p><p><strong>Aaron Sorkin</strong>, decíamos. Aclamado guionista y dramaturgo, creador de esa serie epítome, referencia obligada, multipremiada, la primera que nos viene a la mente cuando imaginamos al presidente de Estados Unidos en el Despacho Oval: <em><strong>El ala oeste de la Casa Blanca</strong></em>. Una serie política, tan de buena política que parece como de otro tiempo que ya fue, cuando nadie podía siquiera imaginar en sus más locos desvaríos la degradación de todos los códigos mínimos establecidos que está acometiendo Trump en su segundo mandato. </p><p>Pero es que, como tantísimas veces decimos porque resulta que es verdad, la realidad siempre supera a la ficción. En capacidad de sorpresa y también en velocidad, pues con la <strong>oficina presidencial</strong> transformada ya en <strong>plató de televisión</strong>, se extiende la sensación de que cualquier cosa puede pasar en cualquier momento. Porque todos los días pasa algo: desde Musk rompiendo cualquier protocolo con su hijo a hombros (ese mismo niño que manda callar a Trump con una naturalidad pasmosa) hasta una reunión que acaba con un puñetazo que todo el mundo está deseando (esto no ha pasado, aún, pero porque Zelenski demostró tener una impaciencia infinita... y ya hay quien lo recreó con IA, anda por ahí el vídeo <em>fake </em>circulando).</p><p><a href="https://www.infolibre.es/veranolibre/gonzalez-pons-queda-ala-oeste-casa-blanca-novela-caballeria-sirve-referencia-vida-politica_1_1173537.html" target="_blank" ><em>El ala oeste de la casa blanca</em></a><em> </em>se ha convertido en la máxima representación del género político estadounidense en general y del que se desarrolla en el Despacho Oval en particular. La serie está ambientada en esa zona del emblemático edificio, donde el presidente, en este caso el demócrata Josiah Bartlet (interpretado por <strong>Martin Sheen</strong>) desarrolla su actividad rodeado de los principales miembros de su equipo. Tres Globos de Oro y 26 Emmy refrendan la importancia de esta ficción emitida entre 1999 y 2006 tan bien valorada por críticos cinematográficos, politólogos y exempleados de la propia Casa Blanca.</p><p>Muy aplaudida es también <a href="https://www.infolibre.es/veranolibre/marwan-cree-ciencia-ficcion-representa-sociedad-espanola-actual_1_1287342.html" target="_blank" ><em>House of Cards</em></a><em>,</em> serie de seis temporadas creada por Beau Willimon que nos cuenta la escalada política del ambicioso Frank Underwood (<strong>Kevin Spacey</strong>) hasta llegar a presidente de los Estados Unidos con no pocas vicisitudes antes, durante y después de conseguirlo. Peleas intestinas por el poder, no pocas puñaladas traperas y un casillo de naipes (eso significa House of Cards) que puede venirse abajo en cualquier momento en un ambiente político que incluye intentos de magnicidio y todo tipo de delirantes tropelías. De nuevo, la ficción poniendo en entredicho su propio poder para llevar la realidad hasta el último confín de la imaginación.</p><p>Mucho más loca, por partir de una premisa apocalíptica más que por todo lo que pasa en la trama (que también), es <a href="https://www.infolibre.es/veranolibre/rivera-cruz-protagonista-sucesor-designado-sensato-prudente-le-diferencia-sanchez_1_1161012.html" target="_blank" ><em>Sucesor designado</em></a><em>,</em> en la que una explosión en el Capitolio acaba con la vida del presidente y todos los miembros del gobierno de Estados Unidos. Tal es la escabechina que hay que descender en el escalafón de la administración hasta dar con el obligado relevo sí o sí: el Secretario de Vivienda y Desarrollo Urbano, Tom Kirkman (<strong>Kiefer Sutherland</strong>), un completo desconocido que no tiene la preparación necesaria pero se pone a los mandos porque así se lo exige su país. Tres temporadas entre 2016 y 2018 para una producción que imagina el día a día en la Casa Blanca en un contexto cuanto menos pintoresco.</p><p>Desde un punto de vista más humorístico afronta los avatares de la vida política al más alto nivel en Washington DC <a href="https://www.infolibre.es/veranolibre/veep-ciudad-series-comprender-politica-rita-maestre_1_1297200.html" target="_blank" ><em>Veep</em></a><em>,</em> una comedia creada por Armando Iannucci, emitida entre 2012 y 2019, que sigue de cerca el día a día de Selina Meyer (<strong>Julia Louis-Dreyfus</strong>), una senadora demócrata que acepta el cargo de vicepresidenta de Estados Unidos y rápidamente descubre lo poco preparada que está para desempeñarlo. Otra manera de contar las envidias y las disputas que nacen en el epicentro del poder, en este caso con cierto componente de género, pues aunque la trama se centra en ella, es a su vez recurrentemente ignorada por un presidente que, curiosamente, nunca sale en pantalla (todo lo que va aconteciendo después no lo vamos a contar).</p><p>Otra más: <a href="https://www.disneyplus.com/es-es/series/scandal/2JWCeYqpPFQR" target="_blank" ><em>Scandal</em></a><em>.</em> Serie creada por Shonda Rhimes, que se extendió durante siete temporadas entre 2012 y 2018 en la cadena ABC. Un enfoque diferente, pues la trama se inspira parcialmente en la jefa de prensa de la administración de George H. W. Bush, Judy Smith, convertida aquí en Olivia Pope (interpretada por <strong>Kerry Washington</strong>), exdirectora de Comunicación de la Casa Blanca con su propia firma de gestión de crisis. Sus clientes incluyen, efectivamente, al mismísimo presidente, aquí con el nada pomposo nombre ficticio de Fitzgerald Grant III (encarnado por <strong>Tony Goldwyn</strong>). A partir de ahí, todo tipo de líos y asuntos por resolver.</p><p>Mucho más reciente es<em> </em><a href="https://www.infolibre.es/continuara/dia-cero-zarpazo-donald-trump-series-intriga-politica_1_1950946.html" target="_blank" ><em>Día cero</em></a><em>,</em> que nos trae la novedad en absoluto baladí de <strong>Robert De Niro </strong>en su primer papel protagonista en una serie. Esta ficción política, estrenada en Netflix hace apenas unos pocos días, arranca desde un suceso muy de nuestro tiempo, cuando el país sufre un ataque informático masivo que causa numerosos muertos y muestra la vulnerabilidad con la que vivimos en el año 25 del supuestamente siglo XXI. De Niro interpreta a un querido ex presidente de la nación que es convocado por la actual líder de la Casa Blanca para liderar la investigación del incidente que tiene a la nación en vilo. En la parte de la creación sobresale uno de los creadores de Narcos, Eric Newman, está vez asociado al ejecutivo de televisión y guionista Noah Oppenheim y al periodista Michael S. Schmidt, ganador de dos premios Pulitzer en 2018. </p><p>Otras series que nos muestran los entresijos y las miserias de la supuesta alta política son <a href="https://www.infolibre.es/continuara/diplomatica-salvar-mundo-guerra-sobrevivir-marido_1_1486677.html" target="_blank" ><em>La diplomática</em></a><em> </em>(estrenada en Netflix en 2023, protagonizada por <strong>Keri Russell </strong>como la nueva embajadora de Estados Unidos en Reino Unido, encargada de desactivar crisis internacionales, un puesto que desde el regreso de Trump no va a estar jamás bien pagado), <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film578518.html" target="_blank" ><em>Paradise</em></a><em> (</em>recién estrenada en Disney+ y que sigue al agente del Servicio Secreto de los Estados Unidos Xavier Collins mientras busca descubrir la verdad detrás del asesinato del presidente),<em> </em><a href="https://www.netflix.com/es/title/81005297" target="_blank" ><em>The Residence</em></a> (que llegará en marzo a Netflix y es más bien un drama de misterio en torno a un asesinato que tiene lugar durante una cena oficial y por ello involucra a todo el personal de la Casa Blanca) o <a href="https://tv.apple.com/us/show/commander-in-chief/umc.cmc.5thzirav968w8b6n597z7liay?l=es-MX" target="_blank" ><em>Comandante en Jefe</em></a><em> </em>(ABC, 2016, en la que <strong>Geena Davis</strong> se convierte en la primera mujer presidenta de la nación tras la muerte repentina del presidente).</p><p>El relato de puertas para adentro de la Casa Blanca, en ocasiones llegando más al núcleo del Despacho Oval, en otras menos, no es en la ficción audiovisual patrimonio de las <strong>series</strong>, si bien es cierto que han sido estas producciones, por sus múltiples posibilidades de desarrollo, las que más han <strong>escarbado </strong>para mostrar, aún con tramas en ocasiones imposibles, la realidad <strong>cotidiana </strong>de semejante centro de poder de manera más fidedigna. Es en este terreno, sin duda y por tanto, donde los <strong>guionistas van a tener que esmerarse de lo lindo</strong> para imaginar al menos una mínima parte de lo que pasa por la cabeza de un presidente como Trump y un escudero al que nadie ha votado como Musk.</p><p>Pero el Despacho Oval también ha estado presente en la gran pantalla, claro que sí, solo faltaba, recordemos la importancia del <strong>cine </strong>en la colonización cultural a la que Estados Unidos lleva sometiendo vía Hollywood desde hace décadas. Con presidentes tan variopintos como Nixon (de nuevo <strong>Kevin Spacey</strong>) recibiendo a Elvis Presley (<a href="https://www.imdb.com/es-es/title/tt2093991/" target="_blank" ><em>Elvis & Nixon</em></a><em>, </em>2016), <strong>Meryl Streep </strong>en plan negacionista ante el impacto inminente de un cometa (<a href="https://www.infolibre.es/continuara/no-mires-cambio-climatico-estupidos_1_1216311.html" target="_blank" ><em>No mires arriba</em></a><em>, </em>2021, todo lo contrario a <strong>Morgan Freeman</strong> en <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film203964.html" target="_blank" ><em>Deep Impact</em></a><em>,</em> de 1998), <strong>Jack Nicholson</strong> tratando de engatusar a los alienígenas invasores (<a href="https://www.filmaffinity.com/es/film533016.html" target="_blank" ><em>Mars Attacks!</em></a><em>, </em>1996), <strong>Harrison Ford</strong> a lo superhéroe total en <a href="https://www.primevideo.com/-/es/detail/Air-Force-One-El-avi%C3%B3n-del-presidente/0NPXH30TZVFMRQBI8VEG0QYNP7" target="_blank" ><em>Air Force One</em></a> (1997) o <strong>Bill Pullman</strong> como valeroso padre de familia y salvador de la humanidad en<em> </em><a href="https://www.imdb.com/es-es/title/tt0116629/?reasonForLanguagePrompt=browser_header_mismatch" target="_blank" ><em>Independance Day</em></a><em> </em>(1996). Incluso queda para la posteridad el desastre andante de <strong>Lloyd Bridges</strong> en <a href="https://www.disneyplus.com/es-es/movies/hot-shots-2/37Wlv0ShVfAM" target="_blank" ><em>Hot Shots 2</em></a><em> </em>(1993). Un poco como Donald Trump, aunque por fortuna bastante más divertido.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Mar 2025 20:35:42 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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      <title><![CDATA['Su Majestad', la serie que retrata a una 'royal' inútil como Victoria Federica y soberbia como Ayuso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/series/majestad-satira-monarquica-princesa-caprichosa-victoria-federica-ayuso_1_1950251.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2d20b94d-acd1-4acb-beb4-a71d4f6e7ea8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'Su Majestad', la serie que retrata a una 'royal' inútil como Victoria Federica y soberbia como Ayuso"></p><p>"Hijos de puta", musita la <strong>princesa Pilar</strong> en un primerísimo plano agigantado por las grandes pantallas del estadio donde se va a disputar la final de la <strong>Copa del Rey</strong> entre el <strong>FC Barcelona</strong> y el <strong>Girona</strong>. Banderas esteladas, abucheos, pitos, mofas de todo tipo cuando ella y el rey <strong>Alfonso XIV</strong> hacen acto de presencia, con el himno de España a todo trapo. Podría haber pasado desapercibido ese feo gesto, pero pronunció esas tres palabras con tan mala fortuna que justo en ese momento ahí estaba su rostro en pantalla para que no hubiera posibilidad de duda. Sí, así es, efectivamente, ha dicho "hijos de puta".</p><p>Con esta escena ya escrita, no salió de su asombro el cineasta <a href="https://www.infolibre.es/veranolibre/borja-cobeaga_1_1552492.html" target="_blank" >Borja Cobeaga</a> cuando "pasó lo de 'me gusta la fruta' de <strong>Ayuso</strong>". "La realidad nos imitó", asegura divertido a <strong>infoLibre</strong>, aún incluso un tanto perplejo ante la imposibilidad de que algo así pudiera acontecer de verdad y de repente constatar que se había quedado corto en su imaginación. Puede que eso de que la realidad siempre supera a la ficción sea un cliché pero, caramba, es que siempre termina por ser exactamente así. "Mientras hacíamos la serie las noticias que se filtraban sobre la institución nos pasaban por delante, tenían el volumen más subido que la propia serie casi", apunta la codirectora de la serie, <strong>Ginesta Guindal.</strong></p><p>Y aunque <strong>Ayuso no sea una princesa ni pertenezca a la realeza,</strong> sí que hay parte de ella en la protagonista de <em><strong>Su Majestad</strong></em><strong>,</strong> la nueva serie creada por Cobeaga y <strong>Diego San José</strong> que llega este 27 de febrero a Prime Video con <strong>Anna Castillo</strong> clavando un personaje en el que todo el mundo ve una referencia clara: <strong>Victoria Federica</strong>. "Se dice mucho lo de Victoria Federica, es verdad, pero para mí hay muchas referencias a otras personas, personajes ficticios también. Creo que hemos conseguido encontrar algo por lo menos especial", plantea Castillo a <strong>infoLibre</strong>, convertida por obra y gracia de esta serie de siete capítulos en la mandamás de la Casa Real española.</p><p>Pero antes de continuar, situemos el contexto de la trama. España, año 2024. <strong>Pilar es una joven princesa y futura reina de España</strong> quien, de forma repentina y precipitada, se ve obligada a quedarse al frente de la institución tras un escándalo económico que salpica a su padre. el rey <strong>Alfonso XIV (Pablo Derqui)</strong>. que lo aleja de la primera línea pública durante unos meses. De buenas a primeras, sin comerlo ni beberlo, ella debe demostrarle al país que no es la irresponsable, insolente vaga e <strong>inútil </strong>que todos creen. Lo que pasa es que igual tienen razón.</p><p>"Puede tener aspectos de Victoria Federica, pero también pienso mucho en <strong>Estefanía de Mónaco</strong>. De hecho, alguna vez pensamos que igual sacara algún disco o saliera con alguien del circo, como hizo Estefanía. Pero hay otros referentes que nos sirven. También hay cosas de la monarquía británica con la <strong>princesa Margarita</strong>, o en el propio <strong>Froilán</strong>, su hermano. Hay una especie de mezcla", explica Cobeaga, para quien este personaje de la realeza "puede tener <strong>ecos de muchas personas que ostentan privilegio</strong>, poder o exposición pública". Y, claro, sí, también Ayuso.</p><p>Porque <em>Su Majestad</em> no es tacaña en escenas que recuerdan a situaciones que todos hemos visto en los telediarios, como cuando Pilar tiene que soportar (de nuevo) abucheos, quejas y protestas en una <strong>visita a la universidad</strong>. Y también hay momentos que nunca veremos, pero que son muy reveladores de lo que sucede en las esferas de poder institucional, como ese episodio en el que Pilar quiere acercarse a un grupo de magistrados del <strong>Consejo General del Poder Judicial</strong> y terminan todos de <strong>fiesta </strong>en el <strong>picadero </strong>del <strong>monarca</strong>, sacando pecho por haber dictado sentencias contra el euskera o haber metido en prisión a algún rapero.</p><p>Es por eso que, en palabras de Cobeaga, <em>Su Majestad</em> es "una <strong>sátira sobre la monarquía, pero no solo</strong>, sino también sobre España y las instituciones en general". "De hecho, me habría gustado que se llamara <em>Españita</em>, porque creo que versa mucho acerca de ese concepto de España muy de bandera", comenta entre risas, antes de que Ernesto Alterio, cuyo personaje recibe el encargo de custodiar todo el rato a la joven Pilar, añada a <strong>infoLibre</strong>: "Es una serie que propone el juego de imaginar una España en una realidad paralela, con un rey que tiene una única hija, única heredera al trono, pero le descubren un <strong>pufo </strong>muy gordo porque ha desfalcado mucho dinero. Es ficción, eh (risas). Pero deciden que tiene que irse del país y tiene que asumir el puesto su hija, que no está para nada en eso, porque es fiestera, drogadicta, caprichosa... todas esas virtudes".</p><p>"Es una joven bastante irreverente, <strong>insolente</strong>, <strong>frívola</strong>, altiva y un poco vaga. Todo el mundo cree que es <strong>incapaz </strong>de asumir sus responsabilidades porque les parece bastante caprichosa e inútil", continúa Castillo, que comparte con humor cual ha sido su momento preferido de la serie: "Nunca jamás en mi vida imaginé <strong>pinchar en Pachá el himno de España</strong>. Que haya pasado es cuanto menos fuerte". Y comparte una reflexión aprendida con esta producción: "España sigue siendo un país con arraigo a una tradición y una <strong>institución bastante antigua</strong> y en momentos con cierta <strong>caspa</strong>. Es importante poder reírnos de nosotros mismos, del país del que formamos parte, porque al final son cosas que sabemos, que intuimos, y ponerle cara siempre está bien".</p><p>En esto mismo incide Alterio, para quien "<strong>reírse </strong>de estas cosas es síntoma de <strong>salud</strong>", pues "el humor viene a desarticular cosas trabadas" y, además, "poder reírnos de esto nos une como sociedad". "La serie es muy <strong>incisiva </strong>con los <strong>jueves </strong>y las instituciones, pero es bueno arrojar una mirada digamos humorística sobre nosotros mismos en realidad", argumenta, explicando a su vez que a él personalmente lo que más le gusta de esta serie es la relación entre su personaje y Pilar, de la que prácticamente hace de niñera. "Al principio chocan totalmente, pues él odia tener que hacer este trabajo y ella odia que le hayan puesto a este menda encima. Lo bonito es ver cómo se van <strong>acercando </strong>cada uno desde su lugar", resalta.</p><p>"Es que no queríamos hacer una <strong>parodia </strong>de programa de actualidad como puede darte <strong>Polonia</strong> o <strong>El Jueves</strong>, que en realidad van a la caricatura", aclara Cobeaga, cuyo objetivo ha sido en todo momento que la serie se pudiera "sostener <strong>entendiendo a Pilar</strong>", que "en realidad los problemas que tiene son los de una chavala de su edad pero, claro, aquí pasados por el filtro de la <strong>monarquía</strong>". "Porque a cualquier chavala de su edad puede pasarle que su padre la considere una <strong>inútil</strong>, pero pasado por el filtro que supone vivir en un palacio es interesante. La princesa pedorra del primer episodio no puede ser la misma del séptimo, y eso ha hecho la serie más interesante. La serie evoluciona así y ojalá pueda hacerlo en más temporadas, porque el proceso de maduración que tiene puede llevarte a otros muchos lados", explica.</p><p>Es así como poco a poco el espectador va <strong>empatizando </strong>con una princesa que está siempre vigilada y controlada y que por motivos obvios no puede ser una muchacha como las demás. "Hay muchas cosas de lo que supone nacer princesa que no sé hasta qué punto son <strong>tangibles</strong>", plantea Castillo, que va precisamente a la cotidianidad para intentar entender a su propio personaje: "Nunca estás sola, tus decisiones no le afectan solo a ti, sino a un <strong>séquito </strong>de gente que está pendiente de ti y te está protegiendo. Crees que eres <strong>libre </strong>y que haces lo que te da la gana, pero es absolutamente <strong>mentira</strong>. Por mucho que haya intentado entenderlo, creo que es imposible si no has nacido en ese lugar. Además, otra de las cosas malas que tiene tener tanto privilegio y estar tan protegido es que la <strong>exposición </strong>hace que todo el mundo pueda opinar, y más de alguien de una familia que se supone que son los representantes de un país. Cualquier cosa que hagas va a ser mucho más <strong>juzgada </strong>y vas a estar en el punto de mira".</p><p>Es por ello que para Cobeaga el gran antagonista de Pilar en esta serie es España. Un país que la considera "una <strong>borracha</strong>, una <strong>inútil</strong>, un <strong>chiste </strong>andante". "El malo de la película es aquí la encuesta del CIS sobre la monarquía", bromea, antes de lanzar una última reflexión: "Era interesante mostrar a un <strong>rey perplejo</strong> ante el hecho de que algo que se ha hecho toda la vida de repente es criticado. Me llamaba la atención que el<strong> rey Juan Carlos</strong> dijera '¿pero me estáis criticando por esto cuando<strong> se ha hecho toda la vida</strong>?' Esa es la <strong>caída del caballo</strong> que tiene la <strong>realeza </strong>en la actualidad, porque ahora mismo no tenemos la misma <strong>permisividad </strong>con los reyes que antaño, y hay que ver cómo ha cambiado la percepción pública de las monarquías en los últimos años. Era importante esa <strong>perplejidad</strong>. Yo soy un tipo puesto aquí por <strong>dios</strong>, y por qué voy a estar respondiendo a los simples mortales. Eso en su cabeza no cabe y me interesaba verlo desde dentro".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Feb 2025 18:33:17 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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      <media:title><![CDATA['Su Majestad', la serie que retrata a una 'royal' inútil como Victoria Federica y soberbia como Ayuso]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Todas no somos Montoya, la masculinidad tóxica como espectáculo en 'prime time']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/series/fenomemo-montoya-tragedia-meme-peligros-masculinidad-toxica_1_1944786.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f5b2f6ec-349a-4e9a-8e1f-37dbafa74579_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Todas no somos Montoya, la masculinidad tóxica como espectáculo en 'prime time'"></p><p>"¡Por favor, Montoya!", <strong>"¡Me has reventado por dentro!" </strong>o "¿Tú ves normal un coño en tu nuca? son algunas de las expresiones que han dominado las redes sociales en las últimas semanas gracias a la octava edición de <em><strong>La Isla de las Tentaciones</strong></em><strong>.</strong> Un programa que, tras una bajada progresiva de audiencia, ha resurgido con fuerza gracias al <em>fenómeno Montoya. </em></p><p>Desde recreaciones de su carrera por la playa en un acto desesperado por confrontar a su pareja —que está teniendo sexo con su tentador— hasta su irrupción en medios internacionales como <em>The View</em>, donde la actriz Whoopi Goldberg y sus copresentadoras reaccionaron con una mezcla de lástima y fascinación, el drama extremo y la emotividad desbordada han convertido su historia en un fenómeno global. Pero, en este proceso de viralización, <strong>se ha desdibujado el análisis sobre las dinámicas patriarcales</strong>, las conductas de control normalizadas y el poder que tiene el programa de generar una narrativa determinada que moldea la percepción del público.</p><p>Las preguntas que surgen son muchas: ¿Qué tipo de comportamientos sigue promoviendo el <em>reality</em>? ¿Cómo influye la mirada externa en la forma en que interpretamos estas relaciones? ¿Cuál es el impacto de estas imágenes? Y, sobre todo, ¿qué está pasando con Montoya?</p><p>En <em>La Isla de las Tentaciones</em>, la imagen lo es todo. Es el motor narrativo del programa, la herramienta con la que se mide la fidelidad y el pilar sobre el que se construye el drama.</p><p>“Hay más imágenes para ti”, repite<strong> Sandra Barneda</strong> en cada hoguera antes de <strong>mostrar a los participantes vídeos </strong>donde sus parejas perrean, juegan con hielo, se embadurnan en chocolate o, directamente, mantienen relaciones sexuales con los tentadores. La mayoría de los concursantes reaccionan con la misma frase: “No reconozco a mi pareja”. Como si la imagen televisiva tuviera el poder de resignificar la relación más que las experiencias compartidas fuera de la isla.</p><p>Pero este <em>reality show</em> no solo enfrenta a las parejas con sus propios deseos y emociones, sino con la mirada ajena.<strong> El miedo a la infidelidad </strong>no es solo el miedo a la traición, sino el<strong> miedo al escarnio público</strong>. Los concursantes no solo sufren por lo que hace su pareja, sino por cómo eso será percibido por los demás: “Qué vergüenza”, “su familia va a ver esto” o “¿cómo puede estar haciendo esto delante de toda España?” se convierten en algunas de las consignas más enunciadas.</p><p>Según Aida Vallés, psicóloga, sexóloga y terapeuta de parejas, <strong>el programa explota</strong> “esa<strong> tensión entre la identidad personal </strong>y la<strong> validación externa</strong>, la cual se incrementa con el hecho de que están siendo expuestos”. Esto es especialmente relevante porque, tal y como explica el filósofo Eudald Espluga en un artículo publicado en 2020 para <em>El Salto Diario</em>, el programa no es un <em>reality</em> de amor romántico, sino sobre la cultura del desarrollo emocional individualista: “El vocabulario terapéutico de la gestión emocional, la comunicación y la sinceridad lo impregna todo, hasta el punto que las hogueras se convierten en una escuela de individualismo ético, donde la autosuficiencia es mucho más importante que los sentimientos de otra persona: “¿Cómo te sientes?»,  «¿Crees que estás siendo tú mismo?», «¿Por qué hasta ahora no habías podido mostrarte cómo eras?”, escribe Espluga.</p><p>El tipo de parejas que acuden al programa, dice Vallés, tiene una <strong>idea “fusionada” del amor</strong>, donde <strong>“tú y yo somos una misma cosa</strong>”. Por lo que, cuando se enfrentan a una separación,<strong> el </strong><em><strong>reality</strong></em><strong> los empuja</strong> a “ese <strong>autodescubrimiento</strong> —tanto de sí mismos como del otro— que les está haciendo recuperar su individualidad. […] Surge un falso discurso de empoderamiento de “esta persona a mí no me va a volver a engañar”, “no me va a volver a tratar así…”. Por lo tanto, explica la psicóloga, “el vínculo queda en segundo plano y por eso ves que la preocupación de Montoya parece decir ‘me has destrozado’, pero lo que repite todo el rato es ‘qué vergüenza’, ‘qué vergüenza’, es decir, qué vergüenza cómo me estás dejando delante de todo el mundo”.</p><p>Este miedo al qué dirán se solapa con la narrativa impuesta por la propia <em>Isla de las Tentaciones</em>. Todo está diseñado para que el conflicto se alimente de sí mismo: la edición, el montaje y la estructura del <em>reality</em> están concebidos para potenciar las reacciones más viscerales y exageradas.</p><p>Un ejemplo claro de cómo el <em><strong>reality</strong></em><strong> dirige la percepción del espectador</strong> es lo ocurrido con Sthefany y su pareja, Tadeo. En una de las fiestas, Sthefany aparece preocupada en su habitación por lo que su novio pueda pensar si la ve bailando y jugando con los tentadores. Para consolarla, todos —las otras concursantes y los tentadores— acuden a su habitación, y la animan hasta que ella termina bailando sobre la cama. Más tarde, en la hoguera<strong>,</strong> el montaje del programa solo le muestra a Tadeo la segunda imagen, omitiendo por completo la preocupación previa de Sthefany. Su reacción es inmediata: “Ha metido a toda la casa en su cuarto. No sé qué se le pasará por la cabeza ni por qué no me tiene en cuenta. Está haciendo el ridículo”.</p><p>Si bien su respuesta es claramente machista, también es innegable que ha sido <strong>víctima del relato generado por el programa.</strong></p><p>La elección del <em>casting</em> y la guionización orquestada por el formato televisivo de Mediaset buscan generar un relato y una respuesta determinados, aquellos que les van a acercar al objetivo último del programa: ganar más audiencia. Y aquí es donde se produce el <em>fenómeno Montoya.</em></p><p>En el ensayo <em>Realismo capitalista,</em> del filósofo Mark Fisher, se recoge el análisis que hace el documentalista Adam Curtis sobre cómo la televisión conduce la edición para mostrarnos “el periplo emocional de las personas” que aparecen en los programas y, de esta forma, decir a los espectadores “lo que tienen que sentir” frente a esas imágenes. Según Curtis, esto es algo que se ha intensificado con el uso de Internet, el cual “incentiva la formación de comunidades de solipsistas, redes interpasivas de ‘mentes como uno’ que<strong> lo que hacen es confirmar</strong> más que desafiar <strong>los prejuicios</strong> y presupuestos de cada uno”. Es decir, e<strong>l </strong><em><strong>fenómeno de Montoya</strong></em><strong> </strong>se origina a partir de la construcción de un relato —incentivado por el propio programa— que<strong> busca apelar a las pasiones</strong> y a u<strong>n “sentir común” de los espectadores.</strong></p><p>Por eso, en apenas unos días, la imagen de Montoya ha pasado de ser la de un concursante más en crisis sentimental a la de un <strong>icono tragicómico global.</strong> Su desesperación ha sido ridiculizada y convertida en meme, pero también ha generado una oleada de simpatía masiva: “Todos somos Montoya”. Se ha construido en torno a él un relato de héroe caído, de hombre traicionado por el amor, de víctima absoluta de una infidelidad retransmitida en directo.</p><p>Sin embargo, este relato <strong>ha eclipsado completamente los comportamientos problemáticos</strong> que Montoya ha mostrado dentro del programa. Más allá del dolor legítimo por la infidelidad, su<strong> reacción</strong> ha estado <strong>marcada por explosiones de ira </strong>y comentarios que, en otro contexto, serían percibidos como claros signos de una masculinidad construida sobre el eje de la violencia como mecanismo de defensa. Por ejemplo, la primera vez que Montoya ve imágenes de su pareja Anita jugando en una fiesta —sin haber sido infiel todavía se dirige hacia su habitación, arremete contra los objetos de su entorno y abre la puerta de una patada al grito de “qué vergüenza de tía”. En otro visionado, golpea el taburete en el que está sentado y la <em>tablet</em> donde están viendo las imágenes.</p><p>Mientras que en otros concursantes, como Eros, se han identificado en redes sociales sus comportamientos como los propios de un manipulador psicológico; los accesos de violencia de Montoya —bajo su espontaneidad y el envoltorio del drama épico viralizable— generan una percepción social completamente diferente.</p><p>Janira Planes, estratega de marca en Hamlet, explica el fenómeno Montoya por la forma en la que Internet desfigura determinados momentos hasta convertirlos en contenido viral: “En Internet<strong> triunfan este tipo reacciones exageradas</strong>, este tipo de programas y este tipo de guionizaciones. Esa hipérbole y esa <em>performance</em> sirven para<strong> utilizarlo como meme,</strong> porque encapsula muy bien una emoción (la desesperación)”.</p><p>Según Planes, no importa que el programa siga perpetrando “<strong>estereotipos extremadamente heteronormativos </strong>de la familia nuclear, de la<strong> posesión</strong>, de la <strong>celosía, </strong>entre muchas otras cosas”, porque, en el momento en el que alcanza la dimensión de meme, “se pierde el contexto y “se goza sin saber realmente quién es Montoya o todo lo que puede haber hecho él también”, explica. Algo que, además, es alimentado por las marcas, quienes desean aprovechar el <em>engagement</em> sin “hacer una lectura realmente ética” de lo que se está mostrando, añade Planes. La viralidad genera un “efecto espejo” que nos impide ver qué hay más allá, dejando fuera cualquier atisbo de crítica sobre cómo estos comportamientos<strong> refuerzan la masculinidad tóxica más tradicional.</strong></p><p>El <em>fenómeno Montoya</em> no es solo un producto de <em>La Isla de las Tentaciones</em>, sino un reflejo de cómo <strong>la espectacularización de las emociones</strong> se convierte en <strong>entretenimiento global</strong> sin un análisis crítico. La cuestión, por lo tanto, no es solo qué está pasando en la isla, sino qué está pasando con nosotros como espectadores; y hasta qué punto somos capaces de analizar las diferentes capas discursivas que los programas generan.</p><p>Porque, aunque el meme de Montoya desaparezca en unas pocas semanas, la maquinaria que lo ha convertido en un fenómeno global seguirá en marcha, generando nuevos relatos diseñados para captar nuestra atención, pero no para desarrollar nuestro sentido crítico.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Feb 2025 18:30:36 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Andrea Proenza]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Todas no somos Montoya, la masculinidad tóxica como espectáculo en 'prime time']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Telecinco,Telebasura,Televisión,Relaciones sexuales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Somebody somewhere', una oda a la amistad y a las segundas oportunidades]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/series/somebody-somewhere-oda-amistad-segundas-oportunidades_1_1939813.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/42204430-67e5-45b1-bed4-738648220d88_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'Somebody somewhere', una oda a la amistad y a las segundas oportunidades"></p><p>El almacén de Max contiene las tres temporadas de una comedia de esas que elevan el espíritu. Como a veces dicen los titulares, la mejor comedia que no estás viendo. En este caso es fácil habérsela perdido porque no tiene nombres famosos, gran producción o un argumento que destaque.</p><p>Y, sin embargo, le sobran luz y ternura. Las extrae de un contexto anodino. El pueblo de Manhattan, en Texas, “la pequeña manzana”, en palabras de la protagonista de la serie y guionista, Bridget Everett, originaria de la misma localidad.</p><p>Everett interpreta a Sam, una mujer que regresa a su ciudad natal para cuidar de una hermana que acaba muriendo. Pero decide quedarse allí igualmente. Enseguida conecta con un colega del trabajo, Joel, interpretado por un delicioso Jeff Hiller, que la introduce en su comunidad LGTBI, de la que ella no forma parte.</p><p>La amistad entre una Sam poco ambiciosa y un Joel que tenía <strong>cartas perdedoras en la vida</strong>, pero a las que saca el mejor partido se convierte en <strong>el eje del argumento. </strong>Se trata de personajes poco atractivos físicamente, sin virtudes de las que acarrean prestigio social y que enamoran con su amabilidad.</p><p>La serie está creada por una pareja de amigos eternos,<strong> Hannah Bos y Paul Thureen.</strong> Se conocieron en la universidad donde también vivieron un romance que terminó fatal. Sus caminos no solo no se separaron, sino que ambos estudiaron teatro juntos en Rusia, escribieron juntos su tesis y se convirtieron en equipo profesional desde entonces. </p><p>HBO, ahora Max, les encargó una serie sobre la artista Bridget Everett y los guionistas se inspiraron en la localidad en la que había nacido. En el camino decidieron explorar las vidas de aquellas personas de la comunidad del arcoíris que no huyen hacia una gran ciudad, sino que se quedan en su entorno rural.</p><p><strong>Everett es actriz, música</strong> con una gran voz, <strong>cómica y cabaretera</strong>. Líder de la banda <em>The tender moments</em>, colabora en ella con el miembro de <em>Beastie Boys</em> Adam Horovitz. <strong>Jeff Hiller es un actor y cómico tejano gay</strong> que, como su compañera de reparto, nunca había encabezado una producción.</p><p>Una extraña pareja que convence desde el primer minuto con su capacidad de llenar un rincón del mundo con su diminuta y espléndida luz. La serie está <strong>repleta de secundarios interesantes a su manera</strong>, muchos de ellos de la comunidad <em>queer</em>. </p><p>Entre ellos el <em>drag king</em>, Murray Hill, que en entrevista a <a href="https://www.google.com/search?sca_esv=71611abca5e5e6db&rlz=1C5CHFA_enES961ES961&sxsrf=AHTn8zqRLL9R3pDTkW14LBb3jrL7AJJsfA:1738665581223&q=tim+bagley+somebody+somewhere&udm=7&fbs=ABzOT_BnMAgCWdhr5zilP5f1cnRvK9uZj3HA_MTJAA6lXR8yQElaIApxtef1-RKg2CcwxXYsQSt6QRAacgvTpE0Simny7UT95gj8iowO7zLT6aA9GuXaCK8km3XMUmHLyeXI03VqJl98gM7aolAUeXNcdP1Jl0oFxLgW25Lx6aogjqEoXmS0bU0&sa=X&ved=2ahUKEwi2ieiC6qmLAxV4AtsEHbKhMK0QtKgLegQICBAB&biw=1060&bih=886&dpr=3#fpstate=ive&ip=1&vld=cid:a8e443bc,vid:HezIdxPCiGw,st:0" target="_blank"><em>The Queer review</em></a> declaraba que esta producción: “es radical. Nos muestra de manera tridimensional. No solo divertidos y fabulosos todo el tiempo”.</p><p>Hill también se refiere a la soledad que sufre la población <em>queer</em>: “No solo estamos solos, estamos aislados. En la primera temporada encontramos un lugar donde estar solos juntos. En la tercera compartimos nuestro aislamiento de un modo más profundo, nuestra vida interior”.</p><p>En palabras de Hanna Bos, también a <a href="https://www.google.com/search?q=hannah+bos+interview&sca_esv=634afa39e27538b7&rlz=1C5CHFA_enES961ES961&sxsrf=AHTn8zqoNR7K1lVXhm3754wWzG6uzc_7iA%3A1738664294811&ei=ZumhZ86XMcqHxc8P3qiosAE&ved=0ahUKEwjO4rOd5amLAxXKQ_EDHV4UChYQ4dUDCBA&uact=5&oq=hannah+bos+interview&gs_lp=Egxnd3Mtd2l6LXNlcnAiFGhhbm5haCBib3MgaW50ZXJ2aWV3MgUQIRigAUjOJ1C0BliFJnACeAGQAQCYAYYBoAGmCqoBBDExLjO4AQPIAQD4AQGYAhCgAsQKwgIKEAAYsAMY1gQYR8ICCBAAGIAEGMsBwgIIEC4YgAQYywHCAgYQABgWGB7CAgoQIxiABBgnGIoFwgIKEC4YgAQYFBiHApgDAIgGAZAGCJIHBDEzLjOgB4c9&sclient=gws-wiz-serp#fpstate=ive&vld=cid:6a55af64,vid:w-caDr62qeY,st:0" target="_blank"><em>The Queer Review</em></a><em>:</em> “Queríamos escribir una serie que quisiéramos ver en un mundo en el que querríamos vivir”. De ahí que hayan<strong> </strong>creado un refugio para personas que en el mundo real no tienen a veces opciones<strong>. </strong></p><p>La propuesta ofrece<strong> la amistad como relación principal de la vida. </strong>A ella han sumado una de las obsesiones de Brigdet Everet, el dicho <strong>“los sueños no tienen fecha límite” </strong>que anima a buscar una vida mejor a la edad que sea. </p><p>Así, la cuarentona que interpreta en la serie, aún está a tiempo de reinventarse y seguir creciendo y madurando cuando vuelve a Texas. “Crece a tu propio ritmo” es otro de sus lemas, lo que contribuye a hacer de esta serie un canto optimista para cualquiera, que siempre puede tener un futuro mejor por delante. </p><p>El <strong>estilo narrativo es el perfecto para estos personajes y esta historia. </strong>La búsqueda de los momentos pequeños, sin épica, con pellizco, con un ritmo tranquilo, que ofrecen tiempo para fijarse en los detalles de las relaciones. </p><p>Como dice Paul Thureen, el otro creador de la serie: “una conversación entre los dos amigos en el coche o como comen juntos un donut”. Lo hemos visto en muchas comedias naturalistas independientes, y cuando se logra, como aquí, se convierte en algo conmovedor y reconfortante. </p><p>Eso sí, la han rodado en torno a Chicago, no en Texas, en parte porque el estilo de interpretación que los productores ejecutivos identifican en torno a la ciudad era el que buscaban, con una naturalidad que les ha valido para los numerosos papeles pequeños.</p><p>La serie anima a lo largo de sus temporadas a<strong> buscar refugio en la comunidad como forma de crear lazos fuertes</strong> y compartir lo bueno y lo malo. La religión aparece como posibilidad según avanzan los episodios, algo muy real en el medio oeste estadounidense.</p><p>El grupo que acoge a los protagonistas desde el principio se estructura alrededor de lo <em>queer</em>, pero también de la música, que ofrece a los protagonistas un mundo extraordinario en mitad de la rutina. </p><p>Los guionistas afirman que introducir este aspecto de la vida de Everett ha sido una de las mejores cosas del proyecto. Ver como vertebra su forma de entender la vida y lo que significa en su familia lo musical. </p><p><strong>Amor de amigos</strong></p><p>En Venecia hay una calle dedicada al amor de los amigos, Amore dei amici. Según <em>Corto Maltés</em>, de Hugo Pratt, uno de los tres lugares mágicos que pueden abrir puertas a países maravillosos y otras historias. </p><p>En <em>Somebody, somewhere</em> la amistad que se muestra es una historia de amor, según sus creadores, y también ofrece un portal mágico a una vida plena, feliz y que ofrece refugio ante la adversidad.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Feb 2025 19:41:29 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Piedad Sancristóval]]></author>
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      <media:title><![CDATA['Somebody somewhere', una oda a la amistad y a las segundas oportunidades]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Series televisión,Orgullo LGTBI,Activismo LGTBI]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['El circo de los muchachos', la insólita historia de una utopía republicana en pleno franquismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/series/circo-muchachos-insolita-historia-utopia-republicana-ninos-pleno-franquismo_1_1904826.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/91c30971-88be-4957-a486-ffdad87be0d4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'El circo de los muchachos', la insólita historia de una utopía republicana de niños en pleno franquismo"></p><p>Los que tengan una edad lo recordarán porque fue un <strong>fenómeno mundial.</strong> Los más jóvenes no pueden ni empezar a imaginar lo <strong>insólito </strong>y <strong>fascinante </strong>de una historia de otro siglo, que comenzó en <strong>Benposta</strong>, a las afueras de <strong>Ourense</strong>, y llegó hasta el Madison Square Garden de <strong>Nueva York</strong>, el Grand Palais de <strong>París </strong>y otros escenarios de <strong>Japón, Australia</strong> y <strong>Latinoamérica</strong>. Una <strong>utopía republicana de niños en pleno franquismo </strong>que empezó como revolucionario proyecto educativo y terminó convertido en el mayor espectáculo del mundo. En serio, así fue.</p><p>Todo empieza en la <strong>Ciudad de los Muchachos</strong>, fundada por el <strong>padre Jesús Silva </strong>junto a quince jóvenes, creó de la nada una ciudad y un proyecto pedagógico para chicos sin recursos en la España franquista de <strong>1956 </strong>en Benposta, una finca en los arrabales ourensanos. 'El Cura', como se le conocía, creó una 'nación de muchachos', con moneda, pasaporte e incluso aduana propia, gobernada por niños, y con el beneplácito del gobierno y de la iglesia franquistas, donde en plena dictadura tenían procesos democráticos para elegir a sus alcaldes. <strong>Una república independiente de facto.</strong> Con el paso del tiempo, Benposta se convirtió en una ciudad impregnada de arte, educación e ilusión y Silva fundó <strong>El circo de los muchachos</strong>, un show que recorrió el planeta impresionando al público con sus dotes circenses.</p><p>"El circo de los muchachos fue en su momento, en los años setenta, lo que hoy podría ser el <strong>Circo del Sol</strong>", remarca a <strong>infoLibre </strong>Elías León Siminiani, director y coguionista junto a Pepe Coira de la serie documental <em>El circo de los muchachos</em>, que acaba de llegar a <strong>Prime Video</strong> y que, a lo largo de cinco episodios de una hora, nos trasporta a un universo casi de realismo mágico que empezó con el proyecto educativo y se consolidó globalmente con la fundación en <strong>1963 </strong>en la propia Ciudad de los muchachos de la primera escuela de circo de España (y segunda de Europa, después de la del Circo Ruso de Moscú).</p><p>Siminiani habla de una "utopía construida por un grupo de muchachos, que se convirtió en una <strong>república independiente de niños</strong> en pleno franquismo" y que con el paso de los años constituyó un circo que llegó a ser "uno de los <strong>espectáculos en vivo</strong> más importantes del mundo". Una vez hecho el resumen, explica que es una "<strong>anomalía </strong>absoluta que esta república de niños, con autogobierno y pasaporte propio" es, asimismo, fuera "permitida" tanto por el régimen franquista como por la propia iglesia española a finales de los años cincuenta: "Pudo ser y luego crecer porque<strong> pasó un poco bajo radar.</strong> Fue una cosa que sucedió en un pueblo en pleno <strong>rural gallego </strong>a pocos kilómetros de Ourense, y también está el factor de que pudo ser visto como un juego de niños, algo que de alguna manera era <strong>inofensivo</strong>, y que tampoco le venía mal a un franquismo que había salido de la autarquía, para así poder tener algunos elementos que de cara al exterior pudieran dar la idea de que España no era tan dura y tan represiva como se la había pintado. Se hizo un poco la <strong>vista gorda</strong> porque al franquismo le vino bien, aunque realmente en su germen ideológico era ciertamente <strong>revolucionario</strong>". </p><p>El propio Franco llegó a recibir al padre Silva y a una representación del Circo de los muchachos en su máximo esplendor, que coincidió con el tardofranquismo más tardío, al que "este tipo de gestos le venía muy bien y por eso los permitían". "Había ya una contestación muy fuerte en la sociedad y esta idea de unos niños que daban la vuelta al mundo con su circo son imágenes muy <strong>benignas</strong>, algo que al tardofranquismo le vino fenomenal", añade el cineasta, quien junto a todo su equipo ha llevado a cabo una "<strong>labor titánica</strong>" que arranca hace ahora cuatro años cuando en Benposta, un lugar ahora "prácticamente abandonado", aparecieron "cintas y cintas en todos los formatos audiovisuales posibles". "Cuando empezamos a hacer la historia nos dimos cuenta de que no solo estaban estas <strong>800 horas,</strong> es que había reportajes e imágenes del circo en muchísimas partes del mundo, tanto por el interés en el proyecto pedagógico que hizo que se acercaran televisiones de muchos países a estudiar el sistema educativo de Benposta, como por el propio circo. Empezó así una captación de material en una quincena de países y al final nos juntamos con<strong> 2.000 horas de archivo</strong>, que es lo que hemos estado cribando durante dos años y rodando paralelamente", destaca.</p><p>El número más emblemático del Circo de los muchachos, que llegó a acoger a unos <strong>50.000 niños</strong> de diferentes nacionalidades duranta su funcionamiento, era <em><strong>La pirámide de arlequines</strong></em>, figura de equilibrio en la que los miembros del circo hacían la forma de una pirámide subidos unos sobre los hombros de los otros, a partir de una premisa que buscaba transmitir el mensaje de transformación social: 'El fuerte abajo, el débil arriba y el niño en la cumbre'. Y es que el padre Silva "tenía muy claro el poder de la imagen", hasta el punto de que hoy "habría sido un gran <em><strong>influencer</strong></em>", según Siminiani, quien remarca que, efectivamente, allí donde iban "lo primero que hacían era su pirámide de arlequines delante de alguna maravilla del mundo". "Imagina un portfolio con eso, porque luego iban consiguiendo más actuaciones gracias a eso. Es muy <strong>desbordante </strong>ver esas pirámides delante del <strong>Machu Pichu</strong>, de la <strong>Estatua de la Libertad</strong> o el <strong>Palacio Imperial</strong> de Tokio. Es muy loco", subraya.</p><p>Un proyecto ciertamente innovador comandado por el padre Silva, un personaje con todo el peso de esa palabra que "responde al perfil de lo que en el tardofranquismo se llamaron <strong>curas rojos</strong>". "Es un cura de clara inspiración <strong>progresista</strong>, sino directamente <strong>izquierdista</strong>", resalta el realizador: "Un jesuita con una educación muy avanzada para su época, una persona muy culta, muy visionaria y revolucionaria, que luego justificaría lo que se llamo teología de la liberación en los años setenta, que estaba muy apegada a las <strong>revoluciones de izquierdas</strong> de Latinoamérica", explica, recordando a su vez que justo por eso tuvieron <strong>problemas </strong>cuando en 1978 pasaron con su gira por todas las dictaduras de Latinoamérica de <strong>Salazar, Videla o Pinochet</strong>: "Él consideraba que el circo era un estandarte para aportar un mensaje revolucionario, para la construcción de un mundo mejor y más igualitario, y esto lo iban anunciando con el <strong>'mensaje de paz</strong>', que básicamente era una cosa que él inventa y le llevó a tener problemas".</p><p>La Ciudad de los Muchachos atrajo la atención de <strong>sociólogos</strong>, <strong>pedagogos </strong>y <strong>expertos en arte</strong> de todo el mundo. Sin embargo, con el tiempo, fue salpicada por conflictos políticos externos e internos, teniéndose que enfrentar a polémicas y rebeliones que llevaron la gestión <strong>megalómana </strong>del padre Silva a un declive progresivo durante los años noventa y acelerado al entrar en el siglo XXI. Especialmente relevante es el encontronazo con la <strong>Xunta de Galicia presidida por Manuel Fraga</strong> por los terrenos de Benposta, que eran la expansión urbanística natural de la ciudad de Ourense en plena época de <strong>especulación </strong>y trasvase inmobiliario. "No es que Fraga tuviera la culpa, es que se produjo un enfrentamiento bestial de dos personajes <strong>desmesurados</strong>, que se creían imprescindibles para el devenir de la humanidad", resalta el director.</p><p>Y todavía continúa: "De hecho, <strong>Fraga al principio ofrece al cura </strong>unos terrenos para que se pueda llevar Benposta a otro sitio, la renovación del convenio educativo y 400 millones de pesetas. Si el cura hubiera aceptado esa oferta probablemente Benposta hoy seguiría existiendo en otro sitio, pero se negó porque considera que ese es una especie de <strong>lugar sagrado</strong>, donde está enterrada su madre y se quiere quedar ahí. A partir de ese momento, los dos se aplican con sus armas a luchar por ese lugar, que es extraño porque los dos han muerto y a día de hoy sigue como si no fuera de nadie. Al final salió a <strong>subasta pública,</strong> pero ese terreno mantiene las instalaciones prácticamente <strong>destruidas </strong>de la antigua Benposta. Es de varias personas que la compraron en subasta y el estadio de fútbol que se querían llevar ahí para poder extender la ciudad sigue estando donde estaba. Es una guerra que tiene un fondo de especulación con el terreno y que arrasó todo. <strong>Murieron los contendientes y ahí quedan las ruinas</strong>".</p><p>Para terminar de complicar la situación y acelerar la decadencia, no faltaron tampoco denuncias por traer a <strong>menores afectados por el huracán Mitch sin los permisos correspondientes</strong> y viviendo prácticamente en situación de abandono. Incluso acusaciones de <strong>pederastia</strong>, aunque "no se probó nada" y se referían a la institución, pero no personalmente al cura. "Tú escuchas hoy en día cura y niños y te viene automáticamente esa posibilidad, pero esto no tiene que ver con eso. Es una cuestión de una <strong>decadencia interna de la propia institución</strong> que hace que los niños que están al final estén en una situación de abandono e incluso de <strong>maltrato</strong>. Hay ahí un problema más de degradación de la propia institución, al punto de que los muchachos <strong>mayores maltratan físicamente y pegan</strong> a los pequeños. Es eso más que por un caso de pedofilia o abuso sexual por parte de sacerdotes, cosa que aquí no tiene que ver", explica Siminiani, lamentando que se enturbiara todo tanto con el paso de los años: "Pero es importante decir que hay <strong>otros lugares donde la familia de Benposta sí creció bien</strong>, como en <strong>Colombia</strong>, que es hoy una institución que sí ha sabido cambiar con el paso del tiempo y es esencial para ofrecer una educación y una vida a niños del narcotráfico. Y en Madrid hay otra institución hermana de Benposta, la <strong>CEMU</strong>, que está en <strong>Leganés</strong>, que ahora mismo está acogiendo a niños migrantes y está haciendo un trabajo modélico".</p><p>Después de la <strong>última función del circo, en Madrid en 2003</strong>, el remate final para esta historia fue el <strong>fallecimiento en 2011 del padre Silva</strong>. Eso sí, en Benposta Ourense hay actualmente viviendo una pequeña comunidad de unas treinta personas que son antiguos muchachos y sus familias. "Hacen vida en comunidad y subsisten en su día a día, pero no queda nada del viejo proyecto. Es un <strong>lugar muy decadente, cerrado a un 70%</strong> y que debería ser intervenido para poder rehabilitarlo y convertirlo en algo tipo <strong>museo</strong>, porque realmente tiene una memoria y una historia muy interesante, particularmente desde el punto de vista educativo, porque el proyecto pedagógico que se desarrolló allí fue muy pionero en España y hoy es un poco lo que se aplica en gran parte, con toda esa idea de la autonomía del niño", relata el cineasta, aprovechando de paso para aclarar que la Ciudad de los muchachos no era ni un orfanato ni un reformatorio: "Realmente era una<strong> utopía educativ</strong>a, un espacio de acogida y educación para niños, que en principio no tenían las mejores condiciones. Pero <strong>no eran necesariamente para nada niños de la calle.</strong> Cuando aquello empezó a hacerse famoso acogió a niños de todo tipo, incluso procedentes de otros lugares del mundo porque habían oído hablar del circo. Es un proyecto muy singular, como cualquier otra utopía, en este caso educativa, pero <strong>no responde al concepto de orfanato</strong> o centro de acogida, es una cosa mucho más <strong>luminosa </strong>en origen que todo eso".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 Nov 2024 17:03:12 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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      <media:title><![CDATA['El circo de los muchachos', la insólita historia de una utopía republicana en pleno franquismo]]></media:title>
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      <title><![CDATA['Celeste' no es Shakira pero casi: "No pagar impuestos es de los pocos delitos que tienen buena fama"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/series/celeste-no-shakira-si-carmen-machi-no-pagar-impuestos-delitos-buena-fama_1_1901376.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/49ed5560-3939-48c2-ba38-74ee0803521f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'Celeste' no es Shakira pero casi: "No pagar impuestos es de los pocos delitos que tienen buena fama""></p><p>La gente prefiere encontrarse un <strong>bulto en la ingle</strong> que una <strong>carta de Hacienda</strong> en el buzón. No lo digo yo, lo dice un inspector de la Agencia Tributaria de lo más clarividente que sabe perfectamente lo que piensa de ellos el resto de la gente. ¿Reconoce un inspector de Hacienda a qué se dedica cuando va invitado a una <strong>boda </strong>y charla con desconocidos? Otra interesante reflexión que nos da una idea de la estigmatización que tiene esta profesión en nuestra sociedad, a pesar de tratarse de alguna manera de <strong>funcionarios de élite</strong> con una preparación multidisciplinar. Por cierto, ¿alguien conoce a un inspector de Hacienda? No es que vayan por ahí precisamente contando a propios y extraños lo que hacen pero, como las meigas, haberlos haylos (y haylas).</p><p>"Los inspectores de Hacienda son una especie de bichos que la gente no quiere tener cerca", remarca a <strong>infoLibre </strong><a href="https://x.com/diego_san_jose?ref_src=twsrc%5Egoogle%7Ctwcamp%5Eserp%7Ctwgr%5Eauthor" target="_blank" >Diego San José</a>, creador de Celeste, el nuevo <strong>thriller tributario</strong> de Movistar Plus+ que pone la fiscalidad en el centro de la trama a través de los ojos de una <strong>Carmen Machi</strong> convertida en una sagaz y dedicadísima profesional de la Agencia Tributaria que sigue los pasos de una <strong>estrella de la música latina </strong>de éxito planetario que debe unos cuantos millones al erario público. Por aquello de que la realidad siempre supera a la ficción bien podría tratarse de <a href="https://www.infolibre.es/economia/shakira-explica-carta-problemas-hacienda-subyace-prejuicio-machista_1_1873085.html" target="_blank" >Shakira</a>, si bien también se mencionan a futbolistas famosos que igualmente podrían recordarnos al caso de <a href="https://www.infolibre.es/mediapart/fundacion-messi-partidos-beneficos-hacian-ganar-dinero-estrellas-futbol_1_1149888.html" target="_blank" >Messi</a>. La inspiración, cuanto menos, está ahí.</p><p>"Me gusta ser honesto con el espectador y no jugar a engañar a nadie: <strong>si lo que te interesa es la historia de Shakira, la serie no te va a satisfacer</strong>, porque no recorremos ese viaje, no caemos en ese lado de la historia que conocemos a través de la prensa rosa o del <strong>sensacionalismo</strong>", aclara de antemano San José, explicando que a partir de esos grandes nombres ellos se van al lugar desconocido: el de <strong>quienes son los inspectores de Hacienda</strong> detrás de los casos más famosos que todos conocemos. "Esa parte tan oculta es la que nos interesaba y con esa premisa en la cabeza lo que hicimos desde el primer episodio es decir que la historia del artista es solo el ratón que persigue al gato, pero el gato es el protagonista. La inspectora Sara Santano es lo contrario a una Shakira y es quien nos lleva en la historia y la parte que nos interesa", apunta.</p><p>Y es que la verdadera protagonista de <em>Celeste </em>es <strong>Sara Santano</strong> (Carmen Machi), una inspectora de hacienda que ha dedicado toda su vida a la recaudación de impuestos. Eso es lo único que ha hecho desde que se <strong>sacó las oposiciones siendo una veinteañera </strong>hasta hoy que, después de más de treinta años entregados a la Agencia Tributaria, ha llegado el momento de prejubilarse. O eso creía ella. Porque el último día recibe el encargo más importante de su carrera: demostrar que Celeste, la gran estrella latina, <strong>reside en España y tiene que pagar aquí sus impuestos</strong>. Una misión de la que dependen veinte millones de euros para las arcas españolas. Para ello, Sara tendrá que aparcar su vida para recorrer la de Celeste y demostrar que pasó aquí 184 días. La mitad del año más uno.</p><p>Podría pensarse que la protagonista es la <strong>estrella del pop</strong> y que en la serie hay "mansiones, gente guapa, bailes, sexo, Miami...". Podría pensarse porque podría haber sido así si hubiera querido el equipo comandado por Diego San José -con dirección de Elena Trapé y guion de Daniel Castro, Oriol Puig y el propio creador-. Pero eligieron contar otra historia en al que en lugar de <strong>glamour </strong>y fuegos artificiales hay reflexiones sobre la <strong>soledad </strong>o los sentimientos cuando uno se <strong>jubila </strong>después de una vida entregada al trabajo: "Cosas que así dichas no suenan atractivas. Pero nosotros queríamos llegar a enamorar al espectador con Sara Santano, que de entrada es alguien de quien no solo no te enamorarías, sino que tendrías <strong>todos los recelos del mundo</strong>, porque un inspector de Hacienda es aparentemente un personaje muy antipático".</p><p>"Tenemos una <strong>trampa </strong>que está guay desvelar desde el principio, y es que Celeste no es la protagonista. La artista latina, luminosa, vistosa, no es nuestro foco de interés, sino que a todos los que hacíamos la serie nos interesaba una <strong>mujer de 62 años, inspectora de Hacienda, </strong>en sus últimos días de trabajo y con una vida absolutamente gris. Pudiendo mirar al lado <strong>luminoso </strong>de la foto , todos nos sentíamos más honestos mirando a la parte <strong>triste</strong>", señala San José, guionista de cine y televisión especializado en comedia en títulos tan populares como <em>Ocho apellidos vascos, Ocho apellidos catalanes, Pagafantas, Las aventuras de Tadeo Jones, El Intermedio, Vaya Semanita</em> o <em>Vota Juan</em>, que en esta ocasión se aleja de lo previsible para llevar al espectador a un sitio diferente.</p><p>Un sitio en el que hay cierta labor de <strong>pedagogía tributaria</strong> en unos diálogos que nos recuerdan la importancia de la fiscalidad para mantener nuestro estado del bienestar. Para ello, hubo una fase previa de <strong>documentación </strong>en la que por supuesto no faltaron las entrevistas con inspectores, asesores y altos mandos de la Agencia Tributaria. "Hemos sido muy <strong>rigurosos </strong>en la parte técnica para usar la terminología exacta y concreta. También en la parte humana, que es la más desconocida. <strong>Muy pocos conocemos a inspectores de Hacienda en persona</strong>, entre otras cosas porque muchas veces <strong>no reconocen que lo son en según qué ámbitos </strong>para evitar el peñazo de preguntas capciosas o convertirse en protagonistas de la conversación", indica el creador de la serie, añadiendo: "Nos interesaba esa parte <strong>misteriosa </strong>de un elemento fundamental de nuestra sociedad, porque al fin y al cabo es un agente que recauda todo lo que es el <strong>dinero que va a ir a lo público</strong>. Queríamos conocerles a ellos, porque es también una <strong>buena manera de conocer a España,</strong> que es una especie de ánimo que yo tengo siempre con todo lo que hago".</p><p>Desde este entendimiento habla San José después de haber elaborado "una especie de recorrido sobre <strong>lo que piensa España de lo fiscal, </strong>que es una buena manera de definir según qué tipos de ciudadanos". Como el <strong>paparazzi </strong>(interpretado por <strong>Manolo Solo</strong>) que persigue a Celeste, que se asusta cuando conoce a Sara Santano y pega un <strong>respingo </strong>que bien puede ser mayoritario, y que de alguna forma representa una posición que posiblemente sea mayoritaria en España, que es "el <strong>cinismo </strong>hacia los impuestos". "Es eso de 'de qué sirve que yo los pague si luego los van a <strong>malgastar</strong>'. Una posición que curiosamente es de las pocas cosas que pueden pensar a la vez alguien de izquierdas y alguien de derechas en España", resalta. </p><p>Y aún continúa Diego San José: "Los de <strong>izquierdas </strong>y los de <strong>derechas </strong>se llevan la contraria en prácticamente todos los asuntos de la sociedad, pero en eso en cambio sí que hay un acuerdo. El que no tiene nada y el que tiene mucho están de acuerdo en eso de 'para qué pagar impuestos'. Es paradójico que <strong>solo los impuestos nos pongan de acuerdo </strong>a todas las Españas que están siempre peleándose con todo. Lo único que pone de acuerdo a todas las Españas es el <strong>odio al inspector de Hacienda </strong>que, por otro lado, es un funcionario de élite, que tiene una de las oposiciones del Estado más complicadas de aprobar porque son expertos en economía, fiscalidad, Derecho... Serían la <strong>excelencia </strong>en un Estado moderno en el que ser una persona muy capacitada tuviera <strong>respeto social</strong>".</p><p>Muy al contrario, sin embargo, "no pagar impuestos es de los pocos <strong>delitos que tienen buena fama</strong>". Así, mientras el resto de infracciones las vemos desde donde hay que verlas, y comprendemos lo que son, resulta que "incluso el que <strong>no paga impuestos se convierte en alguien respetado</strong>". "Alguien que dice 'me he ahorrado 2.000 euros haciendo no sé qué', aunque se lo esté quitando a la gente a la que se lo está contando, se convierte en un tipo de repente con buena prensa", plantea San José, que pone un ejemplo bien sencillito: "De tan infantil y tan matemático es ridículo, pero si yo llego a una cena con amigos montando una moto que acabo de <strong>robar</strong>, me convierto en un tipo al que se le ha ido la cabeza. Pero si llego y digo que me he ahorrado 10.000 euros porque en una herencia he encontrado un truco para no pagar me convierto en el <strong>puto amo</strong>".</p><p>Esto se debe, en su opinión, a que con lo fiscal y con los impuestos tenemos una relación que "vemos como un <strong>robo </strong>que nos hace el Estado" porque estamos acostumbrados a disfrutar de <a href="https://www.infolibre.es/premios-infolibre/eduard-fernandez-hay-defender-publico-dientes-si-no-caos_1_1899419.html" target="_blank" >servicios públicos</a> que ya estaban ahí cuando nacimos. "Pensamos que <strong>surgen de la naturaleza las infraestructuras, la sanidad o la educación</strong>", resume, tratando de que nos demos cuenta de la suerte que tenemos en un país como España: "Luego viajas y te das cuenta de que la vida no es así, que eso cuesta un dineral y que hay <strong>países donde pagan muy pocos impuestos,</strong> pero la seguridad se la tienen que pagar los barrios ricos. No olvidemos que estas cosas que damos por hechas no solo no están hechas sino que hay que pagarlas entre todos".</p><p>Sara Santano lleva de esta manera al espectador a un cierto tipo de <strong>empatía </strong>tan inesperada como inédita pues, volviendo al principio, un inspector de Hacienda siempre es un poquito <strong>incómodo</strong>, aunque esté en tu equipo. "Esta serie no va a hacer que alguien que odia los impuestos diga '<strong>a ver cuando llega el IRPF del año que viene</strong>'", concede divertido el guionista, quien duda del poder transformador de la ficción hasta ese punto, pero sí aspira a "<strong>matizar las opiniones </strong>de algunos espectadores". "En España nos pasa que de fiscalidad y de lo público nadie nos ha hablado en el <strong>colegio </strong>ni en el <strong>instituto</strong>, nadie nos ha hablado de impuestos ni nos ha explicado por qué lo que recibimos de un estado del bienestar moderno es tan importante. Por eso, no creo que una serie pueda llegar a cambiar esa <strong>falta de conciencia fiscal</strong> tan elevada. La gente debería llegar a ver la serie ya con una explicación y una conciencia fiscal que tiene que venirnos en la educación. Pero, al mismo tiempo, sí puede ser una especie de <strong>cortocircuito </strong>a las ideas preconcebidas del espectador", termina.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 Nov 2024 20:32:22 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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      <title><![CDATA[Javier Giner: "Yo no conozco a ningún agresor sexual que sea adicto. No mezclemos"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/series/javi-giner-personas-son-adictos-adictas-no-son-agresores-sexuales_1_1893019.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9f7625f1-e0e7-4862-a86b-897e8c3c82ed_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Javier Giner: "Yo no conozco a ningún agresor sexual que sea adicto. No mezclemos""></p><p>No se considera un gurú, ni quiere ser referente de nada para nadie, pero Javier Giner (Barakaldo, 1977) ha acometido un proyecto en dos tiempos sobre su propia adicción que resulta ser profundamente inspirador. Primero fue el libro, <em><strong>Yo, adicto</strong></em> (Ediciones Paidós, 2021), y ahora es la serie, igualmente titulada, que acaba de estrenarse en Disney+ con un esplendoroso<strong> Oriol Pla</strong> como protagonista, convertido en un Javier Giner multiplicado exponencialmente para lo malo y para lo bueno. La serie del momento, dure lo que dure hoy en día eso, en la que traslada a la pantalla –codirigiendo con Elena Trapé– la espiral autodestructiva de adicción al alcohol, las drogas y al sexo que le llevó a ingresar con treinta años, allá por 2009, en un centro de rehabilitación. "Un acto desesperado de supervivencia porque, si no, te mueres", recalca a <strong>infoLibre, </strong>para luego compartir, sin querer ponerse de ejemplo para nadie, la clave para recuperarse: "Hay dos mandatos para comenzar el proceso para poder salir: tener conciencia de enfermedad y pedir ayuda".</p><p><strong>¿Qué es, si acaso alguien todavía no se ha enterado, </strong><em><strong>Yo, adicto</strong></em><strong>?</strong></p><p>Es una serie basada en hechos reales en la que el protagonista se llama como yo y básicamente cuenta mi caída a los infiernos de la adicción y mi posterior recuperación en un centro de desintoxicación. Es un relato autobiográfico de mi proceso terapéutico para superar la adicción.</p><p><strong>¿Por qué convertir tu relato ahora en serie?</strong></p><p>Hay una diferencia fundamental y es que en el libro el cien por cien de lo narrado es verídico y ocurrió tal y como es, por lo que solo existe mi voz. A la hora de transformarlo al audiovisual ha habido una multiplicación de factores, de manera que el Javier Giner de la pantalla ya no me representa solo a mí, sino a multitud de personas que están ahí fuera y no tienen la posibilidad de explicarse a sí mismas. En la serie hay muchas cosas que hace el personaje que yo no llevé a cabo. El límite autoimpuesto a la hora de crear la serie, eso sí, es que todo lo que se narre haya ocurrido en la realidad, pero eso no quiere decir que haya ocurrido exactamente como en la serie.</p><p><strong>El papel de Oriol Pla es tan contundente que el espectador apenas puede concebir que hay otro Javier Giner más real que no sea él.</strong></p><p>Desde el principio, tanto Oriol como yo y todo el equipo estábamos empapados de alguna manera por una sensación que yo tenía: aquí no hay cinturón de seguridad. O vamos con todo o no vamos, porque no es una serie que se pueda hacer a medias tintas quedándote en un terreno intermedio. Es una serie muy arriesgada, pero todos íbamos tras la especie de unicornio que era conseguir que cualquier espectador viera a los seres humanos antes de ver a los enfermos y enfermas. Siempre tuvimos claro que era una serie visceral, para poner las tripas encima de la mesa y contar sin ningún pudor que estos somos nosotros y nosotras. Era la manera de hacer lo que estábamos intentando, esto es, desestigmatizar a los enfermos y enfermas y de alguna manera conectar con una humanidad inherente al hecho de estar vivos. Para hacer eso, necesitaba rodearme de personas entre comillas tan kamikazes como en un momento dado puedo ser yo, y ahí encontré a Oriol, mi gran apoyo y compañero. El trabajo tan profundo que he hecho con él trasciende con mucho la relación entre director y actor, pues estuvimos casi un año trabajando en el personaje, que es algo impensable en el audiovisual. Estos días se me está diciendo que soy muy valiente, pero es que mi valentía sola como tal no hubiera llegado a esto. Si da la sensación de que soy valiente es porque alrededor tengo un ejército de actores y actrices muy valientes que también se lanzaron al vacío conmigo.</p><p><strong>Ya has mencionado la estigmatización. ¿El adicto se siente siempre estigmatizado, señalado y sobre todo solo?</strong></p><p>Sí. El adicto, en el momento más oscuro, primero siente mucha culpa, mucha vergüenza, mucha soledad y mucho rechazo hacia sí mismo. La enfermedad de la adicción, a no ser que la hayas sufrido en primera persona o tengas personas muy cerca que la hayan sufrido, no es tan conocida y no se explica bien. Porque se explica a través del imaginario de lugares comunes y estereotipos. Si yo te digo 'yonki' en tu cabeza aparece una imagen muy concreta que yo ya sé cual es, no necesito que me lo digas. Esa es una estigmatización, porque ese es un tipo de yonki, pero yo también soy yonki. Y esa persona y yo compartimos una misma enfermedad aunque vengamos de contextos completamente distintos.</p><p><strong>¿Pretende esta serie ser un cable a tierra para quienes estén en esos momentos oscuros?</strong></p><p>Hay una motivación inherente a la serie que es intentar explicar la adicción desde un lugar mucho más profundo y mucho más real, porque al final no entender qué es la adicción hace que sea muy difícil de identificar. Yo aprendí lo que era la adicción en un centro de desintoxicación. Antes de entrar en ese centro yo no me reconocía como alcohólico, porque yo tenía el imaginario social del alcohólico. Cuando no hablas de una manera adulta, madura y profunda de enfermedades que están a la orden del día perdemos mucha capacidad de detección y de identificación. De manera inconsciente he hecho una serie que me gustaría haber visto a mí mismo cuando estaba en el hoyo porque igual me hubiera ahorrado sufrimiento, me hubiera salvado del dolor que tuve que atravesar.</p><p><strong>¿No nos reconocemos como adictos nosotros mismos, ni a los que tenemos alrededor, y así no podemos ser conscientes de los estragos que las adicciones provocan en nuestra salud mental?</strong></p><p>De hecho, es que la enfermedad de la adicción es como una bomba atómica exponencial, que no solo te arrasa a ti mismo sino que arrasa todo lo que te rodea. Una de las primeras cosas que necesita el adicto para salir de su enfermedad es la conciencia de enfermedad. En la serie se cuenta. Yo cuando entro en la clínica después de haber tocado fondo lo hago sin conciencia de enfermedad, pensando que los enfermos son los que me rodean, pero no yo. Eso les pasa a todas las personas que ingresan en una clínica de desintoxicación. Por muy hecho polvo que estés, el sistema de negación es tan potente que ves a los demás hechos polvo pero piensas que estás mucho mejor que ellos. Hay dos mandatos para comenzar el proceso para poder salir: tener conciencia de enfermedad y pedir ayuda. </p><p><strong>¿Por eso acaban los capítulos con ese letrero de aviso: 'no estás solo'?</strong></p><p>Es que cuando una persona está atravesando el momento más oscuro de su adicción, con una compulsividad incontrolable, ahí hay además grandes dosis de rechazo hacia uno mismo, culpa y vergüenza. Vives un poco como si fueses un vampiro, intentando que los demás no se den cuenta. Una motivación muy profunda en la serie es acompañar a todas esas personas que están ahí fuera, con las que yo sé que comparto una enfermedad. Por eso, es decirle a todas las personas que puedan acercarse a la serie que ni están solas, ni tienen que tener vergüenza y que lo importante es pedir ayuda. Ese fue el primer paso que yo di y a partir de ahí salí. Estos días me está escribiendo mucha gente por privados en redes sociales y es lo que les digo todo el rato: no estáis solos, pedid ayuda.</p><p><strong>Pero claro, en la serie se dice varias veces que ese centro de rehabilitación "cuesta una pasta", porque no es un sitio público. ¿Esa es una gran flaqueza social?</strong></p><p>Sí. Hay un momento en la serie que una persona menciona que él salió adelante con Proyecto Hombre, que es un servicio público. Conozco a chicos y chicas que han superado la enfermedad a través de servicios públicos como pueden ser Alcohólicos Anónimos o Narcóticos Anónimos. Conozco a grandísimos profesionales de la sanidad pública que se dedican específicamente a las adicciones. Recursos públicos hay. ¿Son suficientes? Evidentemente que no. En la cúspide de la pirámide está la atención psicológica general y desde ahí todo hacia abajo. Y cuando en la Seguridad Social tienes acceso a un psicólogo cada tres meses, imagínate en un tema como puede ser la adicción, en el que no puedes recibir asistencia psicológica solo cada tanto tiempo. ¿Es una flaqueza del sistema? Sí. ¿Existen lugares y formas de salir adelante a través de la salud pública? También, y con grandísimos profesionales, tanto hombres como mujeres, a los que conozco en primerísima persona. Pero ojalá hubiese muchísimos más recursos, por supuesto.</p><p><strong>¿Quedan así fuera personas con menos dinero?</strong></p><p>Ingresarse en una clínica de desintoxicación no es como ir a un spa, no es algo que nadie haga por gusto. Nadie quiere ingresar en una clínica de desintoxicación. Nadie. Es un acto desesperado de supervivencia porque, si no, te mueres. No es cierto ese imaginario de que las clínicas de desintoxicación son para millonarios. Tú ingresas en una clínica de desintoxicación privada y el reflejo social y económico es absolutamente transversal, porque las personas con menos recursos van a hacer lo que sea por ingresar a ese familiar, y por eso te encuentras con familias totalmente hipotecadas, endeudadas o que han tenido que vender su casa para poder pagar un tratamiento. Es un tema de salud, de manera que si no lo encuentras por un lado lo vas a buscar por otro. Por eso, de nuevo, ojalá hubiese muchísimos más recursos públicos.</p><p><strong>¿Para conseguir que tengamos esos recursos públicos, habría que empezar, a nivel colectivo, por reconocernos como una sociedad adicta?</strong></p><p>Claro, y es que además la adicción está muy emparentada con muchos trastornos de salud mental. Yo tuve un trastorno de ansiedad cuando entré en la clínica, y hay muchas personas que tienen lo que se conoce como patología dual, es decir, dos enfermedades mentales simultáneas. Es necesario continuidad, seguimiento, apoyo, terapia intensiva. Es una enfermedad compleja de la que salir. Si de la adicción se pudiese salir con un chasquido de dedos no habría problema y no habría enfermedad. Pero toma mucho tiempo, mucha humildad y mucho trabajo personal.</p><p><strong>¿Ese trabajo personal pasa por hablar mucho en las familias con toda la confianza que no se suele tener?</strong></p><p>Tengo mucho la sensación, aunque suene un poco de iluminado, de que en esta sociedad tendemos a no hablar en profundidad de las cosas verdaderamente importantes. Estamos muy entretenidos con el <em>brilli brilli,</em> pero hay ciertas cosas que no tratamos en profundidad como se necesita. ¿Cuántas personas que conocemos van al psicólogo o la psicóloga? Vivimos en una sociedad adictiva, estamos rotos y no pasa nada en compartir esas grietas que tenemos, mostrarnos vulnerables y hablar de las cosas. Una de las cosas que más satisfacción bien entendida me está dando es la cantidad de gente que no es adicta que me está escribiendo desde que se estrenó la serie, que son personas entre comillas normales, funcionales, sin ningún trastorno de salud mental diagnosticado, pero sin embargo se sienten profundamente identificadas con lo que le ocurre a Javier en la serie y las cosas de las que habla.</p><p><strong>En la clínica se entra solo y renegando, pero de repente se rompe la barrera y la sanación llega como parte de un grupo. ¿En lo colectivo está la respuesta?</strong></p><p>Espero que se perciba como contundente esa defensa radical de lo colectivo como un poder que multiplica la individualidad. En una sociedad que es cada vez más individualista, en la que cada vez hablamos menos y peor, quería lanzar un mensaje a favor de la importancia de lo colectivo. Porque lo colectivo salva. Yo me desintoxiqué, pero no lo hice solo. Me ayudaron los profesionales y también una red de apoyo, de vínculos y de afectos integrada por mis compañeros y compañeras. En la desintoxicación es súper importante esa red de apoyo, que es una demostración más de que de alguna manera cuando nos quedamos en nuestras burbujas de individuos, en plan 'lo mío va bien', hacemos una sociedad mucho más pobre. Se nos olvida mucho el poder que tiene lo comunitario. De hecho, el nombre es clínica de desintoxicación, pero se conocen como comunidades terapéuticas, así es como nos referimos a ellas los ingresados, porque son redes que se tejen, tan potentes que salvan. Es una serie muy política sin ser explícitamente política en el sentido de que es como un grito muy salvaje a favor de vincularnos desde las heridas que todos llevamos, de defender de alguna manera la humanidad y la vulnerabilidad que todos experimentamos en nuestra vida.</p><p><strong>¿Somos una sociedad tan adicta por el ritmo de vida que llevamos?</strong></p><p>En el centro de la adicción como enfermedad hay una aversión absoluta de la persona a sentir dolor, frustración, estrés, rabia... todas estas emociones que no sabe cómo gestionar y por eso quiere evadirse, y la forma de huir es utilizar unas sustancias que básicamente se utilizan para no sentir. Vivimos en una sociedad donde de alguna manera estamos tan expuestos a tal barbaridad de estímulos continuos de todo tipo, la sociedad del arreglo rápido en la que no hay tiempo casi ni para registrar lo que te está pasando, que resulta profundamente adictiva a muchos niveles. Pero también tengo que decir que yo vivo en esta sociedad y hace 16 años que no consumo drogas ni alcohol. Hay formas de lidiar con ello, pero cada vez se está poniendo más difícil. No es baladí ni es casual que los trastornos de salud mental se estén multiplicando, vivimos en una sociedad que es una olla a presión. También es importante recordar que nosotros formamos parte de esta sociedad, que no nos viene hecha. Volviendo a lo colectivo, también hay una responsabilidad individual de intentar hacer esta sociedad algo un poquito mejor.</p><p><strong>Hace unos días, tras conocerse el abandono de la política de Errejón, publicaste un mensaje en redes sociales a partir de un titular de prensa que te pareció peligroso: "Es muy importante señalar y recordar que la adicción al sexo y a otras sustancias no te convierte en un agresor sexual ni en un hombre que ejerce violencia sexual contra las mujeres. Implicar algo así es irresponsable y muy estigmatizador para los adictos".</strong></p><p>Cuando vi ese titular me pareció súper peligroso y, sobre todo, cobarde, porque me daba la sensación de que el problema real se estaba escondiendo detrás de un diagnóstico. Yo solo quería recordar que igual hay casos en los que una adicción va acompañada de ser un depredador o un agresor sexual, no digo que no, pero por favor, no lo generalicemos porque eso es estigmatizar a las personas que sufren de adicción. Yo no conozco a ningún agresor o agresora sexual que sea adicto o adicta. No he conocido a un solo compañero, ni a una compañera de ingreso o de tratamiento que sean agresores. Yo decía que vamos a poner el foco donde hay que ponerlo, y que un tema es si esta persona ha cometido una agresión sexual o ha cometido violencia sexual contra las mujeres, pero otro asunto es si es adicto al sexo y a las sustancias. No mezclemos, porque es muy estigmatizador y, sobre todo, le hace un flaco favor al verdadero debate, que debe estar en la supuesta agresión sexual, en el consentimiento, en el consentimiento viciado, en el patriarcado, el machismo, la violencia estructural del sistema contra las mujeres... Pero no nos vayamos por peteneras porque lo otro es otra cosa. El tema de Errejón fue para mí un poco un cataclismo y además muy peligroso, porque veía que se juntaban cosas, pues de repente había gente condenando prácticas de sexo perfectamente adultas y consentidas. Hostia, vayamos con cuidado y pongamos el foco donde hay que ponerlo.</p><p><strong>Y no afirmar que alguien adicto a la droga o al alcohol es per se un agresor sexual.</strong></p><p>Es que no es cierto. ¿Que puede darse el caso? Seguro. ¿Pero cuantos hombres agresores sexuales conocemos que no son adictos? Es como esconder el verdadero tema detrás de un diagnóstico. Tampoco quiero hablar de más del caso Errejón porque lo desconozco, pero ahí tenemos el tema de la adicción al sexo y a las sustancias: ¿quién ha diagnosticado eso? ¿Era simplemente un consumidor o realmente un adicto? Es que una adicción es una enfermedad muy seria que afecta dramáticamente a todas las esferas de tu vida. Hay mucha desinformación. Y viendo el primer comunicado de Errejón, que no fue capaz de pedir perdón, yo me pregunto: ¿No hay ni un solo hombre que sea capaz de pedir perdón? Empezar con esa palabra: 'perdón'. Pero ese primer comunicado era la política, la subjetividad tóxica, el personaje y lo otro. Al día siguiente sale el tema de la adicción al sexo y a las sustancias y da la sensación de que es un parapeto detrás del cual estar a refugio de alguna manera. Pero es profundamente injusto y estigmatizador para muchas personas que están ahí fuera, que son adictos y adictas y no son para nada agresores sexuales. Y que ya bastante tienen, porque ya es lo último que se necesita. Volviendo a lo de antes, si cuando te digo yonki ya está estigmatizado, encima ir a más, ir a más, y ahora eres yonki y encima agresor. Seamos serios y rigurosos con las cosas que decimos.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 Nov 2024 18:52:32 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Javier Giner: "Yo no conozco a ningún agresor sexual que sea adicto. No mezclemos"]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Cuando familia y sociedad no creen a las víctimas: la violencia sexual dentro de la pareja no es 'Querer']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/series/mayoria-victimas-violencia-sexual-suelen-encontrarse-resistencia-social-familiar-creidas_1_1888556.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d5738183-2d86-454a-91f7-a1f80831b688_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando familia y sociedad no creen a las víctimas: la violencia sexual dentro de la pareja no es 'Querer'"></p><p>Miren (<strong>Nagore Aranburu</strong>) está recogiendo sus pertenencias cuando inesperadamente regresa a casa su marido, Iñigo (<strong>Pedro Casablanc</strong>). El temor se hace físicamente real y se convierte en terror ante sus ojos. Tiene que aparentar normalidad, que todo está en el mismo sitio en el que estaba la última vez que se vieron, antes de que saliera de viaje de trabajo. Pero están en un lugar distinto hacia el que ella ha partido ya y él, cabeza de una familia vizcaína acomodada, no tiene ni la más remota idea: <strong>su esposa le acaba de denunciar por violación continuada</strong> después de treinta años de <strong>matrimonio </strong>y <strong>dos hijos</strong> en común. </p><p><strong>Soledad</strong>, incomprensión, desamparo, miedo, <strong>estigma</strong>, <strong>abandono </strong>de amigos y conocidos, confusión en sus propios hijos. Todo eso está en <em><strong>Querer</strong></em>, la serie de Movistar Plus+ dirigida por <strong>Alauda Ruiz de Azúa</strong> que nos muestra cómo el mundo de Miren se desmorona después de esta grave acusación que obliga a los <strong>hijos </strong>a elegir entre creer a su <strong>madre </strong>o apoyar a un <strong>padre </strong>que defiende su inocencia (y que busca en ellos, ambos varones, una complicidad de género a la vieja usanza). Un <strong>viaje familiar</strong> con mucha pendiente de desnivel que ascender y demasiadas curvas como para llegar a destino sin daños, que avanza en paralelo al <strong>proceso judicial </strong>con un único mismo objetivo: conocer la <strong>verdad</strong>.</p><p>"Cuando estás en una relación de muchos años que aparentemente empezó desde el sitio del amor, es muy difícil asumir de repente que la persona que tú querías, o que te decía que te quería, no te está tratando con respeto o directamente <strong>te está tratando de manera violenta</strong>, aunque sea una violencia más invisible y sofisticada", plantea a <strong>infoLibre </strong>Ruiz de Alauda. "Cuando no te quieren o no te respetan, y eso viene de la persona que se supone que te iba a querer y respetar, te empiezas a preguntar <strong>qué es el amor</strong>, qué es tratar bien a alguien y <strong>donde estás</strong>", apostilla.</p><p>Esa es la premisa de partida de esta serie de cuatro episodios, con guion de la propia cineasta junto a <strong>Eduard Sola</strong> y <strong>Júlia de Paz,</strong> que se adentra en un caso de violencia sexual dentro del matrimonio nada fácil de "juzgar a primera vista" y que pone en la pantalla "<strong>violencias más sofisticadas, más invisibles y difíciles de detectar</strong>" sin caer en nada "morboso" o "sensacionalista", sino hablándolo desde un sitio político, judicial y humano con mucha "sobriedad".</p><p>"Los productores, a los que les había gustado mucho <a href="https://www.infolibre.es/cultura/cine/cinco-lobitos-nacemos-damos-golpes-morimos_1_1236331.html" target="_blank" ><em>Cinco lobitos</em></a><em>, </em>me proponen desarrollar una serie que hable del consentimiento o no consentimiento dentro del matrimonio a partir de una mujer que denuncia a su marido. <strong>La idea me atravesó por muchísimos sitios.</strong> Recuerdo estar tiempo después pensando en cómo se puede denunciar y juzgar eso, cómo puede ser la narrativa en una pareja que ha estado muchos años junta, y <strong>en qué momento se pasa de una relación consentida a la violencia sexual</strong>, cómo ocurre eso que luego se mantiene en el tiempo. Entré porque fue un flechazo, sobre todo con muchísimas preguntas para las que no tenía respuestas fáciles", explica la cineasta.</p><p>Que el matrimonio tenga dos hijos jóvenes pero ya adultos —-interpretados por <strong>Miguel Bernardeau</strong> e <strong>Iván Pellicer</strong>— abre el conflicto a la manera en que las familias enfrentan una situación de este tipo. "La presencia de los dos hijos me parece un hallazgo dentro de la serie, porque de alguna forma estamos viendo en ellos dos a los herederos de esa generación, de esa manera de comportarse, a los herederos de esa educación. Uno de ellos más fluido o directamente bisexual y el otro, más mayor, el <strong>heredero de la violencia machista</strong> de la sociedad", apunta a <strong>infoLibre </strong>Casablanc, quien da vida al esposo denunciado, un personaje "muy potente porque es el acusado de malos tratos y de violación en el seno del <strong>matrimonio</strong>, pero a su vez es un tipo que tiene sus <strong>matices </strong>porque ama a su familia, quiere a su mujer y a sus hijos, pero de pronto se ve que le han quitado la tierra bajo los pies y su mundo se <strong>derrumba</strong>".</p><p>De esta manera, la trama se desarrolla en torno a los distintos puntos de vista de los <strong>cuatro protagonistas </strong>principales, que se construyen "a través de la mirada y el juicio de los otros", en palabras de Ruiz de Azúa. "En ese sentido, había un viaje importante que intentar ofrecerle al espectador, porque partíamos de la consciencia de que la mayoría de las víctimas de violencia sexual suelen encontrarse con una <strong>resistencia social y familiar para ser creídas</strong>. Automáticamente se las <strong>cuestiona </strong>o se las justifica de otra manera", remarca la directora, recordando asimismo que cuando una mujer empieza un proceso de denuncia y de intentar buscar una reparación "nunca sabe cómo va a ser", pues "es muy <strong>difícil imaginar qué onda expansiva</strong> puede tener eso en una familia". </p><p>"Así sale el sentimiento de '<strong>igual no tenía que haber denunciado</strong>', aunque también hay otras que encuentran reparación en la denuncia", añade, insistiendo en que en cualquier caso lo cierto es que "ninguna sabe cómo va a ser ese proceso y lo tienen que ir descubriendo poco a poco y gestionando como pueden". "Queríamos mostrar ese viaje, en el que lo <strong>económico </strong>es también importante, porque la violencia de género es transversal, pero que hubiera de repente una diferencia económica entre ambos nos permitía hablar de esa <strong>violencia económica, </strong>que vuelve a ser otra más difícil de detectar, aunque cuando pones en contexto las cosas y analizas los comportamientos también se puede llegar a ver", reflexiona la realizadora.</p><p>Es por ello que <em>Querer </em>"<strong>nos pone delante de un espejo</strong> de una manera muy cruda", en palabras de Casablanc, "ante una realidad que no hemos visto o no hemos querido ver durante mucho tiempo", lo cual nos puede hacer "reflexionar" y "cuestionarnos muchas cosas y tener cuidado con otras, para comportarnos de una manera diferente". "El <strong>sistema patriarcal está muy arraigado</strong>, el hombre siempre entra en el coche por la puerta delantera izquierda sin plantearse nada más", apunta a modo de ejemplo, añadiendo a partir de ese gesto tan rutinario que "todavía nos queda mucho para que ese patriarcado se difumine o se convierta en otra cosa".</p><p>Y todavía continúa el actor: "Siempre va a haber madres, mujeres, que sigan <strong>sufriendo </strong>el patriarcado por más que diga otra parte de la sociedad que estamos entrando en el <strong>feminazismo</strong>. ¿Quién desmonta los cimientos de algo tan patriarcal o tan <strong>machista </strong>como el fútbol o el deporte masculino? No hay ninguna figura femenina que gane el dinero que ha ganado Cristiano Ronaldo, no existe, y así se empodera a estas figuras del deporte masculino. Mientras eso no cambie seguimos en una sociedad absolutamente patriarcal. Y no le estoy echando la culpa al deporte, es una manera de ver el machismo en la sociedad, también cuando a los jóvenes se les inculca esa <strong>idolatría al triunfo del macho</strong>, ya sea en el deporte, en la guerra, en las películas o donde sea".</p><p>"Me gustaría que todos nos planteásemos nuestras relaciones en términos de <strong>poder </strong>y de <strong>privilegio</strong>", tercia Ruiz de Azúa, para quien ese es un "buen ángulo para pensar cómo de <strong>equilibrada está de fuerzas esa relación</strong>, y si no se trasgrede ninguna línea que no se deba transgredir". "Al final, esto que señala Pedro muy lúcidamente con esa acción cotidiana es cómo funciona la <strong>estructura de poder</strong> que tenemos totalmente integrada", subraya la cineasta, para quien en cualquier caso estamos en un "buen momento" para debatir sobre el consentimiento porque <em>Querer </em>también habla de eso, de "<strong>levantar la moqueta de repente y enfrentar lo que hay debajo</strong>".</p><p>"Es complejo y duro, pero creo que está empezando a pasar,<strong> estamos empezando a levantar la moqueta</strong> y viendo la necesidad de hablarlo, de repensarlo. También de asumir con cierta humildad a veces que no sabemos juzgar las cosas, que nos faltan determinadas herramientas y pedagogías para entender cómo funcionan realmente los procesos de una <strong>víctima</strong>. Estamos en un momento bueno porque estamos empezando a hablar y eso es lo primero que hay que hacer para poder repensarnos y también para que las mujeres víctimas de violencia se sientan más <strong>acompañadas</strong>, que sientan que es algo que existe y ocurre", asevera.</p><p>Porque, de hecho, la sensación de la realizadora después de todo el proceso de investigación y documentación es que "<strong>muchas víctimas sí que reclaman un mejor acompañamiento </strong>en estos procesos judiciales". "Hemos querido ser muy rigurosos, hemos intentado documentarnos lo más posible y retratar cómo es un juicio de la manera más realista y cotidiana posible. En esa cotidianeidad sí que se puede adivinar que hay margen de mejora en cómo acompañamos en este proceso a las víctimas a nivel de las estrategias <strong>judiciales</strong>, de cómo se coacciona, de cómo se pone el foco en ellas", asegura, explicando que para todos los implicados en el proceso creativo era muy importante "generar empatía con Miren" precisamente para "acompañarla y entender qué significa llegar a denunciar algo así y enfrentarte a ello".</p><p>Habla la directora de generar esa "<strong>empatía</strong>" hacia la protagonista, a pesar de que no siempre se comporte de la manera "más idílica", y también de empatía habla Casablanc a la hora de construir a su personaje como un hombre "amable, buen padre, apegado a una serie de <strong>costumbres o tradiciones,</strong> que de pronto descubre que todo lo que ha estado haciendo hasta el momento no estaba bien hecho". "Algo que está ocurriendo en la sociedad, porque damos por sentado y por buenos comportamientos que a lo mejor no lo son", alerta. "Lo que tiene esta serie es que <strong>abre ese melón</strong> a la discusión, el debate y la reflexión", agrega.</p><p>Coincide además el actor con Ruiz de Azúa en la pertinencia de levantar la <strong>moqueta </strong>para acabar con ese viejo refrán de "en cosas de marido y mujer nadie se debe meter". "De pronto, Alauda se mete hasta el fondo con elegancia, con un bisturí muy afilado", recalca, antes de rematar: "El objetivo principal es ponerse en su lugar y empatizar con la víctima, que veamos a través de sus ojos cómo es ese <strong>sufrimiento, ese miedo</strong>, y cómo al <strong>no estar apoyada por el hombre económicamente</strong>, ni de ninguna forma, se ve abocada a buscarse la vida de una manera nueva. En el momento que sale de la protección del <strong>enemigo </strong>se le vuelve enemiga la sociedad entera y todo es nuevo para ella".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 31 Oct 2024 19:34:21 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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      <title><![CDATA[¿Todos los gallegos son narcos? Cara y cruz del éxito de 'Clanes' y 'Fariña']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/series/son-narcos-clanes-farina-series-hablan-galicia_1_1887873.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/90e63a28-9a9e-46bf-b96d-9da995523b5a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Todos los gallegos son narcos? Cara y cruz del éxito de 'Clanes' y 'Fariña'"></p><p>Más allá del periodismo, es la ficción audiovisual la que está situando en el debate público las historias derivadas del narcotráfico en Galicia. "Creo que es bueno no barrer <strong>toda la basura debajo de la alfombra</strong>, tenemos que abrir las ventanas y sacar todo eso de ahí. Y contarlo, sobre todo, contarlo. Se puede contar de muchas maneras, convirtiendo todo eso en lenguaje popular, en algo que te identifique, es verdad que no es nada positivo, pero es lo que es. Creo que contar cosas reales es algo que n<strong>os atrae a todos como espectadores</strong>”, afirma el actor <a href="https://praza.gal/lecer/temos-pouco-tempo-para-que-nos-conten-e-para-falar-entre-nos-e-esa-e-a-filosofia-do-castelo-conta" target="_blank">Xosé A. Touriñán</a>.</p><p>"Llevamos toda la vida viendo películas de Hollywood con <strong>las mafias italianas o irlandesas</strong>, y nosotros podemos hacer ficción sobre un tema que pasa aquí, cuando parecía que era un tabú , que no se podía sacar por ningún lado y estaba escondido... Bueno prefiero mil veces que se hable, que se cuente y que genere historias porque es real. <strong>Está pasando”,</strong> añade Touriñán, que participa en dos series clave para entender la forma actual de denunciar el narcotráfico desde Galicia: <em>Fariña</em> y <em>Clanes</em>.</p><p>La semana pasada, una operación antidroga conjunta entre la Policía Nacional y el Servicio de Vigilancia Aduanera se saldó con<strong> nueve detenciones</strong> en A Illa de Arousa, Carballo, Carnota, Cee, Coristanco y Fisterra, de las que cuatro permanecen en prisión provisional, comunicada y sin fianza, y cinco fueron puestos en libertad con la obligación de comparecer cada quince días ante el tribunal y una vez se les retiró el pasaporte. Todos están siendo investigados por delitos contra la salud pública por presunta participación en el tráfico de drogas, a gran y pequeña escala, con sustancias como cocaína y hachís.</p><p>“El papel del contrabandista y, más concretamente, del narcotraficante, ha sido una constante en el paradigma de representación de los gallegos –y uso aquí el masculino de forma consciente, porque en la mayoría de los casos son roles interpretados por hombres– en el ámbito audiovisual en general, tanto en largometrajes como en series, y tanto en producciones gallegas como con capital y equipamiento mayoritariamente extranjero", explica <strong>Silvia Roca Baamonde</strong>, periodista e investigadora colaboradora del <a href="https://estudosaudiovisuais.org/" target="_blank">Grupo de Estudios Audiovisuales</a> de la Universidade de Santiago de Compostela.</p><p>Series como <em>Clanes</em> (2024), <em>Operación Marea Negra</em> (2022), <em>Fariña</em> (2018) y <em>Vivir sin permiso</em> (2018), o la película <em>Quien a hierro mata</em> (2019), son ejemplos recientes de la narrativa audiovisual sobre el narcotráfico en Galicia. Sin duda, fue la ficción <em>Fariña</em>, de <a href="https://bambuproducciones.com/work/farina/" target="_blank">Bambú Producciones</a> y basada en el libro homónimo del periodista Nacho Carretero, la que marcó <strong>un antes y un después </strong>tanto en audiencia como en repercusión social. La serie <a href="https://praza.gal/politica/o-exito-de-farina-desacougo-polo-regreso-do-pasado-incomodo-de-galicia" target="_blank">mantuvo cuotas de audiencia en torno al 40% en Galicia</a> durante su emisión en Antena 3 y luego se convirtió en<strong> un fenómeno internacional </strong>desde la plataforma Netflix. Pero no sólo eso, sino <a href="https://praza.gal/politica/feijoo-sobre-a-relacion-do-pp-co-contrabando-unha-cousa-e-un-guion-televisivo-e-outra-a-realidade" target="_blank">que se convirtió en motivo de debate en el Parlamento gallego</a>.</p><p>Silvia Roca Baamonde recuerda que, anteriormente, se habían dado casos de éxito en series de TVG como <em>Matalobos</em> (2009-2013), o en películas como <em>Todo es silencio</em> (2012), <em>Heroína</em> (2005) e incluso <em>Airbag</em> (1997), "sin olvidar <em>Continental" </em>(1989), película que formó parte de CineGalicia, aquel evento con el que el cine gallego, a punto de entrar en los noventa, <strong>reclamó un espacio propio.</strong></p><p>No siempre son historias reales, hay casos de pura ficción y otros, quizá mayoritarios, mezclan ambas en distintas dosis. "Acertamos con ejemplos que al menos abordan <strong>las consecuencias sociales del narcotráfico</strong> y aquellos que derivan casi exclusivamente en la romantización de las drogas, pero creo que muchos de ellos sí utilizan como contexto, y a veces como argumento, un retrato del pueblo gallego marcado por un estatus socioeconómico y un nivel educativo medio-bajo, con pocas posibilidades de superación y una notoria desafección política", argumenta el investigador, autora de la tesis <em>La representación del pueblo gallego a través de la creación de personajes de ficción en largometrajes</em>.</p><p>Como detalla Roca Baamonde, esta caracterización era ya una constante en el cine realizado en Galicia en los años noventa y "entronca con un paradigma de representación del pueblo gallego que ya se había <strong>establecido a través de la literatura y otros medios y</strong> que incide en cuestiones ligadas a cuestiones económicas y al subdesarrollo cultural, al ruralismo y la servidumbre, al inmovilismo y la indiferencia política, a los caciques y al contrabando”.</p><p><em>Clanes</em> se mantuvo durante once semanas entre<strong> las series más vistas de Netflix </strong>en España, un logro solo al alcance de grandes proyectos internacionales o series que estrenan sus capítulos semanalmente, algo que no ocurrió con la producción de<a href="https://www.vacafilms.com/clanes/" target="_blank"> Vaca Films</a> y Netflix, que produjo sus siete episodios disponibles para el público a la vez. Esta ficción está inspirada, entre otras historias, en la relación entre la abogada Tania Varela y David Pérez Lago, hijo del narco Laureano Oubiña y Esther Lago.</p><p>El actor Tamar Novas, que también interpreta el papel de un narcotraficante en <em>Fariña</em> y <em>Clanes</em>, define esta última como una historia "sobre la venganza, la búsqueda de identidades y familias, enmarcada en un ecosistema con relaciones mafiosas en el que la droga está presente porque <strong>son la materia prima </strong>de la que mucha gente se beneficia". </p><p>"Creo que lo más universal no es tanto el narcotráfico, sino este sistema en el que estamos que hace que donde se mueve el dinero pasan muchas cosas atractivas para observar desde el punto de vista social. Historias que al final tienen que ver con la vida y la muerte, con la venganza, con el poder... De hecho, creo que <em>Clanes</em> habla más de eso, pero el estigma del narcotráfico va a estar ahí mientras siga sucediendo (y no sólo en Galicia). Lo que sería bueno sería tener <strong>ojos para analizar cómo afecta a Galicia </strong>si eso sucede, más allá de cómo es cada historia concreta”, razona Novas. "Nos encanta ver a los malos", dijo Carlos Blanco en la primera parte de <em>Somos Criminais,</em> porque nos interesa más la historia de Sito Miñanco que la de San Juan de la Cruz, y ese no es un problema nuestro, en en todo caso será de la sociedad en general”, apunta Xosé A. Touriñán.</p><p>"Es que parecemos todo narcos" es la crítica más repetida en las redes sociales tras el éxito internacional de estas dos series. Touriñán sostiene que es síntoma de la buena salud de la industria audiovisual gallego que se cuenten estas historias, incluso las más oscuras y truculentas: "Si alguien se siente identificado con el narcotráfico... yo no porque tengo claro que no lo soy. También veo <em>As bestas</em> y no creo que por venir un tío a vivir a mi pueblo lo vayamos a matar. O <em>Rapa</em>, la gente no mata más en Ferrol o Cedeira. Vivimos en un lugar cerca del mar y la droga viene de Colombia, estamos bien ubicados. <strong>En Huesca es quizás más difícil rodar algo sobre narcos.</strong> Creo que está bien que la gente se enfade porque parece que todos somos así; vale, entonces veamos si somos capaces de dejar de serlo. Salgamos a la calle para conseguir que todos los que hacen negocio con ello dejen de hacerlo. Contar esto desde el audiovisual es una manera de denunciarlo también. Hacemos entretenimiento y ficción y entiendo que la gente se enfade y es normal que nos sintamos mal porque no todos somos narcos".</p><p>El presidente de la <a href="https://www.academiagalegadoaudiovisual.gal/" target="_blank">Academia del Audiovisual de Galicia</a>, Álvaro Pérez Becerra, observa con preocupación esas críticas genéricas que sitúan el narcotráfico en el centro del relato audiovisual gallego y se pregunta: "¿<strong>Cómo queremos contar Galicia</strong>? ¿Queremos contar Galicia como una postal? ¿Como un lugar verde, bonito, con mar y montaña, donde todo es maravilloso? Bueno, como mucho tenemos que contar Galicia también a través de historias como las que suceden en <em>Rapa</em>, donde hay mucha infraestructura militar y cómo es realmente la ciudad de Ferrol, o como en <a href="https://praza.gal/cultura/cunados-a-comedia-que-quere-ser-comedia" target="_blank"><em>Cuñados</em></a>, con la vida en O Ribeiro, en Ourense. Yo sería más partidario de pensar en cómo es el país real y cómo lo movemos, para centrarnos en que sólo queremos vender la Galicia idílica. No sé, el país es mucho más complejo que esa postal a la que tantas veces nos referimos”.</p><p>"Si participé en una quincena de producciones en Galicia, entre películas y series, las dos que realmente tienen que ver con el narcotráfico son <em>Clanes</em> y <em>Fariña</em>. Entonces, en mi experiencia personal, el porcentaje de historias sobre narcotráfico <strong>no me parece excesivo. </strong>Entiendo las críticas, pero las historias sobre narcotráfico claramente funcionan. Entiendo que a alguien le pueda molestar que la imagen de nuestro país –aunque no sea culpa nuestra– esté ligada a estos temas y que estas historias parezcan ser las que más salgan, pero no sé si esa críticas tiene mucho recorrido porque hay muchas otras historias que se cuentan sobre nuestro país", afirma Tamar Novas, para añadir: "Si existe este problema, cuanto más lo contemos, mejor".</p><p>“Para mí fue muy enriquecedor hacer <em>Fariña</em>, como actriz siempre investigas lo que vas a interpretar y, en este caso, hablé con mucha gente sobre el tema. Creo que para mi generación esta historia no era conocida y fue muy interesante porque realmente estaba muy silenciada. Es importante situarlo y contarlo para entender también cómo funciona nuestra sociedad. <em>Fariña</em> es ficción, cierto, pero lo que cuenta sigue pasando. ¿Qué pasa con nuestra sociedad? <strong>La ficción tiene mucho poder de reflexión </strong>y creo que el espectador cada vez la valora más”, afirma <a href="https://praza.gal/cultura/apeteceme-gobernar-as-minas-ideas" target="_blank">Cris Iglesias</a>.</p><p>Para la actriz coruñesa es fundamental que esta historia se conozca más allá de nuestras fronteras, pero también la forma de trabajar de las actrices y actores gallegos. "Veo que todos enfatizan la verdad con la que intentamos trabajar, al final somos personas conectadas con la tierra y con la realidad de estas historias. En <em>Fariña</em> éramos un equipo artístico gallego de diferentes generaciones y nos unimos mucho para sacar adelante el proyecto. Recuerdo con mucho cariño esa unión, éramos muy conscientes de que por primera vez contábamos esta historia al mundo y<strong> sentíamos mucha responsabilidad</strong>”, subraya.</p><p>Tamar Novas también señala que con series como <em>Fariña</em> o <em>Clanes</em> –de la que ya se habla de una segunda temporada o <em>El desorden que dejas–</em>también de Vaca Films con el apoyo de Netflix– "mucha gente se dio cuenta de que Galicia es un país increíble, es un set de rodaje y ojalá pueda seguir siéndolo, que se respete la naturaleza. En los rodajes se está poniendo mucho esfuerzo en que sean respetuosos con el medio ambiente y que no pase con otros grandes negocios, como en ocasiones el turismo, que acaban acabando con la normalidad y el día a día de las personas".</p><p>"Acabo de rodar <em>Rondallas</em> con Daniel Sánchez Arévalo en Galicia, que no tiene nada que ver con el narcotráfico, y con un equipo técnico gallego de altísimo nivel. Aquí llevamos muchos años trabajando profesionales de alto nivel, gracias a que tenemos muy buen trabajo en el campo audiovisual. Eso es bueno para todos, también para las plataformas. Y creo que es por las producciones que antes estaban vinculadas a Televisión de Galicia, de las que se formaron <strong>muchos profesionales que ahora están trabajando dentro y fuera del país</strong>. Sería bueno que eso no dejara de pasar y que las productoras gallegas tuvieran esa oportunidad en TVG. En mi experiencia, es maravilloso poder rodar en casa", celebra el actor compostelano, dos veces ganador del Mestre Mateo al mejor protagonista masculino. </p><p>Álvaro Pérez Becerra señala que las historias que funcionan las proponen productores y creadores gallegos, que las llevan a las plataformas. "Somos nosotros los que<strong> somos conscientes del potencial que tienen las historias y somos capaces de venderlas</strong>, y si gracias a eso podemos vender muchas más cosas, pues genial, porque eso también fomentará más rodajes, más industria y que todo el sector está subiendo", subraya.</p><p><em>Fariña</em> marcó "<strong>un antes y un después</strong>" para demostrar que es importante el lugar desde donde se cuentan las historias, pero sobre todo para demostrar el valor de las diferentes formas de expresión. A pesar de que ninguna de las dos series está rodada en gallego, se incorpora la forma de hablar español de aquí, mezclando expresiones propias y variantes dialectales, así como el sentido del humor y la ironía.</p><p>"Estudié en la Escola Superior de Arte Dramática de Galicia, pero pasaba en todos lados: te decían que cuando trabajabas aquí no había ningún problema, pero que cuando trabajabas en español tenías que tener acento neutro. Era la exigencia de la televisión, el estilo interpretativo, más allá de las cuestiones políticas. Sin embargo, <em>Fariña</em> significó un toque de atención muy grande en este sentido. La industria se dio cuenta de que si a los personajes se les permitía mantener su esencia y su acento, entendiendo el Estado español tal como es, plurilingüe y multicultural, <strong>no todos los personajes podrían hablar como los madrileños</strong>", explica Cris Iglesias, que ya ha experimentado que posteriormente trabaja una mayor flexibilidad en esta materia.</p><p>El productor y presidente de la Academia dice que el sector audiovisual está en un buen momento, pero que hay que consolidarlo. "Da la sensación de que, con una pequeña crisis, todo puede temblar", afirma. Por otro lado, celebra que haya muchos creadores sacando sus productos, y también de dos vertientes: "Las historias del cine más independiente ganan premios y las del cine 'más comercial' triunfan en las plataformas y tienen un enorme audiencia. Que pasen ambas cosas es <strong>una buena señal</strong> porque significa que somos capaces de trabajar para toda la gama de géneros y formatos que se pueden hacer ".</p><p>“Lo que queda ahora –añade Pérez Becerra– es que seamos capaces de valorarlo todo en su conjunto, que creamos que todas las producciones tienen valor, ganan un premio en el Festival de San Sebastián o triunfan en Netflix, porque <strong>ambas cosas son necesarias</strong> para que el sector siga creciendo".</p><p>Aún quedan muchas historias por contar sobre el mundo del narcotráfico en Galicia. Las generaciones devastadas por las drogas, sus consecuencias y la connivencia con los poderes fácticos son dos enfoques posibles. En cualquier caso,<strong> la realidad sigue superando a la ficción</strong> en esta materia.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Oct 2024 19:53:31 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ana G. Liste (Praza.gal)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¿Todos los gallegos son narcos? Cara y cruz del éxito de 'Clanes' y 'Fariña']]></media:title>
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      <title><![CDATA['Las abogadas', cuando Manuela Carmena y Cristina Almeida eran la pesadilla de los tribunales franquistas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/series/abogadas-cuatro-mujeres-esenciales-lucha-democracia_1_1874554.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b28bbff6-86de-45e2-8b11-15b8d467daa8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'Las abogadas', cuando Manuela Carmena y Cristina Almeida eran la pesadilla de los tribunales franquistas"></p><p>Madrid, 1964. <strong>Lola González (Paula Usero)</strong> es una chica de familia acomodada que llega a la Facultad de Derecho. Allí conocerá a <strong>Cristina Almeida (Elisabet Casanovas), Manuela Carmena (Irene Escolar)</strong> y <strong>Paca Sauquillo (Almudena Pascual)</strong>, estudiantes de un curso superior con una fuerte vocación de transformación y un compromiso político que no hará otra cosa que crecer y crecer a lo largo de los años, hasta convertirse de diferentes maneras en figuras clave durante el <strong>tardofranquismo </strong>y lo más oscuro y violento de la <strong>Transición</strong>, ejerciendo como <strong>abogadas laboralistas</strong> en defensa de los trabajadores y los socialmente más desfavorecidos ante el Tribunal de Orden Público y la Magistratura de Trabajo.</p><p>Un <strong>cuarteto militante comunista</strong> que personifica la apertura y la evolución de todo un país decidido a cambiar, a ser moderno, igualitario. <strong>Un país del siglo XX al fin,</strong> aunque fuera con varias décadas de retraso por culpa de una dictadura que hizo todo lo posible por detener el tiempo. Un país con ganas de ser mejor, en definitiva, aunque la batalla iba a ser cruenta y mortal. Pronto lo descubrió Lola cuando <strong>Enrique Ruano</strong>, su pareja, falleció a finales de los sesenta tras caer por la ventana de un séptimo piso mientras la <strong>Brigada Político-social</strong> que lo custodiaba realizaba un registro en una vivienda. Un suceso que la familia calificó siempre de asesinato y que llevó a la joven abogada, rota por el dolor, a batallar vehementemente para conocer la verdad.</p><p>Las cuatro, además, están relacionadas muy directamente y en primerísima persona con la <strong>matanza de los abogados de Atocha</strong>, acontecida el 24 de enero de 1977. La propia <strong>Lola </strong>resultó herida y sufrió secuelas durante años, <strong>Paca </strong>pudo haber sido asesinada en aquel funesto atentado, pero estaba reunida en otro local con <strong>Manuela Carmena</strong> (a quien sí mataron, tristemente, fue a su hermano Javier Sauquillo, junto a Enrique Valdevira Ibáñez, Luis Javier Benavides Orgaz, Serafín Holgado y Ángel Rodríguez Leal). <strong>Cristina Almeida</strong> tenía su propio despacho laboralista y fue una de las abogadas de la acusación en el juicio por la matanza, con José Bono y José María Mohedano.</p><p>Todo ese recorrido, desde la entrada en la universidad de las jóvenes estudiantes hasta el ataque terrorista cometido por un comando ultraderechista en el despacho de agogados de Atocha 55, es el que hace <em><strong>Las abogadas</strong></em>, la <strong>nueva serie que RTVE</strong> estrena en la noche de este miércoles 25 de septiembre al término de<em> </em><a href="https://www.infolibre.es/medios/ver-tele-no-viejuno-efecto-broncano_1_1874260.html" target="_blank" ><em>La Revuelta</em></a><em> </em>en La 1 de TVE. "Una serie muy necesaria para conocer más de cerca el paso del franquismo a la democracia", remarca a <strong>infoLibre </strong>Almudena Pascual, actriz que encarna a Paca Sauquillo. "Está muy bien documentada, pero más allá de recrear esa época y la vida de cuatro abogadas con unos nombres que siguen resonando mucho a día de hoy, es también una ficción", anticipa Elisabet Casanovas (Cristina Almeida).</p><p>Para Pascual, el valor de <em>Las abogadas</em> reside en que la trama cuenta la historia de ese período de tiempo "muy concreto, que muy pocas los libros nos enseñan cómo fue realmente". "Y lo cuenta desde el prisma de <strong>cuatro mujeres que coincidieron en la universidad</strong> y a las que las circunstancias unieron mientras cada una iba desarrollando su carrera como abogadas laboralistas", prosigue la intérprete, quien destaca a su vez el alegato feminista que impregna esta serie: "Ellas fueron las primeras, las <strong>pioneras </strong>en la apertura de los primeros despachos laboralistas de mujeres".</p><p>Y aún continúa: "Fueron en parte también <strong>privilegiadas</strong>, porque venían de una clase media-alta en la que podían tener estudios universitarios, Porque muchas mujeres, aunque tenían acceso como en este caso a estudiar Derecho, luego no ejercían de ello y volvían otra vez a casa o a una vida familiar. Ellas, sin embargo, están en la l<strong>ucha hasta el final</strong>. Es muy necesario darle vida y voz a ellas cuatro, no por ponerlas de heroínas, ni de nada, pero es que realmente hicieron un trabajo con el que <strong>consiguieron derechos y libertades para todos</strong>, tanto de trabajadores como de asociaciones".</p><p>Casanovas, por su parte, resalta de las cuatro su <strong>lucha como mujeres en un "ambiente muy masculinizado</strong>, donde los sitios de <strong>poder estaban ocupados por hombres</strong>". "Por eso, ellas tuvieron mucho que ver en cambiar muchas cosas", afirma a <strong>infoLibre</strong>, al tiempo que confiesa tener la sensación, después de haber aprendido tanto sobre las cuatro, de que "ellas <strong>tenían una visión de las cosas muy clara</strong>, además del conocimiento para enfrentarse a las estructuras y poner una solución a lo que no les gustaba". "Tampoco quiero hablar por ellas, pero sí que evidentemente creo que cambiaron lo que no les parecía correcto, usando muy bien el sentido común", apostilla.</p><p>Se trata, en esencia, de cuatro mujeres con un "<strong>ímpetu revolucionado</strong>" y un "<strong>fuerte compromiso social</strong>", en palabras de Pascual, quien ve en las cuatro abogadas unas ganas muy claras de "cambiar los valores y la educación en los que se habían criado en la época franquista". "No estaban de acuerdo y se preguntaron qué es lo que tenían que hacer para cambiar esa situación. Eso es lo que hicieron. <strong>Hacer lo que tenían que hacer para cambiar lo que querían cambiar </strong>con las herramientas que tenían y siendo mujeres", reflexiona.</p><p>En este línea, defiende Pascual que "lo <strong>peor que podemos hacer es caer en la pérdida de la memoria histórica</strong>", remarcando de paso, para los más desmemoriados, que la transición fue mucho más violenta de lo que se recuerda desde el momento actual: "Animo a todos los públicos a ver <em>Las abogadas </em>porque es necesario como sociedad conocer estas partes de la historia de nuestro país. Además, da visibilidad a estas cuatro mujeres y, aunque cada vez lo conseguimos más, hace falta todavía mucho trabajo para que <strong>salgan historias así </strong>en pantalla".</p><p>"Teníamos muchas ganas de contar esta historia", tercia Casanovas, quien admite, además, que les daba "mucho <strong>respeto</strong>" el proyecto porque "son hechos muy importantes y también muy dolorosos y significativos, que han cambiado parte de algunas leyes". Por eso subraya que "<strong>no se puede caer en la desmemoria</strong>" y, muy al contrario, hay que "recordar que <strong>ahora tenemos determinados derechos porque alguien algún día luchó por ellos</strong>". "Y todavía nos queda mucho trabajo que hacer, por ejemplo para que los espacios donde se toman importantes decisiones sean igualitarios", agrega.</p><p>Ambas coinciden en aclarar, eso sí, que esta no es una serie sobre la matanza de Atocha, sino que ese es un episodio culminante que, de alguna manera, ejemplifica lo peligroso de la lucha que estas mujeres llevaron a cabo en un momento de nuestra historia especialmente convulso. "La serie cuenta la historia de las cuatro abogadas desde el año 1964 en la universidad hasta 1977, con la <strong>matanza y las primeras elecciones democráticas</strong>. Tampoco se pone el foco en eso, es seguir cómo ellas se van desarrollando y cómo lamentablemente vivieron este suceso, que por eso, claro, se ve en la serie", acota Pascual, quien pone en valor la importancia de que las nuevas generaciones vean Las abogadas de una manera muy sencilla: <strong>"Si dices atentado de Atocha a los más jóvenes les viene a la cabeza el 11M</strong> con los ataques a los trenes, no esta otra matanza de finales de los años setenta".</p><p>"Es una serie que pasa durante diez años. <strong>Es inevitable que la matanza forme parte,</strong> pero no se centra solo en eso. Cuenta también todos los años anteriores de cómo se va cociendo todo", apunta Casanovas, Y termina Pascual: "Es conocer la historia real de personas importantes que al final dieron la vida por la democracia que tenemos hoy en día. Yo vi hace no mucho un documental justamente sobre la matanza de Atocha y <strong>me impresionó</strong> la dimensión que tuvo todo lo que vino después del velatorio, el paseo que hicieron con los fallecidos por Madrid, con la gente del PCE por la calle, todo el mundo en silencio... son imágenes que te dejan helada. <strong>Ojalá esta serie haga un poco de espejo o haga reflexionar"</strong>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Sep 2024 17:41:49 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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      <media:title><![CDATA['Las abogadas', cuando Manuela Carmena y Cristina Almeida eran la pesadilla de los tribunales franquistas]]></media:title>
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      <title><![CDATA['Respira', la serie que la Marea Blanca quiere que veas: "Con un seguro de 30 euros no estás cubierto"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/series/respira-serie-netflix-sanidad-publica-quedan-cortos-reflejar-estres-trabajo_1_1873578.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ea694109-7934-4a46-bd78-f86e50375ed0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'Respira', la serie que la Marea Blanca quiere que veas: "Con un seguro de 30 euros no estás cubierto""></p><p><em>"¿Cuántas guardias llevan estos este mes?</em></p><p><em>Si las hacen es porque se las pagan.</em></p><p><em>Las hacen porque tienen un sueldo miserable. Tú lo sabes, además.</em></p><p><em>Que sí, que todo está fatal, que nos vamos a la mierda, lo que queráis. La gente lleva quejándose de nuestra sanidad media vida. ¿Y nosotros qué hacemos? Atenderles, curarles y salvarles la vida siempre que se puede.</em></p><p><em>Están desmontando la sanidad pública, es un hecho, y hasta que no nos plantemos y digamos 'hasta aquí', nos van a seguir toreando.</em></p><p><em>¿Y cómo piensas plantarte?</em></p><p><em>Pues a lo mejor tenemos que hacer una huelga indefinida. Que se den cuenta lo que es tener un país sin médicos. A lo mejor tenemos que hacer una en la que no tengamos ningún tipo de miramiento con los servicios mínimos.</em></p><p><em>Sigue soñando. Si de verdad fuéramos a una huelga general tendríamos que dejar morir a pacientes, y eso no hay médico que lo tolere. Porque hicimos un juramento: la vida de nuestros pacientes por encima de cualquier cosa y, sobre todo, por encima de la política".</em></p><p>Sirva esta discusión entre <strong>Aitana Sánchez-Gijón</strong> (Pilar Amaro, médica adjunta y jefa de cirugía) y <strong>Borja Luna</strong> (Néstor Moa, reconocido oncólogo con una fuerte vocación social) para encapsular la esencia de <em><strong>Respira</strong></em>, el nuevo drama hospitalario de <a href="https://www.infolibre.es/temas/netflix/" target="_blank" >Netflix</a> que pone el foco en la complicada situación de una <strong>sanidad pública</strong> desbordada por la falta de profesionales, dotaciones e infraestructuras. Un sistema sanitario <strong>universal </strong>empecinado en salvar vidas mientras sobrevive frente a una asistencia privada en la que el dinero dicta sentencias de muerte para quien no tiene suficiente.</p><p>"La gente tiene que saber perfectamente lo que se está haciendo con la sanidad pública", apunta a <strong>infoLibre </strong>el secretario de Sanidad de <strong>UGT Servicios Públicos de Madrid</strong>, Julián Ordóñez, quien opina que por eso esta ficción es buena para que los ciudadanos "se den cuenta de cuál es la realidad". "Porque mucha gente vive en la ignorancia mientras no le pasa algo gordo, <strong>pensando que pagando un seguro de 30 euros ya estás cubierto, cuando eso no es así.</strong> Pero viendo en la serie este tipo de cosas el espectador se da cuenta de que esto no funciona así, y de que al final la sanidad privada es la sanidad privada, la pública es la pública, y <strong>sin la cobertura de la sanidad pública estás en un terreno muy peligroso</strong>, como pasa en otros países", argumenta.</p><p>Y es que la trama de <em>Respira </em>tiene varias líneas argumentales que se desarrollan en el Joaquín Sorolla, un <strong>hospital público de Valencia</strong> donde los médicos y residentes se dejan la piel en el frenético ritmo de urgencias, viviendo al límite todo tipo de emociones y sentimientos (incluso personales, eso por supuesto, como en toda serie médica que se precie, aunque esa es otra historia). Y todo se pone aún más intenso con la llegada de una distinguida paciente (Najwa Nimri, <strong>presidenta regional con cáncer de mama</strong>) que pone de relieve la complicada situación de la sanidad pública, hasta el punto de prender la mecha de lo que se va a convertir en esa drástica huelga sin precedentes que ya se atisbaba en el diálogo inicial.</p><p>"El tema de las condiciones laborales es lo que realmente se vive, está bien<strong>. En algunos casos se quedan hasta cortos para reflejar el estrés y la presión </strong>con la que se trabaja, ahí lo han clavado", asegura Ordóñez, enfermero con una dilatada experiencia hospitalaria, quien en cualquier caso concede que eso de la huelga total está "en el imaginario de todo el mundo pero como algo utópico", exactamente tal y como dice el personaje de Borja Luna. Y no es el único dislate pues, como sucede en otras tantas series de hospitales, los errores y las <strong>inexactitudes </strong>se suceden y hay quien, de hecho, no puede parar de sacar punta más y más hasta terminar con el lápiz desecho al completo. "Yo no he visto nunca a un médico ir recogiendo las analíticas para llevarlas al control", señala como ejemplo, así como que esté todo (quirófano, UCI y demás) en un mismo espacio. "Pero eso es lo de menos y lo hemos visto muchas veces. Imagino que la gente que conoce los hospitales y la sanidad como usuarios hay cosas que no le saltan, pero sí a cualquier profesional", apostilla.</p><p>Igual opina el médico de familia y secretario general del <a href="https://www.cesm.org/cesm-canarias/" target="_blank" >Sindicato Médico en Canarias</a>, Levy Cabrera, quien ve esta serie "un poco <strong>confusa en el aspecto profesional</strong>", pues aunque es "<strong>cierta la masificación y el caos que se muestra,</strong> confunde que en urgencias se hagan actividades de diferentes especialidades, porque eso no es real". "Están asesorados por sanitarios, pero no es normal que un oncólogo médico esté en quirófano porque ellos no operan, y eso llama la atención porque, aunque sea por dramatización, son cosas básicas que confunden a la población. Tampoco reflejan la enorme estabilidad que hay por la <strong>temporalidad</strong>", comenta a <strong>infoLibre</strong>, concediendo que sí está mejor reflejado el proceso del <strong>residente </strong>mientras se está formando en su especialidad: "Porque es verdad que es el más vulnerable de todos los médicos, le hacen trabajar más de lo que le corresponde le tienen prácticamente viviendo en el hospital".</p><p>"Es verdad que los <strong>residentes se utilizan como mano de obra barata</strong> y hay <strong>poco personal</strong>, pero nunca se dejaría a alguien haciendo una técnica o un procedimiento para el que no está capacitado", puntualiza la cirujana general y secretaria general de la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (<a href="https://corporativa.amyts.es/" target="_blank" >AMYTS</a>), Ángela Hernández, mostrándose muy crítica con un guion que no considera "fidedigno, independientemente del drama o las relaciones personales". Es por ello que, a su juicio, "desde el punto de vista de la defensa de la gestión directa es todo un poco zafio y demasiado obvio", por lo que remarca: "<strong>No creo que sea una gran ayuda a la defensa de la sanidad pública</strong>". "En ese sentido, la película francesa <em><strong>Hipócrates </strong></em>(2014) lo reflejaba mejor, aún llegando también a extremos. Entiendo que la intención es buena, pero las cosas no se tratan así, como en el caso de Najwa Nimri. Porque una vez que tienes a un paciente delante le tratas igual sea quien sea, y eso es lo bueno de nuestra sanidad", argumenta.</p><p>"<strong>Tenemos el mejor sistema público del mundo, pero el tema es cuanto nos va a durar"</strong>, tercia Cabrera, para quien precisamente esta trama de Nimri como política conservadora que defiende la sanidad privada en lugar de potenciar la pública refleja "que hay una <strong>gran diferencia en España entre quien tiene dinero y no lo tiene, y entre quien tiene contactos o no los tiene</strong>, como le pasa a esa presidenta de la comunidad autónoma con el cáncer de mama que, además, siempre pone por delante el tema del seguro privado". Y añade: "Nosotros defendemos que hay que potenciar una pública muy fuerte y que la privada exista como complementaria para ayudar a la pública cuando está desbordada, y no esa diferencia que se ve, que es real, de que los que pueden se van a la privada y muchas veces en la privada no tienen los recursos, ni en personal, ni en tecnología, como la pública".</p><p>Es por ello que él considera que una producción como <em><strong>Respira </strong></em><strong>ayuda, "por lo menos, a dar a conocer la situación tan grave que atraviesa la pública</strong> en falta de financiación, personal e infraestructuras". "El sistema público es mucho más potente y sirve para igualar las diferencias socioeconómicas de la población, porque en él todos somos iguales y el que es más rico va a tener el mismo tratamiento que otro más pobre", defiende como gran valor de la serie, por encima de esos fallos que, por lo general y por puro desconocimiento, pasan desapercibidos para el gran público, aunque pongan de los nervios a los profesionales del sector, siempre tan empeñados en la pedagogía para comprender el funcionamiento de una herramienta tan esencial para nuestro estado del bienestar.</p><p>Hernández, por su parte, asegura que tenía "esperanzas" de que hubiera una serie tipo <em><strong>Emergencias</strong></em>, pero en su opinión han terminado haciendo un "<strong>batiburrillo </strong>de <em>Anatomía de Grey</em> y <em>New Amsterdam</em>, quedándose muy lejos de cualquiera de las dos". "<strong>No creo que enganche a muchos sanitarios</strong>, como pasaría en cualquier profesión si no les cuadra a los profesionales, porque cuenta cosas que no sucederían. Por ejemplo, es escandaloso que surja otra urgencia y la médica deje solo a su hermano, que es residente, y se le muera una niña. Es verdad que <strong>hay poco personal, pero eso lo sufre el propio personal</strong> porque le aumentan el número de guardias y las exigencias, pero nunca se va a quedar un quirófano desatendido. No me gusta que se transmita eso porque ya tenemos bastantes problemas siendo pocos como para que además se transmita esa inseguridad a los pacientes", lamenta.</p><p>Además, añade que el guion se ha pasado en intensidad hasta el punto de que "<strong>el día a día de ningún profesional puede ser así porque ninguno lo soportaría</strong>". "Afortunadamente, no hay un accidente múltiple de tráfico cada día, pero sí que hay muchas patologías poco graves, por decirlo de alguna manera, que tienen saturadas las urgencias. Hay esperas, por supuesto, pero l<strong>o grave no espera.</strong> Aún no, o al menos yo no lo percibo tanto", defiende. Por todo ello vaticina que Respira no generará demasiadas nuevas vocaciones médicas, como en el pasado sí pudieron hacer otras series como <em><strong>House, Emergencias, Anatomía de Grey, New Amsterdam</strong></em> o <em><strong>Scrubs</strong></em>. "Pero viendo esta, creo que <strong>me horrorizaría trabajar en ese nivel de estrés continuo</strong>", afirma jocosa.</p><p>Y aún apostilla para terminar volviendo a la controversia de la hipotética huelga general: "Está muy mal representada, porque es un <strong>desconocimiento absoluto de lo que es una huelga</strong>. Es decir, en servicios esenciales no se puede votar que se va a una huelga sin servicios mínimos porque, de hecho, uno de los problemas que tenemos es que abusan un poco de nosotros y nos ponen unos mínimos del 100% que hacen que <strong>haya más personal de servicios mínimos en una huelga que el personal habitual que está de urgencias</strong> en una tarde, una noche o un fin de semana". "La ambientación no está mal, los actores y las actrices están estupendos todos, pero necesitaban haberse <strong>documentado un poquito mejor"</strong>, remata.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Sep 2024 19:08:07 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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