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Fundación Messi: los partidos 'benéficos' que sólo hacían ganar dinero a las estrellas del fútbol

Leo Messi durante el partido de ida de los cuartos de final de Copa del Rey

Y. Philippin (Mediapart) | R. Buschmann | M. Wulzinger | N. Naber (Der Spiegel)

Fue un gran alivio para el clan Messi. El 14 de diciembre de 2015, una jueza de Barcelona decidía desestimar el expediente Amigos de MessiAmigos de Messi, que instruía hasta ese momento la UCO en Madrid. Un embarazoso caso de presunto fraude fiscal dirigido contra el delantero argentino y su padre y agente Jorge Messi, así como contra tres de sus compañeros del FC Barcelona. Los investigadores estaban tratando de verificar si habían recibido dinero no declarado por haber participado en partidos benéficos organizados, en 2012 y 2013, por la Fundación Leo Messi, en beneficio de niños desfavorecidos. Sin embargo, la magistrada consideró que las sospechas no estaban suficientemente fundamentadas.

Esta decisión resulta sorprendente tras leer el informe final de la Guardia Civil. En este documento confidencial, fechado el 3 de diciembre de 2015, obtenido por Der Spiegel y analizado por Mediapart –socio editorial de infoLibre– y sus socios del consorcio European Investigative Collaborations (EIC), los investigadores abogan firmemente por la continuación de investigación dado que “los hechos pertinentes desvelados con la investigación y la gravedad de los delitos susceptibles de haber sido cometidos [...] causan una fuerte alarma social” entre la población española.

Los agentes no hallaron evidencias de pagos al clan Messi, pero acumularon elementos que, cuando menos, resultan inquietantes. Según la investigación, la fundación del futbolista no parece haber percibido ni un euro en la operación. Mientras que 1,5 millones de dólares generados en los partidos de Amigos de Messi se transfirieron a dos cuentas offshore en Curaçao y Hong Kongoffshore.

En la conclusión del informe, los agentes solicitan a la jueza que lance sendas comisiones rogatorias internacionales en ocho países diferentes con el fin de identificar a los beneficiarios de estas transferencias sospechosas. También se reclamó las declaraciones fiscales del quíntuple ganador del balón de oro y de sus fundación desde el 2011. “No hay otra manera” de determinar la verdad, insisten. Sin embargo, la magistrada se negó. La decisión ni siquiera fue notificada a los investigadores. Varias fuentes dentro de la Guardia Civil han trasladado al EIC, sin aportar pruebas, su impresión de que Leo Messi estaba “protegido por las altas esferas” en este caso.

Los documentos inéditos a los que ha tenido acceso Mediapart y el consorcio EIC por Der Spiegel, en el marco sobre todo de los archivos de Football Leaks, refuerzan las sospechas en torno a estos partidos, lo que viene a completar las informaciones ya publicadas desde 2013 por El Mundo.

La operación, efectivamente, la llevó a cabo una empresa offshore de Uruguayoffshore  -que dirige una persona cercana a la familia Messi- que aceptó desde el principio que sólo el 3% de los ingresos fueran donados a la fundación. La misma sociedad, que pudo recibir alrededor de siete millones de euros, pagó generosamente a algunos de los Amigos de Messi por participar en los encuentros.

Los niños desfavorecidos, a los que los espectadores pensaban que ayudaban comprando la entrada, apenas vieron el color del dinero. Unicef recibió solamente 300.000 dólares de la fundación en 2013. Y, una vez más, no está claro si este pago realmente provino de la operación Amigos de Messi. Contactado por el consorcio EIC, Rodrigo Messi, hermano mayor del jugador y presidente de la Fundación Leo Messi España (FLM), se negó a responder a las preguntas porque “la Justicia española ha cerrado el caso por considerar que ni Leo Messi ni la FLM [...]  habían recibido ningún pago relacionado con estos eventos”.

Todo comienza en junio de 2012 cuando Leo Messi viajaba a Cancún (México), Bogotá (Colombia) y Miami (Estados Unidos). Una gira que se repitió el verano siguiente con escalas en Medellín (Colombia), Lima (Perú) y Chicago (Estados Unidos). “El combate de las estrellas: Messi y sus amigos contra el resto del mundo”, podía leerse en los carteles publicitarios.

¿Los precios? Desde 55 dólares en Chicago y entre 1.200 y 2.500 dólares, dependiendo del país, por las entradas VIP, que incluían una camiseta dedicada por el futbolista del Barça. Pero todo era una buena causa: las ganancias debían financiar a la Fundación Leo Messi y a varias ONG locales para ayudar a niños sirios refugiados y a menores con enfermedades incurables en Argentina, país natal de Messi.

Para asegurar el éxito de su gesto humanitario, la estrella se rodeó en el campo de un impresionante elenco de amigosamigos: algunos compañeros del Barça; las actuales superestrellas del PSG Neymar, Edinson Cavani y Dani Alves; los colombianos James Rodríguez y Radamel Falcao; el exlíder del Parque de los Príncipes Ezequiel Lavezzi; el balón de oro africano Didier Drogba o las viejas glorias del fútbol francés Thierry Henry, Florent Malouda y Éric Abidal.

Según  los documentos confidenciales, la organización paga a los amigos los billetes de avión y el alojamiento,amigos  “en los términos negociados con cada uno de ellos”. La beneficencia no excluye la comodidad y Leo Messi y su familia tienen derecho a viajar en avión privado y a pernoctar en hoteles de cinco estrellas, financiado todo ello con la venta de entradas. Sin embargo, oficialmente, el honor está a salvo: nadie recibe dinero a costa de niños desfavorecidos.

Los agentes dejan constancia en su informe de la “desastrosa organización” de los partidos y de la “falta de implicación de los organizadores”. En Cancún, el estadio estaba medio lleno por culpa del “alto precio de las entradas”. En Colombia, una protesta de familias con niños retrasó el partido porque no tenían la camiseta firmada a la que tenían derecho. Y lo que es peor, las ONG locales no recibieron las donaciones prometidas. “Consideramos que se trata de un engaño a los ciudadanos presentes, que pagaron un precio extremadamente elevado”, denuncia el presidente de una de estas organizaciones, José Campo Rodicio.

El escándalo estalla en diciembre de 2013 cuando El Mundo reveló que la Unidad Central Operativa española (UCO) había abierto una investigación a raíz de un informe de las autoridades colombianas que aseguraba que un cartel de narcotraficantes mexicanos, a espaldas de la familia Messi, se sirvió de los partidos benéficos de la estrella para blanquear dinero procedente de la droga gracias a la venta de entradas de la llamada Fila 0, es decir, ficticias.

El hombre clave en el caso es el argentino Guillermo Marín, próximo a Jorge Messi, el omnipresente padre del jugador y que administra sus negocios y su fundación. Marín, que dirige una agencia de marketing deportivo, es un cazador de negocios deportivos en América Latina, donde negoció contratos de patrocinio para varios futbolistas, entre ellos Leo Messi. Se hizo conocido tras organizar una carrera entre el velocista Usain Bolt y un autobús por las calles de Buenos Aires.

Marín logró de la fundación Messi ocuparse de la organización de los partidos de los Amigos de MessiAmigos de Messi. Aunque, en la práctica, subcontrató el servicio a empresas locales, entre ellas la del colombiano Andrés Barco, el sospechoso de ayudar a los narcos a blanquear dinero. Gracias a diferentes escuchas telefónicas, los investigadores de la UCO localizaron una conversación interesante: dos de los colaboradores de Barco comentaban que su jefe abonó cuatro “melones” (es decir, cuatro millones) a Guillermo Marín para pagar a los futbolistas que jugaron a Bogotá. “Jamás fue un partido benéfico”, confirmó uno de los testigos a los investigadores.

Meses más tarde, Andrés Barco confirmó a El Mundo y a los agentes que depositó 1,37 millones de dólares en una cuenta offshore en Curaçao, a petición de Guillermo Marín. Barco añadió pérfidamente que no sabía la razón por la que “el representante de Messi quería este dinero” y que pagó una prima de 100.000 dólares para los billetes de avión de los jugadores.

250.000 dólares por jugar un partido benéfico

Según las informaciones a las que hemos tenido acceso, los agentes de la UCO descubrieron otro pago sospechoso, esta vez relacionado con el partido de Medellín: el organizador local transfirió, a través de un banco estadounidense, 120.000 dólares a una cuenta en Hong Kong, controlada por la sociedad pantalla Roskella Trading y registrada en las islas Vírgenes británicas, uno de los paraísos fiscales más opacos del planeta (véase el documento bajo estas líneas).

 

Transferencia de 120.000 dólares a una cuenta en Hong Kong

Tras declarar como testigos, tanto Leo Messi como su padre y los compañeros del Barça de aquél desmintieron categóricamente los hechos. Afirmaron que no percibieron ni un sólo céntimo. Sí es cierto que la Fundación de Messi envió a Unicef 300.000 dólares al final de la gira. Pero, ¿procede este dinero realmente de los partidos benéficos? De hecho, la trasferencia a Unicef provenía de la Fundación Leo Messi Argentina, mientras que los ingresos de la operación tenían que ir a parar a las arcas de la fundación española.

Así lo indica en una versión sin firma de un contrato suscrito entre la Fundación Leo Messi y Guillermo Marín y que ha desvelado Mediapart en exclusiva. Este documento muestra que el montante financiero fue, desde el principio, poco caritativo. Frente a los investigadores, Marín señaló que los organizadores locales debían pagar 12,3 millones de dólares a su empresa. Sin embargo, el contrato indica que la fundación le cedió los derechos por valor de sólo 300.000 dólares (50.000 por partido), es decir, menos del 3% de los ingresos previstos. Resulta cuando menos sorprendente que el clan Messi hubiera aceptado un trato tan desfavorable para sus obras benéficas.

No es la única anomalía. Oficialmente, los partidos fueron organizados por Imagen Deportivo, la agencia de Marín con sede en Argentina, según el informe de los agentes. Pero, en realidad, la fundación contrató a una sociedad offshore dirigida por el propio Marín: Players Image SAoffshore, registrada en Uruguay, un paraíso fiscal conocido como la Suiza de América Latina.

Según nuestras informaciones, el nombre de esta misma sociedad aparece en la condena dictada contra Leo Messi de 2016 por fraude fiscal: Players Image SA negoció dos de los acuerdos de patrocinio (con Pepsi y Telefónica) y el jugador ocultó estos ingresos al fisco español. ¿Por qué el intermediario de Messi tuvo que recurrir a esta empresa offshore para administrar el dinero de los partidos benéficos? ¿Para evitar el pago de impuestos? ¿Para tapar los flujos financieros? Preguntado por el consorcio EIC, Guillermo Marín no respondió.

Ante los agentes, aseguró en cambio que, en todo caso, su empresa había obtenido cerca de siete millones de dólares en la operación, en lugar de los 12,3 millones previstos inicialmente. Reconoció también que una parte del dinero se utilizó para pagar a los jugadores, aunque no mencionó ni nombres ni cantidades.

El hombre escogido por el clan Messi, por ejemplo, se mostró muy generoso con el entrenador Fabio Capello. Tal y como revelamos en otras publicaciones relativas a los Football Leaks (se puede consultar aquí, en francés), Capello negoció 75.000 dólares por sentarse en el banquillo durante tres partidos, aunque finalmente la cantidad se vio reducida a 50.000 porque un encuentro fue suspendido. Y fue a la sociedad offshore Playes Image a la que los representantes del italiano enviaron la factura. Esto significa que, por poner sólo un ejemplo, cerca de 1.000 espectadores que pensaban estar ayudando a niños desfavorecido, en realidad estaban inflando la cuenta del banco del exentrenador de la Juventus y del Milan AC. El hijo y el abogado de Capello se limitó a responder que estos ingresos habían sido declarados al fisco (el mencionado documento, bajo estas líneas).

 

Factura de los servicios de Capello como entrenador

Tal y como reveló Der Spiegel, Guillermo Marín estaba dispuesto a pagar ingentes sumas para reclutar a primeras figuras. En la primavera de 2013, sus equipos contactaron con el agente de Robert Lewandowski. El delantero polaco del Borussia Dortmund acababa de ascender a la categoría de estrella tras marcarle cuatro goles al Real Madrid en las semifinales de la Liga de Campeones (4-1). Marín lo quería a toda costa. “Nuestro paquete básico consta de dos billetes de avión en business class por jugador, alojamiento en un hotel de cinco estrellas y una suma de dinero”, escriben sus colaboradores. Se presentan como trabajadores de la agencia Imagen Deportivo de Buenos Aires, pero en el membrete de los borradores de contratos enviados por correo electrónico aparece el nombre de Players Image, la sociedad offshore de Uruguay.

La propuesta inicial asciende a 30.000 dólares. Tras la negativa de Lewandowski, el equipo de Marín sube a 90.000, después a 110.000 y, finalmente, a 250.000. Sí, 250.000 dólares por jugar un partido benéfico. Para terminar con esta especie de subasta, el agente del delantero del Borussia deja de coger el teléfono cada vez que recibe una llamada de un número argentino.

¿Quiénes fueron los otros amigos a los que tocó el gordo?amigosgordo Mediapart se ha puesto en contacto con todos los jugadores franceses o que habían jugado en la liga gala. En teoría, deberían sentirse orgullosos de haber participado en una obra de caridad junto con Leo Messi. Sin embargo, guardan silencio. Edison Cavani se negó a responder. Neymar, Radamel Falcao, Ezequiel Lavezzi, Thierry Henry, Florencio Malouda y Éric Abidal no respondieron. La responsable de comunicación de Didier Drogba, exdelantero de la selección de Costa de Marfil, del Olimpique de Marsella y del Chelsea, piensa que “se hizo una donación a la fundación de Didier a cambio de su participación en el partido”. ¿Le preguntó a Drogba? No responde.

Después de dos años de investigación, la UCO había acumulado indicios de delito. El 3 de diciembre, los agentes reclaman las comisiones rogatorias internacionales para rastrear los flujos financieros, particularmente el millón y medio de dólares transferidos a Curaçao y a Hong Kong. Puesto que existen sospechas de fraude fiscal, el informe se traslada a un tribunal de Barcelona, el lugar de residencia de Messi.

Sin embargo, antes de tomar una decisión, la jueza que se ocupa del caso llama a declarar a Guillermo Marín. Como se ha dicho, el organizador de los partidos es el gestor de Messi, en el centro de los montajes offshore y de los pagos a los jugadores. Sin embargo, y según pudo saber El Confidencial, la magistrada consideró que el “largo y detallado” testimonio de Marín desmontaba las sospechas de los agentes.

El hombre reiteró que no se había pagado ni a Leo Messi ni a sus compañeros del Barça. Marín también indicó que el fracaso de la organización y la falta de éxito de la operación provocaron “pérdidas económicas” para su sociedad, dados los “altos gastos incurridos en diversos ámbitos para las 80 personas que participaron en los eventos”. Un razonamiento que dio por bueno la jueza, que subrayó que el último partido en Los Ángeles fue cancelado por falta de dinero.

Por último, Marín aseguró que sólo había pagado a ciertos jugadores, aquéllos con menos ingresos. Con respecto a la Fundación Leo Messi, la magistrada subraya que “no ha podido determinarse si [los partidos benéficos] pudieron aportar[le] dinero” y que el proyecto “se perdió”.

La sentencia por la que se archiva el caso concluye que “no hay ninguna prueba de fraude fiscal cometido por Leo Messi o la Fundación Leo Messi”. En ese punto de la investigación, así era. Sin embargo, la magistrada no quiso saber nada más del tema. Ante la falta de investigaciones internacionales sobre los flujos financieros, nunca sabremos a dónde fueron a parar los millones generados por los Amigos de Messi.

  Doce periódicos europeos agrupados en el consorcio European Investigative Collaboration (EIC), entre los que se encuentra Mediapart, socio editorial de infoLibre, publicaron entre el 2 y el 24 de diciembre de 2016 los documentos de Football Leaks, la mayor filtración de la historia del deporte. Obtenidos por el semanario alemán Der Spiegel y analizados por 60 periodistas de los medios de comunicación miembros del EIC, estos 18,6 millones de documentos permitieron, tras siete meses de investigación, documentar de manera inédita la cara negra del fútbol, entre fraude y evasión de impuestos, redes de prostitución, conexiones mafiosas o explotación de jugadores menores de edad.

Esta investigación sobre Leo Messi se ha llevado a cabo gracias a nuevos documentos de Football Leaks, proporcionados por la misma fuente (véase en este enlace, en francés, La folle histoire des Football Leaks), así como nuevos documentos confidenciales obtenidos por Der Spiegel.

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  Traducción: Alba Precedo

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