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    <title><![CDATA[infoLibre - Libros]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/libros/]]></link>
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      <title><![CDATA[Jeremy Atherton Lin, el autor que recupera la memoria queer: "Los bares gais eran lugares seguros y de activismo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/jeremy-atherton-lin-escrito-recupera-memoria-queer-bares-gais-espacios-seguros-activismo_1_2214952.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d1fd556f-12d0-4bd4-98d9-c2e6676c1975_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Jeremy Atherton Lin, el autor que recupera la memoria queer: "Los bares gais eran lugares seguros y de activismo""></p><p>En <em>Gay Bar. Fragmentos de aquellas fiestas</em>, el estadounidense Jeremy Artheton Lin reconstruye, a través de sus historias personales y llevando al lector a otras épocas, la importancia que tuvieron los bares gais como espacios donde generaciones enteras pudieron imaginar otras formas de vida. Publicado originalmente en inglés en 2021, el libro acaba de llegar a las librerías españolas de la mano de Capitán Swing, con traducción de María Porras. En esta entrevista con <strong>infoLibre</strong>, el autor reflexiona sobre la desaparición de estos lugares, la memoria <em>queer </em>y los desafíos que afronta hoy la comunidad LGTBIQ+.</p><p><strong>¿Qué le impulsó a escribir </strong><em><strong>Gay Bar. Fragmentos de aquellas fiestas</strong></em><strong>? </strong></p><p>El libro se publicó en inglés en 2021 y, en los años previos, en Londres, donde vivía entonces, los bares gais estaban cerrando a gran velocidad, igual que en muchas otras partes del mundo. Era una pena, porque habían sido espacios seguros, centros de comunidad y activismo. Pero también quería examinar la complejidad de esas experiencias. Quería escribir un libro que incluyera una historia cultural, pero que estuviera profundamente anclado en mis propias experiencias.</p><p><strong>En su libro, transporta al lector a otras épocas. ¿Le ha costado mucho investigar cómo eran esos bares gais y qué situaciones se habían producido en ellos? ¿Qué fue lo más difícil?</strong></p><p>Lo más difícil fue darme cuenta, a mitad del proceso, de que había elegido como objeto de estudio negocios privados. Pero, sinceramente, la mayor parte del tiempo me estaba divirtiendo mucho. Suelo rebuscar en informes policiales, sentencias judiciales y, en el caso de <em>Gay Bar</em>, también en documentos de protección patrimonial que defendían que ciertos edificios fueran reconocidos por su valor histórico. A simple vista parecen documentos aburridos, pero están llenos de sorpresas.</p><p>Mi trabajo consiste en destilar todo eso y encontrar los momentos que revelan hipocresías, dobles raseros, incomodidades morales o mecanismos de chivo expiatorio. Si estoy en un archivo y me encuentro riéndome ante lo absurdo de algo que está escrito en un informe policial, sé que probablemente pertenece al libro. El humor impide que la historia se convierta en una narración lineal de “antes todo era peor y ahora todo es mejor”. La realidad es mucho más caótica y compleja, y el humor la humaniza.</p><p><strong>Si pudiera rescatar un solo lugar histórico mencionado en el libro y preservarlo para siempre, ¿cuál sería y por qué?</strong></p><p>Probablemente elegiría un bar de San Francisco llamado El Rio. Siempre me ha parecido un espacio construido desde abajo, desde la comunidad, y no desde los inversores. Ha acogido noches y eventos dirigidos a personas de identidades sexuales y de género muy distintas, pero también a personas procedentes de posiciones sociales muy diversas. Es un lugar genuinamente diverso y también un poco desaliñado, en el mejor sentido de la palabra. No es un espacio asociado a una gran narrativa histórica, sino a algo más silencioso pero constante: permitir que la gente se sienta auténtica.</p><p><strong>En el libro muestra cómo esos espacios eran racistas, clasistas o excluyentes. ¿Hasta qué punto se corre el riesgo de idealizar aquellos bares?</strong></p><p>Precisamente quería evitar idealizar esos espacios. Quería celebrar lo que significaron, pero también mostrar sus contradicciones. El problema es que los medios suelen simplificar las historias. Recuerdo una entrevista en la que hablé de un bar de Los Ángeles que había sido un lugar de libertad, pero también de sus políticas sexistas, racistas y transfóbicas. En la emisión eliminaron esa segunda parte y luego pusieron música disco. Por eso sigo defendiendo los libros frente a formatos más rápidos: hacen falta espacio y tiempo para abordar estos asuntos. </p><p><strong>¿Qué función cumplen estos bares que no pueden cumplir las redes sociales o las aplicaciones?</strong></p><p>Las redes y las aplicaciones nos empujan a convertirnos en mercancía. Presentamos una única imagen de nosotros mismos. Creamos una versión de nosotros que queda encerrada tras un cristal. Además, los encuentros se producen a partir de criterios preseleccionados, y todos sabemos que la realidad no funciona así. A veces la conexión surge por una sorpresa, por una forma de reír, por un olor, por algo vivo que ocurre en el espacio compartido y no hablo sólo de relaciones románticas. </p><p><strong>Si pudiera diseñar hoy un bar gay, ¿cómo sería? ¿Qué tendría que conservar necesariamente de los viejos bares para seguir siendo un espacio </strong><em><strong>queer</strong></em><strong>?</strong></p><p>Bueno, ahora soy mayor y, en cierto modo, ya estoy retirado de la vida nocturna. Mi bar gay ideal sería casi un chiringuito de playa. Un lugar relajado donde lo importante fueran la música y la forma en que la gente se reúne, más que la estética. Cuando empecé a salir por los bares, esos espacios reflejaban el miedo al sida, todo era blanco, impecable y obsesionado con la apariencia saludable. Hoy diseñaría un lugar más orgánico, cálido e imperfecto, con madera en lugar de plástico. Un espacio más humano, donde la música siguiera siendo el punto de partida.</p><p><strong>Actualmente, si tuviera que destacar una tensión o problemática de la comunidad </strong><em><strong>queer</strong></em><strong>, ¿cuál sería?</strong></p><p>Hay dos cuestiones que me preocupan especialmente. La primera es el uso de las personas trans como chivo expiatorio en Reino Unido y Estados Unidos dentro de un movimiento político claramente regresivo. La segunda, que abordo también en mi próximo libro,<em>Deep House</em>, es cómo se suele hablar de inmigración y de diversidad sexual como si fueran asuntos separados. Pero hay muchísimas personas que se encuentran atrapadas en ambas realidades: son <em>queer </em>y, al mismo tiempo, tienen la necesidad de cruzar fronteras o migrar.</p><p><strong>¿Cree que esas nuevas generaciones no entienden el mundo que han heredado?</strong></p><p>Creo que tendemos a idealizar el pasado y a buscar héroes perfectos, cuando el progreso siempre ha llegado a través de contradicciones y giros inesperados. Además, muchas de estas luchas son mucho más recientes de lo que pensamos. En mi próximo libro hablo del caso <em>Lawrence contra Texas</em>, que anuló las leyes contra la sodomía en Estados Unidos en 2003. Mientras se esperaba esa sentencia, mis amigos y yo escuchábamos <em>Milkshake</em>, de Kelis. Me gusta recordar ejemplos como ese porque muestran hasta qué punto estas luchas siguen estando muy cerca de nosotros.</p><p><strong>La normalización del matrimonio igualitario y su aceptación social han sido victorias históricas en algunos países, ¿qué aspectos de la vida gay han quedado neutralizados por esas mismas victorias?</strong></p><p>La asimilación nunca fue realmente el objetivo de muchos movimientos por los derechos civiles. Por ejemplo, una de las primeras parejas que reclamó el reconocimiento federal de su matrimonio lo hizo por motivos migratorios, no porque defendiera la institución matrimonial, sino porque era una vía para alcanzar la igualdad. Hoy muchas personas <em>queer </em>siguen priorizando la solidaridad con otros colectivos que sufren injusticias. Esa solidaridad es una forma de evitar que la integración se convierta simplemente en una adaptación a las normas sociales dominantes.</p><p><strong>En el libro destaca la historia de Kavumarz Anklesaria, asesinado a golpes por sonreír en el año 1980. ¿La homofobia castiga a los homosexuales o castiga cualquier desviación de la masculinidad normativa?</strong></p><p>Ese episodio me recuerda que la identidad social no depende solo de cómo nos definimos nosotros mismos, sino también de lo que otros proyectan sobre nosotros. Me impactó descubrir en los archivos cómo una identidad equivocadamente atribuida podía tener esas consecuencias. Aquel hombre fue considerado homosexual y agredido simplemente por sonreír en público. Creo que, en memoria de él y de tantas otras personas, debemos recordar que nuestras preocupaciones sociales nunca pertenecen a una sola categoría; todas están conectadas con las experiencias de los demás.</p><p><strong>Después de recorrer tantos bares, ciudades, historias y generaciones, ¿qué cree que estaba buscando realmente el joven Jeremy cuando entró por primera vez en un bar gay, es decir, sexo, amor, identidad, comunidad o algo que todavía no sabía nombrar?</strong></p><p>Creo que una de las cosas importantes del libro es que yo no decidí ir solo al bar, me llevaron. A menudo son las personas que nos rodean quienes nos identifican antes incluso de que comprendamos plenamente nuestra propia identidad. Yo tenía curiosidad, y esa curiosidad fue el comienzo de todo. Durante un tiempo, las conversaciones sobre género y orientación sexual parecían centrarse solo en la identidad o la comunidad, pero creo que son precisamente nuestros deseos y pasiones los que generan formas inesperadas de comunidad. Entras en esos espacios buscando una cosa y acabas encontrando otra. Lo importante son los encuentros con otras personas.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Jun 2026 04:01:15 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sara Carrasco]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Jeremy Atherton Lin, el autor que recupera la memoria queer: "Los bares gais eran lugares seguros y de activismo"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Orgullo LGTBI,Entrevista]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[¡Pero qué loco estás!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/microrrelatos_1_2214579.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/74c40611-c986-47de-9615-6ac9f88368ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Microrrelatos"></p><p>Los veraneantes envidian al pescador que vara su barca frente a la cala. <strong>La presencia del hombre realza la belleza majestuosa del paisaje.</strong> La imagen resulta en verdad sublime, aunque también insidiosa. Algún espabilado la registra con el móvil y, en un alarde de cinismo, la comparte en Instagram haciendo propia <strong>la sabiduría de una vida escandalosamente humilde y en armonía con la naturaleza</strong>. En el mar en calma, amortiguados por el rumor de las olas que mueren en la playa, al pescador le llegan los gritos de júbilo de los niños. Pone su atención en la marabunta de la arena, en las parejas que pasean en la orilla, en los jóvenes que corren como estrellas fugaces hacia el agua. Entonces, como de costumbre, <strong>se lamenta por haber vivido tan cerca del paraíso y no haber sabido aprovecharlo.</strong></p><p>El animal, rezagado por culpa de una cojera que delata su condición moribunda, <strong>ladra implorante a su amo</strong>, un jubilado que se detiene y apoya el cuerpo sobre su bastón unos metros por delante. El hombre, molesto por <strong>el expresivo lamento de esos ojos negros</strong>, por la impúdica debilidad de su fiel compañero, responde al vacío lo que puede:</p><p>—<strong>Que sí, joder, que ya te espero.</strong></p><p>―Pero, entonces, ¿por qué trabajas en una compañía así?</p><p>―<strong>Porque, Pablo, me gusta cuidar de personas como tú.</strong></p><p>Estas palabras calan en su alma descreída. En menos de un mes ha hablado con una docena de teleoperadores, y por primera vez tiene la sensación de que alguien ―aquella joven atenta― está dispuesto a interceder por él en ese laberinto de la portabilidad, palabra horrible que ha hecho fortuna y se propaga entre los clientes de telefonía como la peste.</p><p>―<strong>Pablo, lamento lo que te ha pasado, pero te prometo que lo vamos a arreglar ahora mismo.</strong></p><p>Y aunque ya se lo ha contado, animado por su voz confiada, da rienda suelta a su frustración. Está cansado de hacer llamadas en las que tiene que contar tres o cuatro veces ―una por cada operario con el que le pasan― su problema, del Departamento Técnico al de Casos Especiales y de ahí a Ventas, etc. Cansado de que, mientras los empleados se pasan su patata caliente, amortigüen la espera con una música que para él es como poner celofán a un trozo de mierda (aunque esto se lo ahorra a Ángela); cansado de que cada comercial le haga una oferta distinta; cansado de que le prometan que le van a contactar en breve y nunca se produzca la llamada; cansado de no saber a quién (coño) pertenece su (maldito) número de teléfono; <strong>cansado de conversaciones de una hora en las que, cuando todo parece llegar a buen puerto, la llamada se corta</strong> o un empleado (inútil) toma mal un dato y el proceso debe comenzarse de cero.</p><p>―Gracias, Ángela, has sido muy amable.</p><p>―Gracias a ti. No es habitual encontrarse con clientes tan educados como tú.</p><p>Se hace un silencio.</p><p>―<strong>Ángela, me encantaría conocerte.</strong></p><p>Pablo no da crédito a sus propias palabras. No sabe cómo ha podido decir algo así. Ángela tarda en contestar.</p><p>―Me parece que estás loco… ¡pero sí, me encantará! —Y rompe a reír con una alegría dulce como una cereza.</p><p>—¿De verdad?</p><p>—Sí, sí, ¡sí! Pero antes de nada vamos a solucionar tu portabilidad. Responde cuatro preguntas al Departamento de Grabaciones y mañana tendrás instalada la fibra en casa… ¡Pero qué loco estás!</p><p>Pablo sonríe, feliz.</p><p>―Contesta las preguntas y hablamos de nuevo. Te conecto, espera.</p><p>Pi-pi-pi.</p><p>PI-PI-PI.</p><p><strong>No, la puta alarma, no.</strong> A la mierda si llega tarde al trabajo. Se acomoda la manta y se concentra en imaginarse la belleza de Ángela, en saborear su voz cálida. Aquel laberinto lo estaba desquiciando, y ahora que por fin la vislumbra, <strong>no puede perder la oportunidad de alcanzar la salida.</strong></p><p><em><strong>* Pablo Echart</strong></em> (Irún, 1973)<strong> </strong>es catedrático de Humanidades en la Universidad de Navarra, donde imparte clase sobre guion cinematográfico y cine español. Ha publicado las monografías <em>Cine dentro del cine. 50 películas sobre el séptimo arte</em> (UOC, 2023) y <em>La comedia romántica del Hollywood de los años 30 y 40</em> (Cátedra, 2005). Es autor de <em>Volver</em> (Triqueta Verde, 2023), ilustrado por Concha Pasamar. Acaba de aparecer su libro de microrrelatos <em>Mirar el mar</em> (Acantilado, 2026). Las narraciones que publicamos son inéditas.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Jun 2026 10:45:26 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Pablo Echart]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Libros]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[El arco y la lira]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/arco-lira_1_2210932.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3628da3d-c8af-4c17-a3a8-21975a644ad6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El arco y la lira"></p><p>Valencia, Pre-Textos, 2026, </p><p>Si el curioso lector busca el valor simbólico asociado a la flecha en algunos de los diccionarios dedicados a la materia, como el de <strong>Juan Eduardo Cirlot,</strong> se topará en la entrada correspondiente con buena parte del panteón mitológico, desde los venablos homicidas disparados por la diosa <strong>Diana </strong>hasta los insidiosos flechazos propinados por <strong>Cupido</strong>. </p><p>Sin embargo, <em>Flecha de nosotros</em>, el poemario más reciente de Mariano Peyrou, requiere que desentrañemos su laberinto de símbolos acudiendo a otra tradición: la del <em>kuydo</em>, un arte marcial de origen nipón cuya finalidad no es tanto acertar con el tiro como contribuir al desarrollo espiritual del arquero. De hecho, hay algo de minimalismo taoísta en el camino por el que el autor nos invita a adentrarnos. </p><p>A lo largo de diecisiete secuencias numeradas, <em>Flecha de nosotros </em>construye un paisaje sustentado en imágenes recurrentes y variaciones rítmicas: un lago de aguas quietas, un cántaro medio vacío y medio lleno, un pájaro con o sin alas, un niño sin más, un sueño que convoca la memoria y el deseo, y los “supermercados del mundo” son el paisaje y el paisanaje que hallamos en estos versos. No obstante, pese al juego de permutaciones que Peyrou elabora a partir de esta materia prima, las estrofas van cargándose de sugerencias ligadas a las connotaciones líricas de la flecha, desde la representación vectorial del paso del tiempo hasta la evocación fragmentaria de una historia de amor definida alternativamente por la pulsión unitiva y la voluntad de disolución. </p><p>Por ese alambre argumental avanza una propuesta que en ocasiones apunta a la aleación imaginativa de la greguería (“la burbuja es el infinito del olvido”, “el sueño [...] es un pájaro de las ideas”) y que en otros casos indaga en los vínculos secretos entre los significantes y en la polisemia de los significados: así, el término “blanco” remite tanto al objetivo al que se dispara para ejercitar la puntería como a un color identificado con la emoción primigenia de la nieve. La tensión dialéctica entre el blanco y el rojo (“la sangre de la flecha”, “el corazón del blanco”, “el rojo de los besos”) nos autoriza a realizar una transposición metafórica basándonos en ese cromatismo. No en vano, el “nosotros” del título entronca con los matices que desde el soneto XXIII de Garcilaso atribuimos respectivamente a la rosa (fuego, ardor, combustión sexual) y a la azucena (melancolía, asepsia sentimental, temporalidad).</p><p>Atravesado por la flecha que le asignó <strong>Basho</strong>, Mariano Peyrou firma un tratado sobre las pasiones del alma que transita entre el sueño imposible de la unidad y la constatación del dualismo tras el impacto decisivo. Que los “supermercados del mundo” sean el único agente capaz de arbitrar las transacciones afectivas contemporáneas dice también mucho acerca de los escaparates que nos incitan a comprar y vender las proyecciones de los demás y de nosotros mismos. </p><p><em>Ser uno </em>se titula la colección de poéticas que Peyrou ha publicado simultáneamente a <em>Flecha de nosotros</em>. Entre la autorreflexión y la escritura lírica, el autor<em> </em>recopila en este volumen tanto aquellas poéticas implícitas en sus libros en verso como aquellas otras declaraciones en prosa que han ido acompañando a su proyecto creativo. Sin embargo, que nadie espere normas, preceptos o fórmulas magistrales: la estética de Peyrou, como ya se ha dicho, se levanta sobre el merodeo, la sospecha y la aproximación especulativa. </p><p>Incluso cuando se ve impelido a dar una respuesta concreta, como en la entrevista de Tes Nehuén recogida aquí, Peyrou prefiere ensayar una réplica elusiva y provisional, ya que andarse por las ramas es su manera de ver el bosque: “Es muy difícil definir la poesía, pero podríamos intentarlo diciendo que eso es lo que pretende hacer la poesía: trabajar con las palabras y con la construcción del sentido al margen o más allá del significado”. En definitiva, quien se sumerja en las páginas de <em>Flecha de nosotros </em>y <em>Ser uno</em> saldrá de ellas convencido de que la poesía es un blanco móvil que dispara en múltiples direcciones y que solo se niega a dar una cosa: explicaciones.</p><p><em><strong>* Luis Bagué Quílez </strong></em><em>es escritor y crítico literario.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Jun 2026 04:01:28 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis Bagué Quílez]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Una lección de género]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/leccion-genero_1_2210575.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5d73973a-4932-4ee8-9d78-f5f7fb965edb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una lección de género"></p><p><strong>Harper Collins. 2026.</strong></p><p>Toda novela negra requiere la construcción, junto al lector, de un personaje llamado detective. En este caso, ese detective es un excombatiente de la División Azul con una brecha en la cabeza y la memoria perdida. La diferencia entre la novela negra y el thriller está en que la primera atiende a las causas y el segundo a los efectos. En esta novela, <strong>Salvador Perpiñá</strong>, con la consistencia de un guionista audiovisual curtido en reconocidas series y en cine, plantea una obra bien engrasada y engranada, donde el caso que encara el detective funciona a veces como un <em>macguffin</em> al servicio del thriller, mientras que la novela negra se reserva para lo que de verdad importa: los efectos de las lagunas de la memoria, el pasado y las relaciones rotas, irresolubles en ese momento de la vida en que todo cambia y ya no vuelve a ser lo que fue.</p><p>Toda novela negra es, en realidad, dos novelas: una que escudriña las causas, los antecedentes, y otra que, como la novela de suspenso, avanza en la trama hacia el hallazgo de la verdad y la restitución del orden social quebrado. <strong>Todorov </strong>también decía que se trata de una dualidad: la historia del crimen y la de la pesquisa.</p><p>La primera historia, la del crimen, existe desde antes de que comience la segunda. La historia se inicia con un hombre solitario: el Edificio España, con sus 26 plantas y 117 metros de altura, que las enciclopedias registran como el edificio más alto de España hasta la construcción de la Torre de Madrid, es una cárcel: como las otras cárceles que descubriremos pronto. Ese hombre habitó sucesivamente: la División Azul, el frente de Stalingrado, los gulags, el retorno en el <em>Semíramis</em> casi quince años después. El desmemoriado, ese hombre que se dedica a la investigación, <strong>Víctor Cano</strong>, nos llevará, en la pesquisa, hasta los límites de la memoria y la elaboración autobiográfica. Generalmente, los personajes de esta segunda historia, la historia de la pesquisa, no actúan: aprenden, se curten. En <em>El prisionero de la planta 15</em>, mutan, avanzan irremisibles hasta su transmutación.</p><p>El género suele postular la inmunidad del detective, pero Víctor Cano se convierte en cazador y cazado, perseguido por su propio pasado. Suele también el género ignorar completamente la primera historia del libro, pues es la segunda historia la historia del libro mismo; pero esa “primera” historia es aquí un thriller también silenciado —una historia construida por otros— que el Estado español nacionalcatólico, en los años 50 del siglo XX de cara a la galería internacional, silenció: el apoyo a los nazis en los años cuarenta. También señalaba Todorov que la primera historia es la de una ausencia. Aquí, la ausencia es la absoluta desmemoria (¿de un hombre? ¿de una sociedad? ¿de un país?), la recuperación, como en los replicantes de <em>Blade Runner</em>, de una historia vivida, de unos recuerdos atravesados por ese hilo imaginario que da sentido a la sucesión de la vida. Somos esa suma de recuerdos, pues apenas conservamos células primigenias: solo algunas neuronas de nuestro cuerpo son más antiguas que nuestros primeros recuerdos.</p><p>Víctor Cano, en una maravillosa ambientación del Madrid de 1966, jalonado por costumbres, usos culturales, marcas, una ciudad incipiente habitada por ladrones de barrio rico, esclavos y pandilleros de barrio pobre, avanza entre el vapor de su memoria hacia el descubrimiento de sí mismo. Todo detective, desde las fábulas de <strong>Esopo</strong>, desde <strong>Edipo</strong>, averigua algo de él mismo en cada caso. Por eso Cano se implica en el mundo descubierto, en ese mundo donde se desarrolla la historia de la pesquisa: protege a sus personajes, enmienda los entuertos, incluso los propios.</p><p>El thriller exige la continuidad de la tensión, el suspenso. En la segunda historia, la de la pesquisa, no se trata solo de descubrir el crimen sino de evitar la comisión de uno nuevo. Quizá la formación de guionista, y sobre todo su formidable incursión en el mundo del relato, posibilitan que Salvador Perpiñá pueda entretejer una novela que se lee y se vive con intensidad, que remata los episodios en su lugar justo, que invita a la lectura. Una novela, llegada esta altura del siglo XXI —lector y autor impregnados por el aura audiovisual— también requiere de la descripción, pero del modo que la sociedad actual la deglute: los guiños a los años sesenta, a los efectos sobre los setenta y los ochenta, a los antecedentes de la supuración de la guerra civil, muestran el recuerdo de una España que se debate entre la nostalgia y la aversión. Ambientaciones y personajes que enmarcan una novela llamada a abrir el frasco de nuestra historia durante el franquismo, de esos posibles detectives que fueron silenciados porque, tal y como señalaba Juan Carlos Rodríguez, en la España franquista no podía haber novelas policíacas, pues solo había torturadores. En este caso: y torturados.</p><p><em><strong>* Alfonso Salazar </strong></em><em>es escritor.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Jun 2026 04:01:27 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alfonso Salazar]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Una lección de género]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Un libro de relatos para que la España vaciada llegue a los despachos del poder]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libro-relatos-espana-vaciada-llegue-despachos_1_2212895.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/51bda901-9f0e-4ffb-9624-200b8ad78f82_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un libro de relatos para que la España vaciada llegue a los despachos del poder"></p><p>La editorial independiente Páramo ha lanzado una<strong> campaña de</strong> <strong>micromecenazgo para publicar </strong><em><strong>Todavía</strong></em>, un libro colectivo de relatos contra la despoblación que reúne a 28 autores y autoras vinculados a la llamada España vaciada. El proyecto, <a href="https://www.verkami.com/projects/43545-todavia" target="_blank">alojado en la plataforma Verkami</a>, nace con una doble ambición: reivindicar la calidad literaria de quienes escriben desde territorios alejados de los grandes focos culturales y denunciar el abandono político, económico y social que sufren amplias zonas de la España interior, a la que la editorial ha llamado la "España sentenciada".</p><p>La iniciativa <strong>no se limita a financiar la edición </strong>del volumen. Cada mecenas recibirá un ejemplar del libro, pero también podrá<strong> decidir a qué persona con capacidad de decisión política o económica se envía otro</strong>, acompañado de una carta escrita en su nombre. La editorial resume así el propósito de la campaña: “Quieran o no quieran, tendrán que leernos”. La idea es que las voces de quienes viven o escriben desde esos territorios lleguen directamente a quienes tienen poder para intervenir sobre su futuro.</p><p><em>Todavía</em> reúne 28 relatos inéditos escritos expresamente para el proyecto. Entre los <strong>autores </strong>figuran Tomás Sánchez Santiago, Premio Castilla y León de las Letras 2025; Yolanda Izard; José Luis Puerto; María San Miguel, Premio Ojo Crítico de Teatro 2025; Cristina Fallarás; José María Merino; Óscar Esquivias; Ignacio Sanz; Jesús Carazo; Sol Gómez Arteaga; Vicente Muñoz Álvarez; Alejandro Cuevas; Clara García Fraile; David Refoyo o Beatriz Sanz Olandía, entre otros nombres procedentes de <strong>provincias </strong>como Zamora, Salamanca, Segovia, Soria, León, Valladolid, Burgos, Cuenca, Toledo, Albacete, Ávila, Palencia o Zaragoza.</p><p>El libro<strong> reivindica el territorio y la memoria</strong>, pero también un género, el relato, que a menudo ha sido considerado menor dentro del mercado editorial pese a su capacidad expresiva. Según la editorial, en sus páginas conviven la melancolía, el humor, la crítica y la autocrítica, con una causa común: defender la vida en lugares que demasiadas veces son tratados como espacios condenados a desaparecer.</p><p>La campaña ha alcanzado en su primera semana el 85% de la financiación necesaria para salir adelante. El objetivo inicial es<strong> reunir 4.000 euros</strong>, destinados al diseño, la maquetación, la impresión y los envíos. Las aportaciones comienzan en 20 euros e incluyen distintas recompensas, desde el propio libro hasta semillas autóctonas, azulejos artesanales, packs editoriales o una cesta de productos procedentes de esa “España sentenciada”.</p><p>Si la recaudación supera la cifra prevista, la editorial ampliará la tirada y organizará presentaciones en distintos puntos de la España interior y en Madrid. La portada del libro ha sido diseñada por Félix Rodríguez, Mr. Zé, director creativo y cofundador de PobrelaVaca Studio.</p><p>Fundada en 2015 en Valoria la Buena, en Valladolid, <strong>Páramo </strong>es una editorial independiente especializada en lírica, narrativa y ensayo. Su catálogo presta especial atención a la memoria local, la identidad territorial y el pensamiento crítico, con colecciones como <em>Nuestros Pueblos</em> o <em>Vientos del Pueblo</em>. Con <em>Todavía</em>, la editorial busca que la literatura no funcione sólo como testimonio, sino también como una herramienta de intervención pública frente a una desigualdad territorial que sigue marcando el mapa del país.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Jun 2026 04:01:27 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Un libro de relatos para que la España vaciada llegue a los despachos del poder]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[España Vaciada,Cultura,Libros,Editoriales de libros]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Las dos vidas de Mina Índigo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/vidas-mina-indigo_1_2209621.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/269b676d-a2c5-4d89-a35d-b761e899ed56_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las dos vidas de Mina Índigo"></p><p><a href="https://ellibrodurmiente.org/" target="_blank">El libro durmiente</a> comenzó su andadura como club de lectura en junio de 2003. Su nombre hace referencia a la necesidad de rescatar los valores y principios que duermen en el seno de los libros. <em>El libro durmiente</em> se define como una entidad creada sin fin de lucro. Nuestra acción adquiere la condición de voluntariado cultural. Desde el año 2012, correspondiendo con el período lectivo, impartimos los talleres de escritura creativa en dos niveles: básico y avanzado. Finalmente, la invitación a los autores para presentar sus obras o impartir clases magistrales sobre las técnicas de escritura ha dado lugar a la creación de un foro literario donde confluyen los lectores, libros y escritores, compartiendo ideas e inquietudes en pro de la cultura.</p><p><strong>Planeta. 2023</strong></p><p>Suspense y esoterismo. Consiguió mantenerme intrigada y muy, muy entretenida. A veces se excede en extensión y rebaja el ritmo, pero en conjunto, esta Mina Índigo, con sus luces y sombras, consiguió conquistarme. Alaitz Leceaga se mueve bien en el universo del misterio.</p><p>Es una novela muy de protagonista principal. Ella lo es todo en la historia aunque le acompañe un secundario que pretende elevarse a su nivel, el patólogo Ellis. Este llegará a Barcelona para seguir el caso de la muerte de la hija de una confidente de la protagonista. Ella es una médium muy conocida en la ciudad. Si es una impostora o no, habrá que descubrirlo. O interpretar... Mina Índigo se relaciona con la clase de alto copete de la sociedad barcelonesa en los tiempos de la exposición universal, 1888. Un período de modernidad —o de pretendida modernidad— donde visitar a la vidente resulta de lo más chic entre el sector de los más pudientes.</p><p>Gracias a esas señoronas y acompañantes que acuden a su casa, Alaitz Leceaga nos presenta a esa clase alta que se tapa los ojos ante la parte invisible de la sociedad. La miseria está muy cerca aunque no la miren. Se deja entrever cierta crítica social en la novela. Se esmera en la descripción de paseos por los suburbios. Mina Índigo se maneja bien en esas veredas también. De hecho, las necesita para crear su red de informadores: para estar al tanto de lo que hay que saber, pero no quiere salir a la luz. Así que, coloca el pie a los dos lados en función de sus necesidades.</p><p>Debido a sus quehaceres, contaremos con múltiples escenas donde el misterio se entremezcla con elementos sobrenaturales. La mezcla de ingredientes provocará de paso el despiste del lector, sobre si sus habilidades con el más allá tienen más de profesión que de buenas artes. La autora juega a esa incertidumbre y resulta divertido, aunque es evidente que muchas cosas no cuadran.</p><p>El personaje de su marido, que pulula por casa como alma en pena, contribuye a amasar el clima de misterio que empaña la novela. Su peso parece menor entre los secundarios, pero se revelará vital a medida que pasamos páginas. Me ha gustado mucho su papel, especialmente cuando al principio, se desconoce qué pasa realmente entre las paredes de su casa.</p><p>Cuando la narración rebobina al pasado, se irán difuminando esas dudas e intrigas en las que nos va sumergiendo Leceaga, y de paso comprenderemos el mundo interior que tortura a la protagonista. Para complementar esa parte que desconocemos de la protagonista, la escritora agrega a un inspector con el que la médium tiene una extraña relación, ademas de Zelda, la criada, que no lo es tanto. Y de paso, añade a Baxter, el mayordomo. Un curioso rarito que aporta cierta gracia a la trama. Su intervención es más bien breve y sin embargo, es de esos personajes que dibuja fácilmente la imaginación. A mí, por lo menos, me resultó muy sencillo.</p><p>Ellis entra en la trama como sustituto del marido de Mina. Y con él, llega la “fiesta”. La trama se apoya en él, para aliñar el dúo que compondrán. De la misma forma que el esposo, Ellis irá ascendiendo en protagonismo, hasta que ya no entendamos a Mina sin él, aunque es verdad que a ella le gusta ir por libre. La personalidad de Mina es arrolladora, incluso por momentos algo suicida: entre su trabajo y la investigación de la muerte de la joven, no hay día, incluso hora, en la que no se meta en un lío o esté a punto de hacerlo. Y eso que debería tener cintura para poder conciliar amistades y roces entre gente de distinta estopa y contexto.</p><p>La narración de Alaitz Leceaga no presenta complicación alguna. Cuenta las cosas bien, aunque como apuntaba al comienzo de la reseña, es verdad que tiende a explayarse en escenas y detalles sobradamente descritos. Cuando hay repetición o insistencia en el mismo punto, el ritmo flojea y empiezas a desear que pase ya a otra cosa. Sin embargo, este dato no desmerece el buen trabajo hecho por la autora para mantener la tensión e intercalar el toque mágico que pulula por sus párrafos. Parece su sello. Recuerdo ese punto magnético también en su novela Las hijas de la tierra, de la que ELD cuenta con reseña desde el año 2020.</p><p>Han pasado más de ocho meses desde que terminé <em>Las dos vidas de Mina Índigo </em>y sin embargo no la olvido. Hay novelas que provocan emociones particulares por el momento en el que las lees. Esta es una de ellas. Logró entretenerme y mucho, evadirme cuando lo necesitaba. Y si un libro lo consiguió, no puedo más que agradecerlo. La lectura no soluciona problemas pero cuando estás en ella, si logra sacarte por unos minutos, horas o días, de un momento complicado, es como un regalo llovido del cielo. Así que, gracias a Alaitz Leceaga.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jun 2026 04:00:37 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Begoña Curiel]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Las dos vidas de Mina Índigo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Republicanas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/republicanas_1_2209609.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/94614e48-7c0b-428d-a9e1-16856bfd1dd7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Republicanas"></p><p><strong>Tusquets. 2026</strong></p><p>¡Qué importante es, a veces, cambiar el foco a la hora de escribir! </p><p>Aún más si es sobre nuestra historia reciente, la que abarca la dictadura de Primo de Rivera, la República, la guerra, la derrota, el exilio, la dictadura y el retorno a la democracia.</p><p>Y qué significativo y enriquecedor supone analizar los hechos desde el punto de vista de las mujeres. Esta es la apuesta de <em>Republicanas,</em> el exhaustivo libro escrito por <a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/republicanas-diputadas-lucharon-convertir-espana-pais-libre-justo-moderno_1_2135873.html"  >Miguel Ángel Villena</a> y publicado por Tusquets, en el que, centrándose en las nueve diputadas republicanas que hubo, las únicas hasta ahora, porque las demás ya han sido bajo la monarquía, nos describe cómo fueron las mujeres de aquel entonces, no solo ellas, también las mujeres anónimas, las que sufrieron las peores consecuencias de la guerra, las que se enfrentaron, dieron luz a hijos que luego perdieron, o las que decidieron permanecer solas y solteras para poder realizar sus carreras.</p><p>Puede parecer un libro más sobre la República, pero no lo es. Todavía no se ha escrito lo suficiente sobre lo que nos pasó, todavía necesitamos descubrir más historias de cómo fue el hachazo sangrante de aquel golpe de Estado y de una dictadura tan larga. Mientras haya temas pendientes, mientras haya muertos en las cunetas o fosas comunes, ese tema estará ahí, insistiendo, pidiendo paso, buscando un hueco en el relato literario.</p><p>Bienvenido sea un nuevo libro, pero sobre todo, bienvenido sea el cambio de foco que aporta. Porque muy poco se ha escrito desde el punto de vista de las mujeres, las grandes olvidadas en los conflictos y guerras, también en la nuestra.</p><p>Este periodista e historiador, que fue Premio Comillas en el 2021 por su libro sobre <strong>Berlanga </strong>(<em>Berlanga. Vida y cine de un creador irreverente)</em>, ha sabido reescribir nuestra Historia haciéndola asequible, e inspirándose, como él mismo comenta en el último capítulo de su libro, en su propia abuela materna, <strong>Teodora Yagüe Requena,</strong> que, pese a ser del bando vencido, habló de la guerra, inculcó a su familia las ideas republicanas, contó historias de mujeres y consiguió que su nieto, mucho tiempo después, adoptara ese punto de vista. </p><p>A lo largo de sus páginas aparecen las tres primeras diputadas de 1931<strong>: Clara Campoamor, Victoria Kent y Margarita Nelken, </strong>para hablar a lo largo del libro, no solo de ellas, sino de las restantes que fueron entrando en las siguientes elecciones: <strong>María Lejárraga, Julia Álvarez Resano, Matilde de la Torre, Veneranda García Manzano, Dolores Ibárruri y Francisca Bohigas</strong>, la única diputada de la derecha, por el partido de la CEDA.</p><p>Así se convierte en un libro esclarecedor en el que, por mucho que se haya leído sobre esa época, los personajes aparecen de otro modo: <strong>Azaña </strong>con toda su misoginia, los diputados que recelaban de las tres diputadas iniciales, incluso en su propio partido; la polémica sobre el voto femenino, visto desde el punto de vista de Victoria Kent y Clara Campoamor como algo que recorre el libro hasta el final, centrado en la importancia o no del voto de la mujer, algo que, a la luz actual, cuando parece que el voto más progresista parece ser el femenino, ilumina la polémica dándole la razón a Clara Campoamor, una diputada moderada. El capítulo en cuestión donde se centra en ello se titula <em>El voto, entre el tacticismo y los principios</em>. ¿Se imaginan ustedes que las mujeres planteáramos en la actualidad retirar el voto masculino porque al parecer se está escorando a la ultraderecha? La de gritos en el cielo que escucharíamos. Pero en ese capítulo se habla no solo de los diputados a favor y en contra, también de dos cuestiones esenciales para la época: la ley del divorcio y el tema de la abolición o no de la prostitución.</p><p>Como opina el autor del libro, “en el momento en que cambias el foco, ves cómo los hombres ponen especial acento en el desprecio. Fueron muy pocos hombres de la época los que tuvieron visión de futuro y sentimiento de la igualdad en aquel momento, como <strong>Fernando de los Ríos, </strong>o <strong>Luis Jiménez de Asúa.</strong> Tanto Campoamor como la Kent consideraban a este último como un maestro. Pero fueron la excepción.”</p><p>El índice ya va marcando lo que nos quiere contar. Desde el primero, titulado <em>La vergüenza de unas burguesas ilustradas</em>, hasta el último, titulado <em>Hola, democracia; adiós, República,</em> nos va contando los avatares de esas nueve mujeres, sus ilusiones y esperanzas, lo que hicieron durante la guerra, el exilio de todas ellas menos Francisca Bohigas, que no necesitó exiliarse y pasó a formar parte de las filas de la Sección Femenina;  la hospitalidad mexicana, la traición de Francia, la Pasionaria en Moscú, el regreso de algunas de ellas y la muerte en el exilio de la mayoría.</p><p>Es un libro que se lee muy bien y tiene capítulos que emocionan, sobre todo si se piensa en ellas, en lo que supuso para esas mujeres reiniciar sus vidas exiliadas empezando de cero, con el amargo sabor de haber visto cómo entraron en sus casas y las despojaron no solo de sus pertenencias, también de lo que representaron, o en el caso de María Lejárraga hasta de sus derechos de autor. O en el caso de <strong>Matilde de la Torre, Julia Álvarez Resano</strong> y <strong>Veneranda Manzano</strong>, verse también expulsadas del partido socialista por ser partidarias de la línea de <strong>Negrín</strong>, de prolongar la resistencia unos meses más y formar parte de la alianza internacional contra el fascismo, con los tambores de guerra en Europa. Claro que, pasados los años, desde la perspectiva histórica, los hechos se analizan de modo distinto a cuando estás inmerso en ellos.</p><p>Según cuenta Miguel Ángel Villena, “hay en la actualidad una ola de memoria democrática y de reivindicación” y con este libro quiso poner el acento en las mujeres, precisamente por su abuela materna “una anónima mujer republicana, que vivía con nosotros y que estuvo en la cárcel por la denuncia de una vecina”. En su familia hubo una transmisión oral por parte de la abuela, pero a él le impresionó mucho desde niño que eso no se contara; en su casa lo hacían, pero con el compromiso de no hablarlo fuera del hogar. Pero gracias a esa abuela materna, uno de sus empeños ha sido intentar comprender cómo fueron los acontecimientos que las condicionaron. </p><p>Las nueve diputadas están en primer plano, en tanto que en un segundo plano hay cuarenta o cincuenta mujeres pioneras, unas menos conocidas, otras más, como <strong>María Moliner, Margarita Xirgú, María de Maeztu o Maruja Mallo.</strong> Pero en el fondo de todo hay todo un abanico de mujeres. Y es lo que el autor quería contar: esa generación republicana. Había escrito con anterioridad una biografía sobre Victoria Kent, porque su abuela la admiraba mucho.  “En la primera etapa de la República Victoria Kent era muy popular, casi más que Clara Campoamor o <strong>Pasionaria</strong>, cuyo prestigio fue posterior”. Ha escrito también otra biografía sobre <strong>Manuel Azaña</strong> y pensó inicialmente escribir un libro sobre las pioneras republicanas, maestras, médicas, pilotos de aviación etc., pero le resultó inabarcable. Él mismo dice “fui viendo que de las nueve republicanas había algunas muy poco conocidas y me daba para hablar no solo de las dirigentes sino también de todas las demás. El motor, de todos modos, ha sido sentimental, el de mi abuela, unido a todos mis años como periodista, de conocer y entrevistar gente”.</p><p>Sobre los capítulos, el autor comenta que huyó de dedicar un capítulo a cada una de ellas porque “sus vidas están entrelazadas y quería hacer un retrato de grupo y del contexto social”. En el momento en que se pone el foco en las mujeres, hay que referirse, inevitablemente, a cómo las veían los hombres, o cómo las veían otras mujeres, que se trasluce en el famoso debate del voto femenino. Fue un debate que rompió al movimiento feminista de entonces y a las republicanas de base. “Mi abuela, con ochenta años seguía diciendo: en mala hora se nos dio el voto. Evidentemente era un argumento falso, como luego se demostró en las elecciones del 36, cuando gana el Frente Popular.”</p><p>Siempre que ha escrito una biografía, el autor se ha esmerado en que no perder el contexto social, pero en este caso expresa que “lo que me ha preocupado en este libro es hacer unas biografías asequibles para todo el mundo, no para una minoría de personas aficionadas a la Historia. He procurado hacerlo de forma rigurosa, sobre un fondo bibliográfico muy extenso, pero está escrito con la pluma periodística, porque quiero que llegue al público general. Si no se saca el contexto y el panorama social no ocurre”. </p><p>Hablando del tema de las mujeres y la evolución que ha habido, el autor considera que “el siglo XXI está siendo el siglo de las mujeres y por eso hay una resistencia de la derecha y la ultraderecha, porque les asusta. Pero es un cambio, en relación con el momento republicano, muy positivo. Es el gran avance de las últimas décadas y eso asusta.”</p><p>“De las nueve diputadas, es sobre Francisca Bohigas, la diputada de derechas, la que menos información hay. He tenido que remover cielo y tierra. Solo encontré una tesis doctoral de una profesora en la Universidad de León, donde ella se fue a vivir. Fue la única que no se exilió, aunque fue una mujer independiente, pedagoga e ilustrada, con arraigo en León. La CEDA la presenta en 1933 y sale elegida. Luego no se vuelve a presentar.” Después de la guerra entra en la Sección Femenina, donde escribe manuales sobre las mujeres. </p><p>De las demás diputadas republicanas, al autor le preocupó mucho “qué les paso, donde fueron, qué cambios profesionales, sentimentales o familiares tuvieron. Lo estudié mucho con Azaña y Victoria Kent. Me preocupaba contarlo porque fue un drama para todas; incluso para Kent, que tuvo un exilio agradable, fue un desgarro porque tuvo que rehacer su vida. Margarita Nelken y <strong>Matilde de la Torre</strong> mueren casi en la indigencia, viviendo de la ayuda de otros refugiados. Consiguen trabajo donde van, porque son muy brillantes, pero lo pasan mal en lo material y en lo afectivo. Clara Campoamor intenta volver durante el franquismo dos o tres veces, porque no resiste vivir fuera del país, pero no lo consigue, incluso haciendo gestiones con personas del régimen franquista. Lo mismo le pasó a Pasionaria, pese a un exilio dorado. Su obsesión era volver a España. De las nueve solo tres sobrevivieron a Franco”.</p><p>“Pasionaria vuelve arropada por el partido comunista. Sí que tuvo un reconocimiento posterior, en tanto que las demás no. Victoria Kent cuando vuelve gobierna la UCD. El director general de prisiones entonces era <strong>Carlos García Valdés</strong>, que era liberal y un admirador de la antigua directora de prisiones. La recibe en nombre del gobierno, le prepara un homenaje y la lleva a su antiguo despacho. Pero fue la excepción. Para la mayoría del público fue una absoluta desconocida”. </p><p>Miguel Ángel Villena cuenta una anécdota muy significativa que le ocurrió cuando estaba preparando el libro sobre Victoria Kent. Un buen día se presentó en el edificio de Madrid donde la Kent vivió, Marqués de Riscal 5.  Le comentó al portero el trabajo de investigación que estaba realizando sobre esa mujer y éste le comentó que había una señora muy mayor en el edificio que seguro la había conocido. Por casualidad, la mujer en cuestión salía en ese momento a la calle y entablaron conversación. Aquella señora le dijo: “doña Victoria, lo que quisimos a esa mujer, sacó a mi padre de la cárcel, porque era de derechas y las primeras semanas de la guerra se lo llevaron. Fue ella quien lo salvó”.  El periodista le comentó si le podía dar su número de teléfono porque le interesaba mucho ver la casa, a lo que la mujer consintió. Aquella mujer vivía en la misma casa donde había vivido Victoria Kent. Al cabo de unos días llamó, se puso el marido, y el marido le dio largas. Volvió a llamar y el marido le dijo finalmente que no tenían ningún interés en que fuera a visitarles ni que viera la casa. “Yo le expliqué que era solo un momento, para hacerme una idea, y el tajantemente, no. Yo aún no había conocido al sobrino-nieto de Victoria Kent y, cuando entré en contacto con él, le conté lo que me había pasado y fue él quien me lo aclaró: esa casa se la confiscaron a Victoria Kent. Los vecinos del rellano, los mismos con los que habló, fueron los que se quedaron con ella. Por eso no querían que fuera, máxime cuando les dije que era un periodista de '<em>El País'</em>”. </p><p>Cuántas historias similares a ésta han ocurrido y qué poco se habla de todo lo que confiscaron a tantas personas, incluso a las que confiscaron la vida. Pese a ello, el libro se cierra con un epílogo en honor a la abuela materna del periodista que solía decir:<em> Perdonar, sí; olvidar, no.</em></p><p>Por tanto, no se olviden de comprar este libro y leer la historia de lo que les pasó a las nueve mujeres diputadas y a toda una generación republicana. Unas mujeres de las que todas y todos somos deudores. Sin ellas, aunque vieran truncadas sus esperanzas, no tendríamos en la actualidad los derechos que tenemos. Que no se nos olvide. Y gracias, Miguel Ángel Villena, por escribir <em>Republicanas.</em></p><p><em><strong>*Carmen Peire</strong></em><em> es escritora. Su último libro es '</em><a href="https://www.infolibre.es/cultura/libros/duro-vivir-calle-hay-cosas-mapas-asfalto-periferia-madrilena-70_1_1885782.html" target="_blank"><em>Mapas de asfalto</em></a>' <em>(Menoscuarto).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jun 2026 04:00:37 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Peire]]></author>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fulgor y ceniza en la obra de Javier Lostalé]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/fulgor-ceniza-obra-javier-lostale_1_2209596.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b67a82b1-6322-4d80-89b9-81d36f1f6529_16-9-discover-aspect-ratio_default_1022105.jpg" width="632" height="355" alt="Fulgor y ceniza en la obra de Javier Lostalé"></p><p><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Ediciones en huida, 2025</strong></span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">Javier Lostalé (</span><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Madrid" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:white;">Madrid</span></a><span class="highlight" style="--color:white;">, 1942) es sin duda uno de los poetas más importantes de su generación, la de los años setenta del pasado siglo. Su dedicación a la poesía, tanto a la propia como a la difusión de la misma en su faceta de comunicador, retratan a un personaje que ha sabido ganarse el afecto y la admiración de varias generaciones de lectores y de un buen número de poetas que siguen su trayectoria con verdadera devoción. Desde los micrófonos del programa de radio </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>La estación azul </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">ha puesto su voz al servicio de todo cuanto acontecía en el panorama lírico español, y desde su primer libro, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Jimmy, Jimmy</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> hasta </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Ascensión</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, publicado en 2022, su obra recorre casi cincuenta años de poesía, dejando en cada nueva entrega el rastro de su vida, algo así como un testamento vital que sus muchos lectores han hecho propio haciendo suyos, al mismo tiempo, a los autores que Lostalé nos ha presentado en sus ensayos, acercándonos sus lecturas favoritas para que, en muchos momentos, sean también las nuestras. </span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Pedro García Cueto</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, poeta y ensayista a su vez, recorre en este libro la obra y la trayectoria de Lostalé a través de una mirada crítica que es a la vez un detallado estudio de su obra y un canto de admiración hacia el autor retratado, un libro que ahonda en temas esenciales en la poesía de Lostalé como el amor o la evocación de los amores idos. No se trata solamente –lo cual sería suficiente– de un libro de crítica literaria, sino de una incursión-inmersión en el universo poético del autor retratado, siendo también, tal como se afirma en el epílogo del libro: "un acto de reconocimiento, una celebración de una voz singular que ha sabido, con maestría, entrelazar la claridad expositiva con la hondura y la complejidad del decir poético".</span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">En la entrevista que completa el libro, el autor pregunta al poeta acerca del significado para él de la poesía, y la respuesta no puede ser más elocuente: "Escribo para ser joven y alimentar una esperanza radical, para tener lo que no tengo y escuchar lo que nunca me dijeron. Escribo porque nunca fue más bello el engaño". En esas páginas podemos leer también cómo surgió la publicación de sus primeros poemas junto a </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Luis Alberto de Cuenca</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> o </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Luis Antonio de Villena</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, entre otros, con el prólogo que </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Vicente Aleixandre</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> escribió para la ocasión, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Saludo a cinco poetas</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, así como su experiencia en tertulias literarias en las que ha participado, cuando no organizado él mismo, durante décadas. Siempre atento a la actualidad poética, entre sus lecturas cita tanto a los clásicos como a las nuevas voces de la poesía española, a quienes no duda en acompañar en presentaciones o escribir reseñas o prólogos para sus libros, siempre con una generosidad extraordinaria. </span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">El libro se abre con un prólogo de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Sol de Diego</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> y cierra con un epílogo, ya mencionado, de</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong> Jesús Cárdenas,</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> además de una pequeña selección fotografica donde contemplamos a Lostalé en su biblioteca o rodeado de poetas y amigos en el homenaje que estos le rindieron con ocasión de su ochenta cumpleaños. Entre prólogo y epílogo, Pedro García Cueto abre el volumen con un </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Breve recorrido vital del poeta</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> y, a continuación, en los once capítulos siguientes recorre la obra de Lostalé tanto a través de sus libros más significativos, tanto de poesía como de ensayo: desde el ya citado </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Jimmy, Jimmy </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">hasta el breviario de la existencia poética que representa </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Lector cómplice, </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">sin olvidar la importancia que tuvo el programa de radio La estación azul, para acompañar después al lector por los temas esenciales de la poesia de Javier Lostalé o las influencias más reconocibles en su obra, entre los que García Cueto menciona a </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Pablo García Baena, Juan Ramón Jiménez</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> o </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Rilke</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, entre otros. </span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Fulgor y ceniza en la obra de Javier Lostalé</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> supone, en definitiva, un acercamiento sincero a la obra de un poeta fundamental, escrito sin duda desde la admiración, pero también desde el rigor que todo estudio de la obra de un autor merece, poniendo a disposición de los lectores claves esenciales para una lectura o relectura de Lostalé, siendo apetecible para quien se acerque por vez primera a su obra y muy recomendable para quienes ya disfrutan o han disfrutado de la poesía de este autor madrileño que, a sus ochenta años, mantiene la ilusión de aquellos jóvenes que se reunían en un café de Madrid para hablar de la poesía y de la vida. </span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">Pedro García Cueto es Doctor en Filología Hispanica y licenciado en Antropología. Ha publicado estudios sobre la obra de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Juan Gil-Albert, Francisco Brines</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> o </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Luis García Montero</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, así como varias novelas. Su amor por el cine se refleja en numerosos artículos sobre la vida y obra de actores y actrices que le apasionan, y colabora en distintos medios y revistas literarias como </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>'Clarín', 'Cuadernos del Sur' </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">o </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>'Revista de Occidente'</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, por mencionar algunas. </span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;"><em><strong>*Javier Bozalongo</strong></em></span><span class="highlight" style="--color:white;"><em> es poeta y editor en Sonámbulos Ediciones. Su último libro publicado es 'Mecanismo de arena' (El Toro Celeste. Málaga, 2024).</em></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jun 2026 04:00:37 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Bozalongo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Fulgor y ceniza en la obra de Javier Lostalé]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué estoy haciendo aquí]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/verso-libre/haciendo_129_2207959.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué estoy haciendo aquí"></p><p>Escribir supone una responsabilidad en relación con la propia conciencia y con el diálogo que se merecen los lectores. Leo las memorias que acaba de publicar Benjamín Prado, <a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/memorias-benjamin-prado-haciendo_1_2199546.html"  ><em>Qué estoy haciendo aquí</em></a> (Alfaguara, 2026) y <strong>me emociona recordar, volver a vivir algunos episodios compartidos</strong> a lo largo de una amistad que dura ya 45 años. Carcajadas, risas, sonrisas, lágrimas, llantos, aparecen y desaparecen en las escaleras que suben y bajan por la vida. Nos conocimos por azar en una cafetería de Granada. Benjamín dice que a sus mejores amigos los ha conocidos en los bares, lo cual <strong>habla mucho de nuestras costumbres, y la verdad es que esas han sido nuestras costumbres</strong>. Pero aquel día, en realidad, yo estaba hablando de trabajo con otro escritor en una cafetería de Granada y tomaba un café con leche a media mañana, no una copa a altas horas de la noche, esa noche en cuerpo y alma que tantas veces hemos compartido con Joaquín Sabina, Ángel González, Chus Visor o Almudena. Para decir la verdad, nuestra verdad verdadera, a veces las anécdotas deben acercarse a la ficción y representarnos en un sentido amplio de la existencia, sin someterse a un hecho concreto.</p><p>Más allá de los recuerdos, la lectura me interesa por los <strong>buenos procedimientos literarios con los que Benjamín cuida la elaboración de sus memorias</strong>. Los libros son lo contrario del miedo y de la soledad, escribió en un poema. Salir a escena supone un acto de valentía que necesita cuidados. Escribir recuerdos supone asumir la necesidad de conocerte y de saber quién eres, porque no bastan las respuestas fáciles o simplificadoras. Supone también escribir a cuatro manos, porque <strong>el yo se desdobla en sus sombras para que la conciencia vigile y controle las palabras</strong>. Supone pedir tiempo, huir de la prisa que nos rodea, comprender que la vida no es una mercancía de usar y tirar y que la cultura representa el valor de un pasado que camina hacia nosotros. <strong>Día a día necesitamos un esfuerzo para regresar al futuro, a la ilusión de un futuro</strong>. Escribir memorias, además, supone comprender lo que nos enseñó Gertrude Stein: “Ya no existe un aquí-aquí”. Pasan los años, desaparecen muchas personas, muchas situaciones que conformaban nuestro presente, y debemos asumir que nos envuelve el vacío y que, a falta de la palabra siempre, podemos aspirar a resistir, pero no a ser lo mismo que fuimos. Es algo que se agrava cuando una enfermedad nos amenaza. Sentimos la necesidad de salvar los recuerdos.</p><p>Benjamín va recordando cosas y comprendemos que la vida es un azar, una <strong>sucesión de sorpresas y posibilidades abiertas</strong>, así que necesitamos encontrar las claves que ordenen las curvas de la existencia, el argumento que nos ayude a encajarnos en el relato de nuestra memoria. Detrás del regreso al futuro que implica el amor por sus hijos, detrás de los sentidos del presente que definen sus poderosos sentimientos de amistad, <strong>la clave que ordena la memoria de Benjamín es la vocación literaria</strong>. Su labor como escritor y sus trabajos en periódicos, radios, revistas e instituciones, como un militante y protagonista cultural, le han llevado a establecer con mucha gente relaciones que pasaron de lo profesional a la amistad. Las escenas compartidas con García Márquez, Cela, Vargas Llosa, Ana María Matute, Paul Auster, Javier Marías, Patti Smilth, Felipe Benítez Reyes… cubren unas páginas cargadas de recuerdos notables.</p><p>Pero esos recuerdos cobran sentido en el niño que se aficionó a la literatura mientras su madre veía en la televisión las series basadas en novelas famosas o las obras de <em>Estudio 1</em>. Y se cargan de significación cuando <strong>dos profesores, en un colegio y un instituto, consiguen contagiarle el amor por los libros</strong>, todo lo que cabe en las palabras, el compromiso de la literatura con la vida, que es inseparable de un compromiso con cualquier debate que afecte a la sociedad. En las novelas protagonizadas por Juan Urbano, que envuelven sus tramas con acontecimientos históricos muy conocidos, Benjamín procura asumir las necesidades de la ficción sin caer en las falacias y en las falsificaciones de los hechos. Ese es también el reto que asume en sus propias memorias.</p><p>Como lector, como amigo, como compañero de naufragios y orillas, me pregunto con Benjamín ¿qué estoy haciendo aquí? Y <strong>me respondo a mí mismo que no lo sé del todo</strong>, porque eso nunca se sabe, pero que mi vida encuentra sus mejores significados en el amor por mis hijos, en la vocación literaria y en la suerte de contar con personas que me han acompañado siempre, a lo largo de los años difíciles, sin que mis propios errores hayan supuesto una barrera. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Jun 2026 17:25:47 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis García Montero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Qué estoy haciendo aquí]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El amor y las estanterías]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/desde-la-casa-roja/amor-estanterias_129_2208108.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4dab3c29-3cf1-4f08-9fa5-1ce3a98a3291_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El amor y las estanterías"></p><p>Ni siquiera lo pensaron. Era para siempre. Cuando se fueron a vivir juntos,<strong> los libros de él se mezclaron con los de ella</strong>. Compraron estanterías baratas y levantaron un muro de lomos de colores que cubría una pared entera del salón de la casa. Todo el mundo les decía que <strong>aquel era el mejor de los tiempos, cuando todo era posible y solo había algo que no: que las cosas salieran mal</strong>. Convivieron sobre aquellas maderas blancas, combadas por el peso y por los años, Cormac McCarthy con Alejandra Pizarnik, Ted Chiang con Anna Ajmatova, Delibes con Borges, Pablo Neruda durmió durante más de una década junto al <em>mundodisco</em> de Terry Pratchett. Aquel pequeño libro subrayado del <em>Romancero gitano</em> con su luna y sus cuchillos y su puente de Córdoba entre <em>Los desposeídos</em> de Úrsula K. Le Guin y <em>El arco iris de la gravedad </em>de Pynchon.</p><p>Mudaron dos veces los libros de casa <strong>en pequeños montones atados por pitas</strong>, y un anochecer, algunos años después, ella se vio sacando títulos de las estanterías y dejándolos en el suelo. Ella, paralizada, con un ejemplar en cada mano de <em>El pasado</em> de Alan Pauls, que los dos estaban leyendo cuando se conocieron. Esos ejemplares granates que <strong>ya serán testigos de vidas distintas y que quizá alguien vuelva a juntar en un futuro que confía lejano</strong>. Estos son los tuyos, y le señaló las torres de libros, tráete el coche un día, por si te los quieres llevar. Y se los llevó: perdió a los filósofos griegos, a Borges, casi todo Cortázar, a Martin Amis, toda la fantasía y la Primera y Segunda Guerra Mundial. Olvidó sin descuido devolverle una vieja edición de Austral de <em>Cien años de soledad </em>a la que había tomado cariño. A cambio, él se llevó su libro de fotografías de Robert Capa. <strong>La estantería se llenó de huecos</strong>. Los libros perdieron el equilibrio y se tumbaron unos sobre otros como mecidos por el viento. Ahora estaban ella y sus autoras. La poesía y ella. Ella y todos sus ensayos caducos de política internacional. Nunca más los organizó. </p><p>Una mañana, es otro lector el que mira de espaldas bajo la luz clara del mes de junio, el pelo revuelto, el pan sobre la mesa, repasando una vez más la estantería del comedor. <strong>Un vigía nuevo frente al muro de las historias posibles</strong>. Encuentra libros que ella no recordaba que tuviera. Saca alguno y lee unas páginas: este me lo tienes que dejar, no ahora. Este lo leeré aquí. Ha traído de vuelta a Borges a su casa, pero en verso, ha traído a Salter, a Yates, a McEwan. Todas esas novelas que ella nunca leyó y que no sabe <strong>por qué él adivina que le gustarán si no sabe bien todavía lo que a ella le gusta</strong>. Cambia el paisaje de la librería. Ella derrama sin querer un café sobre los libros nuevos que van variando sobre la mesa del desayuno. Sabe que él se controla un poco y no le dice lo que de verdad piensa de su maltrato a las páginas: libros mojados por la lluvia, con granos de arena de playa, abandonados en el jardín a la intemperie durante días, subrayados a bolígrafo, esquinas dobladas. <strong>Ella se ríe del descuido</strong>. Él los revisa, los toca con extrema suavidad, aprieta sus páginas, les pasa la mano por las cubiertas una y otra vez. Nunca vio a nadie acariciar los libros con tanta delicadeza. No vamos a comprar más, entre los dos tenemos casi todo. Pero seguirán llegando nuevos. </p><p>Es en una caseta de la Feria del Libro de Madrid cuando hablo con una librera y una compañera de la editorial sobre las políticas del amor y las estanterías.<strong> Hay quien nunca junta sus libros</strong>, respetando una frontera invisible que deja a un lado las novedades fugaces y, al otro, viejas ediciones de cubiertas de tela. Hay quien los cruza sin vértigo, con la confianza cegada en que novelas nuevas, poesía, ensayos, libros de segunda mano, primeras ediciones, libros heredados y ellos convivirán para siempre. </p><p><strong>Los libros no son solamente las historias que contienen, son también nuestra historia propia</strong>. Quiénes éramos en el momento en que los leímos, quiénes somos ahora, cuando un día los despertamos de su sueño de balda y volvemos a abrirlos y recordamos, nos recordamos, leyendo, imaginando, confiando en el futuro. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Jun 2026 17:52:25 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Aroa Moreno Durán]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El amor y las estanterías]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Chaves Nogales: ¿Nuevos cuentos? sobre la Guerra Civil española]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/chaves-nogales-nuevos-cuentos-guerra-civil-espanola_1_2206876.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b15ff969-678e-43f5-8be5-e551e7c003ef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Chaves Nogales: ¿Nuevos cuentos? sobre la Guerra Civil española"></p><p><strong>Prólogo de Ignacio Martínez de Pisón. Edición y epilogo de Abelardo Linares. Dibujos de Josep Bartolí. </strong></p><p><strong>Renacimiento, 2026.</strong></p><p>El conjunto de cuentos que componen <em>Guerra total</em> nos plantea varios problemas: la autoría de los cuentos, su calidad y la inevitable comparación con los de <em>A sangre y fuego</em> (1937). Se escribieron casi a la vez y, sin embargo, los que ahora nos ocupan han tardado casi noventa años en publicarse en libro, en ser asequibles para un público amplio. La siguiente pregunta que el lector se hará es si los cuentos de <em>Guerra total</em> son una continuación de los del libro de 1937, como afirman <strong>Abelardo Linares</strong> e <strong>Ignacio Martínez de Pisón.</strong> Este último los tacha incluso de “magistrales relatos”. Respondiendo a la pregunta, no creo que sean su continuación, aunque no pueda afirmarlo con seguridad, habida cuenta de que ninguno de los dos libros fue armado por el autor, pues ni Chaves Nogales, al parecer, autorizó la recopilación y publicación de <em>A sangre y fuego</em>, ni tampoco dejó preparado un libro titulado <em>Guerra total</em>. </p><p>No está de más recordar, al hilo de lo que hemos leído en alguna ocasión, que su prestigio como periodista y escritor no fue inmediato, aunque sí gozó de un gran reconocimiento en el mundo de la prensa mientras permaneció en España. Y luego, con la publicación en Alianza de <em>Juan Belmonte, matador de toros</em> (1969), seguramente auspiciada por <strong>Javier Pradera</strong>, fue muy elogiado por minorías selectas. Pero su renacimiento general debió de empezar a producirse tras la publicación de la <em>Obra narrativa completa</em> (1993) en la Diputación de Sevilla, en dos volúmenes y en edición de <strong>María Isabel Cintas Guillén</strong>, y fue gestándose poco a poco. Otro hito, aunque de dimensión menor, fue la edición en Espasa Calpe de <em>A sangre y fuego</em>, en el 2001, la primera edición comercial, volcada casi a palo seco, solo acompañada por una breve “Nota del editor”, quizá porque sus editores no llegaron a calibrar la importancia del libro. El caso es que Chaves Nogales ocupa hoy un lugar principal en la historia del cuento del siglo XX y en el del periodismo español.</p><p>Los paratextos de <em>Guerra total</em>, tanto los que aparecen en la cubierta como en la contra, con un texto de <strong>Andrés Trapiello</strong>, levantan unas expectativas que resultan innecesarias. Quizás hubiera sido más prudente dejar que la crítica y los lectores, los muchos lectores de <em>A sangre y fuego</em>, con quien resulta inevitable la comparación, pudieran haber expresado su opinión, sin por ello reproducir los estridentes paratextos del libro de 1937, obra de sus editores chilenos, no del autor. </p><p>La expresión <em>guerra total</em>, que volvemos a encontrarnos al final del primer cuento, aparece en numerosas ocasiones en la primera entrega de sus denominados <em>diarios</em>. El concepto, <em>totaler Krieg</em>, procede de las ideas sobre la guerra del general alemán <strong>Erich Ludendorff</strong>, quien, durante la Primera Guerra Mundial, defendió la subordinación de la política a la guerra, aunque no fue antes de las primeras arremetidas violentas de <strong>Hitler </strong>cuando el concepto debió de volver a circular en Europa, sobre todo tras el discurso de <strong>Goebbels </strong>en el Sportpalast de Berlín, el 18 de febrero de 1943, bajo el lema de <em>Guerra total-Guerra más corta</em>. </p><p>El subtítulo, en cambio, tiene ecos galdosianos; en ocho de ellos aparece la palabra <em>episodio/s</em>, que ha llegado hasta nuestros días en una serie de novelas de<strong> Almudena Grandes</strong>. De los diez cuentos, nueve aparecen subtitulados de cinco maneras distintas, aunque en algunos casos las diferencias sean leves. Así, pueden ser <em>episodio</em> o <em>episodios</em>, <em>episodios y escenas</em> o <em>hechos</em>, bien sean <em>de la conquista de Vizcaya</em>, <em>de la Guerra Civil</em>, <em>de la Guerra Civil en España</em> o <em>de la Guerra Civil española</em>. Los cinco últimos cuentos comparten el subtítulo: <em>Episodio/s de la Guerra Civil</em>. El caso es que están en la línea de los títulos y subtítulos de <em>A sangre y fuego</em>, aunque quizá estos no fueran obra del autor, y los que comentamos ahora son menos truculentos que los de 1937. </p><p>Los cuentos que componen <em>Guerra total</em> se publicaron entre diciembre de 1937 y marzo de 1938, tras la aparición de <em>A sangre y fuego</em>, cuya edición es probable que se hiciera sin su consentimiento y que ni siquiera llegara a ver el autor, pues —que yo sepa— nunca alude a ella. Residía entonces en París y su trabajo se centraba en el periodismo. </p><p>“Refugio” y “Hospital de sangre” aparecen en 1937 en la revista cubana <em>Bohemia</em>; el primero vuelve a publicarse, en ese mismo año, en la revista <em>Madrid</em>, editada en París, y “El traidor”, inédito, a comienzos de 1938 en la misma publicación. En suma, los diez relatos que componen <em>Guerra total</em> terminan publicándose en <em>Madrid</em>. </p><p>Al hilo de lo que viene diciéndose, no creo que <em>Guerra total</em> sea un libro más republicano que <em>A sangre y fuego</em>, pero sí resulta algo más maniqueo y uniforme, menos sutil y complejo (quizá condicionado por el medio en que se publicaron), pues tanto los héroes como las víctimas son republicanos. Las virtudes que hemos venido destacando del volumen anterior de 1937 eran la complejidad e imparcialidad, su sutileza en el tratamiento de los asuntos. Si comparamos esos cuentos con otros de varios autores que se publicaron sobre la guerra, la diferencia respecto a la mayoría resulta patente. Pero, en mi opinión, esa independencia, no seguir la tónica de la mayoría, no convertía al autor en equidistante, ni en componente de la tercera España, ni en otras simplezas semejantes, en las que hasta el gran <strong>Paul Preston</strong> cayó en <em>Las tres Españas del 36</em> (1998).</p><p>En cualquier caso, vayamos a las narraciones que nos ocupan. De “El refugio”, cuento que no aparece en la primera edición de <em>A sangre y fuego</em>, pero que se añade en la reedición del 2013, en Libros del Asteroide, destacaría su desenlace, si bien pero el conjunto peca de truculento y efectista. En él, se cuenta la tragedia que ocurre en un refugio en Bilbao bombardeado por los nacionales. Aborda el drama de unos padres que pierden a sus cuatro hijos, muertos entre las ruinas; tragedia que llega a su culminación durante el fracasado rescate de la hija, en presencia del padre. </p><p>“Hospital de sangre” comparte los datos editoriales del anterior. Aparece dividido en dos partes, en las que una monja, sobrina del político socialista <strong>Indalecio Prieto</strong>, instalado entonces con el gobierno en Valencia, le cuenta en una carta los horrores que se padecen en Bilbao, en el hospital donde trabaja, debido a los bombardeos alemanes, y como “entre las personas piadosas de Bilbao hay muchas que anhelan sobre todo el triunfo del fascismo” (p. 39). En el cuento aparece un episodio, podría leerse como una historia intercalada, donde se relata la llegada de cuatro milicianos heridos, cuya conducta deja mucho que desear, sobre todo la del blasfemo <strong>Juanón</strong>, otra bestia, que no sobrevivirá.   </p><p>En “El traidor”, historia que transcurre en Vitoria, a finales de abril de 1937, se cuenta el caso de <strong>Antón Zubillaga</strong>, un experto aviador del bando rebelde que acaba desobedeciendo a los suyos, al mostrarse en desacuerdo, sobre todo tras el bombardeo de Guernica por los alemanes. Recuerden que algo semejante ocurre en un cuento de <em>Los girasoles ciegos</em>, de <strong>Alberto Méndez</strong>, en el que un militar se pasa al bando republicano porque no quiere ganar la guerra con quienes eran los suyos. Esa diferencia de opiniones empieza a manifestarse tras la actitud prepotente y despreciativa del capitán prusiano <strong>Walter Kienzle</strong>: “le habló con tono petulante y dogmático de la cultura prusiana y de la misión providencial que los arios habían de cumplir en Europa, poblada en su occidente y mediodía por razas inferiores, decadentes” (p. 56). En una de las subtramas del cuento se alude también a un antiguo medio enamoramiento del protagonista con su prima <strong>Eulalia</strong>, tuberculosa. También tiene cierto protagonismo la madre de Antón, viuda (“ambos sentían veneración religiosa y respeto profundo por Guernica, reliquia de sus antepasados vascos”, p. 60), además de sus aspiraciones como aviador: el proyecto de llevar a cabo un <em>raid </em>alrededor del mundo. En el desenlace, Zubillaga es ejecutado por traidor, al no respetar las órdenes de bombardear Plencia. Tanto <strong>Andrés Trapiello</strong> como <strong>Ricardo Álamo</strong> destacan, con razón, este cuento; y este último también prefiere “El refugio”. Esos dos comentarios, junto con el de <strong>Andrés Amorós,</strong> son los más atinados que he podido leer. </p><p>“La última lección” es un cuento en el que se denuncia el caciquismo y su alianza con la iglesia. Es la historia de <strong>Pablo Expósito,</strong> que acaba de maestro en el pueblo de Cedeira pero, al estallar la guerra, lo mata la Guardia Civil, alentada por <strong>Felipe Corma</strong>, el cacique local. En “Timidez”, un individuo, del que se insiste demasiado en lo tímido que es, hasta en siete ocasiones, abandona a los suyos por convicciones morales y pasa a defender los intereses republicanos. Se nos cuenta aquí el ascenso de Falange y el golpe de estado de los militares, visto con los ojos de <strong>Luis Hernández,</strong> un oficinista que, con dudas, se convierte en falangista, pues tiene “la sensación intuitiva y borrosa, de que había en la sociedad algo falso y cruel, [que] comenzaba a cobrar para Hernández unos perfiles fijos. La falsía y la crueldad estaban allí, encarnados en aquellos señoritos vacíos y cínicos…” (p. 91).</p><p>“Un excelente verdugo”, el otro cuento que destaca <strong>Trapiello</strong>, transcurre en Sevilla, en el barrio de Triana, durante el otoño de 1936. Al final, <strong>Florencio</strong>, maestro ceramista y protagonista del relato, quien no ha tenido más remedio que convertirse en verdugo, poco antes de tener que ejecutar a <strong>Servando Álvarez</strong>, maestro de profesión y compañero de colegio en la infancia, reniega de los falangistas y confiesa su republicanismo. </p><p>“Tragedia en la sierra de Pancorvo”, en donde la acción transcurre en un pueblo de la serranía de Burgos, gobernado por un cacique ganadero, don <strong>Atilano </strong>(que es nombre y definición), a cuyo servicio está la Guardia Civil, parece una historia de mártires cristianos, pues la maestra <strong>Pilar Jiménez</strong> prefiere morir antes que ceder ante la relación sexual que le exige el cacique.</p><p>En “Carabinero” se cuentan las arbitrariedades que sufre en el Colegio de Huérfanos Alfonso XII, de El Escorial, la academia de carabineros, un aspirante al cuerpo, y cómo, tras convertirse en oficial, en el momento en que estalla la guerra, destinado en Barcelona, intenta que sus subordinados se muestren fieles a la legalidad, al gobierno de la República. La narración podría leerse también como la historia del enfrentamiento entre <strong>Andrés Romero</strong> (el carabinero que va ascendiendo, hasta convertirse en teniente, siguiendo los consejos que le dio su padre y las enseñanzas de un capitán médico, de ideología socialista, <strong>López Dueñas</strong>), y quien será su primer y último superior, el teniente <strong>Díaz</strong>, luego capitán, arbitrario y violento, que se muestra partidario de los golpistas. El final es abierto, aunque hoy sabemos la suerte que les esperaba a los leales que defendieron la “República popular”.</p><p>La acción de “La tanguera” ocurre en el barrio de Triana, en la Sevilla gobernada por <a href="https://www.infolibre.es/cultura/cine/columna-minera-riotinto_1_2117449.html"  >Queipo de Llano</a>. <strong>Carmen Argüelles</strong> es una bailaora que se enamora del comandante Arenales, responsable de la Guardia Civil en la plaza, aunque opta para salvar a su hermano Pepe, preso de los golpistas. La fuga de la cárcel se produce por el empeño y valor de dos mujeres, <strong>Mónica </strong>y <strong>Carmen</strong>, quien danza para el militar, a lo <strong>Salomé</strong>, distrayéndolo de sus obligaciones. Toda la acción se enmarca en la resistencia de los sindicalistas y comunistas, “la titánica defensa obrera”, pues se muestran dispuestos a morir, “héroes anónimos de una gesta”. En esta ocasión, sí se trata de una gesta, a diferencia de la de los caballistas, en el libro de 1937. No quiero acabar el párrafo sin llamar la atención sobre el uso del léxico castizo: <em>tanguera</em>, <em>bailaora</em>, <em>jaque</em>, <em>coima</em>…</p><p>“Lo de Badajoz…” se compone de seis partes tituladas. Se trata de la única historia coral del conjunto. Recuérdese que la ciudad extremeña, con un gobernador socialista, se mantuvo fiel a la República, así como el jefe militar de la plaza. Pero tras el asedio de los nacionales, los coroneles <strong>Yagüe </strong>y <strong>Varela </strong>tomaron la ciudad, llevando a cabo una feroz represión: asaltaron las viviendas, violaron a las mujeres, cazaron a los hombres y las cabezas de algunos de ellos fueron ensartadas en bayonetas. Y la “Escuadra Negra” de falangistas acabó con los detenidos en la plaza de toros, pero antes algunos fueron lidiados, clavándoles banderillas en la espalda o ensartados por el ano. <strong>Juan Goytisolo </strong>y <strong>Javier Marías </strong>se han referido a este trágico episodio en sus narraciones.</p><p>Si hacemos un breve balance, podríamos concluir que en unos cuentos se destacan hechos trágicos (“El refugio”); la violencia y la sinrazón en ambos bandos (“Hospital de sangre”); en tres de ellos, el protagonista abandona el bando nacional y acaba defendiendo a la República (“El traidor”, “La última lección” y “Un excelente verdugo”); en otro relato, una mujer republicana opta por morir antes de entregarse al cacique del lugar (“Tragedia en la sierra de Pancorvo”); tampoco falta el protagonista que defiende sus convicciones hasta el final (“Carabinero”); los cuentos que relatan una verdadera gesta, llevaba a cabo por dos mujeres (“La tanguera”); o bien la violencia extrema a que llegaron los nacionales (“Lo de Badajoz…”).      </p><p>No he dejado de preguntarme con qué criterio se han titulado los cuentos. El del libro, ya hemos intentado contextualizarlo. En cuanto a los títulos de las narraciones, estos se refieren al espacio en que transcurre la acción (el refugio, un hospital de sangre, Pancorbo o Badajoz), parecen hablar en ellos los golpistas (el traidor, el verdugo), se caracteriza al protagonista con un rasgo de su carácter (timidez), o se destaca su profesión (carabinero, bailaora). </p><p>En este libro, <strong>Martínez de Pisón</strong> lo señala en el prólogo, llama la atención la variedad de escenarios, creo que mayor que en sus anteriores relatos (p. 11): Bilbao, Vitoria, Cedeiro (Galicia), Barcelona, Sevilla (el barrio de Triana), Pancorbo, en la serranía de Burgos, El Escorial, Villaricos (Almería) y Badajoz. Lo que se nos muestra es la complicidad entre los militares, la Guardia Civil, la iglesia, los caciques locales y las gentes biempensantes. Y cómo las vejaciones y la violencia empleada acabaron con la vida de infinidad de personas.  </p><p>Los dibujos de <strong>Josep Bartolí </strong>resultan expresivos, y le proporcionan a las narraciones el sabor de época que debieron tener en el momento de su aparición. Para ser buena literatura, a los cuentos les sobra contundencia en las valoraciones ideológicas, aunque tengan razón, porque para eso ya estaban los artículos y crónicas. El narrador de una ficción, si quiere que perdure, no debe conformarse con producir un impacto meramente coyuntural; antes bien, debe mostrarse imparcial; ni tampoco debería decantarse de forma tan explícita como ocurre aquí. Pero los lectores tampoco hemos de olvidar el contexto político en que se publicaron estas  narraciones, los medios en que aparecieron, el fin propagandístico que, seguramente, pretendían tener. </p><p>A ciencia cierta, sabemos que solo los dos primeros cuentos, “El refugio” y “Hospital de sangre”, fueron escritos por <strong>Chaves Nogales</strong>, y que el subtítulo del libro aparece en varios de sus trabajos. Y poco más. Pero lo que tenemos que preguntarnos es si resultan convincentes los argumentos que aduce <strong>Abelardo Linares</strong> para atribuirle a Chaves Nogales la autoría de los ocho cuentos restantes, firmados por escritores que existían y que colaboraban en el mismo medio que él. Creo que no del todo; pero tampoco descartaría, atendiendo a las varias razones que aduce, que pudiera tener razón, y que estos cuentos los hubiera escrito, bajo seudónimo, Chaves Nogales. No sería la primera vez que utilizara este procedimiento para publicar textos suyos. De no ser así, y que los cuentos fueran obra de los autores que los firman, hoy olvidados, estoy tentado a pensar que acaso hicieron un concurso sobre quién era capaz de imitar mejor el estilo y los temas propios de Chaves Nogales.</p><p>Hoy por hoy, lo que más puede importarnos de <em>Guerra total</em> es el valor literario de los cuentos. Si bien me parece que no tienen la entidad literaria de los relatos de <em>A sangre y fuego</em>, quizá los que más se asemejen sean “El traidor”, “Un excelente verdugo” y “La tanguera”, pero en cuanto al resto, tampoco resultan desdeñables, ni mucho menos; en especial, si atendemos —insisto— las diversas circunstancias en que se escribieron, el medio en el que surgen y lo que se pretendía con ellos.  </p><p>Sea como fuere, si las hipótesis que baraja Abelardo Linares fueran ciertas, estaríamos ante el complemento casi perfecto de <em>A sangre y fuego</em>. De tener razón, deberían poder publicarse juntos, pero recuérdese que Chaves Nogales no dejó libros de cuentos como tales, sino que se limitó a escribir narraciones individuales, aunque unidas por unos  subtítulos semejantes; lo que nos permite pensar que los concibió con una cierta unidad, aunque pensando, sobre todo, en otro orden de cosas, en la utilidad política que podrían tener en su momento, en la ayuda que proporcionarían a la causa republicana.</p><p><em><strong>*Fernando Valls</strong></em><em> es catedrático de Literatura Española y crítico literario. </em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Jun 2026 04:00:58 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Valls]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Chaves Nogales: ¿Nuevos cuentos? sobre la Guerra Civil española]]></media:title>
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      <title><![CDATA[La sabiduría, el lenguaje y la naturaleza en Luis Feria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/sabiduria-lenguaje-naturaleza-luis-feria_1_2206865.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/fc279237-3be9-4d51-9f8f-ed41f130c98d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La sabiduría, el lenguaje y la naturaleza en Luis Feria"></p><p><strong>Edición de Jesús Munárriz y Jenaro Talens. Ilustraciones de Pepa Izquierdo.</strong></p><p><strong>Hiperión. Madrid, 2026</strong></p><p>Entre los poetas hoy desconocidos y muy relevantes de nuestra generación del medio siglo se encuentra el canario <strong>Luis Feria</strong> (Santa Cruz de Tenerife, 1927-1998), un autor que logró cierta relevancia en el panorama lírico español a partir de la obtención, en 1964, de un premio hoy inexistente: el Boscán. Un galardón de una gran importancia en la década de los sesenta que concedía el Instituto de Cultura Hispánica de Barcelona pese a la dictadura. Lo ganó con uno de sus libros más destacados, <em>Fábulas de octubre. </em>Del nivel cualitativo del Boscán dan buena idea algunos de los títulos de su “catálogo” de premiados: <em>Salmos al viento</em>, de <strong>José Agustín Goytisolo; </strong><em>Redoble de conciencia</em>, de <strong>Blas de Otero; </strong>o <em>Las horas muertas</em>, de <strong>Caballero Bonald</strong>. No olvidemos que el título que lo inauguró en 1944 fue <em>Nuestra elegía</em>, de <strong>Alfonso Costafreda.</strong></p><p>Luis Feria está, sin embargo, en la trastienda de los canonizados por la antología de <strong>Juan García Hortelano</strong>, trastienda que habitan nombres como <strong>César Simón, Carlos Sahagún</strong> o <strong>Julio Mariscal</strong>, por ejemplo. De situarlo en algún espacio estético de esa leva, sería en el que ocuparon los más empeñados en la renovación del lenguaje realista: <strong>Claudio Rodríguez, José Ángel Valente, Carlos Barral</strong>, por ejemplo. Su apuesta innovadora, su búsqueda de la palabra imprevista, de un lenguaje preciso, a veces juguetón, pleno de carga imaginativa, hacen de Feria un poeta de una singularidad extrema. Si bien en el año 2000, con el apoyo del gobierno canario, la editorial Pre-Textos publicó, de la mano de <strong>José Carlos Mainer</strong>, su obra poética completa junto a sus cuentos, esa circunstancia no logró evitar el silencio que ha opacado su memoria en el último cuarto de siglo. </p><p>Por eso, la aparición de <em>No existen jerarquías</em> a los casi treinta años de su muerte y con unas austeras y delicadas ilustraciones de <strong>Pepa Izquierdo</strong>, es un chorro de aire fresco y, hasta cierto punto, una llamada de atención en medio de un panorama, como el actual, poco propenso a lo imaginativo. Se trata de una antología “temática” preparada por los poetas <strong>Jenaro Talens</strong> y <strong>Jesús Munárriz</strong> en la que toma el mando el canto a la naturaleza. La denomino temática porque trata de plantas (flores, arbustos, frutas) y animales, aves sobre todo. En lo vegetal descansa la primera parte de la antología, <em>Poemas sobre flores y plantas</em>, y el mundo animal asoma en la segunda parte, el “Bestiario” que se publicó, como antología y con carácter póstumo, en 1999 con un epílogo de <strong>José Hierro</strong> que los editores rescatan para este doble poemario.</p><p>Lo califico de doble poemario por estar constituido por dos bloques muy unitarios que, pese a tener el carácter de antologías, pueden ser leídos y considerados como poemarios. La primera parte la integran textos procedentes de siete libros, desde el citado <em>Fábulas de octubre</em> (1964) hasta <em>Casa común </em>(1991), pasando por su magistral volumen de poemas en prosa, <em>Dinde </em>(1983). La mayoría de los poemas son en verso y recorren un amplio muestrario, que va de la más delicada rosa hasta las más prosaicas higuera o a la cebolla, con un tratamiento muy alejado del realismo utilitario que en las <em>Odas elementales</em>, por ejemplo, aplicara <strong>Neruda</strong>. La ironía, el juego, la metáfora o la comparación, llenas de imaginería lingüística e imaginación, nos hacen percibir cada poema como una planta o una flor hecha de palabras y música. Expresiones de la jerga canaria se combinan con viejos vocablos de influencia hispanoamericana y con neologismos felices. Véase cómo describe una sandía: “qué pulpa tan procaz, qué zumo tan bermejo / diez mil pepitas brunas, dulzura del verano”. Así, la buganvilla, la higuera, la cebolla, la judía o el perejil conforman un universo de sensaciones, de colores, aromas y vibraciones que nos muestra cómo el poema puede ser, a la vez que lenguaje, un pequeño tesoro. Aun que son poemas escritos entre 1965 y 1991 procedentes de libros distintos, el conjunto muestra una coherencia y una unidad llamativas </p><p>En “Bestiario”, el segundo bloque, baja la pulsión imaginativa y la tensión lirica para asentarse un cierto tono narrativo, más directo, tanto que algunos poemas, sobre todo la minoría de los escritos en prosa, bordean el microrrelato. También hay un enfoque más realista, más apegado a lo cotidiano, a la anécdota aunque nunca deja los interrogantes metafísicos, su preocupación por acercarse al misterio de lo poético (así en “Pájaro”: “Mirándolo das fé, / él es tu certidumbre, / existes porque es”) o por no dejar de lado el humor y la ironía, tal y como ocurre con la gallina (“La gallina palurda / anda despatarrada por su barrio, / sin medias, la cresta descompuesta”) o con los grillos: “Y como no habían ensayado en su vida, toda la grillería era un desastre, un guirigay y rascatripas; vaya lata con su guitarrín”. </p><p>En el fondo, el recorrido que Luis Feria (los antólogos) aborda alrededor de esos seres que pueblan la naturaleza (doméstica o salvaje), sean plantas o sean animales, es una reflexión sobre algunas verdades de la existencia: el amor, la amistad, la muerte, el miedo, la alegría, la infancia, la memoria. La iniciativa de Hiperión rescatando esta rara antología de un poeta raro como Luis Feria es un servicio al mundo de la literatura, a las jóvenes generaciones. La dicción y el ritmo, la altura de las metáforas y comparaciones, el equilibrio entre humor y gravedad, hacen de <em>No existen jerarquías</em> un libro invitador a la lectura sosegada, incluso divertida, y a viajar en busca del resto de su obra. Para conocer a Luis Feria, un olvidado no olvidable. <strong>Hierro </strong>lo dejó escrito en el epílogo felizmente rescatado: “La sorpresa, el hallazgo, la palabra mágica, poéticamente exacta, está aquí”. Lo dijo de “Bestiario”, pero seguro que hoy lo haría extensible a todo el libro. Seguro.</p><p><strong>*Manuel Rico</strong> es escritor.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Jun 2026 04:00:58 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Manuel Rico]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La sabiduría, el lenguaje y la naturaleza en Luis Feria]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Estuve allí]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/estuve_1_2206853.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/fd56bd78-dd2e-4fdb-b5c1-3e77888f4153_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Estuve allí"></p><p><strong>Lastura. 2026</strong></p><p>Estuve allí, descubrí la fuerza, el dolor y el amor, la belleza y la resiliencia de un lucha justa y necesaria. Desde el río hasta el mar, desde la honestidad y el trabajo, a la solidaridad y la entrega.</p><p>Sí, así es, estuve allí y pude comprobar que la presentación de un libro de poesía no tiene por qué ser una aburrida retahíla de palabras que no se entienden, una exhibición de egos, un egocentrismo del presentador y una falsa modestia del presentado.</p><p>Pues eso, que estuve allí, el 22 de mayo, en la Biblioteca<strong> Elena Fortún</strong>, en la presentación del libro <em>Desánimo de lucro</em>, de <strong>Paco Moral</strong>, editado por Lastura Ediciones. Lleno total, poetas —hombres y mujeres— abarrotamos la sala, esperando sentir la fuerza de un poeta —que además es editor de Tigres de papel y de los libros de la colección Genialogía (Asociación feminista de mujeres poetas)— y que tras diez años de barbecho volví a publicar.</p><p>En la portada, la imagen de un <em>tatreez</em> palestino que borda sobre la tela la memoria y el amor de un pueblo que resiste, hilo a hilo, como quien escribe un poema sin papel. Y en el interior, páginas llenas de un enorme amor, un amor casi infinito que puede abrazar a la humanidad entera.</p><p>Sí, estuve allí, y pude comprobar que es cierto la poesía de Paco abarca ambos lenguajes —el del hilo y el de la palabra— <em>y los dos se alzan contra la guerra, contra el olvido impuesto, contra el genocidio. Amar, entonces, es resistir: cuidar del otro, del cercano y del distante, como quien protege un bordado antiguo que aún late, rojo y vivo, bajo la historia herida</em>.</p><p>No hay prólogo, en su lugar, un REVULOGRAMA, un poema visual en el que el poeta dice: <em>Miro el cuenta las revoluciones que me indican el número de veces que casi lo logramos… </em></p><p><em>Desánimo de lucro</em> se compone de tres apartados: </p><p>DE LOS TRAGOS AMARGOS: catorce poemas que transitan desde <em>lágrima en la lluvia</em> hasta <em>parte de guerra antes de jubilarme</em>, pasando por una variedad de poemas río que transitan hacia el mar. </p><p>De este apartado quiero destacar la última estrofa del poema que lleva por título el propio título del libro: (…) <em>qué tremendo engaño eso del esfuerzo / esa república dialéctica de que nos hace libres / el trabajo cuando es fácil darse cuenta / de que todo son daños / colaterales / o una pequeña muerte / cotidiana / que produce tan sólo / desánimo de lucro</em> </p><p>Y cuando escuché este poema me acordé de una visita muy dolorosa que hice a Auschwitz, y al infame lema que se puede leer a la entrada al campo de concentración: «Arbeit macht frei» (el trabajo os hará libres).</p><p>DEL TIMÓN EN LOS NAUFRAGIOS es un apartado que arranco con tres versos de <strong>Ida Vitale</strong>:<em> acompañar la soledad</em> / <em>no negarse a las quimeras </em>/ <em>remansarse en el tomado,</em> un apartado compuesto de diez versos que van desde poética hasta antes de que amanezca</p><p>De este apartado quiero destacar el poema 8M, imagino que está dedicado a Ana, su compañera de vida, y a todas las mujeres feministas (entre las que me encuentro). Copio la entrada y los primeros versos: <em>8M algo así como un poema de amor en el diluvio / de un 8 de marzo en el que estabas lejos // apariciones / en la rama para mis dedos // en la savia / alimento del brote / en mi saliva // en el grito rebelde de mil gritos / de millones de gritos / de todos los gritos de la historia // cada vez que alguien camina / sin rozar el suelo / levitando (…)</em></p><p>POEMA PARA LEER EN VOZ ALTA es el apartado final: un único poema, titulado así, que lleva la siguiente cita: <em>no adoptes nunca el nombre que te dé la policía, </em>de <strong>Enrique Falcón</strong>. Y quiero destacar que sí, que estuve allí, y que este poema se leyó en voz alta y fue coreado por el abanico de poetas, familiares y amistades que acompañamos la lectura con el grito: <em>desde el río / hasta el mar / Palestina / vencerá.</em> Y estos, precisamente, son los últimos versos del recital, y el punto final es el único punto de todo el poemario. Y es que los poemas de este libro no tienen puntos, ni comas, ni letras mayúsculas. Imagino que es una licencia del autor que guarda un significado que, estoy segura, tiene que ver con su lucha por la igualdad y con la valoración de los detalles, de las cosas pequeñas. </p><p>En resumen, que estuve allí, y comprobé, una vez más, que allí estaba Paco Moral en estado de gracia, totalmente él, con toda su fuerza y toda su generosidad. Animo, si lugar a dudas, a leer <em>Desánimo de lucro</em>. El título es un verso que (según Paco) le robo con permiso de <strong>Ferrán Fernández</strong>. Y, a este poemario, le viene como anillo al dedo: no es el lucro lo que inspira al autor, es la lucha por la justicia.</p><p><em>* </em><strong>Nieves Álvarez</strong><em> es profesora, escritora, poeta, investigadora y artista plástica. Pero, sobre todo, ávida lectora.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Jun 2026 04:00:58 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Nieves Álvarez]]></author>
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      <title><![CDATA[El oficio de ser frágil]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/oficio-fragil_1_2206844.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5e1ae5be-8a52-439d-9b11-a5e702e22d79_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El oficio de ser frágil"></p><p><strong>La Imprenta. Madrid. 2026</strong></p><p>El último libro publicado por la editorial madrileña La imprenta es <em>El oficio de ser frágil</em>, de <strong>Celia Bsoul</strong>. Es un libro breve, con un diseño simple, y en él, la joven escritora nos despliega un mapa del daño. Su daño, claro, pero es que su daño personal está conectado al daño genérico (si se pudiera dar un dolor genérico, compartido) gracias al micelio que compartimos, llámese tiempo, llámese ilusión, llámese relaciones personales. </p><p> «Alguien borró la línea</p><p> entre el mundo y su peligro,</p><p> este fue mi primer oficio:</p><p> dibujarla»</p><p>dice la autora al inicio del poemario y podemos sentir que esta línea sigue hasta el día de hoy. Que la protagonista muestra cómo falló esa distancia y la vida pinchó, hizo daño, y muestra la herida ya sin sangre, pero aún con dolor. </p><p>Lees y relees los poemas y te das cuenta de que Bsoul no hace un espectáculo del daño, tampoco un ejercicio de exuberancia de la resiliencia, ella simplemente se abre poderosa, cuenta, y honesta contra un papel que aguanta a duras penas su catarata de cicatrices cosidas, heridas recientes o abismos de nostalgia. Os seré sincero: puedo decir que tengo la suerte de ser amigo de la autora desde hace unos 12 o 13 años, y leyendo el libro me he sentido culpable por no haber estado más cerca de la amiga que sufrió o que sigue sufriendo. Pero imagino que esta sensación será similar, incluso, aunque no conozcas a la autora, porque lo que invoca Celia no es ni siquiera empatía ante lo que duele sino un alegato por la fraternidad y la compasión. Una especie de «te entiendo» o un «estuve ahí» o un «gracias por contarlo». Porque Celia está en proceso, se sincera, y nos apela:</p><p>«Para aprender mi nombre</p><p> necesito mucho más tiempo del que puedes darme, </p><p> del que debo concederme.»</p><p>El oficio de ser frágil consta de 10 fragilidades, que además de estructurar el poemario de una manera sencilla y efectiva —a tener en cuenta la bonita iconografía de cada sección, obra de <strong>Javier Olivares</strong>— en sus títulos podemos encontrar imágenes poéticas muy sugerentes que os comparto aquí y que, de hecho, funcionan perfectamente como un nuevo poema (cuidado con la número 6. Duele):</p><p>La fragilidad nº1 es tener un nombre.</p><p>La fragilidad nº2 es tener un cuerpo.</p><p>La fragilidad nº3 es tener un cuerpo y que otros lo utilicen sin pedir permiso.</p><p>La fragilidad nº4 es podarte cada mañana hasta convertirte en un bonsái.</p><p>La fragilidad nº5 caer por el hueco que se abre entre los apellidos. </p><p>La fragilidad nº6 es doblar y guardar con cuidado, en un cajón, la palabra madre.</p><p>La fragilidad nº7 es ser un gorrión, oír pisadas y no huir.</p><p>La fragilidad nº8 es tratar al amor como a una fiera y no intentar domesticarla.</p><p>La fragilidad nº9 es componer una belleza con una suma de parches.</p><p>La fragilidad nº10 no es. </p><p>Estas debilidades o abismos acechan a la poeta y, como la aluminosis, ponen en peligro la estabilidad del edificio: Familia, amor, identidad, trabajo, muerte son parte de esa enfermedad que compartimos. Pero ella resiste. Bsoul ha tenido la valentía de mirar de frente a ese miedo con tantas caras y contarnos cómo es, qué ha hecho para combatirlo. </p><p> Y quizá, una pista, en la contracubierta:</p><p>«Tengo un nuevo oficio: consiste en amontonar trocitos de luz y fingir un sol».</p><p><em>*</em><em><strong>Jorge García Torrego</strong></em><em> es periodista, bibliotecario y escritor. Cuenta con seis libros publicados y desde 2012 publica reseñas literarias en diversos medios.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Jun 2026 04:00:58 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Jorge García Torrego]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El oficio de ser frágil]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Goles de sangre y revolución en la cancha: 10 libros para el Mundial sobre el poder geopolítico y social del fútbol]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/goles-sangre-revoluciones-cancha-10-libros-entender-geopolitico-social-futbol-durante-mundial_1_2206984.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a9eae0e2-098f-402d-942f-bb3d994dc295_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Goles de sangre y revolución en la cancha: 10 libros para el Mundial sobre el poder geopolítico y social del fútbol"></p><p>Pareciera que <strong>el planeta deja de girar cada cuatro años</strong> o, al menos, aminora la velocidad. Tal es el poder del <strong>Mundial de fútbol</strong>. Más que nada porque gran parte de la atención de millones de personas se centra en lo que sucede en el estadio cuando empieza a rodar el balón, como si, durante dos horas, eso fuera lo único que <strong>importara</strong>. El fútbol, el <strong>opio del pueblo</strong>, seguramente la más poderosa arma de distracción de masas que jamás haya ideado el ser humano, a la altura de la religión.</p><p>Los caprichos del destino y, principalmente, la <strong>geopolítica </strong>que encarna la FIFA, han querido que este año la gran cita del balompié se celebre en <strong>Estados Unidos</strong>, en alianza, eso sí, con <strong>Canadá </strong>y <strong>México</strong>. Vecinos del norte y del sur que están regular o terriblemente mal con <strong>Trump </strong>en función del día que tenga el mandatario del país que les separa, de manera que cualquier cosa puede pasar a partir de la inauguración del Mundial este <strong>jueves 11 de junio,</strong> y hasta la final del 19 de julio. Se puede hacer terriblemente largo eso de mantener las apariencias de <strong>buena vecindad</strong> con mínimos de cordialidad.</p><p>La <strong>política migratoria</strong> estadounidense, las <strong>restricciones </strong>de entrada a ciudadanos de determinados países —con el caso del árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan como gran símbolo del torneo, tras ser excluido del Mundial después de que se le denegara la entrada a Estados Unidos pese a haber sido seleccionado por la FIFA, así como los exhaustivos cacheos a los jugadores de <strong>Senegal </strong>y <strong>Uzbekistán </strong>en el mismo aeropuerto—, la exclusión de Rusia o el intento de algunos gobiernos de <strong>lavar su imagen </strong>internacional a través del fútbol convierten el campeonato en un escenario de <strong>disputa global</strong> que va mucho más allá del césped y de los 90 minutos de contienda deportiva.</p><p>Poder, <strong>propaganda</strong>, <strong>violencia</strong>, derechos humanos y dinero. <strong>Mucho dinero</strong>. Todo eso se pone sobre la cancha porque, mientras la pelota va de acá para allá, también juegan los intereses de las élites políticas y económicas. El fútbol convoca multitudes, despierta pasiones y mueve miles de millones, pero también ha sido, desde siempre, un terreno fértil para abusos de poder, <strong>disputas políticas</strong> y <strong>tensiones sociales</strong>. </p><p>Una manera de comprender esta dimensión es leer <a href="https://altamarea.es/producto/goles-sangrientos/" target="_blank"><em>Goles sangrientos</em></a> (Altamarea, 2026), de <strong>Luciano Wernicke</strong>, que se adentra en la relación con el balompié de líderes tan distintos como <strong>Hitler </strong>o <strong>Evita</strong>, que sin duda comprendieron sus infinitas posibilidades, o repasa la utilización de Diego Armando <strong>Maradona </strong>como embajador de Argentina. Un título que reconstruye distintos episodios en los que el balón se vio arrastrado por oleadas violentas, conflictos territoriales o intereses propagandísticos a manos de dictadores, narcotraficantes como <strong>Pablo Escobar</strong> y otros siniestros protagonistas de la historia reciente. </p><p>En la misma línea apunta <strong>Toni Padilla</strong> en el ensayo <a href="https://principaldeloslibros.com/index.php?id_product=357&controller=product" target="_blank"><em>El historiador en el estadio</em></a> (Principal de los libros, 2021), en el que nos lleva en un viaje por los cinco continentes para conocer y entender la <strong>geopolítica </strong>del fútbol a través de las sorprendentes historias de 40 clubes, y, de este modo, desentrañar las <strong>complejidades </strong>del deporte rey y su impacto político, social y económico de nuestras vidas. Y se pregunta: ¿Qué ha llevado al fútbol a lo largo de los tiempos a actuar como <strong>detonante </strong>de conflictos bélicos, catalizador de revoluciones o transformador social en lugares tan diversos como <strong>España</strong>, Jordania, México, Iraq, Ucrania, Argentina o Hong Kong?</p><p>En <a href="https://altamarea.es/producto/futbolitica/" target="_blank"><em><strong>Futbolítica</strong></em></a><em><strong> </strong></em>(Altamarea, 2021), <strong>Ramón Usall</strong> propone una vuelta al mundo a través de clubes políticamente singulares para entender la mayoría de los acontecimientos que han marcado el último siglo: las rebeliones anticoloniales y la lucha de clases, el nazismo y el comunismo, la Guerra Fría y la de los Balcanes, los conflictos nacionales y la lucha contra las dictaduras. El mismo autor acaba de publicar <a href="https://altamarea.es/producto/futbol-por-la-libertad/" target="_blank"><em>Fútbol por la libertad</em></a> (Altamarea, 2026), en el que defiende que el fútbol ha representado en muchas ocasiones un espacio de resistencia y reivindicación, hasta el punto de que pueblos oprimidos encontraron en los estadios una forma de afirmarse públicamente frente al colonialismo.</p><p>En 2023 publicaba <strong>Alejandro Requeijo</strong><em> </em><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/alejandro-requeijo-futbol-moderno-expulsado-clase-trabajadora-estadios_1_1421678.html" target="_blank"><em>Invasión de campo</em></a> (Ediciones B), un manifiesto contra el fútbol como <strong>negocio </strong>y en defensa del aficionado. Un alegato en defensa de la <strong>identidad </strong>de las gradas, contra la homogeneización que imponen las televisiones y el mercado capitalista, a partir de la base de que el fútbol es un <strong>patrimonio cultural, social</strong>, familiar e incluso estético. Porque, antes de que el dinero lo corrompiera todo, como en tantos otros ámbitos, el balompié era (y a veces todavía es, como ocurre principalmente en los mundiales), un vínculo de <strong>pertenencia</strong>.</p><p>Durante la guerra de Yugoslavia, <strong>Ramón Lobo</strong> sirvió como correo para mantener en contacto al futbolista <strong>Meho Kodro</strong> con su familia. A partir de esa experiencia personal nace <a href="https://www.librosdelko.com/collections/hooligans-ilustrados/products/el-autoestopista-de-grozni-y-otras-historias-de-futbol-y-guerra" target="_blank"><em>El autoestopista de Grozni y otras historias de fútbol y guerra</em></a> (Libros del KO, 2012), en el que el añorado corresponsal y <a href="https://www.infolibre.es/autores/ramon-lobo/" target="_blank">columnista de infoLibre</a> se preguntaba qué papel ocupa el deporte de semejante magnitud en un escenario bélico: de <strong>Sarajevo </strong>a<strong> Sierra Leona</strong> o <strong>Irak</strong>, el fútbol ha sido un mecanismo de integración para niños que tuvieron que rehacer su vida tras un conflicto, y ha servido infinitas veces para sobrellevar lo absurdo de la guerra. Que no es, en absoluto, poco.</p><p>El periodista y escritor <strong>Simon Kuper</strong> viajó a 22 países, de Argentina a Camerún, de Ucrania al Zaire, de Brasil a Sudáfrica, de Alemania o <strong>España</strong>, para investigar la poderosa influencia que el fútbol ejerce en la política, en la cultura y en la sociedad. El resultado, a medio camino entre un libro de viajes y un ensayo <strong>sociopolítico</strong>, es <a href="https://editorialcontra.com/producto/futbol-contra-el-enemigo/" target="_blank"><em>Fútbol contra el enemigo</em></a><em> </em>(Contra, 2012), un relato de las complejas tramas ocultas de ambición y poder, de pasiones individuales y nacionales, de su <strong>historia </strong>y, cómo no, de la belleza del deporte más popular del mundo.</p><p><a href="https://ficticia.com/catalogo/69" target="_blank"><em>Cuentos mundialistas</em></a> (Editorial Ficticia, 2010) es una compilación del periodista <strong>Carlos Barrón</strong> con motivo del primer Mundial en territorio africano, celebrado en <strong>Sudáfrica </strong>en 2010 (con victoria de España, huelga recordarlo). Se trata de relatos que mezclan realidad y ficción que aprovechan la literatura para relatar las tensiones sociales, los intereses políticos y las narrativas nacionales que se establecen en cada campeonato del mundo, que nunca se entiende del todo sin el <strong>contexto </strong>de su <strong>época</strong>. Por sus páginas aparece incluso una correspondencia ficticia de <strong>Franco </strong>y <strong>Mussolini </strong>hablando del poder y sus símbolos con motivo del Mundial de Italia 1934.</p><p><strong>Alejandro Fabbri</strong> ofrece en <a href="https://www.casadellibro.com/ebook-historias-secretas-de-los-mundiales-ebook/9789876145497/11526811?srsltid=AfmBOoqTlTFd7eI6Cx8Z29EsnfNYkaRvlTxFvilUIH2jb4vb9OCGXVHT" target="_blank"><em>Historias secretas de los mundiales</em></a> (Capital Intelectual, 2017) un recorrido por los rincones oscuros, las <strong>presiones </strong>políticas y las curiosidades de cada Copa del Mundo, desnudando los relatos oficiales. El autor recupera situaciones, analiza auges y caídas, y revela las presiones políticas y la corrupción: el <strong>boicot </strong>al primer Mundial, disputado en 1930 en Uruguay, por países europeos que se quejaban del frío polar de Sudamérica, el caso del jugador austríaco que humilló a los <strong>nazis </strong>(y al poco tiempo apareció muerto junto a su mujer en un misterioso accidente) o el triunfo de la selección argentina en <strong>1978 </strong>utilizado como <strong>propaganda </strong>por el dictador <strong>Videla</strong>.</p><p>Para terminar, recordamos el último Mundial celebrado hasta la fecha, en 2022 en Qatar, "a base de <strong>trabajadores muertos, derechos pisoteados</strong> y <strong>voluntades compradas</strong>" por los jeques a golpe de talonario, tal y como recalca el periodista <strong>Fonsi Loaiza</strong>, autor de<em> </em><a href="https://www.akal.com/libro/qatar_52420/" target="_blank"><em>Qatar. Sangre, dinero y fútbol</em></a> (Akal, 2022), un título que constata hasta qué punto los petrodólares pueden imponer su voluntad para blanquear a un país cuyo régimen somete totalmente a las mujeres a la tutela masculina, persigue y pena con prisión la homosexualidad y cercena los derechos humanos. Detalles que la FIFA decidió pasar por alto como si tal cosa porque, como decíamos al principio, <strong>parece que nada importa</strong> cuando el árbitro pita y <strong>empieza a rodar el balón</strong>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Jun 2026 04:00:57 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Goles de sangre y revolución en la cancha: 10 libros para el Mundial sobre el poder geopolítico y social del fútbol]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Persépolis']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/persepolis_129_2205466.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8e2e132e-f2b4-4406-9bd0-fadd2af03cb5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'Persépolis'"></p><p>Hoy hice un ejercicio de empatía.</p><p>Me rebauticé <a href="https://www.infolibre.es/cultura/libros/muerte-satrapi-deja-shock-feria-libro-madrid-persepolis-deberia-lectura-obligatoria_1_2204029.html"  >Marjane Satrapi</a> y renací en Teherán en 1969, en una familia donde las conversaciones sobre política y justicia eran tan naturales como hablar del tiempo.</p><p>Desde niña <strong>me enseñaron a cuestionarlo todo</strong>, a no aceptar medias verdades y a evaluar los acontecimientos con ojos críticos. Mi infancia estuvo regada de arte y preguntas polémicas: ¿Por qué el sufrimiento de unos nutre el superávit de otros? ¿Inspirar normas espira anormalidad? ¿Lo arbitrario es legal?</p><p>Yo soy hija de este Irán-marioneta cuyos hilos penden de <strong>cuatro sucesos antagónicos</strong> que han arrojado nuestras vidas a un cuadrilátero del horror.</p><p>En 1951, Mohammad Mossadeq, primer ministro democrático, abrió la caja de Pandora al <strong>nacionalizar la industria petrolera</strong>, hasta entonces controlada por la compañía británica AIOC.</p><p>En 1953, un <strong>golpe de Estado, promovido por USA y el Reino Unido</strong>, instauró la monarquía del Sha: miles de disidentes ejecutados durante su reinado, decenas de miles de torturados, carta blanca al servicio secreto SAVAK, oligarquía, elitismo, vasallaje a occidente.</p><p>En 1979, la <strong>Revolución Islámica del Ayatolá Jomeini</strong> estableció su régimen religioso: decenas de miles de ejecuciones y torturados, teocracia, segregación patriarcal de la mujer, velo y normas de vestimenta, limpieza ideológica.</p><p>En 1980, USA, Reino Unido, Francia y Alemania intentaron <strong>recuperar el monopolio del petróleo</strong> apoyando la invasión de Irak en Irán. Sembraron un millón de cadáveres y ocho años de desolación.</p><p>Entre tanto, mis progenitores despertaron mi conciencia. Me educaron para pensar sin renunciar a la curiosidad, el asombro y la compasión. Aprendí la historia de Irán, con sus logros y errores. <strong>Mamé un axioma</strong>: la libertad y los derechos humanos son tesoros que se obtienen con sacrificio y valor.</p><p>Pero fuera de la égida parental, <strong>mi espíritu rebelde se ahogaba bajo la panoplia de las reglas</strong>. No consentí que mi estilo de vida lo guiara un pedazo de tela como las anteojeras de las caballerías de tiro. Ningún gobernante tenía potestad para controlar mi cuerpo y mi pensamiento. Mis amigas y yo nos inventábamos triquiñuelas clandestinas para preservar nuestras ideas en una sociedad que nos quería tapadas y calladas.</p><p>Mis ansias de conocimiento devoraban libros y hacían de mí una esponja de lo divino y lo humano. Me fue poseyendo el impulso de expresarme. Necesitaba compartir los sentimientos que me inspiraba el mundo. <strong>Comenzó mi pulso personal</strong>. Frente a censura y coacciones, literatura e ilustraciones.</p><p>A los catorce años me enviaron al liceo francés de Viena para impedir que cortasen las alas a mi formación. Dejar atrás familia, amistades y raíces fue duro. <strong>Añoraba Teherán, sus olores, sus sonidos, sus sabores, sus calles</strong>, y el aliento de mis allegados. Sufrí soledad. Ser libre no siempre resultó cómodo, requería reprogramar los automatismos conductuales. La búsqueda de mi lugar, en una encrucijada que conciliase evolución y autenticidad, era un laberinto.</p><p><strong>Europa me enchufó su electroshock cultural</strong>. Los iraníes suscitábamos prejuicio, paternalismo o fisgoneo inquisitivo. Tenía que explicarme, defenderme, justificarme. Empecé a sentirme orgullosa de mis orígenes. La distancia me ayudó a comprender la complejidad histórica de mi nación, sus contradicciones y la fuerza indómita de sus gentes.</p><p><strong>Construir mi identidad era una tarea diaria</strong>, a caballo entre dos mundos a veces incompatibles, y el regreso a Irán me exigía armonizar pasado y presente para no sentirme extraña en mi propia casa.</p><p>Con el tiempo decidí contar mi experiencia. La novela gráfica, combinando imágenes y palabras, era la mejor herramienta para transmitir sentimientos que no podía comunicar solo con texto.</p><p><strong>Nació </strong><em><strong>Persépolis</strong></em><strong>, síntesis de humor, crítica social y emociones desgarradas</strong>. Espejo de una generación que vivió la revolución, la guerra, la represión y el exilio. Retrato de una niña que creció entre bombas y reivindicaciones, una joven que quiso ser ella misma en un mundo polarizado e intransigente, y una mujer que destiló sus vivencias en arte y testimonio. Semblanza de toda una juventud aferrada a sus ideales, que no entregó al miedo su destino. Dibujos y relato al servicio de la resistencia de un pueblo frente a la opresión de los intereses económicos y fundamentalistas. Legado contra imposiciones. <strong>Narrativa escénica versus belicismo cruel.</strong></p><p><em>Persépolis</em> recoge el eco de la antigua capital persa, símbolo de una época floreciente. Aunque estuviera sometida al rey y su administración, y solo la elite disfrutara de la cultura, existía una riqueza creativa e intelectual impensable en nuestro Teherán regido por el oscurantismo y la represión.</p><p>Inmune a los vaivenes del poder, esa legendaria promesa de realización, impregnada en nuestra entraña, siempre regresa. Es un ágora inmortal, como los cuentos farsi de <em>Las mil y una noches</em>, donde <strong>hallan voz quienes luchan por hacerse escuchar</strong> en un tiempo empeñado en silenciarles.</p><p>Mi madurez de cincuenta y seis años, mis creaciones y mi refugio en el bello Marais de París no evitan que siga arrastrando el <strong>estigma de esquizofrénica dualidad existencial</strong>. Mientras mi obra recibe premios —del León en Bélgica, Princesa de Asturias, del jurado en el Festival de Cannes, nominación al Óscar—, mi amado Irán la prohíbe…</p><p>Ver mi tierra masacrada otra vez por <strong>el imperialismo extranjero</strong> clava un puñal en mi corazón, y prende en mis ojos un fuego de amargura que arde noche y día. Dos mil quinientos años atrás, Alejandro Magno borró del mapa Persépolis. Y ahora pretende emularlo el nuevo pelele de esa vieja aspiración usurpadora.</p><p>La bola de cristal de la actualidad refleja a los mismos conquistadores de antaño, <strong>vomitando la violencia de siempre</strong> y disfrazando su afán de lucro con discursos mendaces.</p><p>El pueblo paga la factura de esa delirante ambición. <strong>Terror, ruina, víctimas y duelo. </strong>Cada joven que sale a la calle, cada familia que pierde a un ser querido o el hogar, replica las tragedias que viví en mi infancia y adolescencia.</p><p>Invoco el <strong>lenguaje del alma frente a los regímenes dictatoriales</strong> y la hegemonía de las superpotencias. La libertad y la creatividad son las dos piernas de esa memoria activa que sobrevive a las tiranías y camina hacia el futuro incluso en la noche más negra.</p><p>¡<strong>Persépolis, levántate y anda</strong>!</p><p>____________</p><p><em><strong>Fernando Claudín di Fidio</strong></em><em> es escritor.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Jun 2026 04:01:12 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Claudín di Fidio]]></author>
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      <media:title><![CDATA['Persépolis']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Baltasar Garzón: "Ya no se estilan los golpes de Estado a la antigua usanza, ahora es mucho más refinado"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/baltasar-garzon-no-estilan-golpes-antigua-usanza-ahora-refinado_1_2205767.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5d0d5f18-b0d3-4331-be48-b2c57a7f70b8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Baltasar Garzón: "Ya no se estilan los golpes de Estado a la antigua usanza, ahora es mucho más refinado""></p><p><a href="https://www.infolibre.es/cultura/libros/democracia-amenazada-fascismo-ataca-convivencia_1_2198570.html" target="_blank"><em>La democracia amenazada. Cuando el fascismo ataca la convivencia</em></a> (Planeta, 2026), es el libro más combativo de <a href="https://www.infolibre.es/autores/baltasar-garzon/" target="_blank">Baltasar Garzón</a> (Torres, Jaén, 1955). Una llamada de atención que incita a la acción para evitar que continuemos caminando hacia un punto de no retorno, en la que no faltan argumentos y reflexiones para entender los temas que están impactando en nuestras vidas: desde el aquelarre judicial y la conspiración para acabar con los fiscales generales del Estado (Dolores Delgado primero y Álvaro García Ortiz después) hasta las investigaciones de crímenes del franquismo, los casos de <em>lawfare</em>, la corrupción, el racismo, los bulos o las nefastas consecuencias de la irrupción de Donald Trump en la política internacional. Nos lo cuenta él mismo.</p><p><strong>¿Qué es </strong><em><strong>La democracia amenazada</strong></em><strong>?</strong></p><p>Un libro de combate que nace desde las tripas, lo cual no implica que no sea de reflexión, que también lo es, porque en él analizo temas con los que llevo muchos años, tanto de política de España como internacional. </p><p><strong>El subtítulo del libro es </strong><em><strong>Cuando el fascismo ataca la convivencia</strong></em><strong>.</strong></p><p>Porque analizo el desarrollo de la extrema derecha y la adquisición de un poder que creíamos que nunca iba a conseguir. Aunque en mi obra anterior, <em>Los disfraces del fascismo</em>, de 2022, ya lo anunciaba y avisaba de que esto podía ocurrir, realmente no me imaginaba que iba a ser tan fuerte y tan real aquello que advertía. En esta ocasión, vuelvo a insistir en que todavía estamos en un desarrollo que puede ir a peor. Ya lo hemos visto materializarse en hechos concretos como guerras, invasiones de países, alteración de mecanismos democráticos, secuestro de personas e incluso del presidente de un país. Puedes estar o no de acuerdo con un dirigente, pero representa un país. Todo resulta un poco distópico. </p><p><strong>Este libro es una advertencia, entonces.</strong></p><p>Es una llamada de atención, sí, una advertencia. Un grito para preguntarnos: ¿qué estamos haciendo?, ¿qué podemos hacer?, ¿qué está ocurriendo? Para responder a eso acudo a una serie de vectores fundamentales, empezando por la justicia. A partir del análisis de las acciones judiciales respecto a los dos últimos fiscales progresistas, Dolores Delgado y Álvaro García Ortiz. Desde un punto de vista diferente, pero muy similar, en dos salas distintas del Tribunal Supremo ha habido una acción muy concreta y sostenida que me preocupa porque ha desvelado que había una finalidad <em>ultra vires</em>, es decir, más allá de lo que aparentemente estaba aconteciendo. Eso me ha preocupado.</p><p><strong>¿Por qué?</strong></p><p>He seguido especialmente todo el proceso del caso de Álvaro García Ortiz, con el cuestionamiento de principios que rigen el proceso penal y la presunción de inocencia. Es un terreno que creo conocer:  cómo investigar la instrucción de un proceso judicial, la cooperación jurídica internacional, las comisiones rogatorias… Lo que he visto es cómo todo se ha alterado, cómo el rol policial pasa a ser protagonista y hay una especie de sometimiento a las directrices de ese instrumento de investigación y, finalmente, cómo se llega a una solución final, que es la condena del fiscal general. Me preocupa lo que cuento en este primer capítulo, unido al siguiente sobre el <em>lawfare</em>, que es la instrumentalización del derecho con fines diferentes. </p><p><strong>¿Hay </strong><em><strong>lawfare </strong></em><strong>en España?</strong></p><p>Siempre me dicen que acuso a los jueces. Ojo, no. Yo digo que hay <em>lawfare </em>en España, con lo que discrepo con aquellos que dicen que no y que incluso salían en manifestación haciéndose protagonistas exclusivos del <em>lawfare</em>, que fue cuando salían jueces, fiscales con sus togas y demás. No, oiga, el <em>lawfare </em>es mucho más complejo. No es solo una pata judicial, necesita muchos componentes: el político, el mediático, el económico y financiero y el judicial. Hay <em>lawfare </em>interno, horizontal o vertical, es decir, es todo un conjunto de acciones que, utilizando mecanismos jurídicos o de componente judicial, buscan producir otros fines. Y para eso tienen que atravesar algunos más, que puede ser una condena, que puede ser incluso una absolución, porque hay <em>lawfare </em>que se concreta y se posiciona durante ese camino y no busca otra cosa.</p><p><strong>Es un ataque coordinado desde distintos frentes.</strong></p><p>Analizando esa situación, llego a la conclusión de que, efectivamente, ese fenómeno existe en España, como en otros países. Pongo ejemplos concretos y no solamente el del fiscal general, sino también otros como los de Mónica Oltra, Victoria Rosell o Pablo Iglesias. Todo esto me lleva a enumerar las amenazas de la democracia: la corrupción, los lobbies, el resurgimiento del nazismo, la desinformación, el cuestionamiento del derecho internacional, la desaparición de la estructura internacional del derecho que se ha construido desde la Segunda Guerra Mundial, el desarrollo hacia estructuras autoritarias con golpes de Estados blandos. Este es un libro que responde a una idea progresista de la visión del derecho y de su función en una sociedad moderna, frente a quienes cuestionan la vigencia de los derechos humanos.</p><p><strong>¿Hemos cometido el gran error de dar por sentada la democracia?</strong></p><p>Sí, sin lugar a dudas. Hace muchos siglos ya alguien dijo que la democracia, o la libertad, no es un reino conquistado para siempre, sino algo que se hace día a día. Esto es verdad, las instituciones democráticas son estructuras muy complejas que hay que cuidar, valorar, sanar y defender de forma constante, porque lo más fácil es quebrantarlas. La indiferencia, el silencio, el miedo... Las amenazas contra la democracia están ahí. Porque el autoritarismo es inabarcable cuando alguien tiene el poder de ejercerlo, y digo esto pensando también en las plataformas digitales y en la importancia de la inteligencia artificial. Mientras hablamos, están saliendo informaciones de forma sistemática que no tienes tiempo de analizar, a pesar de que la sociedad te exige respuestas inmediatas. Eso te obliga a emitir opiniones y juicios que, a su vez, se concatenan con otros como si fueran hechos definitivos, y no lo son. Estamos obligados a analizar resoluciones judiciales que salen hoy, que no deberían de ser públicas y, sin embargo, lo son, y se publicitan simultáneamente, con valoraciones incluidas, con una difusión masiva en las redes sociales, con unos <em>deepfakes </em>tremendos, con los algoritmos que te vuelven loco. ¿Cómo te resistes a todo eso? ¿Qué mecanismos tenemos que tener y qué reflexión tenemos que hacer para que algo que nos está dañando no acabe con nosotros?</p><p><strong>Con tanta velocidad no hay reflexión posible.</strong></p><p>Es lo mismo que preguntarse cómo le transmito a alguien que la extrema derecha no es una ideología bondadosa, que no busca el bienestar social entendido como un reparto igualitario de derechos y obligaciones del que todos, en una sociedad democrática, tenemos derecho a disfrutar. ¿Cómo es posible que sectores de la juventud o de las clases populares acepten esos planteamientos sabiendo que son falsos? Entonces, claro, la cabeza a uno le da vueltas. Yo soy andaluz: ¿cómo ha podido Vox colocarse en algunos puntos de Almería como primera fuerza? La única explicación que encuentro para que en El Ejido haya triunfado la extrema derecha es que aceptamos la posición de los migrantes como esclavos. ¿Qué estamos haciendo para que esto sea así? A todo esto trato de dar algunas respuestas, con algunas reflexiones analizando esa realidad social, pero también partiendo de la experiencia y los planteamientos que creo que deben de dirigirse a consolidar esa arquitectura de derechos. </p><p><strong>¿Se está destruyendo el derecho internacional?</strong></p><p>Hay una parte del libro donde me planteo la afirmación como pregunta: ¿el derecho internacional ha muerto? La respuesta que me doy es que no, pero es complicado. ¿Qué haces frente a alguien que te destruye absolutamente o que sanciona a los miembros de la Corte Penal Internacional? Es muy grave, pero trato de no ser absolutamente derrotista, sino poner de manifiesto las dificultades y, sobre todo, hacerlo de una forma fácil de leer. Lo que procuro es que nadie, ni yo mismo, me pueda decir "no hiciste todo lo que podías hacer", y al menos compartir lo que tengo dentro. El que quiera leer, que lea. El que quiera entender, que entienda. Pero lo que no voy a hacer es afirmar la frase del que pueda hacer, que haga. Yo lo digo en sentido inverso: oiga, el que pueda hacer que haga, no. El que quiera entender, que entienda lo que esa frase previa comporta como amenaza contra la democracia.</p><p><strong>¿Se percibe un verdadero refinamiento antidemocrático que recorre el planeta como una tormenta en tiempos oscuros en los que el fascismo gana terreno?</strong></p><p>Sí, porque, fíjate, ya no se estilan los golpes de Estado a la antigua usanza, ahora es mucho más refinado. Se trata de vaciar las instituciones, hacer lo que yo denomino democracia recitativa, en la que aparentemente tenemos todos los derechos, pero vaciados de contenido. Decimos que defendemos la democracia y hacemos todo lo necesario para acabar con ella. Decimos que defendemos los derechos y el principio de presunción de inocencia, incluso en declaraciones del Consejo General del Poder Judicial, cuando lo que hay encima de la mesa es la opinión de dos políticos con responsabilidad diciendo que, bueno, quizás los jueces no están cumpliendo lo que deben porque están focalizando su actuación contra un grupo político determinado. Lo que sí está constatado es que el derecho de defensa de las personas afectadas se ha ido a tomar viento, porque ya está masacrado. Ese es un componente peligroso y no puedes decir nada porque te puede suponer complicaciones que no necesariamente consisten en que te vayan a dar un forrazo, no, basta un titular. Y luego vete a rectificar, a buscar los motores de los algoritmos. Por eso, al final, dices "pues qué le vamos a hacer". </p><p><strong>¿De ahí la necesidad de "acabar con las investigaciones penales prospectivas que solo tienen como finalidad destruir a las personas físicas y jurídicas"?</strong></p><p>Sí, e incluso a veces se hacen inconscientemente. No estoy acusando a jueces de que lo están haciendo intencionadamente, pero hay veces que el contexto social en el que se mueven algunas investigaciones tiene unos intereses espurios muy concretos. Tienes que tener muy claro lo que haces desde las instituciones. No es lo mismo desarrollar una campaña corrosiva de comunicación desde una empresa privada o desde posiciones individuales que dejarse llevar por ellas desde una institución. Eso es muy peligroso, la posición es totalmente asimétrica. Cuando tú tomas decisiones desde un poder constituido, en este caso puede ser el judicial, tus decisiones tienen una trascendencia muy importante y definitiva. Las otras afectan al desarrollo de la convivencia social que, al fin y al cabo, cada uno la soportamos como podemos. </p><p><strong>El libro enumera un listado de amenazas muy concretas a la democracia. ¿Es fundamental tenerlas bien localizadas para intentar atajarlas?</strong></p><p>No son las únicas, empiezo por los mercados y vehiculo varias amenazas en el ámbito del poder judicial. Hay también, en el capítulo de la corrupción, una serie de recetas o consejos sobre qué se puede hacer y  qué se debería hacer. Están extraídas de la experiencia, del análisis, y son cosas teóricamente posibles y nada extrañas. Que nadie diga después que en algún momento no le dijeron que esto era un riesgo y que podíamos hacerlo y no lo hicimos. Que cada uno asuma su responsabilidad. Cuando hablo de los lobbies y pongo en cuestión ese fenómeno, digo que sería bueno que los grupos políticos, ya que hay iniciativas legislativas sobre los lobbies que están languideciendo, se pusieran de acuerdo porque representan a los ciudadanos. Y si todos estamos clamando ahora a voz en grito que los lobbistas, los expresidentes, los de antes, los de ahora y me temo que los siguientes también, hacen una actividad que puede ser legítima si fuera legal o estuviera cubierta legalmente, hagámoslo. O la instrumentalización de la justicia a través de querellas populares, desde el ejército de la acción popular, que defienden intereses corporativos o privados concretos. El <em>lawfare </em>tiene muchas caras.</p><p><strong>¿Estamos a tiempo de salvar nuestra propia democracia?</strong></p><p>Hay posibilidades de que no vayamos a un estadio todavía más degradado, pero tenemos que asumir nuestra propia responsabilidad. Cuando yo antes decía que sabemos que la extrema derecha no nos va a salvar los derechos, sino solo aquellos que le interesen, ahí hay una responsabilidad. Cuando decimos que tenemos que ser beligerantes contra la corrupción, no podemos distinguir, es decir, no podemos no hablar de Kitchen o de Gürtel como si esto no fuera una trama contra el PP y no una trama del PP, porque eso quiere decir que no has aceptado todavía veintitantas sentencias, causas judiciales y bastantes condenas con sentencia firme. Es verdad que hay asimetría de poder, pero si cada uno hiciéramos lo que corresponde... A mí me decían que era un brindis al sol la defensa o la investigación de los temas de Chile y Argentina, pero se consiguieron avances. Cada uno tenemos que hacer aquello que podamos y que debemos hacer, y que no se toquen los derechos que hemos consolidado. Porque si aceptamos que se toquen, vamos a sufrir las consecuencias. Y no será culpa de ellos, sino de todos.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Jun 2026 04:01:11 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Baltasar Garzón: "Ya no se estilan los golpes de Estado a la antigua usanza, ahora es mucho más refinado"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[El papa, Bad Bunny, la Feria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/desde-la-casa-roja/papa-bud-bunny-feria_129_2204616.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d1f73c88-8188-40da-8712-b0cfed7189e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Papa, Bud Bunny, la Feria"></p><p>Calles cortadas, bocas de metro cerradas, dos millones de personas en la plaza de Cibeles. De vuelta de la Feria del Libro a casa, le digo a mi hijo que el caos que se va a montar en Madrid el domingo con la visita del papa… Y me responde que el papá de quién. El papa de la Iglesia, le digo. De cuál. De todas las iglesias católicas. Y dónde vive. En el Vaticano, le respondo, en Roma, en Italia. Se queda pensando un rato y dice: ¿Y hay mamá? <strong>No, solo es un hombre y siempre ha sido un hombre</strong>. Quiero decir, no tiene hijos, no es papá, es papa. Papa: palabra llana. No hace más preguntas. Pero quiero explicárselo y me lío: es el jefe de los que creen en Dios, pero no de todos, rectifico. Sigue callado. Me callo yo también: cómo hemos llegado hasta aquí sin que ninguno le contemos nada de la existencia de ese papa y cómo le razono la relevancia que puede tener la llegada de un hombre que <strong>detiene el ritmo de una ciudad en un país aconfesional</strong>. Hay una laguna cultural enorme, es evidente, pero también hay algo de signo de su tiempo. </p><p>En una fotografía que corre por ahí, veo un quiosco de Madrid donde venden bufandas como las de los hinchas de los equipos de futbol. Bufandas, me río, para soportar los treinta y tantos grados de junio. En una misma percha, cuelga la bufanda de los hinchas del papa León XIV y de los de Bad Bunny, que han coincidido la misma semana en la ciudad. Es muy difícil no haber oído hablar de “La casita” que ha levantado el cantante en el centro de sus conciertos, <strong>un guiño del puertorriqueño a los barrios</strong>, una réplica de las casas humildes de Puerto Rico. Pero los que habitan ese espacio durante los conciertos son elegidos con antelación y lupa para la foto, incluso, entre el propio público, y se resume fácil: mujeres guapas, ricas, famosas. Mujeres que bailan, actrices, modelos, barra libre. Estoy igual de perdida con el concepto que mi hijo con el papa. </p><p>No hay bufandas para los hinchas de la Feria del Libro de Madrid, pero eso no quiere decir que no existamos. Somos legión quienes desde niños hemos ido a asomar nuestra nariz por encima de los libros y hemos continuado con la tradición de visitarla en las primaveras. Es religión, sí. Como todos los años, <strong>desde el último fin de semana de mayo hasta el segundo de junio</strong>, en El Retiro se levantan también <strong>366 pequeñas casitas que son algo más diversas que la de Bad</strong>. Son las casetas que abren diariamente durante estos dieciocho días editoriales, librerías, distribuidoras, instituciones, y por el Paseo de Coches suben y bajan los lectores y lectoras, que se dejan llevar por su curso de río desbordado. Volverán a casa con nuevas lecturas, harán cola, quizá conseguirán una firma, la posibilidad de contarle a ese autor que leyeron durante el invierno cuánto les gustó su libro. A mí esto no deja de sorprenderme: que alguien emprenda el camino de su casa a la feria con el libro ya leído, subrayado, disfrutado, para que se lo firmes ahora. La Feria del Libro de Madrid es nuestra feria, sin apellidos: popular, verbena, alegre y primavera. </p><p>Acabo de terminar un libro precioso, se titula <em><strong>Principio, medio, fin</strong></em>, de Valeria Luiselli. Es el segundo título que propone la editorial Feltrinelli en España. El primero fue la mítica novela de Boris Pasternak, <strong>Doctor Zhivago</strong>. En la novela de <strong>Luiselli</strong>, una madre y una hija emprenden un viaje por Sicilia, donde están parte de sus orígenes. Hablan de los mitos griegos, de Historia, y hablan mucho de libros. La madre habla a la hija de escribir. Mientras, al otro lado del Atlántico, la abuela de esta historia pierde la cabeza poco a poco. Y dice la narradora de <em>Principio, medio, fin</em>: Solo estoy diciendo que <strong>la imaginación mira hacia adelante y la memoria mira hacia atrás</strong>, y que el lugar donde se encuentran es eso: la ficción. Pero no tiene ningún sentido eso, le responde la niña. Si algo mira hacia adelante y algo hacia atrás nunca se encuentran. </p><p>Y así este fin de semana, cruce sin mirada de distintas ficciones en un kilómetro cero, de conversaciones entre madres e hijos, cada uno militante de su fe, la asunción de que <strong>no siempre tenemos las respuestas para explicarnos</strong>, ni a ellos ni a nosotros mismos, este caos infinito de tiempo que pisamos. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Jun 2026 17:39:09 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Aroa Moreno Durán]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El papa, Bad Bunny, la Feria]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Unai Sordo presenta ‘Al Norte’ en Madrid junto a Jesús Maraña y Aida Dos Santos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/unai-sordo-presenta-norte-madrid-jesus-marana-aida-santos_1_2203532.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/57539c61-c2c8-4707-a013-45d503ebca3c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Unai Sordo presenta ‘Al Norte’ en Madrid junto a Jesús Maraña y Aida Dos Santos"></p><p>El secretario general de CCOO, Unai Sordo, <strong>presenta este jueves 4 de junio</strong> en Madrid su primera novela, <em>Al norte,</em> publicada por Hoja de Lata. El acto tendrá lugar a las<strong> 20:00h en la Biblioteca Eugenio Trías</strong>, situada en el parque de El Retiro. La presentación contará con la participación de la escritora y politóloga Aida dos Santos y con el director de<strong> infoLibre</strong>, Jesús Maraña. </p><p>En <em>Al Norte</em> Sordo debuta en la ficción con una historia atravesada por algunas de las cuestiones que han marcado su trayectoria sindical: el mundo del trabajo, la precariedad, la salud laboral, las migraciones y las transformaciones sociales provocadas por los grandes cambios económicos. </p><p>La novela retrata tanto la emigración interior española durante los años del desarrollismo como las migraciones actuales hacia territorios en los que <strong>las grandes corporaciones imponen sus propias reglas</strong>. A través de este recorrido, el autor se acerca a la memoria obrera, el desarraigo y las nuevas formas de explotación laboral. </p><p>En <a href="https://www.infolibre.es/cultura/libros/unai-sordo-debuta-novelista-forma-contar-manera-cosas-he-vivido-actividad-sindical_1_2189606.html" target="_blank">una entrevista con </a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/libros/unai-sordo-debuta-novelista-forma-contar-manera-cosas-he-vivido-actividad-sindical_1_2189606.html" target="_blank"><strong>infoLibre</strong></a>, Sordo explicó que este libro “es una forma de contar de otra manera las cosas que he vivido por mi actividad sindical”. La presentación servirá para conversar sobre esa mirada literaria al trabajo, la desigualdad y los conflictos sociales contemporáneos. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Jun 2026 11:54:20 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sara Carrasco]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Unai Sordo presenta ‘Al Norte’ en Madrid junto a Jesús Maraña y Aida Dos Santos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Novela,Jesús Maraña,Unai Sordo,Trabajo]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Muere a los 56 años la artista francoiraní Marjane Satrapi, autora de 'Persepolis']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/muere-56-anos-artista-francoirani-marjane-satrapi-autora-persepolis_1_2203729.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/208ff65f-ace9-45be-9859-8039ad22b5ba_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Muere a los 56 años la artista francoiraní Marjane Satrapi, autora de 'Persepolis'"></p><p>La artista francoiraní Marjane Satrapi, <strong>mundialmente conocida por el cómic y la película 'Persepolis',</strong> falleció a los 56 años, informaron este jueves sus allegados.</p><p>"Marjane Satrapi <strong>murió de tristeza</strong> poco más de un año después del <strong>fallecimiento de Mattias Ripa</strong>, su esposo y el amor de su vida", señalan sus familiares en un comunicado citado por medios locales, así como amigos en declaraciones a <em>France Info</em>.</p><p>Satrapi, cuyo marido (productor, actor y guionista) murió el 8 de abril de 2025, alcanzó fama internacional con 'Persepolis', <strong>autobiografía gráfica que relata su infancia y adolescencia</strong> en Irán durante la Revolución Islámica y su posterior exilio, publicada a partir de 2000, premiada en el Festival de Cómic de Angulema en 2001 y adaptada al cine en 2007.</p><p>Su amiga, la socióloga francoiraní Azadeh Kian, aseguró en <em>France Info</em> que la muerte de su esposo supuso un <strong>golpe del que Satrapi nunca llegó a recuperarse</strong>. "Desde su muerte ya no era la misma", explicó. </p><p>Según Kian, la autora de 'Persepolis' le repetía en sus conversaciones que había "dejado de luchar" y que quería "irse". <strong>"Se estaba dejando morir</strong> desde la pérdida del amor de su vida", afirmó la académica, quien recordó que ambos habían crecido juntos y mantenían una relación muy estrecha.</p><p>Pese a su delicado estado de salud, <strong>Satrapi seguía muy pendiente de la situación en Irán</strong>, un país al que permaneció profundamente ligada durante toda su vida, según su amiga. </p><p>"<strong>Amaba enormemente a su país</strong>, aunque era muy crítica con el régimen", señaló Kian. </p><p>La escritora seguía con preocupación la represión contra la sociedad civil iraní y defendía públicamente los movimientos en favor de las libertades y los derechos de las mujeres. Para su amiga, <strong>Satrapi fue una "artista comprometida"</strong> que utilizó tanto sus libros como sus películas para hacer llegar al mundo un mensaje universal de democracia, igualdad y libertad.</p><p>Historietista, cineasta, dibujante, pintora y escritora, <strong>nació en</strong> <strong>Rasht</strong> (Irán) en 1969 y estaba afincada en París, dónde llegó en 1994 y adquirió la nacionalidad francesa en 2006. </p><p>Además de su trabajo en el cómic, dio el salto al cine con la adaptación animada de 'Persépolis', codirigida con Vincent Paronnaud, que fue premiada con el <strong>galardón del jurado en 2007 en el Festival de Cannes</strong> <strong>y nominada al Óscar. </strong></p><p>También es autora de obras como 'Bordados' y 'Pollo con ciruelas', y en 2024 fue reconocida con el <strong>Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades</strong> por su defensa de los derechos humanos y la libertad. </p><p>Sin embargo, un año más tarde rechazó la Legión de Honor francesa por su percepción de "una actitud hipócrita de Francia hacia Irán" frente a la nueva ola de represión y por solidaridad con las mujeres y ciudadanos en general de su país natal.</p><p>En 2005, 'Pollo con ciruelas', ambientado también en Irán, fue galardonado con el premio al mejor álbum en el Festival de Angulema, y Satrapi también participó en la codirección de su adaptación cinematográfica en 2011.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Jun 2026 08:47:05 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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