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    <title><![CDATA[infoLibre - Libros]]></title>
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      <title><![CDATA[Meteorología 1.0]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/meteorologia-1-0_1_2192470.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/29339eeb-717b-404a-a4d5-1cb4ff7fb56d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Meteorología 1.0"></p><p><strong>A Piero de Vicari</strong></p><p>La percepción que tenemos mi esposa y yo de la temperatura difiere. Me explico: me levanto en las madrugadas empapado de sudor, mientras que ella está cubierta de frazadas. ¿Hace frío o calor? Hasta hacía un año, eso era tema de discusión, pero, desde que trajimos al perro, las cosas han cambiado. Al menos, para mí. Si el perro duerme en la cama, hace frío; si duerme en el piso, calor. El cien por ciento de veces, coincido con el perro.</p><p>Historia distinta era con el gato. Mi esposa cree que lo mandé a castrar y dar en adopción porque se iba de la casa todas las noches y no regresaba, sino hasta que cantara el gallo. La verdad es que lo hice porque el muy desconsiderado era un inútil como termómetro. </p><p>Siguiendo el ejemplo de Kate Cunningham, la mujer que se casó con un árbol en el Reino Unido, aquel hombre, decepcionado de sus experiencias amorosas previas, decidió casarse con una palmera. Lo insólito del hecho, por ser la primera vez que ocurría en nuestro país, provocó titulares burlescos en los diarios e incluso un concurso en un canal de streaming para conseguirle una novia humana al susodicho.</p><p>Llegado el momento, se ofició la ceremonia. Hubo dudas acerca de cómo comprobar la aceptación del compromiso por parte de la palmera, por lo que se tuvo que asumir que el agitar provocado en sus hojas por el viento era una prueba inequívoca de su consentimiento.</p><p>Cuando, dos años después, la singular boda era ya casi un asunto olvidado, apareció la noticia de que el hombre había solicitado el divorcio por adulterio: ella iba a dar dátiles; él era estéril. </p><p>Para mostrar que un acto circense tiene un grado de dificultad alto, los malabaristas, por ejemplo, suelen aparentar que fallan el primer intento. Por eso, mientras cae el trapecista, no es de extrañar que gran parte del público grite horrorizado temiendo lo peor. En contraposición, los magos simulan que un truco no obtiene el resultado previsto causando la risa de los espectadores.</p><p>Caso contrario es este circo, donde el administrador es un perfeccionista que ha tenido la genial idea de contratar a un hipnotizador para que duerma al público al inicio del espectáculo y que las posibles fallas o errores no sean percibidos ni objeto de crítica. A cambio, como un plus del acto, el hipnotizador les hace creer a través del sueño al que son inducidos que están presenciando una función insuperable.</p><p><em><strong>*Jorge Quispe Correa Angulo</strong></em><em> (Lima, 1972) ha publicado libros de relatos (Trazos primarios, 2001), de microrrelatos (Pasajeros de lo efímero, 2019; Jardín de levedades, 2022; y Zumo del tiempo, 2024), una novela corta (Hablábamos de fútbol hasta que llegaron ustedes, 2021), un libro de poemas (Visitando a la abuela Estela, 2023) y un volumen de cuentos de ficción especulativa (Soñábamos con naves a propulsión, 2023). </em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 May 2026 04:00:11 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Jorge Quispe Correa]]></author>
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      <title><![CDATA[Las señoras Hemingway]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/senoras-hemingway_1_2192492.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/978d3504-f367-49e6-919b-790f3cd55bb6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las señoras Hemingway"></p><p><a href="https://ellibrodurmiente.org/" target="_blank">El libro durmiente</a> comenzó su andadura como club de lectura en junio de 2003. Su nombre hace referencia a la necesidad de rescatar los valores y principios que duermen en el seno de los libros. <em>El libro durmiente</em> se define como una entidad creada sin fin de lucro. Nuestra acción adquiere la condición de voluntariado cultural. Desde el año 2012, correspondiendo con el período lectivo, impartimos los talleres de escritura creativa en dos niveles: básico y avanzado. Finalmente, la invitación a los autores para presentar sus obras o impartir clases magistrales sobre las técnicas de escritura ha dado lugar a la creación de un foro literario donde confluyen los lectores, libros y escritores, compartiendo ideas e inquietudes en pro de la cultura.</p><p><strong>Lumen. 2025</strong></p><p>Raras veces se conoce y se les da la justa relevancia a las personas que formaron parte de la vida de una persona reconocida. Aquellas a quienes se acostumbra a otorgar el rol de figurantes, porque el foco suele descansar en quien logra, destaca, deslumbra, quien está sobre el pedestal, visible. Por eso, cuando la luz se desliza hacia abajo e ilumina a una parte de quienes también sostuvieron ese podio, es imposible no aceptar esa premisa de Jean Paul Sartre que decía algo así como que la identidad propia se construye en relación con los demás. Con quienes aportan los matices, revelan otros ángulos de visión, manifiestan otras perspectivas y suman piezas a ese rompecabezas que nunca se completa, mientras, a la vez, intentan armar el propio, que tantas veces desconcierta cuando de pronto se da la vuelta y toca volver a empezar, aceptando además el desafío de descifrar la variación. Y esto es precisamente lo que propone Naomi Wood en <em>Las señoras Hemingway</em>: cederles el rol protagónico a las mujeres que acompañaron al escritor en algunos tramos de su recorrido vital.</p><p>La novela está dividida en cuatro partes que siguen un orden cronológico; cada una de ellas dedicada a una de las compañeras del autor de <em>Adiós a las armas</em>. Hadley, la pianista y madre de su primer hijo, será recordada por haber perdido un manuscrito en la Gare de Lyon; Paula, periodista, por ser la segunda esposa y la madre de dos sus hijos; Martha, la escritora y corresponsal de guerra, por ser la tercera, y Mary, también periodista, por acompañarlo hasta el día de su fallecimiento. Pero Naomi Wood no se conforma con ficcionar y compartir los datos más conocidos. A través de un narrador en tercera persona, decide darles voz para que expresen, para que cuenten. El relato de cuatro mujeres, diferentes entre sí, que compartieron un amor que las cautivó, una pasión que las arrebató primero y que se fue desgranando bajo ese tapiz que suelen imponer el no querer ver y el aceptar, hasta desembocar en el dolor que suscita la inevitabilidad del adiós.</p><p>Sin embargo, ninguna parte se puede desconectar de la otra. No solo porque Ernest fue neurálgico en sus vidas, sino, además, porque el número tres se convirtió en una constante en la existencia del escritor, que no debía de llevarse bien con la soledad ni tampoco con la rutina. Así que cada una de las esposas tuvo que compartir cartelera con la siguiente, con la anterior, como eslabones de una misma cadena. Las dos caras de una moneda: en un lado, la algarabía del enamoramiento correspondido y blanqueado; en el otro, la estocada de sentirse traicionada, reemplazada, el dolor del quiebre y la pérdida. Una pérdida que no sorprende por más que el intento de solapar las dos siluetas para convertirlas en una sola, inseparable, indisoluble, haya sido extenuante. Las protagonistas se saben encandiladas por la luz de una vela que, irremediablemente, se consumirá, aunque se afanen en conquistar la durabilidad, lo inasible. Porque intuyen, olfatean, aunque traten de convencerse de lo contrario. Pero, claro, la intuición e incluso el conocimiento no siempre atienden a razones con la misma celeridad.</p><p>Y la escritora británica lo expresa sin aspavientos. Con un estilo narrativo sobrio, pero que cala y emociona, abre la puerta del patio trasero, donde los Hemingway cuelgan la ropa. Recurre a datos biográficos y a correspondencias personales para escenificar y se vale de la imaginación para explorar el mundo interior de unas mujeres en una etapa crucial de sus matrimonios: el declive y la ruptura. Una conjugación que, al mismo tiempo, ofrece un retrato más íntimo de ese hombre que fue un gran escritor.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 May 2026 04:00:10 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Tati Jurado]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Las señoras Hemingway]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Engendrar un lenguaje]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/engendrar-lenguaje_1_2192477.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ce27a371-3699-4a50-863c-f2208309756b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Engendrar un lenguaje"></p><p><strong>La Bella Varsovia. Barcelona. 2026</strong></p><p>No cabe duda de que la experiencia de paternidad se ha convertido en un motivo recurrente para los poetas del siglo XXI. Si hasta hace poco contábamos con una nutrida batería de testimonios de la maternidad <em>en femenino</em> —con la sonada excepción de <em>Palabras para Julia</em>, de <strong>José Agustín Goytisolo</strong>, con el que se foguearon sucesivas generaciones de cantautores—, la mirada masculina parecía más esquiva a la hora de afrontar esa parcela de la intimidad doméstica. No obstante, algunos de los lanzamientos más destacados del pasado año (como <em>El gran amor</em>, de <strong>Andrés García Cerdán</strong>, y <em>La domesticación</em>, de <strong>Abraham Gragera</strong>) bregaban con las labores derivadas de la crianza a través una actitud que mezclaba el deslumbramiento metafísico con el desconcierto ante una rutina refractaria a cualquier norma. </p><p>Tras experimentar con distintos formatos textuales, desde el rabioso eslogan publicitario a la <em>koiné</em> de las (ya no tan) flamantes tecnologías, David Refoyo entregó en <em>El fondo del cubo </em>(2020) un libro en el que ya predominaba un registro más reflexivo y vivencial, pero que no había perdido por el camino su mordiente expresivo. Esas características reaparecen en <em>Las ganas de comer Oreo</em>, cuyo título remite, al igual que el poema homónimo, a lo que comúnmente conocemos como <em>antojo</em>. No obstante, en esa misma composición se sella la alianza entre los vínculos afectivos y el lenguaje: «Luego te pusimos nombre: / te engendramos». </p><p>A partir de este momento, Refoyo desempolvará metáforas singulares —la crianza como una feria a la intemperie, la paternidad como castillo de arena, la cuna como casa— que nos hablan de la ternura y de los temores ante la llegada de una nueva vida dispuesta a poner bocabajo viejos horarios y costumbres ancestrales. Aunque el poemario se divide formalmente en dos partes («La vida corta» y «Los días largos»), más un prólogo sin título, se aprecia una continuidad temática en ambas secciones. De hecho, la crónica del crecimiento de la niña se corresponde con una progresiva introspección autobiográfica en la figura del padre, que nos hace partícipes de dudas privadas y miedos universales. Esa doble focalización implica que el sujeto-autor se erija en el protagonista de algunos pasajes, mientras que en otros se resigne felizmente a ejercer de personaje secundario. Esta perspectiva, que muestra los matices de un aprendizaje recíproco, se refleja en la versatilidad estilística de un libro en el que coexisten piezas de extensión variable, poemas en prosa cercanos al desarrollo silogístico, brevísimas anotaciones aforísticas («No puedes bañarte dos veces / en el mismo fonema») y estampas cargadas de intensidad lírica («La hija, el libro, el árbol. / Pensar en la sequía / y la devastación»).</p><p>El descubrimiento cosmovisionario de su “paternidad responsable” le permite a Refoyo contrastar las viñetas que se conjugan en presente con la evocación fragmentaria de secuencias pretéritas que ilustran diferentes modelos familiares y dispares criterios pedagógicos: “Un grito. Una zapatilla voladora. / El olor azul del guiso porque siempre la olla”. Junto con esa dislocación temporal, el autor acude con frecuencia a los clichés de la mitología (el hilo de Ariadna, el cuerpo mutante de Tiresias, la condena de Sísifo o la travesía de Ulises) como correlato histórico-cultural de una vivencia acaso menos épica, pero no de menor impacto emotivo. Al lado de dichos referentes, hallamos diversos apuntes que conectan con la sociedad <em>infoxicada</em> en la que vive inmerso el adulto: “y guardo tres likes en el saquito de nada / que llevo en el bolsillo donde guardo también / unas manos temblorosas y ansia / y un amor”; “no corrí a Twitter a compartir tu hazaña”. En este sentido, la colisión entre expectativas y realidad se plasma en uno de los textos más juguetones del volumen, donde el designio teórico de una enseñanza inclusiva se ve saboteado por la evidencia empírica: “Vestías de rosa porque te gustaba / el rosa. El rosa que tanto había odiado. / El color de las niñas, el de los pijos. // Y ahora yo también visto el rosa / y juego con muñecas con vida propia”. Con un tono menos jovial, la víspera de la noche de Reyes, con su aleación de misterio e incertidumbre, pone de manifiesto que “la magia y la mentira / no vienen del mismo sitio”.</p><p>Pero un padre, salvo que se demuestre lo contrario, también es un ciudadano del mundo. Por eso, la segunda mitad del libro se abre en ocasiones hacia preocupaciones colectivas, como las guerras y las crisis migratorias (“Hace años que no encendemos la tele / como si así las bombas callaran / y el Mediterráneo fuese puente, / pero es tumba”), o las consecuencias de una pandemia a la que se alude eufemísticamente (“Lo llamamos vacaciones porque cuarentena / suena a sanatorio, a lepra, a siglo XX”). Más allá de la corteza anecdótica de estos versos, <em>Las ganas de comer Oreo </em>se revela como una lectura capaz de aunar una conmovedora levedad y una hondura insospechada. He aquí, en suma, a un autor en plena posesión de sus facultades estéticas que no vacila en rematar su periplo vital y su peripecia verbal reescribiendo al mismísimo <strong>Claudio Rodríguez</strong>: “Siempre el amor se funda en el lenguaje”.</p><p><em><strong>* Luis Bagué Quílez </strong></em><em>es escritor y crítico literario.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 May 2026 04:00:10 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis Bagué Quílez]]></author>
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      <title><![CDATA[Ayuso, una biografía no autorizada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/ayuso-biografia-no-autorizada_129_2189193.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2ccefd23-746c-450e-9488-72ba7a761bd2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ayuso, una biografía no autorizada"></p><p>Acabo de terminar un libro con mayúsculas: <em><strong>Ayuso. Zancadillas, intrigas y venganzas en la corte de Madrid</strong></em>, escrito por <strong>David Fernández</strong> y publicado por <strong>Libros del K.O.</strong></p><p>He disfrutado leyéndolo porque me ha dado una perspectiva más amplia sobre Isabel Díaz Ayuso, especialmente sobre unos orígenes que desconocía. Y no salgo de mi asombro ante la capacidad que tienen ciertos personajes para alcanzar altas cuotas de poder, incluso cuando muchas de las personas que los rodean consideran que no poseen los méritos necesarios para ocupar esos puestos.</p><p><strong>El libro recorre paso a paso la historia reciente del PP madrileño</strong>, desde los tiempos de<strong> </strong>Esperanza Aguirre, bajo cuyo mandato se desarrolló todo un entramado de corrupción del que, según ella, fue la única que no se enteró. Después llega Cristina Cifuentes, con su capacidad de resistencia ante las evidencias sobre su falso título de máster y los ataques del fuego amigo.</p><p><strong>Tampoco sale bien parado José Luis Martínez-Almeida</strong>: un político listo, cínico y, según se desprende del retrato del libro, por encima de la media intelectual del PP madrileño. No es poco decir; tampoco es necesariamente un elogio.</p><p>Resulta especialmente llamativo el matonismo atribuido a la mano derecha de Ayuso. Aunque quizá habría que matizar lo de “mano derecha”, porque Ayuso es manca: la izquierda, en su vocabulario político, no parece una opción apropiada. Me refiero, claro, al famoso <strong>MAR, acrónimo que quizá</strong> <strong>Miguel Ángel Rodríguez</strong> <strong>no merezca tanto como otro: MATÓN.</strong></p><p>El libro detalla episodios que, aunque en su mayoría ya fueron portada de algunos diarios, <strong>aparecen aquí enriquecidos con declaraciones de personas que han tenido —o todavía tienen— poder dentro del partido</strong>. Entre ellos, la caída de Pablo Casado<strong> </strong>tras intentar aclarar un presunto caso de corrupción que afectaba al hermano de Ayuso y a su entorno.</p><p>También encontramos cómo el PP toreó a Ciudadanos, cómo se lo fue comiendo con ayuda del aparato mediático y cómo se desarrolló el enfrentamiento entre Ayuso e Ignacio Aguado, entonces vicepresidente de la Comunidad de Madrid. <strong>El libro aborda, además, la gestión vergonzosa y dolorosa de las residencias de mayores durante la COVID-19 </strong>y los llamados “protocolos de la vergüenza”, uno de los episodios más oscuros de aquella etapa.</p><p>También se trata la manipulación del correo enviado por el abogado de la pareja de Ayuso al fiscal encargado del caso de presunto fraude fiscal. <strong>Según se relata, MAR filtró ese correo dándole la vuelta al sentido de los hechos</strong>, presentando como iniciativa de la Fiscalía lo que habría partido de la defensa.</p><p>Este debería ser un libro de cabecera para quien quiera profundizar en el personaje político de Ayuso: <strong>una dirigente mediocre que ha alcanzado un poder enorme</strong> y cuyas políticas de privatización ponen en riesgo la calidad de vida de los madrileños. También para quien quiera entender la gestión del PP en Madrid y su forma de desmontar, pieza a pieza, el estado del bienestar, favoreciendo lo privado frente a lo público.</p><p>______________________</p><p><em><strong>Carlos Brage </strong></em><em>es socio de </em><em><strong>infoLibre.</strong></em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 11 May 2026 04:00:13 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carlos Brage]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Isabel Díaz Ayuso,Libros,Política]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Unai Sordo novela “el desamparo, el desarraigo, la vulnerabilidad y la venganza de la clase trabajadora”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/unai-sordo-debuta-novelista-forma-contar-manera-cosas-he-vivido-actividad-sindical_1_2189606.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f6a46e7e-94bf-464a-a1d5-9ff5913c7cef_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Unai Sordo novela “el desamparo, el desarraigo, la vulnerabilidad y la venganza de la clase trabajadora”"></p><p>El secretario general de CCOO,<a href="https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/salarios-vivienda-servicios-publicos-agenda-urgente-mayo_129_2184293.html" target="_blank"> Unai Sordo</a>, lleva un paso más allá la afición literaria que ya materializó en los relatos <em>Cortos de oficio</em> (Catarata, 2023, algunos <a href="https://www.infolibre.es/temas/cuentos-de-oficio/" target="_blank">publicados en </a><a href="https://www.infolibre.es/temas/cuentos-de-oficio/" target="_blank"><strong>infoLibre</strong></a>) y se estrena como novelista en<strong> </strong><em><strong>Al norte</strong></em> (Hoja de lata, 2026), una historia de ficción anclada en la realidad sobre el lado más humano del mundo del trabajo, la precariedad y la salud laboral. En el libro, retrata la emigración interior española en los años del desarrollismo y las migraciones actuales a tierras donde las grandes corporaciones imponen su ley. </p><p><strong>¿De dónde viene el impulso para publicar su primera novela?</strong></p><p>Viene de mis primeros relatos, que se quedaron cortos, ya que eran historias que tenían más recorrido. Hice el esfuerzo de tratar de entrelazarlos para buscar una historia donde se mezclaran varios hilos, con secuencias también de novela negra. Lo más difícil fue darles continuidad, añadir muchas cosas nuevas y acabar de ligarlos de alguna manera para buscar un final con cierta sorpresa. Fue un ejercicio de prácticamente dos años y este es el resultado.</p><p><strong>El resultado es </strong><em><strong>Al norte.</strong></em><strong> ¿Cómo presentamos la novela a los lectores?</strong></p><p>Es una secuencia de historias paralelas que se mezclan con saltos en el tiempo, a lo largo de diversas décadas. Todas tienen, de alguna manera, un trasfondo laboral, aunque no es una novela sindical ni nada por el estilo, sino de ficción, que se basa mucho, eso sí, en recuerdos y en vivencias, y mezcla referencias a cómo era el mundo antes, cómo eran las relaciones laborales y cómo es todo eso ahora en este mundo un poco distópico del algoritmo, de la organización de la vida a través de parámetros que parece que no dependen ya de la voluntad humana, aunque en la novela se va viendo que al final la voluntad humana siempre está subyacente. También hay historias de migración y de explotación laboral, que, insisto, tienen mucho que ver también con la memoria de uno mismo, de cosas que nunca he contado y ahora las cuento, aunque sean ficcionadas, todo ello con personajes que no son reales, pero que se anclan en recuerdos.</p><p><strong>¿Los capítulos cortos son una herencia de aquellos relatos iniciales?</strong></p><p>Es que es una novela que tiene muchos saltos en el tiempo y pretende construirse un poco como las pinturas impresionistas, sobre un montón de capítulos. Cada uno de ellos tiene su propia sustantividad, pues intenta generar un mosaico caleidoscópico de realidades laborales, sociales y también de sentimientos muy humanos, como la venganza.</p><p><strong>Sin que sea una novela sindical como tal, ¿qué aporta hablar desde la ficción de estos temas de los que tanto habla usted pegado a la realidad más dura del día a día?</strong></p><p>Es una perspectiva distinta. Por ejemplo, aparecen referencias a la salud laboral, a la salud que se pierde en el centro de trabajo. Esto es algo que sindicalmente, en efecto, abordamos con datos, con reivindicaciones, pero yo tengo una experiencia muy concreta también de conocerlo desde el plano humano porque, en su día, cuando estuve en Euskadi, hicimos una serie de grabaciones a personas que habían sufrido daños por el amianto y otras enfermedades profesionales, y que son historias que no se han contado lo suficiente a pesar de su profundidad personal y dramatismo. La ficción te permite, precisamente, aproximarte desde esa visión mucho más emocional y emotiva, más vinculada a esas sensaciones de desamparo, vulnerabilidad, desarraigo y, finalmente, venganza que ha tenido la clase trabajadora. </p><p><strong>Permite incidir en los mismos problemas de un modo distinto.</strong></p><p>La ficción es también una forma de intervenir en la disputa cultural. Es decir, no todo tienen que ser informes o reflexiones sesudas en clave de ensayo, sino que la ficción es muy importante a la hora de pugnar por los sentidos comunes. Esto, por ejemplo, lo entendió muy bien la industria audiovisual norteamericana, pero yo creo que ha habido un déficit, fuera del realismo social, en la utilización de la ficción para construir relatos e historias que hablen de los problemas laborales y económicos de la gente, pero desde un código distinto al que usamos normalmente en la actividad pública. </p><p><strong>Aquí habla de los afectados por el amianto, que en el periodismo, por lo general, se quedan en frías estadísticas, pero en la novela relata cómo enferma una mujer por tener que lavar la ropa de su marido después de que cerrara la lavandería de la empresa para recortar gastos. Es la historia humana detrás de los números.</strong></p><p>Sí, y además esa historia es real. Evidentemente, la mujer es ficción, pero la historia responde a una realidad en una empresa de construcción de vagones que había en el Goierri, en Guipúzcoa, donde una mujer fallece por haber entrado en contacto con el amianto de su marido, sin haber trabajado nunca en una fábrica, simplemente por el lavado del buzo. A mí me parece que, además de contarlo, de hacer documentales, es importante que esto se pueda trasladar en distintas formas, en este caso literarias, como podrían ser también de cine o televisión, y eso es lo que intento con toda la modestia del mundo. Es una forma de contar de otra manera las cosas que he vivido por mi actividad sindical.</p><p><strong>¿Incluso a verlas de otra manera y aprender a través del proceso de escritura?</strong></p><p>Y también contar cosas que se han dejado de contar. Había cosas que no estaban en los relatos, que he ido incorporando y que tienen que ver directa o indirectamente con mi propia vida. De repente, según iba escribiendo, me han ido saliendo cosas que, incluso a nivel personal, no se las había contado prácticamente a nadie, pero que, al darles esa pátina de ficción, las he hecho emerger. Siguiendo con esto, creo que hubo una época de absoluta precariedad vital en los 70 y los 80, incluso de pobreza severa, que casi ha desaparecido del imaginario colectivo por una autoprotección de la generación de nuestros padres, por lo que la ficción es un muy buen espacio para sacar estas realidades que están un poco opacadas u olvidadas. Como aquello de que la gente se daba comida en los portales cuando alguien perdía el empleo, estas cosas se han dejado de contar, y ahora hay gente que dice que en los 80 se vivía muy bien y había mucha seguridad en España. La ficción es una forma muy importante de recuperar esas realidades, aunque sea buscando personajes o relatos ficticios, pero muy anclados en realidades vividas. </p><p><strong>¿De ahí también que abunden las descripciones detalladas de paisajes naturales e industriales? ¿Para que la ficción se ancle más en la realidad?</strong></p><p>Casi todo son ubicaciones más o menos conocidas y bastante reales. Yo no soy escritor, así que me costaría hacer una novela de ficción ubicada en un manglar del Caribe (risas), porque no lo he conocido y no creo que tenga esa capacidad de describir espacios imaginados o solo vistos por referencias. Por eso, me refiero mucho a escenarios que más o menos he vivido, algunos con nombres reales y otros ficticios. La Castilla rural que aparece en la novela no es el pueblo de mi familia, que se llama de otra manera, pero sí lo es de alguna forma porque me estoy refiriendo a cosas que he vivido. Por otro lado, casi todos los paisajes del norte son reales, se pueden cotejar, están ahí con los acantilados, los búnkeres, las playas... Describir los entornos también es una forma casi de hacer un homenaje a tu ecosistema, a donde has vivido y te has criado.</p><p><strong>También ha vivido muchas huelgas y asambleas, y en la novela hay un pasaje en el que ficciona precisamente eso, que es otra manera de meter al lector en un meollo en el que una gran mayoría no suele estar. </strong></p><p>O las asesorías que se hacen en el sindicato (risas). Al final, cuando puse estas cosas, que son, lógicamente, inventadas, pensaba que es lo único que puedo aportar yo desde mi experiencia profesional. Es decir, se trata de ficcionar también elementos que, en general, son muy desconocidos, ya que la gente no sabe muy bien cómo funciona un sindicato, cómo se defiende a un trabajador cuando surge un problema real, o qué pasa en una asamblea donde se intenta dibujar todo el proceso de descentralización productiva que hubo en España y en Europa en los años 90. Pero, en vez de hacerlo soltando una chapa, se hace mediante una vivencia ficticia que podría ser perfectamente real. Creo que eso es lo que yo podía aportar.</p><p><strong>Se describe incluso un local de CCOO en una visita para pedir información.</strong></p><p>Sí, está ese momento. El sindicalista es real, tiene nombre y apellidos, pero él todavía no lo sabe (risas).</p><p><strong>Parte de la novela discurre también en el presente, en los Países Bajos, donde miles de personas acuden en busca de trabajo desde multitud de países y soportan condiciones de explotación total. Parece un mundo distópico, pero no lo es.</strong></p><p>Esa es la parte aparentemente más distópica, pero, efectivamente, es la más real de la novela. Está basada en un informe sociológico que hizo Grupo de Investigación Arosa, que va a hacer un libro con los resultados, y es bastante fidedigno. También hay cosas inventadas, pero hay partes que son traslación literal del informe, porque esto pasa así. De hecho, hice una publicación sobre la novela en Instagram el otro día y me ha escrito un chico que me dice que está deseando leerla porque ha trabajado allí, concretamente en el polígono que aparece. Lo cierto es que ha habido mucha migración española, sobre todo en la anterior crisis, que se fue a trabajar a unos polígonos logísticos con enormes infraestructuras, donde el trabajo organizado a través de algoritmos era el pan nuestro de cada día. Y no ya el trabajo, sino incluso cómo vive y dónde se aloja esa gente, todo con un control absolutamente exacerbado por parte de los algoritmos, que se daba hace ya casi una década, por lo que esta distopía ya se ha visto muy superada por la realidad.</p><p><strong>Las relaciones laborales del siglo XXI frente a las del XX.</strong></p><p>Es algo totalmente vigente, eso es. Ahí busco una contraposición entre las nuevas y las viejas formas de trabajo y explotación, por ejemplo, de los padres de los protagonistas que aparecen en ese <em>flashback </em>permanente. Aparecen contrapuestas las formas de trabajo actuales y pasadas desde esa visión de ficción.</p><p><strong>Unas formas de trabajo antaño basadas en relaciones personales y ahora dirigidas por algoritmos con nombres humanos, Isabel en este caso, al que ya conocimos en un relato corto </strong><a href="https://www.infolibre.es/veranolibre/isabel_1_1295821.html" target="_blank"><strong>publicado en infoLibre en 2022</strong></a><strong>.</strong></p><p>De hecho, la idea parte de que aquel relato se quedó corto, así que luego hice otros dos y los uní. Cuando salió en <strong>infoLibre </strong>aquella historia mucha gente me dijo que era súper potente y que se quedaba corta. Lo que pasa allí es así, y luego hay partes inventadas todavía más distópicas porque se inventa una especie de realidad laboral absolutamente posmoderna en los Países Bajos, que es distópica, de momento. Porque estamos hablando de cosas de hace seis, siete u ocho años, cuando el desarrollo de la inteligencia artificial no era el que es ahora, por lo que aporto cosas nuevas como el efecto de la inteligencia artificial generativa, estableciendo un juego entre lo que aparentemente no tiene ninguna intervención humana, pero al final, a lo mejor, sí la tiene. Ese es uno de los juegos de misterio que aparece en la novela. </p><p><strong>Hay varios pasajes en los que se argumenta la importancia de que los trabajadores estén sindicados para defender sus derechos laborales. Es una idea que late en la novela.</strong></p><p>Quería hacer una especie de pedagogía muy sutil. Es decir, no quería que la novela fuera un tocho, ni un panfleto, ni mucho menos, pero sí dar a entender que la estrategia desorganizada de los protagonistas tiene mucho que ver con lo que luego se desencadena. Y, sí, claro, se barre un poco para casa, no nos vamos a engañar (risas), la novela no es neutral en ese terreno, no es un panfleto, pero tampoco es apolítica.</p><p><strong>En el retrato de Euskadi no falta ETA.</strong></p><p>De hecho, cuando hice los relatos, no había ninguna referencia a ETA y al terrorismo, algo que a mí mismo me llamó la atención. No me salió. En la novela sí consideré que había que introducir algunos elementos, desde lo que era la <em>kale borroka</em> hasta el impuesto revolucionario y la presión a pequeños empresarios. Tenía que aparecer de alguna manera porque también ha sido parte del ecosistema en el que yo he vivido hasta 2011.</p><p><strong>¿Qué sensación le gustaría dejar en el lector al terminar la novela?</strong></p><p>Me gustaría que el lector pensara que está bien resuelta, porque son muchas historias cruzadas, y que sintiera que muchas de esas historias le tocan en algo de alguna manera porque, tomadas individualmente, ya dicen algo, pero ligadas todas, da una perspectiva total de las 300 páginas. También me gustaría que le haya merecido la pena recuperar algunas de las historias con las que se puede sentir identificada mucha gente que ha nacido en cualquier barrio obrero, dentro o fuera de Euskadi, porque también hay mucho de generacional.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 11 May 2026 04:00:12 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Unai Sordo novela “el desamparo, el desarraigo, la vulnerabilidad y la venganza de la clase trabajadora”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,CCOO,Escritores]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Andrés Villena: "Todas esas tramas del policía Villarejo eran por el control de grandes empresas del IBEX"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/como-lo-ve/andres-villena-tramas-policia-villarejo-control-grandes-empresas-ibex_1_2190313.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e8400228-fc06-4bb2-9e49-a34c1ae0f874_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Andrés Villena: “Hay una especie de cruzada del cuerpo judicial contra un presidente que tiene muchos planes” / "Cuatro o cinco personas que están en tres o cuatro consejos de administración llevan casi a los puntos clave del IBEX 35""></p><p><strong>Andrés Villena</strong> (1980, Elche) se doctoró en la Universidad de Málaga con una tesis sobre los grupos de poder en la alta política en España. Licenciado en Ciencias de la Comunicación y Economía, ejerce como profesor en la Universidad Complutense de Madrid y <a href="https://www.infolibre.es/autores/andres-villena-oliver/"  >colabora</a> con <strong>infoLibre</strong>. Publicó en 2019 <em>Las redes de poder en España</em> y más recientemente, <em><strong>Las élites que dominan España: una historia alternativa desde 1939</strong></em><strong>.</strong> Este volumen, que repasa los grupos de presión y sagas que ostentan el poder empresarial, político o funcionarial iba a editarse con Ariel, editorial del Grupo Planeta. “Después de trabajar quince meses con ellos, de pronto se dieron cuenta de que no lo podían publicar”, explica Villena. “La excusa o razón es que no podía salir durante 2026 pese a que estaba previsto para el 8 de enero” añade. Finalmente, <strong>Libros del K.O.</strong> ha alumbrado esta investigación, que ha despertado mucho interés.</p><p>“La razón por la que el libro quedó cancelado nunca la hemos sabido. Como no ha habido una explicación oficial ni clara nosotros no hacemos especulaciones. ¿Qué nombres hemos podido mencionar, o qué tecla hemos tocado, para que eso no haya salido como una investigación periodística? No lo hemos podido saber porque se trata de un libro que desde 1939 hasta 2025 va abordando cuáles son los acuerdos entre las élites que han condicionado nuestra vida. Toca prácticamente todo. El Ejército, la Iglesia, la judicatura, la gran empresa (incluida Planeta)... Es verdad que <strong>yo retiré el nombre de Planeta en dos o tres ocasiones</strong>, pero aun así fue suficiente para que el libro lo echaran para atrás. Así que nos quedaremos, probablemente, sin saber por qué razón el grupo editorial más importante del país decidió que este libro no debería ver la luz con su marca”.</p><p>“Con Selina Bárcena, (para <a href="https://www.infolibre.es/economia/cambian-contextos-no-mandan-andres-villena-narra-son-redes-sostienen_1_2148464.html" target="_blank">infoLibre</a>) que fue probablemente la primera o la segunda entrevista que hicimos del libro, hablábamos de que las élites penetran en todos los ámbitos. Evidentemente, en el político, en el empresarial. No creo que haya ninguno al que escapen. Para gobernar necesitas tener buena relación con el ámbito financiero y empresarial; y, además, si no la tienes, necesitas tener buena relación también con el ámbito funcionarial: todos estos altos funcionarios que están al frente de los ministerios. No creo que exista un ámbito, ni siquiera el mediático o intelectual, en el que las élites no actúen. En ese sentido, cualquier gobierno o partido reformista o de izquierdas siempre está obligado, no sé si a contar con ellas, pero sí a tenerlas muy en cuenta. De modo que la problemática política se vuelve complicada. <strong>Es importante conocer cómo se mueven estas élites y los distintos tipos de élites que hay para saber gobernar</strong>; saber gobernar con ellas o saber negociar con ellas. Es una penetración de carácter transversal y, además, continua, porque las élites se tienen que renovar, tienen que enterarse de dónde están los sectores punteros. Ahora mismo lo tecnológico es clave. Su penetración es una cuestión múltiple y transversal y muchas veces difícil de seguir”.</p><p>“Las causas relacionadas con la familia del presidente del Gobierno van muy rápido; las relacionadas con la familia de la presidenta de la Comunidad de Madrid, menos. Eso también afecta a las investigaciones de la UCO de la Guardia Civil, que es otra élite, policial en este caso. Esto parece indicar que <strong>el sesgo en el cuerpo de jueces es mayoritariamente conservador</strong>. ¿Por qué ocurre ? Los altos cuerpos de funcionarios como abogados del Estado, letrados del Consejo del Estado, de las Cortes, inspectores de Hacienda... generalmente provienen de una clase media alta o alta. Eso lleva una cierta endogamia, a unas expectativas y a una cercanía a una serie de partidos, normalmente más conservadores. Y provoca que ciertas causas sean vistas desde un determinado punto de vista por los jueces, que además establecen muchas relaciones con otros ámbitos de la sociedad, como la gran empresa o los bancos. Los cursos judiciales o jurídicos que se les pagan, las relaciones con familias de toda la vida. Yo creo que, en general, el cuerpo judicial es conservador de partida. Hoy día quizás se ha ideologizado aún más en una especie de cruzada contra un presidente que tiene muchos planes. Entre ellos, ese punto es importante, la reforma del método para acceder a la función pública. En verano, <strong>infoLibre</strong> informó de una especie de globo sonda del Gobierno para reformar el método de las oposiciones. Eso les da bastante miedo porque podría romper la forma de acceso y podría multiplicar la diversidad social y de origen de los funcionarios. Eso podría cambiar la Administración y podríamos evolucionar a un sistema más plural y más abierto. Pero lógicamente hay que hacerlo con cuidado, porque las oposiciones, si algo bueno tienen, es que son garantes si no de meritocracia, de una cierta transparencia”.</p><p>“Marx, Engels y algunos teóricos marxistas decían que la familia era una forma de administrar a través de relaciones íntimas la vigencia del capitalismo. Porque la mujer garantiza la reproducción de la fuerza de trabajo y el capital familiar asegura la reproducción cultural de los miembros de la familia. Las relaciones familiares elitistas favorecen ese <em>statu quo.</em> Cuando tú naces, si eres hijo del presidente del Banco Santander, la probabilidad de heredar ese trono se eleva mucho. Además, tu formación te va a conducir a tener probabilidades para heredar ese trono. Eso lo llamamos capital social. <strong>No es dinero, son contactos, son valores, son expectativas</strong>. El hijo de diplomático, cuando se presenta una oposición, normalmente hablará cuatro o cinco idiomas, porque habrá estado en colegios extranjeros. No es que tu padre te enchufe, pero te transmite unas expectativas, unas capacidades, unos contactos. No remito solo al enchufe, sino al mundo de posibilidades que otra persona de aquí al lado ni siquiera sabe que existe. Una persona con notas de matrícula piensa en opositar a bombero, donde vas a ejercer un servicio público fundamental, pero ignora que existe una oposición que le va mucho mejor, que a lo mejor es técnico de la Administración civil. En su círculo social no hay ningún técnico de la Administración civil. No saber que algo existe también te lleva a que no existan determinadas decisiones. La información desde lo público, las becas para másteres privados, serían un vehículo de movilidad social”. </p><p>“Parto de los estudios clásicos en Estados Unidos, años 50, que en principio no tiene mucho que ver con España. Ya decían que las élites, para ponerse de acuerdo, se tienen que casar, se tienen que hacer amigas, tienen que compartir valores. Los colegios son fundamentales, clubes privados para actividades extraescolares, universidades que no necesariamente tienen por qué ser privadas, porque las élites van mucho a la pública. Otra cosa es que se saquen el máster en la privada, como sugerían las escuelas de negocio. Y esas son del Opus Dei, o ESADE de jesuitas. La mayoría de las escuelas de negocio tienen mucha raigambre religiosa. Esa es otra característica de nuestro país, las élites religiosas. Pero no es tan importante formarse como los contactos que se establecen y <strong>los contactos muchas veces más importantes son los amorosos.</strong> Es cuando esa convergencia de valores se refuerza. Insisto, un punto fundamental para coincidir son los cuerpos de altos funcionarios. Cuando te tiras cinco años estudiando la misma oposición que el de al lado para juez, esa convivencia y esa lucha tan grande que se establece va a crear una unidad casi de sangre. Y otro punto importante son esos clubes privados, como el Club Puerta de Hierro, a donde esas élites empresariales van, como las antiguas cacerías del franquismo, igual que el palco del Bernabéu. Lugares de coincidencia y redes informales para adoptar decisiones que a lo mejor en un ámbito formal son un poquito más difíciles. Insistiría en algo que pasa desapercibido, que son esas academias de oposiciones, esos cuerpos de funcionarios donde se adoptan acuerdos y donde, sobre todo, hay una cierta comunión entre las personas que a veces, aunque sean de ideologías distintas, de PP o PSOE, son más del cuerpo de funcionarios que del partido político al que votarían”.</p><p>“Cuando pensamos en los ámbitos más endogámicos o donde se concentra más el poder, la cabeza nos lleva a la banca, a la gran industria, a las grandes corporaciones. Es interesante que busques cuáles son las personas que en más consejos de administración están. Por ejemplo, Isidro Fainé, es el presidente de la Fundación La Caixa, pero lo puedes encontrar en otros consejos. Está en el de ACS, que es empresa presidida por Florentino Pérez, que a su vez, aunque está muy centrado en el Real Madrid, está en otros consejos. Esas cuatro o cinco personas que están en tres o cuatro consejos de administración llevan casi a los puntos clave del IBEX 35. Y, generalmente, si no tienen un título de alto funcionario, están bien relacionados con gente que ha pasado por puestos claves en el Estado. En ese cruce entre lo público y lo privado encontramos puntos muy endogámicos y claves para entender el poder. Porque el poder no es solo privado o público, normalmente es una mezcla. En casi todas las empresas del IBEX 35 hay un alto funcionario, un abogado del Estado, regulando los aspectos legales y fiscales en el consejo de administración. Ningún investigador, periodista o académico puede llegar a entender los ámbitos del poder con todo el detalle que sería necesario. Porque todas esas relaciones familiares, amistosas, amorosas, religiosas en las élites españolas si no son secretas, son discretas, imposibles de rastrear de forma minuciosa. Mi investigación ha sido siempre con fuentes oficiales y en ese sentido no voy a decir nada que me esté inventando, pero siempre voy a estar muy limitado”. </p><p>“La pregunta clave es: ¿y el contrapoder que hace posible que exista una democracia? Porque una democracia no es tanto un gobierno del pueblo como un lugar en el que el ciudadano tiene una cierta capacidad de ser representado. La prensa es una especie de cuarto poder absorbido también, en cierto modo, por un poder financiero que va comprando la deuda privada de los grandes grupos. Ya no sabemos si es un poder separado. Desde luego, hay muchos periodistas que se la juegan con investigaciones que nos ofrecen información que no hubiera existido sin ellos. La universidad tiene gente muy vocacional pero, al fin y al cabo, las élites políticas cuentan con puestos de la universidad para formar parte de gobiernos autonómicos o de ministerios de Educación o Cultura. Otros ámbitos intelectuales forman parte de instituciones culturales, con lo cual pueden ser absorbidos con facilidad. El origen de Podemos fue un movimiento antielitista o populista bien entendido. Provenía de la universidad, de una serie de profesores que se organizaron para crear una especie de alternativa política. Pero si vamos viendo su evolución, acabaron siendo ministros o vicepresidentes trabajando con el partido al que se oponían. Por eso creo que esos ámbitos tienen bastantes limitaciones, aunque de ellos han surgido alternativas”. </p><p>“El ámbito sindical, durante la Transición, fue clave porque se perdieron millones de horas de cobro en huelgas. Gracias a ellos conseguimos acuerdos sociales y fiscales que no hubiéramos tenido de no haber sido por esa actividad sindical que luchó por una democracia y por una serie de legalizaciones de derechos sociales que ahora consideramos lo más habitual. A lo mejor sin ellos seríamos una excepción occidental, con una especie de democracia autoritaria y sin apenas derechos laborales. Lo sindical, desgraciadamente, hoy día es una excepción. Las tasas de afiliación sindical determinan el poder de los sindicatos y, como son bajas, los sindicatos dependen de subvenciones estatales y eso les corta mucho las alas. Pero quizá lo sindical sea la mayor representación del poder obrero. Lo mediático, lo intelectual y en cierto modo lo universitario también pueden dar lugar a experimentos que, no obstante, correrán siempre el riesgo de quedar absorbidos por el poder estatal”.</p><p>“En todos los países del sistema productivo y económico capitalista funcionan élites; en todos hay élites políticas; en todos hay élites corporativas atentas a meterse en el poder estatal para lograr subvenciones. El ejemplo de Elon Musk, colocado al frente de un departamento de Administración General del Estado, es clave. El gran magnate corporativo se mete en el Estado a adelgazar los gastos del Estado. Es un ejemplo de penetración y de puerta giratoria bestial. En Estados Unidos también hay un alto funcionariado judicial y diplomático que está luchando contra Donald Trump y eso es necesario para evitar las veleidades tiránicas. En España yo creo que el rasgo diferencial es que es una democracia más joven. Mientras en 1945 los partidos de centroizquierda y centroderecha estaban haciendo nacionalizaciones en todo Occidente para reconstruir la economía después de la caída del fascismo, en España teníamos un neofascismo o postfascismo apoyado por el Estado. Eso ha hecho que en España se construya el estado del bienestar a partir de 1977, la reforma fiscal que en los 40 hacen los británicos para sostener los gastos públicos la hacemos nosotros casi 40 años después. A lo mejor el peso elitista con pasado franquista está mucho más cercano aquí. Por ejemplo, en el origen de determinados tribunales judiciales. La Transición pudo ser menos ambiciosa, porque no viene de una derrota militar en la Segunda Guerra Mundial, sino de un proceso en el que se intenta lidiar con las élites franquistas de mentalidad más abierta, que sabían que el franquismo tenía que morir y había que crear algún tipo de democracia tutelada. Estas élites tal vez son más partidistas que las de otros países, que con el paso de las décadas han aprendido en cierto modo a ser pragmáticas. Pero con lo que está pasando en Estados Unidos tampoco podemos considerar que España sea una especie de excepción carpetovetónica, sino que es un fenómeno que ocurre de muchas maneras en otros sitios”.</p><p>“Las élites empresariales o políticas están llamadas a chocar muchas veces. El Gobierno de Mariano Rajoy de 2011 estaba formado por ministros de las grandes corporaciones y abogados del Estado, era una obra maestra, con sectores representativos de todos los poderes. El ministro de Defensa, de las grandes empresas de defensa; el ministro de Economía, de Lehman Brothers... Pese a todo, chocaban y chocaban. Los abogados del Estado de Soraya Sáenz de Santamaría chocaban con los técnicos comerciales o con facciones del Ministerio de Exteriores. Al final, a <em>los Sorayos</em> se los acabaron cargando en un congreso del Partido Popular porque habían adquirido mucho poder tecnocrático y cualificado. Las élites pelean por el poder. Creo que los seres humanos, del sistema que seamos, tenemos una pasión por adquirir el poder casi mayor que el erotismo o el amor. El poder tiene un factor distributivo clave. Ignacio Sánchez Galán ha estado peleando con Florentino Pérez por el control de Iberdrola. Todas esas tramas del policía Villarejo eran por el control de grandes empresas del IBEX. Están llamadas a chocar porque compiten por el poder accionarial o político. Pero cuando hay un enemigo exterior, un enemigo de clase, como cuando surgió Podemos con el 15M, tienen suficientes valores compartidos y objetivos comunes para aparcar esas importantes peleas. Se unen para evitar amenazas regulatorias, fiscales o expropiaciones. Esa capacidad de organizarse contra la amenaza exterior está forjada a lo largo de décadas de colegios o de instituciones”.</p><p>“Para fomentar la igualdad de oportunidades y tratar de diluir o dividir ese poder concentrado tomaría las medidas contrarias a las que se están adoptando hoy día, que son el aligeramiento de lo público. Es la educación la que nos puede conducir desde perspectivas socialistas o liberales a la igualdad de oportunidades. En eso coinciden casi todos los puntos de vista. Si fortaleces las universidades, másteres públicos, programas de posgrado, si das becas a la formación para presentarte a una oposición de diplomático, técnico comercial o abogado del Estado, vas a favorecer no solo que gente de todos los sectores vaya a los puestos decisivos, sino que además los mejores talentos, independientemente de sus posiciones de partida, accedan a los puestos decisivos. Con eso, la probabilidad de que se tomen decisiones a largo plazo mejores para el país va a ser más alta. Sin embargo, si no lo favoreces, esa endogamia va a hacer que las decisiones clave miren más al grupo de referencia que a las posibilidades del país. La expansión de lo público, la buena financiación de servicios públicos, educativos, también sanitarios y sociales, no solo es clave, es imprescindible para que esa igualdad de oportunidades favorezca una diversidad social y un espíritu de servicio público. Así se evita que, después de cuatro años de inspector de Hacienda, alguien se vaya a trabajar a una asesoría fiscal, se fomenta un compromiso con lo público. Además, esas personas que llegan a la cima no solo de lo público sino también de lo privado, tendrán una identificación con el país y mejores decisiones a largo plazo”. </p><p>“Todos queremos buscar lo mejor para nosotros y los nuestros, pero creo que si la trayectoria de entrada de nuestras élites universitarias, políticas, empresariales, el funcionariado, cambia y permite que más gente con talento acceda, independientemente de su clase social o de su origen, no solo la diversidad se favorecería, sino que el talento y las capacidades serían mayores. La historia de las últimas décadas de nuestras élites financieras con rescates milmillonarios se puede explicar a partir de decisiones erróneas, de relaciones corruptas, que han remitido a un beneficio a corto plazo absolutamente particular sobre el que apenas se ha debatido. Hay que hablar de cuáles son los métodos por los que la gente llega a estos puestos y de si estamos favoreciendo verdaderamente el talento. Es un debate fundamental”.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 May 2026 17:25:18 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Antonio Contreras]]></author>
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      <title><![CDATA[Cristina Fernández Cubas obtiene el Premio Albert Camus]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/cristina-fernandez-cubas-obtiene-premio-albert-camus_1_2188109.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9ebcb642-115e-4708-97c7-2d74c2e906e1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cristina Fernández Cubas obtiene el Premio Albert Camus"></p><p>Cada dos años se concede en Sant Lluís, <strong>Menorca</strong>, el <strong>premio Mediterráneo Albert Camus</strong>, dotado con <strong>8.000 euros</strong>, para homenajear a autores y artistas que comparten el espíritu de lo que representa el escritor francés. Con anterioridad lo habían obtenido la artista plástica libanesa, aunque de origen palestino, <a href="https://www.trobadescamus.com/2022/wp-content/uploads/2018/05/CA18_Ficha-ganadora_Mona_cas-2.pdf" target="_blank"><strong>Mona Hatoum</strong></a>, en el 2018; el sociólogo francés <a href="https://www.trobadescamus.com/premiado/edgar-morin/" target="_blank"><strong>Edgar Morin</strong></a><strong> </strong>(su último libro, publicado en España por Taurus, es <em>Lecciones de Historia. ¿Podemos aprender de nuestro pasado?</em>); el escritor galo, pero afincado en Barcelona, <a href="https://www.trobadescamus.com/premiado/mathias-enard/" target="_blank"><strong>Mathias Énard</strong></a>, y el artista multidisciplinar chileno <a href="https://www.trobadescamus.com/premiado/alfredo-jaar/" target="_blank"><strong>Alfredo Jaar</strong></a>, en el 2024. Me agrada que, si exceptuamos a Morin, el jurado se haya salido de lo obvio.  </p><p>El reconocimiento se entrega en el marco de unos encuentros que nacieron de una iniciativa del exministro <strong>Miguel Ángel Moratinos</strong>. El acta del jurado considera a <strong>Cristina Fernández Cubas</strong> “heredera del espíritu de <a href="https://www.infolibre.es/cultura/ensenanzas-camus-periodista-comprender-mundo-llamas_1_1193337.html"  >Albert Camus</a>, con el que comparte la convicción de que solo desde la lucidez, incluso cuando duele, es posible ensanchar el espacio de lo humano”.  </p><p>Camus es uno de esos pocos escritores que seguimos sintiendo como nuestro contemporáneo, a pesar de que murió hace ya 65 años, en un desgraciado accidente de automóvil. Nacido en la Argelia francesa, tenía ascendencia española, menorquina. Su abuela nació en Sant Lluís. Obras como <em>El extranjero</em> (1942), <em>La peste</em> (1947) o <em>El hombre rebelde</em> (1951), se siguen leyendo y apreciando, por no recordar que en 1957 obtuvo el Premio <strong>Nobel </strong>de <strong>Literatura</strong>, o sus relaciones sentimentales con <a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/susana-fortes-ahonda-865-cartas-albert-camus-maria-casares-grandes-historias-amor-siglo-xx_1_1955280.html"  >María Casares</a>, actriz española afincada en Francia. </p><p><strong>Cristina Fernández Cubas</strong> ha ganado premios tan prestigiosos como el de las Letras Españolas, el Nacional de Narrativa y el Premio de la Crítica. Ha cultivado, sobre todo, el cuento (<em>Todos los cuentos</em>, 2009; <em>La habitación de Nona</em>, 2015; <em>Lo que no se ve</em>, 2025), la novela corta (<em>El columpio</em>, 1995), la novela (<em>La puerta entreabierta</em>, 2013), el teatro (<em>Hermanas de sangre</em>, 1998) o las memorias (<em>Cosas que ya no existen</em>, 2001). La revista <em>Ínsula</em> le ha dedicado recientemente un número monográfico.  </p><p>¿Qué une a Cristina Fernández Cubas con Albert Camus? Aunque en épocas diferentes, creo que ambos han sabido plasmar en su obra, cada uno a su manera, las <strong>desazones propias de su tiempo</strong>, bien por medio de un realismo crítico o alegórico, bien a través de la estética de lo fantástico. Comparten, además, el diálogo con la <strong>tradición</strong>, la <strong>ambición literaria</strong>, la <strong>independencia de criterio</strong>, el deseo de ensanchar el espacio de lo humano, y la fe en una obra que se ha ido gestando al margen de modas y tendencias. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 May 2026 10:21:41 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Valls]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Cristina Fernández Cubas obtiene el Premio Albert Camus]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La llama de su ausencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/llama-ausencia_1_2188923.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/47af781c-372a-453e-a4e8-f6daeae45641_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La llama de su ausencia"></p><p>No pasa nadie y en el fondo es lo mejor. Que nadie me moleste, es lo único que quiero en este banco del final del camino. ¿Y el mechero? Ni en el bolso ni en la falda. Si ayer lo tiré... No funcionaba la piedra.</p><p>Que el mechero era naranja, eso bien lo recuerdo. De un naranja amanecer. Y, aunque no me agrade hablar a los desconocidos, me sentí a gusto esparciendo humo a su lado. ¿Se ha fijado usted en las nubes? Lo cierto es que yo solo me fijaba en él, con cierto descaro, tal vez, y anotaba el color de sus ojos, de sus arrugas, de los dedos que acercaban a sus labios una calada tras otra. Nunca antes había sentido que alguien me fumara... Si aparece ahora sé que su humo será el mío. Han tenido que transcurrir quince años, doce, quizás, para que haya olvidado el mechero y lo necesite otra vez. No, no soy la misma, pero sigo fumando, y las arrugas de sus ojos negros fueron un guiño desafortunado. La sonrisa de sus labios delgados, mi primer síntoma de lujuria.</p><p>Y dentro de veinte años, quizás, Por favor, deme un cigarro, creo haberle visto en este bosque alguna vez, recuerdo que usted fumaba, señor, pero sus dedos ahora inmóviles y ningún mechero en su mano. Ningún signo de reconocimiento. Y entonces miraré a las nubes. No era el amanecer lo que me llamó la atención, sino el humo de sus ojos, el único motivo por el que hoy ni siquiera vendrá a darme fuego.</p><p>No Nunca sonreíste al contemplar los gorriones y, sin embargo, si pudieses verlos otra vez, una única vez. Entiende que es bien poco lo que te pido. Si pudieras... Una última ocasión para cambiarnos los ojos, como los niños, y entonces tu temblor, tan infantil, acurrucada ante los gorriones menudos y el tiritar por los recién arrancados del nido fuese ahora mi propio temblor. Ya nunca tuyo.</p><p>Y ahora yo, lastimado por sus aleteos primerizos, por su quietud entre las tablas del banco, sobre la línea del horizonte sus miradas perdidas, sus garras ceñidas en la madera. Y, al fin, tu risa haciendo equilibrios en las ramas de los árboles, balanceándose entre hojas verdes, ocres, tu risa, una pluma, cayendo en el peciolo de mi boca, hasta el momento en que mi mano, anidada en la cavidad de la tuya, me hiciera trinar en ti. El gorjeo de tu garganta, una mentira. <em>No les pasará nada, no nos pasará nada. </em>Y tu abrazo de alas infinitas me acogería de nuevo, por última vez, mientras los pájaros nos contemplan durante un susurro. Un susurro en que, sin saber cómo, por qué, tus alas se quiebran. Y quedarme así, toda la vida, sediento como tantos, con la lengua orientada hacia un cielo por el que los gorriones se esfuman. Una constelación de aves sobre mi cabeza. Y otra vez mi temblor revoloteando sobre las astillas. En la noche eterna del jardín.</p><p><em><strong>*Silvia Fernández Díaz </strong></em><em>nació en Madrid en 1967. Estudió la diplomatura de Profesorado de E.G.B. y cursó el máster de narrativa de la Escuela de Escritores. Ha publicado dos libros de relatos: Solo con hielo (2014), finalista del XII Premio Setenil, y La mirada de los pájaros (2017), ambos en Talentura. Tiene inéditos tres libros de relatos, dos novelas, un libro de prosa poética y dos libros de aforismos. </em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 May 2026 04:00:39 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Silvia Fernández Díaz]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La llama de su ausencia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Escritores,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Más allá del nombre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/nombre_1_2188212.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a1452914-0271-4dce-a6b7-e5c07526986e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué es poesía"></p><p><strong>Sílex Ediciones. Premio Estado Crítico de Ensayo. Madrid, 2025</strong></p><p>Manuel Rico (Madrid, 1952), licenciado en Ciencias de la Información, poeta, narrador, ensayista y crítico, publica el breve ensayo <em>Qué es la poesía </em>en la colección <em>Qué es</em>, una iniciativa de Sílex ediciones, definida por un claro propósito didáctico. En un presente de antologías y balances, marcado por las redes sociales y con un insólito despliegue de publicaciones poéticas, parece la hora justa de que aflore la capacidad meditativa del lenguaje y siembre consideraciones esenciales en torno a las razones del poema.</p><p>El poeta y crítico emprende la tarea con una sólida experiencia personal como autor. Su trayecto es un árbol de múltiples raíces. Personifica una fértil madurez creadora y así se confirma en la introducción, <em>Prólogo a una aventura</em>. Se trata de recuperar vivencias y regresar a los primeros encuentros con la lectura, punto de partida para afrontar el intimidante género de la poesía “una disciplina literaria que conmueve, emociona, y de modo tal vez inexplicable, nos ata de por vida a un universo minoritario y perturbador que en algunas ocasiones y por motivos muy simples, por ejemplo, gracias a la música de algún cantautor, se abre a públicos mayoritarios”. </p><p>El gusto personal comienza a formarse muy temprano, con las lecturas adolescentes y el muestrario decisivo que conforman las selecciones poéticas publicadas por Círculo de Lectores. El aprendizaje se va forjando poco a poco, en la naciente biblioteca personal y en las recomendaciones regladas del bachillerato. Dejarán en la memoria nombres inolvidables como <strong>Fray Luis de León, Gustavo Adolfo Bécquer</strong> o <strong>Gerardo Diego</strong>. Todavía ese asombro madrugador mantiene exigencias humildes y el acto de escribir se vislumbra como un quehacer lejano e inalcanzable. Pero la primera cosecha de textos propios, nunca citada en la bibliografía del autor, reclama sitio, aunque permanece en silencio, callada y periférica entre la incontinente eclosión culturalista de los novísimos. La antología de <strong>Castellet </strong>marca el rumbo de los años setenta, donde la voz figurativa y realista ocupa un nítido papel secundario.</p><p>Será en la década de los 80 cuando Manuel Rico comience a publicar indagaciones teóricas en torno a la poesía y cuando se supere el monolitismo de la generación del lenguaje, en una etapa lírica marcada por el pluralismo y la diversidad. Sin embargo, el entorno familiar todavía permanece ajeno al hecho de escribir. Con criterio rasante y mayoritario, se considera la poesía como una actividad inútil, solo propicia al intimismo sentimental y pseudoburgués. En suma, una actividad creativa nada recomendable, ajena a la vertiente práctica vital. Pero el destino marca su azar y la vocación se ilumina con la grávida transparencia de <em>Poemas escogidos </em>de <strong>Juan Ramón Jiménez</strong>. De su poso lector nace la necesidad de escribir, la emoción imprecisa de lo que no tiene nombre, el vuelo del poema.</p><p>Manuel Rico recuerda algunas definiciones sobre poesía que han marcado la historia literaria. Entre ellas, las de <strong>Gustavo Adolfo Bécquer, Javier Egea, </strong><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/hoy-sigue-incomoda-rabiosamente-moderna-amores-prohibidos-gloria-fuertes_1_1881167.html"  ><strong>Gloria Fuertes</strong></a><strong>, Antonio Machado</strong> o <strong>José Hierro</strong>. Son citas que convierten la esencia del poema en “una honda palpitación del espíritu”, en un proceso que, pese al empeño clarificador, nunca termina de perfilar su semántica conceptual. Como afirma, con lúcida palabra, el ensayista: “En la poesía, lo intangible, la perduración, la eternidad”. Es también tiempo significante, indagación en las grietas oscuras de la realidad y palabra en el discurrir, que alumbra y resplandece. Son pautas definitorias que muestran las cristalizaciones semánticas de la pregunta “Qué es la poesía”, respondida, siempre de manera tangencial, por autores de todas las épocas. El misterio perdura y eterniza la cuestión.</p><p>Otra reflexión de hondura, “¿Para qué sirve la poesía?”, impulsa una indagación de largo recorrido. En un momento social vinculado al pragmatismo y las exigencias materiales del mercado, la poesía queda fuera de la rentabilidad convencional, por más que conforme la genética más luminosa de nuestra condición humana. Responder a la cuestión ha merecido una apelación vigorosa entre los practicantes de la poesía social. La lírica es un instrumento verbal, capaz de poner luz en la verdad y en la belleza, que muestra los contraluces de la realidad y fortalece el compromiso y la conciencia social. Sin argumentos que subrayen su estar entre los valores del presente y las coordenadas que impulsan una era globalizada, queda la hermosa definición que Manuel Rico pone en boca de <strong>Anne Sexton</strong>: ”Mis admiradores creen que me he curado, pero no, solo me he hecho poeta”.</p><p>Queda una cuestión más a debatir: la convivencia entre lectura y escritura de poesía. Esa ruptura de tópicos como los que atribuyen a la poesía un carácter hermético, que aleja del mero acto de leer, y que exige lectores formados y con una sensibilidad especial, capaz de adivinar el sentido último del poema. Manuel Rico recurre a su experiencia personal y articula algunos consejos para la lectura de poesía, pero no hay un método único, ni los habitantes del libro conforman un conjunto único de hábitos similares. Cada sujeto tiene sus particulares parámetros de profundidad y desarrollo. De igual modo, escribir poesía encarna un proceso subjetivo y personal, ajeno a cualquier norma impuesta. Como afirmara <strong>José Hierro</strong>: “La poesía se escribe como ella quiere”. De ahí que sean hábitos creativos la imitación, el desborde sentimental, los estados anímicos o el aprendizaje en talleres reglados. Pero esas actitudes son meras plataformas de aprendizaje, pasos de la vocación literaria y la conciencia artística que llevan a descubrir la esencia del poema, su naturaleza interior, el formato preciso y la contenida exactitud rítmica. </p><p>Establecida siempre la poesía como género minoritario y de circulación restringida, no parece extraño que el escritor se pregunte cómo superar las dificultades que evitan la llegada a una mayoría social. La falta de atención mediática, las ediciones restringidas y los mínimos circuitos convierten al itinerario del poema en “un país cerrado”. Son contadas las excepciones de largo recorrido. Manuel Rico recuerda a este respecto el quehacer ejemplar de los cantautores y su protagonismo en la difusión de algunos poetas del canon y su patrimonio poético. También recuerda el llamativo vacío de radio y televisión en torno a la poesía y la trivialización neopopulista generada por usuarios de redes digitales sin formación solvente. Sin embargo, el entorno digital también ha facilitado el encuentro de ámbitos literarios alejados y el nacimiento de abundantes proyectos, que han hecho posible un mejor conocimiento de la pluralidad de registros expresivos.</p><p>Aunque se mantienen las preguntas, <em>Qué es la poesía </em>es un ensayo ameno y necesario. Una cercana meditación desde dentro, de una presencia solvente, con larga experiencia como poeta, lector y crítico, que sabe que la poesía es misterio, revelación y memoria, raíz indescifrable de la felicidad.</p><p><em><strong>*José Luis Morante </strong></em><em>es escritor y crítico literario. Su último libro es </em><a href="https://lagaruapoesia.com/producto/viajeros-sedentarios/" target="_blank"><em>Viajeros sedentarios</em></a><em> (La Garúa, 2025).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 May 2026 04:00:39 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José Luis Morante]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Más allá del nombre]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Escritores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que aprendí de tus árboles]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/aprendi-arboles_1_2188171.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5c8ce470-9ced-480f-aa94-b7ee8a9d1904_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que aprendí de tus árboles"></p><p><strong>Editorial Renacimiento / Espuela de Plata. Sevilla. 2026</strong></p><p>La poesía, cuando es honesta, no necesita disfrazarse de nada. No necesita el artefacto ni la oscuridad prestada. Le basta con mirar bien las cosas, nombrarlas con precisión y confiar en que el lector reconozca en esa mirada algo que también le pertenece. Esta convicción de que la poesía es un espacio de complicidad entre quienes comparten una misma experiencia es lo que sostiene <em>El magisterio de los árboles</em>, tercer poemario en solitario de <strong>Javier Gilabert</strong>, ganador del XXXI Certamen de Letras Hispánicas Rafael de Cózar de la Universidad de Sevilla, y publicado este año 2026 por la Editorial Renacimiento (Espuela de Plata).</p><p>El libro se abre con una dedicatoria que ya es una declaración poética: <em>A mis amigos</em>. No al padre, cuya muerte recorre el libro de principio a fin. A los amigos. Hay en esa elección una ética implícita que atraviesa cada página: la vida. Cuando el duelo la sacude, no se sostiene en abstracciones sino en presencias concretas, en quienes cuidan sin pregonarlo. Varios poemas llevan además la firma “con” alguien —<strong>Xavier Rodríguez Ruera, Tomás Hernández Molina, Álvaro García</strong> o <strong>Marcos Díez</strong>—, como un recordatorio de que los poemas nacen en conversación con otros poetas, en la huella que han ido dejando en el autor.</p><p>El volumen se divide en dos partes. La primera, <em>El primer árbol</em>, se adentra en el duelo con la contención y la exactitud que distinguen a un poeta maduro de quien aún confunde el sentimiento con el sentimentalismo. Hay aquí algo que se reconoce en escritores anglosajones como <strong>Philip Larkin</strong> o <strong>Seamus Heaney</strong>: la capacidad de decirlo todo a través de un objeto, de concentrar el peso de una pérdida en algo tangible, en algo tan sencillo como una cazadora rescatada del armario. <em>Cogí una cazadora de su armario, / la que llevaba puesta en esa foto. / Delante del espejo / sólo vi la tristeza de mi madre, / el resto de su vida, / la vasta soledad de lo que permanece</em>. Una prenda. Un espejo. Y en ese reflejo, el duelo entero de una familia. No es poca cosa para tan pocos versos. El poema <em>No me olvides</em> —dedicado al padre— lleva esa honestidad hasta su consecuencia más dura: <em>No logro recrear en mi memoria / ninguna imagen cierta de tu aspecto. / Si acaso, una intuición, apenas un esbozo / del hombre, de la voz, de la mirada</em>. El recuerdo se borra. La cara del padre empieza a disolverse en la bruma, y el poeta no finge que no es así. La elegía clásica suele construir monumentos a los muertos, pero Gilabert prefiere decir la verdad que reside en los vivos: que el tiempo nos roba también la imagen de quienes amamos, y que eso duele de una manera para la que no tenemos nombre.</p><p>La segunda parte, <em>El magisterio de los árboles</em>, desplaza el foco del duelo hacia el cuidado. Gilabert cultiva bonsáis —experiencia real que la escritura convierte en metáfora exacta—, y en esa práctica encuentra la imagen más precisa de lo que el libro quiere decir. <strong>Heaney </strong>escribió sobre el trabajo de su padre con la azada y lo convirtió en una reflexión sobre la herencia y la transmisión. Gilabert hace lo mismo con la tijera de podar: <em>la forma original de cada árbol / tan sólo el árbol puede definirla. / Entonces corresponde al jardinero / buscarla con paciencia, traducir el lenguaje / que solamente puede ser oído / a golpe de silencio y de tijera</em>. La buena educación, como la buena poesía, no impone una forma desde fuera, sino que escucha la forma que ya está dentro y le permite aflorar con franqueza. </p><p>Hay en el libro un poema en el que merece la pena detenerme: <em>Dignidad</em>. Dedicado a los contertulianos “del tonel” (un heterodoxo grupo de amigos que se reúnen en torno a un barril para disfrutar de las conversaciones que el vino propicia), habla de los árboles que se marchitan y de la negativa del poeta a darlos por muertos antes de tiempo. <em>Los he visto secarse en apariencia / y al cabo de los meses, rebrotar. / Es lo más parecido a los milagros</em>. Este poema tiene un antecedente silencioso en <em>Olivo</em>, de la primera sección, donde un árbol encontrado en la basura, desahuciado y casi muerto, es rescatado con paciencia hasta que <em>pequeñísimos brotes / dieron paso a la vida</em>. El olivo y el enebro de <em>Dignidad</em> son la misma historia contada dos veces: la historia de quien no abandona lo que los demás han abandonado, de quien rasca con paciencia la corteza para comprobar si aún late la savia. No es difícil ver en ese gesto una ética que va mucho más allá de la jardinería.</p><p><strong>Ted Hughes</strong> convirtió los animales y las plantas en espejos donde la vida y la muerte se miran sin parpadear. Gilabert trabaja en esa misma veta cuando escribe <em>Estelas</em>: <em>Al volar, cada pájaro / va dejando una estela / que atrae levemente al que le sigue. / Es como abrir caminos en el aire. / Los padres, sin saberlo, / tratamos de imitar / esa costumbre</em>. Sin saberlo. Ahí está la clave del libro entero: la transmisión inconsciente, el rastro que se deja sin proponérselo, la sombra que se da sin saber que se da. El padre que fue un árbol sin conocer que lo era.</p><p>El libro cierra con <em>La ceniza que seremos</em>, bajo un epígrafe de Valente: <em>El árbol que ahora somos / no es más que la ceniza que seremos</em>. Es un final sin consuelo fácil. La aceptación que propone Gilabert no es resignación sino comprensión. Somos árboles en crecimiento, y lo que importa no es lo que queda de nosotros sino lo que entregamos mientras estuvimos.</p><p>La poesía española necesita voces así: formales sin ser academicistas, cercanas sin ser condescendientes, capaces de hablar de la muerte con la misma naturalidad con que se habla de un olivo rescatado de la basura. Javier Gilabert lleva años construyendo esa voz en silencio, sin aspavientos, a golpe de cariño y de tijera. Este libro es el resultado más logrado de ese trabajo.</p><p><em><strong>*Fernando Jaén</strong></em><em> es médico y poeta. Su último libro publicado es 'La palabra del ciervo' (Sonámbulos Ediciones, 2022). </em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 May 2026 04:00:39 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Jaén]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Lo que aprendí de tus árboles]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Coser el pensamiento con hilo de intemperie]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/coser-pensamiento-hilo-intemperie_1_2188156.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/50f702c0-9f25-498f-a30c-0634e539bc0a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Coser el pensamiento con hilo de intemperie"></p><p><strong>Kalathos Ediciones. 2026</strong></p><p>Conozco a <strong>Noni Benegas</strong> desde hace muchos años, las dos formamos parte de <a href="https://genialogias.org/" target="_blank" ><em>Genialogías. Asociación Feminista de Mujeres poetas</em></a><em>.</em> Tengo para mí la idea de que las dos vibramos con ese timbre que nos lleva a buscar fórmulas de conocer y avanzar en la historia de las mujeres poetas que fueron, son y serán feministas. Y, en esta línea se sitúa el magnífico libro <em>Ellas tienen la palabra</em>, 2017, donde se recogen dos décadas de poesía española, que incluía a 41 autoras nacidas a partir de 1950. Vio la luz justo en un momento crucial, cuando el canon de la poesía comenzó a tambalearse. Se convirtió enseguida en un referente, dado que Noni exploró las razones por las cuales las poetas eran excluidas del canon. Pero no es de este libro, ni de la fructífera vida poética de su autora de lo que quiero habla en este artículo, sino de ella misma y de su último libro: <strong>Como de otra orilla. </strong><em><strong>Antología Poética</strong></em> (Kalathos Ediciones, 2026), con selección y comentarios de su editora, <strong>Verónica Jaffé</strong>. En la contraportada, ésta afirma lo siguiente: "Se ha dicho que no existen grandes poetas, ni quizás perfectos poemarios, pero sí grandes poemas y versos casi, casi perfectos: No debería dejarse / al arbitrio de lo fugaz / la frágil sustancia del poema // decidido / entre un borde peligroso / y su rescate. Noni escribe versos así, consciente de lo que fue, lo que es, lo que debería ser un poema y sus peligros- Quizás justo por eso sean vitales, auténticos, apasionados, valientes, una pasión y valentía muy poco frecuentes que admiro". </p><p>El dibujo de la portada es —según la propia Noni me ha confesado— un dibujo que nace de un pulso que hace con los ojos cerrados, sobre papel con carboncillo y sanguina. Dentro del libro se pueden encontrar más dibujos que son poemas visuales. </p><p>Leer a Noni Benegas no es entrar en un poema: es quedarse sin refugio.</p><p>Su escritura no acaricia, no acompaña, no ofrece consuelo. Hace algo más difícil: se queda en el lugar donde la palabra todavía duele porque no ha sido domesticada. Y desde ahí levanta una poesía que no se permite mentirse.</p><p>Hay autoras que cuentan. Benegas no. Benegas interroga. Cada verso suyo parece preguntarse si tiene derecho a existir. Y en esa duda —que no es debilidad, sino rigor— el poema se tensa, se afina, se vuelve casi transparente. Como una tela bien cortada, donde no sobra ni un hilo, pero tampoco falta.</p><p>Su poesía no está hecha de imágenes brillantes, sino de pensamiento en carne viva, que respira, se equivoca, retrocede y vuelve a intentar decir. En su obra hay algo muy poco frecuente: una ética del lenguaje. No todo vale. No todo puede decirse de cualquier manera. No todo debe decirse.</p><p>Y ahí aparece el silencio. No como pausa, sino como materia. Como ese espacio que en costura separa dos piezas antes de unirlas. Benegas trabaja ahí, en ese borde. Lo que dice importa tanto como lo que decide callar. Y el lector —si entra— no sale indemne: tiene que completar, sostener, hacerse cargo.</p><p>Hay una raíz de pensamiento —<strong>Valente</strong>, sí; <strong>Gamoneda</strong>, también— pero lo suyo no es herencia: es una forma de estar en el mundo. Una forma incómoda, porque no acepta atajos. Porque no embellece lo que no lo es. Porque no convierte el poema en un lugar amable, sino en un lugar verdadero.</p><p>En tiempos de ruido, su poesía no grita. Resiste, como resisten ciertas telas: sin romperse, pero sin ceder. Y tal vez por eso permanece. Porque no busca gustar. Busca otra cosa: sostener una mirada limpia cuando todo alrededor invita a cerrarla.</p><p>Leer a Noni Benegas es aceptar un pacto: el de no apartar los ojos. Este libro no reúne: desplaza. <em>Como de otra orilla</em> no es una antología en el sentido habitual. No ordena una trayectoria: la interroga desde fuera. Como si la poesía de Noni necesitara ser mirada desde otra posición para revelar lo que siempre estuvo ahí, pero no terminábamos de ver.</p><p>Aquí los poemas no regresan: cambian de lugar.</p><p>La selección de Verónica Jaffé no actúa como un archivo, sino como una forma de lectura que introduce una leve torsión. Y esa torsión —casi imperceptible— altera el sentido. Lo que parecía pensamiento se abre hacia el juego. Lo que leíamos como rigor muestra su otra cara: una inteligencia que no solo indaga, sino que desplaza, que ironiza sin ruido, que pone en duda incluso su propio decir.</p><p>Hay en estos textos una conciencia muy nítida: la de que el lenguaje no es un instrumento fiable. Y, sin embargo, es lo único que tenemos. De ahí la tensión. De ahí también la precisión extrema, esa manera de decir solo lo imprescindible… y de dejar que el resto ocurra en el silencio.</p><p>Porque si algo sostiene este libro es eso: lo no dicho como forma de conocimiento.</p><p>Benegas escribe desde la intemperie, sí. Pero aquí esa intemperie no es solo un lugar: es una distancia. Una forma de mirar. Como si cada poema estuviera ligeramente fuera de sí mismo, observándose. <em>Como de otra orilla</em> no nombra un paisaje. Nombra una posición.</p><p>Y el lector, si quiere entrar, tendrá que aceptar ese desplazamiento. Tendrá que moverse. Perder un poco el equilibrio. Porque solo desde ahí —desde ese borde inestable— el poema empieza a decir.</p><p>Y cuando lo hace, ya no es el mismo. Tampoco nosotras. Invito a comprobar lo que afirmo leyendo este libro.</p><p><span class="highlight" style="--color:white;"><em>*</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"><em><strong>Nieves Álvarez</strong></em></span><span class="highlight" style="--color:white;"><em> es profesora, escritora, poeta, investigadora y artista plástica. Pero, sobre todo, ávida lectora.</em></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 May 2026 04:00:39 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Nieves Álvarez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Coser el pensamiento con hilo de intemperie]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Miguel Lorente: "Muchos se han hecho más fachas a través de las redes sociales, nadie más progresista"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/miguel-lorente-han-hecho-conservadores-machistas-fachas-traves-redes-sociales_1_2188391.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/060e39aa-5ded-44a7-bf8e-14db69aef549_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Miguel Lorente: "Muchos se han hecho más fachas a través de las redes sociales, nadie más progresista""></p><p>Nos pasamos los días hablando de los efectos <strong>nocivos </strong>de las <strong>redes sociales</strong>, de la necesidad de proteger a los más pequeños del <em>scroll </em>infinito y determinados contenidos nocivos, de <a href="https://www.infolibre.es/continuara/trump-tecnofeudalismo-hablar-peter-thiel_1_2150703.html" target="_blank">tecnofeudalismo</a> y esos multimillonarios que se alían con la <strong>ultraderecha </strong>con la firme intención de dominar el mundo. Pero una vez que hemos identificado y señalado todos esos problemas, igual es momento de mirar en otra dirección y cambiar el <strong>enfoque </strong>como única medida de <strong>legítima defensa</strong>.</p><p>Porque puede que la figura nuclear de este nuevo ecosistema de convivencia no sea el <em><strong>influencer </strong></em>que busca influir sobre otros en el ámbito que sea, sino el <strong>influenciable </strong>que se deja pensando que no lo hace. Esta es la premisa que desarrolla <a href="https://www.infolibre.es/autores/miguel-lorente-acosta/" target="_blank">Miguel Lorente</a> (Serón, Almería, 1962) en<em> Influenciables. Las redes y la nueva obediencia</em> (<a href="https://www.comares.com/" target="_blank">Comares</a>, 2026), un libro en el que propone una mirada diferente hacia esta sociedad mediatizada por la agenda marcada por unos pocos.</p><p>Así las cosas, para el médico, profesor universitario y columnista de <strong>infoLibre</strong>, el influenciable es una persona <strong>sin sentido crítico</strong>, que no es consciente de su situación porque su conciencia es sustituida por una <strong>'fe-tendencia' </strong>desde la que define la realidad a partir de <strong>tres referencias</strong>: la sintonía con el contenido de las diferentes propuestas que le llegan, el número de personas que actúan en el mismo sentido, y la autoridad de la persona que propone.</p><p>Todo ello, bajo una falsa idea de <strong>libertad </strong>al presentar su decisión como una opción entre otras muchas, sin ser consciente de que solo elige entre lo que le ofrecen. "El problema no está en los <em>influencers </em>o en los algoritmos, sino en quien recibe, acepta y asume la información o los mensajes con naturalidad, <strong>sin un cuestionamiento</strong>, con sensación de <strong>espontaneidad </strong>y control cuando en realidad no es así, ya que no tienen esa capacidad como ellos creen y, sobre todo, no tienen la posibilidad de filtrar, de posicionarse, de cuestionar lo que están recibiendo", argumenta Lorente a <strong>infoLibre</strong>.</p><p>Esto nos lleva a lo que el autor califica como <strong>'fe-tendencia</strong>', un concepto según el cual la manera de enfrentarse a la información está basada en tres elementos, comenzando con "la <strong>sintonía </strong>con lo que yo a priori pienso". Desde esa premisa, aumenta la "receptividad para <strong>reafirmar </strong>mi posición en un mundo en el que me creo muy bien informado porque tengo acceso a través de las redes a miles de espacios", cuando en realidad son "los mismos, pero con diferente formato" porque son los algoritmos los que te van moviendo hacia mensajes con los que te identificas como receptor.</p><p>El segundo elemento es <strong>cuánta gente</strong> está interaccionando y "se identifica con lo que tú también te sientes identificado en un espacio al que te sientes vinculado", de manera que "cuando empiezan los <em>likes</em>, los comentarios o los retuits, tú mismo te sientes obligado a poner un <em>like </em>para que otros vean que estás dentro de ese proceso". "El tercer elemento es la <strong>autoridad </strong>de ese <em>influencer</em>, o de esa fuente si es un medio de comunicación, que lanza ese mensaje concreto", apostilla, e insiste en la idea de que "al final<strong> no hay juicio crítico</strong>", sino simplemente una "deriva porque crees que esa es la manera de posicionarse ante esa realidad, ya que es donde recibes esa <strong>aceptación </strong>o reconocimiento".</p><p>"La 'fe-tendencia' es el elemento que utiliza el influenciable, que ya es la persona que está dentro de esos elementos sin la noción de que se encuentra en esa <strong>falta de criterio</strong>", prosigue Lorente, quien, llegados a este punto, alerta de que estamos ante una "<strong>nueva obediencia</strong> porque no hay órdenes, ni sensación de <strong>mandato</strong>, simplemente cosas que se lanzan al aire y te hacen creer que eliges entre multitud de posibilidades, influencias, plataformas, aplicaciones o medios, pero todo está relacionado con lo que tú <strong>previamente creías</strong>".</p><p>Las redes sociales son el ejemplo paradigmático de todo esto, y justo por eso avisa del error de centrar las medidas de control en los <strong>menores</strong>, ya que en ellas interactúan también millones de adultos: "Ya nadie se mueve con un <strong>periódico de papel</strong>, leyendo artículos de <strong>opinión </strong>con calma, sino que consumimos todo de manera <strong>inmediata </strong>a través de distintos dispositivos. Hace nada había gente que no tocaba el móvil para interactuar y ahora se pasan el día enganchados a <strong>TikTok</strong>. Y yo lo he notado en gente que se ha puesto <strong>beligerante</strong>, porque antes no tenía mucho interés en la política del día a día y ahora están cuestionándolo todo".</p><p>Un <strong>modelo conservador</strong> que se ve amenazado por los avances <strong>progresistas</strong>, y que, para fomentar esa nueva obediencia, necesita "<strong>retroalimentación</strong> y nuevo contenido" constantes, apelando al <strong>miedo </strong>y a ese <strong>odio </strong>que ha sido tan "necesario para el ser humano desde el punto de vista evolutivo" como resorte para proteger a su grupo respecto a otros "que te querían quitar el alimento". "El odio está preparado fundamentalmente para defender lo propio, al grupo, lo <strong>cultural</strong>, lo que nos define", plantea.</p><p>Y continúa: "El <strong>odio funciona</strong> porque lo que se odia son precisamente aquellos elementos que se presentan como <strong>críticos</strong>, <strong>amenazantes </strong>o incluso <strong>agresores </strong>hacia el modelo de convivencia que tenemos. Además, el <strong>odiador </strong>necesita al <strong>odioso</strong>, y hay ahí una predisposición para que tú odies a las <strong>mujeres</strong>, los <strong>extranjeros</strong>, los <strong>homosexuales</strong>, es decir, a grupos que culturalmente ya han sido presentados como elementos que alteran el orden que nos hemos dado como cultura, que rompen con lo que es ser hombre, que rompen con la <strong>familia</strong>, que rompen con nuestra <strong>identidad</strong>. Por eso, la<strong> derecha mundial</strong> comparte  tres objetivos comunes en su discurso de odio,  aunque luego meta circunstancias propias: los extranjeros, las mujeres y la diversidad".</p><p>Destaca Lorente, asimismo, que gracias a la conjunción de estos sentimientos de odio con las redes sociales se ha conseguido que mucha gente pase de la "<strong>pasividad</strong>" a la “<strong>acción</strong>". "Se ha conseguido que esa persona que antes <strong>odiaba </strong>a las mujeres o a los extranjeros en la <strong>soledad </strong>de su casa ahora los odie de manera <strong>compartida</strong>, siendo además reconocido por ello", advierte, para acto seguido lanzar una certeza práctica que más o menos todos hemos podido apreciar en nuestro entorno: "No he visto a nadie que se haya hecho más <strong>progresista </strong>a través de las redes sociales. Nadie. Pero más conservadores, más machistas y más <strong>fachas</strong>, muchos. No uno o dos, no: muchísimos".</p><p>Ante esta situación, echa en falta Lorente un<strong> sistema educativo </strong>que "genere la capacidad de tener una <strong>conciencia crítica</strong>", porque este sistema en el que actualmente nos movemos no necesita nada para perpetuarse salvo que "no haya algo que <strong>cuestione</strong>" los valores, las ideas y las creencias que nos definen como sociedad. El objetivo es, en su opinión, "resituar la normalidad sobre los valores <strong>tradicionales </strong>bajo unas nuevas circunstancias, un argumento muy <strong>simplista</strong>", pues se basa en decir "si somos lo que hemos sido, tenemos que ser lo que somos". "La <strong>educación </strong>es esencial y no lo estamos haciendo", avisa.</p><p>Es por todo lo anterior que la respuesta no está, aunque haga falta de alguna manera, en una <strong>regulación </strong>que limite el uso de las redes sociales, sino en "cambiar un poco la manera de enfrentarse al <strong>uso de la tecnología</strong> y, sobre todo, situarse en una posición en la que la relación se base en la toma de <strong>conciencia de la realidad</strong>, en tener conocimiento para poder deducir, inducir, reflexionar y asociar, es decir, todo lo que supone ser una <strong>persona formada con capacidades</strong> para poder responder".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 May 2026 04:00:38 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Miguel Lorente: "Muchos se han hecho más fachas a través de las redes sociales, nadie más progresista"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Redes sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Fue Margarita Beese una falangista queer? Andrea Momoitio rescata una vida borrada por el franquismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/margarita-beese-falangista-queer-andrea-momoitio-rescata-vida-borrada-franquismo_1_2184346.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/98b5ff16-8244-47c9-b374-3c265cc9e1df_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Fue Margarita Beese una falangista queer? Andrea Momoitio rescata una vida borrada por el franquismo"></p><p>Margarita Beese Rodríguez fue una activista política y feminista conservadora que se introdujo en círculos falangistas hasta convertirse en colaboradora cercana de Pilar Primo de Rivera. Lo que hace singular su historia es que, nada más acabar la Guerra Civil, fue juzgada y encarcelada en Tenerife por falsear su partida de nacimiento bajo el nombre de Juan Carlos. Lo que parece un simple caso administrativo esconde una identidad compleja y puso en marcha un juicio en el que los médicos que testificaron en su favor hablaron de “anomalías médicas” que apuntaban, en unos casos, a la “intersexualidad” de Margarita y, en otros, a su “homosexualidad”, en una confusión de términos común en la época. Un caso olvidado que fascinó a la periodista <strong>Andrea Momoitio</strong> (Ortuella, 1989), autora de <em>Farsante. Una historia queer en la Falange</em> (<a href="https://www.librosdelko.com/" target="_blank">Libros del K.O.</a>, 2026). ¿Acaso fue Margarita una falangista queer? Lo hablamos con la autora.</p><p><strong>¿Qué es </strong><em><strong>Farsante</strong></em><strong>?</strong></p><p>Es una crónica periodística en la que he intentado descubrir por qué una persona vinculada a la Sección Femenina de Falange trató de inscribirse en el Registro Civil de Santa Cruz de Tenerife con el nombre de Juan Carlos.</p><p><strong>¿Y sabemos por qué lo hizo?</strong></p><p>Esa es la gran pregunta, pero sigue siendo un misterio. Conocí esta historia gracias a una investigadora canaria, Yanira Hermida, que intentó averiguar por qué. Ella no lo consiguió, compartió muy generosamente conmigo todo lo que había conseguido sobre el caso y yo seguí, así que estoy deseando que aparezca una tercera persona que descubra exactamente por qué. Yo tengo la sensación de que queda Margarita para rato, ya que yo no sabía dónde seguir buscando respuestas, por lo que tuve que ponerle punto y final con muchos interrogantes.</p><p><strong>Ha hablado incluso con familiares que no tenían ni idea de esta historia…</strong></p><p>Sí, quedan sobrinos de Margarita del segundo matrimonio de su abuelo. Sabían que tenía una  tía que había estado presa, pero creían que por haber falsificado unas firmas, ni siquiera sabían muy bien por qué. Y, desde luego, no tenían ni idea de la trayectoria intelectual y política que tuvo. Era una auténtica desconocida. Sí que sabían que era un personaje complicado dentro del ámbito familiar, que había quien prefería no hablar de su historia, pero poco más. Ha sido también muy bonito ir descubriendo con ellos, viendo cómo se sorprendían cada vez que les contaba algo, como que dirigió una revista llamada <em>Héroes </em>en Madrid. Sus caras de asombro son inolvidables para mí.</p><p><strong>¿Qué es lo que le atrae de Margarita? O Juan Carlos…</strong></p><p>Que había una estrategia de resistencia que era importante rescatar. A partir de conocer su historia me quedo con la duda de si habrá habido más personas que hayan utilizado esta misma herramienta para poder vivir de otra manera durante aquellos años. Puede ser que sí, no lo vamos a saber tampoco fácilmente, pero me llamaba la atención sobre todo eso, la estrategia de resistencia que había utilizado. Tengo claro que fue una estrategia y que fue para resistir, lo que no sé es ante qué. </p><p><strong>¿Qué quiere decir exactamente con resistir? </strong></p><p>Tengo claro que necesitó poder vivir de otra manera, echó mano de la imaginación y se le ocurrió esto. Me fascina que alguien tenga la valentía de atreverse a enfrentarse a lo que ya tenía que saber, que era un riesgo muy grande, sobre todo porque lo intenta ni más ni menos que en Santa Cruz de Tenerife, que es una ciudad pequeña. Lo sigue siendo, pero entonces todavía más, y además una ciudad en la que tanto ella como su padre eran personas muy conocidas. Las posibilidades de que esto saliera bien parecen a priori muy pocas y, sin embargo, por alguna razón necesitó hacerlo y se atrevió. Eso me enganchó mucho, he intentado saber por qué y sigo con la búsqueda y con toda la curiosidad.</p><p><strong>Es muy llamativo que hiciera esto una persona metida en la Falange, en la Sección Femenina, con todo lo que eso implica.</strong></p><p>Y luego, cuando vas siguiendo la pista de su producción intelectual, tanto en la prensa de Santa Cruz de Tenerife como en la revista que dirigía en Madrid, ves que lejos de promover que la gente pudiera expresar su identidad de género con cierta libertad, estaba muy obsesionada con la feminidad, y en muchos de sus textos habla de lo importante que es que las mujeres sean femeninas. Es verdad que también en algún momento parece que asoma la patita y habla de que a ella no le gusta ser una flor delicada, que prefiere ser un árbol, sí que tiene en algún momento alguna declaración que te hace pensar que había algo en ella que quería vivir de otra forma. Por un lado, promovía una manera de ser mujer muy concreta, pero ella para nada siguió con esos preceptos, ya que no se casó, no tuvo hijos, no se dedicó al cuidado de su familia, sino todo lo contrario, pues tuvo una vida bastante independiente y autónoma. Esto también es algo muy habitual en las principales dirigentes de la Sección Femenina, porque lejos de cumplir con este mandato de feminidad que imponían al resto, ellas vivieron de una manera bastante libre.</p><p><strong>Ella habla de un 'feminismo conservador'. ¿Investigar en su vida es un modo de indagar en el feminismo de hace un siglo?</strong></p><p>Sí, y ha sido increíble decir 'madre mía, también entonces las feministas estaban divididas' (risas). Consuela saber que la división no es algo solo actual y comprobar que hubo muchas tensiones entre feministas más progresistas y otras más conservadoras como Margarita. La religión y el papel que podía tener la religión fue importante en esa tensión, pero no solo por eso. Por ejemplo, Margarita estaba en contra del sufragio. Sí que apostaba por que las mujeres pudieran formarse para tener conversaciones más interesantes con sus maridos y educar mejor a sus hijos, pero no creía para nada que estuvieran capacitadas para participar en la vida política, aunque ella participó de una manera muy activa. Parece que las mujeres falangistas se sentían un poco por encima de la categoría de género, ya que, por un lado, estaban las mujeres y, por otro, estaban ellas, que creían de alguna manera que tenían o podían tener características o habilidades distintas al resto. Porque ellas, desde luego, para nada cumplieron con sus propios mandatos.</p><p><strong>La historia de Margarita nos sirve también para recordar cómo se trataba la identidad sexual hace cien años, algo no se puede tratar con las categorías que tenemos hoy…</strong></p><p>Totalmente. Margarita lleva muy lejos su proceso judicial, no se conforma con las sentencias que le imponen en la isla y lleva su caso al Tribunal Supremo. Llega todo lo lejos que puede en su defensa, también porque tenía recursos para hacerlo. Muy poco antes se habían publicado ya<em> Los estados intersexuales de la especie humana</em> (1929) y, de hecho, la defensa que lleva ella parecía estar al tanto, por eso dicen que es verdad que sus características sexuales primarias son de genitalidad femenina, pero que sin embargo había algo en su carácter, en su forma de ser, que la hacía sentir de alguna manera que era más fácil para ella vivir como un hombre. Empiezan a indagar un poco en esta distinción entre sexo, género, las categorías y lo complejas que somos las personas.</p><p><strong>¿Podemos considerar a Margarita una persona trans o era una mujer que, con la ambición que tenía, vio que esta era la manera de acceder a los privilegios de ser hombre?</strong></p><p>No lo vamos a poder saber nunca. Por lo que sabemos, podríamos creer que estamos ante una persona intersex. ¿Por qué no? Hay muchísimas personas intersex, aunque es una realidad súper desconocida. El otro día leí un titular, no me acuerdo de quién, pero decía que hay más personas intersexuales que pelirrojas. Es decir, hay mucha gente intersex en nuestro entorno, pero no lo sabemos, porque hay quien incluso no sabe de sí misma que podría serlo. Como va cambiando de versiones en el proceso judicial, tampoco te puedes creer mucho nada, pero en algún momento sí que dicen que estamos ante una persona intersexual, que podríamos estar ante una persona con una identidad trans, ante un hombre trans, sin duda alguna también. Y podríamos estar ante una mujer cis lesbiana que, a través de esta estrategia, quiso poder vivir de otra manera, a lo mejor con otra mujer. De este tipo de historias conocemos la de Elisa y Marcela, que en 1901 se casaron por la iglesia, diciendo una de ellas que era un hombre, por lo que parece que ha sido también una estrategia que han utilizado las lesbianas en algún momento, y pudo ser esto lo que también quiso Margarita.</p><p><strong>Pero su orientación sexual, que le gustaran las mujeres, tampoco nos dice nada concreto de su identidad de género.</strong></p><p>Claro, y es verdad que se tiende a confundir. Porque parece, por ejemplo, que si estamos hablando de una mujer trans, no puede ser lesbiana. Hay mucha confusión con esto. Por supuesto, podríamos estar hablando de un hombre trans heterosexual, de una mujer cis lesbiana... No lo sabemos, es probable que ni siquiera lo supiera ella en su momento, ya que es difícil pensarte en esos términos si no existen esas categorías. Lo que para mí está claro es que, de alguna manera, tanto su orientación como probablemente su identidad, desbordaban lo que se permitía en ese momento, por lo que había cierta incomodidad en ella. No sabemos por dónde desbordaba todo aquello, pero seguro que lo hacía.</p><p><strong>Llegados a este punto, ¿es un poco excesivo decir que Margarita fue una falangista queer?</strong></p><p>Esa es una provocación, porque no lo puedo afirmar. Es un gancho para atraer a la historia, que incluso podría ser interpretado como un error que también puedo asumir. </p><p><strong>¿Margarita o Juan Carlos? Al principio uno piensa que nos van a hablar de él, pero la historia se centra en ella.</strong></p><p>Tuve muchas dudas, y tomé esta decisión porque me preocupaba que pudiera interpretarse como que no estaba respetando su identidad de género, ya que, en realidad, a lo largo de toda su vida y también después del proceso judicial, ella firma sus cartas como Margarita. También es cierto que las cartas que tengo son las que manda su familia, con lo cual me surge la duda, porque quizás no se atrevía a firmar de otra manera. </p><p><strong>¿Se cebaron con ella administrativamente por esa posible identidad trans o que fuera lesbiana? De hecho, entra en la cárcel por falsificar tres firmas.</strong></p><p>Probablemente. Ella intentó en todo momento argumentar eso, pero es verdad que rápidamente la dicen desde el Tribunal de Santa Cruz de Tenerife que no solo ha intentado falsificar su partida de nacimiento, cosa que ya sería grave por lo que significa falsificar un documento público, sino que ha mentido en la categoría de sexo, que no es una categoría cualquiera. No es lo mismo mentir en tu día de nacimiento que mentir en una categoría a la que van asociadas obligaciones y derechos muy distintos. Lo que pretendía, de alguna manera, era ponerse por encima del resto con este cambio, y eso es lo que no le perdonaron. Ni un solo día de prisión le perdonaron, a pesar de haber sido una persona tan relevante, de los contactos que tenía en la isla, tanto ella como su padre. No hubo piedad y nadie intercedió en esto.</p><p><strong>No solo eso, sino que se ha borrado totalmente el rastro de su relación con la Falange.</strong></p><p>Es una pasada. El libro se titula <em>Farsante </em>porque fui descubriendo cómo a lo largo de su vida fue mintiendo en muchos ámbitos. También hubo un tiempo durante la investigación en que llegué a dudar de su vinculación con la Falange y con la Sección Femenina, porque no aparecía su nombre en ningún documento. Pero apareció una carta de Pilar Primo de Rivera en la que pedía que la liberaran de empleo y sueldo durante un mes para colaborar con ellos y hablaba de ella como su camarada. Con eso ya tenía algo más, aparte de sus propias declaraciones y de alusiones en prensa a su vinculación con la Falange. También fueron apareciendo luego algunos documentos donde la vinculaban, pero ha sido imposible encontrar nada más.</p><p><strong>¿Qué nos sigue diciendo la historia de Margarita en 2026?</strong></p><p>También he pensado mucho en esto, porque me he encontrado con gente cercana a mí que en algún momento me ha dicho que no veía mucho interés, o que se sorprendía de que haya dedicado tanto tiempo a hacer este trabajo. Hay quien lo ha visto incluso como un homenaje, algo que no pretendía, ni muchísimo menos. Pero, volviendo al inicio, me parecía que era importante contar que en 1939 hubo quien puso toda su imaginación al servicio de poder vivir de otra manera. Me parecía potente rescatar eso.</p><p><strong>Desde esa perspectiva, ¿es un ejercicio de memoria queer?</strong></p><p>Sí, eso es lo que pretendo. También que sepamos que la disidencia sexual y de género se ha dado en muchos ámbitos, también en la extrema derecha. Además, yo creo que debió sufrir mucho.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 May 2026 17:56:45 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¿Fue Margarita Beese una falangista queer? Andrea Momoitio rescata una vida borrada por el franquismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Escritores,Falange Española y de las JONS]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[El deseo de convivir y la barbarie]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/verso-libre/deseo-convivir-barbarie_129_2186169.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El deseo de convivir y la barbarie"></p><p>A través de situaciones históricas y contextos diferentes todo se repite. Hay un momento en el que los acuerdos se quiebran, la violencia se convierte en un recurso inmediato y los mapas se rompen o se queman. Lo vimos en el siglo XIX con las guerras napoleónicas, en el siglo XX con la Primera y la Segunda Guerra Mundial, y lo vemos ahora cuando <strong>se desmantela la justicia internacional y las élites del poder bombardean el mundo y generan nuevos genocidios</strong>. Las explicaciones son, desde luego, necesarias. Hay razones económicas, religiosas, nacionalistas, identitarias… Pero si todo se repite, no es sólo porque nos acompañe la violencia a lo largo del tiempo, sino porque detrás de las guerras y las armas, detrás de las causas y los intereses, encontramos siempre una misma razón: <strong>la barbarie estalla cuando el ser humano pierde su responsabilidad de convivir</strong> y busca argumentos para ejercer la violencia. Un asunto de cultura. La defensa universal de los derechos humanos sirve para defender el respeto que merece cualquier persona, pero también para recordarnos que, detrás de cualquier situación, la violencia surge cuando los seres humanos se pierden a sí mismos el respeto, olvidan la necesidad de convivir en paz y corren en busca de las armas y de justificaciones dispuestas a mancharse de sangre.</p><p>Coincido en la Feria del Libro de Buenos Aires con el escritor, ensayista y diplomático <strong>José María Ridao</strong>. Acaba de publicar en Losada, una editorial que llena el presente de recuerdos históricos, una nueva edición de su libro <em>Durero soñando</em>, en el que une, como ocurre a lo largo de toda su vocación intelectual, el ensayo y la creación literaria. </p><p>En la madrugada del 8 de junio de 1525, el pintor Alberto Durero se despertó envuelto por una sobrecogedora pesadilla. Para responder a sus propios sentimientos, <strong>pintó una acuarela titulada </strong><em><strong>Visión de pesadilla</strong></em>, en la que el cielo se descompone en grandes cascadas y golpea una tierra de árboles y casas minúsculas. Artesano minucioso de las imágenes, el pintor deja de ser un artesano perfecto para desplazarse a la creatividad artística que imagina y convive con las imperfecciones temibles del futuro humano. En Nuremberg, después de conocer la situación de la Dieta ante la Reforma y Lutero, sintió un horizonte que sería <strong>marcado por las guerras, las ejecuciones y la barbarie</strong>.</p><p>El libro de José María Ridao une un ensayo, <em>Las indias en el origen de la Reforma</em>, y una obra de teatro relacionada con sus interrogaciones: <em>Durero soñando</em>. Pensar la historia nos lleva a interpretar los relatos que intentan legitimar el poder político sobre los territorios con discursos que heredan mandatos religiosos para convertirlos en mandatos nacionalistas. <strong>Borrar la responsabilidad del ser humano es fácil</strong> cuando se justifica la historia como una voluntad divina o como un mandato nacional. Palabras como Imperio, Nación, Derecho, Dios, Deber, se abren en el cielo para explicar las pesadillas necesarias y los horrores cometidos. Pero si el ser humano se niega a ser sustituido por una voluntad superior, la propia conciencia tiene que convivir con su verdad y responsabilizarse de sus decisiones.</p><p>El teatro sale a escena para ponernos la verdad delante de los ojos con sus representaciones de carne y hueso. Seres humanos en el escenario. La responsabilidad de convivir en paz es un asunto que no puede dejarse en manos de los dioses o los discursos identitarios. <strong>Conviene recordarlo, porque la historia se repite</strong>, y volvemos a vivir una pesadilla que descompone los cielos. Pero no basta con analizar causas políticas o económicas. La responsabilidad es de cada uno de nosotros. Somos nosotros los que apoyamos o denunciamos el momento en el que los seres humanos borran el deseo de convivencia en nombre de un mandato que justifica la barbarie. Las situaciones históricas están ahí, pero no cancelan la responsabilidad de quien dispara un arma. </p><p><strong>José María Ridao estudió la personalidad de Manuel Azaña</strong>, un político y escritor que intentó comprender lo que había pasado en España con una obra de teatro: <em>La velada de Benicarló</em>. Como Azaña, Ridao nos propone a sus lectores un drama y tres palabras: <em>Paz, Piedad, Perdón</em>. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 May 2026 17:25:04 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis García Montero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El deseo de convivir y la barbarie]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura española]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Al servicio de la democracia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/servicio-democracia_1_2185444.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5f6cd2df-6bd1-4199-893a-36fe0022b311_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Al servicio de la democracia"></p><p>La guerra civil española no se dio solo dentro de nuestras fronteras. Muchos más sufrieron las consecuencias. Los españoles que estaban fuera tuvieron que ver como sus familias pasaban por una guerra que perdió la mayoría de la población. Pero, de los alejados de su tierra, solo unos pocos vivieron la fractura en carne propia: el cuerpo diplomático español. Las embajadas y consulados tuvieron que luchar  por la legitimidad internacional de la República, mientras que Franco avanzaba en la península. Ahora, el historiador y <a href="https://www.infolibre.es/autores/angel-vinas/" target="_blank" >columnista de infoLibre</a> <strong>Ángel Viñas</strong> reconstruye las trayectorias de aquellos diplomáticos que permanecieron leales al Gobierno constitucional, en su nuevo libro <em>Al servicio de la democracia: Los diplomáticos de la República y la factura de la lealtad</em>, que salió a la venta este martes 29. </p><p><strong>infoLibre </strong>ofrece un fragmento del octavo episodio del libro, que salió a la venta este martes 29, a través de la Editorial Crítica. El autor del mismo es el también historiador y experto en la guerra civil <strong>Enrique Moradiellos</strong>.</p><p>_______________________________</p><p>En vísperas de la guerra civil española, las representaciones diplomáticas y consulares de España en Gran Bretaña eran de las más importantes de todas las mantenidas en Europa y en el extranjero (un conjunto de 42 diplomáticas y 152 consulares). Las razones para ello eran evidentes y obedecían a dos factores correlativos e incontestables. Por un lado, un factor de política internacional: durante los años treinta del siglo xx, al igual que desde hacía más de un siglo, el Reino Unido era una gran potencia económica y militar, constituía la metrópoli de un vasto imperio colonial expandido por los cinco continentes y gozaba de una relativa estabilidad social y política en medio de un mundo todavía convulsionado por la Gran Depresión de 1929. Por otro lado, un factor de política interna española: en 1935, un año antes del inicio de la contienda, en términos económicos Gran Bretaña seguía siendo, como casi siempre desde mediados del siglo xix, el primer país importador de productos españoles, uno de los principales proveedores del mercado hispano y la nación con mayores inversiones directas en España. </p><p>Además, en el ámbito geoestratégico, era un país fronterizo en virtud del dominio británico del peñón de Gibraltar, base naval principal en la ruta mediterránea desde la metrópoli al canal de Suez y la India y el Extremo Oriente. Y, por último, el Reino Unido era también, junto con Francia, uno de los principales referentes diplomáticos de España desde los lejanos tiempos de la Cuádruple Alianza de 1834 y de los más cercanos de los Acuerdos de Cartagena de 1907. En definitiva, la plaza de Londres, a muy poca distancia de la de París, era uno de los principales centros neurálgicos de la diplomacia española contemporánea y así se demostraría durante toda la guerra civil.</p><p>En gran medida por ese carácter central y decisivo, los avatares de la representación española en Gran Bretaña tras la sublevación militar de julio de 1936 fueron un nítido reflejo de lo sucedido en el conjunto del Cuerpo Diplomático y Consular encargado de la representación de los intereses españoles en el exterior. Ante todo, como resultado del estallido de la guerra civil, esa representación sufrió una profunda e irreversible fractura, al igual que todos los órdenes de la administración estatal española y tal y como sucedió en casi todas las embajadas y consulados del exterior. Además, lo sucedido en el Reino Unido no se diferenció básicamente de la tendencia general dominante en esos círculos, puesto que, si bien el bando insurgente ganó la batalla en cuanto a las adhesiones mayoritarias del personal de plantilla, fue sin embargo el bando republicano el que mantuvo la titularidad jurídica de las representaciones, procediendo a sustituir las vacantes causadas por los desafectos con nuevos nombramientos de emergencia. Como recordaría el periodista socialista Julio Álvarez del Vayo, convertido en septiembre de 1936 en ministro de Estado del nuevo gobierno republicano, para entonces «el 90 % del Cuerpo Diplomático había desertado». No era una exageración impostada, como demuestran los estudios básicamente concurrentes de José Luis Pérez Ruiz y Ángel Viñas.</p><p>Entre el 18 de julio y el 27 de agosto de 1936, casi todos los diplomáticos de la embajada española en Londres (incluyendo al propio embajador, Julio López Oliván, recién incorporado hacía pocos meses) presentaron la dimisión de sus cargos y, la gran mayoría, pasaron a actuar abiertamente a favor de las autoridades insurgentes. La representación de estas en Gran Bretaña estaba en manos de una Junta Nacionalista dirigida por dos notables exponentes del monarquismo alfonsino: el ingeniero aeronáutico Juan de la Cierva y Codorníu, hijo mayor del político conservador homónimo, y Jacobo Fitz-James Stuart y Falcó, el duque de Alba, muy apreciado en los círculos oficiales y conservadores británicos por su supuesta doble condición de duque de Berwick y par de Inglaterra. Ambos habían participado de manera activa en la trama civil de la conjura antirrepublicana puesta en marcha por el general Mola desde la victoria electoral del Frente Popular en febrero de 1936.</p><p>Desde el inicio de la sublevación militar, esa Junta Nacionalista estuvo en contacto directo y confidencial con el embajador, Julio López Oliván, y con sus principales colaboradores: Pedro García-Conde Menéndez, consejero; Fernando Valdés Ybargüen, primer secretario; José Fernández-Villaverde y Roca de Togores, segundo secretario; capitán Manuel Medina Morris, agregado naval; comandante Emilio Velo, adjunto al agregado naval; y Antonio Vidal Tolosana, adjunto al agregado comercial. También establecieron contacto con los representantes insurgentes en Gran Bretaña cuatro de los seis cónsules acreditados en el país: José Gimeno Aznar (Cardiff), Eduardo María Danís Maranges (Glasgow), Ignacio de Muguiro y Muñoz de Baena (Liverpool) y Álvaro Seminario Martínez (Newcastle). Por el contrario, el cónsul general en Londres, Vicente Álvarez-Buylla y Lozana, así como el agregado comercial, Daniel Fernández-Shaw Iturralde, y el cónsul en Southampton, Roger de Fuentes Bustillo y Cueto, se mantuvieron en sus respectivos cargos con plena lealtad al gobierno republicano. También permaneció en el consulado de Liverpool Tomás Bordallo Cañizal, pero jugando «a dos bandas» hasta su cese en julio de 1937.3 El expediente informativo y depurador incoado por las autoridades franquistas con posterioridad reconocería la importancia de las gestiones hostiles de López Oliván y sus ayudantes haciendo constar «la poca actividad, si así puede llamarse, de la embajada en ese período comprendido entre el 18 de julio y el 28 de agosto, que contrasta con la desplegada con posterioridad». </p><p>Así pues, en Gran Bretaña, como en tantas otras partes, la defección de la mayoría del personal diplomático y consular acreditado supuso un duro revés para el gobierno republicano y un abierto triunfo para las autoridades insurgentes. No en vano, ese fracaso republicano reduplicaba otras penalidades aún más importantes puesto que, desde el inicio de la guerra, la suerte de las armas en el interior y la búsqueda de apoyos en el exterior se habían decantado decisivamente a favor de los militares insurgentes y en contra de las autoridades republicanas. </p><p>En vista de la debilidad gubernamental francesa y de la apenas encubierta simpatía británica por los insurrectos, tanto Hitler como Mussolini habían accedido a prestar un apoyo militar que podría reportarles indudables ventajas político‑estratégicas en el área mediterránea occidental a bajo riesgo y pequeño coste. En esas circunstancias, la adhesión a fines de agosto de 1936 de todos los gobiernos europeos al Acuerdo de No Intervención en España, patrocinado tenazmente por Francia y Gran Bretaña, sentenció la derrota diplomática de la República por un doble motivo. Primeramente, porque supuso su equiparación de facto a los insurgentes en términos operativos y en una cuestión crucial (la posibilidad de adquirir armas y municiones en los mercados continentales, facultad hasta entonces reservada al gobierno legal reconocido internacionalmente). En segundo orden, porque, desde el principio, la forma de aplicación de dicho acuerdo acentuó esa derrota jurídica dando origen a un sistema asimétrico de ayudas e inhibiciones: mientras los restantes gobiernos europeos cumplían estrictamente el compromiso de embargo e impedían el abastecimiento de la República en sus fuentes de suministros bélicos tradicionales (sobre todo los mercados francés y británico), Alemania e Italia (y en menor medida Portugal) continuaron sus envíos encubiertos de armamento para Franco a pesar de las prescripciones del acuerdo.</p><p>Precisamente la magnitud de ese descalabro diplomático sufrido, junto con la conciencia de la importancia de Gran Bretaña en el contexto internacional, motivaron a finales de agosto de 1936 una decisión crucial del gobierno de la República: el 29 de agosto solicitó formalmente el plácet de las autoridades británicas para un nuevo titular de su embajada en Londres: Pablo de Azcárate y Flórez (Madrid, 1890 – Ginebra, 1971). </p><p>La aceptación por parte de Azcárate de su nombramiento supuso una gran sorpresa en los círculos diplomáticos continentales porque el recién designado embajador era uno de los más notables funcionarios internacionales españoles en Ginebra y ejercía desde 1934 el influyente cargo de secretario general adjunto de la Sociedad de Naciones (segundo puesto ejecutivo de importancia en el organismo internacional, al que hubo de renunciar de inmediato). Sin embargo, la decisión de los gobernantes españoles respondía a una indudable coherencia política y diplomática: el nuevo y reputado representante de la República en Gran Bretaña iba a ser un genuino exponente de la tradición liberal krausista que había servido a los ideales políticos del republicanismo democrático. Así lo acreditaban los antecedentes familiares del embajador (sobrino de Gumersindo de Azcárate), su formación académica (discípulo de Francisco Giner de los Ríos en la Institución Libre de Enseñanza), su categoría intelectual (catedrático de Derecho Administrativo desde los veintitrés años) y su doble y dilatada experiencia política (diputado por el Partido Reformista en 1918) y administrativa (funcionario de la Sociedad de Naciones desde 1922).</p><p>Por supuesto, la decisión del gobierno republicano al nombrar a Pablo de Azcárate como nuevo embajador en Londres, tomada en una coyuntura realmente crítica y dramática, estaba basada en un certero cálculo político y diplomático: la esperanza de que su reconocido prestigio y talante liberal podrían contribuir a paliar el efecto dañino de las deserciones y dimisiones producidas, a la par que reforzaría la imagen democrática de la España republicana y evitaría el supuesto deseo oficial británico de negar el plácet a un nuevo embajador (para reducir así la representación republicana en el país y amortiguar la ausencia de representación formal insurgente). El 31 de agosto de 1936, López Oliván prestó su último servicio encubierto a los insurgentes advirtiendo al Foreign Office que su sucesor en el cargo era «una personalidad destacada y sincera con bastante tendencia hacia el comunismo teorético». Pocos días después, para ayudar a Azcárate en su labor, fueron nombrados los restantes cargos diplomáticos vacantes: Antonio de la Cruz Marín (ministro‑consejero), el comandante Fernando Navarro Capdevila (agregado naval) y el escritor Antonio Ramos Oliveira (agregado de prensa y propaganda). De este modo, tras la llegada del embajador y su nuevo equipo a mediados de septiembre de 1936, la República comenzó a desarrollar una intensa actividad política y diplomática en Gran Bretaña, de la que había carecido en las transcendentales semanas previas.</p><p>En sus memorias publicadas póstumamente en 1976, Azcárate describió con precisión los dos objetivos prioritarios de su misión diplomática en Gran Bretaña durante toda la guerra civil: «ganar para la república el mayor apoyo y comprensión posible entre las clases conservadoras inglesas que eran las que en aquel momento gobernaban el país»; y a la par, «extender todo lo posible, dentro del mundo político y social de Inglaterra, y particularmente de Londres, la simpatía y el apoyo moral hacia la causa de la república». Para alcanzar ambos fines, la actuación política y diplomática del embajador se concentró en «dos puntos fundamentales» que recapitularía casi al final del conflicto con las siguientes palabras: </p><p><em>a) Hacer patente la realidad y extensión de la intervención italiana y alemana en favor de los rebeldes; mostrar que lo que está ocurriendo en España es resultado del designio de esas dos potencias de dominar políticamente a España; subrayar los inmensos peligros que esto representa para Inglaterra en el caso de un triunfo de los rebeldes. </em></p><p><em>b) Destruir la idea de que la república era el comunismo y el bolchevismo en acción; demostrar la inexistencia del influjo decisivo y preponderante de la URSS en la política republicana; sacar el máximo partido de los inmensos progresos realizados por la república, no solo en el orden militar, sino en la reconstitución de toda su vida civil.</em></p><p>Ciertamente, la labor de Azcárate se atuvo a esas directrices con notable constancia y coherencia durante toda la guerra, tratando de lograr el «apoyo y comprensión» de las autoridades conservadoras británicas y la simpatía y solidaridad de las restantes fuerzas políticas y sociales del Reino Unido. Sin embargo, si bien sus éxitos serían considerables en la realización de este segundo objetivo, no puede decirse lo mismo respecto del primero. Hasta el mismo final de la contienda, los círculos gubernamentales británicos preservaron intacto su compromiso de no intervención incondicional y rechazaron con mayor o menor frialdad las tentativas republicanas de aproximación y búsqueda de un apoyo moral o material. De hecho, la pretensión de Azcárate representaba un ideal de muy difícil realización, una misión casi imposible habida cuenta de los fundamentos y propósitos de la política exterior  británica frente a la crítica coyuntura de los años treinta en Europa y el mundo. </p><p>La política neutralista del gobierno conservador británico ante el conflicto español estuvo determinada desde el primer momento por dos motivos esenciales y complementarios que se reforzaban mutuamente. En primer lugar, los gobernantes del Reino Unido abrigaban la convicción de que España, desde las elecciones de febrero de 1936, estaba inmersa en una crisis similar a la de Rusia en 1917 y creían que dicha crisis había desembocado en un choque frontal entre un Ejército meramente contrarrevolucionario y unas milicias obreras revolucionarias a las que servía de pantalla legitimadora un impotente gobierno reformista. Así lo habían advertido los diplomáticos británicos residentes en el país desde los primeros días de la sublevación: «La verdad sobre España era que hoy no existía ningún Gobierno. De un lado estaban actuando las fuerzas militares y de otro se les oponía un Soviet virtual» (21 de julio). Esa naturaleza subversiva real —ya que no formal— del bando republicano vedaba de facto cualquier ayuda directa o indirecta británica al gobierno español y hacía preferible la victoria, cuanto primero mejor, de las fuerzas militares insurgentes para salvaguardar el orden y la propiedad en España (incluyendo las cuantiosas inversiones británicas en el país y la seguridad de la base naval de Gibraltar). </p><p>El segundo motivo de esa neutralidad absoluta e incondicional radicaba en la política general de apaciguamiento (Appeasement Policy) en Europa practicada por Gran Bretaña desde el inicio de la grave crisis económica de 1929. El objetivo esencial de dicha política consistía en evitar cualquier nuevo conflicto entre el extenso y disperso Imperio británico y las tres potencias revisionistas del statu quo que amenazaban su seguridad: Japón en el Extremo Oriente, la Alemania nazi en Europa central e Italia en el Mediterráneo. Aterrados por la sangría humana y económica de la primera guerra mundial, los gobernantes británicos pretendían negociar con esas potencias reajustes en el statu quo como mal menor siempre preferible a una nueva confrontación general. La aguda conciencia de vulnerabilidad estratégica, debilidad económica y desventaja diplomática respecto a 1914‑1918 (ya no cabía contar con la ayuda de Estados Unidos, replegados en el aislacionismo, ni de Rusia, convertida en una amenazante Unión Soviética) aconsejaba transitar la vía del apaciguamiento de Italia (la potencia más débil) y Alemania (la más cercana y poderosa) para evitar así su potencial confluencia hostil. No en vano, los dirigentes británicos creían que incluso si esa guerra pudiera ser librada y ganada (con ayuda de una debilitada Francia), también provocaría irreversibles pérdidas para la posición económica, militar e imperial del Reino Unido. Sin excluir, además, las posibilidades que se abrirían con el conflicto bélico a la expansión del comunismo y la revolución por todo el mundo (propósito atribuido en Londres a los dirigentes soviéticos a pesar de su reciente política de cooperación con las democracias iniciada en 1934).</p><p>Habida cuenta de las sólidas razones de esa política de apaciguamiento y de la interpretación oficial sobre la crisis española, no resulta sorprendente que las esforzadas tentativas de Azcárate apenas lograran modificar la actitud gubernamental británica. Entre otras cosas, porque la política de no intervención británica en la guerra española constituía en realidad la aplicación regional y específica de su política general de apaciguamiento en Europa y se acoplaría sistemáticamente a los parámetros establecidos por dicha política hasta su mismo desplome en vísperas de la segunda guerra mundial. Por eso, de nada servían frente a ese fundamento las reiteradas denuncias de Azcárate sobre los peligros de la intervención italogermana o las repetidas garantías de contención del comunismo y voluntad de independencia de la República respecto a la URSS (cuyo crucial apoyo militar comenzó a llegar en octubre de 1936). En esencia, los gobernantes británicos consideraron que esa intervención de Italia y Alemania, aparte de favorecer el deseable triunfo de un bando contrarrevolucionario, no pondría en cuestión a largo plazo los intereses políticos, estratégicos y económicos del Reino Unido en España. No en vano, los hipotéticos riesgos al respecto siempre podrían contrarrestarse por los abrumadores recursos disponibles en caso de emergencia: el poder de atracción de la libra esterlina para encabezar (o frustrar) la necesaria reconstrucción económica posbélica española; y el poder de disuasión de la flamante Royal Navy, con capacidad dual para bloquear y estrangular las costas y archipiélagos españoles o para protegerlas y garantizar sus comunicaciones internas y externas. Mientras llegaba el momento de poner en práctica ambos recursos (el clásico dúo conocido como the carrot and the stick: el palo y la zanahoria), el Acuerdo de No Intervención y su Comité correspondiente establecido en Londres permitían salvaguardar los principales objetivos diplomáticos británicos en el conflicto: confinar la lucha dentro de España y, a la par, refrenar la intervención del aliado francés en apoyo a la República, evitar el alineamiento con la Unión Soviética y eludir el enfrentamiento con Italia y Alemania por su apoyo a Franco. Así lo había definido muy tempranamente el anciano primer ministro, Stanley Baldwin, en su única directriz política a su joven secretario del Foreign Office, Anthony Eden: «De ningún modo, con independencia de lo que haga Francia o cualquier otro país [léase: Italia o Alemania], debe meternos en la lucha al lado de los rusos».</p><p>La llegada de Azcárate a Londres como embajador (tomó posesión de su cargo el 13 de septiembre de 1936) coincidió con la primera protesta del gobierno republicano ante su homólogo británico contra los dañinos efectos que el Acuerdo de No Intervención estaba causando a su esfuerzo bélico. El gabinete de Giral había aceptado a regañadientes las cláusulas de dicho acuerdo plegándose al requerimiento de las autoridades francesas y como supuesto mal menor para atajar el apoyo italogermano a los insurgentes. Sin embargo, desde principios de septiembre de 1936, en vista de su fracaso para lograr ese fin primordial, el nuevo gobierno frentepopulista presidido por Francisco Largo Caballero comenzó a exigir su anulación y la restitución de su derecho exclusivo a comprar armas en los mercados continentales. Pero la fuerza de su argumentación legal no lograría modificar la actitud oficial británica ya cristalizada. El funcionario encargado de los asuntos españoles en el Foreign Office reconoció en privado el 10 de septiembre: </p><p><em>... las consecuencias políticas de conceder al gobierno legal las facilidades que indudablemente le corresponden habrían sido demasiado graves para exponerse a ellas. Varios gobiernos de países pequeños han apreciado que «No Intervención», de hecho, significa denegar al gobierno legítimo los medios para combatir una rebelión. </em></p><p>Corroborando ese juicio, sir George Mounsey, subsecretario adjunto encargado de Europa occidental, apuntó igualmente los motivos que habían dictado el desahucio del gobierno republicano y la preferencia furtiva por la victoria insurgente: </p><p><em>Aunque es verdad que desde un punto de vista legal el gobierno español tiene razón, es innegable que, de hecho, si bien no en teoría, se trata de un gobierno que había dejado de gobernar desde mucho antes del inicio de esta rebelión. Lo único que hacían era ceder constantemente a las demandas extremistas de una clase obrera desenfrenada, y eran incapaces de mantener el orden a menos que satisficieran esas demandas. Además, no fue un estímulo para que las potencias civilizadas ayudasen al gobierno español el hecho de que este, cuando estalló la rebelión, procediese inmediatamente a armar a todos los obreros y chusma, incluyendo a jóvenes irresponsables, con las consecuencias que estamos viendo: brutalidades salvajes y contrarrepresalias.</em></p><p>Azcárate pudo comprobar pronto las insuperables dificultades con que se enfrentaba en los ámbitos oficiales británicos. El 21 de septiembre tuvo su primer contacto formal de envergadura. En aquella ocasión, expuso ante lord Cranborne, subsecretario parlamentario del Foreign Office, los fines de su misión en Londres:</p><p><em>... eliminar los malentendidos con respecto al carácter del gobierno español y, si es posible, inducir al gobierno de Su Majestad a revocar su política de no intervención y ejercer su influencia contra los rebeldes. </em></p><p>El juicio reservado anotado en el Foreign Office sobre esa declaración de intenciones refleja la honda desconfianza británica hacia la causa de la República y la naturaleza casi imposible del objetivo diplomático del embajador: </p><p><em>El señor Azcárate pronto se dará cuenta de que no hay ninguna esperanza de que pueda inducir al gobierno de Su Majestad a revocar su política de no intervención para tomar partido por el gobierno español.</em></p><p>El embajador reiteró infructuosamente sus argumentos ante el propio Anthony Eden, titular del Foreign Office, el 15 de octubre, en su primera entrevista oficial. Para entonces, la decisión soviética de apoyar militarmente a la República había acentuado las prevenciones británicas respecto a la naturaleza revolucionaria del bando gubernamental. De igual modo, había hecho más urgente para Londres la preservación del confinamiento del conflicto logrado por la no intervención, a fin de evitar todo alineamiento con la URSS, atajar cualquier posible enfrentamiento con Italia y Alemania, y posibilitar así la ejecución inalterada de la política de apaciguamiento en curso. Azcárate trató de apaciguar esos temores y modificar esa neutralidad incondicional. Durante los meses de octubre y noviembre de 1936 repitió en varias ocasiones a Eden y Cranborne que la República luchaba por preservar un régimen democrático sin veleidades revolucionarias ni dependencia de la URSS. También insistió en que el recurso de la República a la ayuda soviética era «su última carta» para evitar la inminente derrota militar y estaba motivado por la ausencia de apoyo directo anglo‑francés. Sir Robert Vansittart, subsecretario permanente del Foreign Office, anotaría la siguiente impresión sobre las reiteradas gestiones del embajador negando el carácter revolucionario de la causa republicana:</p><p><em>Es inútil que el señor Azcárate recolecte información para desmentir la acusación de actividades de la Comintern en España antes de la insurrección. Las hubo en abundancia y a gran escala.</em></p><p>Significativamente, los contactos del embajador con las autoridades británicas quedaron reducidos durante la guerra a aquellos cargos oficiales a los que tenía acceso potencial en virtud de su condición de legítimo representante diplomático acreditado. Azcárate señala en sus memorias que nunca tuvo oportunidad, ocasión o invitación para entrevistarse con el <em>premier </em>del Reino Unido: </p><p><em>Ni con Stanley Baldwin, primer ministro durante los primeros meses de mi misión, ni con su sucesor, Neville Chamberlain (primer ministro desde mayo de 1937), tuve ninguna clase de contacto, ni relación oficial ni personal. </em></p><p>El embajador también subraya que esa falta de relaciones no era privativa de los medios oficiales no estrictamente diplomáticos, sino que se extendió en gran medida por todo el ámbito político conservador británico. Al respecto, es ilustrativa una anécdota relatada en sus memorias y relativa a uno de los más prestigiosos parlamentarios y exministros del Partido Conservador, Winston Churchill: </p><p><em>Un signo inequívoco de esto lo tuve en el incidente que se produjo a los pocos días de mi llegada a Londres, cuando, al final de uno de los innumerables banquetes a que tiene que asistir un embajador en Inglaterra, lord Cecil of Chelwood, a quien me unían lazos de respetuosa amistad creados en la Sociedad de Naciones, intentó presentarme a Winston Churchill; al oír que se trataba del embajador de España, rojo de ira y sin estrechar la mano que yo instintivamente le tendía, Churchill declaró que no quería tener relación alguna conmigo y se alejó murmurando entre dientes: «sangre, sangre...».</em></p><p>Ambos hechos no pueden ser más reveladores de la deliberada voluntad oficial británica de marcar distancias con el representante de un gobierno sospechoso y perturbador. Así lo demuestra, por otra parte, la facilidad con la que paralelamente el duque de Alba logró acceso a las más altas instancias políticas y oficiales de Gran Bretaña, a pesar de su condición de representante informal de las autoridades insurgentes (estatuto oficializado en noviembre de 1937). Entre otros interlocutores de Alba en distintas reuniones privadas o fiestas sociales de la aristocracia cabe mencionar al propio rey Jorge VI, a Neville Chamberlain y a un amplio abanico de ministros, exministros, diputados y lores del mundo político y social del conservadurismo británico de la época. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 May 2026 04:00:24 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ángel Viñas / Enrique Moradiellos]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Al servicio de la democracia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francisco Franco,Franquismo,Guerra civil,Guerra Civil española,Diplomacia,Libros]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Música popular]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/musica-popular_1_2185439.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/671143d5-9f3b-48ef-b8b3-1580012724e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_1021891.jpg" width="643" height="362" alt="Música popular"></p><p><strong>Liliputienses. 2026</strong></p><p>El nuevo libro del poeta <strong>Juan Bello Sánchez</strong> (1986), Premio de Poesía Joven RNE en 2014, se titula <em><strong>Música Popular </strong></em>y ha sido publicado por la editorial cacereña Liliputienses. Es un libro pequeño, cabe en la palma de una mano no muy grande, pero sus poemas rebosan significados y no acaban nunca de cerrarse. Y es que lo que consigue el escritor gallego con pinceladas como esta:</p><p><em>«</em><em><strong>Una sensación de asombro</strong></em></p><p><em> Una mujer riega las plantas de su terraza </em></p><p><em> con una pequeña regadera de plástico. </em></p><p><em> Las plantas sienten algo, </em></p><p><em> sin entender. Después</em></p><p><em> se pierden en el aire»</em></p><p>es llevar al lector a una realidad que no está acostumbrado a habitar, desarticula su mundo porque Bello Sánchez no habla de un mundo ordenado y asumible, abre la puerta a pequeñas situaciones despegadas del mundo lógico. Imagino, querido lector, que estarás pensando: «vale, otro libro de haikus, con ese rollo filosófico oriental», pero no es eso. O no es eso solo, al menos. <em>Música popular </em>no se cierra a ningún horizonte.</p><p>Alrededor de 60 poemas, diminutos, de unos 5 o 6 versos, Juan juega con las coordenadas esenciales de nuestro mundo, como puede ser el <strong>tiempo</strong>:</p><p><em>«</em><em><strong>Perro Negro</strong></em></p><p><em> El hombre lanza una pelota de goma</em></p><p><em> con todas sus fuerzas. </em></p><p><em> Lo que el perro trae de vuelta, </em></p><p><em> en la boca, </em></p><p><em> es el pasado»</em></p><p>o los <strong>sentidos</strong>:</p><p>«<strong>Deseo de realidad</strong></p><p> Lo real se construye a partir del tacto. </p><p> Mirar es engañar a la mano»</p><p>Entre otras, para desajustarnos el mundo y hacernos reflexionar sobre él. </p><p>Esta propuesta de Liliputienses y Juan Bello, a través del ingenio, la incertidumbre, sostener la lógica sobre el papel, crea un mundo único a través del desajuste de las leyes que rigen en cada poema y con ello se puede entender cierta complicidad con el lector, porque siento que el autor y el lector comparten este pequeño puente cómplice y único que se crea y se destruye en cada texto. </p><p>Me parece muy valiente que el poeta haya decidido apostar por esta belleza incómoda, a paso cambiado, como hicieron antes que él <strong>Octavio Paz</strong> y <strong>William Carlos Williams</strong>, por ejemplo. ¿Y por qué se titula <em>Música popular</em> este libro? Pues yo siento que tiene más de música que de popular, una música que une los pedazos de una realidad oculta y que muchas veces se nos escapa. Pero también es popular porque cualquiera está atravesado por las diagonales que tensan el libro, nadie escapa a sus ejes y por lo tanto todos somos partícipes del juego de cambiar las reglas. </p><p>Me despido de esta breve reseña con este y que sirve como resumen de lo que ha significado para mí la lectura de <em>Música Popular</em>:</p><p><strong>Todo está roto</strong></p><p><em>La verdad es un jarrón.</em></p><p><em> Un jarrón puede caer al suelo</em></p><p><em> y romperse.</em></p><p><em> Si junto los pedazos </em></p><p><em> obtengo otra cosa. </em></p><p><em> La memoria es asimétrica. </em></p><p><em>*</em><em><strong>Jorge García Torrego</strong></em><em> es periodista, bibliotecario y escritor. Cuenta con seis libros publicados y desde 2012 publica reseñas literarias en diversos medios.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Apr 2026 04:01:14 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Jorge García Torrego]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Música popular]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Escritores,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El cielo y las ruinas. Guerra, fascismo y revolución (de 1914 a la guerra de España)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/cielo-ruinas-guerra-fascismo-revolucion-1914-guerra-espana_1_2184665.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d5f7c893-9324-4473-a120-e98173a2e326_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El cielo y las ruinas. Guerra, fascismo y revolución (de 1914 a la guerra de España)"></p><p>Entre 1914 y 1936, Europa experimentó una guerra de consecuencias devastadoras, una oleada revolucionaria y un fenómeno novedoso, el fascismo, que idealizaba la guerra y vino para ajustarle las cuentas a la revolución. De 1936 a 1939 la península ibérica atrajo y produjo a escala (y a su modo) estos conflictos globales. En España, entonces, se condensó una época. Este libro es una historia de Europa que acaba en España. </p><p>La trama se hilvana con personas de carne y hueso, hombres y mujeres protagonistas de aquellos acontecimientos europeos que luego llegaron a la guerra de España como asesores militares, diplomáticos, brigadistas, intelectuales o periodistas: vidas que atravesaron la historia y vidas atravesadas por la historia. Esta obra compone el gran friso de un pasado, de cielo y ruinas, que ayuda a pensar nuestro tiempo.</p><p><a href="https://www.akal.com/libro/el-cielo-y-las-ruinas_54989/" target="_blank" ><em>El cielo y las ruinas. Guerra, fascismo y revolución en Europa (de 1914 a la guerra de España)</em></a><em> </em>es un recorrido por la convulsa historia de Europa a través de personas excepcionales que llegaron a la guerra de España. Un título que acaba de llegar a las librerías  de la mano de <a href="https://www.akal.com/" target="_blank" ><strong>Akal</strong></a><strong> </strong>y del que, por su interés, reproducimos en exclusiva a continuación un fragmento escogido por el propio autor, <strong>Juan Andrade</strong>, para nuestros lectores.</p><p>__________________________________________________________________</p><p><strong>Extracto de la Introducción. </strong></p><p><strong>INTRODUCCIÓN </strong></p><p><strong>Cielo y ruinas </strong></p><p>En 1914 arrancó la Gran Guerra, un cataclismo de proporciones hasta entonces desconocidas. El camino a la contienda pudo sortearse, pero luego no se encontró terapia a sus secuelas. En 1917 estalló en la Rusia de los zares una revolución social que prometía un horizonte de igualdad y emancipación. Tras una guerra civil devastadora, aquella revolución se acabó haciendo Estado. Como toda revolución, tuvo causas endógenas y singulares, pero fue también la manifestación de un fenómeno global. De 1918 a 1921, una oleada revolucionaria se extendió por Europa, anegando países derrotados en la Gran Guerra. Fue aplastada, contenida o drenada, según los lugares. No llegó a tumbar la arquitectura de aquellos Estados, pero se filtró a sus instituciones y amenazó con volver. Su reflujo abrió espacio a un nuevo movimiento político, el fascismo, que idealizaba la guerra y prometía acabar con la revolución social para siempre. Se propuso, además, acabar con los derechos y libertades fundamentales; a sus ojos, una oportunidad para la corrupción y una vía expedita a la revuelta. En un contexto de crisis el fascismo prometió su propia revolución: el renacimiento de la nación por medio de la fuerza. </p><p>Sin embargo, tanto en Italia en 1922 como en Alemania en 1933, llegó al poder por medio de pactos con las derechas tradicionales. En España, en el verano de 1936, una parte del ejército se sublevó contra el régimen constitucional de la República con el respaldo de las derechas viejas y nuevas. Desencadenaron una revolución y provocaron una guerra que ganaron gracias al apoyo de <strong>Hitler </strong>y <strong>Mussolini</strong>, mientras construían un régimen que se fascistizaba sobre la marcha. En la guerra de España intervino también la URSS, el Estado surgido de la revolución de 1917, y a España llegaron miles de voluntarios “a luchar contra el fascismo”. Muchos habían combatido en la Guerra del 14, habían protagonizado las revoluciones de postguerra y se habían exiliado de países fascistas. Como tantas veces se ha dicho, la Guerra de España reprodujo a escala un conflicto global y fue, a la vez, su principal escenario. En España, entonces, se concentró el mundo. Como se ha señalado con menos frecuencia, a España llegaron las experiencias de los últimos 25 años. En España, entonces, se condesó una época.</p><p>Este libro es una historia de Europa que acaba en España. Atraviesa varios escenarios continentales: las trincheras de la Primera Guerra Mundial en Francia; las calles de Petrogrado y las estepas rusas donde se enfrentaron rojos y blancos; las barricadas de la revolución en Berlín, Múnich o Budapest; las fábricas ocupadas de Turín y los barrios en huelga de Londres; el paredón, la cárcel y el exilio a los que fueron condenados aquellos revolucionarios; los despachos de la Komintern en Moscú donde gestionaron su derrota; la marcha de <strong>Mussolini </strong>sobre Roma; los desfiles nazis en Nuremberg. Y esta historia se ubica en varios lugares de España que a la postre se solaparon con aquellos escenarios: el paso del Estrecho, la Ciudad Universitaria de Madrid, las colectividades en Barcelona, las sedes de los partidos del Frente Popular en Valencia, las visitas al despacho de Franco en Salamanca, los teatros donde los intelectuales lazaron sus arengas, la base de las Brigadas Internacionales en Albacete, la cárcel de Sevilla, una carretera perdida de Huesca, una cala en Ibiza, tantos pueblos y ciudades bombardeados. </p><p>Este libro es una historia de agentes colectivos y nombres propios, una historia de vidas atravesadas por la historia y de personas que atravesaron la historia. Las personas que hemos seleccionado van apareciendo en todos esos escenarios europeos hasta llegar a España […]</p><p><strong>Gran Guerra </strong></p><p>La Gran Guerra no fue la explosión inevitable de una atmósfera ciertamente inflamada, ni la detonación del polvorín de Europa por efecto de una chispa puntual. Hubo una cadena de decisiones que los gobernantes trenzaron con su ideología y sus cálculos de oportunidad, con los automatismos de los protocolos de asistencia mutua y con reacciones improvisadas a las decisiones de sus adversarios. Atisbaron en algún momento el cataclismo que se les podía venir encima, pero pensaron que podían conjurarlo o no se lo creyeron del todo. Tenían elementos de juicio para deducir racionalmente la dimensión de la catástrofe, pero esa dimensión sobrepasaba la capacidad asimilativa que suele proporcionar la experiencia pasada, y se confiaron a ella. Para llevar a sus países a la guerra tuvieron que seducir a los desconfiados y reprimir a los disidentes, anticipar la guerra dentro de sus países con propaganda y fuego. El asesinato en París del socialista <strong>Jean Jaurés </strong>puede leerse como el pistoletazo de salida. Su asesino, <strong>Raoul Villain</strong>, aparecerá y reaparecerá en esta historia […]</p><p><strong>Revolución   </strong></p><p>De 1917 a 1921, con coletazos importantes hasta 1923, una oleada revolucionaria cubrió buena parte de Europa. La influencia de lo acontecido en Rusia sobre estos procesos resultó notable, pero la revolución no fue un fogonazo que vino de oriente, sino una sustancia presente en toda Europa, sobre la cual los hechos de octubre en Petrogrado, o las interpretaciones que de ellos se hicieron en cada lugar, funcionaron, en todo caso, como levadura o reactivo. La revolución fue el gran fenómeno global de la Europa de posguerra, atravesó fronteras nacionales y produjo experiencias homólogas. Entre los distintos escenarios hubo contagio y sobre todo simultaneidad, emulación y sincronía. Un fenómeno común fue la autoorganización de obreros y soldados en Consejos, instituciones autónomas que combinaban la democracia directa con la representativa en distintas esferas de la vida social. Sin embargo, estos procesos revolucionarios acabaron revelando el peso de la historia en cada lugar, difiriendo en su derrota: la República de Weimar en Alemania, la dictadura reaccionaria de <strong>Horthy </strong>en Hungría o la Italia fascista de <strong>Mussolini</strong>. En España la impugnación social al régimen de la Restauración se clausuró con la dictadura de <strong>Miguel Primo de Rivera</strong> […] </p><p><strong>Fascismo</strong></p><p>El fascismo surgió como nostalgia de guerra cuando la guerra había acabado; como deseo de revertir sus resultados; como sublimación de la guerra en la política; como recreación a escala de sus ideales, procedimientos y estética. La guerra atravesó al fascismo como inercia, simulacro y horizonte. Tuvo su origen en la guerra y encontró en la guerra su destino. El fascismo conectó con los estados de ánimo de un tiempo de crisis, del miedo al odio, de la necesidad de protección a la de redención. Ofrecía seguridad frente a los mismos temores que azuzaba, y descargaba la frustración general sobre varios estereotipos: el especulador, el degenerado, el bolchevique, el judío. </p><p>El fascismo demostró una extraordinaria capacidad comunicativa. Combinó la violencia con la seducción. Nació entre las trincheras y las rotativas. Se lanzó a un activismo propagandístico frenético, amplificado por medios de comunicación propios y privados, que lo naturalizaron. Luego, donde llegó al poder, puso el aparato del Estado al servicio de la propaganda. El fascismo inventó emblemas, cánticos y gestos, y se apropió de algunos de la izquierda para disputarle sus bases. Puso en marcha rituales cohesivos de iniciación, homenaje a los mártires y culto al líder. En la conocida expresión de <strong>Walter Benjamin</strong>, el fascismo produjo una “estetización de la política”, mucho más que una escenografía atractiva. Los mítines y desfiles ofrecían una experiencia virtualmente integradora que prefiguraba un horizonte de grandeza; generaban en sus participantes sensación de comunión y elevación. Era una forma de restañar a nivel simbólico la desigualdad material del capitalismo y de proporcionar una vivencia sublime en un tiempo de crisis. Tenían, además, un efecto performativo capaz de crear la realidad escenificada: los desfiles paramilitares por las calles de Nuremberg enlazaron con la movilización militar hacia los frentes de la Segunda Guerra Mundial […]</p><p><strong>España </strong></p><p><strong>Hitler </strong>quería atenazar a Francia y disuadirla de cualquier aproximación a la URSS, pero de cara a impulsar un programa de dominación en Europa conforme a parámetros ideológicos, que necesitaría de regímenes afines y colaboracionistas. <strong>Goebbels </strong>justificó su apoyo a Franco con la baza ideológica de la lucha contra el comunismo internacional, que, insistía, acababa de poner una pica en España. El comunismo funcionó en el discurso nazi como un espantajo, respondía a una paranoia y expresaba una sinécdoque. <strong>Hitler </strong>agitó el miedo al comunismo para acercarse al mundo conservador británico; se sugestionó con el fantasma del comunismo que tanto invocaba; y nombró con el término comunismo un peligro real y más amplio del que éste formaba parte: la existencia de coaliciones antifascistas que pudiera cundir de ejemplo en otros lugares y traducirse a escala internacional en alguna forma de avenimiento de la URSS con otros países. Intervino por razones añadidas: probar sobre el terreno el armamento y las técnicas que emplearía en la guerra de Europa y obtener beneficios por la ayuda militar concedida a crédito a cambio de explotaciones mineras y relaciones comerciales preferentes. España fue un laboratorio y una inversión. </p><p>El apoyo militar de la URRS resultó crucial para que la República pudiera resistir. La intervención militar de Italia y Alemania fue determinante para la victoria de Franco.<strong> </strong>Si se compara la ayuda recibida, la desventaja resulta patente. En resumen, el armamento italioalemán llegó antes, lo hizo con más facilidad y regularidad, se mantuvo hasta el último momento y, aunque la calidad fue similar, fue superior en cantidad. La desventaja aumentó porque el ejército de Franco, unido y formado por militares profesionales, supo sacarle mayor rendimiento. La España de Franco funcionó al contrario que la fragmentaria y caótica rusia de los ejércitos blancos.  </p><p>En las Brigadas Internacionales había mujeres como nuestras protagonistas <strong>Lise London</strong> y <strong>Teresa Noce</strong>. Representaban dos perfiles de mujeres del movimiento comunista. Lise era una trabajadora de su aparato administrativo: gestionaba, traducía, organizaba. Estaba a entera disposición de la causa y decidió venir a España embarazada. <strong>Teresa Noce</strong> era una mujer de poder, una dirigente comunista. En España editó el periódico de los brigadistas italianos, trasladó directrices, apaciguó conflictos, reprendió disidencias e insufló ánimo. Como veremos, en las Brigadas internacionales se cruzaron las vidas de varios protagonistas de este libro, algunas vidas extraordinarias que se resisten a la pose descreída o la asepsia fingida de ciertas narrativas académicas.</p><p>La Guerra de España produjo debates ricos acerca de la función de la palabra en la guerra. En un extremo, estaba la esperanza en la palabra como arma en sí misma de transformación. En el otro, la conciencia de que al fascismo no se le derrotaría con manifiestos y poemas, sino con aviones y tanques. Entre medias un sinfín de mediaciones y sublimaciones: la escritura como arenga o como mira telescópica del fusil. <strong>Bertolt Brecht </strong>escribió <em>Los fusiles de la Madre Carrar,</em> una obra de teatro sobre la guerra de España para demostrar que no había otra opción que empuñar las armas, pero no llegó a poner un pie en España<strong>. Ludwig Renn</strong> dejó la literatura para combatir en España, pero pidió a los intelectuales que hicieran lo que mejor sabían hacer, escribir. La guerra generó una ansiedad extrema en los intelectuales revolucionarios. En los que escribieron provocó sensación de impotencia y miedo a salirse del texto, una forma de “malestar en la cultura”. En los que combatieron, dejó un anhelo por la palabra en ese mundo de violencia que despreciaban, un malestar en la guerra. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Apr 2026 04:01:14 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Juan Andrade]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El cielo y las ruinas. Guerra, fascismo y revolución (de 1914 a la guerra de España)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Escritores]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[En la costa este de Esther García Llovet]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/costa-esther-garcia-llovet_1_2184480.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a9396f95-82e5-440d-b826-0492d201a08a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En la costa este de Eshter García Llovet"></p><p><strong>Anagrama, Barcelona, 2025.</strong></p><p>Esta peculiar novela, si es que a estas alturas de la historia del género alguna interesante no lo es, ocupa 157 páginas, y se compone de 40 capítulos, todos breves y algunos muy breves. Así, por ejemplo, el capítulo 14 solo se compone de 6 líneas (p. 54), y el 22 ocupa media página (p. 80). Está narrada en tercera persona, por un narrador omnisciente que mantiene una distancia irónica con los hechos, pero al que le gusta valerse de lo sentencioso (“El amor es lo único que se cuenta mal”, p. 76).</p><p>Lo que se cuenta, en definitiva, es la relación que entablan cuatro personajes: el Primo, por un lado; las gemelas <strong>Navarro</strong> y <strong>Romana Romano</strong>, por otro. La trama, la acción y el mínimo diálogo, diría que tienen menos importancia que el espacio y la configuración de los personajes. La acción transcurre durante la temporada baja en un resort de lujo, llamado Zen Gardens, situado en Villajoyosa, con sus apartamentos, su piscina, un falso jardín salvaje y numerosos operarios marroquíes, rumanos y dominicanos, sin voz ni presencia. Cerca se encuentra una misteriosa villa privada, compuesta por bungalós, Villa Serra se llama, situada en “el corazón del corazón de la selva”, aunque nadie parece saber dónde está, hasta que en un momento dado los personajes acceden a ella y asisten al rodaje de un anuncio, con sus guapos modelos, ella y él. La disparatada historia que se cuenta en el anuncio funciona en el conjunto como un relato intercalado.</p><p>Los personajes transitan por polígonos industriales, museos vacíos, restaurantes de comida basura y otros no lugares, frecuentes en el desconcertante mundo actual. El caso es que se trata de una novela coral, aunque sea el <strong>Primo </strong>el protagonista, quien en realidad se llama <strong>Alex</strong>, chico para todo en el hotel. En cuanto a los personajes, apenas nada sabemos de su pasado y resultan tan peculiares que se mueven por otra lógica, como los que suelen aparecer en las novelas de la autora. </p><p>Con el <strong>Primo</strong>, conviven, por llamarlo de alguna manera, las gemelas <strong>Gran </strong>y <strong>Petit</strong>, las hermanas Navarro, esta última con problemas de peso; niñas bien, aunque de poca monta (su origen familiar se cuenta al final), sablistas y gorronas. Pero, además, con menos protagonismo, desfilan <strong>Romana Romano</strong>, italiana que habla español con acento andaluz; <strong>Oliver</strong>, el barman, un artista tallando el hielo; el viejo <strong>Mónico Molinari</strong>, comedor de aceitunas, que no de <em>olivas</em>, como él las llama, a la catalana; <strong>Cicely</strong>, <strong>Paquete</strong>, el repartidor del vídeo y, finalmente, Ripley, la azafata. Todos ellos, singulares en sí mismos y en el peculiar conjunto humano del que ocasionalmente forman parte.</p><p>En esta historia ocurre de todo, digamos y, en esencia, nada sucede, aunque de pronto un ciervo muy joven bebe agua en la piscina, “esa es la magia de la noche” (p. 65), nos dice el narrador, aparece un oso salido de quién sabe dónde o, en varias ocasiones, un caballo blanco, del que comenta el narrador: “Es un poco unicornio, el caballo este” (p. 132). El caso es que los personajes van y vienen: se meten en el cuerpo todo lo que les apetece, juegan a las cartas, al mus (suele ganar el <strong>Primo</strong>), a la <em>Play</em> o al minigolf, toman el sol, pretenden lucirse en bikini (puede ser “amarillo fosforescente”), se aburren, viajan a lugares cercanos y van de compras... El Primo, entre dimes y diretes, y cierta timidez, desea a <strong>Petit</strong>, sin demasiada fortuna, aunque ella le da falsas esperanzas. Quizá por ello, la autora, en una entrevista, ha definido su novela como “de pasiones inconclusas”, y diría también que ocasionales, pues Petit mantiene relaciones con el barman. El Primo, además, sufre el chantaje del viejo <strong>Mónico</strong>, lo que descubriremos cuando esté muy avanzada la acción. El caso es que, tras la huida del paraíso que se supone que es un resort de lujo, en el desenlace de la narración, las tres mujeres continúan sus andanzas en el aire, pero eso dejo que lo descubran ustedes por su cuenta.  </p><p>Están latentes las diferencias sociales; adquieren protagonismo las marcas de moda, el gusto hortera, el brilli brilli, signo de los tiempos; y el léxico inglés (¡sin que falte el empalagoso <em>Enjoy</em>!), que la catetería nacional y los complejos vienen asumiendo. A todo ello se suman las alusiones tanto a la alta cultura, como a la cultura popular, ya sea en el caso del cine, la literatura (el viejo lee las <em>Meditaciones</em>, de <a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/estoicismo-marco-aurelio-vuelto-liberarnos-hoy-seamos-esclavos_1_1664725.html"  >Marco Aurelio</a>), ya de la música (el Primo silba la primera de las <em>Variaciones Goldberg</em>), la pintura (el narrador alude a los bodegones de <strong>Sánchez Cotán</strong>) o la arquitectura, entre hortera y brutalista.  </p><p>Con esta novela, la autora cierra la llamada <em>Trilogía de los países del Este</em>, de la que también forman parte dos novelas anteriores, <em>Spanish Beauty</em> (2022) y <em>Los guapos</em> (2024). El título general me recuerda a los <em>Cuentos del lejano oeste </em>(2003), de <strong>Luciano G. Egido</strong>. Si el oeste era la Salamanca cercana a Portugal, el este bien puede ser el levante español. Por lo que respecta al resto, poco tienen que ver los microrrelatos y cuentos de Egido con las novelas de nuestra autora.  </p><p>Una de las virtudes de las narraciones de <strong>Esther García Llovet </strong>es que no se parecen a ningunas otras. Empezando por la utilización que hace del humor, de la ironía. Véase, al respecto, los comentarios que el narrador le dedica a la belleza. Así, comenta que la belleza estriba en poder decidir; véase las irónicas líneas que siguen sobre lo que te da la belleza, pero también lo que señala sobre los guapos y feos, o a lo que llama “el alpiste de la Generación Z” (pp. 118 y 124). </p><p>He dejado para el final una pregunta que me ha rondado durante toda la lectura de la novela: ¿quiénes son <em>las jefas </em>del título? Es probable que todos los personajes femeninos, pero diría que, sobre todo, las gemelas, <strong>Romana </strong>y la azafata <strong>Ripley</strong>, quien parece concederles el último capricho. Pero tengamos en cuenta que los títulos de la autora no son referenciales y, más que aclarar, añaden siempre cierta dosis de misterio al conjunto.  </p><p>Esther García Llovet es una escritora que tiene un mundo propio, diría que auténtico, si la palabra no estuviera tan manoseada, un estilo y un fraseo diferente. Le gusta jugar con el lenguaje (el narrador nos dice que <em>cuando el viejo se aburre, mata moscas con el rabo</em>), con el que nos muestra unas conductas extravagantes, aunque no por ello resulten menos reales, visto lo visto en el mundo actual. En fin, no hay más que salir a la calle y observar la realidad, los tipos humanos, su puesta en escena, para darse cuenta de en qué se ha detenido la mirada de la autora, pues ha querido contar historias que otros narradores no han sabido ver, ni son capaces de imaginarse como también hace ella.   </p><p>Mientras Esther García Llovet intenta rodar una película, o consigue que le encarguen un guion (¿por qué no para la serie <em>The White Lotus</em>, que algo tiene que ver con la novela que nos ocupa?), y que se ruede (“con los guiones sí se gana dinero”, le gusta repetir), el plan B —valga el topicazo por una vez— consiste en escribir y publicar singulares novelas. A la vista del panorama general, de los libros que encumbran los medios, con el dicharachero <a href="https://www.infolibre.es/cultura/libros/david-ucles-creo-arte-crear-esperanza-necesaria-tiempos-oscuros_1_2140594.html"  >David Uclés</a> a la cabeza, bienvenidas sean novelas como esta, en que ni la trama ni los personajes ni los escenarios son los habituales.</p><p><em><strong>*Fernando Valls</strong></em><em> es catedrático de Literatura Española y crítico literario.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Apr 2026 04:01:14 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Valls]]></author>
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      <media:title><![CDATA[En la costa este de Esther García Llovet]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Escritores,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Helena Resano debuta como novelista con 'Las rutas del silencio': "El mayor error de una sociedad es el olvido"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/helena-resano-debuta-novelista-rutas-silencio-mayor-error-sociedad-olvido-historia_1_2185500.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d3851f0f-c8a0-45c5-bfca-2f426f920004_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Helena Resano debuta como novelista con 'Las rutas del silencio': "El mayor error de una sociedad es el olvido""></p><p><a href="https://www.infolibre.es/autores/helena-resano/" target="_blank">Helena Resano</a> (Pamplona, 1974) recibió en 2020 un mensaje a través de Instagram de un desconocido que le preguntaba por sus <strong>orígenes</strong>. Su nombre, <strong>Jean François Resano</strong>, despertó en ella un interés que creció cuando él le contó que su tatarabuelo había emigrado muchos años atrás desde un pequeño <strong>pueblo navarro</strong> hasta <strong>Biarritz</strong>. Sus descendientes, tiempo después, justo antes de la Segunda Guerra Mundial, crearon la empresa <strong>Transportes Resano S.A.,</strong> que llegó a contar con más de 500 camiones y rutas por Francia, Bélgica, Portugal y España antes de ser vendida en el 2000. Sin saberlo, esos camiones que la periodista había visto tantas veces por las autopistas francesas escondían una <strong>historia profundamente personal</strong>.</p><p>La historia que necesitaba para lanzarse a escribir su <strong>primera novela</strong>, ya en librerías desde hace unos días con el título de <em>Las rutas del silencio</em> (Espasa, 2026), arranca en Navarra —en <strong>Falces</strong>, pueblito del que era natural su padre— a finales de los <strong>años 40</strong>, cuando las consecuencias de la guerra pesaban más que nunca. Desde allí emigra la joven Amalia, acompañada por sus padres, con destino a <strong>Biarritz</strong>, una ciudad también empeñada en recuperar su antiguo <strong>esplendor</strong>, donde ella fundará, efectivamente, una empresa de transportes que terminará expandiéndose por todo el sur de Europa.</p><p>A partir de este viaje al pasado, la novela avanza también en el presente, con una estructura de <strong>dos líneas temporales </strong>que nos lleva a conocer a su hija <strong>Esther </strong>cuando hereda la empresa familiar de transportes que su madre, Amalia, fundó desde la nada. En ese momento, además de los bienes y las responsabilidades, la hija recibe un <strong>legado </strong>muy especial: una serie de <strong>cartas </strong>que le permiten conocer a la verdadera Amalia, hasta entonces llena de <strong>secretos</strong>. Porque nunca es tarde (aunque, desgraciadamente, en ocasiones sí lo sea) para poner voz a los más íntimos <strong>silencios familiares</strong>.</p><p>"La narradora es la propia Amalia, pero el recurso de las cartas lo tomé prestado de<strong> mi propia vida</strong>, porque yo se las llevo <strong>escribiendo a mi hija </strong>desde que fui consciente de que estaba embarazada", cuenta a <strong>infoLibre</strong> Resano. Ha pasado mucho tiempo desde entonces, pues su hija tiene ya 23 años, y todavía no ha leído esas misivas: "En aquel momento me pregunté cómo iba a ser madre, y estas cartas me ayudaron a <strong>entenderme a mí misma</strong>, a plasmar mis miedos y a explicarle a mi hija cómo me sentía, seguramente porque ella, en algún momento de su vida, también se encontrará en esa tesitura".</p><p>Y continúa: "Amalia decide romper ese silencio que ha mantenido durante toda la vida de Esther en un momento muy determinado, un año después de haber <strong>muerto</strong>, porque cree que es cuando su hija va a poder entenderla como madre. Pero sí que es verdad que cuando escribíamos <strong>cartas</strong>, porque ahora ya no lo hacemos y escribimos otras cosas, en ellas te <strong>atrevías </strong>a <strong>confesar </strong>lo que quizás no habías podido decir justo en el momento de irte, de una despedida o de anunciar algo. Esta es la historia de Amalia y Esther, madre e hija, que van a tener que descubrir quiénes son a través de los <strong>silencios </strong>que ambas han mantenido en sus vidas, especialmente Amalia". </p><p>Unos silencios que a veces han sido "para <strong>proteger </strong>y otros para <strong>condenar</strong>", y que surgen de ese "poso" que quedó en tanta gente que intentó "<strong>luchar</strong> por su <strong>vida </strong>y su <strong>prosperidad</strong>, a veces con atajos que no funcionaban". "Y, muchas veces, lo que parecía <strong>ambición </strong>era más batallar por conseguir mantenerse y <strong>sobrevivir </strong>en una época muy complicada, especialmente para la familia de Amalia, que viene de Navarra, de una zona rural en la que cultivaban las tierras de otros y estaban encadenando varias sequías", comenta Resano. Añade,  sin querer desvelar de más, que en esa búsqueda de un futuro mejor aparecen "<strong>personajes</strong> que son claves para ayudarle a que logre formar, al final, otra vida nueva".</p><p>Porque, tal y como recalca la autora, al final el <strong>amor </strong>también resulta clave en esta trama: el de unos padres a una hija, el de la hija a sus padres, el de Amalia hacía Esther. También el amor romántico y el de la <strong>amistad</strong>. Todas estas variantes son un "<strong>hilo conductor</strong> que va ayudando y empujando a los personajes a avanzar y encontrar la salida", pues, en esencia, "están en una<strong> huida hacia adelante</strong>". </p><p>Sin ser autobiográfica, esta novela establece un <strong>paralelismo </strong>con la vida de la periodista y escritora, pues el seguidor de Instagram que propició todo lo demás contactó con ella meses después de la <strong>muerte de su padre</strong>, un hombre ”muy curioso en cuanto al origen del <strong>apellido</strong>” según cuenta Resano. “Por él sabíamos que había muy pocos Resanos en España", explica. Y confiesa: "Pensé; <strong>'Jo, qué rabia</strong>', esta historia <strong>le hubiese encantado a mi padre</strong>".</p><p>Es por ello que <em>Las rutas del silencio</em> es un "<strong>homenaje</strong>" a los orígenes de su padre, y también de su madre, natural de <strong>Tudela</strong>, un "pueblo cercano de una zona de Navarra muy concreta que ahora vive, además, el drama de la <strong>despoblación</strong>". "Y la gente de Falces está enloquecida, dándome las gracias infinitas por haberles puesto en el mapa, porque es un pueblo que cada vez se va <strong>vaciando </strong>más, donde ya no hay negocios ni industria", señala Resano. La autora apunta también que varios capítulos están ambientados en la <strong>Pamplona </strong>en crecimiento de los años 40, mientras "se transformaba en la capital de provincia que es hoy".</p><p>Un viaje a una <strong>España </strong>en <strong>transformación</strong>, pues "no hace falta ser navarro para sentirse un poco <strong>identificado</strong>" con aquella <strong>generación </strong>que reconstruyó el país desde los escombros materiales y emocionales de una guerra que lo hizo todo añicos. "Yo creo que el <strong>error más grave</strong> que puede cometer una sociedad es <strong>olvidar su propia historia</strong> y los errores que se cometieron en el pasado", destaca. Así, la novela sirve también para, de alguna manera, apuntalar una <strong>memoria colectiva</strong> que, viendo lo que ocurre en el presente, parece más frágil de lo que debería.</p><p>"Hay aspectos en los que estamos <strong>a punto de cometer los mismos errores</strong> y te preguntas '¿cómo puede ser?'. Es verdad que no podemos estar constantemente viviendo en el<strong> </strong>pasado, pero sí que hay cosas que hay que <strong>recordar </strong>y <strong>reparar </strong>para no caer en la idea de que ya están superadas", plantea Resano. La autora recuerda, además, que "no hace tanto tiempo" de todo aquello como para que se nos haya olvidado tan flagrantemente. "Estamos hablando de <strong>una generación o dos de distancia</strong>", apostilla.</p><p>Cambiando de tercio, califica de "<strong>maravillosa</strong>" su recién estrenada condición de <strong>novelista </strong>a los 52 años. "Sentirme <strong>novata</strong>, que al mismo tiempo es <strong>curiosa</strong>, es algo que nos mantiene vivos y que yo practico a menudo", asegura, pues a ella le gusta retarse y probarse en ámbitos completamente diferentes al más conocido por todos: "Empecé en el periodismo en 1996 y llevo<strong> 27 años presentando informativos</strong> ininterrumpidamente, pero no me quiero acomodar".</p><p>Por último, anticipa que ya tiene alguna idea en la cabeza para una <strong>siguiente novela, </strong>por ahora lejana, al tiempo que se muestra encantada con el lanzamiento de una<strong> segunda edición</strong> de<em> Las rutas del silencio</em> después de agotar los <strong>15.000 ejemplares</strong> de la primera. ¿Y qué le aporta la ficción a una periodista que lleva tantos lustros contando la realidad en directo? "La ficción no está muy alejada de esa realidad, pero es verdad que <strong>leer </strong>te ayuda a<strong> liberar la mente</strong>, a viajar a otros sitios, a otras épocas. También te ayuda a descubrir otras formas de pensar y a<strong> entender quiénes somos</strong>", concluye.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Apr 2026 04:01:13 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Helena Resano debuta como novelista con 'Las rutas del silencio': "El mayor error de una sociedad es el olvido"]]></media:title>
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      <title><![CDATA[‘Romantasy’, el género que conquistó a las adolescentes y hoy triunfa entre señoras: "Llega hasta más de 50 años"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/romantasy-genero-conquisto-adolescentes-ahora-triunfa-senoras-lega-50-anos_1_2183016.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/55d4e932-58fb-4ddd-9bfe-10fefd43add4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Romantasy’, el género que conquistó a las adolescentes y hoy triunfa entre señoras: "Llega hasta más de 50 años""></p><p>Sus <strong>coloridas estanterías</strong> solían ocupar espacios de <strong>nicho juvenil</strong> algo más <strong>arrinconados </strong>en las librerías, pero, de un tiempo a esta parte, están cada vez más estratégicamente colocadas junto a la entrada, nada más atravesar el umbral. También es mayor su espacio en los <strong>escaparates </strong>y no es casualidad, pues el <em>romantasy </em>—de eso hablamos— se ha convertido en el género que ha conquistado a <strong>millones de lectores</strong> en todo el mundo gracias a un cóctel de ingredientes especialmente adictivo que incluye, principalmente, <strong>romance, sexo, fuerzas sobrenaturales</strong> y <strong>fantasía</strong>.</p><p>"Es un <strong>verdadero fenómeno</strong>. Los libros que nosotras estamos ahora publicando se están moviendo <strong>entre 30.000 y 50.000 ejemplares</strong> vendidos. Por ejemplo, <em>Metal Slinger</em>, de <strong>Rachel Schneider</strong>, vendió más de 10.000 en un mes", apunta a <strong>infoLibre </strong>Irene Lucas, editora de <a href="https://www.planetadelibros.com/editorial/crossbooks/557" target="_blank">Crossbooks</a>, sello de Planeta que también publica en nuestro país a <strong>Sarah J. Maas,</strong> considerada la reina internacional del género gracias a la saga <em>Una corte de rosas y espinas</em> —conocida como <em>ACOTAR </em>por las siglas en inglés—, así como a otras autoras de la talla de <strong>Autumn Woods, Julie Soto</strong> y <strong>Ana Huang</strong>.</p><p>Un dato del <em>Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España 2025</em>: el <strong>76,9%</strong> de las personas entre <strong>14 y 24 años</strong> son lectoras, siendo el segmento de población que más lee en nuestro país. "La franja femenina en ese tramo de edad <strong>llega al 84%</strong>, siendo además lectoras frecuentes", dijo en la presentación del <a href="https://www.infolibre.es/cultura/tik-tok-romantasy-grandes-esperanzas-grupo-planeta-jovenes-vez-lectores_1_2080249.html" target="_blank">último Premio Planeta</a> el director de la División Editorial del grupo, Jesús Badenes. Indicadores que, unidos al auge de la conversación pública sobre libros, sobre todo a partir de la <strong>pandemia</strong>, en plataformas como <strong>TikTok</strong> e <strong>Instagram</strong>, explican a grandes rasgos semejante eclosión comercial.</p><p>Al mismo tiempo, otro de los motivos que explican la popularidad del <em>romantasy </em>es que hace tiempo que la realidad rompió la rigidez de las <strong>estadísticas</strong>. Porque, por mucho que estas digan que estamos ante un género juvenil, eso ya no es exactamente así. "Hay <strong>mujeres </strong>de más edad, <strong>de 30 para arriba</strong>, que también disfrutan de este tipo de libros, que son escritos para ese tipo de lectoras", apunta a <strong>infoLibre </strong><a href="https://www.instagram.com/alba.cargol/" target="_blank">Alba Cargol</a>, autora que acaba de publicar <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-legado-i-ecos-de-tormenta/442416" target="_blank"><em>Legado I. Ecos de la tormenta</em></a> (Crosbooks, 2026). "Una novela con una protagonista fuerte y también mayor, porque muchas veces en <em>romantasy </em>son muy <strong>jovencitas</strong>, pero yo <strong>tengo 31 años</strong> y me apetecía que fuera así, un poco como yo", apostilla.</p><p>"El público suele oscilar entre los <strong>15 y los cuarenta y tantos,</strong> y a veces <strong>llega ya hasta más de 50 años</strong>, porque es un género muy <strong>variado</strong>, pese a que no lo parezca", subraya también a este diario <a href="https://www.instagram.com/liberlibelula/" target="_blank">Libertad Delgado</a>, escritora e ilustradora que disfruta estos días del éxito de <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-un-eden-de-huesos-en-flor/446378" target="_blank"><em>Un edén de huesos en flor</em></a><em> </em>(NdeNovela, 2026), y que explica ese amplio abanico de edad en la existencia de lectoras que buscan historias "más <strong>ligeras </strong>y <strong>suavitas</strong>" frente a otras quizás más mayores que disfrutan con temas  más "<strong>turbios</strong> y profundos, como puede ser el libro <em><strong>Alchemised</strong></em>, de <strong>SenLinYu</strong>".</p><p>Y todavía prosigue: "Lo que pasa con el <em>romantasy </em>es que, como todos los géneros ultrapopulares, lo que más vemos es el <em><strong>boom </strong></em>en las <strong>redes</strong>. ¿Y quiénes son más activos en estos medios? Pues las <strong>chavalas jóvenes</strong>, que tienen más tiempo, más <strong>entusiasmo </strong>y energía. Ellas son el <strong>bastión más ruidoso</strong>, pero como el <em>romantasy </em>aúna a lectores de <strong>fantasía </strong>y de <strong>romántica</strong>, realmente abarca una <strong>demografía </strong>muy amplia. Eso sí, el público lector suele ser mayormente <strong>femenino</strong>, igual que la gente que produce los libros".</p><p>Irene Lucas ve incluso una explicación <strong>sociológica </strong>al aumento de popularidad de este género, "muy aupado por las lectoras" de todas las edades en una época en la que "de repente las <strong>fronteras </strong>entre el <strong>joven </strong>y el <strong>adulto </strong>se han <strong>difuminado </strong>en muchos aspectos". "Yo tengo 50 años y cuando era pequeña no vestía como mi madre, pero ahora resulta que yo uso las mismas camisetas o pantalones que las compañeras de clase de mi hijo de 12 años", plantea.</p><p>"Eso también sucede en la <strong>literatura</strong>. De repente, antes las categorías que iban por <strong>tramos de edad</strong> eran como <strong>compartimentos estancos</strong>, pero hoy en día resulta que la digitalización, al final, <strong>democratiza </strong>toda la información, y una chica de <strong>13 años</strong> probablemente está compartiendo una lectura con una <strong>mujer de 40</strong>. Es muy sorprendente, estamos consumiendo los <strong>mismos contenidos</strong>, realmente ha desaparecido la frontera entre el joven y el adulto", argumenta la editora.</p><p>"Nosotras escribimos con bastante detalle, todo muy <strong>crudo </strong>y detallado, tanto las escenas de acción o de <strong>guerra </strong>como las <strong>sexuales</strong>. Creemos que no es apto para todos los públicos. Es para mujeres y para hombres, pero a lo mejor <strong>no para un perfil tan joven</strong> como se suele <strong>encasillar</strong>", asegura a <strong>infoLibre</strong> Natalia Martín, mitad junto a Beatriz Blanco de las <a href="https://www.instagram.com/h.greemwood/" target="_blank">Hermanas Greemwood</a>, cuya última novela lleva por título <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-la-tormenta-de-los-eternos/443346" target="_blank"><em>La tormenta de los eternos</em></a> (Planeta, 2026).</p><p>Hablando con una única voz a través de Martín, la pareja aprovecha para lanzar una <strong>denuncia </strong>en forma de <strong>reivindicación</strong>, que sirve también para entender el calado del <em>romantasy </em>también en edades más maduras: "Este tipo de obras se colocan solo en <strong>juvenil</strong>, destinadas a gente joven, pero si este mismo género <strong>lo escribe un hombre</strong>, a lo mejor se clasifica directamente en algo más <strong>adulto</strong>. Porque, al mismo tiempo, se tiende a encasillar que si algo lo ha escrito una mujer, solo puede ser para <strong>mujeres</strong>, independientemente de si son más jóvenes o más adultas. Nosotras <strong>peleamos </strong>mucho para que no se encasille lo que escriben las mujeres".</p><p>Coincide Cargol con estas últimas reflexiones, pues ella siente que "durante mucho tiempo se ha considerado que lo que está escrito <strong>por y para mujeres es menor</strong>", cuando obviamente "no es así". Por ello, el <em>romantasy </em>vendría a ser, según Lucas, una "<strong>liberación femenina</strong>" después de tanto tiempo en el que a las mujeres "no se les ha dado su <strong>espacio </strong>ni en la <strong>literatura</strong> ni en la <strong>sociedad</strong> en general”. "Eso no es <strong>baladí</strong>, como tampoco lo es que tanto las <strong>autoras </strong>como las <strong>lectoras </strong>sean mayoritariamente mujeres al verse más representadas", añade.</p><p>"En realidad, el <em>romantasy </em>tiene un <strong>componente femenino</strong> muy fuerte, porque <strong>empodera </strong>a la <strong>mujer</strong>", defiende la editora, para acto seguido profundizar: "Las protagonistas son <strong>heroínas</strong>, y además <strong>complejas</strong>, como cualquier mujer hoy en día, con sus intereses <strong>amorosos </strong>y con sus grises morales. Eso tiene una traslación en el mundo real de hoy, porque en el <em>romantasy </em>ellas son seres que <strong>desean</strong>, a las que les gusta y quieren experimentar el <strong>propio placer</strong>. Incluso en ocasiones está todo ese contenido <strong>sexual explícito</strong> que no forma parte de una relación sana, en el que la lectora se puede sentir identificada aunque no sea lo mejor para ella, pero que tiene que ver con el <strong>esfuerzo diario</strong> que tienes que hacer como <strong>mujer</strong>".</p><p>Y hay todavía un motivo más, <strong>esencial</strong>, de hecho, para que el <em>romantasy </em>haya pasado a ser algo tan <strong>transversal </strong>(llegando a interesar, poco a poco, cada vez a más <strong>hombres, </strong>aunque siguen siendo una gran minoría): por fin <strong>se hacen fuertes las autoras españolas</strong>. "El <em>romantasy </em>nacional se va consolidando cada vez más porque a las autoras se les dan más <strong>oportunidades </strong>y también los lectores se abren más a leer <strong>voces </strong>de aquí", resalta Beatriz Blanco, la otra mitad de las Hermanas Greemwood, y agrega: "El género está<strong> ampliando sus redes</strong>, está <strong>pescando </strong>más. Y nosotras nos hemos unido a la ola en el momento adecuado".</p><p>"Yo creo que muchos <strong>más chicos</strong> se tendrían que animar. En mi caso, mi marido y mi hermano leen <em>romantasy</em>, y he convencido <strong>hasta a mi padre</strong>", reconoce entre risas Cargol. Porque todo suma a la hora de crear una "<strong>tradición propia</strong>", tal y como apunta Lucas, sobre todo en un género como este, tan acotado inicialmente a mujeres de unas edades determinadas, y de claro dominio anglosajón —solo en Estados Unidos, el <em>romantasy</em> facturó más de <strong>600 millones de dólares</strong> en <strong>2024 </strong>y subiendo, según <em>The New York Times</em>— con escritoras como, además de las ya mencionadas, <strong>Rebecca Yarros, Jennifer L. Armentrout, Stephanie Garber, Laura Thalassa</strong> o <strong>Tracy Wolff</strong>.</p><p>"Si yo te digo <em>fantasy </em>nacional, todo el mundo dice <strong>Laura Gallego</strong> y nos quedamos ahí. Alguien que esté muy metido, como mucho, puede decir <strong>Iria y Selene</strong>, que llevan también mucho, pero era muy difícil nombrar gente con <strong>reputación </strong>en el ámbito <strong>nacional</strong>", subraya la editora, valorando especialmente que ahora sí se estén "dando <strong>oportunidades</strong>" a jóvenes autoras especializadas en el género. "Antes no era así, lo <strong>ocupaba absolutamente todo</strong> el autor internacional", recuerda, remarcando la diferencia con este momento en el que resuenan otros nombres como <strong>Myriam M. Lejardi, Iris Elene</strong> o <strong>Miriam Mosquera</strong>.</p><p>Y termina Irene Lucas: "Ahora estamos viendo algo que no había sucedido en la vida. Nosotros tenemos, por ejemplo, a <strong>Alba Corgol</strong>, que salió hace apenas un mes y ya va por la segunda edición, o a <strong>Nerea Llanes</strong>, que publicó el año pasado <em>La Academia 1. Ocaso</em> y lleva casi <strong>40.000 ejemplares</strong> vendidos, una <strong>barbaridad </strong>para una autora de este género. También está <strong>Natalia Torvisco</strong>, que tiene una bilogía que se llama <em>Piedra y oscuridad</em> que ha conseguido vender <strong>12.000 ejemplares</strong>. Cifras que <strong>antes </strong>eran <strong>inalcanzables </strong>para autoras nacionales".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Apr 2026 04:01:44 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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