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    <title><![CDATA[infoLibre - Libros]]></title>
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      <title><![CDATA['Chica': ¿Y si el lenguaje está armado para humillar a las mujeres?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/chica-si-lenguaje-armado-humillar-mujeres_1_2228122.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/aae2f321-2adf-4c45-885c-c3e955372770_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'Chica': ¿Y si el lenguaje está armado para humillar a las mujeres?"></p><p>¿Y si la palabra puta no fuera solo un insulto, sino la prueba más evidente de que el lenguaje está armado para humillar a las mujeres? Desde su primera bocanada de aire, Laurence Barraqué descubre que ser chica es, ante todo, una decepción. </p><p><em><strong>Chica </strong></em>es el retrato de una época, de una clase social, de una educación que reproduce sin decirlo el orden patriarcal. A través de los años, <strong>Camille Laurens</strong> atraviesa los grandes cambios sociales de Francia: el acceso de las mujeres a la vida pública, la lucha por el aborto y la entrada en una conciencia feminista. No es solo el diario íntimo de una vida; es un acto de resistencia literaria, una interrogación constante al lugar que se le asigna a la mujer desde la cuna. </p><p>Laurens no ofrece respuestas fáciles. En su lugar, entrega una novela que incomoda, ilumina y, sobre todo, invita a pensar. Un libro necesario para comprender cómo se construyen —y cómo pueden desmontarse— las lógicas del poder y del género. Muestra una verdad brutal: ser mujer es siempre salir perdiendo.</p><p><em>Chica </em>llegará a las librerías el próximo <strong>2 de septiembre</strong> de la mano de <a href="https://malpasoycia.es/categoria-producto/malpaso/" target="_blank" >Malpaso</a>, pero <strong>infoLibre </strong>publica a continuación para sus lectores un fragmento a modo de anticipo literario.</p><p>_____________________________________________________________________</p><p>Gritas, te desgañitas, la fría verdad te llena los pulmones, la rima es femenina, grita y crea en ti el áspero sentimiento de la separación, sientes que todo se divide, ya está, son dos partes, se corta, se ha cortado. Tu nacimiento te separa a la vez de tu madre, que también es chica, algo notorio, y te separa de toda la humanidad que no lleva el nombre de chica. La palabra adversa no se ha pronunciado, y con razón, pero flota silenciosa en el éter de la habitación, la palabra contraria se estampa en el aire, un embrión, un feto, un bebé, hasta ahora el género estaba de su parte. Hace algunos instantes, ella o él, todo era posible, la gramática fantaseaba con un paisaje, ahora te han cortado las alas (¿qué otra cosa si no?), estás más sola que Robinson y, sin embargo, ya está, con la placenta la suerte también está echada, dios, nacido chico, dicen, padre de un hijo, según la creencia, dios es un niño que juega a los dados: es una niña.</p><p>"Es una niña". </p><p>La voz que enuncia tus inicios no está modulada por ninguna inflexión peculiar, salvo la que implica que el trabajo está bien hecho. Catherine Bernard empina el codo fuera del servicio, pero por ahora los resultados no se han visto afectados. A las mujeres que ha ayudado a ser madres sí les ha sacado los frutos de sus entrañas. Ahondando un poco, no se le conocen sus preferencias, quizás algo de ambivalencia: el niño recién nacido siempre le recuerda al niño Jesús en el pesebre, lo sagrado de su oficio y de la Natividad. Las chicas le son menos extrañas, las asea con mayor facilidad. De vez en cuando, pasa la mayor parte del tiempo toqueteándolas en sus partes genitales. En los chicos, estas son enormes en relación con el resto del cuerpo, están hinchadas de hormonas, es lo único que se ve. Las de las niñas, discretas, le dan menos vergüenza, aunque sea una bobada. Perdona, Señor, mis pensamientos.</p><p>"Es una niña". </p><p>Del otro lado de la frase de sor Catherine están tus padres, los destinatarios, los responsables también, los hacedores de niñas, los instigadores: él, ella, en el momento t, que no supo dar ¿el qué? Pero en este instante preciso no es la pregunta más importante, aunque más adelante será posible devolverles la pelota para rubricar su despecho y escudriñar el fracaso. Reciben la noticia. Al esperarla, esperándote, no sabían nada. No te vieron perforar la opacidad del vientre materno y remover con tus manos el aire líquido en cualquier pantalla luminosa escudriñada por una bata blanca a la que acechaban, colgados de la frase decisiva siempre aureolada por la duda (conciencia profesional), emocionados por su propia e íntima interpretación (como se mueve tanto, debe ser un…), pendientes de la emisión de un oráculo, de su probable verdad, no "es una niña" sino una prudente analogía, un sinónimo aproximado: "No veo nada". No se les informó de tu falta de formas en el lugar en el que eso se forma. "No veo nada", entiéndanme: "Es una niña…". No hay nada que ver, circulen, es una niña. Tus padres ni esperan ni oyen semejantes anuncios, pues las máquinas ad hoc todavía no existían. Estamos en 1959. Sin eco de los gloriosos testículos o nada que se pixele a ojos vistas, la idea es apenas concebible; la técnica todavía no escribe la onda gelificada de los deseos o los resquemores, ninguna imagen consigue captar a los nadadores amnióticos, por lo que puedes tranquilamente mover los pies y las manos, remover cielo y tierra con los talones, el suspense se mantiene intacto hasta el final, e inútiles son tus saludos con los pies a pesar de las predicciones del embarazo: sin náuseas, es un chico, ganas de vomitar, una niña; la libido al máximo, es un niño, el deseo por los suelos, una chica. ¿Ganas de sal, ganas de azúcar? Es sabido que las chicas son golosas. La tripa redonda, un chico guapo, la tripa como un balón de rugby, sin colita. ("Pff", dice tu abuelo, que fintó con los All Blacks en 1925 en un estadio hasta los topes). Existen incluso hipótesis más secretas que se repiten de parturienta a parturienta, entre dos respiraciones del cachorro: si se ha gozado en el momento de la concepción, será un chico, si no se sintió nada, será una niña. Tu madre está preocupada. </p><p>Es también una noticia porque tú no eres la primera. No solo es una niña, era otra nueva niña la que se anunciaba. Otra hija: prefieren no decir "una segunda", pues no contemplan que haya continuación (se equivocan). No solo eres una niña, sino otra niña. Eres la siguiente niña. Tu hermana (lo entenderás enseguida), tu hermana nació antes que tú: eres tú la que al nacer le das el nombre de hermana, eres tú la que bautizas a las dos con ese otro nombre diferente del de niña, con ese sustantivo de hermanas (ella no lo quiere, ni tú, ni nadie). A tu hermana mayor, por la gracia de dios, la dejaron llegar sin titubear. La llamaron Claude, con todo, para decirle a dios (en quien no creen) que bueno, esperaban, imaginaban, habían confiado en que… Tú, la segunda, desconciertas. "Otra niña": eres una decepcionante noticia. No te esperaban. Tu hermana no inauguraba el deseo del rey, pero tú ni siquiera eres el deseo de la reina. No eres una princesa.</p><p>No obstante, tu padre se desplazó. Asiste impaciente a tu nacimiento. Lo que apenas sí se practicaba entonces, diez años antes de Mayo del 68; los padres se mantenían a distancia del dilatado sexo de las mujeres, del dolor que se despierta en ellas en medio de un perfume de mierda y de sangre, de los gemidos del animal que, muriéndose, se vacía. Les hubiese costado recuperarse, dicen, verlo los volvería impotentes. Se protege a los hombres del fracaso y a las parejas de la repugnancia de sí mismas. Pero con tu padre hicieron una excepción, lo consideraron lo bastante sólido como para permanecer en la sala del parto, después de todo formaba parte del gremio, o bueno, casi: es dentista. Acostumbrado pues a las dilataciones, sin emocionarse ni asombrarse por las mucosas sangrientas. Familiarizado con las encías, no corría el riesgo de sentirse amenazado por una vagina dentada. De que ¡uf! se pudiera desmayar, castrado para siempre por tan terrorífica visión. Todos los días, él… Pero no, espera… Tu padre no es dentista, qué bobada, es el Dr. Galiot, con quien se cruzó en el pasillo entre una nube de humo cerca del recinto de las matronas, hace un momento; será tu dentista cuando tengas dientes, y el hijo que se dispone a coger entre sus brazos sin ni siquiera apagar el pitillo estará un día contigo en la escuela, Jérôme Galiot, un gilipollas nacido el mismo día que tú, falso gemelo que según tú no desmentirá la expresión "sexo opuesto" con sus chistes malos, pero, por el momento, trofeo de sus padres en la clínica Santa Águeda de Rouen, se te adelantó un cuarto de hora y con una corta extremidad. No, tu padre es médico general en la calle Jeanne d’Arc, y ya había previsto tu nombre. Jean-Matthieu. Jean como su padre y Matthieu como él, honrados sean los hombres de la familia y los dos Evangelios más hermosos, fe del protestante. Le avisaron en su consulta que era inminente, acudió dejando sus ocupaciones, se volvió a marchar y luego regresó a las cinco de la mañana, con el aire de la noche perfumando el cromosoma XY, esta vez sí, es un chico, lo presiente y quiere estar presente. Saludó al pasar al Dr. Galiot, "enhorabuena", y se precipitó a la sala de partos justo en el instante en el que salías del abismo. A sor Catherine no le pareció muy acertada la intrusión, mueve los pliegues del delantal como si la hubiesen sorprendido desnuda, nada más percibir tu cabeza, la despacha hacia tu madre ignorante y adormilada: los celos no caben y, además, es más correcto. Teniendo en cuenta las pocas mechas pegadas encima de tu cabeza, eres del sexo masculino, eso seguro, incluso podría decirse sin temor a equivocarse que tienes 50 años, una alopecia galopante mucho antes de ser calvo; tu padre hace bromas, pero nadie se ríe, tu madre sufre como una loca, el fruto de sus entrañas la vapulea, había olvidado ese terrible dolor, pero nunca te dirá nada porque, en efecto, el sufrimiento físico se borra de la memoria del cuerpo antes que el placer, la naturaleza es sabia, y el supremo dolor de nacidas-niñas lo conocerás bastante pronto. De pie junto a la cama, tu padre sostiene distraídamente la mascarilla por encima de la nariz de tu madre, a la que le falta oxígeno y ternura, con el cuello inclinado hacia sor Catherine, que se implica en el esfuerzo por la vida, "vamos, empuje, venga, respire", uf, uf, repite, sigue, comprime los hombros, ¿cuántos niños habrá parido con palabras? Se acerca el alumbramiento, a tu padre le da un ataque de apnea por el no nacido, de repente deja de creer, con el cuello rígido, sin aliento, al borde del vacío. "¿Qué es?", pregunta la madre entre dos bocanadas de aire, no se sabe nada, empuja una última vez, no huele a rosas y tu padre se descompone, ¿alguna vez lo creyó? ¿Qué es? Qué fracaso.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Aug 2026 04:00:30 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Camille Laurens]]></author>
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      <media:title><![CDATA['Chica': ¿Y si el lenguaje está armado para humillar a las mujeres?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Maleta de libros,Prepublicación,Libros]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA['La noche cae sobre Shanghái': el nacimiento de la oscuridad del siglo XX]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/noche-cae-shanghai-nacimiento-oscuridad-siglo-xx_1_2222232.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7a141bed-5b3b-4025-bf63-69e7ccf7bf6b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'La noche cae sobre Shanghái': el nacimiento de la oscuridad del siglo XX"></p><p>Tras siete años en China, el escritor y diplomático <strong>Luis Melgar</strong> recrea el Shanghái de los años 30 en un thriller histórico sobre el nacimiento de la oscuridad del siglo XX.</p><p>En <em><strong>La noche cae sobre Shanghái</strong></em><em> </em>(Plaza & Janés, 2026), el autor aplica su experiencia diplomática y su conocimiento directo de China a una novela de espionaje, deseo, culpa y memoria histórica. Ambientada en el Shanghái cosmopolita y fracturado de 1935, la historia arranca con un asesinato en el consulado de España y crece hasta convertirse en una intriga internacional donde se cruzan el auge del nazismo, la amenaza japonesa en Asia y los prolegómenos de la Guerra Civil española. </p><p><strong>infoLibre </strong>ofrece a sus socias y socios un fragmento en exclusiva de esta novela, ya en librerías, que elabora un retrato de Shanghái como laboratorio del siglo xx: una ciudad de diplomáticos, empresarios, mafias, periodistas, exiliados y oportunistas en la que ya laten los conflictos que cambiarán el mundo. </p><p>___________________________________________________________________________</p><p><em>Domingo, 23 de junio de 1935.</em></p><p><em>La noche de San Juan.</em></p><p>Asier estaba agotado. La noche anterior había estado hasta las tantas en el Paramount. Al final se había llevado a Jakob con él. En el estado en que se encontraba, no se había atrevido a dejarlo solo en casa. Le había prestado uno de sus esmóquines de trabajo, que le quedaba un poco grande de pecho y algo corto de mangas y pantalones, pero aun así le daba un aire lo bastante sofisticado como para entrar en el local. La presencia de su amigo lo había llevado a beber más de lo habitual durante el turno. Al volver juntos a casa, habían seguido con la cerveza —fría, por supuesto— y bueno…</p><p>El resultado era un dolor de cabeza monumental, pero no le quedaba otra que aguantar. Tenía que ganarse la vida y, además, se lo debía a Isabel. Tenían que averiguar qué estaba sucediendo en Shanghái. En qué andaban metidos tanto Yungli como el señor Roxas.</p><p>Llevaba en la mano derecha una bandeja cargada de comida típica española: pequeñas tapas de jamón serrano, pinchos de tortilla de patatas y croquetas para ofrecer a los invitados. Aprovechaba su libertad de movimientos para observar cada detalle de lo que ocurría en la fiesta. Un poco más allá estaba Isabel, charlando con el vicecónsul y con una pareja china. También veía al señor Roxas, que había dejado a Bernhardt a solas con el cónsul y parecía confundido. Cerca de ellos, el príncipe Nikolai conversaba con un grupo de diplomáticos. Era extraño que la princesa no lo acompañara. Normalmente, iban juntos a todos los actos sociales. </p><p>Tenía que averiguar de qué hablaban Bernhardt y el cónsul. Decidió acercarse con la bandeja para intentar escuchar lo que discutían, pero un rostro entre la multitud lo hizo cambiar de objetivo. Entre los invitados, creyó adivinar la figura de Yungli. Llevaba un traje oscuro de corte occidental, una camisa clara y una corbata corta y estrecha, con el nudo pequeño. En ningún caso la indumentaria de un «pobre» comprador. Claro que tampoco era lo bastante ostentoso para un miembro de la Banda Verde. Yungli permanecía algo apartado, como si quisiera pasar inadvertido, pero sus ojos recorrían el jardín con atención, captando cada detalle.</p><p>Asier sintió cómo el enfado volvía a hervirle por dentro. ¿Qué demonios hacía allí? ¿Es que no podía dejarlo en paz ni un segundo? Sin soltar la bandeja, se dirigió hacia él.</p><p>—¿No decías que esto era tan peligroso? —le preguntó en voz baja, con tono mordaz—. ¿Qué haces aquí, pues?</p><p>Yungli se apartó un poco más del bullicio. Asier lo siguió y se detuvo frente a él, esperando una respuesta.</p><p>—Va a suceder algo esta noche —dijo Yungli con voz tensa—. Por favor, busca dónde ocultarte.</p><p>Asier frunció el ceño.</p><p>—¿Qué? No soy ningún cobarde.</p><p>Yungli lo miró con una intensidad que Asier no pudo ignorar.</p><p>—Si alguna vez has sentido algo por mí, hazme caso y busca una excusa para marcharte. Refúgiate en las cocinas y ponte a lavar platos si hace falta, pero aléjate de aquí.</p><p>Asier dio un paso atrás, incrédulo.</p><p>—¿Estás loco? ¿Qué demonios…?</p><p>Yungli lo interrumpió, la voz cargada de urgencia.</p><p>—Sobre todo, aléjate de Bernhardt. De Bernhardt y del príncipe Volkov…</p><p>Antes de que Asier pudiera responder, se escuchó el sonido de un disparo, seguido casi al instante por otro. Las detonaciones, secas y contundentes, cortaron el aire festivo, sumiendo el ambiente en un silencio denso y asfixiante.</p><p>El eco de los disparos aún flotaba cuando Yungli sacó un revólver. </p><p>Asier reconoció el modelo al instante, una Smith & Wesson, muy frecuente entre los militares y las fuerzas de seguridad… y también en los círculos de contrabando de armas.</p><p>Esos, Asier los conocía bien.</p><p>	***</p><p>Miguel se despidió del príncipe Volkov con una última inclinación de cabeza. El aire de la noche acariciaba su rostro mientras los acordes de una guitarra española resonaban en el jardín. Alrededor, las pequeñas hogueras comenzaban a brillar con más intensidad a medida que la oscuridad se asentaba. Cerca de una de las fogatas, un grupo de jóvenes había comenzado a saltar y aplaudir al compás de una jota aragonesa. </p><p>Miguel centró de nuevo su atención en Isabel. Por fortuna, no se había movido del sitio, ni parecía estar hablando con nadie. De hecho, lo miraba directamente, como si lo estuviera esperando. Se dirigió hacia ella con una amplia sonrisa.</p><p>—No te haces una idea de lo que me alegro de verte.</p><p>Isabel le devolvió la sonrisa, y por un momento, el mundo a su alrededor pareció desvanecerse, dejando solo la calma de su presencia. Pero la sonrisa de ella duró apenas un instante.</p><p>—Miguel, ya sabes que siempre me alegro de verte… pero no tanto en esta ocasión.</p><p>Él frunció el ceño.</p><p>—¿Por qué?</p><p>Isabel lo miró a los ojos. Su mirada reflejaba una preocupación que Miguel no comprendía del todo.</p><p>—¿De qué hablabas con el príncipe Nikolai?</p><p>Él se sintió un poco atrapado por la pregunta, pero intentó mantener la calma.</p><p>—A decir verdad, Isabel, es un asunto privado y no me gustaría traicionar su confianza. ¿Tú lo conoces? </p><p>Isabel soltó un pequeño bufido, que en cualquier otra persona habría parecido rudo, pero que en ella solo aumentaba su atractivo.</p><p>—Estás aquí con Johannes Bernhardt, ¿verdad?</p><p>—¿Qué tiene que ver el príncipe con Bernhardt? —preguntó él, desconcertado.</p><p>Isabel sacudió la cabeza, su expresión se tornó aún más seria.</p><p>—¿No me lo vas a contar, entonces?</p><p>Miguel se la quedó mirando, desconcertado.</p><p>—Te prometo que no sé de qué estás hablando.</p><p>Isabel suspiró, como si el peso del mundo descansara sobre sus hombros.</p><p>—Johannes Bernhardt. No deberías hacer tratos con él. Es un hombre peligroso.</p><p>Miguel sintió un escalofrío que le recorrió la espalda. </p><p>—Mira, sabes que contigo no tengo secretos. Mi primo Andrés y mi madre me pidieron que se lo presentara al cónsul. Ya lo he hecho, y no tengo nada más que ver con él ni sé qué se traerá entre manos —explicó, quizá un poco aceleradamente, con la voz más insegura de lo habitual. Después se detuvo y la miró directamente—. ¿Pero tú qué tienes que ver con todo esto?</p><p>Isabel tomó un respiro profundo, como si le costara soltar lo que iba a decir.</p><p>—Todo comenzó con un encargo del periódico, pero ahora… Asier y yo creemos que Bernhardt tiene algo que ver con el tráfico de opio.</p><p>Miguel abrió los ojos con sorpresa.</p><p>—¿Asier también? ¿Pero qué es esto?</p><p>—Es muy largo de explicar, pero Asier me está ayudando. ¿Tú no sabes nada que me pueda ser de utilidad?</p><p>Miguel se quedó en silencio por un momento, tratando de comprender la situación. Sabía que el<em> Weekly</em> tenía una línea editorial liberal, siempre alerta a los peligros del totalitarismo, y muy crítica con los regímenes imperialistas en Japón, en Alemania y en Italia. No era sorprendente que quisieran investigar a alguien como Bernhardt. Y si él podía hacer algo para ayudar a Isabel...</p><p>—Bernhardt mencionó un cargamento que había que enviar a España; a Tetuán, en concreto —murmuró—, pero no me dio más detalles.</p><p>—¿A España? Pero eso no tiene sentido, el opio se importa desde la India a China…</p><p>De repente, un disparo resonó en el aire, seguido rápidamente por otro. La gente comenzó a chillar, y en un instante, el caos se apoderó del jardín.</p><p>—¡El príncipe! ¡Han matado al príncipe Nikolai!</p><p>Miguel miró a su alrededor, tratando de identificar de dónde venían los gritos. Entonces lo vio. No hacía ni cinco minutos habían estado juntos. Bernhardt, aún agarrado del hombro del cónsul, se guardaba una pistola debajo de la chaqueta con disimulo.</p><p>Nadie había reparado en él.</p><p>Solo Miguel.</p><p>—¡Ahí! —chilló—. Junto al cónsul, se llama Johannes Bernhardt, ¡es el asesino!</p><p>El alemán le clavó una mirada de odio y echó a correr en medio del gentío.</p><p>	***	</p><p>—¡Han matado al príncipe Nikolai! </p><p>Me he quedado paralizada. Las palabras retumban en mis oídos, como la onda expansiva de una bomba. Han. Matado. Al. Príncipe. Nikolai. Estaba convencida de que iba a pasar algo… ¿pero esto? No esperaba verme envuelta en un asesinato.</p><p>Las hogueras, que hace apenas un momento eran el centro de la celebración, se han vuelto inquietantes, casi malignas. Me dan miedo. Las llamas crean un ambiente infernal que me pone la carne de gallina. Hay gente que corre en todas direcciones, con el rostro desfigurado por el miedo. Otros se quedan paralizados, incapaces de moverse, como si el horror los hubiera anclado al suelo. Las voces se mezclan con el crepitar de las llamas y los pasos atropellados.</p><p>De pronto, oigo otro grito.</p><p>—¡Ahí! Junto al cónsul, se llama Johannes Bernhardt, ¡es el asesino!</p><p>Compruebo atónita que ha sido Miguel.</p><p>Miro a mi alrededor, intentando distinguir algo entre el tumulto, pero solo veo un torbellino de confusión. Miguel tiene el rostro pálido y los ojos abiertos de par en par. Le hago un gesto de cariño para tranquilizarlo, aunque yo misma estoy bastante asustada.</p><p>No puedo quedarme quieta. Tengo que vencer la parálisis. Saco la cámara, la agarro con fuerza y me sumerjo en la multitud. Necesito capturar lo que está sucediendo a mi alrededor. La gente corre, choca entre sí, sus rostros muestran terror y desconcierto. Algunos tropiezan con las hogueras, avivando aun más las llamas.</p><p>A lo lejos me parece ver una zona despejada. La gente se ha apartado para formar un círculo en torno a un lugar específico. Camino hacia allí, con la respiración contenida. A medida que me acerco, veo lo que todos miran: el cuerpo del príncipe Nikolai, tirado en el suelo. Su elegante traje está manchado de sangre. En la mano derecha aferra aún el maletín de piel de cocodrilo.</p><p>A su lado hay un hombre arrodillado que le toma el pulso con manos temblorosas. Después, acerca su oreja al pecho del príncipe y levanta la vista.</p><p>—Está muerto —anuncia—. La bala le ha acertado en el corazón.</p><p>El caos a mi alrededor es total, pero me mantengo firme, con la cámara aún entre las manos. Mientras la conserve, conservaré algo de control sobre lo que sucede. Es mi salvavidas en medio del naufragio. Como una autómata, sigo fotografiando el cuerpo sin vida. Entonces veo una figura que se mueve entre la multitud: es el vicecónsul, Julio de Larracoechea. Su rostro refleja la más absoluta concentración. No puedo dejar de admirar que sepa mantener la profesionalidad en un momento como este. Cuando me ve, se dirige hacia mí.</p><p>—¿Qué ha ocurrido? </p><p>—Han disparado al príncipe Nikolai... —respondo—. Está muerto.</p><p>Al instante llega el cónsul francés, Marcel Baudez. Después de todo, estamos en su concesión. Lo acompañan Fitzgerald y Davis, sus colegas británico y americano. Este último me dirige una mirada de reconocimiento.</p><p>—<em>Et qu’en est-il du meurtrier?</em> —pregunta el francés, entre jadeos—. ¿Alguien ha visto quién ha sido? </p><p>—Ha sido ese hombre, el alemán, Johannes Bernhardt —dice Miguel, que de algún modo se ha abierto paso entre la multitud y ha llegado hasta nosotros. </p><p>—¿Cómo? —pregunto, con un nudo en el estómago.</p><p>—Lo he visto perfectamente —continúa Miguel—. Dejé a Bernhardt con el cónsul, querían hablar a solas. No llevaban ni cinco minutos de conversación cuando el alemán sacó una pistola y disparó contra el príncipe. Vi con toda claridad cómo la escondía debajo de su chaqueta antes de echar a correr.</p><p>La gravedad de lo que acaba de decir cuelga en el aire como un nubarrón imposible de disipar. Miro al Miguel, incapaz de encontrar las palabras adecuadas. ¿Cómo es posible? La imagen de Bernhardt con la pistola en alto me da escalofríos. </p><p>Las llamas de las hogueras siguen ardiendo, proyectando sus sombras demoníacas sobre nosotros. Mientras, el cuerpo sin vida del príncipe Nikolai yace a nuestros pies. La noche de San Juan se ha convertido en una pesadilla. </p><p>— <em>A la khe jieh luh! —</em>grita una mujer en shanghainés<em>—. </em>Yo lo he visto. El hombre que disparó salió huyendo por allí —señala hacia la tapia del jardín del consulado, que da directamente a la calle—. Salieron detrás de él otros dos, quizá tres, no estoy segura.</p><p>Las palabras de la mujer resuenan en el aire, y por un instante, todo se queda en silencio. Mis ojos siguen la dirección que señala, pero la oscuridad detrás de la tapia es impenetrable. No hay ningún rastro visible del asesino.</p><p>El vicecónsul Larracoechea es el primero en reaccionar. Veo que intenta mantener la calma, pero puedo percibir en él una urgencia creciente y, quizá cierta exasperación con su jefe, que no parece dispuesto a hacerse con las riendas de la situación. Él y Baudez intercambian una mirada. El francés se aclara la garganta.</p><p>—Estamos en el consulado español —murmura—. La jurisdicción es suya, aunque estemos en la concesión francesa. <em>Je ne veux pas marcher sur vos plates-bandes</em>, ya me entiende. No quiero excederme en mis funciones.</p><p>—Por otro lado, el presunto asesino es alemán —interviene Davis, que sigue sin separarse de su colega—. Mal que me pese, según los acuerdos de extraterritorialidad, debería ser juzgado bajo ley alemana…</p><p>—Y la víctima es un ruso blanco exiliado: un apátrida, ya que los soviéticos les han retirado la nacionalidad —añade Fitzgerald—. La jurisdicción corresponde a las autoridades chinas. ¡Un problema digno de un catedrático de derecho internacional!</p><p>Miro a los tres cónsules, atónita. El príncipe Volkov acaba de ser asesinado a sangre fría y ellos debaten como si estuvieran en la facultad. </p><p>—¿Alguien ha visto al cónsul general? —interviene Larracoechea—. ¿Eduardo?</p><p>En ese momento, Vázquez Ferrer aparece entre la gente. Al contrario que su segundo, se le ve aterrorizado. Su tez está demudada, como si hubiera visto a un fantasma. Apenas parece consciente de su entorno mientras se acerca con los ojos desenfocados.</p><p>—Esto no es asunto mío —sentencia, con voz temblorosa—. Yo no tengo nada que ver. Soy una víctima.</p><p>Larracoechea sacude la cabeza, obviamente atónito.</p><p>—Está bien, supongo que hay que avisar a la <em>garde municipale</em>, pare que ellos determinen cuál es la jurisdicción competente, ¿le parece, <em>monsieur</em> Baudez?</p><p>—Muy prudente, amigo mío, muy prudente.</p><p>Larracoechea dirige la mirada hacia Vázquez Ferrer, que sigue paralizado, incapaz de reaccionar. Al constatar por fin que su jefe no puede tomar el mando, apoya la mano en mi hombro. </p><p>—Por favor, ayúdame —susurra—. Me parece que eres la única persona sensata por aquí. </p><p>Miro a Miguel, que continúa en pleno ojo del huracán, en primera fila, contemplando el cuerpo del príncipe con los ojos como platos. Me giro hacia Larracoechea y asiento. Juntos, nos dirigimos hacia el interior del consulado en busca de un teléfono.</p><p>—¿Estás seguro de que quieres llamar a la <em>garde municipale</em>, Julio? —pregunto entre susurros—. Es vox populi que están vendidos a la Banda Verde…</p><p>—No tenemos alternativa, Isabel. Esto es la concesión francesa. Estamos en sus manos.</p><p>—Que Dios nos pille confesados.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Aug 2026 04:01:04 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis Melgar]]></author>
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      <media:title><![CDATA['La noche cae sobre Shanghái': el nacimiento de la oscuridad del siglo XX]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Maleta de libros,Libros,Prepublicación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Visto para sentencia. Jueces e ideología en la Justicia española]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/visto-sentencia-jueces-e-ideologia-justicia-espanola_129_2209000.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/160d0dec-2625-43b1-b4df-1d562a67bac8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Visto para sentencia. Jueces e ideología en la Justicia española"></p><p>Recientemente<strong> he terminado de leer </strong><em><strong>Visto para sentencia</strong></em><strong>, del magistrado emérito del Tribunal Supremo y fiscal de carrera José Antonio Martín Pallín</strong>, publicado por Siglo XXI Editores.</p><p>Me ha parecido un <strong>libro muy interesante y de lectura amena</strong>. Como neófito en la materia, reconozco que en ocasiones he tenido que releer algún párrafo para comprender plenamente su significado, aunque nada que no pueda entender cualquier lector dispuesto a profundizar un poco en el texto.</p><p><strong>La obra comienza con un recorrido por los antecedentes históricos de la justicia y su evolución a lo largo del tiempo</strong>, generalmente acompasada con los avances de la sociedad, salvo en aquellos periodos marcados por regímenes autoritarios y dictaduras, donde se produjeron claras involuciones.</p><p>Martín Pallín aborda la justicia como uno de los pilares fundamentales del Estado democrático y reflexiona sobre la necesidad de que cumpla de forma ejemplar las funciones que la sociedad le encomienda: juzgar, proteger, amparar y garantizar los derechos de los ciudadanos. <strong>Para el autor, la dignidad de la persona y sus derechos fundamentales deben constituir la razón última de ser del sistema judicial.</strong></p><p><strong>El libro analiza el papel de jueces y fiscales, llamados a actuar conforme a las leyes que obligan a todos por igual.</strong> El autor no elude las críticas cuando considera que determinados comportamientos o resoluciones no han estado a la altura de lo exigible, citando diversos casos que, desde su experiencia y conocimiento de la judicatura, merecen una reflexión crítica.</p><p><strong>Uno de los aspectos más interesantes de la obra es el reconocimiento de que jueces y fiscales son seres humanos</strong>, con convicciones políticas, creencias religiosas o éticas y una determinada visión de la sociedad. Sin embargo, insiste en que esas convicciones nunca deberían interferir en la imparcialidad exigible a la hora de administrar justicia. Aunque admite que no siempre ocurre, también subraya que<strong> nuestro sistema dispone de garantías y mecanismos de control destinados a corregir posibles desviaciones o malas prácticas.</strong></p><p><strong>El magistrado defiende igualmente la necesidad de dotar a la Administración de Justicia de más recursos humanos y materiales</strong> para reducir los tiempos de respuesta y mejorar su eficacia.</p><p><strong>Especial atención dedica a la acción popular, cuya regulación considera susceptible de reforma.</strong> Critica que determinadas organizaciones la utilicen con fines políticos o de desestabilización institucional y cuestiona la admisión de algunas investigaciones con bases probatorias insuficientes.</p><p>Asimismo, <strong>reflexiona sobre la tendencia a trasladar a los tribunales conflictos que deberían resolverse en el ámbito político y parlamentario</strong>, así como sobre las dificultades que, en ocasiones, surgen para aceptar e interpretar determinadas leyes aprobadas democráticamente.</p><p>Se trata de una obra rica en matices y llena de temas para la reflexión. Creo que<strong> todos los ciudadanos deberíamos tener un conocimiento básico del funcionamiento de las instituciones que sostienen nuestra democracia.</strong> No estaría de más que escuelas, institutos y universidades incorporasen una verdadera educación cívica y democrática que fortaleciese nuestra capacidad crítica y nos permitiera comprender mejor asuntos complejos que, con demasiada frecuencia, terminamos reduciendo a simples opiniones o lugares comunes.</p><p>Me dejo mucha tinta en el tintero. El libro aborda numerosos temas que apenas he mencionado y que merecerían un análisis más detenido. <strong>Estas líneas no pretenden ser una crítica literaria ni un examen exhaustivo de la obra, sino tan solo una invitación a su lectura.</strong> Visto para sentencia es un libro que invita a reflexionar sobre la justicia, la democracia y el papel que desempeñan quienes tienen la responsabilidad de interpretar y aplicar las leyes. <strong>Merece la pena leerlo, pensar sobre lo que plantea y extraer cada uno sus propias conclusiones.</strong></p><p>______________</p><p><em><strong>Carlos Brage </strong></em><em>es socio de</em><em><strong> infoLibre</strong></em>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Aug 2026 04:01:02 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carlos Brage]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Visto para sentencia. Jueces e ideología en la Justicia española]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Democracia,Justicia,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Menina a mi pesar': un retrato satírico sobre la polarización en la que vivimos en la sociedad actual]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/menina-pesar-retrato-satirico-divertido-polarizacion-vivimos-sociedad-actual_1_2224150.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/663afa0b-b1cf-424e-942c-18ce40ef23a2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'Menina a mi pesar': un retrato satírico sobre la polarización en la que vivimos en la sociedad actual"></p><p>Tras sufrir la undécima crisis económica y la promulgación de la Ley de Memoria Democrática, los marqueses de Cervina pugnan por mantener su statu quo en el Madrid de los Austrias. </p><p>Receptora de los descartes genéticos de la familia, la heredera de los Cervina recibirá el sobrenombre de La Menina. Y, tal como le ocurriera a Mariabárbola, su destino quedará ligado a un cuadro: un lienzo de valor incalculable convertido en tabla de salvación para los descendientes de una saga familiar en vías de extinción. </p><p>Diestra en descubrir secretos, la Menina no dudará en utilizar las debilidades ajenas, asegurándose su propia supervivencia. Los intereses creados, la lucha de clases y el relevo intergeneracional dan lugar en <em><strong>Menina a mi pesar</strong></em> (<a href="https://www.duriieditorial.com/" target="_blank" >Durii</a>, 2026), a través de la pluma de <strong>Juan Loste</strong>, a un retrato satírico y divertido sobre la polarización en la que vivimos en la sociedad actual. </p><p>A continuación publicamos dos fragmentos de este libro, que está ya disponible en las librerías</p><p>___________________________________________________________________</p><p>Hubiese entregado mi alma al diablo para conseguir convertirme en una joven esbelta y bonita. Nunca lo deseé tanto como aquella noche. Jamás me hubiera atrevido a soñar lo que pasó después. No pude impedir que ciertos sentimientos se adueñaran de mí. </p><p>Desde entonces os dirán que me he radicalizado; que ya no creo en fábulas, sino en fabulaciones; que se me agotó la paciencia; que además de estrábica, soy daltónica y no distingo colores; que para mí todo es blanco o negro. Se trata de gente envidiosa, temerosa, tal vez, de que sus secretos acaben aflorando, manchando reputaciones inmaculadas a base de lavados de cara y blanqueos de pecunios de dudosa procedencia. </p><p>Quizás me falte el talante orgulloso y despótico de la alta aristocracia. Sin embargo, de ardides y triquiñuelas ando sobrada, lo que me ha permitido sobrevivir en una pecera repleta de pirañas mimadas y hambrientas. ¡Y no ha sido fácil! </p><p>(...) </p><p>Para bien o para mal, nací llamando la atención. Simplemente... ¡destacaba!</p><p>Mi aspecto físico parecía una broma pesada. Pudiendo haber heredado el donaire caribeño de mamá o la fina estampa de caballero español de papá, salí tirando a feíta, bajita y regordeta. Era como si el azar genético se hubiera cebado conmigo otorgándome los descartes de mis ancestros. </p><p>¡Como cuando me diagnosticaron la enfermedad de <em>Blount</em>! Llevo toda la vida luchando contra ello. El anormal crecimiento de mis huesos hizo que las piernas se volteasen hacia adentro. A pesar de los correctores ortopédicos y las dosis extras de calcio y vitamina D, no quedó otra que acudir a la cirugía. Dejé que cortaran huesos, enderezaran tibias y sujetaran el conjunto con placas y tornillos. Esto recibe el nombre de osteotomía y, no os mentiré, es un procedimiento doloroso del que me estoy recuperando. </p><p>A los problemas óseos se unieron otras menudencias. Como diastema, ahora en boga. Así que he dejado de despotricar contra el hecho de que mis paletas estén ligeramente separadas. Igual que tampoco me quejo por tener un ojo más vago que la chaqueta de un guarda. </p><p>Sentirse atrapada en un cuerpo, determina la forma de interaccionar. En mi caso, infiriendo juramentos y palabras mal sonantes. La deformidad me empujaba a ser desafiante; quizás, algo más de lo normal. </p><p>Encerrada en mí misma, solo quería que me dejaran en paz. No sabéis cuánto aborrezco ser objeto de lástima o compasión. Llegué a sentir que, por culpa de mis imperfecciones, no recibía el amor y afecto que merecía. </p><p>Sin ser experta en cálculo diferencial, la derivada de mi insatisfacción crónica se traducía en pequeños cortes y quemaduras para aliviar la tensión que sentía. ¡No quedaba otra! Como un tahúr, recurrí a trampas y engaños mientras voy aprendiendo a gestionar mejor mis emociones. Empecé con trucos sencillos. Una banda elástica en la muñeca. Un lápiz rojo con la punta blanda. Apretar de más las ortesis mortificando la carne con una versión 2.0 del cilicio de toda la vida. Además, las cinchas compresoras resultan más prácticas y discretas que la cadenilla con púas que porta mamá durante las seis semanas que dura la cuaresma.</p><p>Fue a raíz de tuit que había recibido de un seguidor de Imperial Hixpania, el partido de extrema derecha de padre. Tras releerlo un par de veces, a mi padre no le quedó otra que acudir a mí para entender el significado de aquel vocablo que parecía estar de moda entre los más conservadores del planeta. </p><p>—Estoy convencido de que es un simple error —me dijo padre —. Seguro que se le ha ido el dedo y lo que quería poner era: “Ewoks”.</p><p>—¿Te refieres a esos ositos peludos que aparecen en la guerra de las galaxias en medio de un bosque y que apoyan a los rebeldes en su lucha contra el malvado Imperio? —le contesté mofándome de él. </p><p>—Si ya decía yo que no me encajaba que aquellos seres tan entrañables pudieran ser los responsables últimos de posturas consideradas como “políticamente correctas” por unos y tan incorrectas para nosotros —contestó, intentando justificar su ignorancia. </p><p>—“Woke” —le dije — es la palabra de moda entre los más conservadores del mundo, iglesia incluida, y se usa como un sinónimo despectivo de lo que viene a ser el “progre” de toda la vida. </p><p>—Ahora ya me encaja todo—respondió, explayándose más, para dejar claro que lo había entendido —. Los “wokes” representaban el lado oscuro de la fuerza mientras que los conservadores somos ahora los rebeldes que luchan con denuedo contra la tiranía del imperio de lo políticamente correcto… </p><p>—También conocido como Nuevo Orden Mundial…—apostillé. </p><p>—O Estrella de la Muerte, si lo extrapolamos a la galaxia —proclamó sonriendo para quitarle hierro a la cosa. </p><p>Todo resultaba demasiado confuso para alguien de su edad, así que no le quedaba otra que acudir a los clásicos en busca de referentes conocidos. </p><p>—“Woke", en sus orígenes —le expliqué a padre — era un término utilizado por las comunidades negras de los Estados Unidos para describir a las personas que habían despertado a las cuestiones progresistas y que se mantenían alerta ante las injusticias. </p><p>—Entonces, ¿viene del verbo “despertar” en inglés? —quiso cerciorarse. </p><p>—Exacto, “wake up”, despertar o estar despierto: “...consciente y alerta ante los hechos y cuestiones importantes” —le dije parafraseando no sé qué diccionario, que no era el de la RAE —. En principio, ¡no tendría por qué ser algo peyorativo! </p><p>—Entonces, dependiendo de cómo se use, puede ser algo bueno o no. ¡Como la “fuerza”! — atajó, contento con el filón de analogías que había encontrado en<em> Star Wars.</em> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Aug 2026 04:01:01 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Juan Loste]]></author>
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      <media:title><![CDATA['Menina a mi pesar': un retrato satírico sobre la polarización en la que vivimos en la sociedad actual]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Maleta de libros,Prepublicación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Eduardo Ruiz Sosa: "Con las deportaciones, Trump le ha quitado el velo al odio racial y xenófobo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/eduardo-ruiz-sosa-hecho-trump-deportaciones-migrantes-quitarle-velo-odio-racial-xenofobo_128_2225546.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/287f5341-d432-4d82-81a2-32a9e440f677_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Eduardo Ruiz Sosa: "Con las deportaciones, Trump le ha quitado el velo al odio racial y xenófobo""></p><p>Cuando Max Aub regresó a España desde México en el verano de 1969 se encontró un país muy diferente al que abandonó a la fuerza en 1939. No eran 30 años los que habían transcurrido sino una distancia temporal mucho mayor: <strong>“el tiempo multiplicado por la ausencia”</strong>, escribió el intelectual español en <em>La gallina ciega</em>. Esa vuelta imposible al origen está muy presente en <em>El Paisaje es un grito</em> (Candaya, 2026), la tercera novela del escritor Eduardo Ruiz Sosa (Culiacán, 1983). <strong>Los migrantes mexicanos también regresan a un lugar que no es el mismo del que se vieron obligados a salir.</strong> La violencia inherente a la migración, las deportaciones, el trabajo esclavizado, la muerte, la búsqueda de la identidad perdida… son algunos de los demonios a los que se enfrenta el autor sinaloense en una obra impregnada de lirismo y oralidad, un torrente narrativo de múltiples registros que se superpone sobre la geografía de un territorio caótico y fantasmal. México en estado puro.</p><p>Los discursos contra los migrantes constituyen hoy el alimento principal del huevo de la serpiente que se está gestando en medio mundo. En Estados Unidos las políticas coercitivas contra los derechos de los migrantes no son nuevas. Las deportaciones han sido masivas, y cargadas de violencia, tanto en las administraciones demócratas como republicanas. Donald Trump ha ido un paso más lejos en su segundo mandato, no en cuanto al número de deportaciones —similar, todavía, a los tiempos de Barack Obama—, sino en la escenificación de su estrategia: <strong>“Lo que ha hecho Trump es quitarle el velo al odio racial y xenófobo. Ése es, quizás, uno de los rasgos más distintivos de este proceso de deportaciones en Estados Unidos”</strong>, explica el escritor mexicano en una entrevista con infoLibre.</p><p>Ruiz Sosa proviene de ese México profundo donde el narcotráfico se ha hecho dueño de las vidas de sus pobladores. Su infancia y primera juventud transcurrieron entre viajes por carretera desde su Culiacán natal, capital del estado de Sinaloa, a Tijuana.<strong> Territorios ganados por un crimen organizado que ejerce su propia violencia sobre los migrantes</strong>, los marginados, los excluidos, los antihéroes que pueblan las historias de este escritor afincado en Barcelona desde hace dos décadas y que, a su manera, es también un transterrado, como lo fuera Max Aub.</p><p><strong>En </strong><em><strong>El Paisaje es un grito</strong></em><strong> se cuenta la historia de El Baldor, un migrante deportado que emprende un viaje de vuelta en compañía de otros tres personajes, entre ellos un muerto.</strong> <strong>¿El drama de los migrantes es otra de las formas que encuentra la violencia en México?</strong></p><p>La violencia en torno a la migración empieza desde el origen, desde los lugares donde hay marginación y pobreza, lugares que fuerzan a la gente a huir, a buscarse otro destino. Y lo que encuentran muchas veces es violencia en esos lugares de destino. En Estados Unidos, en Europa, en España o incluso en México, donde los migrantes centroamericanos o sudamericanos no siempre son bien tratados. Todos esos migrantes se topan también con esa otra forma de desplazamiento que es la deportación. Al migrante se le dice que ya no es aceptado y que tiene que irse, en ocasiones ni siquiera a su lugar de origen sino a un tercer país. Es algo diabólico, maquiavélico, como esas leyes de extranjería europeas que van a expulsar a los migrantes a centros de detención de terceros países.</p><p><strong>Ese regreso de los migrantes, como los personajes de la novela que deambulan por lugares semidespoblados del desierto y la sierra, constituye en realidad una suerte de viaje imposible.</strong></p><p>Sí, la idea era tratar de expresar esa vuelta al origen como algo imposible. Cuando uno se va, piensa que las cosas se mantienen, pero no es así. Podríamos decir que uno se niega a aceptar la pérdida de ese origen mítico que uno va construyendo en la memoria y en la ficción del recuerdo. Y al volver es otra cosa, uno mismo es otra cosa, uno no se da cuenta de lo mucho que ha cambiado hasta que se confronta con que somos otros y con que el lugar también ha cambiado.</p><p><strong>La novela aborda la violencia que sufren las víctimas sin caer en el sensacionalismo que impera en muchos relatos y películas sobre el México bronco del narcotráfico.</strong></p><p>Para mí el interés no está en el que ejerce la violencia sino en quien la padece y quien termina incorporándola, no por voluntad propia sino porque le es dado de esa manera a su padecimiento cotidiano, y se convierte en algo que está ahí siempre y no se puede borrar. Estoy muy en contra de esa representación romántica del bandido noble con respecto al narco, o a los políticos o policías corruptos, al bandido bueno que protege a la población y mata a sus enemigos porque son más malos que él. Todo esto que Eric Hobsbawm explicaba muy bien —en su libro <em>Bandidos</em>—. Porque más allá de esta idea romántica, aparece también el tratamiento a las víctimas como cuerpos prescindibles, intercambiables, tanto en el sentido físico, biológico, como cultural. No, el romanticismo del criminal no me interesa, pienso más en escuchar a las víctimas, me inclino hacia los subalternos, como decía Carlo Ginzburg, aquellos que aparentemente no transforman nada pero son los que importan.</p><p><strong>Son precisamente esos subalternos los que están sufriendo los embates de la Administración Trump. Su política migratoria se caracteriza por la violencia contra los migrantes por parte del ICE.</strong></p><p>Es bien absurdo que el loco este de Trump todavía no alcance al que se supone que fue uno de los mejores presidentes que ha tenido Estados Unidos —Barack Obama—, con toda la carga que implicaba ser el primer mandatario afrodescendiente y todo eso. El tratamiento violento hacia los migrantes siempre ha existido. Pensemos en aquel sheriff llamado Joe Arpaio que humillaba a los migrantes. Lo que ha hecho Trump es quitarle el velo al odio racial y xenófobo. Éste es, quizás, uno de los rasgos más distintivos de este proceso de deportaciones en Estados Unidos. Ha habido campañas mediáticas del Gobierno sobre la deportación para presentarla casi como si fuera un deporte nacional que ha involucrado a la sociedad. El proceso de persecución de los migrantes está favoreciendo actitudes que parecen sacadas de otro siglo: por ejemplo, las delaciones de vecinos que denuncian a migrantes por escucharles hablar en español. Por otra parte, el objetivo de las deportaciones ya no se centra sólo en los trabajadores sin papeles de los campos agrícolas, sino que ahora también se persigue a migrantes en las grandes ciudades, a gente que lleva viviendo allí 30 años; es decir, la persecución es también contra aquellos que no tienen una vida alienada como la del migrante explotado, sino que han logrado una situación estable.</p><p><strong>Tanto las desapariciones de personas, tema del que trataba su novela anterior, </strong><em><strong>El libro de nuestras ausencias</strong></em><strong>, como el drama de los migrantes son fenómenos atravesados por la violencia que ejerce el narcotráfico. ¿Ha cambiado el enfoque gubernamental contra el crimen organizado bajo la presidencia de Claudia Sheinbaum?</strong></p><p>Creo que hay un cambio. El modo de plantarse delante del asunto cotidiano de la violencia es distinto. No es un problema que vaya a resolver Sheinbaum ni nadie en seis años de gobierno, porque es un problema que no es exclusivamente mexicano. Andrés Manuel López Obrador —predecesor de Sheinbaum— dio un paso importante al demandar al complejo militar de Estados Unidos con respecto al tráfico de armas de ese país a México. Probablemente, la población mexicana se lleva la peor parte del problema, pero no podemos mirar hacia otro lado: hay una demanda de drogas por parte de Estados Unidos y un tráfico de armas hacia México que es lo que mantiene a los carteles armados como verdaderos ejércitos profesionales. Hay una injerencia y una responsabilidad de Estados Unidos que no ha querido aceptar, pero al menos ahora ya se está hablando de ella. Creo también que hay que trabajar desde la educación, y los programas sociales van funcionando, pero es un proceso muy lento.</p><p>El sistema de reclutamiento de jóvenes por parte del narco ha cambiado en los últimos años. Hay secuestros masivos de chicos que se convierten en sicarios, en soldados, en punteros del crimen organizado. Antes de ser victimarios, esos jóvenes también son víctimas. Hay que tratar de buscar alternativas desde la educación y la cultura. Pero, insisto, es un proceso lento. Por otra parte, la escalada de violencia que ha habido en Sinaloa en los dos últimos años requiere de un mínimo de presencia del Estado, de un reconocimiento de esa violencia para proporcionar una sensación de no abandono a la ciudadanía, pero sin caer en las barbaridades que hicieron los expresidentes Felipe Calderón —2006-2012— y Enrique Peña Nieto —2012-2018—.</p><p><strong>Vivimos una época incierta en la que el discurso antiinmigración se ha convertido en la bandera de la ultraderecha. Se trata de convertir un derecho universal en una suerte de peligro para la sociedad. ¿Por qué cree que ese relato cala incluso en las capas sociales más vulnerables?</strong></p><p>Me parece totalmente absurdo el sentido de apropiación del espacio. Puedo entender el sentido de pertenencia, de sentirse vinculado emocional o culturalmente a uno o varios espacios, pero no entiendo el apropiacionismo de los espacios, esos nacionalismos exacerbados. Nadie es dueño de ningún sitio. Todo el mundo vino de algún lugar en algún momento. La humanidad es nómada o seminómada por naturaleza. Estos discursos tan absurdos calan precisamente porque la resistencia educativa y cultural se perdió en su momento. La ultraderecha, como Vox en España, lleva ya tiempo inoculando el miedo al migrante. Y eso brota por todas partes, pese a la explicación contraintuitiva que presenta al migrante como alguien que a la vez nos quita el trabajo y vive de los subsidios. Sería el migrante de Schrödinger, que trabaja y no trabaja al mismo tiempo y vive de subsidios.</p><p><strong>La vida de los migrantes está marcada por la explotación laboral, la violencia del narcotráfico, las identidades mutantes, unas realidades cotidianas que la novela explora como si fueran los monstruos del siglo XXI.</strong></p><p>Yo creo que primero hay que nombrar las cosas, y a los monstruos. A mí me pasó algo parecido a lo que le sucede al personaje de El Baldor, un problema burocrático con las actas de nacimiento y los nombres cambiados. Necesitaba hacer un determinado registro y yo no aparecía como hijo de mis padres. Entonces, parece que lo que no tiene nombre, no existe. No tendría que hacer falta el nombre para existir pero así funciona la realidad que se nos ha ido construyendo. Por tanto, para hacerle frente a esos monstruos, a la explotación humana, ecológica, a la violencia, al narcotráfico, hay que nombrarlos primero, acuñar sus nombres, para a partir de ahí construir ese cuerpo del monstruo.</p><p>Al escribir el libro, pensaba cuál podría ser el monstruo del siglo XXI. Si los vampiros son, digamos, los monstruos del feudalismo; si los fantasmas son los monstruos del siglo XIX, y los zombis son los monstruos del siglo XX, el ser consumido y la masa que borra al individuo, ¿cuál es el monstruo del siglo XXI? Pensaba en constituir un cuerpo, porque sin ese cuerpo no se le puede oponer resistencia. Y ése es el problema, que todos esos monstruos están presentes y no tienen cuerpo y así es difícil oponerles resistencia. Creo que la cosa empieza por ahí y luego está la necesidad de hacer comunidad para plantarles cara. La forma política y económica del siglo XXI es la atomización, la fragmentación, la competencia de los individuos... Y contra eso está la comunidad organizada, el barrio, la resistencia colectiva.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Jul 2026 04:01:18 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[César G. Calero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Eduardo Ruiz Sosa: "Con las deportaciones, Trump le ha quitado el velo al odio racial y xenófobo"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Cultura,Entrevista,Donald Trump,Inmigración]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¡Queda tanto por saber!: libros que desmontan el relato oficial sobre la Guerra Civil con archivos inéditos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/queda-libros-exponen-certezas-ineditas-desmontan-relato-oficial-guerra-civil_1_2226944.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7db4489c-03ce-4263-b8d1-7e6a832704e2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¡Queda tanto por saber!: libros que desmontan el relato oficial sobre la Guerra Civil con archivos inéditos"></p><p>"No tenemos ni idea, en realidad, de un montón de cosas todavía", aseguraba a <strong>infoLibre</strong> el historiador <strong>Gutmaro Gómez Bravo</strong>, con motivo de la publicación de <a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/guerra-civil-no-termino-contaron-franco-oculto-negociacion-politica_1_2147536.html" target="_blank"><em>Cómo terminó la Guerra Civil española</em></a> (Crítica, 2026). Una investigación de más de siete años en la que el autor ha tenido acceso a documentación inédita procedente del servicio de espionaje franquista, lo que le ha permitido reconstruir con detalle una estrategia de inteligencia fascista que fue tan decisiva como las operaciones militares. Y le ha permitido, asimismo, poner negro sobre blanco una verdad verificada que 90 años después desmonta el relato oficial fijado por los vencedores de una victoria militar aplastante en el frente. Porque, aun siendo cierta esa superioridad de los sublevados, en el desenlace final de la contienda influyeron otros muchos factores que hasta ahora habían permanecido ocultos. Esa es la gran aportación diferencial de Gómez Bravo en este libro: reconstruir con 'papeles' oficiales esta decisiva y hasta ahora desconocida operación de inteligencia planificada hasta el último detalle. </p><p>La Guerra Civil, en definitiva, no acabó como nos contaron. Puede parecer una frase hecha, pero la historia la escriben los vencedores. Eso es así, por lo menos, hasta que llegan los historiadores con la verdad por delante. Es el caso también de <strong>David Alegre</strong>, quien en <a href="https://www.infolibre.es/cultura/libros/verdugos-36-estudio-pionero-politicas-aniquilacion-sistematica-golpistas_1_2092166.html" target="_blank"><em>Verdugos del 36</em></a> (Crítica, 2025), hizo un estudio pionero sobre las políticas de aniquilación sistemática de los golpistas al investigar y analizar a los responsables de diseñar, coordinar e incluso ejecutar las políticas que eliminaron a miles de personas. Hombres mejor o peor situados socialmente pero corrientes, con vidas ordinarias: mandos intermedios del ejército o la Guardia Civil, pero también empresarios, abogados o jóvenes humildes que vieron la oportunidad para ascender socialmente a cambio de una tarea terrible. Militares y civiles anónimos que dejaron un rastro en la historia al ser los encargados de perpetrar las políticas eliminatorias del bando sublevado en el verano de 1936.</p><p>El propio <strong>Alegre</strong>, junto a <strong>Miguel Alonso</strong> y <strong>Javier Rodrigo</strong>, coordina <a href="https://www.galaxiagutenberg.com/producto/la-guerra-civil-espanola/" target="_blank"><em>La Guerra Civil española. Una historia global</em></a> (Galaxia Gutenberg, 2026), un aporte disruptivo que desafía la cronología oficial impuesta por el franquismo y cuestiona si el conflicto realmente terminó en 1939 o si se extendió de forma sucia e irregular hasta 1948. Este ambicioso volumen reúne a medio centenar de jóvenes investigadores que analizan el conflicto no como algo estrictamente interno, sino como un laboratorio transnacional de la violencia europea: la toma del poder por el fascismo mediante la guerra, el uso de la violencia contra civiles con fines depuradores de la sociedad, el establecimiento de campos de concentración, la superposición de la guerra de ocupación y la guerra irregular… En resumen: España se convirtió en caja de resonancia y laboratorio de procesos que luego se expandirían por todo el continente.</p><p>Los 'años del hambre' han quedado difuminados en nuestra memoria colectiva casi como una consecuencia lógica de una Guerra Civil que dejó al país lógicamente moribundo. Como si, en esa misma línea que pone en duda la fecha oficial de final del conflicto, las decisiones del propio Franco no hubieran acrecentado consciente y sádicamente una situación de penuria que padeció en exclusiva el bando de los vencidos, al convertirse el hambre en un arma de guerra que acabó con la vida de hasta 200.000 personas en la primera posguerra. <a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/grande-libre-hambrienta-hambre-arma-servicio-franquismo_1_2068669.html" target="_blank"><em>La hambruna española</em></a> (Crítica, 2025), del catedrático <strong>Miguel Ángel del Arco Blanco</strong>, se convierte así en la primera obra que desmonta las excusas del franquismo para justificar esa situación de extrema necesidad generalizada y explica al detalle qué pasó en la década de los 40. Porque el país salió seriamente dañado de la contienda, pero el dictador optó por alargar el desastre para así seguir aplastando al enemigo y afianzando su poder. Una, grande, libre… y hambrienta.</p><p>Otro detalle no muy conocido es que el petróleo y sus derivados fueron un elemento crucial en el conflicto para movilizar a las tropas. En eso en particular se centra <a href="https://www.infolibre.es/cultura/libros/oro-negro-franco-trafico-petroleo-determinante-victoria-franquista_1_2099344.html" target="_blank"><em>El oro negro de Franco</em></a> (Crítica, 2025), que narra las estrategias del bando sublevado para hacerse con carburantes, que al principio tuvieron lugar gracias a redes conspirativas monárquicas, y aborda el papel que tuvo la ayuda internacional de Estados Unidos y los regímenes fascistas en el acceso a este combustible. Los autores de este título son el catedrático emérito de la Universidad Complutense, doctor honoris causa por la Universidad de Alicante, <strong>Ángel Viñas</strong>, y el titulado en Ingeniería industrial y en Ciencias económicas por la Universidad de Barcelona, <strong>Guillem Martínez Molinos</strong> (el primer investigador en acceder al archivo del monopolio de petróleos, lo que le ha permitido desvelar con varias publicaciones la importancia del petróleo en la contienda).</p><p>En su biografía <a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/julian-casanova-franco-tuvo-tiempo-reinventar-historia-transicion-tuvo-tiempo-consolidar-reinvencion_1_1947655.html" target="_blank"><em>Franco</em></a> (Crítica, 2025), publicada al cumplirse el cincuentenario de la muerte del dictador, el historiador <strong>Julián Casanova</strong> desmitifica la figura de Franco recurriendo a decenas de nuevos testimonios y documentos desclasificados en las últimas décadas. Es así como su enfoque aporta una perspectiva renovada para los lectores del siglo XXI, desmantelando los relatos maniqueos y las mentiras del régimen, así como revelando aspectos desconocidos por sus coetáneos. Además, traza para las nuevas generaciones el retrato definitivo del dictador gracias a decenas de testimonios, libros y documentos que, con el poso de toda una trayectoria académica y de investigación, le permiten una aproximación precisa y novedosa de una figura que todavía hoy sigue tan presente en el devenir de España, con la derecha tratando con vehemencia de reescribir su historia.</p><p>Fruto de una investigación rigurosa basada en fuentes inéditas de archivo, <strong>Julián Chaves</strong> recorre en <a href="https://aticodeloslibros.com/inicio/433-el-aguila-y-la-sotana.html" target="_blank"><em>El águila y la sotana</em></a><em> </em>(Ático de libros, 2026) los años decisivos desde el final de la Guerra Civil hasta 1945, y muestra cómo la alianza entre Iglesia y régimen moldeó la ideología franquista y condicionó la vida cotidiana de millones de españoles. El historiador profundiza así en cómo la jerarquía eclesiástica participó activamente en la construcción del primer franquismo, influyendo de manera decisiva en la educación, la censura, la moral pública y los mecanismos de control social que marcaron la posguerra y dieron origen al nacionalcatolicismo franquista.</p><p>En <a href="https://editorialacentuarte.es/product/mujer-y-guerra-civil-espanola/" target="_blank"><em>Mujer y Guerra Civil española</em></a> (Editorial Acentuarte, 2025), <strong>Ana María Callejón Callejón</strong> hace algo que apenas sí se está empezando a hacer de un tiempo a esta parte: visibilizar y constatar la importancia de cada uno de los roles que desempeñaron las mujeres a través de testimonios en primera persona (ya sea de las que vivieron aquel período de nuestra historia o sus familiares). Alejadas del frente, hicieron una labor imprescindible que quedó fuera de los libros de Historia, pero que fue fundamental para el mínimo bienestar social que se puede llegar a tener en tiempos de batallas y muertes. Nadie nos lo cuenta en las escuelas, pero la mujer estuvo en todos los espacios y trabajos y, como no, fue maltratada, privada de libertad, represaliada y asesinada en combate.</p><p><strong>Ana R. Cañil</strong> constata que, efectivamente, las mujeres estuvieron en todos los ámbitos, también en el periodismo, en las páginas de <a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/cronistas-extranjeras-cubrieron-guerra-civil-condicion-femenina-rebaja-putas-espias_1_2160099.html" target="_blank"><em>Rescatadas del olvido. Tras los pasos de las extranjeras que escribieron sobre España</em></a> (Galaxia Gutenberg, 2026), una investigación consagrada a todas las cronistas que contaron al mundo la Guerra Civil y la posguerra: Nancy Cunard, Virginia Cowles, Tina Modotti, Nancy Johnstone, Ilsa Barea-Kulcsar, Josephine Herbst, Kate Mangan, Gamel Woolsey, Lillian Hellman, Simone Téry y hasta Sylvia Plath. "No las dejan estar tanto en el frente como a los hombres, ni tienen tanta testosterona, así que cubren con otra mirada la vida cotidiana", explicaba a <strong>infoLibre </strong>la autora.</p><p>Para terminar, una de esas historias íntimas que, sumándose a otras similares, terminan conformando al compartirlas nuestra memoria colectiva. Eso es lo que hace la periodista <strong>Mavi Doñate</strong> en <a href="https://www.penguinlibros.com/es/libro-de-biografias/487014-libro-cuentame-el-olvido-9788401037375?srsltid=AfmBOooQ4PbHgkgzNBqq4V_tWuzepjNtcCXmDCN6P6zfCWKb1rUu4HZm" target="_blank"><em>Cuéntame el olvido</em></a> (Plaza & Janés, 2026), un libro en el que se sumerge en su memoria familiar para reflexionar sobre uno de los acontecimientos más trágicos de nuestra historia reciente. Un acercamiento literario a los silencios de una generación que decidió no contar la Guerra Civil a sus nietos. Una investigación construida a partir del diario hasta ahora inédito de su abuelo Gabriel, que se revela como un título sobre la memoria y el perdón en el que muchos descendientes pueden sentirse identificados y que nos recuerda algo: la importancia de contarnos nuestra verdad, aunque hayan pasado 90 años del golpe de Estado del 18 de julio de 1936.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Jul 2026 18:12:48 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¡Queda tanto por saber!: libros que desmontan el relato oficial sobre la Guerra Civil con archivos inéditos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Del Bienquerer]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/bienquerer_1_2225521.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/39423a3c-b464-4038-9cfd-dece9c0674ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Del Bienquerer"></p><p><strong>Difácil, Valladolid, 2026.</strong></p><p>El tercer libro de poemas de <strong>Marisa López Soria</strong>, tras <em>Muy señores míos </em>(2020) y <em>En consideración te escribo </em>(2023), supone la consolidación de una voz singular que, en sus mejores momentos (y son muchos), acierta a decir lo de siempre como nunca. En efecto, los temas que recorren los dos apartados en los que se divide <em>La mujer que se avino</em> (“Cuerpo cósmico” y “Hojas de limón en el jardín de loto”) son tan antiguos como el género lírico: el amor, que se desborda en estrofas apasionadas, y la muerte, que se condensa en evocaciones fragmentarias. No obstante, ya de los mismos rótulos de las secciones puede desprenderse que el tratamiento de estos motivos dista de ser el tradicional. Así, en la receta de la autora hallamos la torsión sintáctica, la ruptura versal, el giro irónico, la invención de neologismos o la utilización de onomatopeyas. Dicho sea de paso, estos recursos no resultan ajenos a su producción destinada al público infantil, lo que la conecta con una ilustre predecesora llamada <a href="https://www.infolibre.es/politica/gloria-fuertes-antimilitarista-verso-pecho_1_2042213.html"  >Gloria Fuertes</a>. No en vano, al igual que Fuertes (o que <strong>Szymborska</strong>, otra impronta confesa), López Soria disfraza de levedad los temas graves y dota de dimensión trascendente a los asuntos triviales. </p><p>El primer apartado del libro, “Cuerpo cósmico” —que se acompaña del inciso parentético “(Lo inefable)”—, recurre al léxico de la física o de la astronomía para cantar al Big Bang del amor carnal y la comunión psíquica. La búsqueda de una “música del universo” que ponga banda sonora a la historia sentimental la lleva a reformular un<em> carpe diem</em> en clave cuántica (“Gozamos cuerpo estelar en trayectoria por los siete / astros errantes”) o a apelar al erotismo mediante el campo semántico de la microbiología: “así me di a tus amargos y a tus gérmenes / así te diste tú a mis bacterias y mis ácidos”. Pero no todo es combustión sensual en estos versos: junto con la leña del fuego trovadoresco, hallamos reflexiones acerca de la capacidad transmutadora de la imaginación (véase “Spleen y Niágara”) o la pervivencia del arte, aunque sea en su modalidad rupestre (“Cuerpos cósmicos en Altamira”). El descubrimiento del “asombro del amor”, como apunta María Ángeles Pérez López en el prólogo, prevalece en todo caso sobre el inventario de sus causas y efectos. </p><p>Movida por esa perplejidad, la escritura tiende a la ruptura de las expectativas, sobre todo en lo tocante a las convenciones del lenguaje convencionalmente (y no es pleonasmo) poético: las certezas se confunden con cerezas, la hablante se encuentra “enmimismada”, el interlocutor se amalgama en “amanteamoramigo”, y la caída de Ícaro se precipita en un poema que reproduce visualmente el descenso vertiginoso del héroe. Sin embargo, la autora consigue que el árbol del ingenio no nos impida ver el bosque del pensamiento: junto con el impulso lúdico, a veces no muy lejos del juego postista (véase la insistencia fonética en la “o” en la composición que termina “Ooooh, Wolfgang”), abundan aquellos textos en los que las tareas cotidianas adquieren un empaque cosmogónico y en los que la fiesta de Eros se ve ensombrecida por la amenaza de Tánatos. Si las poetas de los ochenta normalizaron que la mujer tomara la iniciativa y aludiera sin tapujos al placer del cuerpo, López Soria abandona asimismo el rol de sujeto paciente para referirse al amor en toda la extensión metafísica de la palabra.   </p><p>La segunda sección del libro, “Hojas de limón en el jardín de loto”, constituye un entrañado réquiem a la figura materna. Aunque el motivo central no se presta a la algarabía estilística del apartado anterior, de nuevo observamos un intento de desacralizar los tópicos vinculados a la finitud de la existencia. Adoptando la forma de un diálogo interrumpido, los textos de este apartado despliegan una serie de viñetas fragmentarias en las que el recuerdo de acciones banales (recoger limones o jugar al parchís) se concibe como una revelación retrospectiva. Al fin y al cabo, las piezas reunidas aquí son también un acto de amor. El epílogo, “Abril mefítico”, dedicado al mes más cruel y protagonizado por un símbolo ambiguo (la luna), cierra el volumen con una melancolía atemperada por la contención emotiva. </p><p>En suma, <em>La mujer que se avino </em>puede leerse como un tratado del bienquerer, que, dándole la vuelta al mensaje de “<a href="https://www.infolibre.es/cultura/musica/rosalia-aparicion-mariana-fervor-delirio-primer-concierto-madrid_1_2170813.html"  >la Rosalía</a>”, refleja un ciclo amoroso presidido por la celebración: “Sopla las velas velas velas magas, corazón / nunca se nos apagan”.</p><p><em><strong>* Luis Bagué Quílez </strong></em><em>es escritor y crítico literario.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Jul 2026 04:01:02 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis Bagué Quílez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Del Bienquerer]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pasos de vida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/pasos-vida_1_2225511.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/40124f47-3bea-43fb-accc-42fb7f78b413_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pasos de vida"></p><p><strong>I Premio Internacional Juan Gil-Albert de Escritura Aforística y del Yo</strong></p><p><strong>Instituto Alicantino de Cultura, Diputación de Alicante. 2026</strong></p><p>En su incansable diálogo con el discurrir, la práctica concisa de <strong>Mario Pérez Antolín</strong> (Stuttgart, Alemania, 1964) acoge un patrimonio fuerte, un meditado viaje de crecimiento que lo define como una de las presencias centrales del laconismo filosófico. Así lo han constatado relevantes filósofos y pensadores como <strong>Eugenio Trías, Joan Subirats, Ignacio Gómez de Liaño, Victoria Camps</strong> o <strong>Vicente Verdú</strong>; lo ratifica también el lugar propio de Mario Pérez Antolín en las más relevantes antologías del género y la traducción parcial de su producción aforística a otros ámbitos expresivos como el italiano, francés y árabe. </p><p>Los mínimos fragmentos literarios del escritor asentado en Ávila, donde trabaja como director de la Residencia Universitaria Arturo Duperier, desarrollan una indagación de compromiso con la realidad. La escritura sale al día desde la experiencia existencial y busca suelo firme en los estratos que entrelazan campos humanísticos como la sociología, el medio ambiente y la naturaleza, las relaciones sociales, la mirada metaliteraria y el ecosistema ideológico. El perfil intelectual se completa con una meditativa obra poética, compilada en 2021 tras el título <em>Cada vez que muero</em> (Poesía reunida), en la colección Alcalima de Lastura, que coordina y dirige la poeta <strong>Isabel de Miguel</strong>.</p><p>Ganador del Premio Internacional Juan Gil-Albert de Escritura Aforística y del Yo, en su primera convocatoria, <em>Idear lo insólito </em>abre camino a una nueva colección de publicaciones del Instituto Alicantino de Cultura, creada para rendir homenaje a la memoria de <strong>Juan Gil-Albert</strong>, y a su magisterio indeclinable. </p><p>Tras el umbral del paratexto, con citas de <strong>Chantal Maillard, Jean Paul Sartre</strong> y <strong>Luis Goytisolo</strong>, el pórtico institucional alienta a buscar sitio a la hondura meditativa frente a un periodo de aceleración y banalidad. El mesurado andar del aforismo se expande “como invitación a la reflexión, al matiz y la duda”. Se emplaza en un ideario cuya síntesis acoge el preámbulo. Quien escribe ratifica su apuesta por una literatura fronteriza, de codificación compleja, transversal, que equilibra en su textura filosofía y poesía. La pulpa del texto se acerca al discurso fragmentado. En su venero argumental prevalecen la introspección indagatoria, el apunte sociológico y la salpicadura ética Así se reafirmaba el juicio crítico en las páginas de la revista <em>Extramuros</em>: “Me considero un escritor que ha hecho de la transversalidad y de la brevedad su razón de ser”.</p><p>No son rasgos únicos; la preocupación formal está presente en cada uno de los textos. El lenguaje busca la esencia de una cuidada formación humanística y comparte con el lector una dicción culta, muy rica en estratos expresivos. En ellos se entremezclan el aforismo como tal, pero también anotaciones que activan memoria y evocación, esas tensas vibraciones que generan lirismo, pensamiento y filosofía. Otros textos se acercan al microrrelato y al poema en prosa, al transcender la experiencia concreta y subjetiva en temas universales como el amor, el deseo, la decepción, las erosiones del tiempo o la paciente estación crepuscular que nos aguarda a todos.</p><p>El escritor organiza el avance escritural en media docena de apartados: “Lucir en lo más hondo”, ”La máxima precisión”, “Del placer a la indolencia”, “Divertimentos no tan ligeros”, “La merma de uno mismo”, y “No basta con renunciar”. Son tramos definidos por asertos explícitos, pero en una línea de continuidad; con el propósito de conformar un texto unitario donde el sujeto hablante se define a sí mismo. Por eso, <em>Idear lo insólito</em> puede concebirse también como un diario íntimo. Una literatura autobiográfica que no necesita, al modo convencional, fechar cada fragmento, sino que el pensamiento fluye sin trabas,<em> </em>para que las ideas mantengan su piel elástica y generen itinerarios y ramificaciones a la voz sabia de la meditación.</p><p>Así quedan expuestas las huellas firmes del yo interior, hasta interpretar una autobiografía con secuencias dispersas. Alguien con aire de familia, entre el escritor y el ser biográfico, que focaliza desde las palabras el cauce existencial.</p><p>En <em>Idear lo insólito </em>conviven las fluctuaciones temáticas. El escritor analiza<em> </em>lo paradójico, concilia contrarios e integra secuencias vitales de apariencia antagónica. Los textos muestran la geometría variable de un sujeto hablante que expande sus incertidumbres y despierta las inclinaciones subjetivas de un pensamiento en vela. El destino es proclive al azar y en su textura duerme la hermética caligrafía de lo que no tiene respuestas. Así nace una metafísica de la incertidumbre, un espejismo mental que nunca expone al sol su verdadera naturaleza.  En su periferia ensimismada, el aforismo se empeña en alumbrar una panorámica siempre proclive al trampantojo que define en el tiempo nuestra condición fugaz y transitoria.</p><p>Mario Pérez Antolín, desde la hondura conceptual del aforismo, se acerca las cosas para entender su esencia, para que muestren esa pulsión significativa que genera el incontenible fluir del pensamiento. Emoción y lenguaje conviven y abren espacios reflexivos. Componen el gesto interrogante de un relato indeclinable que hace del yo un paseante nómada de incertidumbres y esperanzas.</p><p><em><strong>*José Luis Morante </strong></em><em>es escritor y crítico literario. Su último libro es </em><a href="https://lagaruapoesia.com/producto/viajeros-sedentarios/" target="_blank"><em>Viajeros sedentarios</em></a><em> (La Garúa, 2025).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Jul 2026 04:01:02 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José Luis Morante]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Pasos de vida]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El placer de matar a una madre: la novela que ilumina la violencia psiquiátrica y el robo de bebés]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/placer-matar-madre-novela-ilumina-violencia-psiquiatrica-robo-bebes-durante-franquismo_1_2225497.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/dd1e188f-0d2a-4da7-aa29-445275303ef7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El placer de matar a una madre: la novela que ilumina la violencia psiquiátrica y el robo de bebés durante el franquismo"></p><p><strong>Ediciones B, Penguin Random House. 2019.</strong></p><p>La novela <em>El placer de matar a una madre</em> (Ediciones B, 2019) recupera el papel central del psiquiatra <a href="https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/ciencia-etica-deja-ciencia_129_2220333.html"  >Antonio Vallejo-Nájera</a>, jefe de los servicios psiquiátricos militares y uno de los ideólogos más influyentes del Régimen para controlar sectores de la población española. Vallejo-Nájera defendió públicamente que la “degeneración moral” y la “inferioridad mental” eran rasgos propios de los opositores políticos, en especial de las mujeres republicanas. Sus teorías, inspiradas en el eugenismo alemán, sirvieron para justificar internamientos masivos en hospitales psiquiátricos.</p><p>En estos centros, miles de mujeres fueron sometidas a electrochoques, aislamiento y diagnósticos inventados. No se trataba de medicina, sino de disciplina social. La novela convierte este trasfondo histórico en materia narrativa: Isabel, una de las protagonistas, encarna a esas mujeres declaradas “enfermas” sin estarlo, víctimas de un sistema que patologizaba la libertad femenina y borraba su voz mediante el lenguaje clínico.</p><p>Esta novela vuelve a colocar en el centro del debate público uno de los capítulos más oscuros del franquismo: la utilización de la psiquiatría como herramienta de control social y la trama institucional que permitió el robo sistemático de bebés durante décadas. A través de la historia de Isabel, Ignacio y Ana, la obra reconstruye el clima de sospecha y silenciamiento que marcó la vida de miles de mujeres consideradas “inadecuadas” por el régimen.</p><p>La autora se adentra en un territorio donde la ficción dialoga directamente con la memoria histórica. Su relato se sostiene sobre una premisa contundente: bajo Franco, la ciencia pudo convertirse en un instrumento de represión. Y lo hizo, especialmente, contra las mujeres que no encajaban en el modelo de madre y esposa promovido por el Estado.</p><p><strong>Robos de bebés: de la ideología a la estructura estatal</strong></p><p>El libro aborda también uno de los fenómenos más estremecedores del franquismo: el robo sistemático de bebés. Bajo la influencia de Vallejo-Nájera y otros psiquiatras afines, se difundió la idea de que los hijos de mujeres “rojas”, “inmorales” o “desequilibradas” debían ser separados de sus madres para “salvarlos” y garantizar su educación en familias “sanas”, es decir, afectas al régimen.</p><p>Lo que comenzó como una práctica ideológica en los años cuarenta se transformó en una red estructurada que involucró médicos, monjas, funcionarios y clínicas privadas. Miles de niños fueron arrancados de sus madres biológicas y entregados a otras familias, muchas veces con documentación falsificada. La novela no reproduce casos concretos, pero sí recrea el clima emocional y político que permitió que esta práctica se normalizara.</p><p>En <em>El placer de matar a una madre</em>, el silencio que rodea a Isabel y a otras mujeres internadas funciona como metáfora de ese despojo. La maternidad aparece como un territorio vigilado, intervenido y, en ocasiones, arrebatado. La autora muestra cómo la violencia institucional penetraba en lo íntimo y cómo el Estado se arrogaba el derecho de decidir quién era “apta” para criar a un hijo.</p><p><strong>Literatura como reparación simbólica</strong></p><p>Más allá de la denuncia histórica, la novela destaca por su capacidad de transformar el archivo en experiencia emocional. <strong>Ignacio </strong>e <strong>Isabel </strong>escriben juntos su historia, y ese gesto funciona como un acto de resistencia: una forma de recuperar la voz que les fue arrebatada por diagnósticos y expedientes.</p><p>Uno de los momentos más intensos del libro es la conversación nocturna entre <strong>Isabel </strong>y <strong>Ana</strong>, donde la culpa, el miedo y la memoria se entrelazan. La confesión de <strong>Isabel </strong>no es solo un recurso narrativo: es una forma de devolver humanidad a quienes fueron reducidas a categorías clínicas.</p><p>La obra se convierte así en un espacio de reparación simbólica. Recupera la memoria de las mujeres internadas, denuncia la complicidad de la psiquiatría franquista y recuerda que el robo de bebés no fue un fenómeno aislado, sino una política de Estado cuyas consecuencias aún resuenan en la sociedad española.</p><p><strong>Una novela para pensar el presente</strong></p><p><em>El placer de matar a una madre</em> dialoga con la historia desde la literatura, iluminando zonas de sombra que todavía exigen verdad y justicia. Su lectura permite comprender cómo la violencia institucional se infiltró en la vida cotidiana, cómo la ciencia fue utilizada para justificar el autoritarismo y cómo miles de mujeres fueron despojadas de su libertad, su voz y, en muchos casos, de sus hijos.</p><p>La novela invita a pensar, a recordar y a escuchar. Y, sobre todo, a reconocer que la memoria literaria puede ser una forma de resistencia frente al olvido.</p><p><em><strong>*Marta López Luaces</strong></em><em> es novelista, poeta y traductora.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Jul 2026 04:01:02 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rodrigo Pérez Alonso]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El placer de matar a una madre: la novela que ilumina la violencia psiquiátrica y el robo de bebés]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Javier Cercas: España, 'El País' y yo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/javier-cercas-espana-pais_1_2225481.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/05e34c31-1597-4b95-b2c8-62bb4fbd46f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_1022281.jpg" width="550" height="309" alt="Javier Cercas: España, El País y yo"></p><p><strong>Penguin Random House, Barcelona, 2026.</strong></p><p>No he podido evitar leer este libro pensando en mi propia experiencia como observador de la realidad social, cultural, y como lector. A pesar de que <strong>Cercas </strong>es más joven que yo, contrastando mis vivencias con las suyas, me he dado cuenta de que algunas impresiones y recuerdos a veces coinciden y que, en otras ocasiones, difieren, como no podía ser de otro modo. </p><p>El caso es que ambos llegamos a Cataluña en las postrimerías del franquismo, procedentes de Extremadura y Andalucía, respectivamente: él se instaló en Gerona con su familia, y yo en Sant Cugat, como estudiante de Periodismo y Filología Española. Cursamos la misma licenciatura, Filosofía y Letras, en la misma universidad, con idénticos profesores (<strong>Francisco Rico, Alberto Blecua, Sergio Beser o José-Carlos Mainer, </strong><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/carme-riera-lenguas-no-compiten-absurdo-son-politicos-organizan-tinglados_1_2092758.html"  ><strong>Carme Riera</strong></a><strong>, Enric Sullà, Manuel Aznar...</strong>), compartiendo, una vez licenciados, amigos, actividades diversas (cenas, conversaciones interminables sobre esto y aquello, algunas copas de más...) y diría que una pasión semejante por la literatura. Después, tras volver de los Estados Unidos, acabó dejando la universidad de Gerona, donde era profesor, y se decantó por la creación literaria, en la que ha demostrado un gran talento que le ha proporcionado una trayectoria brillante, muy reconocida, tanto en España como en el extranjero, donde su obra ha sido traducida y premiada. </p><p>Por mi parte, yo me dediqué a la enseñanza, al estudio de la historia literaria y a la crítica de actualidad, con más o menos fortuna. El caso es que cuando murió Franco, empezó la Transición y se fundó <em>El País</em>, Cercas era un joven inquieto, mientras que yo andaba por la mitad de la licenciatura. He leído, creo, toda la obra de Javier Cercas, numerosas entrevistas, así como diversos estudios académicos y críticas de actualidad. En alguna ocasión, he señalado que prefiero sus crónicas, artículos y relatos más ensayísticos que sus ficciones, aunque sin desdeñar por ello estas, ni mucho menos. </p><p>Pero centrémonos en el libro que ahora nos ocupa. Siendo su título y subtítulo suficientemente claros, diría que el volumen nos da más de lo que anuncia, pues no solo nos proporciona una historia sucinta de <em>El País</em>, sino que traza la historia de su vinculación con el diario y de lo que este ha podido significar, con sus correspondientes cambios, a lo largo de estos últimos 50 años, tanto para los lectores como para él mismo. </p><p>Para quien quiera entender al Cercas escritor, al narrador y al colaborador de prensa, este libro resulta clarificador. Insiste, con razón, en que no ha sido, ni es, periodista: en el octavo capítulo lo repite hasta en ocho ocasiones. Pero también nos recuerda que antes de escribir en <em>El País</em>, había colaborado en el <em>Diari de Barcelona</em> y en <em>El Observador</em>. Aun aceptando semejante precisión, debe decirse, valga la obviedad, que escribir artículos también es una forma de hacer periodismo. Cercas reflexiona sobre la relación entre sus artículos y sus novelas, así como sobre las semejanzas y diferencias entre el columnismo y la literatura. Se ha convertido en un lugar común, se afirma con excesiva alegría, que el periodismo es también literatura. Quienes lo dicen deben de frecuentar bien poco los periódicos, tener la manga muy ancha o no ser capaces de apreciar lo que es la literatura, la buena literatura. Que lo que publica un periódico pueda tener las hechuras de lo literario es indudable (<a href="https://www.infolibre.es/cultura/cine/manuel-vicent-ensena-vivir-manana-sere-feliz-retrata-enigmas-condicion-humana_1_2180576.html"  ><strong>Manuel Vicent</strong></a><strong>, Juan José Millás, Carlos Boyero </strong>o <strong>Leila Guerriero</strong> serían buenos ejemplos de ello, en el mismo diario en que escribe Cercas), pero de ahí a afirmar que todo lo sea, hay un abismo. Ha habido autores de artículos, cuya literatura está en su narrativa de ficción o en su poesía, pero cuyas columnas son meras opiniones, prosa funcional sin voluntad de estilo alguna. No se trata de minusvalorarlos, sino de recordar que supone otra modalidad de la escritura, con objetivos distintos. En fin, esto resulta tan obvio que da un poco de vergüenza tener que recordarlo.</p><p>El libro de Cercas se compone de 15 breves capítulos y una sucinta “Nota personal del autor”, donde cita sus fuentes, entre las que echo de menos el libro de <strong>Mercedes Cabrera</strong> sobre <strong>Jesús de Polanco,</strong> o el que coordinó sobre <strong>José Ortega Spottorno</strong>, así como el volumen de <strong>Maruja Torres</strong>, muy crítico con <strong>Moreno</strong>, el director que la echó del diario. En la cubierta, aparece una célebre foto de <strong>César Lucas</strong>, que puede valer como metáfora de las nuevas ilusiones que trajo consigo la Transición, período —en mi opinión— mal entendido y peor valorado por una parte de la izquierda española. La cita inicial de <strong>Flaubert</strong>, de una de sus cartas a <strong>Louise Colet</strong>, escrita en 1852, nos alerta sobre los peligros que conlleva vivir en una torre de marfil.</p><p>El libro arranca con una inocentada y una premonición de <strong>Sofía</strong>, hermana del autor, motivo que reaparece al final. Cercas nos recuerda, en síntesis, la historia del periódico, cuyo primer número se publicó el 4 de mayo de 1976, por lo que acaba de cumplir 50 años. Esas celebraciones deben de estar en el origen del libro. Insiste en su importancia a lo largo de estas décadas, mientras se hace las mismas preguntas que otros nos hemos hecho, sobre si ha mantenido su valor e independencia; en mi opinión, ha venido diluyéndose con los años, por no hablar de ceses por edadismo o de la asunción de cuotas de género entre los colaboradores, cuya presencia, en demasiados casos, resulta difícil de justificar, como ocurrió en los casos de las despedidas de <strong>Julio Llamazares</strong> o <strong>Manuel Rivas</strong>. Se pregunta Cercas también por el apoyo al gobierno de<strong> Pedro Sánchez</strong>, y concluye con un <em>sí pero no...</em> Con todas las excepciones que se quieran (Cercas sería una de ellas; <strong>Javier Marías</strong>, otra…), percibimos una defensa acrítica del diario (“<em>El País</em> actual es superior al de entonces, que los periodistas escriben mejor y que están mejor informados”, p. 96), y lo dice alguien que no ha dejado de leerlo desde su fundación, que es suscriptor, y que ha sido colaborador tanto de la edición catalana como de la nacional. </p><p>Me alegra, por otra parte, que el primer nombre que cita Cercas sea el de <strong>Fernando Savater</strong>, que reaparece en otras ocasiones, como una de las estrellas del periódico, hasta que lo echaron... Pero me pregunto: ¿un periódico entre liberal y socialdemócrata, que se dice independiente, acaso no podía soportar los artículos de Savater, opinara lo que opinara? ¿Había que prescindir de Julio Llamazares y de Manuel Rivas, entre otros, para contratar a articulistas más jóvenes, de distinto sexo (la necesidad de contratar a “chicas jóvenes”, es la expresión que usaron para justificar el cese), aunque en algún caso sus artículos dejaran mucho que desear? En otros, en cambio, las incorporaciones han sido un acierto: <strong>Ana Iris Simón, Najat El Hachmi, Carmen Domingo </strong>o <strong>Daniel Gascón</strong>, por solo citar unos pocos nombres de articulistas, chicos y chicas, jóvenes y maduritos, que se salen de la fila. A los que podríamos sumar los nombres de <a href="https://www.infolibre.es/cultura/libros/juan-gabriel-vasquez-dificl-juzgar-realidad-separar-mentira_1_2157299.html"  >Juan Gabriel Vásquez</a> y <strong>Leonardo Padura</strong>.</p><p>Recuerda Cercas que los jóvenes periodistas de <em>El País</em> acabaron imponiéndose a sus propietarios, para lo que contaron, añadiría yo, con la complicidad de los lectores. Esta batalla terminó con la aprobación del Estatuto de la Redacción en 1983. En suma, <em>El País</em> fue el periódico más importante del posfranquismo, de la Transición, y lo ha seguido siendo, aunque ahora compartiendo su importancia con otros diarios, que debe leer quien quiera enterarse bien de cómo anda el país y el mundo. Valgan como ejemplo los corresponsales de <em>La Vanguardia</em>. Que <em>El País</em> y el PSOE, al principio, siguieran trayectorias paralelas y a menudo confluyentes pudo ser bueno para la incipiente democracia española, pero con el paso del tiempo creo que ha dejado de serlo.</p><p>Cercas se detiene en analizar el papel que desempeñó el diario en fechas importantes, como el 23 de febrero de 1981, con el intento de golpe de estado encabezado por <strong>Tejero</strong>, aunque no estoy de acuerdo cuando denuncia “la casi nula reacción de la ciudadanía contra el golpe” (p. 39), pues mucha gente salió a la calle en todas las ciudades de España, en defensa de la democracia. Quizá la consecuencia de todo ello, en los años que siguieron, fuera la revalorización de la figura de <strong>Suárez </strong>(denostada por todos, diría que sin excepción, los que nos considerábamos de izquierdas), a lo que creo que contribuyó no poco <em>Anatomía de un instante</em> (2009), obra que obtuvo el Premio Nacional de Narrativa.</p><p>A lo largo del libro, el autor se hace preguntas que a los lectores les resultarán interesantes, como, por ejemplo, hasta qué punto ha influido el diario en él y en su generación. Por mi parte, diría que mucho, aunque creo que, con el paso de los años, esa influencia ha ido mermando. E incluso se plantea, en el momento que lo contratan como columnista, cómo se escribe una columna. <strong>Martínez Roig</strong> le comenta, ante sus lógicas dudas, que “una columna trata sobre lo que te apetece y se escribe como te apetece” (p. 86). Sí, pero para que interese a los lectores tiene que estar escrita con talento, capacidad de síntesis y ciertas dosis de valentía y verdad. En el capítulo 9 nos cuenta por qué escribe columnas, e incluso confiesa que muchas de ellas las piensa durante sus carreras matinales (p. 89). También nos habla del papel que desempeña la ironía, cómo la concibe.  </p><p>De <em>El País</em>, a lo largo de los años, me ha interesado, sobre todo, el trabajo de sus periodistas y colaboradores (me gustaban más <strong>F. Ayala, Haro Tecglen, Juan Benet, Sánchez Ferlosio, Savater, Vargas Llosa, Javier Marías, Muñoz Molina</strong> y <strong>Julio Llamazares,</strong> que <strong>Umbral </strong>o algunos de los articulistas actuales que cubren cuotas, para cumplir con lo políticamente correcto, o son meros voceros del gobierno actual), así como sus páginas de cultura y el suplemento cultural, aunque han ido perdiendo fuelle e interés con el paso del tiempo. Por su parte, <strong>Javier Pradera,</strong> siendo muy importante, permaneció en la sombra. Recuerda Cercas el apoyo de <strong>Ceberio </strong>al columnismo, desde 1993; y con cariño, que comparto, el papel que desempeñó <strong>Agustí Fancelli</strong>, que murió en el 2013, en la edición catalana del diario. Reconoce que sus <em>Relatos orales</em> (1999) fueron un antecedente de <em>Soldados de Salamina </em>(2001), así como la importancia del comentario que le dedicó <strong>Vargas Llosa</strong> a <em>Soldados de Salamina</em>,<em> </em>que tanto contribuyó a su éxito<em> </em>(p. 57); pero no creo que la consagración de <em>Patria</em>, la novela de <strong>Fernando Aramburu</strong>, se deba a <em>El País</em> (p. 62), aunque la reseña de <strong>Mainer </strong>y el artículo de Vargas Llosa debieron suponer un buen empujón, sino, más bien, al boca a boca de los lectores, al Premio de la Crítica y al Nacional de Narrativa, y, sobre todo, a la capacidad del autor para contarnos una tragedia contemporánea, el sufrimiento de las víctimas, la conducta abyecta de los agresores, en términos literariamente lúcidos y verosímiles.</p><p>Que el capítulo 13 sea un elogio del debate, del intercambio de ideas diferentes; o que se confiese partidario del socialismo democrático es algo que sabíamos quienes lo hemos leído. Que sus ídolos sean <strong>Kafka </strong>y <strong>Borges</strong>, y sus maestros <strong>Vargas Llosa, García Márquez, Cortázar</strong> y <strong>Cabrera Infant</strong>e, suena de lo más atinado y lógico, aunque me sorprende que —siguiendo el mal ejemplo de <strong>Vila-Matas</strong>— no figure entre ellos ningún escritor español. </p><p>Estemos de acuerdo o no con él, y a menudo comparto sus impresiones, Cercas tiene el don de la amenidad, así como la capacidad de analizar los hechos con lucidez e independencia de criterio; algo infrecuente en un país en que el periodismo cada vez se muestra más sectario, aunque como él mismo reconoce, a propósito del diario, la independencia total no existe, aun cuando haya que luchar, empeñarse, tender a ella como sea.  </p><p><em><strong>*Fernando Valls</strong></em><em> es catedrático de Literatura Española y crítico literario.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Jul 2026 04:01:01 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Valls]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Javier Cercas: España, 'El País' y yo]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[De las cartas familiares de Federico a testimonios desde Gaza: lecturas para veranear con Los Diablos Azules]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/cartas-familiares-federico-testimonios-gaza-lecturas-veranear-diablos-azules_1_2225696.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/390ad861-ac4d-4857-863e-650564414bf3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De las cartas familiares de Federico a testimonios desde Gaza: lecturas para veranear con Los Diablos Azules"></p><p>Aunque se vayan de vacaciones,<a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/" target="_blank"> </a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/" target="_blank">Los Diablos Azules</a> también son para el verano. La revista literaria de <strong>infoLibre </strong>echa este jueves la persiana hasta septiembre, con la sana intención de recargar las pilas y aprovechar el tiempo de asueto para regresar con muchas más <strong>lecturas </strong>que compartir de cara al nuevo curso escolar.</p><p>Y, como es habitual llegar a lo más caluroso del <strong>verano </strong>con la firme determinación de <strong>leer </strong>todo lo que no se ha podido el resto del año, aprovechamos la despedida temporal para recapitular y repasar algunos de los <strong>títulos </strong>de los que hemos ido hablando durante los últimos meses.</p><p><strong>Libros </strong>interesantes todos ellos en torno a los temas que más nos preocupan, que podemos recuperar ahora si acaso los teníamos pendientes, o sumar a esa lista de posibles que constantemente crece y crece sin detenerse. No es que sean <strong>deberes</strong>, pero un poco (es broma) se le parece.</p><p>Muchas historias, en definitiva. Como la del Lyceum Club Femenino, fundado por un grupo de mujeres en 1926, en plena dictadura de Primo de Rivera, con la firme intención de reivindicar su espacio público y sacudir los cimientos de una sociedad que las quería relegadas al hogar. A aquel Madrid de un siglo atrás nos lleva <strong>Eva Cosculluela</strong> en<a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/decian-destetaban-hijos-cerveza-club-modernas-feministas-desafio-espana-1926_1_2218066.html" target="_blank"> </a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/decian-destetaban-hijos-cerveza-club-modernas-feministas-desafio-espana-1926_1_2218066.html" target="_blank"><em>El club de las modernas</em></a><em> </em>(Seix Barral, 2026), por cuyas páginas desfilan María de Maeztu, María Lejárraga, Clara Campoamor, Victoria Kent, Elena Fortún o Zenobia Camprubí, todas ellas al frente de la primera asociación feminista de España.</p><p>Directamente relacionado con esta agrupación de pioneras está<a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/republicanas-diputadas-lucharon-convertir-espana-pais-libre-justo-moderno_1_2135873.html" target="_blank"> </a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/republicanas-diputadas-lucharon-convertir-espana-pais-libre-justo-moderno_1_2135873.html" target="_blank"><em>Republicanas. Revolución, guerra y exilio de nueve diputadas</em></a> (Tusquets, 2026), un volumen en el que <strong>Miguel Ángel Villena</strong> recuerda a las diputadas que lucharon para convertir España en un "país más libre, justo y moderno". ¿Y quiénes fueron? Dolores Ibárruri, Clara Campoamor, Margarita Nelken, Victoria Kent, María Lejárraga, Matilde de la Torre, Julia Álvarez Resano, Veneranda García Manzano y Francisca Bohígas. Ellas fueron, son y serán para siempre las únicas parlamentarias durante las tres legislaturas de la Segunda República, entre 1931 y 1939: mujeres en minoría absoluta que nos llevaron a la vanguardia.</p><p>Ahonda en esta mirada femenina <strong>Ana R. Cañil</strong> en<a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/cronistas-extranjeras-cubrieron-guerra-civil-condicion-femenina-rebaja-putas-espias_1_2160099.html" target="_blank"> </a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/cronistas-extranjeras-cubrieron-guerra-civil-condicion-femenina-rebaja-putas-espias_1_2160099.html" target="_blank"><em>Rescatadas del olvido. Tras los pasos de las extranjeras que escribieron sobre España</em></a> (Galaxia Gutenberg, 2026), una investigación consagrada a todas las cronistas que contaron al mundo la Guerra Civil y la posguerra: Nancy Cunard, Virginia Cowles, Tina Modotti, Nancy Johnstone, Ilsa Barea-Kulcsar, Josephine Herbst, Kate Mangan, Gamel Woolsey, Lillian Hellman, Simone Téry y hasta Sylvia Plath. "No las dejan estar tanto en el frente como a los hombres, ni tienen tanta testosterona, así que cubren con otra mirada la vida cotidiana", explica a <strong>infoLibre </strong>la autora, que defiende que a pesar de terminar fuera de los libros de historia, dejaron textos esenciales para comprender aquellos incomprensibles tiempos.</p><p>Hasta los años previos a la Guerra Civil nos lleva <strong>Víctor Fernández</strong> en<a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/ver-federico-zapatillas-familia-lorca-cartas_1_2174545.html" target="_blank"> </a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/ver-federico-zapatillas-familia-lorca-cartas_1_2174545.html" target="_blank"><em>No te olvides de escribir. La familia Lorca en sus cartas</em></a> (Akal, 2026), un volumen que nos permite conocer al autor desde una perspectiva distinta, pues consigue hacernos sentir como "invitados en la casa de la familia" de Federico. Una forma de sentir cerca al hijo más íntimo y cotidiano leyendo unas misivas dirigidas a sus padres, don Federico García Rodríguez y doña Vicenta Lorca Romero, desde 1910 hasta su asesinato a manos de los fascistas en 1936. "Os ruego que me mandéis el importe de la matrícula, 180 pesetas, para comprar los libros, que son caros, y yo os mandaré las cuentas como ahora con lo que he comprado pues quiero y estoy dispuesto a que sepáis todo cuanto hago, compro y pienso", les contaba nada más llegar a la Residencia de Estudiantes en 1920.</p><p>"Franco tapó que hubo muchos contactos con los vencidos", nos contaba en febrero el historiador <strong>Gutmaro Gómez Bravo</strong>. Porque, aunque para la posteridad ha quedado el relato fijado por los vencedores de una victoria militar aplastante en el frente, en el desenlace final de la Guerra Civil influyeron otros muchos factores que hasta ahora habían permanecido ocultos, como una operación de inteligencia secreta cuidadosamente dirigida desde el Cuartel General del Generalísimo, donde el Servicio de Información y Policía Militar (SIPM) controló la propaganda, la diplomacia y la descomposición del enemigo desde dentro. Frente al relato tradicional de traiciones y caos, el autor reconstruye este decisivo y hasta ahora desconocido plan en<a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/guerra-civil-no-termino-contaron-franco-oculto-negociacion-politica_1_2147536.html" target="_blank"> </a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/guerra-civil-no-termino-contaron-franco-oculto-negociacion-politica_1_2147536.html" target="_blank"><em>Cómo terminó la Guerra Civil española</em></a><em> </em>(Crítica, 2026), una investigación de más de siete años en la que Gómez Bravo ha tenido acceso a documentación inédita del espionaje franquista.</p><p>Otro reputado historiador, <strong>Julián Casanova</strong>, se ha unido en su más reciente proyecto al guionista <strong>Miguel Casanova</strong> y al ilustrador <strong>Carles Esquembre</strong> para adaptar al formato de novela gráfica su influyente libro<a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/julian-casanova-lleva-guerra-civil-comic-ultraderecha-quita-partes-no-le-gustan_1_2167964.html" target="_blank"> </a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/julian-casanova-lleva-guerra-civil-comic-ultraderecha-quita-partes-no-le-gustan_1_2167964.html" target="_blank"><em>España partida en dos</em></a><em> </em>(Crítica, 2026). Una obra que combina el rigor histórico con la fuerza visual del cómic para acercar lo que verdaderamente ocurrió antes, durante y después de la Guerra Civil —"la ultraderecha quita las partes que no le gustan", asegura— a las nuevas generaciones de lectores, dando respuestas a algunas de las preguntas más apremiantes que se han planteado en los 90 años transcurridos desde el golpe de Estado contra la Segunda República.</p><p>Cambiando de tema pero siguiendo con los más respetados historiadores contemporáneos, en mayo nos encontramos con el británico <strong>Antony Beevor</strong>, quien visitó Madrid para presentar<a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/pudo-campesino-propiciar-final-imperio-ruso-antony-beevor-busca-respuesta-rasputin_1_2192655.html" target="_blank"><em> </em></a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/pudo-campesino-propiciar-final-imperio-ruso-antony-beevor-busca-respuesta-rasputin_1_2192655.html" target="_blank"><em>Rasputín y la caída de los Románov</em></a><em> </em>(Crítica, 2026), una investigación sin precedentes que incluye los diarios secretos de la corte y archivos de la policía zarista, y que trata de entender cómo fue posible que un campesino siberiano con supuestos poderes telepáticos tuviera una influencia decisiva no ya en la caída del imperio ruso, sino en todos los grandes acontecimientos históricos que por efecto dominó fueron sucediéndose durante la primera mitad del siglo XX.</p><p>Otra figura indiscutible del pasado siglo, por motivos bien distintos, fue Pier Paolo Passolini, asesinado en noviembre de 1975. Para conmemorar ese medio siglo, llegó a las librerías<a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/vigencia-atemporal-pasolini-viviendo-consecuencias-advirtio_1_2127624.html" target="_blank"><em> </em></a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/vigencia-atemporal-pasolini-viviendo-consecuencias-advirtio_1_2127624.html" target="_blank"><em>Las siete vidas de Pasolini</em></a><em> </em>(Dos Bigotes, 2025), un ensayo coral que propone un recorrido por las múltiples facetas del creador italiano: el cineasta, el novelista, el pintor, el dramaturgo, el amante, el filósofo y el poeta. No se trata de una biografía ni de un estudio académico al uso, sino de una lectura personal y crítica de cada una de esas vidas que habitaron en el recordado artista, siempre vigente, prologada por el escritor <strong>Vicente Monroy</strong> y con textos de los expertos <strong>Pablo Caldera, Mario Colleoni, Juan Gallego Benot, Pedro Víllora, Déborah García, Silvia Martín Gutiérrez</strong> y <strong>Andrés Catalán</strong>.</p><p>Nos acercamos ahora mucho más en el tiempo hasta llegar al presente con varios títulos que dejan testimonio del genocidio de Israel contra Palestina:<a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/libro-negro-gaza-da-voz-jovenes-palestinos-escribir-forma-resistencia_1_2170929.html" target="_blank"> </a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/libro-negro-gaza-da-voz-jovenes-palestinos-escribir-forma-resistencia_1_2170929.html" target="_blank"><em>El libro negro de Gaza</em></a> (Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, 2026), que reúne medio centenar de relatos breves y poemas escritos por jóvenes gazatíes en pleno asedio;<a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/libro-lanza-grito-infancia-gaza-israel-pueblo-palestino-no-reproduzca_1_2115696.html" target="_blank"> </a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/libro-lanza-grito-infancia-gaza-israel-pueblo-palestino-no-reproduzca_1_2115696.html" target="_blank"><em>Un grito por la infancia de Gaza</em></a> (Now Books, 2025), libro solidario con textos de <strong>Greta Thunberg, Fermin Muguruza</strong> o <strong>Jordi Évole</strong>; y<a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/librero-gaza-literatura-lugar-maximo-imaginacion-subversion_1_2144052.html" target="_blank"><em> </em></a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/librero-gaza-literatura-lugar-maximo-imaginacion-subversion_1_2144052.html" target="_blank"><em>El librero de Gaza</em></a> (Salamandra, 2026), novela en la que <strong>Rachid Benzine</strong> defiende la resistencia de la población a través de rutinas tan cotidianas como abrir diariamente una librería para refugiarse en la literatura.</p><p>Un acto este último, qué duda cabe, infinitamente más enriquecedor que pasar las horas en esas redes sociales donde el odio campa a sus anchas y la ultraderecha libra su batalla para conseguir adeptos. No son pocos los ensayos que reflexionan sobre la influencia de esta realidad virtual en nuestras vidas, pero nosotros nos hemos fijado en tres que van en la misma dirección de advertencia:<a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/cesar-rendueles-no-twitter-haya-nazis-algoritmo-nazi_1_2151370.html" target="_blank"> </a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/cesar-rendueles-no-twitter-haya-nazis-algoritmo-nazi_1_2151370.html" target="_blank"><em>Redes vacías. Tecnología catastrófica y el fin de la democracia</em></a><em> </em>(Anagrama, 2026), de <strong>César Rendueles</strong>;<a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/jordi-gracia-izquierda-tecnofascismo-hay-peligro-real-retroceso-epoca-preilustrada_1_2209861.html" target="_blank"> </a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/jordi-gracia-izquierda-tecnofascismo-hay-peligro-real-retroceso-epoca-preilustrada_1_2209861.html" target="_blank"><em>La izquierda ante el tecnofascismo</em></a> (Anagrama, 2026), de <strong>Jordi Gracia</strong>; e<a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/miguel-lorente-han-hecho-conservadores-machistas-fachas-traves-redes-sociales_1_2188391.html" target="_blank"> </a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/miguel-lorente-han-hecho-conservadores-machistas-fachas-traves-redes-sociales_1_2188391.html" target="_blank"><em>Influenciables. Las redes y la nueva obediencia</em></a> (Comares, 2026), de <strong>Miguel Lorente</strong>. Sirva la afirmación de este último para condensar el sentir general: "Muchos se han hecho más fachas a través de las redes sociales, nadie más progresista".</p><p>Más allá de su evidente influencia política, las redes sociales son también la maquinaria que utiliza el capitalismo más feroz para mantenernos todo el tiempo con ganas de consumir lo que sea y, en última instancia, sometidos a una productividad sin descanso. “Estamos agotados de estar sometidos a una metralla de estímulos”, asegura el filósofo<strong> Juan Evaristo Valls Boix,</strong> autor de<a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/valls-boix-incita-pasar-fomo-jomo-agotados-sometidos-metralla-estimulos_1_2202692.html" target="_blank"> </a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/valls-boix-incita-pasar-fomo-jomo-agotados-sometidos-metralla-estimulos_1_2202692.html" target="_blank"><em>JOMO. El gusto de perder</em></a> (Anagrama, 2026), un canto a la libertad entendida como holganza y holgura, un escapismo individual que es, a su vez, una oportunidad colectiva para "un proyecto emancipatorio que pasa por la organización política del descanso". Apaguemos la máquina y alcemos la mirada.</p><p>Este curso nos hemos fijado también en las consecuencias de la gestión política del PP allí donde gobierna. Primero, con el cómic<a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/7-291-comic-residencias-caso-discriminacion-brutal-edadista-clasista_1_2211248.html" target="_blank"> </a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/7-291-comic-residencias-caso-discriminacion-brutal-edadista-clasista_1_2211248.html" target="_blank"><em>7.291</em></a> (Maldragón, 2025), que cuenta el abandono en las residencias de mayores durante el covid, "el episodio de mayor discriminación y desamparo" de la historia de nuestro país, según su guionista y editor, Raúl Cordero. Después, con<a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/fonsi-loaiza-pp-partido-negligente-criminal-totalmente-impune_1_2221526.html" target="_blank"><em> </em></a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/fonsi-loaiza-pp-partido-negligente-criminal-totalmente-impune_1_2221526.html" target="_blank"><em>Peligro de muerte. Los gobiernos de derechas y las víctimas de su gestión</em></a><em> </em>(Akal, 2026), en el que <strong>Fonsi Loaiza</strong> recuerda también otros ejemplos como la dana, los incendios o el fallo de los cribados del cáncer de mama. Casos que han costado miles de vidas porque, tal y como afirma sin dudar: "El PP es un partido negligente, criminal y totalmente impune".</p><p>Puede parecer hasta ahora que esta temporada ha habido pocas novelas, pero, por ejemplo, hemos conversado con <strong>Fernando Aramburu</strong>, de regreso a la actualidad literaria con<a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/fernando-aramburu-chavales-no-idea-miguel-angel-blanco_1_2155803.html" target="_blank"> </a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/fernando-aramburu-chavales-no-idea-miguel-angel-blanco_1_2155803.html" target="_blank"><em>Maite</em></a><em> </em>(Tusquets, 2026), una historia de mujeres contextualizada en los cuatro días del secuestro y asesinato del concejal del PP Miguel Ángel Blanco, pero que no se centra en eso. También ha pasado por Los Diablos Azules el debut literario de <strong>Helena Resano</strong> con<a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/helena-resano-debuta-novelista-rutas-silencio-mayor-error-sociedad-olvido-historia_1_2185500.html" target="_blank"> </a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/helena-resano-debuta-novelista-rutas-silencio-mayor-error-sociedad-olvido-historia_1_2185500.html" target="_blank"><em>Las rutas del silencio</em></a><em> </em>(Espasa, 2026), así como el Premio EDHASA de Narrativas Históricas 2026:<a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/emma-lira-premio-edhasa-narrativas-historicas-2026-novela-reconcilia-andalus_1_2178199.html" target="_blank"> </a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/emma-lira-premio-edhasa-narrativas-historicas-2026-novela-reconcilia-andalus_1_2178199.html" target="_blank"><em>La luz de Medina</em></a>, de <strong>Emma Lira</strong>.</p><p>Asimismo, <strong>Alfons Cervera</strong> escribe en<a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/alfons-cervera-derechas-espana-no-son-antifascistas-dificil-democrata-si-no-antifascista_1_2164088.html" target="_blank"><em> </em></a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/alfons-cervera-derechas-espana-no-son-antifascistas-dificil-democrata-si-no-antifascista_1_2164088.html" target="_blank"><em>Singapur</em></a><em> </em>(Piel de Zapa, 2026) la crónica de una periferia que ya no existe y de unas vidas que nunca tuvieron futuro, pero sí sueños y valores inquebrantables; mientras <strong>Espido Freire</strong> nos propone en<a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/espido-freire-leer-viajar-leer-no-viajar-cosas-vez-lectura-schroedinger_1_2139877.html" target="_blank"> </a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/espido-freire-leer-viajar-leer-no-viajar-cosas-vez-lectura-schroedinger_1_2139877.html" target="_blank"><em>Guía de lugares que ya no existen</em></a> (RBA Libros, 2026) una reflexión literaria sobre los viajes, la memoria, el tiempo y los paisajes perdidos. Y, para terminar,<a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/cristina-rota-publica-memorias-familiar-desaparecido-queda-herido-vida_1_2196328.html" target="_blank"> </a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/cristina-rota-publica-memorias-familiar-desaparecido-queda-herido-vida_1_2196328.html" target="_blank"><em>Una historia de teatro y resistencia</em></a> (Grijalbo, 2026), la autobiografía de <strong>Cristina Rota</strong>, que de alguna manera trata todos estos temas que acabamos de enumerar mientras repasa una vida atravesada por la violencia, la pérdida y la reconstrucción a través del arte. Un colofón profundamente inspirador.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Jul 2026 18:06:12 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[De las cartas familiares de Federico a testimonios desde Gaza: lecturas para veranear con Los Diablos Azules]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Fonsi Loaiza: "El PP es un partido negligente, criminal y totalmente impune"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/fonsi-loaiza-pp-partido-negligente-criminal-totalmente-impune_1_2221526.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/38440742-89db-4ec6-a365-3d8575e07685_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fonsi Loaiza: "El PP es un partido negligente, criminal y totalmente impune""></p><p>Ya decía <strong>Bertolt Brecht </strong>en su famoso poema que hay muchas maneras de matar a una persona: “Apuñalarte con un cuchillo. Quitarte el pan. No curarte de una enfermedad. Meterte en una mala vivienda. Empujarte hasta el suicidio. Torturarte hasta la muerte por medio del trabajo. Llevarte a la guerra, etc”. Y apostillaba el dramaturgo alemán con un aviso terrible: “Sólo pocas de estas cosas están prohibidas en nuestro Estado”.</p><p>La gestión de la derecha en la sanidad, en las residencias de mayores, en los incendios, en la dana o en el fallo de los cribados del cáncer de mama ha costado miles de vidas en España en los últimos tiempos. Y eso es precisamente lo que lleva al periodista <strong>Fonsi Loaiza</strong> (San Fernando, Cádiz, 1990) a reunir estos y otros muchos casos en <a href="https://www.akal.com/libro/peligro-de-muerte_55185/" target="_blank"><em>Peligro de muerte. Los gobiernos de derechas y las víctimas de su gestión</em></a> (Akal, 2026), un manual para comprender cómo y por qué actúan así los gobernantes autonómicos del PP, reforzados en su estrategia por la entrada de la ultraderecha de Vox en las instituciones.</p><p>Porque, como bien indica el autor en el preámbulo, “matan las privatizaciones, los recortes, la incompetencia supina, el choriceo a mansalva y toda la estrategia de comunicación de bulos y negación de la propia ineptitud del Partido Popular”. Una vez dicho todo esto, mejor que nos lo cuente él mismo.</p><p><strong>¿Qué es </strong><em><strong>Peligro de muerte</strong></em><strong>?</strong></p><p>Es un libro dedicado a la memoria de todas las víctimas de las negligencias del PP y a sus familiares, porque todos sienten que están unidos por haber sufrido lo mismo de manera sistemática por parte del PP. También es un libro que cuenta que hay un hilo conductor desde la corrupción sistémica del franquismo hasta sus herederos, con esos crímenes que se cometieron y se han cometido por parte del PP en democracia, entre los que tenemos a Aznar con todas las víctimas de la guerra de Irak del 11-M, las del Madrid Arena con Ana Botella, las de la chatarra del Yak-42... y llegamos a los crímenes impunes de las residencias de mayores con Isabel Díaz Ayuso, la dana con Mazón y el de los cribados de cáncer de mama con Juanma Moreno, a lo que ahora se pueden añadir las diligencias abiertas por otro caso de falsos positivos en el cribado del cáncer de colon en Málaga. También menciono otros casos, como las muertes de las personas sin hogar en Cádiz o el del ultraderechista Xavier García Albiol, que se ha ido de rositas después de desalojar a migrantes en pleno invierno, así como la <a href="https://www.infolibre.es/politica/fiscalia-abre-investigacion-denuncia-manueco-incendios-agosto_1_2089672.html"  >gestión de Mañueco de los incendios</a> en Castilla y León. </p><p><strong>¿El PP es un partido negligente?</strong></p><p>El PP es un partido negligente, criminal y totalmente impune, porque el Estado le deja hacer de todo. Como hay tantos precedentes y nunca les ocurre nada, el siguiente llega y hace exactamente lo mismo. Aunque también es verdad que tenemos la posibilidad de echarlos a través del voto, pero eso no sucede.</p><p><strong>También da voz a las personas y asociaciones que se han enfrentado a los dirigentes del PP.</strong></p><p>Efectivamente, a las personas que han luchado contra esta infamia, como Ángela Claverol en Andalucía con la Asociación Amama de mujeres con cáncer en Sevilla, Rosa Álvarez con la Asociación de Víctimas de la dana, o la asociación 7.291: Verdad y Justicia de las residencias de mayores. Todas están luchando y son un ejemplo de lo que hay que hacer contra toda esta basura del PP y la propaganda que tiene para ocultar estos temas. </p><p><strong>Las víctimas, de hecho, son humilladas por los dirigentes de derechas, que se ríen de ellas, les dedican burlas y les llaman “activistas”.</strong></p><p>Todas dicen que lo único que han recibido han sido insultos y maltrato por atreverse simplemente a denunciar y pedir justicia. </p><p><strong>¿Son literalmente incontables las víctimas de la gestión del PP, ahora junto a Vox, a lo largo de las décadas?</strong></p><p>Lo son, y todos los dirigentes políticos han quedado impunes. Desde Aznar, al que no se juzgó como criminal de guerra, y su mujer, Ana Botella, por lo sucedido en el Madrid Arena. Ha habido una impunidad estatal para que esta gentuza se vaya de rositas, como pasa ahora con Cristóbal Montoro, ese traficante de influencias que hacía burlas con los afectados de la hepatitis C. Las víctimas son incontables y, como los políticos gozan de impunidad, saben que pueden hacerlo otra vez en otros lugares. Sus compañeros ven que Ayuso o Mazón quedan impunes, que los propios presidentes de las comunidades autónomas gozan de protección para no ser juzgados por crímenes políticos y que están muy ligados con las empresas privadas que sostienen al PP y a los herederos de los franquistas.</p><p><strong>¿Qué dice de nosotros como país que todos estos políticos queden impunes? </strong></p><p>Que no existe justicia, y que además hay una manipulación mediática absoluta para que tengan propaganda en todos los grandes medios de comunicación, también a través de la financiación de pseudomedios por parte del propio PP. Eso es lo que hace que tengan impunidad y, además, todo un aparato de propaganda creado a partir de las mentiras y bulos que se generaron con el 11-M, con Aznar y Acebes, que luego además son premiados con presencia en consejos de administración. Al final, saben que van a acabar en estos puestos. Además, si hay alguna jueza que se atreve más o menos a investigarlo, incluso se lanza una campaña de odio contra ella, como ha pasado contra la jueza de instrucción de la dana. Por tanto, no solo es que haya una protección por parte de los jueces, sino que, además, si alguno se atreve a investigar esos temas, se le hace una campaña de difamación.</p><p><strong>¿Solamente les importa el dinero a través de una ideología que desprecia lo público y apuesta por las privatizaciones para, precisamente, ganar más dinero?</strong></p><p>Es el trumpismo de la estupidez, como llamo yo a lo de Isabel Ayuso. Tienen un desprecio absoluto por lo público y quieren privatizarlo absolutamente todo, también como una forma de que no haya responsabilidades, no solo de los dirigentes políticos, sino de las empresas concesionarias. Por ejemplo, muchas de las residencias de mayores en Madrid están privatizadas a empresa y, claro, esas son las que nunca pagan por todo lo que hacen. Se ha privatizado absolutamente todo, se ha puesto en manos de grandes oligarcas como Florentino Pérez, que es uno de los que está encantado con toda esta infamia de los gobiernos del PP.</p><p><strong>¿El "se iban a morir igual", como dijo Ayuso, lo resume todo?</strong></p><p>Es dejar morir a los ancianos más vulnerables, a aquellos que no podían tener una sanidad privada. Con esa frase, ella está diciendo claramente que el <a href="https://www.infolibre.es/suplementos/residencias-la-zona-cero-del-covid/" target="_blank">Protocolo de la vergüenza</a> [desvelado por <strong>infoLibre</strong>] no fue solo una cosa de Carlos Mur, de toda esta gente, sino que era una decisión política, como ha denunciado el que era consejero de Ciudadanos, Alberto Reyero. Era una decisión política, pero estos presidentes de las comunidades autónomas del PP saben que no les va a ocurrir absolutamente nada y, si acaso, acaba pagando uno de segunda fila dentro del organigrama. Los líderes de toda la trama se van de rositas y encima, luego, en caso de que dejen la política, tienen su puesto asegurado en los consejos de administración de estas grandes empresas a las que se les ha ido privatizando. Por eso, también creo que desde el Gobierno central se debería haber hecho algún tipo de ley de incompatibilidades para que de verdad no ocurran estas cosas. Pero claro, la propia consejera de Sanidad de Madrid, Fátima Matute, tenía oculto que había trabajado durante años para Quirón, así que si se saltan la ley, de poco sirve.</p><p><strong>Otra frase tristemente célebre es de Almeida: "Seremos fascistas, pero sabemos gobernar".</strong></p><p>Saben gobernar para Florentino Pérez, para los grandes oligarcas. Es verdad que el PP entiende muy bien quiénes son los que están detrás de todo el aparato del partido y para quién trabajan. Eso no lo olvidan, y hay operaciones que ellos mismos saben que tienen que hacer para darle las adjudicaciones a ciertos oligarcas y quedar bien con ellos, pues son al final los que pagan la fiesta. ¿Quién paga la fiesta de Feijóo? ¿Quién paga la fiesta de esta gente? ¿Por qué Isabel Díaz Ayuso se carga a Pablo Casado? Porque él tenía solo el aparato del partido, pero ella el de la Comunidad de Madrid, que es la forma que tienen para financiar al que haga falta a través de contratos y adjudicaciones. Ahí es donde montan todo este entramado mafioso, en el cual ha participado mucho también Núñez Feijóo en la Xunta de Galicia, que ha estado al lado de un narcotraficante como Marcial Dorado y que inició todas las privatizaciones que vemos en los hospitales, donde nada más entrar ves que la seguridad está privatizada, igual que la lavandería o la limpieza. </p><p><strong>¿Por qué se sigue votando a este partido después de todo lo expuesto en </strong><em><strong>Peligro de muerte</strong></em><strong>? Además, de un tiempo a esta parte reforzado por la extrema derecha de Vox.</strong></p><p>Es complicado, hay diferentes cosas aquí, por ejemplo una abstención muy fuerte de mucha gente que no vota. Efectivamente, Vox hace que tenga más votos todavía a la derecha, con lo que van a ser más radicales. Al mismo tiempo, creo que desde el Gobierno se han cometido bastantes errores, porque si no haces políticas de izquierdas, si por ejemplo sigues con la misma Ley Mordaza del PP, no ha habido un cambio estructural en la propia justicia o el tema de la vivienda sigue exactamente igual que hace ocho años y la iglesia sigue sin pagar el IBI... ¿Qué tienen que hacer los que están en el Gobierno? Políticas de izquierda para que la gente no se decepcione y no se quede en casa. Pero no las hacen y los de derechas van a votar seguro a la derecha, así que también es culpa del Gobierno central.</p><p><strong>¿Es este libro una advertencia de que si llega un Gobierno estatal de PP y Vox lo vamos a pagar más caro de lo que imaginamos?</strong></p><p>Sí, es un aviso a navegantes de todo lo que va a arrasar esta gente, recordando todos los crímenes que han cometido y lo que están preparando, con Vox ya en los gobiernos autonómicos, si se da el caso de Santiago Abascal como vicepresidente.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Jul 2026 04:01:11 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Fonsi Loaiza: "El PP es un partido negligente, criminal y totalmente impune"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Majareta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/majareta_1_2221518.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2c4a0966-1038-463e-9004-7846d7193ce0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Majareta"></p><p><a href="https://ellibrodurmiente.org/" target="_blank">El libro durmiente</a> comenzó su andadura como club de lectura en junio de 2003. Su nombre hace referencia a la necesidad de rescatar los valores y principios que duermen en el seno de los libros. <em>El libro durmiente</em> se define como una entidad creada sin fin de lucro. Nuestra acción adquiere la condición de voluntariado cultural. Desde el año 2012, correspondiendo con el período lectivo, impartimos los talleres de escritura creativa en dos niveles: básico y avanzado. Finalmente, la invitación a los autores para presentar sus obras o impartir clases magistrales sobre las técnicas de escritura ha dado lugar a la creación de un foro literario donde confluyen los lectores, libros y escritores, compartiendo ideas e inquietudes en pro de la cultura.</p><p><strong>Seix Barral. 2026</strong></p><p>Una especie de sudoku detectivesco de<strong> Juan Manuel Gil</strong>, que no sabe ni quiere ser un escritor <em>normal.</em> Es lo que más me gusta de él. Estamos ante un enredo de testimonios y cotilleos en busca de respuestas: por qué el protagonista hizo lo que hizo. ¿Y qué hizo? Ese es el tema, que al final no sabemos si importa tanto la conclusión como el camino propuesto para averiguarlo. Una vez más, Gil juega escribiendo o escribe jugando. Pero ojo, esto no es una comedia; evidencia esa insultante capacidad de la sociedad para sentenciar sin título de juez.</p><p>¿Quién es realmente <strong>Leo</strong>, ese conserje de un colegio de curas que hizo <em>aquello</em>? De hecho, le han puesto de patitas en la calle. Cada discurso de su entorno es una pista y un despiste. Mientras el escritor se despacha a gusto con paranoias y parlamentos de los intervinientes, el lector deberá encargarse de filtrar, deducir, descartar o aceptar teorías sobre lo que pudo ocurrir, o disfrutar simplemente de sus blablablá. O ambas cosas. Algunos me han sabido a relleno. Puede que se le haya ido la mano o que forme parte de la estrategia narrativa de sembrar el desconcierto, porque más de una vez te preguntas: «¿a santo de qué sale con esto?».</p><p> Leo crea a su alrededor dos bandos. Por un lado, el que piensa que el “investigado” es buena persona y ni de lejos, tan siniestro como parece. Por otro, están los que ven en él a una especie de monstruo. Con esos dimes y diretes, el lector se las tendrá que apañar para “cerrar el caso”. Eso, si te empeñas en resolver el enigma. Como ya he leído anteriormente a Juan Manuel Gil, lo tuve claro: me relajé para disfrutar y no volverme majareta...</p><p>Está claro que unas voces interesan más que otras. Algunas son un disparate de “viajes” por los cerros de Úbeda. Es lo que pensé con la historieta de una piedra que alguien lanzó hace mucho tiempo. Pero tengan paciencia. Los entresijos de la pedrada –al igual que otros muchos detalles– tienen recorrido e irán encajando. La cosa se va encarrilando y aparece algo de luz... Ahí se redobla el interés que suscita esta lectura. Hasta que te dices «chapó».</p><p>La marca Gil se consolida. <em>Majareta</em> confirma de nuevo la originalidad del escritor, con su chispa característica y estructura narrativa que pasa de cánones y normas, pero que dejan entrever cuánto trabajo esconde.</p><p>Desde mi descubrimiento de este continente literario en 2021 con <em>Trigo Limpio</em>, pasé por <em>Un hombre bajo el agua</em> y <em>La flor del rayo</em>, y en todas reúne las virtudes mencionadas. En <em>Majareta</em> tira de experiencia, reutilizando fórmulas que a priori parecen laberínticas. Ese es el encanto de Juan Manuel Gil. <em>Ataca</em> y sorprende de nuevo. Ojalá me siga sorprendiendo con su saber hacer (escribir) tan personal, de calidad y diferente. A día de hoy, eso es un lujo en la literatura.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Jul 2026 04:01:11 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Begoña Curiel]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Majareta]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Escribir en traje de faena]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/escribir-traje-faena_1_2220762.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4290ada5-1550-40ba-bc80-10ddcd235531_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Escribir en traje de faena"></p><p>ACHAB. 2026. 435 páginas.</p><p>«Desde muy pequeño descubrí que hay que descornarse como un cabrón para comer todos los días, y esto es cuanto sé sobre Sócrates, Platón y Aristóteles».</p><p><strong>Carlos Pérez Merinero. </strong><em>El día que enterraron a don José Ortega y Gasset</em></p><p>Cinco libros en uno. Cinco de aquellas llamadas <em>novelitas</em> cuando en la mayoría de las casas no había libros. Lo de <em>novelitas</em> viene de más tarde, de cuando la literatura se vistió de domingo y todo lo que no iba a misa era motivo de desprecio. A la hoguera, como cantaba mi siempre echado de menos <strong>Javier Krahe</strong>. Mi casa —lo he dicho muchas veces— era una de esas casas sin libros. En los pueblos pequeños no había biblioteca, ni nada que se le pareciera. Lo que había era un autobús de línea que un día a la semana llegaba a Gestalgar con los rollos de las películas y una caja o lo que fuera con novelas del Oeste. Lo mismo pasaba en otros pueblos como el mío. O más grandes. También había en la caja o lo que fuera novelas policiacas, románticas y de ciencia-ficción. Las cambiábamos unas por otras todas las semanas por unos céntimos. Con ellas fuimos creciendo y con nosotros, los críos y crías de la derrota, la afición a leer todo lo que encontrábamos a mano.</p><p><strong>De los nombres extranjeros</strong></p><p>Esas <em>novelitas</em> —que luego se llamarían de quiosco o de a duro, porque era eso lo que costaban— fueron nuestra universidad literaria de andar por casa. Los nombres de <strong>Faulkner</strong>, <strong>Tolstoi</strong>, <strong>Virginia Woolf</strong>, <strong>Vallé Inclán</strong> o <strong>Pérez Galdós</strong> nos sonaban a chino, pero nos sabíamos de carrerilla los de <strong>Marcial Lafuente Estefanía</strong>, <strong>Silver Kane</strong>, <strong>George H. White</strong>, <strong>Keith Luger</strong>, <strong>Alf Regaldie</strong>, <strong>A. Rolcest,</strong> <strong>Corín Tellado</strong> y tantos otros que, como <strong>Edward Goodman</strong>, llenarían felizmente nuestras tardes sin escuela, que eran casi todas. Tampoco faltaban en la baca del autobús de línea los paquetes por los que asomaban sus portadas a colorines los tebeos: <em>El Capitán Trueno</em>, <em>El Guerrero del Antifaz</em>, <em>Hazañas Bélicas</em>, <em>Roberto Alcázar y Pedrín</em>, <em>El Jabato</em>… A los de risa les teníamos menos afición, aunque luego supiéramos que eran los que más criticaban las hambres de la dictadura. Y es que entonces no sabíamos nada de esa dictadura. Nos la robaban, nos escondían su fría crueldad las consignas y los himnos de la patria, los rezos y cánticos en las iglesias, el tener que dejar de jugar en la plaza para besarle al cura una mano mohosa que repartía, como si fueran los chuches de ahora, el miedo entre la chiquillería.</p><p>Menos mal que un rato después llegarían El Círculo de Lectores, los libritos amarillos de la Editorial Molino y la colección Reno de Plaza y Janés. Entonces empezaríamos a conocer los nombres de la misa literaria vestida de domingo y a ir levantando en casa —comprada a plazos— nuestra humilde biblioteca de pobres. Pero nunca serían expulsadas de la familia las <em>novelitas</em> que nos hicieron amar la literatura casi más que todo en nuestra vida. Puedo presumir —y lo hago con orgullo— de tener una amplia nómina de ellas en esa biblioteca personal y de guardar en letras de molde los nombres de quienes las escribieron. Entre ellos, el de <strong>Eddie Thorny</strong>, que también lucía como <strong>Edward Goodman</strong>, <strong>Richard Jackson</strong> y otros seudónimos en las portadas de sus novelas. Y es que adoptaban nombres distintos porque con los suyos cómo iban a colar historias de vaqueros, marcianos o mafiosos internacionales.</p><p>El mismo Edward Goodman era en realidad <strong>Eduardo de Guzmán</strong>, escritor anarquista, nacido en 1908 y condenado a muerte por un tribunal franquista en 1940. En el mismo juicio ilegal en que fue condenado a muerte <strong>Miguel Hernández</strong>: "Miguel está sentado en el primer banquillo; yo en el segundo, pegado materialmente al que ocupan los guardias". Lo escribe Eduardo de Guzmán en la revista <em>'Tiempo de Historia'</em> en abril de 1976. El mismo texto lo recupera ahora ACHAB (Asociación Cultural Hispanoamericana Amigos del Bolsilibro) para la edición de <em>Agente del FBI</em>, el volumen que reúne las cinco historias de Eddie Thorny que citaba al principio: <em>Carne de horca</em> (1952), <em>Crímenes en Reno</em> (1953), <em>Galería de condenados</em> (1955), <em>Un caso policiaco</em> (1955) y <em>La amenaza de Morris</em> (1956).</p><p><strong>El oficio de contar historias</strong></p><p>Las vidas de aquellos escritores estaban entregadas a la literatura. Aunque algunos de ellos trabajaban en otros oficios, su dedicación a la escritura era casi absoluta. Escribían a un ritmo hoy impensable. Tres novelas al mes, dice el mismo De Guzmán. Pero casi siempre eran más. A veces dos por semana. Y de géneros diferentes. Como Eddie Thorny escribió sobre todo historias policiales que publicó la editorial Rollán en su colección FBI. Me gustan mucho las de vaqueros que se inventó con los nombres de Edward Goodman y Richard Jackson. Son historias que tienen que ver con el final de la Segunda Guerra Mundial, pero que, como dice en el prólogo <strong>Carlos Díaz Maroto</strong>, "eran el reflejo de su propia experiencia en la guerra civil española". Es evidente que la moral estándar de los personajes protagonistas —sobre todo los masculinos— eran un dechado de machismo casi siempre, tipos «indeseables» que miraban con desprecio a sus víctimas. Y no veas cómo miraban y trataban a las mujeres. Siempre ganaban los buenos, aunque algunas veces —siempre que podían— colaban otros valores que poco o nada tenían que ver con los de la dictadura.</p><p>La velocidad que imponían a su escritura los curtía en el oficio de contar historias. Pocas virguerías se podían permitir para cuadrar técnicamente los relatos, para construir personajes que no resultaran marmóreos, de una sola pieza, para que aspiraran a formar parte de la historia universal de la literatura. Y sin embargo conseguían lo más importante: narrar con una fuerza que impedía el abandono de quienes leíamos de una sentada las cien páginas de sus novelas. "No sé si terminaré el relato que inicio", se pregunta el protagonista de <em>Galería de condenados</em>, uno de los títulos que recoge <em>Agente del FBI</em>. Es ése un lujo que no podían permitirse Eduardo de Guzmán ni quienes como él tenían que entregar sin falta a la editorial lo prometido en plazos tan apretados que, ahora más que nunca, nos cuesta imaginar que pudieran cumplirlos sin un sólo minuto de demora en esa entrega. A escribir se aprende leyendo y escribiendo. Y aquellos escritores bien entrenados estaban en esos dos oficios.</p><p>A Eduardo de Guzmán se lo conoce por sus libros sobre anarquismo y principalmente por <em>Aurora de sangre</em>, la historia de <strong>Aurora Rodríguez</strong> y su hija <strong>Hildegart </strong>que llevaría al cine <strong>Fernando Fernán Gómez</strong> con el título de <em>Mi hija Hildegart</em>. Una historia a la que también se han acercado, entre otros, <strong>Erich Hackl</strong> y <strong>Almudena Grandes</strong>. Pero, por encima de ese relato de éxito y de los textos que nos dejó su legado periodístico, sigo leyendo sus novelitas de a duro como hace tantos años, cuando todas las semanas llegaba al pueblo el autobús de línea cargado de rollos de película, de tebeos y de las novelas del Oeste que nos convertían en héroes de las praderas y Dodge City, aunque no supiéramos lo que eran las praderas y aún menos por dónde paraba esa ciudad en el mapa de una imaginación que crecía como crecíamos entonces en las casas sin libros: a trompicones, a veces a garrotazo limpio, entre las luces y las sombras de una juventud que aún no dábamos por perdida.</p><p><strong>Nunca es demasiado tarde</strong></p><p>Leer a Edward Goodman, Richard Jackson o Eddie Thorny (llámenle como quieran) es un lujo que sigo disfrutando como el primer día. Seguramente más. Y en eso tiene mucho que ver la gente entusiasta de ACHAB y su empeño en que los llamados Bolsilibros no caigan en el olvido. Sus ediciones son limitadas. Ustedes pueden adquirirlos solicitándolos a la misma Asociación: <a href="//mailto:amigos.del.bolsilibro@gmail.com" target="_blank">amigos.del.bolsilibro@gmail.com</a>. Ah, y para que conste en acta: muy buena parte de la literatura vestida de domingo (y más si hablamos de mucha de la de ahora mismo) siempre me pareció el timo de la estampita. O algo parecido. "Pasara lo que pasase, incluso lo peor, sólo podría sentir por ti gratitud, cariño y admiración", dice Robson a Genie en <em>La amenaza de Morris</em>. Ni más ni menos que lo que siento yo por esas novelas populares y por quienes las escribieron sin que sus intenciones fueran cambiar el rumbo y aún menos la vestimenta de la literatura planetaria.</p><p>Escribieron siempre en traje de faena. Sin el perifollo que suele adornar ridículamente las fiestas de guardar. Por eso me siento orgulloso de venir de esa literatura, una literatura a la que despectivamente llaman «sub» quienes se creen los más listos de la cuadrilla. No sé si son conscientes —o llegarán a serlo— de que ese juicio puede ser injusto: "Fui tan tonto como para no comprenderlo. Ahora ya es demasiado tarde para remediar nada", dice Eldon a Gladys en <em>Un caso policiaco</em>. Bueno, igual sí que están a tiempo, esas voces desabridas, de relajarse y empezar a disfrutar un poco de esas novelitas que a mí me chiflan. Digo disfrutar un poco, no como disfrutan con los siete tomos de <strong>Proust</strong> o con las peripecias de Leo Bloom y su pandilla en un día interminable. Que disfruten sólo un poco, ¿vale? Sólo un poco.</p><p><em><strong>*Alfons Cervera</strong></em><em> es escritor. Su último libro, recién publicado, es '</em><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/novela-convertida-talisman_1_2167912.html" target="_blank"><em>Singapur</em></a><em>', editado por Piel de Zapa.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Jul 2026 04:01:11 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alfons Cervera]]></author>
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    <item>
      <title><![CDATA[Las variaciones Neuman]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/variaciones-neuman_1_2220753.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c7e79524-ce70-42f8-9242-6559258ea90e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las variaciones Neuman"></p><p><strong>La Bella Varsovia. Barcelona. 2026.</strong></p><p>Hace casi veinte años, cuando Andrés Neuman recopiló la etapa inicial de su singladura en <em>Década</em> (2008), marcó una distinción entre “Colecciones de poemas” y “Series poéticas”. Si bajo el primer rótulo se reunían aquellos libros que tomaban como unidad de medida el poema, el segundo albergaba a aquellas otras obras que habían surgido de un impulso unitario y que obedecían a un plan quizá no premeditado, pero sí alevoso. Traigo a colación esa antigua discriminación porque diría que los últimos poemarios de Andrés Neuman no se dejan reducir tan dócilmente a una u otra categoría. De hecho, los versos más recientes del autor tienden a asociarse en torno a ciertos núcleos temáticos o patrones estructurales, al tiempo que reclaman su autonomía con respecto a los contenidos homogéneos y las costuras estróficas demasiado rígidas. Esta intuición parece refrendarse con <em>Vengo de ver</em>, que manifiesta una sostenida armonía tonal, aunque se distribuya externamente en dos secciones (“Furia” y “Fiesta”), cada una de ellas dividida a su vez en dos subapartados. </p><p>El libro se abre con “Génesis, Covid 19”, que adopta un tono bíblico y profético para enumerar las incertidumbres y secuelas —humanas, medioambientales, económicas y tecnológicas— de una pandemia de la que íbamos a salir mejores. Además de adscribirse al subgénero del poema viral, en su modalidad veterotestamentaria, Neuman proporciona aquí la pauta del conjunto: de este modo, las cesiones irónicas (“Y los supermercados fueron invadidos / por familias pastando entre praderas / de alcoholes y plásticos”) contribuyen a disfrazar de enfermedad leve los síntomas graves que, pese a todo, afloran en el desenlace: “Y enseguida las bocas nos callamos / en el lugar de siempre en este limbo / que es frontera entre el canto y el silencio / entre el luto y la amnesia de la vida”. </p><p>En el segundo subapartado (“Vengo de ver”) hallamos un conjunto de secuencias versiculares que comienzan con la cláusula “vengo de” más infinitivo. Predominan aquí las fábulas domésticas en las que se entrelazan felizmente lo individual y lo colectivo: mientras que la crítica al patriotismo vocinglero (“La mosca y el mástil”), la lección de traumatología económica (“Zapato sueldo”) o la denuncia del machismo inveterado (“El macho pez”) contraponen la vacuidad de los grandes discursos a la épica de lo pequeño, diversas composiciones se aproximan a una escritura “visionaria” en la que se confunden los límites entre la geografía física y la evidencia metafísica. Así se aprecia en “Metadiluvio”, “Cajón grieta”, “Pronombre con oasis” o “Vengo de ver”, que da título al libro, y donde se convoca una memoria familiar situada en la intersección entre la esperanza y el delirio. En otras piezas, la comunicación con la naturaleza o incluso con los objetos inanimados permite atender a la secreta palpitación del mundo (“existo por azar y balbuceo”) o detectar las erratas que enturbian la mirada (“vengo de ver que veo que no veo”).</p><p>Los corolarios sentenciosos o anticlimáticos están presentes asimismo en la segunda parte del libro, que se inaugura con las desventuras de “Un visionario miope”. A medio camino entre el escrutinio a la realidad exterior y la conciencia vigilante, el sujeto se aproxima ahora a los temas eternos —la belleza en “Mariposa inmerecida”, la ultravida en “La fiesta de las palas”, la aleación entre amor y muerte en “Ese fluido”— desde un materialismo irónico que a menudo parte de la anécdota trivial para alcanzar la lección trascendente. Las gotas prosaicas diluidas en el río de la lírica también le ayudan a abordar la reflexión metapoética desde una óptica introspectiva: véase el conturbador “Fantasma de la lengua”, que apunta a la contigüidad entre cuerpo y <em>corpus</em>, entre la pérdida afectiva y el léxico que designa la enfermedad o la fractura. </p><p>Finalmente, el último subapartado (“El amor detrás de la oreja”) arranca de la deslexicalización de una frase hecha para desmontar los clichés románticos sin abdicar del impulso amoroso. De esta forma, el delicuescente decorado veneciano de “Autocita en Venecia” no sirve como escenario de un encuentro galante, sino como metáfora navegable del reencuentro entre el yo y la escritura (“He venido a tener un romance conmigo”). La ley del deseo o las reglas del juego erótico convergen en “Canto de ti”, un extenso poema de amor y aniversario en el que se enuncian los aprendizajes recíprocos. El hecho de que el poema esté contemplado desde la primera persona del plural, con concordancia en femenino, funciona como un guiño cómplice a la escritora <strong>Erika Martínez,</strong> la pareja del autor, a quien se alude en clave mediante los títulos de algunos de sus libros: “Y chocaste con algo, y / se desplazó del golpe. Hubo un esguince / en cada percepción. / El ansia lenguaraz / trascendió el techo”. Sin embargo, esta entrega se cierra con otra clase de amor (el paternofilial), que protagoniza dos poemas en los que se dan cita la ternura y el vértigo del tiempo: “El dedo que dibuja”, que se cierra con un signo de interrogación, y “Mi hijo estira la mano en el umbral del sueño”, que convierte un gesto cotidiano en emblema de un vínculo perdurable. </p><p>En suma, el inventario de perplejidades reunido en <em>Vengo de ver </em>lo confirma como una pieza relevante en la galaxia literaria de Andrés Neuman, cuya poesía sigue siendo capaz de hablar de la extrañeza con un lenguaje familiar.</p><p><em><strong>* Luis Bagué Quílez </strong></em><em>es escritor y crítico literario.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Jul 2026 04:01:11 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis Bagué Quílez]]></author>
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      <title><![CDATA[La lírica y (o) la vida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/lirica-vida_1_2220408.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/447806f8-e1cc-4e01-8fd8-714fdc9652a9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La lírica y (o) la vida"></p><p><strong>Thémata. Sevilla, 2025.</strong></p><p><em>El vigilante de la luna</em> lleva un subtítulo explicito: <em>Metaforismos líricos.</em> Es la última entrega de este autor que elige la <strong>brevedad </strong>entre sus formas literarias, como es este libro y otros suyos de aforismos, además de su gusto por el <strong>haiku</strong>, que también practica.</p><p>Ricardo Virtanen, madrileño de origen finlandés, es músico y un escritor polifacético: <strong>poesía, novela, crítico literario</strong> y <strong>aforista</strong>. Ha publicado en el ámbito de este género, <em>Pompas y circunstancias</em> (2007), Laberinto de efectos (2014), <em>El funambulista ciego</em> (2019), <em>Bazar de esquirlas</em> (2019) e <em>Interruptores </em>(2022, junto a Carmen Canet). Además ha coordinado las Antologías temáticas <em>La sonrisa de Nefertiti</em>, sobre la felicidad, y <em>Un instante en el paraíso</em>, sobre la belleza. </p><p>El título de este volumen, <em>El vigilante de la luna,</em> nos lleva a uno de sus referentes,<strong> Jules Renard.</strong></p><p>Los aforismos de este libro son predominantemente <strong>líricos</strong>, así la poesía y la vida serían el denominador común de ellos. Lo <strong>filosófico </strong>y conceptual acecha. Contienen las dosis e ingredientes necesarios del aforismo contemporáneo: sin grandilocuencia ni didactismos, se alejan de lo moralista y sentencioso y están abiertos a que el lector se pare y le den que pensar, con añadidos de <strong>ironía </strong>y humor negro.</p><p>A modo de conversación, estas frases emprenden un <strong>diálogo </strong>con la <strong>existencia</strong>. Están envueltas con el aroma del haiku, género, como hemos comentado, en el que Virtanen es asiduo: “Cuando despertamos en el campo, las gotas de rocío son las campanas invisibles que el silencio nos regala”, “Otoño, ¿por qué hiciste de mi verano un galápago invertebrado?", “Investiguemos que saben los jardines de la luna”, “Mirar una flor mucho tiempo eterniza”, “Los paisajes se han convertido en visiones finiseculares”, “La niebla te susurra incoherencias maravillosas”, “El haiku se embelesa de instante y nunca llega a mañana”, entre otros.</p><p>Pasean por sus aforismos los temas recurrentes de la vida y la literatura. Así: <strong>El paso del tiempo</strong>: “Lo fugitivo es la rosa que no olvidamos mientras vivimos”, “El tiempo no se detiene, aunque esté parado”, “Aquellas delirantes noches en que notamos que envejecemos; La vida: ¿Vivir es una muerte dulce?”, “Un soplo de vida es suficiente para negar el precipicio”, “Vivir, resucitar a cada instante en los claros de un bosque”; <strong>La muerte</strong>: “La muerte no tiene razón de ser”, “Toda muerte es prematura si antes no hemos pensado suficientemente en ella”, “Que la nieve te sea leve”; <strong>El amor</strong>: “El amor aprieta, pero ahoga.”, “El sexo con amor no deja de ser una perita en dulce.”, “Mi corazón, una metáfora letraherida”; <strong>La libertad</strong> “Qué libertad la del pájaro, es verdad. ¿Y  la libertad de nuestra mirada?; <strong>La gramática</strong>: “Los amores imposibles son declarativamente intransitivos”, ”Arde en mis manos el ‘mientras’, cuando aún soy ‘todavía’.”, “Futuro perfecto. Esos tiempos verbales que nos crean falsas expectativas ilusionantes.”; <strong>La música:</strong> “La música de las esferas. ¿El universo se corrompe?”, “En poesía, la realidad es cante jondo.”, entre otros. </p><p>Intercala entre este sorteo de temas definiciones sobre el aforismo: “Un aforismo es polen, no trigo limpio.”, “Los aforismos no huelen a nada.”, “A los aforismos los ves venir, pero no los ves llegar.”. También transitan por este libro, otros temáticas como la <strong>belleza</strong>, la <strong>felicidad</strong>, los <strong>sueños</strong>, la <strong>soledad</strong>, el <strong>dolor</strong>, el <strong>silencio</strong>, el <strong>arte</strong>... es decir todo lo que nos roza recorre estas líneas, también.</p><p>Al igual, pasean una serie de escritores que el autor cita o alude: <strong>Oscar Wilde, Walt Whitman, Homero, Auguste Villiers, Lope de Vega, Gustavo Adolfo Bécquer</strong>, entre otros.</p><p>Con este paseo por la vida nos lleva su autor a recordarnos la brevedad de la vida y cómo no estamos atentos a las pequeñas cosas, a los instantes que son tan importantes: ”Qué rápido pasa la vida cuando no prestamos la atención adecuada.”</p><p>Por eso Ricardo Virtanen en este recopilatorio sobre la existencia nos dice metafóricamente que “El vigilante de la luna obtiene tantos triunfos como derrotas.”, y también nos sugiere que “Seamos breves, pero infinitos.”.</p><p><em><strong>*Carmen Canet, </strong></em><em>crítica literaria y aforista. Su último libro  es “Telegramas” (Libros del Aire, 2025).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Jul 2026 04:01:11 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Canet]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La lírica y (o) la vida]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La vergüenza es azul]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/verguenza-azul_1_2217818.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1959ee06-66cc-4fbd-ab70-39c19fe75fb6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La vergüenza es azul"></p><p><strong>Menoscuarto Ediciones. 2026. Premio de Novela Ateneo Ciudad de Valladolid.</strong></p><p>Hay mujeres que escriben sobre la maternidad, bien sobre la propia, bien sobre la relación con sus madres, algo que, como todas sabemos, nos marca de una manera muy específica. Es como una necesidad de exorcizar, de sacar a la luz pequeños traumas o grandes, de explicar cómo nos ha condicionado el hecho simple de haber nacido con vagina y cómo a base de enfrentamientos hemos podido hacernos personas y mujeres de otra caladura. Y dentro de esos enfrentamientos, al parecer es más condicionante el papel de las madres que el de los padres, acaso porque éstos se han mantenido en segundo plano en nuestra educación, como en el caso de esta novela. </p><p>Bienvenido sea un tema recurrente que puede saturar en la lectura, cuando los análisis son demasiado introspectivos y fuera de los contextos sociales, pero nunca llegará a saturar tanto como la cantidad de hombres que han ido escribiendo sobre mujeres pérfidas y traicioneras, abusadoras e interesadas, siendo ellos las víctimas, algo que deforma enormemente la realidad, porque yo, la verdad, he encontrado muy pocas de ese estilo. Hay otra versión, la alternativa a la perfidia, la de mujeres pobres, desgraciadas y echadas a perder, madres solteras con pecado y/o violación de juventud, y sumisas, que arrastran su vergüenza por el mundo. También está la visión de mujeres- objeto eróticos de placer, con tacones finos y medias con raya por detrás que, al parecer, excita mucho. Todo demasiado estereotipado. En cambio, nos resulta muy cercano todo lo relacionado entre una madre y una hija, porque todas lo hemos vivido, todas hemos tenido nuestra propia historia al respecto, mejor o peor, aunque quizá vaya siendo hora de que le hinquemos el diente a la relación padre/hija, al eterno masculino, por mucho Edipo que tengamos.</p><p>En la novela <em>La vergüenza es azul,</em> de <strong>Isolda Patrón-Costas</strong>, se trata el tema desde otro punto de vista, lo que le infiere un valor añadido. Gira en torno a un triángulo monomarental, dos hijas que tienen que convivir, a partir de una edad, con su madre que las abandonó y las dejó con el padre para viajar y ver mundo y sentirse libre. Muy creíble, muy de una generación de mujeres-madres entre los setenta y los ochenta. Conozco varios casos, no han sido mayoría, pero han existido.  Cuando la madre regresa de ver mundo, decide reclamar a sus hijas y éstas pasan a vivir con ella en Granada. Choque de forma de vida: de un padre tradicional y ordenado que vive en Barcelona y que se desentiende de sus hijas, a una madre hippie, buscadora de nuevas experiencias, con una grieta en el alma que termina cayendo en una secta, con lo que esto afecta a las hijas, hasta que poco a poco, según crecen, se van dando cuenta de las consecuencias de una enfermedad mental no tratada a tiempo. </p><p>Lo que nos cuenta esta novela es el cambio de roles y valores: son las hijas las que han de cuidar a la madre, aunque eso suponga no tener infancia o juventud como el resto de chicas.  Quizás, para mí, este sea el tema central, más que lo de la secta, que ocurre durante el lapso central de la novela y es el eje del relato, con un personaje carismático llamado Shirati. Pero el tema es el de los cuidados. Al menos, desde mi punto de vista. Y esto es, por ahora, en literatura, específicamente femenino. Cuántas veces hemos comentado entre mujeres eso de cuidar a los hijos para después cuidar a los padres. Dado que los últimos estudios en arqueología y ciencias adláteres plantean que la civilización humana, allá por el Paleolítico, se inició con los cuidados, bienvenido sea un libro que trata este tema, algo que debería haber hecho toda la humanidad desde hace siglos.</p><p>Pero vayamos a la novela y a su autora. Isolda Patrón-Costas, guionista y productora cinematográfica, es capaz de escribir con un ojo puesto en la literatura y otro en el cine. Ya sabemos de la influencia fecunda de ambas disciplinas. Es una novela muy visual, compuesta de treinta y un capítulos y algo más de trescientas páginas, que va creciendo a medida que avanza, basada en un desencadenante: Clara, la hija mayor que vive en San Francisco, vuelve a Granada a visitar a su madre. La muerte de Shirati, con lo que arranca el inicio, le lleva a recordar y a intercalar capítulos del presente y del pasado, en el que va narrando lo que ya he contado anteriormente, cómo fue su infancia, la juventud, su inclusión en la secta donde estaba su madre, la huida de ella hasta necesitar poner distancia con una progenitora absorbente, que involucraba a su hija en sus luchas y que no estaba muy bien de la cabeza. Me gusta esa visión de la maternidad, tan distinta a la madre tradicional, pero también de una época, madres que buscaban algo sin saber el qué, que no se conformaban con un rol tradicional y que su lucha antisistema se centraba en cuestiones claramente secundarias o marginales, como viajar, entrar en una secta, vivir con gitanos en Sacromonte, (una parte del libro muy interesante y que me hubiera gustado que tuviera más presencia); peleas con los camareros o taxistas que escuchan la COPE, afición a las cartas astrales y al tarot... Frente a ello una hija que no parece hija, empeñada en proteger a su hermana menor de todo eso, de garantizarla al menos una infancia normal ante tanta posición errática y fuera de la norma.</p><p>Es la segunda novela de esta joven escritora, nacida en Barcelona en 1974. La primera, <em>Amargosa</em>, fue finalista del Premio Felipe Trigo de Novela 2021 y, la actual, <em>La vergüenza es azul,</em> ha sido ganadora de la septuagésimo tercera edición del Premio de Novela Ateneo-Ciudad de Valladolid. Está editada por Menoscuarto. No voy a hablar del porqué del título. Quien esté interesado en saberlo que se lea la novela y lo descubrirá. Ya tienen ustedes una recomendación veraniega. Con todo mi placer, se despide hasta después del verano.</p><p><em><strong>*Carmen Peire</strong></em><em> es escritora. Su último libro es '</em><a href="https://www.infolibre.es/cultura/libros/duro-vivir-calle-hay-cosas-mapas-asfalto-periferia-madrilena-70_1_1885782.html" target="_blank"><em>Mapas de asfalto</em></a>' <em>(Menoscuarto).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Jul 2026 04:00:52 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Peire]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La vergüenza es azul]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una misión para el futuro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/mision-futuro_1_2217783.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8730fa37-99a0-4016-a8fb-423040c0eefa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una misión para el futuro"></p><p><strong>Pre-Textos. 2026</strong></p><p>«Fueron la juventud y la leyenda. // Lejos quedan los días/ de la inmortalidad». Así, manteniendo su fidelidad al carácter mitológico que, en mayor o menor medida, ha trabajado en sus libros anteriores, Juan Carlos Abril consigue con <em>La vida no fue sueño</em> (Pre-Textos, 2026) la culminación de ese posicionamiento que persigue aprehender la realidad distanciándose de ella para asignarle un sentido, una interpretación entre emocional y estética. Parece haber tomado nota de sí mismo cuando respondía así a una pregunta de <strong>José Andújar Almansa</strong> en la antología <em>Centros de gravedad</em> (Pre-Textos, 2018): «La poesía no se comprende desde la racionalidad, hay que ir al sótano de las emociones. No podemos adentrarnos del todo en lo que desconocemos». </p><p>Pues bien, desde «red de túneles / del inconsciente», desde esa propensión al mito convierte al yo poemático de <em>La vida no fue sueño</em> en un personaje que emprende un viaje en busca de sí mismo: del que fue, del que es, del que será. Aunque para una lectura adecuada de este libro habría que obviar cuanto antes el tema de la identidad (tan compleja, por lo demás, que «una emoción no te define»). No creo que sea ese el <em>leit motiv</em> de este extenso poema en tres movimientos, por más que la primera persona con que arranca la trama pueda inducir a esa conclusión errónea, «torpes estereotipos/ para un autorretrato/ sin diálogo posible».</p><p>Dispuesto, como he apuntado, a modo de tríptico («Hacia el olvido», «Noche del arrepentimiento» y «Balanza de sombras), <em>La vida no fue sueño </em>narra el proceso de desaparición de alguien que discurre sobre todo lo que vivió («Adelante. Entra, entra en el sueño: / no hay demasiado excepto niebla») para proyectarse en un futuro en el que tampoco puede depositar una gran esperanza («Quise cambiar el mundo / y ahora sólo espero / salir de aquí con dignidad»). Es decir: viene de un pasado que «sorprendentemente no existe» y se adentra en un futuro incierto (cierto…) donde sólo espera que un día puedan distinguirse «entre falsas estrellas, las estrellas». Digamos que ese alguien escribe para salvarse. Confía en que sus versos le sobrevivan. Más incluso: confía en pervivir en el poema («No tengo pruebas, / pero tampoco dudas»). </p><p>Esa ambición ingenua, ese temor, esa desorientación y esa vulnerabilidad resultan de verdad emocionantes, una alegoría triste y bella de la existencia humana. «Estaba solo allí con mi bandera/ y la verdad». </p><p>Durante el recorrido (una especie de nebulosa formada por recuerdos, sueños y pensamientos) el personaje va perdiendo la voz e incluso la presencia, de modo que en la última parte de ese tránsito aparece desdibujado, casi fantasmal: sólo está en conciencia. Quizá ese desdoblamiento justifica el relevo de la primera a la segunda persona a partir del segundo movimiento. ¿O se trata de una injerencia del narrador, a la manera de <strong>Unamuno </strong>en <em>Niebla</em>? Porque otro de los grandes aciertos de este libro es su carácter dialógico, la conversación que el autor veladamente establece con algunos de sus maestros. El lector avezado encontrará ejemplos de intertextualidad salpimentados a lo largo de las páginas. Algo, por cierto, muy moderno y muy liberador: al fin se entiende que los homenajes en ningún caso deben ser tomados por deudas. Yo al menos agradezco que un autor (un poeta) no pretenda abrumarme con su catálogo de autoridades, exhibirse ante mí con los cien ojos del plumaje de un pavo real. Prefiero que en la búsqueda de su verdad se vislumbren momentos personales e inexplicables como este: «Tu boca abierta / y las palabras».</p><p>Sin ser la originalidad, a mi entender, un valor añadido a la creación poética, aquí Juan Carlos Abril asume riesgos que dignifican su apuesta. Desde la desobediencia métrica (una ruptura suave, aplicada con celo, que produce otra armonía, otra pulsión) hasta la propia arquitectura del libro, pasando por la superposición de planos. Así, <em>La vida no fue sueño</em> admite diferentes tipos de lecturas: narrativa, filológica, lírica, hermética, surrealista, creacionista e incluso metafísica. Quiero decir: es una obra disimuladamente compleja, por lo que cada cual podrá leer aquí un libro diferente, o varios libros a la vez.</p><p>Sea como sea, <em>La vida no fue sueño</em> transmite una emoción y una complicidad que no ha de pasar desapercibida al lector. A Juan Carlos Abril, ya desde su plena madurez creativa (y, sobre todo, desde su arraigada creencia en la poesía) no le tiembla el pulso para incluir efectos fonéticos («Lábil habilidad»), paradojas («Parece que desaparece») o equívocos («le he pedido al silencio / su lección de silencio») en un relato con tintes eminentemente dramáticos. La templanza y la sabiduría junto al carácter lúdico que todo poema debería transmitir. La valentía de reconocerse sombra y hacer con ello una broma: «Me miro en el espejo / y no veo nada».</p><p>Queda mucho por decir para hacer justicia a esta magna obra. Pero quédense con esto: <em>La vida no fue sueño</em> es, objetivamente, el mejor libro de Juan Carlos Abril. Hasta la fecha.</p><p><em><strong>*Rafael Espejo</strong></em><em> es poeta y profesor de escritura creativa. Su último libro publicado es </em><a href="https://www.edmilenio.com/esp/a-la-vuelta-recogere-el-camino.html" target="_blank" ><em>A la vuelta recogeré el camino. Poesía reunida</em></a><em> (Milenio, 2025). </em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Jul 2026 04:00:52 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rafael Espejo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Una misión para el futuro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Decían que destetaban a sus hijos con cerveza”: el club de modernas feministas que desafió a la España de 1926]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/decian-destetaban-hijos-cerveza-club-modernas-feministas-desafio-espana-1926_1_2218066.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/0e357d28-d21e-4e8c-bb2c-95ec9230ae58_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Decían que destetaban a sus hijos con cerveza”: el club de modernas feministas que desafió a la España de 1926"></p><p>En 1926, en plena dictadura de Primo de Rivera, un grupo de mujeres decidió sacudir los cimientos de una sociedad que las quería relegadas al hogar. Desafiando la tradición, fundaron en Madrid el Lyceum Club Femenino: un espacio propio donde casi quinientas socias trabajaron por la igualdad y el acceso a la cultura hasta que la Guerra Civil detuvo el tiempo y el avance del progreso. En <em>El club de las modernas</em> (Seix Barral, 2026), la periodista <a href="https://www.instagram.com/portadoresdesuenos/?hl=es" target="_blank" >Eva Cosculluela</a> (Zaragoza, 1972) investiga en la historia borrada de la considerada primera asociación feminista de España, en cuyos salones, en la Plaza del Rey y con María de Maeztu, María Lejárraga, Clara Campoamor, Victoria Kent, Elena Fortún o Zenobia Camprubí al frente, se discutió sobre el sufragio femenino, se impulsaron iniciativas como la Casa de los Niños o el Comité del Libro para el Ciego y se tendieron puentes entre mujeres de distintas ideologías.</p><p><strong>¿Qué es </strong><em><strong>El club de las modernas</strong></em><strong>?</strong></p><p>Es una investigación acerca del Lyceum Club Femenino, una institución pionera en el feminismo en España que se fundó en 1926 con la idea de mejorar la situación de la mujer y de utilizar la cultura, el arte y la educación como motores de progreso y de transformación social.</p><p><strong>Hace un siglo, un momento muy particular de la historia de España.</strong></p><p>Sí, es muy particular porque ellas forman el Lyceum en plena dictadura de Primo de Rivera, un momento sin libertad. En sus diez años de vida, el Lyceum pasó por esta dictadura de Primo de Rivera, la <em>dictablanda </em>de Berenguer, la caída de la monarquía, el advenimiento de la República con sus vaivenes y el estallido de la Guerra Civil. Es una época muy convulsa de la historia de España, en la que estas mujeres lidiaron como pudieron con todos esos cambios y la inestabilidad política y social.</p><p><strong>Y, en medio de todo eso, la idea establecida que había de que "las mujeres que piensan son peligrosas", como bien recuerda en el libro.</strong></p><p>En aquel momento, el papel de la mujer estaba muy definido. Tenía que estar en casa, teniendo hijos y cuidando de su familia y de su marido. Y, sobre todo, calladita. Era casi inaudito que una mujer expresara sus opiniones y se la escuchara. De hecho, era un escándalo, porque tenía que estar en casa. Ahí está el valor de lo que hacen ellas, que es ocupar un espacio público, igual que los hombres en sus clubs de señores, donde se juntan a fumar, jugar a las cartas y hacer negocios. Ellas también quieren un espacio público así, sin esconderse en los salones de sus casas, y poder expresar sus opiniones para que sean tenidas en cuenta como las de los hombres. Aunque muchos la sigan discutiendo, quieren una cosa muy obvia, que en parte está normalizada porque hace cien años ellas se atrevieron a hacerlo.</p><p><strong>Fijándose en otros lyceums internacionales que les sirvieron de referencia.</strong></p><p>A raíz del de Londres, que llevaba ya unos años, surgieron en Florencia, Berlín, París, Melbourne o Nueva York. En Madrid se habían hecho otros intentos antes, pero no habían fructificado, por eso desde fuera, y viendo que aquí había una dictadura, pensaban que no iban a poder ponerlo en marcha. Pero, sin embargo, se organizaron y tuvieron una determinación y un empuje tan grandes que no hubo forma de pararlas.</p><p><strong>Estamos hablando todo el tiempo de "ellas". ¿Quiénes eran "ellas"?</strong></p><p>Hay algunos nombres más conocidos y otros que para mí fueron un descubrimiento, porque no las había oído nunca. La presidenta, la que estuvo al frente de todo, fue María de Maeztu, una gran pedagoga, una mujer avanzadísima que peleó mucho por que las mujeres pudieran estudiar en las mismas condiciones que los hombres, porque la ley ya lo permitía, pero no se daban las condiciones, por lo que le debemos mucho. Con ella estaba Zenobia Camprubí, a la que siempre hemos conocido como la mujer de Juan Ramón Jiménez, pero que era muchas cosas más. Pasa lo mismo con Carmen Baroja, la hermana de Pío Baroja, pero también una intelectual de primer orden. También estaban Victoria Kent, Elena Fortún, María Lejárraga, Isabel Oyarzábal (que fue la primera embajadora de España), María Martos, Pilar de Zubiaurre... Clara Campoamor llegó después de la fundación. Son pensadoras e intelectuales de primer orden, aunque en aquel momento no se las reconocía así, pero demostraron que lo que hacían ellas era tan importante como lo que hacían los hombres.</p><p><strong>Como bien apunta en el texto, la cantidad de hombres mediocres que conocemos y la de mujeres brillantes que nos hemos perdido en el camino.</strong></p><p>El Lyceum tenía distintas secciones, y una de ellas era la de literatura, que estaba dirigida por Pilar de Zubiaurre. Hicieron una especie de torneo poético en una lectura con poetas anteriores y actuales, con grandes nombres como Josefina de la Torre, Elisabeth Mulder, Margarita Ferreras o Ernestina de Champourcín. De ese acto podía haber salido un canon femenino que se podía haber incorporado perfectamente al de la Generación del 27, pero como ese canon sale de las antologías que hacen ellos, en las que incluyen a los hombres que les rodean, ellas quedan excluidas. Si en aquel momento no se incorporaron a los cánones ni a las antologías, tampoco trascendieron después. Por eso, la idea de que la Generación del 27 estuvo solo formada por hombres es un tremendo error.</p><p><strong>De hecho, el germen de este libro viene por ahí también, porque se entera de la existencia del Lyceum en un acto relacionado con la Residencia de estudiantes.</strong></p><p>Me entero en una exposición sobre el centenario de la Residencia de señoritas en 2016, que era en la Residencia de estudiantes. De la Residencia de señoritas había oído hablar un poco pero muy vagamente, y en esa exposición vi un capitulito sobre el Lyceum. Ahí me digo: "¿Qué es esto?". No había oído hablar nunca de esa asociación pionera, que peleó muchísimo y recibió ataques e insultos, así que quise saber más. Esa exposición me despertó también la primera duda, porque vi que la residencia de ellos era de estudiantes, y la de ellas de señoritas, lo que establece una nomenclatura que ya nos está dejando fuera, porque no merecemos ser estudiantes, sino niñas, señoritas. Nadie discute la calidad de los grandes poetas del 27, no se trata de decir que ellos no merecían estar ahí, sino de recordar que ellas también lo merecían.</p><p><strong>¿Cómo ha sido investigar sobre una institución de la que apenas quedó rastro tras la Guerra Civil y el franquismo?</strong></p><p>Del Lyceum no se conserva un archivo como tal, así que tuve que empezar a leer memorias de todas estas fundadoras, lo que habían dejado escrito, y los libros biográficos. Después, busqué en archivos y encontré las cartas que se cruzaron entre ellas, que me han servido para reconstruir lo que hicieron y para saber cómo fueron recibidas. En la Biblioteca Nacional, que tiene una versión digital fabulosa, pude ver la prensa de la época y leer cómo fueron atacadas y cómo se defendían.</p><p><strong>¿Qué lindezas les decían en la prensa?</strong></p><p>Lo más suave es que estaban locas y que tendrían que estar recluidas por el bien de la sociedad, que querían subvertir el orden y traer aquí el desastre. Las acusaban de haber montado un casino, porque en una de las dependencias podían jugar a las cartas, cosa que a los hombres no se les cuestionaba en absoluto, pero a ellas sí. Se decía que estaban con las piernas al aire, que fumaban cigarrillos egipcios, algo que me suena muy exótico y me gustaría ver uno [risas]... Llegaron a decir que destetaban a sus hijos con cerveza y que cuando llegaban a casa pegaban a sus maridos. Decían que les metían en la cabeza ideas revolucionarias para acabar con el orden. Para una sociedad conservadora, que estas mujeres llevaran la contraria a todo el mundo e hicieran lo que querían debía ser lo más parecido a una revolución. Como muchas de ellas eran traductoras con ascendencia extranjera, un semanario publicó que el peligro no estaba en cuántas lenguas hablaran, sino en la longitud de esas lenguas, algo que me pareció muy bonito [risas].</p><p><strong>Describe el Lyceum como la primera asociación feminista moderna de nuestro país.</strong></p><p>Había otras asociaciones anteriores, pero todas gremiales o vinculadas con distintas ideas políticas. Aunque en puridad no lo fuera, el Lyceum se consideró la primera porque era transversal y acogía mujeres de todas las ideologías y credos religiosos, y porque era la primera que quería mejorar la condición de la mujer a través de la cultura. En esto sí que es pionera, porque antes no existía ninguna en España con este carácter cultural, artístico, educativo y formativo, algo que para ellas era muy importante.</p><p><strong>¿Eran conscientes de hasta qué punto eran feministas? No sé si cometemos demasiado el error de pensar que las mujeres de antaño eran "feministas sin saberlo" por estar adelantadas a su tiempo, como una forma de restar valor a lo que hicieron y consiguieron.</strong></p><p>Yo estoy convencida de que sí que lo sabían, y creo que lo que no les gustaba era la etiqueta, porque estaba muy demonizada, ya que veníamos de acciones mucho más provocadoras y violentas, como las de las sufragistas inglesas, por lo que aquí se decía: "Cuidado, que si las mujeres son feministas, van a salir a romper escaparates con ladrillos". Muchas mujeres que estaban en el Lyceum eran de muy buena posición social, como no podía ser de otra manera porque requería tiempo, dinero y contactos, por lo que aunque no se reconocían en esa etiqueta, su ejemplo, su obra y su vida encaja dentro de los cánones del feminismo más obvio. María de Maeztu decía que estaba orgullosa de ser feminista, mientras que Carmen Baroja también se reconocía como feminista, y eso que era de las mayores y de las más conservadoras. Otras no, pero no renegaban en absoluto de lo que implicaba el feminismo; al revés, demostraron con el Lyceum y con otras muchas acciones que era un feminismo que ahora reconoceríamos incluso como avanzado.</p><p><strong>¿Cuáles fueron sus principales logros políticos?</strong></p><p>Hay sobre todo tres hitos. Al registrarse, añadieron en los estatutos una coletilla que decía que era una asociación artística y cultural ajena a la política y a la religión. Creo que fue un truco para que no les pusieran pegas, porque en enero de 1927 ya estaba reuniéndose para elevar una petición a la Comisión de Códigos para eliminar del Código Penal un artículo sobre el adulterio muy ofensivo y discriminatorio contra las mujeres. Ese artículo decía que, si un hombre descubría a su mujer cometiendo adulterio, prácticamente le podía hacer lo que quisiera y, si no la mataba, quedaba sin pena. En cambio, en la situación contraria, ellas iban a la cárcel por provocarle un rasguño. Las integrantes del Lyceum pidieron que eso fuera simétrico y consiguieron que en la revisión del Código Penal que se estaba llevando a cabo se reformulara ese artículo para que las penas para los dos fueran iguales.</p><p><strong>Y de eso hace ‘solo’ cien años.</strong></p><p>Así es. También pidieron que se cambiaran muchos artículos del Código Civil que claramente dejaban a las mujeres en inferioridad, como que para poder trabajar tuvieran que tener el permiso del marido, quien además luego gestionaba el salario, igual que pasaba con las herencias si ellas heredaban. Incluso si una mujer tenía hijos de un matrimonio anterior, la tutela pasaba igualmente a ser de su marido. Cuando llegó la República, hubo una Constitución que decía que todos éramos iguales y se modificó ese Código Civil, pero las campañas anteriores de estas mujeres fueron muy importantes.</p><p><strong>Los logros sociales son también muy interesantes.</strong></p><p>A ellas se les acusó de ser burguesas, señoras que creaban esta asociación para estar con otras de alta alcurnia tomando el té y pastitas, pero se preocupaban por las más desfavorecidas. Por ejemplo, fundaron la Casa de los niños, antecedente de lo que hoy conocemos como guarderías públicas, ya que en aquella época no existía un lugar donde las madres que se iban a la fábrica a trabajar con jornadas de 10 horas pudieran dejar a sus niños. En este caso, en teoría era desde los dos años, pero en la práctica fue desde bebés hasta que empezaban en la escuela a los cinco o seis y, además, les daban sus tres comidas al día en un momento con una tasa de mortalidad importantísima por malnutrición y raquitismo, y les bañaban y les vacunaban. Otro proyecto fue el Comité del libro para el ciego, en el que contrataron a unas copistas para que fueran pasando a braille lo que las mujeres leían en voz alta, tanto obras literarias como libros técnicos y formativos, para que los invidentes, entre los que había tasas muy altas de mendicidad, pudieran estudiar.</p><p><strong>Todo esto termina de un plumazo con el golpe de Estado, la Guerra Civil y los 40 años de dictadura de Franco. Bueno, en realidad, el Lyceum pasó a la Sección Femenina...</strong></p><p>Eso es. Con el Lyceum pasó lo que pasó en toda España: que fue arrasada y dominada por el fascismo que llegó. Muchas de ellas se fueron al exilio nada más empezar la guerra, las que se quedaron hicieron lo que pudieron y aquello se quedó cerrado. Al acabar la Guerra Civil, Serrano Suñer [ministro de Franco] lo incauta y se lo entrega a la Sección Femenina, donde deciden que quieren hacer una cosa completamente innovadora: crear una asociación donde las mujeres puedan reunirse y formarse. Las habían insultado hasta la saciedad por hacer eso, y luego resulta que llegan diciendo que eso era algo nuevo. Claro que la diferencia es que en el Lyceum se hacían lecturas poéticas, formación en Derecho para que las mujeres supieran cuál era su condición como ciudadanas e, incluso, Medicina con perspectiva de género para explicarles lo que hasta entonces te explicaban las vecinas, mientras que la Sección Femenina hacía formación en labores, cocina y ser una buena esposa.</p><p><strong>¿No quedó ni rastro del Lyceum?</strong></p><p>No sólo se apropiaron de la sede y de la asociación, sino que quisieron taparla y machacarla, como hizo el franquismo con todo. Porque vendieron todo lo que pudieron para sacar dinero, pero es muy triste ver cómo, en los libros de la biblioteca que se quedaron y que pasaron la censura eclesiástica —porque no todos la pasaban—, pusieron el sello del Círculo Medina, la asociación de la Sección Femenina, encima del sello del Lyceum. No lo ponían al lado, sino encima, para decir que no solo habían ganado, sino que encima te tapo y te hago invisible. Eso da mucha tristeza.</p><p><strong>Pero aquí estamos hablando de ellas, después de todo. ¿Esa es una pequeña victoria?</strong></p><p>Estoy segura de que muchas de las cosas que se recuperaron en democracia para las mujeres fueron posibles gracias a que ellas habían abierto el camino. Una vez que abres los ojos a las mujeres de cómo tiene que ser una vida justa, no puedes de ninguna manera mirar atrás. Ellas fueron fundamentales en mucho de lo que se recuperó en democracia después de 40 años de oscuridad.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Jul 2026 04:00:51 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[“Decían que destetaban a sus hijos con cerveza”: el club de modernas feministas que desafió a la España de 1926]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Entre lo mágico y lo real: Ángel Crespo desde Italia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/magico-real-angel-crespo-italia_1_2217805.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/614e08c8-0860-416a-84e8-296bc8dfd056_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Entre lo mágico y lo real: Ángel Crespo desde Italia"></p><p><strong>Olifante, Zaragoza, 2026. Edición de Laura Dolfi. Colofón de Luis Gracia Gaspar.</strong></p><p>La historia de esta selección de poemas y poemas en prosa –hecha a petición de Macrí— empezó a gestarse en 1983, por lo que ha tardado más de cuarenta años en ver la luz. Se enmarca en las relaciones que mantuvo Ángel Crespo con Italia y, más en concreto, con <strong>Oreste Macrí</strong>, catedrático de Lengua y Literatura Española en la Universidad de Florencia, y uno de los grandes hispanistas italianos de la segunda mitad del siglo XX, con quien mantenía un fructífero diálogo desde 1966. En diversas ocasiones, Crespo le muestra a Macrí su afecto personal y su admiración intelectual, pues, por primera vez —le confiesa— se siente comprendido como poeta. La edición la ha cuidado <strong>Laura Dolfi</strong>, discípula de Macrí y catedrática de Literatura Española en Parma, profunda conocedora de la obra de ambos. En suma, la persona ideal para ocuparse de esta edición. </p><p>Su trabajo ha consistido en rescatar una selección de poemas que provienen de libros publicados entre 1971 y 1982, que en su origen estaban destinados a formar parte, al menos un conjunto de ellos, de una antología que preparaba Macrí, sobre la <em>Poesia spagnola del Novecento</em>, que Garzanti publicaría en Milán en 1985 (se trataba de la cuarta edición revisada y ampliada, tras las de 1952, 1961 y 1974), y en contextualizarla como es debido en el prólogo, las notas al texto y en un apéndice en el que se nos proporciona una selección de la correspondencia que mantuvieron el profesor italiano y el poeta español. </p><p>La selección completa de poemas que le envía Crespo, quien le da libertad al antólogo para que elija del conjunto de su obra los poemas que prefiera, es la que ahora se publica. Escoge Macrí un total de veinte poemas, la mitad de los enviados por Crespo, pero a pesar de ello, el poeta se queda satisfecho. El profesor italiano le indica que la suya “es poesía ininterrumpida, como un solo poema” (p. 18). Y aunque su elección contrasta con la del poeta, debe tenerse en cuenta que se decanta por poemas que no solo le gustan, sino que también puede traducir, y que le parecen representativos del conjunto de su obra. A Laura Dolfi le llama la atención que no le dedicara más espacio a los poemas de tema italiano, a pesar de que estos no faltan (“Una patria se elige”, “<em>Affresco</em>”, “Regresos”, donde identifica a Florencia con Alcolea, “Circo romano” y “Laguna de Venecia”). Sea como fuere, la selección que un poeta hace de sus versos siempre tiene que ser, por su propia naturaleza, significativa, la compartamos o no. Téngase en cuenta la fecha en que le envía sus versos, de ahí que no aparezcan los que publicó en sus últimos doce años de vida. </p><p>Otro aspecto de la edición en el que merece la pena detenerse, es el diálogo que mantienen sobre las obras de otros autores de su generación, cuyo punto de partida es la petición que le hace Macrí para que lo oriente en la selección de sus contemporáneos. De estos juicios que se intercambian, sinceros y a veces muy críticos, algunos aparecen en el <em>Diario veneciano</em> (2024), no siempre me parecen atinados. En el caso del poeta español responden a veces a la defensa de la estética que él mismo cultiva, pero también a filias y fobias personales (pp. 27 y siguientes). Y cuando Macrí le pregunta, en concreto, por <strong>Claudio Rodríguez, Alfonso Costafreda</strong> y <strong>José Ángel Valente</strong>, Ángel Crespo se decanta por <strong>Francisco Brines</strong> (“es el poeta de mi generación […] que cuenta con una obra más seria y bella”, p. 29). Téngase en cuenta, a este propósito, que estamos en los primeros años 80, cuando se había publicado <em>Don de la ebriedad </em>(1953), <em>Suicidios y otras muertes</em> (1974), la antología de Valente <em>Punto cero </em>(1972), <em>Tres lecciones de tinieblas</em> (1980), con el que obtuvo el Premio de la Crítica, y <em>Mandorla</em> (1982). Todos ellos, libros importantes. </p><p>Las seis cartas que se intercambian entre 1966 y 1983, seleccionadas de un conjunto mayor, resultan esclarecedoras a varios propósitos, a saber: la relación entre ambos; las opiniones que tenían sobre la poesía española, sobre todo la de Crespo; y los recuerdos de las estancias del poeta en Florencia, en especial su asistencia a las tertulias (“tan latinas”, precisa Crespo) del café Paszkowski, en la Piazza de la República, a la que asistían, además de Macrí, el poeta y crítico <strong>Piero Bigongiari</strong>, catedrático de Literatura Italiana Moderna y Contemporánea, el anglicista <strong>Sergio Baldi</strong>, el lusitanista <strong>Luigi Panaresi</strong> y el poeta <strong>Mario Luzi.  </strong></p><p>Crespo le confiesa que nunca se ha sentido “demasiado cerca de <strong>Aleixandre</strong>” y acepta la influencia de <strong>Rilke </strong>y de <strong>Pedro Salinas</strong>; le agradece que haya apreciado sus “esfuerzos por conciliar lo mágico con lo real” (p. 130); y señala que para él “la poesía es, ante todo, una tarea intelectual” (p. 132). Quizá la misiva más importante es la que le envía desde Mayagüez, el 1 de septiembre de 1974, tras haber pasado parte del verano en los Grisones, estudiando retorromano. En esta carta repasa la poesía española de postguerra, alabando a unos poetas y cuestionando a otros (<strong>Ory, Carriedo, Nora </strong>y <strong>Crémer</strong>), dejando claras sus preferencias: <strong>Eduardo Chicharro, Miguel Labordeta</strong> y <strong>Gabriel Celaya</strong>. Pero sus comentarios se centran, sobre todo, en los autores de su generación, recomendándole a <strong>Gil de Biedma, Barral, Valente, J.A. Goytisolo</strong> (“el más débil del grupo de Barcelona”, p. 142) y <strong>Caballero Bonald</strong>. Resulta significativo que no cite a dos de sus grandes amigos, poetas notables: <strong>Enrique Badosa</strong> y<strong> José Corredor-Matheos</strong>. Y de la generación siguiente, los llamados novísimos, destaca a <strong>Gimferrer, Carnero</strong> y <strong>Vázquez Montalbán</strong>, pero se olvida de<strong> Antonio Carvajal, Juan Luis Panero</strong> y <strong>Antonio Colinas</strong>. Habría que añadir los elogios que, en una carta de 1983, le dedica al poeta<strong> Juan Alcaide,</strong> insistiendo en lo importante que fue para él, durante sus años de formación, de quien se ocupa en el poema “Donde no corre el aire”.   </p><p>Entre los poemas seleccionados, aparecen algunos tan significativos como “Una patria se elige” (“Una patria se elige/ -y una mujer. O llegan,/ inevitablemente,/ cuando tu soledad las ha ganado”, p. 60), “Donde no corre el aire” y “Un camino”; o aquellos en que trata de la muerte: “Meditación de lo mortal”, “A la muerte” y “El sueño de la muerte”. Respecto a las preguntas que le formula Macrí, más allá de las meramente técnicas o las dudas que le suscitan las traducciones de algunos versos, llama la atención la que le hace sobre su participación en “la lucha clandestina”, que por su respuesta no parece que fuera demasiado significativa (Véase el poema “El pueblo”). Y sorprende que en 1983 le diga que todavía no ha llegado el momento de hablar claro. El último libro que le envía es <em>Ocupación del fuego</em> (1990), que Macrí le elogia, pero en vida, no apareció ninguno más.</p><p>No quiero dejar de ponderar el cuidado con el que se ha llevado a cabo esta edición (magnífica la foto de Anna Dolfi, en Florencia, 1982, en la que aparecen los tres protagonistas de esta edición, entre ellos una joven Laura Dolfi), por lo que hay que felicitar a <strong>Trinidad Ruiz Marcellán </strong>y<strong> David Francisco</strong>. Olifante cumple 47 años y Crespo, que falleció con 69, hubiera cumplido 100 de su nacimiento en este 2026, por lo que la Fundación Jorge Guillén, donde está depositado el archivo de nuestro escritor, y la Universidad de Alcalá han organizado un congreso que acaba de celebrarse, diría que con éxito, en la ciudad cervantina.</p><p>A pesar de lo pesimista que siempre fue el autor con respecto al reconocimiento de su obra, y algo semejante podría decirse de la opinión de su mujer, <strong>Pilar Gómez Bedate,</strong> me parece que su literatura sigue circulando con normalidad; sus libros se reeditan, no faltan antologías en las mejores colecciones y tampoco han dejado de estudiarse, ni de publicarse, trabajos sobre sus obras, incluidos monográficos en las mejores revistas. Creo que todo empezó a cambiar en 1988, al regresar Crespo definitivamente a España, instalándose en Barcelona, para pasar los veranos en Calaceite, a lo que no poco contribuyó la dedicación de su mujer, facilitando las ediciones y prologando varias de ellas. Creo que 30 años después de su muerte, donde Ángel Crespo quiera que esté, no debería mostrarse insatisfecho. </p><p><em><strong>*Fernando Valls</strong></em><em>. Catedrático de Literatura Española y crítico literario.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Jul 2026 04:00:51 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Valls]]></author>
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