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    <title><![CDATA[infoLibre - Charlie Hebdo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/charlie-hebdo/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Charlie Hebdo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright infoLibre]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Diez años del atentado contra 'Charlie Hebdo', la revista que ahora se escribe desde un lugar secreto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/diez-anos-atentado-charlie-hebdo-revista-satirica-ahora-trabaja-lugar-secreto_1_1924801.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/fdc5ce11-e7c4-4584-8c59-cd1dd94fdd1d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Diez años del atentado contra 'Charlie Hebdo', la revista que ahora se escribe desde un lugar secreto"></p><p>El atentado contra la redacción de la revista satírica <em><strong>Charlie Hebdo,</strong></em> del que el martes se cumplen diez años, causó 12 muertos pero sobre todo una enorme conmoción en <strong>Francia </strong>y en buena parte del mundo, que se solidarizó con el eslogan <em><strong>Je suis Charlie</strong></em> (Yo soy Charlie). El ataque llegó tras una larga polémica en Francia sobre la laicidad democrática y la contraposición entre el respeto a las religiones y el derecho a la libertad de expresión y a la crítica, por muy descarnada que sea, ha recordado EFE.</p><p>La cuestión ha seguido candente en este país, que tiene la <strong>mayor comunidad musulmana de Europa</strong>, con el asesinato en 2020 del profesor de secundaria Samuel Paty por haber mostrado algunas <strong>caricaturas de Mahoma</strong> en una clase sobre moral y civismo acerca de la libertad de expresión.</p><p><em>Charlie Hebdo</em>, fundada en 1970 bajo un ideario anticlerical y anarquista, quedó en el punto de mira de los islamistas tras reproducir en 2006 las<strong> polémicas caricaturas de Mahoma que había publicado el diario danés Jyllands-Posten el año anterior</strong>, además de añadir algunas propias.</p><p>Tras años de polémicas en el espacio público, el 7 de enero de 2015 los hermanos<strong> Saïd y Chérif Kouachi</strong>, islamistas de origen argelino que habían jurado fidelidad a Al Qaeda, entraron en la redacción armados con fusiles de asalto para vengarse de la publicación.</p><p>El ataque, muy rápido,<strong> dejó once muertos en el edificio</strong>: ocho trabajadores de<em> Charlie Hebdo</em>, entre ellos cinco dibujantes (uno fue Stéphane Charbonnier 'Charb', que era también el director), así como un invitado, un policía asignado a la protección de la revista y un conserje del edificio.</p><p>Posteriormente, los hermanos Kouachi asesinaron a sangre fría a un policía herido durante su huida. Su huida les llevó a una<strong> toma de rehenes en una imprenta industrial</strong> fuera de París, donde murieron dos días después en una intervención de una unidad especial de la policía.</p><p>La conmoción del atentado y de los asesinatos cometidos justo después por <strong>Amedy Coulibaly</strong>, un amigo de los Kouachi, fue inmensa, y el lema <em>Je suis Charlie</em> (Yo soy Charlie) dio la vuelta al mundo en solidaridad con la revista y las víctimas.</p><p>Más un millón de personas participaron en una <strong>manifestación en París el 11 de enero</strong>, a la que asistieron el presidente François Hollande y numerosos jefes de Estado y Gobierno extranjeros. En total, unos cuatro millones de personas participaron en las concentraciones en Francia.</p><p><em>Charlie Hebdo </em>se mantiene fiel a sus principios, aunque desde una <strong>redacción situada en un lugar secreto</strong>, con caricaturas y artículos muy ácidos contra el poder y las religiones (sea católica, judía o musulmana). Este mismo martes se publica un <strong>número especial doble de 32 páginas </strong>con nuevas caricaturas sobre las religiones producto de un concurso internacional, del que se publicarán 300.000 ejemplares.</p><p>El número, que también incluirá los resultados de un sondeo sobre el apoyo en Francia a la caricatura, a la blasfemia y a la libertad de expresión, es un nuevo exponente de "la decisión de <em>Charlie Hebdo </em>de <strong>continuar haciendo su trabajo</strong>" a pesar de todo, aseguró el redactor jefe, Gérard Biard, al anunciar su publicación.</p><p>La revista ya había publicado en diciembre un libro homenaje a sus ocho compañeros asesinados, titulado<em><strong> Charlie Liberté. Le journal de leur vie</strong></em> (Charlie Libertad. El diario de su vida), en el que se repasa y homenajea su labor profesional desde sus inicios.</p><p>Mientras tanto, los trabajadores más destacados viven desde hace diez años bajo <strong>protección policial permanente</strong>. Como resume uno de ellos, el dibujante Riss, "el placer de dibujar es más fuerte que el miedo".</p><p>El ataque contra <em>Charlie Hebdo </em>fue el inicio de un año y medio trágico en Francia por los golpes del terrorismo yihadista. "<strong>El terrorismo islamista nos declaró la guerra</strong>", recuerda Hollande en una entrevista que publicó este domingo el diario <em>Ouest France</em>.</p><p>Solo un día después, Coulibaly, otro islamista amigo de los Kouachi, asesinó en Montrouge, una ciudad dormitorio al lado de París, a una <strong>agente en prácticas de la Policía Municipal </strong>y al día siguiente atacó un supermercado judío en la capital, con cuatro víctimas mortales y cuatro heridos graves, antes de morir en un asalto policial.</p><p>En los meses siguientes hubo en el país <strong>varios intentos de atentados y diversos ataques</strong>, con dos muertos, que palidecieron con los del 13 de noviembre.</p><p>Ese día, tres comandos de nueve hombres llegados de Bélgica atacaron el Estadio de Francia durante un <strong>partido de fútbol Francia-Alemania</strong>, las terrazas de varios cafés de París y la sala de cociertos Bataclan, con un total de 130 muertos y más de 400 heridos.</p><p>Ya en 2016, otro terrorista solitario atacó con un camión a la multitud que presenciaba los <strong>fuegos artificiales de la fiesta nacional del 14 de julio </strong>en el famoso Paseo de los Ingleses de Niza (sureste), con 86 muertos y más de 450 heridos.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Jan 2025 11:18:31 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Terrorismo,Terroristas,Atentados terroristas,Terrorismo islamista,Charlie Hebdo]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[El humor muestra la salud de la democracia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/humor-muestra-salud-democracia_129_2090241.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>La salud de la democracia la vemos si sabemos <strong>reírnos de nosotros mismos</strong>. Por eso la tantas veces mencionada democracia más antigua del mundo puede dejar de serlo. No dudo que fuese la primera sino que siga siendo democracia. Al menos de momento, coyunturalmente, en esta legislatura, con el actual presidente. Y es que en ella, en <strong>Estados Unidos</strong>, se persigue el humor, que<strong> ya no es el reflejo de la libertad</strong>, característica principal de la tolerancia. </p><p>El lápiz, el dedo de<strong> Donald Trump</strong> dibuja la tendencia del país que decide lo que se hace en el mundo. Si te ríes no sales en el cuadro, en la foto, ha decidido el “emperador”. Tal cual. Lo hemos visto repetidas veces y muy frecuentemente. Se le ocurrió a <strong>Jimmy Kimmel</strong>, en su programa de la cadena ABC, hacer una inocente pregunta sobre las consecuencias del terrible asesinato de<strong> Charlie Kirk</strong> y horas después le suspendieron su emisión. Y aunque algunos de sus colegas en otras cadenas han mostrado la continuidad de sus opiniones, los programas de análisis y humor están pendientes de su cesantía. Porque <strong>el humor parece un arma peligrosa</strong>, un riesgo y depende de los caprichos del poder.</p><p>Al principio el programa de Kimmel fue suspendido <em>sine die</em>. Quizá por la vergüenza de su radical decisión, la cadena de televisión que los emitía, perteneciente al <strong>conglomerado Disney</strong>, quizá por la presión de compañeros de otras cadenas o de los mismos espectadores, el programa volvía a emitirse días más tarde en parte de la cadena, ya que varias pequeñas compañías locales asociadas mantenían su suspensión. <strong>No querían correr riesgos</strong>. Pero el hecho refleja cuál es la situación en un país que presume de libertad.</p><p>Para recuerdo del lector, está la reciente historia de <strong>The Washington Post</strong>, que censuró una viñeta de una humorista, su colaboradora sueca <strong>Ann Telnaes</strong>, premio Pulitzer. No publicó el diario capitalino una ilustración en la que ironizaba sobre<strong> la pleitesía de los grandes empresarios</strong>, que admitían las “recomendaciones” del entonces futuro presidente Donald Trump en cuanto a sus llamativos desplantes como candidato. Aunque no era la primera vez que ocurría algo parecido en la prensa norteamericana. En junio de 2019 la edición internacional de The New York Times decidió que no publicaría más viñetas satíricas. Un dibujo que ironizaba con una <strong>caricatura de Benjamín Netanyahu </strong>como perro guía, con un collar del que colgaba una estrella de David, conducía a un ciego Donald Trump tocado como judío con su kipá, levantó una protesta como antisemita. El dibujante portugués<strong> Antònio Moreira Antunes</strong>, su autor, llegó a decir: <a href="https://elpais.com/cultura/2019/05/06/actualidad/1557170552_860379.html#?rel=listaapoyo" target="_blank">“Lo políticamente correcto amenaza nuestra profesión”. Todo a pesar de que la viñeta ya había sido publicada en el semanario luso Expresso.</a> El rotativo neoyorkino se disculpaba con unas frases de su editor:  “Una imagen como esa es siempre peligrosa, y en un momento en el que el antisemitismo está resurgiendo en el mundo, es todavía menos aceptable”. Luego vienen las acusaciones de antiamericanismo.</p><p>Es decir, atrocidades como lo que sigue ocurriendo en<strong> Gaza </strong>a pesar del oficial alto el fuego o la deriva de la libertad para adquirir armas de fuego en Estados Unidos no parecen tan peligrosas como los dibujos publicados en los periódicos. Aunque hay antecedentes más insoportables. Lo demuestran hechos como el atentado a la revista <strong>Charlie Hebdo</strong> (12 asesinados hace ya diez años). Muestra de la barbarie asesina. La intolerancia es la forma más irracional del ser humano, una demostración de debilidad. Charlie Hebdo ya sufrió un atentado en <strong>noviembre de 2011</strong> tras publicar una portada con Mahoma como "redactor jefe" que anunciaba "100 latigazos a quienes no se mueran de risa". La web de la revista, tras ser pirateada, aparecía con la frase<strong> "Ningún otro Dios que Alá"</strong>. Ya se había solidarizado el semanario francés con el amenazado danés<strong> Jyllandes-Posten </strong>que en 2006 publicó caricaturas de Mahoma. En España hubo también atentados por intolerancia. <strong>El Jueves </strong>se solidarizó publicando en su portada "Íbamos a dibujar a Mahoma ¡pero nos hemos cagao!" Y es que ya en 1977 la revista satírica había sufrido un atentado. Un año después fue el diario<strong> El País</strong> el atacado. Dos compañeros muertos y varios heridos muy graves entre ambos. El humor es un buen termómetro para comprobar la temperatura política de una sociedad.<strong> ¡El humor es peligroso en democracia!</strong></p><p>______________________</p><p><em><strong>Fernando Granda </strong></em>es socio de <em><strong>infoLibre.</strong></em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Nov 2025 05:01:35 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Granda]]></author>
      <media:title><![CDATA[El humor muestra la salud de la democracia]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Libertad de expresión,Humor,Charlie Hebdo,Donald Trump,Estados Unidos]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[El odio y las letras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/odio-letras_1_1881019.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/525fbf1c-b99a-46e8-82ec-899b97c04620_16-9-discover-aspect-ratio_default_1015494.jpg" width="973" height="547" alt="El odio y las letras"></p><p><strong>Leila Slimani</strong></p><p><strong>Cabaret Voltaire (2024)</strong></p><p>La crueldad sacudió Francia en 2015. Siete de enero, jueves, recién pasadas las once de la mañana. Las calles, los escaparates y las casas aún no habían recogido los ornamentos navideños. Los parisinos apenas habían digerido el atracón de comidas y familia. Los <strong>Kouachi</strong>, dos hermanos franceses con sangre argelina, asesinaron a doce periodistas y dibujantes de <em>Charlie Hebdo.</em> Mataron su humor mordaz. Vengaron unas viejas caricaturas de <strong>Mahoma</strong>, determinaron el precio de su desprecio por la vida y la inteligencia. Un amigo del par de terroristas, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Amedy_Coulibaly" target="_blank">Amedy Coulibaly</a>,<strong> </strong>también francés, originario de Mali, mató a un policía en la calle, el viernes, y a cuatro judíos en una tienda, el sábado. Militares y gendarmes eliminaron a los tres fanáticos islamistas esos mismos días.<strong> </strong></p><p>Un suplemento sobre libros sugirió a <strong>Leila Slimani</strong> penetrar en la cabeza de esos terroristas y relatar como si fuera uno de ellos. "Me documenté, escribí algunas líneas. Y renuncié… Me era imposible". Lo reflejó en <em>Un ejército de plumas, </em>apenas dos semanas después de la matanza de <em>Charlie Hebdo. </em>La escritora francomarroquí no pudo adentrar su mente en la demencia de quienes asesinaron en nombre de un dios inventado. Impenetrable el alma de los desalmados. Obstruyó uno de los regatos de su escritura: "me inspiro en mis pesadillas, en mis miedos más atávicos… Si no se siente el miedo, no veo el interés a escribir". Tampoco contribuyó a que la imaginación de <strong>Slimani </strong>sucumbiera a la acrobacia propuesta la publicación de <em>Sumisión, </em>de <strong>Michel Houellebecq</strong>. Esta novela distópica sobre una victoria islamista en unas elecciones presidenciales de Francia llegó a las librerías el mismo día de la masacre en la revista satírica. La escritora criticó "la falsa posición de neutralidad" de su controvertido colega. <strong>Slimani</strong>, calificada por los radicales como "una magrebí vendida a Occidente y una infiel", repudia la indiferencia. Las palabras impresas implican compromiso porque repercuten. "Modifican en esencia la percepción que tenemos" del mundo. "La literatura es hoy más necesaria que nunca". Arma pacífica, inaccesible para sesenta millones de "iletrados" en el mundo árabe, necesitado de la tinta de <em>un ejército de plumas.</em> Levantar los ojos.</p><p>Abrir la mirada al horror. Quedaba espacio para más espanto. Un viernes, trece de noviembre del mismo 2015, un comando integrado por nueve dogmáticos ejecutó el atentado más letal cometido nunca en la Francia europea. Sincronizados, asesinaron a ciento treinta personas. En diversos lugares: la sala de conciertos Bataclan, varios bares, y los alrededores del estadio de Saint-Denis, donde las selecciones francesa y alemana de fútbol disputaban un partido amistoso, presenciado por los presidentes de los dos países. En medio del estupor, <strong>Slimani </strong>tituló el grito de su furia: <em>Integristas, os odio. </em>Explicó cómo se agregan orugas a la procesionaria que defolia cerebros. Desde la bofetada de la maestra en la escuela por negar la proeza de la araña que tejió una red para proteger a Mahoma en una cueva. Sus padres, primero, castigaron a la pequeña Leila y, luego, le ordenaron silencio para crecer sin contratiempos. "Puedes pensar lo que quieras, pero no lo digas". Callar como actitud. "También de eso se muere uno: del exceso de tibieza, de componendas, de cinismo". Beligerante contra las imposiciones, la autora nacida en Rabat defiende la cultura aprendida. En su casa familiar, se hablaba francés y apenas cabía ningún dios. "Nunca he sido ni nacionalista ni religiosa". Su fe es la ira contra la creencia sin interrogantes y la sangre que derrama sin ton ni son. "Seremos nosotros, hijos de la patria, impíos, infieles, simples paseantes, adoradores de ídolos, bebedores de cerveza, libertinos, humanistas, quienes escribiremos la historia". Las palabras contra el plomo.       </p><p><strong>Leila Slimani</strong> y la pasión de mantener una relación "carnal" con la literatura. La expone en la entrevista ensartada en <a href="https://www.cabaretvoltaire.es/el-diablo-est%C3%A1-en-los-detalles-as%C3%AD-escribo" target="_blank">este libro</a>, <em>Así escribo. </em> La manifiesta en tres relatos <em>chejovianos: </em>breves, más hechos, menos descripciones. <em>El diablo está en los detalles </em>o cómo el fundamentalismo cerca a Amin cuando ronda los sesenta años. La asistenta cuyo hermano lucha en Siria y sostiene a la familia, el vigilante de la barba sin poda, el taxista absorto por el casete que propala sermones, la "brigada de promoción de la virtud y la prevención del vicio". El cataclismo para quien disfruta con una copa de vino y un cigarrillo. Lo sencillo frente a lo íntegro.</p><p><em>Esperando al Mesías </em>retrata el pasmo de un sabio refugiado en el Corán cuando pierde a su esposa y su trabajo. Interpreta las aleyas del texto sagrado, pero se asombra, y acobarda, por cómo lo descifran las diversas confesiones musulmanas. En este cuento, jóvenes airados contra los chiíes, que "son unos heréticos y adoran a Satán", pese a compartir enemigos: "los judíos y los occidentales decadentes". Las facciones y la apropiación de la autenticidad. </p><p>La única historia sin religión de fondo, <em>Otro lugar. </em>Los istmos interiores, los asideros del espíritu que generan los viajes literarios. La calidez de las fábulas pobladas de fantasmas. Habitar en los lugares relatados sin caminarlos. El arañazo al salir de las páginas. "La realidad le parecía sucia, insignificante, confusa". La lectura abriga con "sus voces".</p><p>O sus susurros. O sus lamentos. Como en la <em>Canción dulce </em>que inquieta desde su primera frase<em>.</em> "El bebé ha muerto". Resumen de cuanto vendrá en esta historia con la que <strong>Slimani </strong>ganó el Goncourt en 2016. Compendio de su capacidad de estremecer con el dolor causado por quien mece la niñez de los hijos. Un crimen real que traspone y explica sin premura. El sufrimiento y el placer: <em>En el jardín del ogro, </em>su primera novela<em>. </em>El deseo cuando invade sin contención. El secreto de la doble vida convulsiona la vida perfecta. Después, imaginó las peripecias de la familia mixta <strong>Belhach</strong>: una alsaciana y un marroquí, que se aposentan en el reino alauita: <em>El país de los otros </em>y <em>Miradnos bailar. </em>La integración, la independencia de Marruecos, la prosperidad, el aburguesamiento. La continuación, la tercera parte, el asunto pendiente de Leila.   </p><p>Slimani encabeza todos sus días con la pretensión de ensamblar dos versiones del alma. La europea y la norteafricana. Recobrar la infancia. "Crecí en Marruecos, nací musulmana y todos los años celebré las Navidades…". El sincretismo, sin adversarios. "Te puedes autoafirmar sin negar a los demás". Secar el venero que riega la intransigencia venerada. Rasurar la guerra sin perdón contra quien no comulga los mismos versículos. La duda atisba el camino hacia la certeza. O la certeza atiza el ascua de la duda. </p><p><em><strong>* Prudencio Medel</strong></em><em> es periodista.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Oct 2024 19:00:25 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Prudencio Medel]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El odio y las letras]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Francia,Charlie Hebdo]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Por qué los terroristas han escogido a la Policía como objetivo en Francia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/terroristas-han-escogido-policia-objetivo-francia_1_1196849.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/92c02811-ea18-4b93-973b-6a2f7be8505e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué los terroristas han escogido a la Policía como objetivo en Francia"></p><p>El 14 de abril, <em>Manhattan Wolves </em>(<em>Los lobos de Manhattan</em>), una revista de propaganda yihadista, publicaba su segundo número. Como señalaba Memri, una organización no gubernamental que realiza un seguimiento de los medios de comunicación islámicos, esta nueva revista digital, que apoya a Al Qaeda y que se describe a sí misma como "<strong>una guía para lobos solitarios en el país de los cruzados</strong>", instaba a matar a agentes de policía. E incluso ofreció pagar una recompensa de 60.000 dólares en bitcoins a la primera persona que matara a un policía en un país occidental. En la portada, aparece un policía de espaldas durante una operación policial. En Francia.</p><p>También, cuando Jamel Gorchane, un tunecino de 36 años, mató a puñaladas a una auxiliar administrativa de la policía nacional a la entrada de la comisaría de Rambouillet, en el departamento de Yvelines, el viernes 23 por la tarde, antes de ser herido mortalmente por los disparos de un policía, los investigadores pensaron inmediatamente en la llamada lanzada por estos <em>Lobos de Manhattan</em>.</p><p>Según nos confirma una fuente cercana al caso, primero van a revisar los equipos informáticos incautados durante los registros a las personas de su entorno para <strong>comprobar si el terrorista consultó los nuevos medios de propaganda </strong>yihadista en los días previos al ataque. Por el momento, las primeras investigaciones técnicas no han descubierto nada incriminatorio. </p><p>Jamel Gorchane apuñaló a su víctima en la garganta una vez dentro de la comisaría, siguiendo un modus operandi idéntico al elegido por Bertrand Nzohabonayo, que el 20 de diciembre de 2014 hirió a tres policías al grito de <em>"¡Allahou akbar!", </em>antes de ser abatido en Joué-lès-Tours, como preludio a l<strong>a ola de atentados que golpearía a Francia</strong>, causando 264 muertos en seis años. Entre ellos, 12 miembros de las fuerzas del orden (policías, gendarmes, policías municipales, personal administrativo) y una veintena más de heridos más o menos graves. Sin contar a los tres soldados asesinados por Mohammed Merah en marzo de 2012.</p><p>En 2018, <a href="http://mediapart.fr" target="_blank">Mediapart</a> (socio editorial de infoLibre) señaló que las fuerzas de seguridad en su conjunto (si incluimos a los militares) eran cada vez más a menudo objetivo de los yihadistas. Desde Joué-lès-Tours, se han registrado 17 atentados de este tipo, según las cifras del fiscal antiterrorista Jean-François Ricard.</p><p>Según varias fuentes, la DGSI (Dirección General de Seguridad Interior), antes del atentado de Rambouillet, señaló que las fuerzas de seguridad eran <strong>el objetivo del 40% de los atentados </strong>cometidos en Francia desde 2013, si contamos los atentados exitosos (con víctimas), los fallidos (por los terroristas) o los frustrados (por la acción de los servicios del Estado).</p><p>Al mismo tiempo, mientras que los continentes africano y asiático están acostumbrados a este tipo de ataques selectivos contra las fuerzas del orden locales, el resto de Europa ha visto pocos ejemplos en los últimos años: un yihadista mató a dos mujeres policías en Lieja (Bélgica) en mayo de 2018; otro apuñaló mortalmente a un policía británico frente al Parlamento en Londres en marzo de 2017. Pero, en general, los terroristas prefieren objetivos indeterminados, tratando de matar al mayor número de personas posible con vehículos lanzados contra vías concurridas de Barcelona, Berlín o Estocolmo. ¿Cómo se explica entonces lo que la DGSI, en una nota elaborada a finales de 2017, <strong>califica de "excepción francesa</strong><em>"</em>"?</p><p>Analicemos primero los llamados ataques de <em>oportunidad</em>. Al parecer, el 8 de enero de 2015, debido a <strong>un atasco provocado por un accidente de tráfico</strong>, Amédy Coulibaly se desvió de su objetivo inicial y optó por disparar a la policía municipal uniformada Clarissa Jean-Philippe, en Montrouge. El día anterior, los hermanos Kouachi mataron a Franck Brinsolaro, responsable de seguridad de Charb, el último obstáculo que se interponía en su camino antes de masacrar a la redacción de <em>Charlie Hebdo</em>. Luego, en la calle, mataron a tiros al agente Ahmed Merabet, del que sospechaban –erróneamente– que les había disparado.</p><p>El 23 de marzo de 2018, Radouane Lakdim puso fin a su sangrienta odisea matando a puñaladas al teniente coronel de la Gendarmería Arnaud Beltrame, que se ofreció a intercambiarse con una rehén retenida en el supermercado de Trèbes. Sin embargo, a primera hora de la mañana, el terrorista Lakdim había disparado contra los agentes de CRS (Compañía Republicana de Seguridad) que corrían cerca de un cuartel, en Carcasona.</p><p>Porque, la mayoría de las veces, cuando los miembros de las fuerzas de seguridad han sido atacados, es <strong>porque se les ha elegido por su trabajo</strong>. Así aparece en algunos de los atentados planeados por el Estado Islámico desde la zona sirio-iraquí. En enero de 2015, los miembros del comando de Verviers, dirigido por Abdelhamid Abaaoud, estaban entusiasmados con la idea de "acabar con un poli". Los del <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/310121/ulysse-et-les-djihadistes-les-dessous-d-un-attentat-empeche" target="_blank">dossier Ulysse</a>, que acaban de ser condenados a penas que oscilan entre los 22 y los 30 años de prisión, han reconocido que les encargaron cometer un atentado en la sede de la DGSI o en el 36, quai des Orfèvres [sede de la Policía Judicial]: "Teníamos que entrar y acabar con todo lo que había".</p><p>La investigación, que sigue en curso, no ha permitido establecer un vínculo preciso entre el asesino y sus víctimas. Una cosa es cierta: Abballa no atacó al azar. En un vídeo publicado en Facebook desde la casa de sus víctimas, se jacta de su delito y pide a quienes lo ven que también "de prioridada la Policía"...</p><p>Otra certeza: su deseo de atacar a las fuerzas del orden no era una novedad. Según reveló <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/140616/le-tueur-de-policiers-voulait-frapper-la-france-depuis-2011" target="_blank"> Mediapart</a>, ya en 2011 tenía previsto "ponerse manos a la obra", es decir, proceder a la "limpieza de <em>kouffars</em>[infieles]" con una idea bastante precisa: durante el registro de su domicilio se descubrió <strong>una agenda que contenía una lista de direcciones de comisarías</strong>.</p><p><strong>Cuando el Estado Islámico se burla del estado de emergencia</strong></p><p>En su rueda de prensa del domingo por la mañana, el fiscal Jean-François Ricard subrayó que "como símbolos del Estado las fuerzas del orden son desde hace tiempo el principal objetivo de los terroristas". Esto es un hecho. Como recordó <em>Inspire</em>, la <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/031016/attentats-de-nice-et-magnanville-la-filiale-d-al-qaida-qui-inspire-les-terroristes" target="_blank">revista de Al Qaeda en la Península Arábiga</a>, en mayo de 2016, la elección del lugar del atentado debe permitir "<strong>enviar un mensaje claro</strong>". ¿Qué mejor manera de decir que se ataca a un Estado cuando se ataca a sus fuerzas de seguridad?</p><p>Frente a los policías que lo asediaban, Mohammed Merah explicó: <em>"</em>Sabía que matando a soldados y judíos el mensaje llegaría mejor [...], tenía un objetivo preciso en la elección de mis víctimas". Como el ensayista Hakim El Karoui, autor junto a Benjamin Hodayé, del libro <em>Les Militants du djihad. Portrait d'une génération</em> [Yihadistas. Retrato de una generación]: "Los yihadistas atacan a los representantes del Estado y más aún a quienes los persiguen. Al atacar a las fuerzas del orden, golpean tanto al adversario operativo como al simbólico. Lo más sorprendente no es tanto que ataquen a policías franceses como que no haya más ataques de este tipo en otros países...".</p><p>El portavoz del Estado Islámico, ya fallecido, el jeque Abu Mohamed al Adnani, instó en un mensaje a los "<strong>creyentes de los países occidentales</strong>" a atacar "sus ejércitos, su policía, sus servicios de inteligencia". La propaganda yihadista presta especial atención a las acciones y exacciones de las fuerzas del orden enemigas.</p><p>Así, cuando los registros administrativos en plena noche empezaron a causar polémica en Francia, <em>Dar al-Islam</em>, la revista en francés del Estado Islámico, se burlaba en un editorial: "¡La medida estrella del gobierno francés para hacer frente a [los próximos atentados] es el estado de emergencia! Hablemos de ello. Registros totalmente arbitrarios, arrestos domiciliarios con efectos contraproducentes y una vigilancia masiva que se convierte en una política totalitaria. En otras palabras, todo lo contrario a un buen trabajo de inteligencia inteligente y dirigido". </p><p>Los ataques dirigidos contra las fuerzas del orden han aumentado desde el hundimiento del califato del Estado Islámico. <strong>13 de los 17 atentados </strong>evocados por el fiscal Ricard se produjeron a partir de 2017, cuando la organización terrorista ya no estaba en condiciones de planificar ataques remotos y sofisticados.</p><p>Desde hace cuatro años, la mayoría de los atentados terroristas que han golpeado a Francia han sido perpetrados por individuos aislados que actuaban según un modus operandi sumario, calificado en la jerga de los servicios de inteligencia como de "<a href="https://www.mediapart.fr/es/journal/france/301020/atentados-de-baja-intensidad-y-gran-repercusion" target="_blank">baja intensidad</a>", es decir, realizados <strong>principalmente con un arma blanca.</strong> En una nota confidencial, la DGSI señaló en 2019 que estos terroristas "favorecen los modus operandi simples contra objetivos vulnerables y/o simbólicos como las fuerzas de seguridad".</p><p>En especial en 2017. De los 11 atentados terroristas perpetrados o intentados ese año, nueve tuvieron como objetivo a las fuerzas del orden. Allí estaba Xavier Jugelé, el policía asesinado a tiros en los Campos Elíseos, y sus dos compañeros heridos. En la plaza de Notre-Damese, se atacó a una patrulla y, en la rotonda de los Campos Elíseos, se embistió contra un vehículo de la Gendarmería.</p><p>Los militares de la <em>operación Centinela</em> han sido atacados en cinco ocasiones: un BMW los atropelló, <strong>fueron desafiados en las entrañas del Carrusel del Louvre</strong>, en el metro de la estación Châtelet-Les Halles, así como a los pies de la Torre Eiffel. Y la veintena de proyectos de atentados amplifican esta tendencia: en la mayoría de los casos, los aspirantes a yihadistas planean atacar un cuartel, una comisaría, una base militar o una base aérea...</p><p>El fenómeno continuó, con menor frecuencia, pero con mayor repercusión en 2019 cuando, el 3 de octubre, Mickaël Harpon, informático de la Dirección de Inteligencia de la Jefatura de Policía de París (DRPP), mató a puñaladas a tres policías y a un agente administrativo, antes de ser abatido. Por último, antes de la tragedia de Rambouillet,<strong> un hombre había lanzado su coche</strong>, el 20 de abril de 2020, contra varios motoristas de la policía nacional en Colombes, hiriendo a dos de ellos. En una nota dejada en su vehículo, juró lealtad al Estado Islámico.</p><p>Policías y militares uniformados o que salen de un lugar fácilmente identificable, como una comisaría o un cuartel, representan una solución fácil para los terroristas que actúan solos, se encuentran mal organizados y presentan, algunos de ellos, problmeas o incluso <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/250421/rambouillet-une-radicalisation-peu-contestable-matinee-de-troubles-psychologiques" target="_blank">trastornos psiquiátricos</a>.</p><p>Como recordatorio, en septiembre de 2020, Zaheer Hassan Mahmoud se sirvió de un cuchillo para<strong> herir de gravedad a un hombre y una mujer</strong>, empleados de la agencia de prensa Premières Lignes, que tuvieron la mala suerte de fumar en la calle Nicolas-Appert de París, frente a las antiguas oficinas de <em>Charlie Hebdo</em>. El terrorista quería atacar a <em>Charlie</em> ignorando que la redacción del semanario satírico había cambiado su ubicación a raíz de la masacre de los hermanos Kouachi...</p><p><strong>"Degüella al primer policía que te encuentres. Si es una mujer árabe, mejor"</strong></p><p>La DGSI explica la excepción cultural francesa por "una combinación de resentimiento personal y motivación ideológica". Marc Hecker, investigador del Centro de Estudios de Seguridad del Ifri, que publica, junto a Élie Tenenbaum, <em>La Guerre de vingt ans</em> [La guerra de veinte años], señala que varios atentados fueron obra de un terrorista que anteriormente<strong> había llevado una vida delictiva</strong> y que "este antiguo delincuente quiere vengarse de la institución".</p><p>Es el caso de muchos autores de atentados: desde Amédy Coulibaly hasta Larossi Abballa, pasando por Karim Cheurfi, que el 20 de abril de 2017 asesinó al policía Xavier Jugelé con un kalashnikov mientras almorzaba en su automóvil aparcado en los Campos Elíseos. Tras haber pasado 11 años en prisión por disparar contra agentes de policía, Cheurfi había expresado su deseo de matar a miembros de las fuerzas del orden <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/210417/le-terroriste-des-champs-elysees-etait-obsede-par-les-policiers" target="_blank">en los meses previos a su acto</a>. Karim Cheurfi "sentía un odio inquebrantable hacia las fuerzas del orden", señaló la Uclat (Unidad de Coordinación de la Lucha Antiterrorista).</p><p>En segundo lugar, enfrentarse a la Policía o al personal militar da al yihadista una imagen gloriosa: <strong>es un guerrero</strong>. De nuevo, la propaganda juega con esto. El quinto número de <em>Dar al-Islam</em> recordaba que "la muerte en combate es la más bella de las muertes" e insistía en "el bonito ejemplo de Mohammed Merah, Louis Sidney, Amédy Coulibaly", todos ellos terroristas abatidos a balazos por la Policía francesa.</p><p>Condenado a 30 años de prisión en julio de 2020, el yihadista <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/020720/et-soudain-tyler-vilus-passa-un-peu-aux-aveux" target="_blank">Tyler Vilus admitió</a> haber planeado un atentado cuando fue detenido en el verano de 2015 tras regresar de Siria. "Quería morir con las armas en las manos. No asesinando a personas atrapadas –dijo en la audiencia–. Hay gente que tenía una obsesión con los civiles.<strong> Yo no era uno de ellos. M</strong>e centré en las fuerzas de seguridad". Ya en agosto de 2013, Tyler Vilus incitaba en las redes sociales a agredir a los representantes de las fuerzas del orden en Francia: "Degüella al primer policía que te encuentres. Si es un árabe, mejor y una mujer árabe, lo más de lo más".</p><p>El hecho de atacar a las fuerzas de seguridad representa una última ventaja, y no la menor, en la mente de un terrorista:<strong> preparar el postatentado</strong>. "Al estar las fuerzas del orden armadas, el yihadista tiene más posibilidades de ser abatido y de obtener la condición de mártir –analiza Marc Hecker–. Es parte de esta lógica de ir al frente de la muerte sin suicidarse". Se supone que la condición de mártir da acceso al paraíso.</p><p>Uno de los tres terroristas del <em>caso Ulysse</em>, que había confesado querer atentar contra la sede de la DGSI o de la Policía Judicial de París, confesó durante la custodia policial: "<strong>El objetivo era ser asesinado por policías o militares</strong>".</p><p><strong>Traducción: Irene Casado Sánchez. </strong>Revisión: infoLibre</p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p><span id="doc_79076"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 May 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Matthieu Suc (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Por qué los terroristas han escogido a la Policía como objetivo en Francia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Charlie Hebdo,Yihadismo]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Francia tiene un problema con Francia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/francia-problema-francia_1_1191114.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/dda140dd-2791-498a-b712-869640ce1a6e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Francia tiene un problema con Francia"></p><p>Desde que las tropas francesas desembarcaron en las costas de Alejandría en 1798, con la misión de conquistar Egipto y el Levante mediterráneo y cortar el paso de los británicos a la India por Oriente Próximo, el islam es una “pasión” francesa. Tanto o más que <em>l’Egypte</em>, la pasión bien conocida y estudiada en el célebre libro de Robert Solé. Es algo que se venía anunciando entre su intelectualidad —Pascal, Montesquieu, Voltaire ya “pensaron” el islam— pero que no se había convertido aún en obsesión, y con ello, en cuestión nacional. El todavía general Bonaparte proclamó en unos pasquines, legendarios por fondo y forma (se los tiene por la primera impresión en lengua árabe en suelo árabe), que <strong>“los franceses son también verdaderos musulmanes”</strong>. En los 200 años largos transcurridos desde entonces, los retruécanos entre el islam y la política francesa no han dejado de sucederse, hasta llegar al pequeño Bonaparte que, al menos en su puesta en escena, se siente el actual presidente, <a href="https://www.infolibre.es/tags/personajes/emmanuel_macron.html" target="_blank">Emmanuel Macron</a> (recuérdese su avance en solitario por la explanada del Louvre, camino del estrado, el día que ganó las elecciones presidenciales).</p><p>La diferencia entre ambos tiempos se resume en que <strong>el islam para la Francia del siglo XXI no forma parte de la hermandad revolucionaria</strong>, ni mucho menos de la igualdad y la fraternidad que completan el lema nacional. El islam, hoy, es el del conflicto y la alteridad, el de la alimentación, hasta casi la indigestión, de un <em>otro</em> que refuerce una identidad, la francesa, que siente o presiente su debilidad tras haber dado forma a la Europa que conocemos.</p><p>La Francia de las Luces, de la Revolución, de la Comuna, de la República, de la escuela laica, de la Resistencia y del 68 está a punto de desaparecer, devorada por ella misma, como ya pronosticó Fanon en pleno abismo de la guerra de liberación argelina. Pero aunque la Francia oficial y oficialista está enferma de islam, la enfermedad de Francia no es el islam, sino ella misma perdida en sus deudas coloniales, con <strong>un indisimulado complejo de potencia de segunda </strong>en busca de un nuevo destino. Y si no, que se lo pregunten a los señores de la guerra del Sahel, o a otro personaje imperial de segunda como Erdogan, con el que se mide el presidente francés a cuenta del control de un Mediterráneo mortífero. Macron es un síntoma, pero lo terrible es que el presidente francés se quiere, por el contrario, médico.</p><p>En los dos discursos institucionales del pasado octubre a cuenta de los desafíos del islam para Francia, el presidente de la República situó el debate en unos límites que tienen difícil marcha atrás: “El islam es una religión que vive hoy una crisis en todo el mundo. No es algo que se vea solo en nuestro país”, dijo, y <strong>llamó a “liberar” el islam</strong>, primero en Francia, como abanderada que siempre ha sido de la razón ilustrada, y por descarte, en el resto del mundo. Liberar al islam de sí mismo, hacerlo ilustrado, tal es la receta. A los cinco años de <a href="https://www.infolibre.es/noticias/lo_mejor_mediapart/2015/11/17/yo_estuve_esa_noche_bataclan_40924_1044.html" target="_blank">los atentados de la sala Bataclan</a>, de que el país descubriera con asombro naif que los hermanos Kouachi eran hijos de las instituciones republicanas, un producto del proceso de radicalización sistémico que alimenta sus centros de menores y penitenciarías, poco parece haber cambiado en el diagnóstico oficial del islam en Francia.</p><p>En lugar de pensar en <strong>“la parte de responsabilidad que tenemos en nuestro infortunio yihadista”</strong>, como ya entonces advirtió François Burgat, arabista e investigador del IRENAM, la nebulosa de especialistas regimentales en políticas de seguridad sigue enfangada en una de las dos grandes escuelas francesas que “explican” lo que sucede. Por un lado, se halla la escuela de lo que podríamos caracterizar como la “radicalización mundial del islam”, liderada por Gilles Kepel, catedrático de la Escuela Normal Superior y caballero de la Legión de Honor, que ha dado pie a la actual teoría de la guetización, según la cual los valores republicanos han sido subvertidos en las “barriadas del islam”, convertidas en territorios irredentos del “islamismo”. Por otro lado, la escuela de la “islamización del radicalismo”, abanderada por Olivier Roy, profesor del Instituto Universitario Europeo de Florencia, ofrece una explicación culturalista de la religiosización del actual sistema/mundo, que afectaría indefectiblemente a la juventud musulmana francesa.</p><p><strong>La herida colonial</strong></p><p>El enfrentamiento entre ambas teorías es el resultado de las herramientas de las que se sirve su análisis (ideología/religión, local/global), y también, por qué no decirlo, de altas dosis de personalismo, de cierto ego mal <em>placé</em>. Pero ambas explicaciones nacen de la asunción de un “nosotros” patriarcal, blanco y cristiano, y ambas se fijan en las consecuencias del islam como problema, en el “cómo” en lugar de en el “por qué”. Y así, mientras las formas en que se manifiesta la exclusión del islam de la vida francesa van cambiando, sus causas se perpetúan. Desde los atentados del 11-S, el terrorismo yihadista ha ido modulando estrategias cada vez más descentralizadas, hasta llegar a los actuales atentados materializados por “lobos solitarios”, a los que se responde con nuevas leyes antiterroristas y recortes de las libertades públicas, sin atajar sus raíces. Más bien al contrario, estas políticas las afianzan. Se da además el agravante de que una y otra escuela, con sus partidarios y detractores que ofician de consejeros áulicos del resto de Gobiernos europeos, marginan <strong>el profundo conocimiento del islam del arabismo crítico francés</strong>, con una línea de continuidad desde los estudios marxistas clásicos de Maxime Rodinson en los años sesenta a los gramscianos de Alain Roussillon en los noventa. Por no hablar del acoso y derribo al que se ven sometidos los estudios decoloniales en Francia —la activista Houria Bouteldja y el Movimiento de los Indígenas de la República, escindido y casi desintegrado, han sido su último chivo expiatorio—, acusados por el ministro de Educación, Jean-Michel Blanquer, de ser una conspiración estadounidense para sembrar “el separatismo y el extremismo” en la vida académica francesa, ajena, según él, a los problemas de la racialización.</p><p>Son la política y la historia, junto a la geopolítica, las que explican el actual callejón en que se encuentran los musulmanes en Francia, y no sus prácticas o creencias religiosas. <strong>La herida colonial sigue abierta</strong> tanto en las viejas colonias como entre las comunidades musulmanas instaladas en la antigua metrópoli. Y con distintos ribetes nacionales, la grieta social se reproduce en el resto de una Europa cada día más diluida en sus ideales. El cinismo y el apoyo más o menos directo y antidemocrático de los Gobiernos europeos a los dictadores árabes de turno no contribuyen a cicatrizar el pasado: la incapacidad de la UE frente a Al-Asad; el seguidismo con las políticas de limpieza étnica de Israel; la voladura de las revoluciones de Egipto, Yemen o Libia; la vulneración de los derechos humanos de los refugiados; o el alineamiento oficial con las petromonarquías, que han hecho del islamismo democrático el enemigo número uno de su estabilidad, son, en una enumeración rápida, las causas abiertas contra sus Gobiernos por buena parte de los musulmanes europeos, y también por muchos musulmanes de otras latitudes contra Europa. Así, estos días vemos a árabes, turcos o malayos responder a la “afrenta” francesa recreando una suerte de solidaridad de umma, que igual emula la libertad de expresión republicana dando un zapatazo a una efigie de Macron que promueve el boicot a La Vache qui rit. Todo un poco ingenuo, pero muy simbólico.</p><p><strong>Domesticar el islam</strong></p><p>La respuesta de la Francia jacobina, bien engrasada por sus potentes medios de comunicación, viene consistiendo en conformar una entente antiislamista cuyo objetivo declarado es domesticar el islam. En el plano político, la domesticación del islam francés ha sido declarada prioridad nacional por el Ejecutivo de Macron, y apunta sobre todo a las instituciones, a diferencia de los esfuerzos de anteriores Gobiernos, más volcados en la regulación de los individuos. Si Nicolas Sarkozy primero y François Hollande después (en esto, como en tantas otras cosas, no hay excesivas diferencias entre izquierda y derecha conservadoras) declararon su particular guerra al uso de símbolos religiosos en el espacio público, símbolos reducidos, en esencia, a una indumentaria femenina etiquetada de islámica y vejatoria para las mujeres, el actual presidente está decidido a desmontar el sistema que ha venido rigiendo las instituciones musulmanas en Francia. Su propuesta incluye la formación estatal de los imames, el control gubernamental de la elección de los mandos de las asociaciones y mezquitas, y la prohibición de financiación extranjera del culto islámico, todo ello anunciado a espaldas del Consejo Francés del Culto Musulmán, entidad creada en 2003 por el Estado precisamente para tener una interlocución islámica oficial en el turbulento mundo post 11-S.</p><p>Los recientes atentados yihadistas, justo en las semanas siguientes al primer discurso de Macron contra el “separatismo islamista”, no deben aislarse de este contexto general. Costaron la vida a Samuel Paty, profesor de secundaria que explicaba a sus alumnos en qué consiste la libertad de expresión recurriendo a las caricaturas de Mahoma publicadas por <a href="https://www.infolibre.es/tags/temas/charlie_hebdo.html" target="_blank">Charlie Hebdo</a>, y a tres feligreses en la basílica de Notre-Dame de Niza, y han venido, a ojos de la oficialidad francesa, a refrendar <strong>la “guerra contra el islamismo” decretada por el presidente</strong>.</p><p>En esta guerra, como en todas, las palabras son armas poderosas. Llamar islamismo al yihadismo tiene su propia tradición, con ribetes islamófobos, tanto en Francia como en España. Y lo mismo puede decirse de la confusión entre islam e islamismo. Lo que venía sucediendo es que, por suerte, en los últimos 20 años estaba empezando a quedar clara la disociación entre el uso de “islam” para la religión, el de islamismo para las ideologías políticas que se sirven del islam en su legitimación, y el de yihadismo para la teoría y práctica terroristas con el subterfugio de ser islámicas. Pero, como por ensalmo, se revierte todo este proceso y el islam se identifica otra vez con el islamismo y el islamismo con el yihadismo. Y volvemos a la casilla de salida: el islam es una opción política que promueve la violencia, la misoginia y la secesión, se afirma. A los musulmanes franceses se les pone ante una elección binaria que hasta ahora se venían barruntando pero que hoy tiene el sello presidencial: o sois franceses, o sois musulmanes. La colectividad se encarna en cada individuo, que tiene que elegir. De nada sirven los imames contemporizadores que, como Tareq Oubrou, de la mezquita de Burdeos, promueven una sharía de la República, releyendo la tradición islámica a la luz de la historia de la inmigración musulmana en Francia. El ministro del Interior, Gérald Darmanin, ya se ha encargado de atizar el fuego anunciando una posible ilegalización de los Hermanos Musulmanes, tradicionales intermediarios de las instituciones islámicas europeas, a los que, reproduciendo un discurso importado de Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos, acusa de ser más peligrosos que los “salafistas”, el mayor espantajo radical hasta no hace mucho.</p><p>Como destaca Joseph Massad, profesor de la Universidad de Columbia con el buen ojo de quien mira Europa desde fuera, si algo hay que agradecer siempre a la clase intelectual francesa es que, <strong>a la hora de expresar su islamofobia, no se anda con eufemismos</strong> (ahí están Houellebecq, Zemmour, Renaud Camus), a diferencia de lo que sucede en otros países de la Unión Europea. Y lo mismo es cada vez más habitual entre sus políticos. Al acusar al islam actual de secesionista, contrario a los valores de la República y exógeno, los ciudadanos musulmanes practicantes (¿dos, tres, cuatro millones de franceses?) se han visto de un plumazo excluidos por voz presidencial de una patria común y convertidos en objetivo de un estado de excepción selectivo. Hace apenas un año una encuesta encargada por el Gobierno arrojaba un preocupante 42% de musulmanes franceses que decía haber sido <strong>víctima de alguna práctica discriminatoria por su religión</strong>. Si hoy Sartre le pidiera a alguno de ellos que le explicara cuál es el problema del islam en Francia, como hizo con Richard Wright a propósito del “problema negro” en Estados Unidos, muy posiblemente este musulmán o musulmana anónimo le respondería adaptando a los tiempos la respuesta de Wright: “¿Que qué problema hay con el islam? No hay un problema con el islam en Francia, hay un problema con Francia en Francia”.</p><p><em>*Luz Gómez es profesora de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad Autónoma de Madrid.</em></p><p><em>*Este artículo está publicado en el número de diciembre de </em>tintaLibre<em>, a la venta en quioscos. Puedes consultar todos los contenidos de la revista haciendo clic aquí</em><a href="https://www.infolibre.es/noticias/tinta_libre/portada/" target="_blank">aquí</a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Dec 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luz Gómez]]></author>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Francia identifica como un joven checheno el asesino del profesor que enseñó a sus alumnos caricaturas de Mahoma]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/francia-identifica-joven-checheno-asesino-profesor-enseno-alumnos-caricaturas-mahoma_1_1188925.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4b5a2be3-ebf2-4428-89f3-2a5954149cdb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Francia identifica como un joven checheno el asesino del profesor que enseñó a sus alumnos caricaturas de Mahoma"></p><p>Las autoridades francesas han identificado como un<strong> joven de 18 años</strong> y de la república rusa de Chechenia, aunque nacido en Moscú, al <a href="https://www.infolibre.es/noticias/mundo/2020/10/16/decapitado_plena_calle_profesor_parisino_historia_que_habia_ensenado_clase_caricaturas_mahoma_112164_1022.html" target="_blank">asesino de un profesor de Historia </a>que enseñó a sus alumnos varias caricaturas del profeta Mahoma en el semanario satírico <em>Charlie Hebdo</em>, según han confirmado fuentes judiciales a <em>Le Figaro </em>y recoge Europa Press. El joven, que murió a tiros por disparos de la Policía,<strong> carecía de antecedentes y no había dado indicios de que estuviera radicalizado</strong>, de acuerdo con estas fuentes.</p><p>Por otro lado, fuentes de la Fiscalía de París han informado al medio galo de que <strong>otras cinco personas han sido detenidas a lo largo de esta madrugada</strong> en la capital francesa. Se trata de dos padres de estudiantes del centro de estudios donde trabajaba la víctima y otros tres conocidos del asaltante, aunque no se les ha identificado como familiares. Con estas detenciones ya son<strong> nueve las personas que han pasado a disposición policial</strong> en relación con este crimen.</p><p>Por otro lado, el senador francés Bruno Retailleau ha informado de que el profesor asesinado había sido <strong>objeto de amenazas durante varios</strong> días tras enseñar las caricaturas del profeta, del que el Islam prohíbe terminantemente su representación, durante un seminario sobre la libertad de expresión y el impacto en los medios de comunicación.</p><p>De acuerdo con las fuentes de <em>Le Figaro</em>, precisamente los padres detenidos habrían interpuesto en los últimos días u<strong>na denuncia contra el profesor por enseñar las caricaturas del magacín</strong>. Hay que recordar que las oficinas del magacín satírico acabaron siendo escenario de una<strong> masacre contra sus empleados en 2015</strong>, perpetrada por simpatizantes de la organización terrorista Al Qaeda, que se saldó con 12 muertos y 11 heridos.</p><p>La Policía se ha pasado las últimas horas reconstruyendo el incidente. Según el estado actual de la investigación, <strong>el profesor fue decapitado el viernes en Conflans-Sainte-Honorine</strong> (en el departamento de Yvelines, en las inmediaciones de París), en torno a las 17.00 horas. El personal de la brigada contra el crimen de la ciudad acudió a investigar a un individuo sospechoso que merodeaba cerca de las instalaciones.</p><p>Allí descubrieron a la víctima y, ya en la localidad de Eragny-sur-Oise (en el departamento anexo de Val-d'Oise), hallaron a su asesino, que amenazó a los agentes con un arma blanca antes de<strong> morir a tiros por los disparos de la Policía</strong>.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[11571d19-1cc4-4716-9c19-6af6da2d241c]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Oct 2020 10:05:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Francia identifica como un joven checheno el asesino del profesor que enseñó a sus alumnos caricaturas de Mahoma]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Al Qaeda,Asesinatos,Francia,Mahoma,Charlie Hebdo]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[El detenido por el ataque junto a la sede de 'Charlie Hebdo' confiesa los hechos: no fue una agresión arbitraria, tenía fines políticos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/detenido-ataque-sede-charlie-hebdo-confiesa-hechos-no-agresion-arbitraria-tenia-fines-politicos_1_1188022.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/82ee9c97-9aa9-4791-8bb6-f10432ac4aa1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El detenido por el ataque junto a la sede de 'Charlie Hebdo' confiesa los hechos: no fue una agresión arbitraria, tenía fines políticos"></p><p>El principal sospechoso por el <a href="https://www.infolibre.es/noticias/mundo/2020/09/25/detenido_sospechoso_por_ataque_con_cuatro_heridos_cerca_antigua_sede_charlie_hebdo_111394_1022.html" target="_blank">ataque perpetrado el viernes</a> junto a la antigua sede de <em>Charlie Hebdo</em> ha asumido la autoría de los hechos en los interrogatorios de las fuerzas de seguridad, al tiempo que <strong>habría reconocido que no fue una agresión arbitraria</strong> sino que tenía fines políticos. El detenido, cuya identidad no ha trascendido, ha admitido que el ataque iba dirigido contra el semanario satírico, que ya fue objeto en enero de 2015 de un atentado con doce fallecidos, según Franceinfo y recoge Europa Press. En esta ocasión<strong> dos personas resultaron heridas por arma blanca</strong>, ambas trabajadoras de la agencia Premiere Lignes.</p><p>Fuentes citadas por la cadena BFMTV también han apuntado que <strong>el sospechoso atribuye a su acto una "dimensión política"</strong> y tenía a la revista en su punto de mira por la <a href="https://www.infolibre.es/noticias/mundo/2020/09/01/charlie_hebdo_publica_nuevo_las_caricaturas_mahoma_por_inicio_del_juicio_110513_1022.html" target="_blank">publicación de las caricaturas</a> del profeta Mahoma, que <em>Charlie Hebdo</em> llevó a su portada coincidiendo con el inicio del juicio por la masacre de 2015. La Fiscalía antiterrorista ya ha asumido las investigaciones.</p><p>La investigación, entretanto, avanza con el registro de dos albergues donde vivía o había vivido el presunto autor del ataque. Tras estas operaciones,<strong> la Policía ha elevado a siete el número provisional de personas detenidas</strong>, si bien no ha trascendido cuál sería su relación con el sospechoso.</p><p>Uno de los dos hombres que fueron detenidos poco después del ataque, <strong>un argelino de 33 años</strong>, ha quedado en libertad después de que las autoridades hayan verificado que solo fue testigo de los hechos y que incluso se enfrentó al presunto responsable.</p><p>Este segundo arrestado siguió al principal sospechoso hasta el metro, según fuentes de la investigación citadas por Franceinfo. El sospechoso se percató de su presencia y le amenazó, <strong>por lo que el testigo se dio a la fuga</strong>, lo que explicaría una aparente discusión entre ambos captada por las cámaras de seguridad.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Sep 2020 12:06:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El detenido por el ataque junto a la sede de 'Charlie Hebdo' confiesa los hechos: no fue una agresión arbitraria, tenía fines políticos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Policía,Terrorismo,Charlie Hebdo]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Detenido un sospechoso por el ataque con cuatro heridos cerca de la antigua sede de 'Charlie Hebdo']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/detenido-sospechoso-ataque-cuatro-heridos-cerca-antigua-sede-charlie-hebdo_1_1187963.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/86a219d0-96a1-45e0-a215-93b133776996_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Detenido un sospechoso por el ataque con cuatro heridos cerca de la antigua sede de 'Charlie Hebdo'"></p><p>Un sospechoso ha sido detenido en relación con el <strong>ataque con arma blanca </strong>en el que cuatro personas han resultado heridas en las inmediaciones de la <strong>antigua sede en París del semanario satírico Charlie Hebdo</strong><em>Charlie Hebdo</em>, famoso por sus controvertidas caricaturas de Mahoma y por haber sido objeto de un atentado terrorista en enero de 2015.</p><p>"Se ha perpetrado un ataque por arma blanca en el barrio XI de París cerca de la antigua sede de <em>Charlie Hebdo</em>", ha anunciado el primer ministro francés, <strong>Jean Castex</strong>, precisando que de los cuatro heridos, <strong>dos se encuentran en estado "grave"</strong>. El primer ministro ha precisado que se va a desplazar al Ministerio del Interior para seguir desde allí la evolución de la situación.</p><p>De acuerdo con <em>Le Figaro</em>, <strong>un sospechoso que presentaba restos de sangre ha sido detenido en la plaza de la Bastilla</strong>. Fuentes policiales han indicado a France Info que serían dos los sospechosos del ataque, uno de los cuales habría escapado en metro. En el lugar de los hechos se ha hallado un hacha.</p><p>Según informa el diario <em>Libération</em>, el primero de los ataques ha tenido lugar ante <strong>el fresco que rinde homenaje a los dibujantes de la revista</strong> y la víctima sería una mujer.</p><p>La Prefectura de Policía ha confirmado una "intervención" en la zona de la calle Richard Lenoir y <strong>ha pedido a la población evitar el área</strong>, un mensaje que también ha trasladado el Ministerio del Interior, que habla de <strong>"incidente grave"</strong>.</p><p><em>Charlie Hebdo</em> ha vuelto a estar en el punto de mira en las últimas semanas, después de que decidiera <a href="https://www.infolibre.es/noticias/mundo/2020/09/01/charlie_hebdo_publica_nuevo_las_caricaturas_mahoma_por_inicio_del_juicio_110513_1022.html" target="_blank">volver a publicar sus controvertidas caricaturas de Mahoma</a>, que en 2005 y 2006 publicaron una ola de violentas protestas en los países musulmanes. A raíz de ello,<strong> Al Qaeda amenazó a la publicación</strong>, ensalzando los atentados de 2015. Los ataques contra la sede de <em>Charlie Hebdo</em> fueron ejecutados por Said y Cherif Kouachi y se saldaron con la muerte de doce personas.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Sep 2020 11:29:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Detenido un sospechoso por el ataque con cuatro heridos cerca de la antigua sede de 'Charlie Hebdo']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Islam,Charlie Hebdo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los dos minutos que enmudecieron a 'Charlie Hebdo']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/minutos-enmudecieron-charlie-hebdo_1_1187412.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/0a884564-3644-48e7-a79e-30a4b3de3857_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los dos minutos que enmudecieron a 'Charlie Hebdo'"></p><p>Migas de pan que salen del abrigo de Cabu y éste que se da un festín antes de tiempo de un jamón envuelto en un paño. Un roscón de Reyes que ha traído la dibujante Corinne Rey, conocida como <em>Coco</em>, y el bizcocho de la redactora de tribunales Sigolène Vinson. Libros del economista Bernard Maris, el de jazz que ha traído y el que recomienda, <em>Robespierre, reviens !</em> de Alexis Corbière. También está la ropa del propio Bernard Maris, un traje de lana, de pata de gallo, que a Sigolène Vinson no le gusta porque piensa que “la chaqueta y el pantalón eran demasiada pata de gallo para un solo hombre”. Philippe Lançon, que se resiste a escribir una columna literaria que considera “un refrito” de un artículo anterior, y Charb, el director del semanario, que se burla de él: “¡Oh, sí, Philippe, vuélve a <em>hacérmelo</em> otra vez!”.</p><p>La manduca, los libros, las risas. <strong>La vida</strong>. Por turnos, el martes y el miércoles, los supervivientes de <em>Charlie Hebdo</em> rememoraban, ante el tribunal penal que juzga los atentados de enero de 2015, aspectos muy físicos, palpables para contar mejor cómo era su periódico, esa pequeña comunidad antes de la masacre. Antes de que los terroristas hicieran acto de presencia.</p><p>A tenor de los relatos, un microcosmos de felicidad. “Cuando conocí a esta redacción, fue como una revelación ver a gente seria y divertida que tenía una visión real del mundo. Inmediatamente me sentí bien en esta redacción”, cuenta Coco.</p><p>El médico de urgencias y columnista de <em>Charlie Hebdo</em> Patrick Pelloux solía estar presente en las reuniones de la redacción cuando no se encontraba de guardia. “Me encantaba. Era un paraíso de cultura, de mezcla de ideas, incluso cuando había broncas. Descubrí un montón de cosas y era gente de paz. Era maravilloso”.</p><p>Angélique Le Corre, responsable de suscripciones, susurra: “No me daba cuenta de que me importaban”. Pelloux añadirá después: “Nunca se sabe cuando la felicidad está ahí. Lo notas cuando ya no la tienes”.</p><p>Sigolène Vinson, que lleva arremangado el jersey azul que viste, rememora el día en que esta abogada, convertida en camarero en un chiringuito en Córcega, vio cómo Charb y Patrick Pelloux “llegaron para sacarme de mi caravana”. Fue en el verano de 2012. Hacía buen tiempo.</p><p>Y luego llegó el 7 de enero. “Hacía frío y estaba gris y no me gusta cuando hace frío y está gris”, recuerda la mujer, columnista de tribunales del semanario satírico. Ese día se celebraba la reunión posnavideña en <em>Charlie Hebdo</em>. Estaba acabando. Charb bromea con Philippe Lançon “y en ese momento oímos los dos primeros disparos”, continúa Sigolène Vinson.</p><p>Desde 2006 y con la primera controversia sobre la publicación de las caricaturas del profeta Mahoma, el personal de <em>Charlie Hebdo</em> se había acostumbrado a las amenazas de muerte. <strong>Charb, Riss y Luz recibieron protección policial</strong>. Sólo Charb seguía con ella porque su nombre figuraba en una lista de personas amenazadas de muerte, publicada en internet por Al-Qaeda en la Península Arábiga (AQPA), una filial con sede en Yemen de la organización terrorista fundada por Osama Bin Laden. Y una noche de noviembre de 2011, mientras se preparaba para publicar un número especial rebautizado <em>Sharia Hebdo</em>, <strong>el periódico fue incendiado</strong>. Ese día, Coco se dio cuenta del “peligro que suponía hacer un dibujo”. “Pero eso no me desanimó”, afirma. <strong>Las llamadas con mala intención son recurrentes</strong>, se convierten en un ruido de fondo. El 7 de enero de 2015, los hermanos Kouachi, uno de los cuales ya había sido condenado por su participación en una red yihadista, entran en el número 10 de la calle Nicolas-Appert, en el distrito 11 de París, <strong>armados hasta los dientes</strong>.</p><p>Detienen a Coco, que está a punto de salir del edificio para fumarse un pitillo. Coco reconoce lo que los terroristas encapuchados tienen en las manos. “Charb dibujaba tan bien las armas que supe que era un kaláshnikov”. <strong>Exigen que los lleve a la redacción</strong>. Suben las escaleras, Coco abre una puerta y se da cuenta de que se ha equivocado de planta.</p><p>“Pensé que resultaría fatal para mí y me puse así...”. Y Corinne Rey hace un gesto mientras habla, se pone de rodillas frente al tribunal, los brazos temblando sobre su cabeza en una ilusoria posición defensiva. “Les dije: ‘Lo siento, lo siento, me he equivocado de planta’. Dijeron: <strong>“Nada de bromas o te liquidamos”.</strong></p><p>Coco piensa en su hija, a la que ha dejado en la guardería. Lleva a los asesinos al rellano de la redacción. “Me dirigí al código y lo tecleé”. En ese momento eran las 11 horas, 33 minutos y 47 segundos. El encapuchado número uno entra en la oficina que sirve de vestíbulo, con el arma de guerra que lleva. Coco oye un ruido seco. “Mi primer pensamiento, absurdo, fue decirme: ‘El sonido de un arma es una mierda’ y luego vi a Simon caer...”.</p><p>Cuando Simon Fieschi, el webmaster, suba al estrado el miércoles advertirá: “Seré más breve que mis compañeros de ayer, porque para los que vieron el vídeo [las imágenes grabadas por la cámara de seguridad de <em>Charlie Hebdo</em> en las que se ve cómo le disparan, tal y como se había visto en la sala dos días antes], saben que todo fue muy rápido para mí. Recuerdo que la puerta se abrió, recuerdo que oí ‘Allahû akbar’, entonces vi pasar a dos hombres encapuchados, luego <strong>perdí el conocimiento, lo que sin duda me salvó la vida</strong>”.</p><p>En la redacción, Frank Brinsolaro lo entendió. El guardián de la paz del servicio de protección, encargado de la seguridad de Charb, se levantó y sacó su pistola Glock 26 de 9 mm. “Siento el pecho de Frank, no sé si lo molesté”, se disculpa a la audiencia de Sigolène Vinson. “Dijo: ‘No hay que moverse de manera anárquica’, y cuando dijo: ‘No hay que moverse de manera anárquica’, yo me moví de manera anárquica...”. La mujer llora. <strong>A Franck Brinsolaro le mataron, el 7 de enero, de tres disparos en la parte superior del pecho</strong>.</p><p><strong>“Me dice que no me mata porque soy una mujer. Creo que es muy injusto...”</strong></p><p>Laurent Léger ve al asesino encapuchado número uno aparecer por la puerta. Proclama “Allahû akbar” y dispara. El periodista de investigación se acurruca bajo una mesa. Oculto a ojos del asesino, ve cuerpos cayendo silenciosamente, asiste impotente al final de Georges Wolinski. <strong>El decano de los dibujantes de 80 años recibió cinco impactos</strong>.</p><p>En el suelo, el dibujante y redactor jefe Laurent Sourisseau, conocido como Riss, comprende que va a morir. <strong>“Es el fin de mi vida. Espero mi turno”</strong>. El asesino encapuchado número uno le dispara por la espalda. “En el cuerpo entra plomo, te atraviesa. Contuve la respiración. Dejé de respirar para que no me metiera más”.</p><p>Riss escucha cómo el asesino repite:</p><p>“Charb, Charb, Charb, ¡es él!”.</p><p>Luego se produjo una lluvia de disparos. La última.</p><p>“No sé a quién dispararon y, francamente, no quiero saberlo”.</p><p><strong>Sigolène Vinson consigue escapar</strong>. Llega al último despacho, que no tiene salida, situado frente a la entrada. En su huida, se cae y se arrastra para llegar a un refugio ilusorio, la gran mesa de trabajo ovalada dedicada a los maquetadores. Uno de ellos ya está escondido debajo. El corrector de pruebas Mustapha Ourrad, que seguía de cerca a Sigolène Vinson en su huida, se desploma, “como un fusilado”.</p><p>El asesino encapuchado número 1 apunta a Sigolène Vinson, que se esconde bajo la mesa. En varias ocasiones, su antebrazo se mueve hacia adelante y hacia atrás, arriba y abajo. Sermonea a la redactora de tribunales. “Pensé que me estaba consolando [...] me pidió que me calmara. Siento mucho haber pensado que estaba siendo amable. Me dijo que lo que hacía estaba mal, no lo entendía: escribía columnas sociales y defendía a los trabajadores. [...] Y va y me dice que no me mata porque soy una mujer. Creo que es muy injusto...”.</p><p>El asesino no ve al maquetador que se escondía a su lado. Para centrar su atención, Sigolene Vinson asiente con la cabeza. “No es altruismo por mi parte, no es para salvar a Jean-Luc [el maquetador], es <strong>para salvarme a mí</strong>. Si lo mata y su cerebro cae sobre mí, no lo habría superado”.</p><p>Después de <strong>disparar por lo menos 35 veces</strong> y alcanzado su objetivo casi siempre, los asesinos se van, relajados. La puerta se cierra. Son las 11:35. <strong>La ejecución de diez personas dentro de las instalaciones de Charlie Hebdo duró menos de dos minutos</strong><em>Charlie Hebdo</em>.</p><p>Se podían oír disparos a lo lejos, los asesinos prosiguieron su <strong>macabro diluvio de plomo</strong> en la calle. Dentro del periódico, los supervivientes salen de sus escondites. “Vi la magnitud de la masacre en la redacción”, dice Coco. Bajo la gran mesa de la sala de reuniones, los cuerpos sin vida de Cabu, Charb, Honoré, Tío Bernard, Tignous, Wolinski, Elsa Cayat y Michel Renaud están apilados boca abajo en el suelo. En el vestíbulo, el de Franck Brinsolaro. En el despacho de los maquetadores, el de Mustapha Ourrad.</p><p><strong>Los terroristas se ensañaron con el director de la publicación, el objetivo prioritario de Al Qaeda</strong>. “Es como si el suelo hubiera absorbido la cara de Charb. Como si hubiese atravesado la pared”, describe Sigolène Vinson. Se ocupa del periodista Fabrice Nicolino, “tres balas en la piel, una en cada pierna, una en el abdomen”, como él mismo explica. “Lo acariciaba. Me pidió que le cogiera la mano porque sentía que se iba. Tenía un cinturón, pero no sabía cómo hacerle un torniquete a Fabrice porque los huesos estaban a la vista e ignoraba dónde poner mi cinturón…”.</p><p>Laurent Léger, ileso, ya no recuerda sus primeros gestos, sólo la “gran crisis de lágrimas” que lo sacude. Coco se abalanza hacia Philippe Lançon, tiene la mejilla destrozada. Ella llama, a petición suya, a la madre del periodista. “En mi caso, me urgía avisar a la guardería de que no podía ir a recoger a mi hija porque había sucedido algo grave en el trabajo”, piensa en ese momento la dibujante.</p><p>Una vecina que llegó en su ayuda indicó a los supervivientes que tuvieron la impresión de ver el cuadro <em>La balsa de la medusa </em>de Géricault. Sigolène Vinson cree acertada la semejanza aunque la haga llorar.</p><p>El primero en llegar al lugar de los hechos después del tiroteo, el médico de urgencias Patrick Pelloux camina sobre los casquillos de bala. Grita: <strong>"¡Charb, hermano!”,</strong> al ver a su amigo asesinado. “Charb se encontraba en un estado que hacía inútil cualquier ayuda terapéutica. Me puse a contar [los heridos] para dirigir el rescate lo más rápido posible. Con las heridas provocadas por armas de guerra, se pierde el 45% de la esperanza de supervivencia cada 15 minutos”.</p><p>Simon Fieschi se despierta. En el estrado, recuerda con voz sorda: “Mi despacho era paso obligado para ir a la sala de redacción, vi un rastro de sangre que era mi sangre y, tal vez, la sangre que fluía de la sala de redacción... Y a los servicios de urgencia que entraban”.</p><p>Una vez trasladado a urgencias, se le induce el coma. “Desde ese punto de vista, para mí, el 7 de enero se detiene. Escuché lo que pasó el 7, 8, 9, el miedo, la manifestación, una semana después que los demás”.</p><p><strong>“Tenía miedo a llevar un monstruo a casa”</strong></p><p>Para diez personas de la redacción de <em>Charlie Hebdo</em>, la vida se detuvo el 7 de enero de 2015. Al final de los dos agotadores días de audiencias, se desprende la impresión de que también para los supervivientes: “<strong>Siempre es difícil hablar de uno mismo</strong>, de su vida, de su hija cuando otros han perdido un padre, un hermano”, explica Corinne Rey. “No estoy herida, no me mataron. Pero esta cosa que me ha atravesado es absolutamente terrible y viviré con ella el resto de mis días”.</p><p>La dibujante que abrió la puerta de <em>Charlie</em>, amenazada a punta de pistola, a los asesinos dice haberse “sentido culpable”. “Ha sido muy difícil pasar por esto. Un momento de extrema soledad, no creo que nadie pueda ponerse en mi lugar”. Y esta joven madre confía que al principio <strong>“no tuvo la fuerza de ver a su hija”</strong>. “Tenía miedo de que ella sintiera cosas. Tenía miedo de llevar un monstruo a casa”.</p><p>En un testimonio muy político, Riss justificó la idea de relanzar <em>Charlie Hebdo</em> después de la masacre. “Era lo correcto, nos guste o no. Era el momento de la verdad del periódico, teníamos que estar a la altura de lo que habíamos estado reivindicando durante años”.</p><p>El abogado del periódico Richard Malka le pregunta: “¿No lamentas la publicación de las caricaturas de Mahoma? ¿Valió la pena?”</p><p>- Esa no es la manera de razonar, respondió su amigo. “¿Para qué vivimos? ¿Vivimos para ser libres o para ser esclavos? Quiero vivir libre, no sometido a la loca arbitrariedad de los fanáticos. Lo que lamento es ver cómo la gente es tan poco combativa en la defensa de las libertades”.</p><p>Pero, en medio de este testimonio centrado en grandes principios, expresa su “malestar por poder seguir con sus vidas y ellos no”, en referencia a sus amigos y colegas asesinados.</p><p>En su trabajo, el médico de urgencias Patrick Pelloux admite que siente que ha perdido el sentido: “Lo vivo todos los días. Cuando te dedicas a la medicina, es para salvar a la gente. Si había alguien a quien quería salvar, eran ellos. Y desafortunadamente, no pude hacerlo...”. A través de sus gafas redondas, sus ojos miran fijamente al vacío.</p><p>Sus condiciones de trabajo están ahí para recordarles lo que han pasado. Laurent Léger finalmente dejó <em>Charlie</em>. No podía soportar los nuevos locales ultraseguros. “Con la policía en la planta baja, cámaras, códigos por todas partes. Me ahogaba, literalmente. No he podido seguir”.</p><p>Con una pizca de provocación que suena a desesperación, Fabrice Nicolino advierte: “¡Está atestado de <em>maderos</em> sobrearmados, aviso a los aficionados!” También evoca una “habitación del pánico, a prueba de lanzacohetes” en la que los miembros de la redacción tienen que refugiarse si escuchan una contraseña.</p><p>Y sin importar las medidas de seguridad que se tomen, todavía hay miedo. Cuando entra en algún sitio, Sigolène Vinson empieza a buscar las salidas de emergencia. Cuando va a un bar, da patadas debajo del asiento para ver si está lleno, con el fin de esconderse allí en caso de emergencia.</p><p>Después del 7 de enero, su vida no fue un camino de rosas. Perdió a uno de sus amigos en el ataque de la sala Bataclan: durante la manifestación de apoyo del 11 de enero de 2015, llevaba un cartel que decía <em>JeSuisCharlie, JeSuisSigolène</em>... Estaba de vacaciones en Yibuti en diciembre de 2018 cuando Peter Cherif, un estrecho colaborador de los Kouachi y presunto intermediario en la cadena de mando que ordenó la masacre de Charlie, fue detenido allí. Volvieron a Francia en el mismo avión. Durante dos años, Sigolène Vinson soñó que Hayat Boumeddiene (la viuda de Amedy Coulibaly, el asesino de Montrouge y del Hyper Cacher) le disparaba con una ballesta en la frente. Ahora retirada en el sur de Francia, se baña tres veces por semana. “Me gusta estar bajo el agua. Mejor que fuera del agua”.</p><p>Riss dice que ha dejado de recibir amigos en casa. En cuanto al exterior... “Puedo hacer lo que quiera, puedo caminar por la calle, pero ¿es prudente? Lo hago de vez en cuando. <strong>A veces siento que estoy bajo arresto domiciliario</strong>”. Con pudor, explica que antes del ataque, planeaba adoptar un niño con su mujer. “Después, se nos dijo educadamente que nunca confiarían un niño a personas que están bajo protección”.</p><p>Fabrice Nicolino, ex gran reportero, presenta un perfil más aventurero, minimiza sus heridas, sus traumas, alude continuamente a los demás, a Philippe Lançon que no acude a testificar, que no se siente capaz de ello. “Pienso más en Simon [Fieschi], Philippe Lançon, en mis amigos muertos, me las arreglo muy bien…”. <strong>Está al borde de las lágrimas</strong>. Y luego explota, ataca a los periodistas que no se interesan lo suficiente por las condiciones de trabajo de <em>Charlie</em>, “un periódico asediado en el centro de París”. Ataca especialmente a los intelectuales parisinos que, según él, se rinden ante la amenaza islamista (entre los que vilipendia se encuentra Edwy Plenel, presidente y fundador de Mediapart, socio editorial de infoLibre).</p><p>Justo antes de él, en la mañana del miércoles, el tribunal se vio sacudido por el testimonio de un <em>webmaster</em> que llegó al estrado desplazándose con dificultad, con ayuda de muletas. Simon Fieschi desplegó clínicamente su discurso y sus heridas. “He venido a contarles el efecto de una bala de kaláshnikov, cuando sobrevives a ella. <strong>Pasé una semana en coma, cinco semanas en cuidados intensivos</strong> [...]. Luego ocho meses en el hospital en Les Invalides. Desde entonces, <strong>tendré que rehabilitación de por vida para no perder lo que he recuperado</strong>”.</p><p>Sin una nota, con precisión quirúrgica, Simon Fieschi cuenta: “Estoy dividido entre el deseo de no manifestar mi dolor a aquellos que han hecho todo lo posible para infligírmelo y al mismo tiempo el deseo de no ocultar las consecuencias de estos actos. Trataré de navegar entre ambos”. Cuenta la historia, sin ninguna emoción aparente, de cómo <strong>una bala le tocó la columna vertebral</strong> y cómo el efecto de la onda expansiva en su cuerpo le <strong>comprimió la médula espinal</strong>, cómo perdío siete centímetros de altura. “Tener que luchar contra la parálisis [...] crea una profunda fatiga que nunca desaparece. Todos mis movimientos, todas mis acciones, parten de esta fatiga”. Y a pesar de todo, su discurso es optimista. “<strong>Me gustaría decir que esta bala me dio, pero no me alcanzó</strong>. Y yo diría lo mismo del periódico. Seguimos levantándonos... Así es”.</p><p>Sobre todo, en dos actos, no simulados, este <em>webmaster </em>de 36 años, el que sufre las secuelas físicas más graves de todos los supervivientes, ofrece el más bello homenaje que se ha escuchado desde el comienzo del juicio a aquellos que pagaron con sus vidas el derecho a hacer “dibujos divertidos”, como los definirá otra víctima.</p><p>Acto I: Al principio de la declaración, el presidente del tribunal le propone a Simon Fieschi sentarse en lugar de permanecer en el estrado.</p><p>“Me gustaría testificar de pie, gracias”, responde secamente el hombre discapacitado.</p><p>Acto II: Simón Fieschi detalla las dificultades que siente para hacer ciertos gestos. <strong>“Suena tonto, pero ya no puedo hacer una peineta... Y a veces tengo unas ganas locas”</strong>.</p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p><span id="doc_62742"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Sep 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Matthieu Suc (Mediapart), Mariola Moreno]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Los dos minutos que enmudecieron a 'Charlie Hebdo']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Terrorismo islamista,Charlie Hebdo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Charlie Hebdo' publica de nuevo las caricaturas de Mahoma por el inicio del juicio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/charlie-hebdo-publica-nuevo-caricaturas-mahoma-inicio-juicio_1_1187058.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a59dc2c4-e640-472f-88cf-9195755a6f90_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'Charlie Hebdo' publica de nuevo las caricaturas de Mahoma por el inicio del juicio"></p><p> Charlie Hebdo publica de nuevo las caricaturas de Mahoma por el inicio del juicio</p><p>La revista satírica francesa <em>Charlie Hebdo</em> publicará en su próxima edición <strong>las caricaturas del profeta Mahoma </strong>que desataron una ola de disturbios en los países de mayoría musulmana en 2005 y 2006, coincidiendo con el arranque del juicio por la cadena de atentados de enero de 2015.</p><p>El miércoles arrancará el juicio contra los supuestos cómplices de la masacre en la sede de la publicación, en el que murieron doce personas. La revista lanza ahora una portada en la que mezcla todas las viñetas polémicas bajo el titular: <strong>"Todo eso por esto".</strong></p><p>La imagen central corresponde a una caricatura del dibujante <em>Cabu</em>, <strong>una de las víctimas mortales del atentado de 2015</strong>. En ella, se alude a un Mahoma "desbordado" por el integrismo islamista: "Es duro que me quieran estos idiotas", afirma el protagonista.</p><p><em>Charlie Hebdo</em> justifica en un editorial la publicación de los dibujos apelando a su <strong>"valor histórico y penal", </strong>alegando que han pasado catorce años desde que se desató la polémica y hay jóvenes "testigos de un juicio que no entenderían" si no ven las viñetas.</p><p>La redacción explica que, durante estos últimos años, siempre se había negado a publicarlas, pero no porque estuviese "prohibido", <strong>sino por "cobardía". </strong>"Reproducir las caricaturas en la semana de la apertura del juicio por los atentados de enero de 2015 nos parecía indispensable", añade.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Sep 2020 18:32:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA['Charlie Hebdo' publica de nuevo las caricaturas de Mahoma por el inicio del juicio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Atentados terroristas,Charlie Hebdo,Yihadismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['El colgajo']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/colgajo_1_1175336.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e23493e9-da7b-4b60-9a2f-ffdc336fb5c7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'El colgajo'"></p><p><strong>Philippe Lançon</strong> es periodista. Periodista de <em>Charlie Hebdo</em> y, concretamente, uno de los que se encontraban en la sede de la revista satírica, en la calle Nicolas Appert, en París, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/mundo/2015/01/07/al_menos_once_muertos_tiroteo_sede_charlie_hebdo_periodico_frances_26326_1022.html" target="_blank">el 7 de enero de 2015</a>, cuando dos terroristas islamistas irrumpieron en el local. En <a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/panorama-de-narrativas/el-colgajo/9788433980410/PN_1009" target="_blank">El colgajo</a>, que tras su publicación en Francia en 2018 logró el Premio Especial Renaudot y más de 300.000 ejemplares vendidos, narra el atentado, los recuerdos de lo que parece una vida pasada y, sobre todo, lo que vendría después. infoLibre reproduce un extracto del libro, editado en español por Anagrama con traducción de Juan de Sola. Puedes leer <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2019/10/04/philippe_lancon_ala_grande_era_grito_paz_para_99393_1821.html" target="_blank">aquí la entrevista a Lançon</a> publicada por el mensual tintaLibre. </p><p>_____</p><p><em>Charlie</em> fue importante hasta el escándalo de las caricaturas de Mahoma, en 2006. Aquel fue un momento crucial: la mayor parte de los periódicos, e incluso algunas figuras destacadas del dibujo, dejaron de solidarizarse con un semanario satírico que publicaba esas caricaturas en nombre de la libertad de expresión. Unos, en virtud de una preocupación manifiesta por el buen gusto; otros, porque no había que sacar de quicio al Billancourt musulmán. Era como estar unas veces en un salón de té y otras en una réplica de una celda estalinista. Esta falta de solidaridad no era solamente una vergüenza profesional, moral. Al aislarlo, al señalarlo, también contribuyó a hacer de <em>Charlie</em> el blanco de los islamistas. La crisis que acarreó alejó del periódico a buena parte de sus lectores de extrema izquierda, pero también a los jerarcas culturales y a quienes marcaban las pautas, que, durante varios años, lo habían convertido en un periódico de moda. Luego su declive fue acompañado de una serie de cambios de local, a cuál más feo y a trasmano, cuya única función no parecía otra que hacernos echar de menos la antigua sede de la rue de Turbigo, en el corazón de París, y su gran sala con ventanales. El más siniestro fue aquel, situado en un bulevar exterior, que se incendió en noviembre de 2011 de resultas del lanzamiento nocturno de un cóctel molotov. Una mañana fría y gris nos encontramos delante de lo que quedaba, después de que el agua de los bomberos terminara de destruir lo que el fuego había empezado. Los archivos se habían convertido en una pasta negra. Algunos lloraban. Estábamos abrumados por una violencia que no acabábamos de comprender y que la sociedad en su conjunto, exceptuando la extrema derecha, que lo hacía por motivos y con intenciones que no podían ser las nuestras, se negaba a ver. No se sabía quiénes eran los autores, pero teníamos pocas dudas acerca de sus motivaciones.</p><p>  </p><p>Sobre las 10.30 del 7 de enero de 2015 no había mucha gente en Francia que fuera <em>Charlie.</em> Los tiempos habían cambiado y no podíamos hacer nada. El periódico solo tenía importancia para cuatro fieles, para los islamistas y para las distintas clases de enemigos más o menos civilizados, que iban de los chavales de extrarradio que no leían a los amigos perpetuos de los parias de la tierra, que gustaban de calificarla de racista. Habíamos notado el auge de esta rabia estrecha de miras, que transformaba el combate social en espíritu de beatería. El odio era una borrachera; las amenazas de muerte, habituales; los correos groseros, multitud. A veces daba con algún quiosquero, generalmente árabe, que afirmaba no haber recibido el periódico con un aire desagradable que parecía reivindicar la mentira. El ambiente fue cambiando de un modo imperceptible. Llegó un momento, probablemente después del incendio provocado de 2011, en el que, no sin cierta vergüenza, dejé de abrir <em>Charlie</em> en el metro. Atraíamos los malos sentimientos como un pararrayos, lo cual, lo admito, no nos hacía ni menos agresivos ni más inteligentes: no éramos unos santos y no podíamos responsabilizar a los demás de que el talante de <em>Charlie</em> hubiera quedado obsoleto. Al menos lo sabíamos y no parábamos de reírnos de la situación. Una noche Charb me dijo en un restaurante auvernés al que era muy aficionado: «Si hay que empezar a respetar a quienes no nos respetan, más vale cerrar el chiringuito». Luego continuamos bebiendo vino tinto mientras comíamos carne y mandábamos a la mierda a las religiones y al gran temor de los biempensantes cuyo auge notábamos. Desde que no sentimos ya la necesidad de demostrar nada a nadie, la reunión del miércoles había vuelto a ser aquel momento de libertad y buen rollo que había dejado de ser al final de la época de Philippe Val y durante la crisis que siguió a su marcha. Con ocasión de aquella crisis, había sentido una vez más hasta qué punto el mundo de la extrema izquierda tenía el don del menosprecio, del furor, de la mala fe, de la ausencia de matices y la invectiva degradante. En ese aspecto al menos, no tenía nada que envidiar a la extrema derecha. Me sigo preguntando si, en ese proceso de deformación, son las convicciones las que desvirtúan el carácter o si es el carácter el que desvirtúa las convicciones.</p><p>Bernard Maris empezó a exponer todas <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2015/01/13/houellebecq_virtud_inapropiado_26526_1026.html" target="_blank">las bondades de Sumisión</a>. Houellebecq se había convertido en un amigo, y era evidente que el afecto venía a sumarse a la admiración que sentía por él. De pronto me entraron ganas de ir al baño, pero me aguanté: la conversación se animaba. Cabu refunfuñó: «Houellebecq es un reaccionario». Yo aún no conocía el desagradable texto que el escritor le había dedicado bastantes años atrás, y me pregunto si Cabu lo había leído, si se acordaba. Pero sí sé que no había leído <em>Sumisión</em>. Bernard y yo éramos los únicos que lo habíamos hecho, y fuimos los únicos que lo defendimos. La mayoría de los demás callaba o lo atacaba.</p><p>Mi mal humor volvió a hacer acto de presencia. Incluso allí, donde todo estaba permitido y hasta exigido, odiaba discutir de libros que había leído con gente que no lo había hecho. Y aún odiaba más, dicho sea de paso, la clase de literatura que me disponía a dar. Era una clase superflua, pues el objeto de debate no era el libro, sino las opiniones y provocaciones de su autor; su pedigrí, por así decirlo. Y ese pedigrí no dejaba lugar a muchas dudas: lo que Houellebecq atacaba casi de manera sistemática era justamente eso por lo que <em>Charlie</em> había luchado en los años setenta. La sociedad libertaria, permisiva, igualitaria, feminista, antirracista. A este respecto, su novela era inequívoca: el islamismo sin violencia no estaba en el fondo tan mal. Ponía a hombres y mujeres en su lugar y, si bien eso no nos redimía del mal, nos libraba al menos de la angustia de ser libres. Por supuesto, como había afirmado en France Inter, se trataba de una novela: todas las opiniones se expresaban y tenían voz sin que ninguna pudiera identificarse con la opinión del autor. Sin embargo, sí se desprendía un perfume, un perfume que correspodía al aire de los tiempos. Era él, Houellebecq, este icono pop, el que lo propagaba con su talento de narrador y su eficaz ambigüedad. Había sabido dar forma a los mayores miedos contemporáneos. <em>Charlie</em><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a>es uno de mis dos periódicos, pensé, pero el buen novelista siempre tiene razón, porque es él a quien se lee o se leerá. Así que supongo que sí, que con Bernard Maris hicimos esta explicación del texto, esta defensa e ilustración de Houellebecq, bajo la mirada clara y tierna de Sigolène Vinson, cuya indulgencia me tranquilizaba. ¿Había venido aquella mañana, ella, que era más ligera que un cervatillo, a lomos de su gran Harley Davidson? No la había visto en la calle mientras ataba mi bicicleta. Bernard hablaba, yo hablaba, Cabu comía, Wolinski dibujaba con una sonrisa en los labios. Me pregunté si no iba a terminar yo también en su libreta, delante de una mujer desnuda que me habría dicho más o menos: «¡Calla!», bajo una forma que yo era incapaz de concebir. Más bien debía de estar dibujando un nuevo desnudo inspirado por Sigolène, cuyo encanto y tipito tanto le atraían. Inventaba criaturas bastante bellas y bastante sexys para decirle libremente, con toda la insolencia, todo lo que le hubiera gustado decir y oír. La belleza goza de esta clase de privilegios.</p><p>No sé cómo ni a través de quién la conversación pasó de la novela de Houellebecq a la situación de los barrios marginales, pero imagino que los musulmanes nos facilitaron una transición natural. «¿Cómo hemos llegado hasta aquí?», preguntó alguien. «¿Cómo hemos podido dejar que poblaciones enteras se fueran a la deriva de esta manera?». Fue Tignous, creo, quien echó la culpa a la izquierda y a las políticas que se llevaban a cabo desde hacía treinta años. Bernard Maris no tardó en reaccionar: «¡Qué va! ¡La culpa no es del Estado! Se ha invertido un montón de pasta en esos barrios. Se ha intentado todo, todo, ¡y nada ha funcionado!» Tignous subió el tono. Habló de la ciudad de extrarradio de la que era originario, Montreuil, y de sus amigos de infancia. Muchos de ellos estaban muertos, en la cárcel o acabados: «Yo», gritó, «he salido adelante, pero ¿ellos? ¿Qué se ha hecho por ellos, para que tengan una oportunidad?  ¡Nada! ¡No se ha hecho nada! ¡Y se sigue sin hacer nada para los que suben, para todos los tipos que no tienen ni curro ni nada, que se buscan la vida en las barriadas y están condenados a ser eso en que se los convierte, islamistas, locos furiosos, así que no vengas ahora a decirme que el Estado ha hecho todo lo posible por ellos. El Estado no ha hecho absolutamente nada. Los ha dejado tirados. ¡Hace muchísimo que le importan una mierda!». Reconstruyo, resumiéndola, una perorata mucho más tajante, rabiosa, rotunda, una perorata que le salió de dentro, el lápiz alzado, y que el acento popular del dibujante transformó en un grito de rabia en favor de los barriobajeros, los parados, los atracadores, los moracas, los musulmanes, los terroristas. Bernard se calló y yo pensé que era hora de marcharse.</p><p><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Oct 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Philippe Lançon]]></author>
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      <media:title><![CDATA['El colgajo']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Charlie Hebdo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Philippe Lançon: "Alá es grande' era un grito de paz para mí"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/philippe-lancon-ala-grande-grito-paz_1_1175257.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/992ae015-360a-4736-98a5-097a6066a462_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Philippe Lançon: "Alá es grande' era un grito de paz para mí""></p><p><a href="https://www.infolibre.es/tags/temas/charlie_hebdo.html" target="_blank">Los hechos son bien conocidos</a>. El 7 de enero de 2015 los hermanos Kouachi, integrantes de la rama yemení de Al Qaeda, asaltan armados con fusiles AK-47 la redacción de la revista francesa <em>Charlie Hebdo</em> en el centro de París y asesinan a 11 personas que se encontraban en su interior, hieren a otras tantas y, a la salida, acaban con la vida de dos policías. En la lista de bajas hay personalidades muy conocidas, como los dibujantes<strong> Cabu</strong>, <strong>Tignous</strong>, <strong>Charb</strong>, <strong>Wolinski</strong> u <strong>Honoré</strong>, verdaderos iconos de la sátira ilustrada francesa. Uno de los supervivientes de la masacre,<strong> Philippe Lançon</strong>, destacado periodista cultural tanto de <em>Charlie</em> como del diario L<em>ibération</em>, herido por las balas en el lado derecho de su mandíbula y dado por muerto por los asaltantes, se erige en testigo de los hechos con un estremecedor libro, <a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/panorama-de-narrativas/el-colgajo/9788433980410/PN_1009" target="_blank">El colgajo</a>, publicado en español por Anagrama. La obra cuenta un largo viacrucis hospitalario, se sumerge en una memoria arrebatada por el dolor del suceso en un relato marcado a partes iguales por la tragedia, pero también por la redención. No hay odio, no hay rencor. Colgajo es la palabra coloquial que emplean los cirujanos cuando se practica un injerto de piel en un paciente. <em>Colgajo</em> es también la reconstrucción no solo de la anatomía de su autor en concreto, sino de una herida universal que tardará tiempo en cicatrizar.</p><p><strong>Pregunta. El lector entra en tal intimidad con el protagonista de su obra que es inevitable no interesarse por su estado físico actual. Después de todo lo ocurrido hay que preguntarle primero cómo está, en qué momento se encuentra del proceso de recuperación. Su supervivencia resulta una historia compartida por todos.</strong></p><p><strong>Respuesta.</strong> Estoy mejor. Sigo llevando una vida un tanto suspendida, sigo de baja. En Francia tenemos un término, <em>consolidé</em>, que es una palabra que se aplica cuando ya no puedes mejorar más. Yo no he alcanzado todavía el grado, sigo de nuevo con cirugías. Hasta que no esté <em>consolidé</em> puedo permitirme organizar mi vida y mi tiempo con libertad. Todo lo que tiene que ver con la boca resulta muy difícil: se trata de un instrumento social de primer orden para hablar, para besar, para comer... Y el asunto es que me ha tocado vivir con una boca débil, por eso digo que llevo una vida suspendida. Resulta curioso, pero cuando tengo algún problema psicológico o algún dolor todo se me concentra en la boca. La herida central de todo mi proceso es la boca. Siento el dolor, quisiera olvidarlo, no tengo trauma, pero ahí está.</p><p><strong>P. Mientras tanto, ha tenido un hijo, la vida prosigue su curso.</strong></p><p><strong>R. </strong>El amor fue la buena sorpresa, no suelo hablar de eso, pero la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, como <a href="https://www.youtube.com/watch?v=3z5K--_5aXE" target="_blank">la canción de Rubén Blades</a>.</p><p><strong>P. Su libro es un torrente confesional. No sé si después de algún tiempo hubiera cambiado algo o fue el único modo de volver al episodio dramático.</strong></p><p><strong>R. </strong>El libro lo escribí hace dos años. Por supuesto me pregunto qué sería de él si hubiera sido escrito ahora o dentro de dos o 10 años. Primero, el camino de la memoria sería distinto; luego, estoy convencido de que el libro seguramente sería más corto, aunque no sé si igual de denso. La pregunta tiene sentido y no tiene sentido, pues lo escribí cuando sentí la necesidad de hacerlo. A veces me planteo la posibilidad de volver a hacerlo de nuevo dentro de cinco años, sin relectura alguna, solo empleando la memoria del acontecimiento.</p><p><strong>P. El narrador y el personaje van adquiriendo autonomía a lo largo de la obra. Philippe Lançon no es ya Philippe Lançon, sino otra persona distinta. Son voces que alimentan un conflicto narrativo muy interesante.</strong></p><p><strong>R. </strong>Existen, al menos, tres personajes: el hombre que era antes del atentado, el hombre después del atentado (que está hospitalizado) y el hombre que ha escrito el libro dos años después y que vive ya otra situación. En un trabajo basado en la memoria las situaciones cambian y el propio escritor ya no es el mismo que aquel que ha vivido el acontecimiento. Es bueno que así sea, porque la escritura, precisamente, pertenece siempre a otro espacio. En el caso concreto de lo que me ha tocado vivir hubo varios hombres distintos con momentos de corte entre ellos. Es lo que precisamente quiero hacer sentir al lector, ese corte entre varias personalidades, esa manera que tiene la vida de reconstruir las raíces que crecen y se entremezclan bajo la tierra y en el subconsciente. La reconstrucción siempre resulta anárquica. Cuando estaba escribiendo no me daba cuenta de eso porque el proyecto resultaba muy sencillo: contar lo que me había pasado entre el 7 de enero y el 13 de noviembre, aunque el principio siempre resultó más claro que el final. Al escribir supe que tenía que hacerlo para saber yo mismo lo que había vivido. “El mejor escritor no aprende nada de escribir, en su propia vida seguirá cometiendo los mismos errores y viviendo con los mismos problemas y defectos. Lo único que me ha curado a mí ha sido el hospital”</p><p><strong>P. ¿Encontró la voz narradora, quiere decir?</strong></p><p><strong>R. </strong>La voz estaba ya en la primera frase. Yo soy crítico literario y me río mucho de esas cosas de los críticos, pero es verdad que cuando tuve la primera frase encontré también la voz… Era la verdad, una verdad objetiva pero a la vez melancólica de lo que ocurrió. Entre esta primera frase y la segunda pasó casi un año sin que pudiera escribir nada.</p><p><strong>P. En este sentido, hay una expresión española muy sabia y que se le puede aplicar: “Vivir para contarlo”.</strong></p><p><strong>R. </strong>Mi libro es un cuento. Un cuento donde todo es real. El personaje que relata toda esta historia, que era yo, fue desapareciendo mientras escribía el libro y, al terminar la obra, había desaparecido por completo. Por eso se trata de un personaje de cuento.</p><p><strong>P. Muchos lectores quizás no coincidan con esa versión tan ficticia.</strong></p><p><strong>R. </strong>Por supuesto que los lectores son mucho más inteligentes de lo que pensamos los escritores, pero estoy viendo reacciones en Francia tras la publicación y observo que la gente viene a verme a mí, necesita ver a la persona que vivió todo eso, aunque luego muchas veces me doy cuenta de que el libro me protege de mí mismo, tiene su propia autonomía, su propia fuerza frente a los lectores.</p><p><strong>P. ¿Existe un poder sanador de la literatura?</strong></p><p><strong>R. </strong>Yo no diría que es un poder sanador. Existe la literatura que uno lee y la literatura que uno escribe. Si hablamos solo de lectura, a mí me proporciona muy buenos amigos, tanto escritores como sus personajes, no me importa que sean de ficción o no ficción, son amigos, me dan fuerza, no me curan de nada pero me dan fuerza. En cambio, al escribir ocurre otra cosa distinta, la escritura es una vida distinta. Cuando uno acaba de escribir vuelve a los problemas, a la vida real donde la otra vida, la del escritor, no cura de nada. El mejor escritor no aprende nada de escribir, en su propia vida seguirá con los mismos errores, los mismos problemas y defectos. Lo único que me ha curado es el hospital mismo. Por supuesto, me ha curado de una manera bruta y yo me he sentido bien en eso. De hecho, la única fuerza que he tenido es saber que me estaban curando de manera frontal, sin escapatoria. Lo puedes tragar o no, hay mucha gente que no traga los hospitales, son muy difíciles: esa época, la habitación, el tiempo se vuelve circular, obsesivo y pesa muchísimo. Es un tiempo de mucha espera. En ese momento, al menos yo, pensaba que nunca iba a salir y, por supuesto, todos me animaban y me decían que sí. Es curioso porque cuanto más estaba cerca del final, menos posibilidades veía. Mentalmente, estaba mejor al principio.</p><p><strong>P. ¿Tal vez sentía el pánico de abandonar el vientre de la ballena?</strong></p><p><strong>R. </strong>Afrontaba el mar abierto. Sí, es verdad.</p><p><strong>P. Su libro está lleno de referencias clásicas, entre ellas, hay dos instituciones francesas históricas muy poderosas, La Salpêtrière y Les Invalides, dos escenarios donde transcurre todo su tratamiento. Dos lugares llenos de combatientes heridos, de soldados desconocidos…</strong></p><p><strong>R. </strong>Son dos hospitales que fueron construidos bajo el reinado de Luis XIV, en el siglo XVII. El edificio principal de La Salpêtrière conserva la misma arquitectura que el edificio principal de Les Invalides. En ambos hospitales hay un montón de historias y de fantasmas. Yo me los he cruzado a casi todos porque la mayoría de los enfermos no permanecen tanto tiempo como yo ingresados: o sanan o mueren. Conozco a mucha gente que ha muerto en La Salpêtrière. Hay pocas personas que hayan pasado tanto tiempo en el hospital en la condición de paciente. No suelen aguantar demasiado, hay problemas de dinero, pero también de microbios. Yo mismo era un fantasma en mi propio castillo.</p><p><strong>P. En ningún momento se observa rencor en su libro. Los hermanos Kouachi aparecen muy discretamente, una sombra amenazante de unas botas cuando se produce el asalto y está ya herido en el suelo.</strong></p><p><strong>R. </strong>Yo describo solo lo que vi, ni más ni menos. Ir más allá de eso, saber de su vida, hubiera sido otro trabajo, un trabajo periodístico, y ese no era mi proyecto. El mío era un proyecto desde el interior. Un periodista haría un trabajo desde afuera, con fotos y todo eso. Yo me limité a describir lo que vi y sentí. Vi unas botas negras y oí unas palabras.</p><p><strong>P. Allahu akbar (Alá es grande) resuena como un trueno en todo el libro. Se trata de una invocación que se repite en muchos atentados recientes.</strong><em>Allahu akbar</em></p><p><strong>R. </strong>He pasado algún tiempo como periodista en los países árabes y, para mí, el grito de la mezquita <em>Allahu akbar</em> se corresponde con un grito de paz. Recuerdo muy bien cuando, hace unos 30 años, dormía en ciudades árabes como El Cairo y escuchaba el rezo del muecín, sobre todo el primero de la madrugada, a las cuatro o así. Lo oía y luego me dormía otra vez, y era como si el alba se amansara con el rezo. Para mí, fue un grito pacífico que me llevaba de nuevo a recordar mi estancia en esos países, a presentir el calor que iba a hacer durante el día, todas esas sensaciones... Y, de repente, ese grito se volvió odioso y mortal, porque no tenía ya nada que ver con lo que había experimentado como reportero. Es a la vez el lado trágico y cómico de toda esta historia.</p><p><strong>P. Incluso en detalles crudos como el del momento del atentado hay una suspensión del sentido, una forma de estar entre la vida y la muerte que no abandona en ningún momento del relato.</strong></p><p><strong>R. </strong>Escribí desde una zona muy indefinida. Era importante buscar desde el interior cómo describir ese estado, renunciar a la descripción facilona, no dar nombres apenas. Perfectamente hubiera podido narrarlo todo desde fuera, de una manera más directa, pero no era así, porque todo llegó al mismo tiempo, los hechos se precipitaron. Ese fue uno de los problemas que tuve al escribir y que tengo casi todo el tiempo a partir de entonces.</p><p><strong>P. En la víspera del atentado ocurrió algo premonitorio. Va a ver una función de Noche de reyes, de Shakespeare, en la periferia de París.</strong><em>Noche de reyes</em></p><p><strong>R. </strong>Así fue. Yo no tuve que imaginar cómo ocurrió, solo tuve que imaginar cómo escribir las escenas, Shakespeare estaba ahí. Hay un azar objetivo, como decían los surrealistas. Volví a vivir esta escena de La noche de reyes muchas veces antes de escribir el libro. En algún momento entendí que ahí empezó todo. Hubiera podido no contar la víspera, hubiera podido empezar con el propio día del atentado, pero siempre supe que no iba a empezar en ese momento, porque no tenía nada que ver con lo que había vivido. El atentado es el principio de algo, pero también fue el final. Tenía que comenzar antes porque, además, sentí que mi vida cultural y mi vida social acababan la noche de Shakespeare. Esa casualidad se volvió mi destino. “Los políticos no tuvieron la valentía de explicar a los franceses blancos que ahora hay ciudadanos franceses árabes y africanos”</p><p><strong>P. Sus padres eran lectores de Le Figaro y durante su proceso de hospitalización se hacen fieles lectores de Charlie. Casi una conversión...</strong><em>Le Figaro </em><em>Charlie</em></p><p><strong>R. </strong>Mi padre falleció hace poco; pero mi madre, de hecho, sigue leyendo<em> Charlie</em>, que no le gusta nada, ya que para ella es un periódico incomprensible, pero lo compra cada semana. Es su fidelidad adquirida en enero de 2015. Esa es la idiosincrasia del atentado: un acontecimiento que destruye la vida de mucha gente, pero que también la recompone de nuevo de una manera muy íntima. El atentado supone un cruce entre algo político, que afecta a la sociedad entera, y la propia intimidad de cada víctima y los círculos alrededor de ella (familiares, amigos, colegas). Se trata de una idiosincrasia muy particular. Funciona como las ondas concéntricas que se forman cuando echas una piedra en el agua. La piedra soy yo, pero tan importantes como yo son los círculos: los cirujanos, mi novia, mis amigos, mi exmujer, mis padres, las enfermeras, los colegas. Yo no soy la única víctima. En mi pequeño mundo todos son víctimas.</p><p><strong>P. Recordará algunas reacciones.</strong></p><p><strong>R. </strong>Recuerdo a un colega, que cubrió las guerras de Irak y de Siria, que me dijo: “Eso tenía que tocarme a mí, no a ti; es un escándalo que te haya tocado a ti y no a mí, que corro tantos riesgos”. Yo le respondí: “Tuviste la suerte de no resultar herido en Siria y yo no la tuve y me hirieron en el centro de París. La guerra está hoy en todas partes”. Otro colega y viejo amigo que conocí en Irak en 1989, <strong>Jean-Pierre Perrin</strong>, ya retirado, me visitó un par de meses después del atentado en el hospital y me dijo: “¡Tienes que salir de esto y ganar. Es muy importante no solo para ti, sino para todos nosotros!”. En ese momento sentí que no era el único responsable de mi propia vida, sino todo lo que significaba para muchos otros que yo sobreviviera a lo que me había pasado.</p><p><strong>P. Su relato está lleno de personajes secundarios, médicos, escoltas y enfermeras, que adquieren mucha importancia en la narración y en la curación. Hay una cirujana por la que siente una obsesión platónica, amorosa…</strong></p><p><strong>R. </strong>No fue amorosa. Cómo decirlo... ¡Era mi hada!</p><p><strong>P. Conforme avanzan los meses se va sintiendo mejor cuidado, más recuperado, el colgajo funciona, va a ver exposiciones con la escolta, da sus primeros paseos; pero la posibilidad de que le den el alta, de salir del hospital a la vida, de volver a su casa, le aterra.</strong></p><p><strong>R. </strong>Yo no quería salir, sabía que tenía que hacerlo, pero no quería.</p><p><strong>P. En la calle le aguarda su bicicleta que aparca cerca de Charlie el 7 de enero y en la que piensa desde los primeros minutos después del atentado.</strong><em>Charlie </em></p><p><strong>R. </strong>¡Mi bicicleta! Sí, me obsesionaba encontrarla, saber si seguía allí. Al final me enteré de que no la robó nadie, sino que la retiraron del lugar los servicios de limpieza.</p><p><strong>P. También recibe la visita de François Hollande, que describe con mucha ironía…</strong></p><p><strong>R. </strong>Bueno, por todos es sabido que a <strong>Hollande</strong> le gustan mucho las mujeres. Que se fijara y me preguntara por mi cirujana no quiere decir que no fuera muy atento y simpático conmigo. Para mí fue un momento ligero, agradable, en un sitio que no es nada ligero como la habitación de un hospital. Le agradecí ese toque de aire fresco.</p><p><strong>P. Desde el hospital recupera sus crónicas periodísticas y se da cuenta que el estilo ha cambiado.</strong></p><p><strong>R. </strong>No podría decir si el atentado y toda la experiencia vinculada a él han modificado mi manera de escribir y de hacer periodismo. No lo sé bien todavía.</p><p><strong>P. Lo que sí se puede afirmar es que el periodismo, en general, ha cambiado. Persisten pequeños focos de resistencia impresa como Libération, Charlie o tintaLibre, si me lo permite.</strong><em>Libération</em><em>Charlie</em></p><p><strong>R. </strong>El mundo en el que estamos los periodistas no tiene nada que ver con el mundo donde empezamos a trabajar. El cambio ha sido radical. Sin embargo, en el fondo, el trabajo sigue siendo igual. Un reportaje es un reportaje: ir a un sitio, mirar, entrevistar y contar lo que has visto, vivido y escuchado. Lo que ha cambiado es la técnica, pero resulta muy difícil todavía evaluar cómo internet y las redes pueden modificar la conciencia. En todo caso, lo sabremos pronto.</p><p><strong>P. ¿No será que tenemos todos los periodistas una sensación de derrota?</strong></p><p><strong>R. </strong>Yo no quiero pensar así. Soy realista. Este es el mundo en el que nos ha tocado vivir y quizás envejecer. Hay que admitir las cosas como son. <strong>Molière</strong> decía algo así como que la culpa nunca la tienen los jóvenes. Los jóvenes periodistas son quizás más listos y rápidos de lo que yo lo era, de eso estoy seguro, pero en demasiados casos no escriben bien, porque ya no están preocupados por ello. Lo importante es la libertad, por eso yo trabajo en <em>Libération</em>. A mí no me gustaría forzar a la gente a escribir o a leer artículos largos, pero me niego a que me manden hacer tuits el día entero. Creo en la libertad. Si ustedes quieren hacer esto o lo otro pueden hacerlo, pero no cuenten conmigo.</p><p><strong>P. ¿Después de Charlie o Bataclan, cómo se pueden cerrar las heridas de la Francia multicultural?</strong><em>Charlie</em><a href="https://elpais.com/tag/atentado_paris_13_n/a/" target="_blank">Bataclan</a></p><p><strong>R. </strong>Hace más de 30 años que la sociedad francesa está cambiando y la clase política en ningún momento ha preparado a la gente para que pueda entenderlo. Después de la descolonización de los años sesenta empezaron a venir un montón de africanos y árabes para construir nuestras calles y nuestros edificios. Nunca quisieron ver que esa misma gente iba a quedarse y a tener niños, y que eso era parte de la nueva cara de Francia. Hasta muy recientemente esto no existía en la representación nacional y esa parte oculta, esa importante minoría, forma parte de la Francia actual. Lo que ocurre es que, de repente, Francia se ha encontrado con una identidad que no conoce en absoluto. No fue preparada para ello y la culpa de ello la tienen, sobre todo, los políticos, porque son los elegidos para que exista la comunidad nacional de la forma más razonable y realista, y que podamos vivir juntos. No lo hicieron, no tuvieron la valentía de explicar a los franceses blancos que en la Francia de ahora hay ciudadanos franceses árabes y africanos. Ahora ya lo dicen, pero debieron hacerlo hace 30 años y cambiar el sistema para permitir que esa gente pudiera tener acceso a una vida normal en Francia.</p><p><strong>P. Las vísperas del atentado trabajaba en una crítica de Houellebecq, nada menos que de Sumisión. ¿Ha tenido noticias suyas?</strong><a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2015/01/13/houellebecq_virtud_inapropiado_26526_1026.html" target="_blank">Sumisión</a></p><p><strong>R. </strong>No. Pero tenemos la misma editora. Pura casualidad.</p><p><strong>P. ¿Qué nombre le ha puesto a su hijo?</strong></p><p><strong>R. </strong>Émile.</p><p><strong>P. ¿Rousseau?</strong></p><p><strong>R. </strong>Rousseau. _____</p><p><strong>Ramón Reboiras</strong> es director de tintaLibre<em>, el mensual en papel de </em>infoLibre<em>. Esta entrevista está publicada en el número de octubre, a la venta en quioscos. Si eres socio, puedes consultar todos los contenidos de la revista haciendo clic aquí.</em><a href="https://www.infolibre.es/noticias/tinta_libre/portada/" target="_blank">aquí</a></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Oct 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ramón Reboiras]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Philippe Lançon: "Alá es grande' era un grito de paz para mí"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Atentados terroristas,Escritores,Francia,Libros,Terrorismo islamista,Charlie Hebdo]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Nunca fuimos Charlie, era una impostura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/muros-sin-fronteras/charlie-impostura_1_1166074.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>¿Qué fue del <em>Je Suis Charlie</em> con el que tantos se llenaron la boca en enero de 2015? Hasta hubo una gran manifestación en París de líderes políticos sin sentido del humor (estaba Netanyahu, que jamás sonríe). Hubo concentraciones y vigías populares. Se trató de un homenaje a los 12 miembros de <a href="https://elpais.com/internacional/2015/01/07/actualidad/1420629274_264304.html" target="_blank">la revista satírica más irreverente de Europa</a> asesinados por pistoleros yihadistas. Estaba en juego la <strong>libertad de expresión</strong>, un valor esencial en democracia.</p><p>Muchos de esos líderes, entre ellos Mariano Rajoy, jamás había leído un número de <em>Charlie Hebdo</em>. En voz baja, algunos críticos culparon al director Stéphane Charbonnier, Charb, y a sus dibujantes por lo ocurrido, por su empeño en <strong>retratar a Mahoma</strong>, y más después de lo sucedido con <a href="http://https://elpais.com/diario/2006/01/31/internacional/1138662006_850215.html" target="_blank">las caricaturas en 2006</a>.</p><p>Casi once meses después del atentado contra <em>Charlie Hebdo</em> tuvo lugar la matanza de Bataclan, junto a otros atentados casi simultáneos en la capital francesa. Tenían la firma del ISIS. <strong>¿Dónde estaba la ofensa a la religión?</strong> ¿Son los fanáticos armados los que deciden los límites del humor? ¿Son las autoridades religiosas, imanes, rabinos o cardenales los que tienen el poder de decidir de qué nos podemos reír o de qué vamos a hablar? ¿No cabe la burla contra líderes incapaces, racistas y vendedores de humo que se nutren del dinero público por poner varas en las ruedas de cualquier progreso?</p><p>El humor está relacionado con la inteligencia. Se necesitan dos personas inteligentes: la del emisor y la del receptor. Y en España está fallando la segunda. Bueno, y en la primera tampoco vamos sobrados. No se puede pretender meter en la cárcel a alguien por un mal chiste o por una actuación sin gracia. En el humor, como en la belleza, manda la<strong> percepción subjetiva</strong>. No todos se ríen de lo mismo.</p><p>Que se sepa, los animales no cuentan chistes, pero no den por cerrado el asunto. Sería extraordinario averiguar cuáles son las bromas que hacen los perros y los gatos sobre sus dueños. O los leones sobre sus domadores. Todos los pueblos tienen <strong>sentido del humor</strong>, incluso los alemanes. Los judíos son muy buenos: Lenny Bruce, Groucho Marx y <a href="http://mentalfloss.com/article/22596/top-20-jewish-comedians-all-time" target="_blank">un largo etcétera</a>.</p><p>Lo que no es tan fácil es <strong>reírse de uno mismo</strong>. En ese capítulo, en España estamos en la parte baja de la tabla. Es otra de las taras nacionales, como la falta de solución a un conflicto territorial que se arrastra desde los Reyes Católicos o llevar toda la vida aprendiendo inglés con el resultado que está a la vista, al menos en gran parte de nuestra clase política.</p><p>Reírse de uno mismo es una<strong> costumbre sana y saludable</strong>, y muy británica. Hay verdaderos maestros en el arte de la ironía: Wilde, Shaw, Chesterton… Aunque una de las mejores frases sobre los ingleses la dijo William Somerset Maugham: “Para comer bien en Inglaterra hay que desayunar tres veces”. Este escritor británico tuvo tan buen sentido del humor que nació en París y murió en Niza. Parecía de Bilbao.</p><p>Unos chistes sobre Carrero Blanco le costaron un juicio con vista oral a <a href="https://www.elespanol.com/social/20180301/chistes-carrero-blanco-vuelan-absolucion-cassandra-vera/288721890_0.html" target="_blank">Cassandra Vera</a>, con lo que debe costar. Fueron más diligentes con el humor que en la <strong>lucha contra la corrupción</strong>. Cuestión de prioridades.</p><p>El chiste necesita, además de receptores que lo interpreten, un <strong>contexto</strong>. Una frase de la humorista estadounidense Ali Wong en medio de un monólogo, “no sé si voy a ser una buena madre”, carece de gracia en sí misma, pero el público se desternilló. El contexto era doble: su embarazo de siete meses y que llevaba casi una hora hablando de su coño y de los problemas de estar embarazada.</p><p>El contexto está también en el escenario, algo que no sucede en las redes sociales, en las que por alguna razón abundan las personas con dificultades de compresión lectora. Sí, tienen razón, como en la política y en el periodismo. Fuera del escenario, en el que los códigos están claros –por ejemplo, la gente paga por escuchar al humorista–, en la otra vida<strong> nadie escucha</strong>. Nuestras conversaciones son una sucesión de monólogos sin sentido.</p><p>Jim Jefferies, otro genio en el arte de hacer reír, sostiene que la diferencia entre un borracho diciendo tonterías y un cómico reside en el <strong>micrófono</strong>.</p><p>En el humor no hay límites. Siempre se ha dicho que el <strong>límite de la libertad de expresión</strong> lo marca el Código Penal. El problema es que los intérpretes de las leyes tienen, por lo general, muy poco sentido del humor, y menos en España. Creo que es más divertido reírse de los poderosos que de los débiles. Tampoco me agrada el humor soez, bruto, ni las gracias sobre defectos físicos. Es una manía personal.</p><p>Nunca me gustaron las profesiones que exigen <strong>disfrazarse</strong>: arzobispo (de Alcalá, sobre todo), cura raso, monja, médico, militar o juez. Es como si el peso del boato demandara labios prietos y una expresión de haberse tragado una escoba. A la gente que se da importancia hay que quitársela a carcajadas.</p><p>La clave estaría en el 15-M y en el pánico generado en el <em>establisment</em>, sobre todo el que ha hecho su fortuna en B y en canonjías por su cercanía al poder político. Para defenderse del asalto a los cielos, que era una metáfora, el Gobierno Rajoy promovió cambios legales, como la <em>Ley Mordaza</em> que, en manos de jueces y fiscales retrógrados, ha convertido la profesión de humorista en una<strong> actividad de alto riesgo</strong>.</p><p>Un tercio de los casos de terrorismo tratados por la Audiencia Nacional han estado relacionados con <a href="https://www.lasexta.com/programas/al-rojo-vivo/entrevistas/joaquim-bosch-parece-que-el-unico-terrorismo-que-se-investiga-tiene-que-ver-con-chistes_20170123588603f70cf26c6d5914f993.html" target="_blank">tuiteros, raperos y chistosos</a>. Esto ya sería un chiste en sí mismo. Se ha aplicado más el delito de exaltación del terrorismo, ahora que ETA dejó las armas, que cuando mataba. Esto más que un chiste, es una <strong>ofensa a las víctimas, y a la inteligencia</strong>.</p><p>La derecha española, que nunca fue especialmente liberal, ha sufrido una <strong>recaída de franquismo</strong> que les ha llevado a jalear en sus medios y en sus tribunas la persecución de cualquier salida de tono, aunque tenga gracia. El paroxismo fue la campaña contra Dani Mateo por sonarse los mocos (en una actuación; es decir que hacía que se sonaba) en la bandera. El Rey habló esta semana de la bandera de todos, que es la típica frase que se dice cuando es evidente que no. Hay muchos españoles que no se sienten identificados, más allá de los dos millones de independentistas catalanes.</p><p>Dani Mateo corrió un grave riesgo: limpiarse en un bandera cagada por los corruptos, los ladrones y los caraduras. Contra ellos no hay nada porque son ellos los que deciden <strong>qué es delito y qué no</strong>; y si no, los que alargan los tiempos procesales hasta que caduque, como en Murcia.</p><p>Querer procesar a Mateo por interpretar un texto, que han escrito los guionistas del programa, es como exigir la detención del actor que ha matado a <em>Hamlet</em> en la obra de William Shakespeare. Queridos niños ofendiditos: <strong>es tea-tro</strong>. Ficción.</p><p>Esto por el flanco de la derecha desmesurada y tramontana. En el de la izquierda, que ha decidido <strong>copiar el modelo</strong>, hubo esta semana un ataque de intensidad melodramática.</p><p>El caso es que el PP ha retuiteado un vídeo con un chiste sobre Pedro Sánchez. No me pareció tan malo, tenía su gracia. La izquierda socialista salió en tropel contra el PP por desear la muerte del presidente, incluso anunciaron que pasaban el asunto a la Fiscalía. ¿Somos <em>Je Suis Charlie</em> o tenemos días? ¿Tiene la izquierda socialista que reaccionar igual que la derecha retrógrada? El problema del PP no es cuando hace chistes, sino cuando <strong>habla en serio</strong>. Ahí es donde debería estar alerta la Fiscalía.</p><p>No es tan grave que un humorista bromee con la desaparición del presidente. Me parece mucho más grave llamarle golpista y decir que su gobierno es ilegal. Es grave porque atenta contra la Constitución con la que se <strong>llenan la boca</strong>. Pablo Casado no la ha leído, y si lo ha hecho no la ha entendido, tal vez porque pasó como correcaminos por la carrera de Derecho y no memorizó conceptos básicos.</p><p>Lo grave es el programa de Vox, o la burda escenificación (¡vaya chiste!) en Andalucía de la <strong>coalición de los perdedores</strong> (¿se decía así?) para llegar a lo previsto desde el primer momento. Habrá trío aunque solo salgan dos en la foto de la cama.</p><p>Un poco de Quevedo para cerrar este texto: “Todos los que parecen estúpidos, lo son y, además también lo son la <strong>mitad de los que no lo parecen</strong>”.</p><p>Feliz cuesta de enero.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Jan 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ramón Lobo]]></author>
      <media:title><![CDATA[Nunca fuimos Charlie, era una impostura]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Libertad de expresión,Pedro Sánchez,Charlie Hebdo,Pablo Casado]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Cuatro años del atentado a 'Charlie Hebdo': la revista invierte 1,5 millones  al año en su seguridad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/cuatro-anos-atentado-charlie-hebdo-revista-invierte-1-5-millones-ano-seguridad_1_1166026.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>La revista satírica francesa <strong>Charlie Hebdo dedica cada año 1,5 millones de euros a cuestiones de seguridad</strong><em>Charlie Hebdo</em>, según ha revelado su director, Riss, coincidiendo con el cuarto aniversario del <a href="https://www.infolibre.es/tags/temas/charlie_hebdo.html" target="_blank">atentado</a> que se cobró la vida de doce personas en la sede de la publicación, ha informado Europa Press. El 7 de enero de 2015, los hermanos Said y Chérif Kouachi, simpatizantes de Al Qaeda en la Península Arábiga (AQPA), entraron en la redacción y abrieron fuego a discreción como<strong> represalia por la publicación de caricaturas del profeta Mahoma</strong>.</p><p>El ataque, que marcó el inicio del año más complicado para Francia en materia de terrorismo, obligó a la revista a gastar <strong>"sumas enormes" de dinero para garantizar la seguridad de su personal</strong>, ha explicado Riss en una entrevista a Franceinfo. <strong>"Por año, son casi 1,5 millones de euros los que debemos gastarnos para garantizar la seguridad"</strong> tanto de oficinas como de personal, ha afirmado, para acto seguido lamentar que "en este momento" la revista no cuenta con ninguna ayuda del Estado.</p><p>La revista, que ha lanzado un número especial con motivo del aniversario, factura a la semana<strong> "alrededor de 30.000 ejemplares" </strong>en quioscos y <strong>cuenta con "casi 30.000 abonados"</strong>, pero el director ha advertido de que la situación financiera actual "no es viable". "Estamos en contacto con personas del Ministerio para poder mejorar", ha apuntado.</p><p>La muerte de los hermanos Kouachi ha complicado la investigación y la depuración de responsabilidades por el ataque contra <em>Charlie Hebdo</em>, pero en diciembre de 2018 fue detenido en Yibuti un terrorista, Peter Cherif, que habría colaborado con los autores materiales del atentado.</p><p>Los ministros del Interior, de Justicia y de Cultura, acompañados de la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, han asistido este lunes a tres ceremonias para recordar lo ocurrido hace cuatro años. En estos actos de homenaje a las víctimas se han desarollado con ceremonias sobrias y sin discurso.</p><p>Primero fueron al exterior de la que era la redacción de <em>Charlie Hebdo</em> el 7 de enero de 2015. Allí murieron once personas. <strong>Un mural recuerda ahora a las víctimas de la tragedia</strong>.</p><p>  </p><p>Luego acudieron al lugar, a pocos metros, donde los hermanos Kouachi<strong> mataron en su huida a un policía </strong>que acudía a la sede del semanario: la duodécima víctima mortal. Y por último, se desplazaron hasta el Hyper Cacher, donde actuó otro yihadista, Amedy Coulibaly. <strong>Cuatro personas fueron asesinadas</strong> antes de la intervención policial que acabó con la vida del terrorista.</p><p>Por su parte, el presidente francés, <strong>Emmanuel Macron</strong>, lanzó este lunes un mensaje en defensa de la libertad de expresión "Los que atacaron de forma cobarde <em>Charlie Hebdo</em> hace ya cuatro años luchaban contra la libertad de expresión, y por tanto contra la República. La República sigue aquí y la libertad de expresión es más fuerte que nunca. Nunca olvideremos a los que pagaron por eso con su vida", escribió en su cuenta de Twitter.</p><p>  </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Jan 2019 13:46:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
      <media:title><![CDATA[Cuatro años del atentado a 'Charlie Hebdo': la revista invierte 1,5 millones  al año en su seguridad]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Atentados terroristas,Periodismo,Terrorismo,Charlie Hebdo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que queda tras 'Charlie']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/queda-charlie_1_1157857.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ab1b9af6-23ad-4372-bdbf-335019594148_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que queda tras 'Charlie'"></p><p>Cuando debe bajar al quirófano para una intervención, Philippe Lançon ha tomado por costumbre "llegar con <strong>un libro escondido bajo las sábanas</strong>": lleva a bordo de la camilla las <em>Cartas a Milena</em>, donde Kafka da a su maravillosa amante las noticias de su miserable estado de salud. También le sucede el prepararse para una de las innumerables operaciones que debe sufrir releyendo, una vez más, el episodio de la muerte de la abuela del narrador en <em>En busca del tiempo perdido</em>: "Su descenso hacia la muerte hacía de ella prácticamente una compañera de habitación, estaba con ella en su cama, con su mirada ausente o en renuncia, cerca de la ventana que ella trataba de abrir para saltar. (...) Tenía la sensación de que la familiaridad no podría venir más que del silencio de los libros". Philippe Laçon es periodista y escritor, es <strong>una de las víctimas del atentado contra Charlie Hebdo</strong><em>Charlie Hebdo</em>. Su libro<em> El colgajo (Le lambeau)</em><a href="http://www.gallimard.fr/Catalogue/GALLIMARD/Blanche/Le-lambeau" target="_blank">Le lambeau</a>, editado en Francia por el sello Gallimard, regresa a la jornada del 7 de enero de 2015 y los largos meses de hospitalización que le siguieron. </p><p>El "colgajo" designa una herida en la carne, pero los libros son en este título el material de la vida. No hay nada metafórico aquí. Fue porque quería enseñar un libro de jazz a su compañero, el dibujante Cabu, que Lançon se demora algunos minutos de más en <em>Charlie Hebdo</em>: "Si no me hubiera parado para mostrárselo, habría salido dos minutos más temprano y me habría topado en la entrada o en la escalera, <strong>he hecho el cálculo cien veces</strong>, con los dos asesinos". Después del atentado, fue pensando en la neolengua de 1984, de George Orwell, como llega a nombrar el <strong>estado incierto</strong> en el que se encuentra durante sus primeros días en el hospital; encontrándose de nuevo con algunos versos de Raymond Queneau, es capaz de reírse suavemente. Gracias a la <em>Atalía</em> de Racine, logra dar forma al "<em>steak</em>" que ocupa la parte inferior de su rostro [Lançon recibió un disparo que le desgarró la mandíbula]. </p><p>  </p><p>Los libros son también para Lançon el medio para <strong>retomar el poder sobre su propia vida</strong>, una manera de escapar a su condición exclusiva de paciente. Permiten presumir ante las enfermeras que se atascan en los crucigramas con un "Madame Bovary en cuatro letras", o de hablar en pie de igualdad con la cirujana que le repara: "Me gustaba llevarla al terreno literario, el único en el que podía no sentirme dependiente y dominado. Cuando uno está tumbado y cubierto de cicatrices supurantes, siempre está bien hablar a los que te examinan de un escritor que te gusta". Esta supervivencia a través de los libros no es en ningún caso una actuación para la posteridad, y tampoco una demostración de fe. Es <strong>un impulso vital</strong>, para un hombre cuya valentía consiste en volver a escribir solo una semana después del atentado: "Aquel con el que fallaron los asesinos trabajaba, como aquellos que habían liquidado, en los periódicos. Era en los periódicos donde debía reaparecer". </p><p>Sin embargo, Philippe Lançon no cuenta una historia de salvación, ni siquiera a través de la literatura. Se sorprende al descubrir que se le imagina reparado de inmediato, retomando su vida de antes del atentado. Pero la vuelta atrás es inimaginable, los encuentros proustianos con el tiempo perdido son imposibles. <em>El colgajo</em> es el libro del <strong>"tiempo interrumpido"</strong>: "El tiempo del acontecimiento brutal es oscuro e infinito. No tiene límites". Esta vida violentada ya no tiene pasado, tampoco tiene horizonte: no habrá un final reconciliador, ninguna de las redenciones sospechosas que ofrecían algunos de los relatos sobre el atentado en la sala Bataclan. Aquí, los libros, la música o la pintura no prometen nada, <strong>ofrecen simplemente un mundo habitable </strong>a un hombre que vaga por el limbo, dudando aún entre los vivos y los muertos. Se tratará, para Lançon, con la asistencia del arte y de la amistad, de volver a entrar en el tiempo. </p><p><em>El colgajo</em> es la historia de ese trayecto, contada con toda la simplicidad del mundo, con la humildad cáustica del escritor profesional al que su herida ha vuelto temporalmente mudo: "A partir de ahora, cada palabra, cada frase me hace sentir su peso. Mi mandíbula destruida tenía pinta de metáfora y no había nada malo en eso". Los 20 capítulos del libro forman el <strong>relato cronológico</strong> de esos meses durante los cuales pasó de un lado al otro del "puente que el atentado hizo saltar por los aires". Hay <strong>un muerto y un superviviente</strong> en él: "No sé cuál de los dos escribe este libro". </p><p>Sus recuerdos pertenecen "a ese hombre que, bruscamente, se había desgajado de mí. Me convertí en el producto de una sustracción". La escritura no es una operación de reparación, o de metamorfosis, sino una manera de redoblar el desdoblamiento que el peligro mortal provocó. Cuando es tocado por varios disparos, Lançon da cuenta de esa sensación que evocan las víctimas de violencia, la de <strong>verse desde el exterior</strong>: "La voz de aquel que yo era todavía me dijo: 'Anda, nos han dado en la mano. Sin embargo, no sentimos nada'. Éramos dos, él y yo, él bajo mí más exactamente, yo levitando por encima, él dirigiéndose a mí desde abajo diciendo 'nosotros". </p><p>A este desdoblamiento responde el del <strong>escritor que cuenta su propia historia</strong>, que se hace narrador de su propia experiencia para lograr desatarse de ella, para no identificarse con ella. "Nunca había experimentado de esa manera la sentencia proustiana: la escritura era el producto de otro yo, un producto precisamente destinado a hacerme salir del estado en el que me encontraba, incluso cuando consistía en contar este estado". </p><p><strong>Frente a la violencia: el discurso y la experiencia</strong></p><p>El objeto de <em>El colgajo</em> es, por tanto, exclusivamente esta experiencia. De hecho, los otros supervivientes de Charlie apenas aparecen en el relato, que nos cuenta el afecto de padres y amigos, la inteligencia de los cuidadores, fragmentos de la vida de otros cuerpos destrozados recluidos en ese otro mundo que es el hospital. Es con ellos con quienes el escritor comparte una experiencia común, solo quiere dar cuenta de ella. Hay ahí, para el autor, una forma de no convertirse en el símbolo que el atentado ha hecho de él: <strong>la única comunidad en la que se reconoce es la del dolor</strong>. </p><p>No se tratará aquí a los hermanos Kouachi, autores del atentado, los análisis del ataque terrorista no serán evocados más que de forma fugaz y sobre un tono de incomodidad. Se concibe sin esfuerzo que un superviviente no tenga ninguna gana de detenerse en el acontecimiento del que fue víctima. "No siento ninguna cólera contra los hermanos K, sé que <strong>son producto de este mundo</strong>, pero simplemente no puedo explicarlos. Todo hombre que mata se resume en su acto y por los muertos que quedan tendidos en torno a mí. Mi experiencia, en este punto, desborda mi pensamiento". </p><p>Pero el libro proclama más ampliamente su desconfianza, hasta el punto de que no duda en meter todos los discursos en el mismo saco: "No soporto más los discursos antimusulmanes que los discursos promusulmanes. El problema no son los musulmanes, son los discursos: ¡<strong>que dejen en paz a los musulmanes</strong>!". Hay que decir que, a este respecto, la suerte de los hombres y mujeres presentes el 7 de enero de 2015 en <em>Charlie Hebdo </em>deja ver cierta ironía trágica: Lançon cuenta que cuando los hermanos Kouachi entran en el local del periódico para cometer <strong>una masacre en nombre del islam</strong>, interrumpen al caricaturista Tignous en plena diatriba sobre el abandono del que son víctimas los habitantes de las <em>banlieues</em>, "condenados a convertirse en lo que se hace de ellos, unos islamistas, unos locos". </p><p>No obstante, hay algo devastador en esta decisión obstinada de atenerse al relato del sufrimiento, a esta <strong>reducción a la herida</strong>. En las últimas páginas del libro, Lançon cuenta cómo fue invitado a dialogar con el escritor peruano Mario Vargas Llosa. "El atentado hacía de mí, en una conferencia, uno de sus interlocutores. No tenía ninguna idea ni información sobre la democracia y el terrorismo. Imagino que mi colgajo hablaba por mí". ¿El <em>colgajo </em>habla de ahora en adelante en nombre de Philippe Lançon? ¿Ha vencido la violencia? </p><p>Si desconfía de todo discurso de análisis, Lançon no deja, sin embargo, de fiarse de la literatura, de hacerla hablar. Hace de <strong>Sumisión, de Michel Houellebecq,</strong><em>Sumisión</em> el tope y el <em>running gag</em> trágico del libro: el atentado contra Charlie Hebdo tuvo lugar en la semana en la que salía la novela, que imagina una Francia sometida a un integrismo islamista tranquilo. A lo largo de <em>El colgajo</em>, la novela de Houellebecq surge a partir de algunas coincidencias, de conversaciones, y el autor mismo acabará por aparecer. Y <em>Sumisión </em>es objeto, en las primera páginas del libro, de una lectura. </p><p>En la fatal reunión de redacción del 7 de enero, Lançon emprende la defensa de la novela de Houellebecq. Está de mal humor porque los demás<strong> la atacan sin haberla leído</strong>. Se lanza entonces a hacer un "comentario de texto", una explicación que no implica su adhesión, pero que desarrolla las contradicciones de nuestro mundo: "Lo que Houellebecq atacaba casi sistemáticamente, esta todo por lo que Charlie había luchado en los años setenta. La sociedad libertaria, permisiva, igualitaria, feminista, antirracista. Su novela, ahí, estaba clara: el islamismo sin violencia, en el fondo, no estaba tan mal (...), nos deshacíamos al menos de<strong> la angustia de ser libres</strong>". Houellebecq, con su "ambigüedad eficaz", es quien "ha sabido <strong>dar forma al pánico contemporáneo</strong>", concluye Lançon. <em>El colgajo</em>, con su emotiva claridad, es el relato que sabe dar forma al dolor contemporáneo. </p><p>  <strong>Traducción: Clara Morales</strong></p><p><em>Lee el texto en francés</em></p><p><span id="doc_93520"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Apr 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Lise Wajeman (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Lo que queda tras 'Charlie']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Terrorismo,Cultura,Charlie Hebdo,Yihadismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué queda del espíritu 'Charlie Hebdo'?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/queda-espiritu-charlie-hebdo_1_1149509.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4ec4cb35-29ea-4e22-8984-a574fba57c24_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué queda del espíritu 'Charlie Hebdo'?"></p><p>“En lugar de una reflexión profunda sobre las bases de un contrato social renovado, menos normativo y más pragmático, se ha instalado la ideología. <em>Je suis Charlie</em> ha pasado a ser la <strong>etiqueta mágica </strong>que hacía bailar al son de los intereses, de sus combates de sus prejuicios; en resumen, una orden. Dicha orden, que restaba valor, como suele pasar en estos casos, al impulso inicial, variaba en función de quien echase mano al lema. Su objetivo era reagrupar tanto como excluir, reagrupar excluyendo…”.</p><p>La frase no es de un islamo-izquierdista o de un peligroso sociólogo que busca excusas en lugar de explicaciones, sino que puede leerse en un <a href="http://www.liberation.fr/france/2018/01/05/je-suis-charlie-ce-slogan-a-vite-cesse-de-me-convaincre_1620691" target="_blank">artículo</a> de Philippe Lançon, periodista en <em>Charlie Hebdo</em> y <em>Libération</em>, gravemente herido en la matanza perpetrada por los hermanos Kouachi, que diezmó la redacción del diario mártir hace menos de tres años.</p><p>Uno de esos <em>Je suis Charlie</em> venido a menos, un <em>Je suis Charlie </em>de advertencia fue el que se dejó oír en la jornada organizada, el pasado 6 de enero, por el colectivo laico Printemps Républicain, el Comité República y la LICRA y que llevaba por título <a href="http://www.toujourscharlie.fr/le-programme" target="_blank">Toujours Charlie ! De la mémoire au combat</a> [¡Siempre Charlie! De la memoria al combate]. Tal y como se encargó de sintetizar Élisabeth Badinter, en la intervención más aplaudida, “el trabajo de intimidación de los islamistas y de culpabilización de los izquierdistas ha tenido su efecto. Al apoyo inicial le siguió el “sí, pero”; una forma elegante de decir que <strong>ya no somos Charlie</strong>. A la pregunta de “¿se puede ser todavía <em>Charlie</em>?”, respondo por  tanto que sí, pero sobre todo que <em>debemos</em> ser <em>Charlie</em>”.</p><p>De modo que los asistentes a esta jornada repitieron la frase <em>Je suis Charlie</em> como un mantra, pero sin llegar a definirla en ningún momento. “Ser <em>Charlie</em>” ¿es llevar la memoria y el duelo de las víctimas de los atentados yihadistas que sacudieron a Francia en 2015? Por supuesto, pero ¿se puede entonces reivindicar “el derecho a dar testimonio de nuestro duelo y nuestro dolor como nos parezca”, como se reclamaba en esta <a href="http://www.meltingbook.com/toujourscharlie-seine-saint-denis-laissez-tranquilles/" target="_blank">tribuna</a>, sorprendidos de que la jornada se iniciase con un estigmatizador “seguir siendo <em>Charlie</em> en Seine-Saint-Denis”, con un programa que daba <strong>caza a los no Charlie</strong><em>no Charlie</em>, como se desprende de la presencia en esta jornada de la periodista Nathalie Saint Cricq, quien llegó a pedir “identificar y procesar a los que no son <em>Charlie</em>”?</p><p>¿<strong>Ser Charlie </strong><em>Charlie</em>es mostrar su solidaridad con un periódico cuando está amenazado a raíz de su portada sobre Tariq Ramadan o por Johny? Por supuesto, pero ¿<strong>ser Charlie</strong><em>Charlie</em> es, como dijo el redactor jefe de <em>Charlie Hebdo</em>, Gérard Biard, prohibirse “disertar sobre el buen gusto y los límites del humor”, incluso si es efectivamente bastante anormal “que en democracia, un periódico de opinión se vea obligado a vivir con protección y en donde la redacción se reúne tras unas puertas blindadas?”.</p><p>Dicho de otro modo, <strong>ser Charlie</strong><em> Charlie</em> es, por supuesto, defender la libertad de expresión, pero ¿es también hacer uso de esta libertad para criticar algunos de sus posicionamientos o de aquellos que instrumentalizan la carga simbólica del que es portador el periódico en beneficio de su propia agenda política? Y esta libertad de expresión ¿se aplica entonces también al humorista Yassine Bellatar, que ha <a href="https://beta.arretsurimages.net/articles/yassine-belattar-annonce-des-annulations-de-ses-spectacles-mais-les-billets-sont-toujours-en-vente" target="_blank">anulado</a> varias de sus actuaciones después de que <em>Marianne</em> publicara un perfil suyo que lo presentaba como el nuevo Dieudonné y antisemita por que su apoyo a Charlie no era incondicional?</p><p><strong>Ser Charlie</strong><em>Charlie</em> ¿es defender la laicidad? Por supuesto, pero ¿se habla de la neutralidad del Estado en materia religiosa tal y como recoge la ley de 1905 o del uso que puede hacerse de esta laicidad para estigmatizar a los ciudadanos musulmanes de Francia?</p><p><strong>Ser Charlie</strong><em>Charlie</em> ¿es aprobar la integralidad de la línea editorial del periódico satírico, aunque el filósofo y cronista de Europe 1 Raphaël Enthoven lograse el aplauso de los asistentes al afirmar que “lo que cuenta no es lo que se representa en <em>Charlie</em>, sino lo que <em>Charlie</em> representa” y que hay que diferenciar entre “defensa y adhesión”, ya que “cuando se dice <em>Je suis Charlie</em>, no se trata de decir 'Me suscribo a <em>Charlie</em>' o 'Apoyo todos los dibujos de <em>Charlie Hebdo</em>'”?</p><p>El único amago de respuesta a estas importantes cuestiones llegó con la presentación, a cargo del director de la empresa demascópica IFOP, Frédéric Dabi, de un sondeo sobre la cuestión. El sondeo, para el que se ha entrevistado a un millar de personas, pone de relieve que “tres años después de la masacre, <strong>los franceses siguen siendo Charlie,</strong><em>Charlie</em> pero que ese sentimiento se diluye con relación a enero de 2016”, estudio efectuado, hay que decirlo, tras los ataques del 13 de noviembre.</p><p>Para Dabi, el hecho de <strong>sentirse o no Charlie</strong><em>Charlie</em> “pone de manifiesto la existencia de dos Francias que se miran cara a cara: una Francia que va bien, que votó <em>sí</em> en el referéndum de 2005, que vive en las grandes ciudades, que se siente <em>Charlie</em>, y una Francia más joven, la de las categorías populares, periférica y rural, que se siente menos <em>Charlie</em>”. Entre los que no se sienten <em>Charlie</em>, cerca del 39%, además critican la línea editorial del diario satírico...</p><p>El panel monocolor que conformaban los participantes en la jornada parisina, y la ausencia de voces contrarias, no permitieron dar respuesta a todas esas preguntas, ahogadas como quedaron en el yoísmo, en las obligaciones y en la manera de apoderarse del espíritu de <em>Charlie</em>. Semejante panorama invitaba, al abandonar la sala, a formularse una pregunta muy infantil: ¿Dónde está <em>Charlie Hebdo</em>?</p><p><strong>“Reírse de sí mismo como condición para pensar en contra de uno mismo”</strong></p><p>Sea como fuere, la primera Francia a la que aludió Dabi fue la que llenó el sábado la sala parisina. Entre los presentes se encontraban <strong>Manuel Valls</strong> y <strong>Anne Hidalgo</strong>, entre otros, toda una señal a aquellos que "pensaban que el movimiento Printemps Republicain no superaría el invierno".</p><p>Porque la línea del movimiento Printemps Republicain, esa nebulosa surgida en la primavera de 2016, se situaba en el centro de esta jornada conmemorativa –aunque un momento para recordar a las víctimas de los Kouachi y de los Coulibaly – quedó en un segundo plano ante la necesidad de un “combate” cultural resumido en una palabra: la defensa de la laicidad. Así para Élisabeth Badinter, “mientras la ley de 1905 fue uno de los grandes combates del siglo XX, <strong>parte de la izquierda se ha convertido en cómplice</strong> más activa de los que buscan destruir esa misma laicidad. Se busca aniquilarla mediante el juego de adjetivos, debe ser abierta, positiva, calmada. Ver quién encuentra el adjetivo más simpático para distinguirse del otro, pero la laicidad no tiene necesidad de adjetivo ninguno”,</p><p>Conforme a la agenda y a las obsesiones del movimiento <strong>Printemps Republicain</strong>, en esta jornada homenaje se habló del velo, del islam, de la escuela, de los servicios públicos, de los territorios perdidos de la República, con muchos sobreentendidos y no pocos fantasmas, como cuando Élisabeth Badinter, una de las mujeres más poderosas de Francia, que va allí donde quiere estar, concluyó su intervención en estos términos: “Quiero agradecer a dos grandes cabeceras de la prensa que acompañan nuestro combate; el primero, el semanario Marianne y el segundo Le Figaro, de quien ignoro si siente o no devoción por Charlie, pero que ha abierto sus columnas a los abogados de la laicidad. Sin estos dos diarios, no se habría dejado oír nuestra voz”.</p><p>Si bien hay que escuchar la preocupación trasladada el sábado, y que podemos compartir todos, relativa a la fragilización de los valores republicanos y la amenaza yihadista, es legítimo dudar de que el combate contra la “estafa de la islamofobia”, parafraseando a Raphaël Enthoven, y la focalización unívoca sobre los defectos del islam puedan ser la respuesta adecuada contra el terrorismo. Y también es improbable que <strong>la laicidad</strong> pueda ser el único zócalo de la República, sin llevar aparejada la exigencia de igualdad, un término ausente en esta jornada, donde no se abordaron cuestiones sociales ni económicas, salvo en un momento puntual.</p><p>Si “ser Charlie”, parafraseando a la rabina Delphine Horvilleur, que parecía algo aislada en esta jornada, es saber “reírse de uno mismo, como condición para pensar contra sí mismo” o tomar la palabra a Raphaël Enthoven cuando decía paradójicamente que “ser Charlie” es “combatir por matices”, se trata de rechazar el frontismo, las falsas simetrías y las confusiones políticas en que, por desgracia, derivo esta jornada.</p><p>Éstas se pueden resumir en las palabras del periodista Brice Couturier, quien dijo que hay “una guerra cultural entre las filas laicas y republicanas y el islamo-izquierdismo, que es extremadamente poderoso y se infiltra en todas partes” o por las del periodista Alexis Lacroix, para quien existe “una batalla cultural. Hay un doble rasero con el que se presiona al universalismo republicano. Hay que resistir tanto a la <em>plenelización</em> como a la <em>buissonización</em> de los espíritus”, en alusión al fundador de Mediapart, Edwy Plenel, y a Patrick Buisson, ideólogo de <em>Valeurs actuelles</em> y de la fusión de las derechas.</p><p>Pero además de que no se protegen <strong>los valores republicanos</strong> caricaturizando como cómplices del islamismo a todos los que rechazan la estigmatización recurrente de los musulmanes de Francia, se alerta en contra de la buissonización de los espíritus invitando a la jornada a Pascal Bruckner, cuyas palabras se alinean sobre los combates de Valeurs actuelles y que anuló a última hora su participación en un coloquio en Budapest, organizado por el Gobierno húngaro para reflexionar sobre el futuro de Europa, junto al polémico Milo Yiannopoulos, la estrella del ala derecha americana, que preconiza un “separatismo” racial?</p><p>Definitivamente, algunos <strong>aprendices de brujo</strong> no salvarán el espíritu del 11 de enero tratando de imponer un improbable espacio político en alguna parte muy a la derecha de los escombros del socialismo francés. __________</p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p><span id="doc_99310"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Jan 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Joseph Confavreux (Mediapart), Mariola Moreno]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué queda del espíritu 'Charlie Hebdo'?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Terrorismo islamista,Charlie Hebdo,Yihadismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Charlie Hebdo' publica un especial en el segundo aniversario del atentado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/medios/charlie-hebdo-publica-especial-segundo-aniversario-atentado_1_1134705.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/908df637-bb98-491c-a079-20139235b5ec_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'Charlie Hebdo' publica un especial en el segundo aniversario del atentado"></p><p>El semanario satírico francés <a href="https://charliehebdo.fr/" target="_blank">Charlie Hebdo</a> ha publicado este miércoles un número especial, justo cuando se cumple el <a href="http://www.infolibre.es/noticias/mundo/2015/01/07/al_menos_once_muertos_tiroteo_sede_charlie_hebdo_periodico_frances_26326_1022.html" target="_blank">segundo aniversario del atentado terrorista</a> perpetrado contra su redacción en París, que acabó con la vida de más de una decena de personas, entre ellas, su director y algunos de sus dibujantes, según ha informado Europa Press.</p><p><strong>2017, por fin el final del túnel</strong> es, según informa el diario francés <a href="http://www.leparisien.fr/" target="_blank">Le Parisien</a>, el titular que encabeza una portada de fondo rojo, en la que aparece un personaje sonriente, mirando a través del largo cañón de un arma empuñada por otro hombre, con abundante barba negra y vestimenta blanca.</p><p>La satírica portada del número 1276 está firmada por el diseñador Foolz, miembro de la nueva generación que dibuja las páginas de la publicación francesa, después de la pérdida de varios de sus históricos dibujantes a manos del terror.</p><p>La revista satírica lanzó en enero de 2016 una edición especial con motivo del <a href="http://www.infolibre.es/noticias/mundo/2016/01/04/primer_aniversario_matanza_charlie_hebdo_quot_asesino_sigue_suelto_quot_42960_1022.html" target="_blank">primer aniversario del atentado yihadista</a>. En la portada, la revista, fiel a su espíritu polémico, señalaba a <strong>Dios como responsable de los atentados.</strong></p><p><em>Un año después, el asesino sigue libre</em>, rezaba el titular, junto al que aparecía una caricatura de Dios huyendo con el triángulo sobre la cabeza, las manos manchadas de sangre, un fusil a la espalda y con expresión enfadada.</p><p>El <strong>7 de enero de 2015</strong>, los asaltantes armados con Kalashnikov entraron en la sede de la revista y abrieron fuego contra los presentes. En las oficinas se estaba celebrando una reunión de la redacción, de ahí que entre los fallecidos se encontrara su director, el dibujante Charb, así como varios de sus principales dibujantes (Riss, Cabu y Wolinski).</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Jan 2017 16:50:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA['Charlie Hebdo' publica un especial en el segundo aniversario del atentado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Atentados terroristas,Revistas,Charlie Hebdo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Amatrice (Italia) denuncia al semanario ‘Charlie Hebdo’ por una viñeta satírica publicada tras el terremoto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/amatrice-italia-denuncia-semanario-charlie-hebdo-vineta-satirica-publicada-terremoto_1_1130395.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b832b020-5444-4fad-bd37-0777c322d8cc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Amatrice (Italia) denuncia al semanario ‘Charlie Hebdo’ por una viñeta satírica publicada tras el terremoto"></p><p>La localidad italiana de Amatrice presentó este lunes 12 de septiembre una<strong> denuncia contra el semanario francés Charlie Hebdo</strong><em>Charlie Hebdo</em> por la viñeta satírica publicada tras el terremoto, en la que <strong>se compara a tres víctimas del seísmo con distintos platos</strong><a href="http://www.infolibre.es/noticias/mundo/2016/08/24/un_terremoto_centro_italia_deja_muertos_53847_1022.html" target="_blank">seísmo</a> de pasta típicos del país, según informó el <a href="http://www.corriere.it/cronache/16_settembre_02/terremoto-all-italiana-vignetta-scandalo-charlie-hebdo-2be8fb84-70f4-11e6-82b3-437d6c137c18.shtml" target="_blank"><em>Corriere della Sera</em></a>.</p><p>Así, el representante legal del municipio, el abogado Mario Cicchetti, presentó la querella ante la Fiscalía del Tribunal de la ciudad de Rieti y tachó la viñeta de "<strong>insulto espantoso</strong>", según informó Europa Press.</p><p>En este sentido, el letrado reconoció que la crítica –también en forma de sátira– es un derecho "inviolable" en Italia y en Francia, pero defendió que no todo puede ser sátira y la viñeta "<strong>ofende la memoria de todas las víctimas</strong> del terremoto, las personas que han sobrevivido y la ciudad de Amatrice".</p><p>La revista satírica <a href="https://charliehebdo.fr/" target="_blank"><em>Charlie Hebdo</em></a> publicó a principios del mes de septiembre la citada viñeta sobre el terremoto que sacudió el centro de Italia, lo que <strong>indignó tanto a ciudadanos como a políticos</strong> italianos.</p><p>La ciudadanía mostró su rechazo a través de la red social Twitter con el hashtag <a href="https://twitter.com/search?q=%23JeNeSuisPasCharlie&src=tyah" target="_blank">#jenesuispascharlie</a> (yo no soy charlie), una <strong>variación de la etiqueta </strong>que se utilizó en la red social tras el atentado perpetrado por el Daesh en enero de 2015 (#jesuischarlie) y que se creó para apoyar a la publicación en aquel momento.</p><p>En el dibujo que molestó a Italia, titulado <strong>Seísmo a la italiana</strong>, <strong>aparecen varias víctimas del terremoto</strong> de 6 puntos de magnitud, que el pasado 24 de agosto dejó 267 fallecidos y cientos de heridos. En concreto, representa a un herido ensangrentado bajo el título Penne con salsa de tomate, a otro bajo el nombre Penne gratinados y a un grupo de personas bajo los escombros con el cartel Lasaña.</p><p>Los comentarios de rechazo en las redes sociales no se hicieron esperar, convirtiéndose en Italia en trending topic y tachando la viñeta de "vergonzosa", "lamentable" o de "burla". "<strong>¿Libertad de expresión hasta qué punto?</strong>", se preguntaron algunos.</p><p>Por su parte, el alcalde de Amatrice, Sergio Pirozzi, pidió respeto para los muertos en el terremoto. "¡Pero cómo se va a hacer una viñeta sobre los muertos! Sobre las desgracias no se hace sátira", advirtió, según el diario italiano <a href="http://www.repubblica.it/cronaca/2016/09/12/news/terremoto_amatrice_querela_charlie_hebdo-147611208/" target="_blank"><em>La Repubblica</em></a>, al tiempo que se mostró convencido de que "esta sátira embarazosa <strong>no responde al verdadero sentimiento de los franceses</strong>".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Sep 2016 16:06:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Italia,Justicia,Querellas,Charlie Hebdo]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Envían a prisión al acusado de vender armas al yihadista que atentó en un super judío en París]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/envian-prision-acusado-vender-armas-yihadista-atento-super-judio-paris_1_1125023.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/20b22c79-bf9b-462d-9bc8-1d92c8c5c6c2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Envían a prisión al acusado de vender armas al yihadista que atentó en un super judío en París"></p><p>El juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco ha decretado el<strong> ingreso en prisión incondicional de Antoine Denevi</strong>, que ha sido detenido este martes en el municipio malagueño de El Rincón de la Victoria y <strong>ha accedido a ser entregado a Francia,</strong> donde está acusado de vender armas al terrorista Amedy Coulibaly, autor del asalto a un supermercado <em>kosher</em> de París en enero de 2015, dos días después de los atentados contra la revista satírica <em>Charlie Hebdo.</em></p><p>El magistrado ha adoptado esta medida cautelar mientras se tramita la orden europea de detención y entrega (OEDE) cursada por el país vecino, tras una comparecencia celebrada este miércoles en la que el acusado<strong> ha negado haber vendido armas a yihadistas</strong> y ha aceptado ser enviado a territorio galo.</p><p>La Fiscalía ha mostrado su conformidad con la entrega una vez se constate que la Audiencia Nacional no es competente sobre estos hechos y <strong>nuestro país no tiene abierta una investigación sobre estos hechos.</strong> Denevi está reclamado por delitos de tráfico de armas y pertenencia a organización criminal.</p><p>Según ha explicado Interior en una nota de prensa, la detención ha sido practicada por agentes de la Comisaría General de Información de la Policía Nacional conjuntamente con la <strong>Policía Judicial francesa</strong> y en colaboración con la Brigada Provincial de Información de la Policía Nacional de Málaga.</p><p>Denevi, traficante de armas de nacionalidad francesa, tiene 27 años y nació en Sainte Catherine, Departamento de Paso de Calais (Francia). Sobre él pesaba una Orden Europea de Detención y Entrega (OEDE) emitida por las autoridades judiciales francesas, tras ser identificado como<strong> el responsable de la red de tráfico de armas que aprovisionó al terrorista Coulibaly.</strong></p><p>El traficante de armas detenido abandonó el país vecino semanas después de los atentados de París para eludir la acción policial, y se instaló en la provincia de Málaga desde donde<strong> continuaba con sus actividades ilícitas haciendo uso de una documentación falsa.</strong> Sus actividades estaban relacionadas con individuos de origen serbio, quienes podrían haber facilitado su acceso a armas y municiones, precisa el comunicado.</p><p>En el registro domiciliario han sido intervenidos diferentes documentos falsos utilizados por el detenido, un pasaporte europeo válido de otra persona, así como numerosos efectos informáticos que están siendo estudiados. Los agentes <strong>han detenido a dos personas más de nacionalidad serbia y montenegrina.</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Apr 2016 14:17:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <title><![CDATA[‘Charlie Hebdo’ dedica una polémica portada a los atentados de Bruselas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/charlie-hebdo-dedica-polemica-portada-atentados-bruselas_1_1124425.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/62c90de6-7e87-4a7c-b114-811ed11dc30f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Charlie Hebdo’ dedica una polémica portada a los atentados de Bruselas"></p><p>La revista satírica francesa <a href="https://charliehebdo.fr/" target="_blank">Charlie Hebdo</a> dedicó la portada de su último número a los recientes atentados de Bruselas, con una polémica ilustración en la que aparecen <strong>partes de cuerpos</strong> junto al cantante belga <strong>Stromae</strong>.</p><p>El artista pregunta "Papá, dónde estás", en alusión a una <a href="https://www.youtube.com/watch?v=oiKj0Z_Xnjc" target="_blank">popular canción</a> dedicada a su padre, fallecido en el genocidio de Ruanda de 1994. Varios miembros cercenados responden "aquí", con la bandera de Bélgica como telón de fondo, informa Europa Press.</p><p>El dibujo, firmado por Riss, generó <strong>reacciones de todo tipo</strong> en la prensa belga, así como en las redes sociales. Las opiniones se dividen entre quienes defienden el humor como respuesta a la barbarie y quienes consideran de mal gusto la ilustración.</p><p>Las oficinas de <em>Charlie Hebdo</em> en París fueron <a href="http://www.infolibre.es/noticias/mundo/2016/01/04/primer_aniversario_matanza_charlie_hebdo_quot_asesino_sigue_suelto_quot_42960_1022.html" target="_blank">objetivo de un ataque</a> en enero de 2015. Los hermanos Said y Chérif Kouachi, vinculados a Al Qaeda en la Península Arábiga (AQPA), irrumpieron en el edificio y mataron a tiros a doce personas.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Mar 2016 15:49:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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