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    <title><![CDATA[infoLibre - Guerra Bosnia]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/guerra-bosnia/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Guerra Bosnia]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright infoLibre]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Investigado un hombre en Italia por los 'Safari de la muerte' durante el sitio de Sarajevo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/investigado-hombre-italia-safari-muerte-durante-sitio-sarajevo_1_2139897.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c764197b-8a5e-4ee1-890b-68369bd73d96_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Investigado un hombre en Italia por los 'Safari de la muerte' durante el sitio de Sarajevo"></p><p>La Fiscalía de la ciudad italiana de Milán investiga a <strong>un hombre de 80 años</strong> por haber supuestamente participado en unos viajes organizados para disparar a las personas asediadas en Sarajevo durante <a href="https://www.infolibre.es/internacional/bosnia-herzegovina-ejemplo-neocolonia-europea-pleno-siglo-xxi_1_2113747.html" target="_blank" >la guerra de Bosnia</a> en los años 90 del siglo pasado. Se trata de un camionero jubilado natural de la provincia de Pordenone (norte de Italia), según avanzan los medios locales.</p><p>El escritor que denunció estos supuestos hechos, <strong>Ezio Gavazzeni</strong>, ha asegurado a EFE que el fiscal Alessandro Gobbis ha identificado a este primer investigado y le ha citado a declarar el próximo lunes, precisando que esto no implica necesariamente su culpabilidad.</p><p>El pasado noviembre la Fiscalía de Milán, dirigida por <strong>Marcello Viola</strong>, empezó una investigación, a raíz de las pesquisas de Gavazzeni, sobre supuestos viajes de italianos<strong> para disparar</strong> a hombres, mujeres y niños asediados <strong>entre 1992 y 1995 </strong>en Sarajevo. Su tesis es que durante el trágico sitio de esa ciudad, que atrapó a miles de civiles durante casi cuatro años bajo el fuego de la artillería serbobosnia, algunos italianos y de otros países se sumaron a los asediadores para<strong> disparar por mero ocio</strong>, apostados como francotiradores en las colinas alrededor de Sarajevo.</p><p>La "caza de civiles" en Sarajevo por <strong>millonarios extranjeros</strong> había sido denunciada en otras ocasiones en el pasado. El documental <em><strong>Sarajevo Safari</strong></em> (2022) del director esloveno Miran Zupancic sostiene que estos "cazadores" procedían de Italia, Estados Unidos o Rusia aunque no aporta nombres.</p><p>En noviembre de 2022 la Fiscalía de Bosnia-Herzegovina se abrió a analizar las informaciones de esta película tras una denuncia interpuesta por la entonces alcaldesa de Sarajevo, <strong>Bengamina Karic</strong>. El delito ahora barajado por la Fiscalía de Milán es el de <strong>homicidio múltiple </strong>con los agravantes de "motivos abyectos" y "crueldad", lo que hace que estos hechos no puedan prescribir.</p><p>Gavazzeni, que publicará un libro <strong>sobre sus indagaciones </strong>el 15 de marzo, ha vaticinado nuevos investigados en el futuro: "Se que mucha gente no está durmiendo bien por la noche", afirma. Los bombardeos y los disparos de francotiradores durante el asedio de la capital bosnia, uno de los más prolongados de la historia reciente, mataron a <strong>más de 11.000 civiles</strong>.</p><p>El pasado noviembre, tras conocerse la investigación en Italia, un exgeneral de brigada bosnio, Edin Subasic, <strong>confirmó</strong> que italianos adinerados participaron en cacerías humanas en el sitio de Sarajevo.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Feb 2026 18:16:17 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Bosnia Herzegovina,Guerra Bosnia,Italia]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Bosnia y Herzegovina, un ejemplo de neocolonia europea en pleno siglo XXI]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/bosnia-herzegovina-ejemplo-neocolonia-europea-pleno-siglo-xxi_1_2113747.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/fc352151-c3a3-407b-b96c-2d7ad5e5d78c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Bosnia y Herzegovina, un ejemplo de neocolonia europea en pleno siglo XXI"></p><p>En diciembre de 1995 aconteció en Estados Unidos el principio del fin de <a href="https://www.infolibre.es/temas/guerra-bosnia/" target="_blank" >la guerra bosnia</a>. La firma de los Acuerdos de Dayton permitió que finalizase el violento conflicto que durante los últimos tres años había asediado al país -y especialmente a su capital, Sarajevo- durante el desmembramiento de la Antigua Yugoslavia. Sin embargo, treinta años después de aquel tratado, y pese a la gran cobertura internacional que tuvo, Bosnia y Herzegovina <strong>sigue sin ser un país independizado</strong>.  </p><p>Tras los acuerdos, se integraron en <a href="https://www.infolibre.es/temas/bosnia-herzegovina/" target="_blank" >la nación balcánica</a> dos entidades políticas muy diferentes entre sí: la República Srpska (o República Serbia de Bosnia) y la Federación de Bosnia y Herzegovina. Los territorios, enfrentados durante la guerra, no vivieron ningún proceso de estabilización ni reconciliación, sino que fueron unidos “a la fuerza” en el país americano. Por tanto, la tensión sigue protagonizando la vida social y política bosnia, lo que se traduce en una inestabilidad que<strong> imposibilita el crecimiento</strong> del país.</p><p>Además, debido a estos acuerdos, Bosnia no elige a su máxima autoridad política, sino que esta tarea está a cargo de la <a href="https://www.infolibre.es/temas/union-europea/" target="_blank" >Unión Europea</a> desde 1995. La figura del Alto Representante Internacional tiene, entre sus amplias competencias, lo que se conoce como “poderes de Bonn”, esto es <strong>imponer y modificar leyes</strong> o despedir a cargos elegidos sin necesidad de contar con el visto bueno de la población o del Gobierno de la nación. “Es un agente extranjero al frente de un país, impuesto por la comunidad internacional, que no responde ante ningún poder democrático. No tiene que rendir cuentas ante nadie.”, asegura el periodista e historiador Sergio Rabinal. </p><p>Rabinal, experto en la Antigua Yugoslavia, cuenta a <strong>infoLibre</strong> que todos los tutores que ha tenido el país han sido <a href="https://www.infolibre.es/temas/alemania/" target="_blank" >alemanes</a> o austríacos. El actual, el conservador alemán Christian Schmidt, “ha generado una crisis política y legal con la República Srpska por su uso de los poderes de Bonn”. El pasado mes, el vicepresidente del Consejo de Ministros y Ministro de Comercio Exterior y Relaciones Económicas del país balcánico, Staša Košarac, envió a Schmidt <strong>un</strong> <strong>casco de las SS nazis</strong> junto a una carta titulada <em>Carta al ocupante</em>. El “regalo” rezaba: "Es hora de que te marches de este país al que nunca debiste haber venido", firmaba Košarac, vinculado a la parte serbia. Esta parte del país ha mostrado su rechazo a la presencia extranjera desde su imposición treinta años atrás. </p><p>La República Srpska, que se autodenomina Estado <strong>independiente</strong> y que lleva años luchando por serlo de manera legal, ha sido incapaz de conseguirlo por la negativa de la máxima autoridad alemana. </p><p>Lo que parecería una buena solución para finalizar con estas tensiones políticas, y que permitiría cumplir la función principal de “implementar la paz y la estabilidad” de este máximo cargo, choca con <strong>los intereses económicos</strong> que la UE, y especialmente Alemania, tiene en el territorio.  “A Alemania, como una potencia postindustrial, le interesan las minas. Sobre todo las explotaciones de litio. Y aquí está la clave, estas supuestas explotaciones <strong>están en la zona serbia</strong>, la zona de la República Srpska”, asegura Rabinal.</p><p>Además, el negocio del sector automovilístico también está en juego. La débil economía bosnia basa <strong>la mayoría de sus exportaciones</strong> en productos como chasis, carrocerías, motores, asientos, etc. para Alemania, país que lidera el puesto de venta de coches en Europa por su popularizada calidad. Los aranceles que el país de la UE impone para este tipo de productos es del 0%, mientras que para frutas, verduras y otros alimentos <a href="https://oec.world/es/profile/bilateral-country/deu/partner/bih" target="_blank">llega a ser del 15%</a>.</p><p>Pese a su importante aportación al mundo automovilístico, la capital del país es <a href="https://es.euronews.com/my-europe/2024/12/20/sarajevo-se-convierte-en-la-tercera-ciudad-mas-contaminada-del-mundo" target="_blank">una de las ciudades más contaminadas del mundo</a> por el uso de coches antiguos y los recursos como la quema de carbón o madera para soportar el frío invierno. "Nadie está tomando medidas", aseguraba una vecina, entrevistada por el medio <em>Euronews</em>, y advertía de los graves problemas de salud que provoca en el país. En 2024, el país tutorizado por la UE ocupó el puesto <a href="https://datosmacro.expansion.com/paises/bosnia-herzegovina" target="_blank">91 de 196</a> en el ranking de PIB per cápita, lo que indica un nivel de pobreza considerable.</p><p>El país balcánico, sobre todo la subdivisión de la Federación de Bosnia y Herzegovina, está alineado, sin embargo, con los intereses de la UE y lleva años <strong>solicitando su anexión</strong> a la misma. Desde la invasión rusa de <a href="https://www.infolibre.es/temas/ucrania/" target="_blank" >Ucrania</a> ha aumentado esa demanda por el miedo a su vecina Serbia y a la propia República Srpska, antiguos enemigos durante la guerra y posicionados políticamente con China y Rusia. La UE, por su parte, sigue denegando el acceso al país, aunque en 2024 rebajó sus exigencias de entrada. “Es más una motivación política que un proyecto”, asegura Rabinal. </p><p>Bosnia es parte de la llamada “ruta de los Balcanes Occidentales”, una de las principales <a href="https://www.infolibre.es/mediapart/ruta-balcanes-pesadilla-migratoria-emergen-mafias-trafican-personas_1_2113694.html" target="_blank"><strong>rutas migratorias</strong></a><strong> </strong>para personas que intentan llegar a Europa. Su frontera con Croacia, miembro de la UE, provoca que la escalada de violencia contra las personas migrantes para impedir su entrada sea alentada desde Bruselas, con la presencia de <a href="https://www.consilium.europa.eu/es/policies/western-balkans-route/" target="_blank">agencias propias como Frontex</a>, una empresa de “seguridad fronteriza” conocida por vulnerar con frecuencia los derechos humanos. </p><p>Las organizaciones humanitarias en el terreno han documentado “devoluciones en caliente, violencia física y sexual, encarcelamiento, robo e intimidación” o incluso “psicotrópicos en las comidas en los centros de internamiento”, tal y como <a href="https://www.elsaltodiario.com/fronteras/ruta-balcanes-violencia-fronteriza-europea#" target="_blank">publicó </a><a href="https://www.elsaltodiario.com/fronteras/ruta-balcanes-violencia-fronteriza-europea#" target="_blank"><em>El Salto</em></a>. Una de ellas es el movimiento <strong>No Name Kitchen</strong>, que trabaja exclusivamente en las zonas fronterizas de los Balcanes y el Mediterráneo, brindando ayuda humanitaria a refugiados frente a los abusos cometidos indirectamente desde las instituciones. <a href="https://bloodyborders.org/" target="_blank">Los testimonios que recogen</a> son abundantes.</p><p>El país americano no solo sirvió de anfitrión para la firma de los Acuerdos de Dayton, sino que su influencia continúa presente junto a la de la Unión Europea en <strong>las decisiones políticas </strong>del país balcánico. </p><p>En 2024, el entonces presidente de la República Srpska Milorad Dodik anunció que comenzaría los trabajos para redactar un acuerdo de desvinculación pacífica para integrar el territorio en la vecina Serbia. La respuesta internacional fue rápida. <a href="https://www.descifrandolaguerra.es/bosnia-y-herzegovina-una-solucion-de-dos-estados/" target="_blank">Estados Unidos comunicó</a>: "Es una acción peligrosa, irresponsable y anti-Dayton, que pone en riesgo la integridad territorial, la soberanía y el carácter multiétnico de Bosnia y Herzegovina. Estos son <strong>intereses clave de Estados Unidos</strong>. Estados Unidos los defenderá y protegerá, entre otras cosas, pidiendo cuentas a quienes los exponen a riesgos". Dodik fue sentenciado a un año de prisión y a seis de inhabilitación para el ejercicio de cargos públicos por desacato al alto representante.</p><p>La propuesta del entonces presidente respondía a una petición generalizada del autodenominado Estado independiente, que, con ideología ultranacionalista serbia, también está alineada geopolíticamente con China y Rusia. Este hecho es uno de los principales intereses que tiene la UE, y por extensión, EEUU, para incorporar a Bosnia en los 27. “El principal interés que puede tener la UE en incorporar a Bosnia puede ser avanzar posiciones geográficas e intentar<strong> limitar la posible influencia</strong> que pueda tener Rusia”, afirma Rabinal.</p><p>El experto asegura que otra de las imposiciones de los Acuerdos de Dayton es la posibilidad que tiene <a href="https://www.infolibre.es/temas/otan/" target="_blank" >la OTAN</a> de intervenir militarmente el país, usando su “fuerza de estabilización” si no se cumplen estos acuerdos: “Es <strong>una anomalía gigantesca</strong> dentro del buen funcionamiento democrático de un país treinta años después de que haya terminado el conflicto”, concluye Rabinal.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Dec 2025 05:01:03 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alba Meseguer Alacid]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Bosnia Herzegovina,Guerra Bosnia,Alemania,Migraciones,Guerra de los Balcanes,Estados Unidos]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[La Agrupación Europeísta presenta el ciclo 'Guerra y Paz' para analizar el nuevo orden mundial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/agrupacion-europeista-presenta-ciclo-guerra-paz-hegemonias-quebradas-hegemonias-ascendentes_1_2089036.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d15bff73-2455-4490-8dd5-95c3dc202e8a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Agrupación Europeísta presenta el ciclo 'Guerra y Paz' para analizar el nuevo orden mundial"></p><p>La Agrupación Europeísta presenta el <a href="https://ateneodemadrid.com/evento/ciclo-guerra-y-paz/"  ><em>Ciclo Guerra y Paz</em></a><em>. Hegemonías quebradas, hegemonías ascendentes, </em>en el que pretenden poner luz sobre el orden geopolítico actual.  Después de una primera jornada, dedicada al arte de la guerra y la lucha por la paz, está convocado un nuevo encuentro, que se dividirá en <strong>dos sesiones, las del 3 y el 24 de noviembre</strong>, en las que se analizará el escenario geopolítico mundial, para definir las relaciones internacionales que se están dando a día de hoy, marcadas por la guerra o los desacuerdos comerciales entre las grandes potencias. Lo que marca estas jornadas, en palabras de <a href="https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/rey-doctrina-mota-derecho-ciudadania_129_1576973.html"  ><strong>José Sanroma Aldea</strong></a>, también miembro de la Sociedad de Amigos de <strong>infoLibre</strong> e histórico dirigente de la ORT, es “el derecho a saber de la ciudadanía”.</p><p>Este nuevo ciclo se da con el apoyo de las Secciones del Ateneo y el RIE, cuyo presidente intervendrá en el Ciclo. Entre ambas sesiones se preguntarán si <strong>habrá una transición pacífica a un orden normativo multilateral pluripolar</strong> <strong>que se acate y que se cumpla.</strong> Ante esta incógnita, Sanroma asegura que lo que pretenden es descifrar cómo se están relacionando estos dos factores, la guerra y la paz, y cómo parece que esta relación avanza en nuestros días. </p><p>En el ciclo intervendrán Georgina Higueras, periodista y escritora experta en Relaciones Internacionales y Asia; Julio Rodríguez, ex Jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD) y Jesús Nuñez, experto en geopolítica, economista  y columnista en infoLibre, con Isadora Barrado como moderadora. El primer encuentro tendrá lugar en la Sala Pérez Galdos a las 18:30 de este lunes.</p><p>Sanroma fundó junto a varias personas más este grupo para contribuir a mejorar la calidad del debate público, con información de calidad y plural. Lo hicieron en el Ateneo de Madrid, como símbolo de “la necesidad que tiene la cultura política de los españoles de darse arraigo y continuidad”. Lo que ven ahora es que su fundación tiene incluso más sentido. “Tanto la <strong>información pública como el debate político</strong> <strong>han seguido degradándose</strong> y al mismo tiempo las cuestiones claves de nuestro presente son más trascendentales”, asegura Sanroma. </p><p>Con estas jornadas quieren poner el foco en cómo la ciudadanía se relaciona con estos dos fenómenos. Si se informara correctamente y verazmente de ellos, la sociedad española <strong>no estaría tan dividida como se encuentra ahora</strong>, explica Sanroma. También asegura que “probablemente una enorme mayoría apoyaría las dinámicas de paz si pudiera aprender cómo hacerlo”. Sanroma relaciona esto con el derecho a saber, que presenta como “antídoto de la ignorancia ante el peligro” o a las mentiras que acompañan a las guerras.</p><p>“Derecho a saber es el derecho a que cada episodio hecho noticia se interprete por los medios de comunicación, en su contexto, en sus antecedentes, en sus previsibles consecuencias”, asegura Sanroma.</p><p>El ciclo presentará “docenas de interrogantes”. Se hablará de la neutralidad que para Sanroma está representada entre dos potencias, <a href="https://www.infolibre.es/internacional/prevista-reunion-trump-xi-corea-aranceles-tiktok-taiwan-fentanilo_1_2088047.html"  >EEUU y China</a> y “la parte del mundo que no son estos dos colosos modernos es más grande”, por ello es importante “reflexionar hoy sobre las posibilidades de la neutralidad”, que no puede ser contestada “con la simple amenaza del aniquilamiento”.</p><p>Durante el ciclo también estará presente la Unión Europea, “Europa es un actor importante en el mundo y debe serlo aún más. La Unión Europea está abocada a ser un actor global”, estas eran las palabras de Javier Solana como Alto Representante de la UE, recuerda Sanroma, que asegura que la pregunta que hay que hacerle hoy a la Unión Europea es “si es una <strong>potencia políticamente autónoma de Estados Unidos</strong> o si es una potencia políticamente subordinada a Estados Unidos”. </p><p>Otra de las sesiones, fuera de esa dicotomía entre Guerra y Paz, será la del <strong>15 de diciembre y versará sobre la memoria e historia de la guerra</strong> y del derecho internacional humanitario. “No iremos muy atrás en el tiempo ni muy lejos en el espacio”, avisa Sanroma, porque con “las guerras balcánicas, las caucásicas y las libradas en Oriente Medio”, ya hay materia suficiente.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Oct 2025 11:33:53 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Eva Rodríguez]]></author>
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      <title><![CDATA[Srebrenica, la ciudad que solo cobra vida en los aniversarios del genocidio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/srebrenica-ciudad-cobra-vida-aniversarios-genocidio_1_2030027.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5b595fa6-dd0c-43a8-bd09-44e561a74b8d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Srebrenica, la ciudad que solo cobra vida en los aniversarios del genocidio"></p><p>En las verdes colinas, miles de <em>nishan</em>, las estelas blancas musulmanas, dan testimonio de la magnitud de la masacre que tuvo lugar hace tres décadas en esas tierras onduladas del este de Bosnia-Herzegovina, muy cerca de Serbia. El memorial y cementerio de Potočari, inaugurado a principios de la década de 2000, se encuentra frente al antiguo cuartel general del <em>Dutchbat</em>, que se había instalado en este suburbio industrial, a la entrada norte de Srebrenica.</p><p><strong>El </strong><em><strong>Dutchbat</strong></em><strong>, batallón de cascos azules neerlandeses, tenía la misión de proteger la “zona de seguridad”</strong> proclamada en la primavera de 1993 por las Naciones Unidas. En aquella época, decenas de miles de refugiados que huían de la limpieza étnica llevada a cabo por los serbios en el este de Bosnia-Herzegovina habían encontrado refugio en ese enclave bosnio.</p><p>Sin embargo, <strong>el 7 de julio de 1995, esos “soldados de paz” fueron tomados por sorpresa por un ataque masivo de la VRS</strong>, el Ejército de los Serbios de Bosnia, comandado por Ratko Mladić. No tenían medios para oponerse <strong>y, a pesar de sus repetidas llamadas al cuartel general de la Forpronu,</strong> la Fuerza de Protección de la ONU, comandada por el general francés Bernard Janvier, <strong>no recibieron ni instrucciones ni refuerzos</strong> y asistieron, impotentes, a la caída de Srebrenica cuatro días después.</p><p>El 11 de julio, unas 30.000 personas se dirigen al campamento del <em>Dutchbat,</em> con la esperanza de encontrar ayuda de los cascos azules. Un esfuerzo inútil: <strong>Ratko Mladić y sus hombres proceden, ante las cámaras de todo el mundo, a separar a las mujeres, los niños, los ancianos y “los hombres en edad de combatir”</strong>. Según el balance oficial, fueron ejecutados un total de 8.372 bosnios cuyos nombres figuran grabados en mármol a la entrada del memorial de Potočari. Más de mil siguen desaparecidos y las posibilidades de encontrar sus restos son ahora mínimas.</p><p>En las semanas siguientes, Estados Unidos presentó ante la ONU las imágenes de fosas comunes identificadas por sus aviones espía, lo que convirtió a Srebrenica en el primer genocidio llevado a cabo prácticamente a la vista de todo el mundo.<strong> Los distintos servicios de inteligencia conocían la intención de los responsables políticos serbios de Bosnia</strong> de aniquilar a la población bosnia de las zonas de seguridad protegidas por la ONU en el este del país, pero eso no bastó para impedir el crimen.</p><p>A principios de marzo de 1995, Radovan Karadžić, su líder político, emitió una directiva en la que pedía “crear, mediante operaciones de combate planificadas y bien concebidas, una situación insoportable de inseguridad total, sin dejar ninguna esperanza de supervivencia ni de vida futura para los habitantes de Srebrenica y Žepa”. Esto le valió, junto con Ratko Mladić, una condena a cadena perpetua por genocidio por parte del Tribunal Penal Internacional para la exYugoslavia (TPIY).</p><p><strong>Paradójicamente, la masacre de Srebrenica precipitó el fin de la guerra</strong>. Seis meses después se firmaron los acuerdos de paz de Dayton, que dividieron Bosnia-Herzegovina en dos entidades: la República Srpska y la Federación de Bosnia y Herzegovina. Una división que de facto ratificó la limpieza étnica.</p><p>A principios de 2007, <strong>el Tribunal Internacional de Justicia (TIJ) reconoció el carácter genocida del crimen cometido en Srebrenica</strong>, confirmando la jurisprudencia del TPIY. Sin embargo, hubo que esperar hasta la primavera de 2024 para que la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptara una resolución que declaraba el 11 de julio Día Internacional de Conmemoración del Genocidio de Srebrenica, aunque sin llegar a un consenso: 68 países de 171 se abstuvieron y solo 84 votaron a favor, la mayoría pertenecientes al mundo occidental.</p><p>La intensa presión ejercida por la diplomacia serbia para negar que se cometiera un genocidio en Srebrenica, con el <strong>apoyo tácito de Israel </strong>(que no participó en la votación), ha dado así sus frutos en parte. El argumento esgrimido es que no se exterminó a toda la población bosnia. Sin embargo, “según la Convención sobre el Genocidio [de 1948], se trata de la aniquilación deliberada de un grupo o parte de un grupo nacional, étnico, religioso o racial. <strong>Se hace hincapié en la destrucción del grupo, no en la muerte de todos sus miembros”</strong>, como <a href="https://www.lemonde.fr/idees/article/2024/10/29/amos-goldberg-historien-israelien-ce-qui-se-passe-a-gaza-est-un-genocide-car-gaza-n-existe-plus_6364702_3232.html" target="_blank">recuerda el historiador israelí Amos Goldberg</a>.</p><p>Por lo tanto, prima la intencionalidad, y la logística desplegada en Srebrenica la caracteriza. En el momento de esa resolución, Milorad Dodik, el líder político de los serbios de Bosnia, consideró que la “operación” de julio de 1995 fue un “error”, un “crimen enorme […], pero no un genocidio”. Según él, se trata de “una palabra terrible” utilizada por “ellos”, los bosnios, para “descalificar moralmente” a todos los suyos.</p><p>En el poder desde 2006, Milorad Dodik nunca ha asistido a una conmemoración del crimen de Srebrenica. En cambio, asiste regularmente a la ceremonia en honor a “las masacres y el sufrimiento del pueblo serbio” organizada en la vecina localidad de Bratunac, donde se erigió una enorme cruz negra en homenaje a los 3.267 serbios que murieron en los alrededores entre 1992 y 1995. El 5 de julio volvió a estar allí, junto a la presidenta del Parlamento serbio y el patriarca de la Iglesia ortodoxa serbia.</p><p><strong>En una Bosnia-Herzegovina dividida, la memoria sigue profundamente fragmentada</strong>, sobre todo la de la última guerra. Milorad Dodik lo ha entendido bien, al igual que Aleksandar Vučić en Belgrado, quienes <a href="https://www.courrierdesbalkans.fr/Le-Monde-serbe-de-Vucic-et-Dodik-une-vraie-menace-pour-les-Balkans" target="_blank">defienden hoy el "mundo serbio"</a>, la versión 2.0 de la “Gran Serbia” promovida en la década de 1990 por Slobodan Milošević.</p><p><strong>La guerra en Gaza ha contribuido a reavivar esas divisiones.</strong> Los bosnios, desde hace mucho tiempo propalestinos, establecen un paralelismo entre el asedio de Sarajevo y el de Gaza, mientras que el lema “ayer Srebrenica, hoy Gaza” resume bien la percepción general que prevalece: la existencia de un destino común que une a ambos pueblos.<strong> “El hecho de que los bosnios y los palestinos sean musulmanes suníes refuerza aún más esta relación”</strong>, <a href="https://balkaninsight.com/2023/11/10/proxy-wars-israel-palestine-conflict-is-reinforcing-bosnias-divisions/" target="_blank">señala el profesor Valentino Grbavac</a>.</p><p>Por el contrario, Milorad Dodik <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/190625/entre-palestine-et-israel-les-balkans-sont-plus-tirailles-que-par-le-passe" target="_blank">repite hasta la saciedad su apoyo a Israel</a>, tras haberse acercado a Benjamín Netanyahu. Hasta tal punto que fue invitado a la conferencia “sobre la lucha contra el antisemitismo” que reunió en primavera a lo más granado de la extrema derecha europea en Jerusalén. “Los serbios y los judíos son pueblos que otros han intentado aniquilar y, sin embargo, han resistido. Por eso nos entendemos. Y por eso somos solidarios”, escribió entonces en <em>X</em>. Según él, judíos y serbios también están amenazados por el “extremismo musulmán”.</p><p>El hombre fuerte de los serbios de Bosnia seguramente está tratando de reunir un apoyo útil para su<strong> proyecto de secesión de la República Srpska</strong>. Milorad Dodik, convencido de que Bosnia-Herzegovina es un “Estado imposible”, inviable, “sin futuro”, está socavando la unidad del país con medidas separatistas que no paran de profundizarse. Desde el verano de 2021, no pasa seis meses sin que se tema un posible retorno de la guerra. <strong>La población de Srebrenica, que fue anexionada a la entidad serbia</strong> en los acuerdos de Dayton, <strong>mira al futuro con aún más inquietud</strong>.</p><p>Pero hay algunos signos alentadores. Casi todas las mezquitas de la ciudad martirizada han sido reconstruidas y los serbios han ayudado a los bosnios, reactivando el ancestral principio del<em> komšiluk</em>, término otomano que designa las relaciones de buena vecindad, que prevalecieron durante varios siglos. Los más optimistas también destacan la celebración de algunas bodas mixtas para subrayar la posibilidad de una convivencia.</p><p>Pero eso no basta para olvidar que <strong>Srebrenica se está muriendo</strong>. Según el propio alcalde, solo quedan unos 5.000 habitantes, la mitad serbios y la mitad bosnios, siete veces menos que antes de la guerra. “Srebrenica: donde ya no hay nadie para vivir”, así titulaba <a href="https://www.dw.com/sr/srebrenica-tamo-gde-vi%C5%A1e-nema-ko-da-%C5%BEivi/a-68105551" target="_blank">el periodista local Marinko Sekulić</a> uno de sus últimos artículos para la <em>Deutsche Welle.</em> Tras reconstruir con esfuerzo su vida en su ciudad natal, él mismo ha visto cómo sus hijos se marchaban uno a uno, a Sarajevo o a Alemania.</p><p>Hoy en día, la localidad solo cobra vida el 11 de julio, cuando se conmemora el genocidio. Este año, para la ceremonia del 30º aniversario, las asociaciones de víctimas anuncian la presencia de nada menos que 150.000 personas. Pero al día siguiente, todas se habrán marchado y Srebrenica volverá a sumirse en el letargo, prisionera de un pasado que le niega el futuro.</p><p> </p><p><strong>Traducción de Miguel López</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Jul 2025 19:18:27 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Simon Rico (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Srebrenica, la ciudad que solo cobra vida en los aniversarios del genocidio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Serbia,Bosnia Herzegovina,Guerra Bosnia,Genocidio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bosnia, 1992]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/bosnia-1992_129_1278525.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9fd85876-cf6b-45f5-a8e0-9aa2368ff932_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Bosnia, 1992"></p><p>Hace 30 veranos, mientras Europa occidental disfrutaba de vacaciones y en España la Exposición Universal de Sevilla y las Olimpiadas de Barcelona nos llenaban de orgullo y satisfacción, la antigua <strong>Yugoslavia se desintegraba en guerras de políticas de limpieza étnica y exterminio</strong>.</p><p>Quienes lo intentaron explicar desde las democracias europeas nos tranquilizaron diciendo que los Balcanes occidentales eran un lugar diferente y excepcional, con una larga historia muy propensa a la “cultura de la violencia”. El político británico David Owen, representante de la Unión Europea en la zona y copresidente de la Conferencia Internacional para la antigua Yugoslavia entre 1992 y 1995, escribió, en un libro publicado poco después: <strong>“La historia apunta a una tradición en los Balcanes de disposición a solucionar las disputas cogiendo las armas…. a una cultura de la violencia en una encrucijada de civilizaciones”</strong>.</p><p>Según esa visión, la “identidad” (nacional o religiosa) y el “sino histórico” son factores explicativos claves para el inicio y naturaleza de aquellos combates armados. En el momento en que estaban sucediendo fue una visión ampliamente difundida en los medios de comunicación e influyó en las políticas adoptadas por las democracias occidentales. Estimuló además una <strong>generalizada aceptación de la “equivalencia moral”, de que todas las partes eran igual de culpables</strong> y que como los “odios étnicos” ya se remontaban a una larga historia, muy compleja y difícil de entender, los demás países poco podían hacer para resolverla y, menos todavía, intervenir. Hubo con esos argumentos una campaña deliberada de comentaristas y estadistas occidentales para justificar la política de inacción. Vayamos a los hechos.</p><p>A partir de 1945, con la derrota de los fascismos, surgió la Yugoslavia de Josip Broz Tito como jefe del nuevo Estado de seis repúblicas (Eslovenia, Croacia, Bosnia-Herzegovina, Serbia, Montenegro y Macedonia) y dos provincias autónomas dentro de Serbia: Voivodina y Kosovo. Durante el período comunista <strong>todas las manifestaciones de identidad nacional fueron firmemente controladas por el régimen</strong>, que mostró poco respeto por las religiones y culturas tradicionales. Tras la muerte de Tito en 1980, bastante antes de su desintegración, el poder político en Yugoslavia se desplazó desde las instituciones federales centrales a las repúblicas y provincias.</p><p><strong>La década siguiente a la muerte de Tito se llenó de problemas e inestabilidad para Yugoslavia</strong>. Una deuda internacional creciente y el aumento del paro dieron la impresión de que había una grave crisis social, política y económica que el sistema comunista no podía resolver. Las consecuencias de larga duración fueron la desintegración social, la radicalización de movimientos etno-nacionalistas y, finalmente, conflictos armados.</p><p>Sin Tito, La Liga de los Comunistas de Yugoslavia careció de un líder reconocido. Aunque el surgimiento y “despertar” del nacionalismo serbio se ha atribuido a menudo a Slobodan Milosevic, quien llegó al poder dentro de la Liga de los Comunistas en 1987 después de varias intervenciones en la televisión de Belgrado sobre los serbios en Kosovo, <strong>en realidad esas ideas habían aparecido antes y fueron estimuladas por los medios de comunicación, la Iglesia ortodoxa y miembros de la Academia Serbia</strong>. </p><p>Lo que hizo Milosevic <strong>fue hacer las creencias de los más radicales ampliamente aceptables</strong>, aprovechando la profunda pérdida de confianza en las estructuras del Estado comunista. Parece evidente que las memorias de los conflictos históricos, y especialmente del terror desatado durante la Segunda Guerra Mundial, desempeñaron un papel importante en los diferentes discursos políticos nacionalistas y que la autoridad oportunista de individuos como Milosevic fue crucial.</p><p>En medio del proceso de desintegración de la anterior, el 27 de abril de 1992 Serbia y Montenegro –en realidad, Serbia, bajo el control de Slobodan Milosevic– <strong>establecieron la República Federal de Yugoslavia</strong>.</p><p>En otras partes de Yugoslavia, el nacionalismo racial de Milosevic y <strong>sus intentos de recentralizar la federación se enfrentaron a una clara oposición en Eslovenia y Croacia</strong>. Eslovenia, la república más occidental y nacionalmente homogénea, expresó su intención de separarse en 1989. Cuando la Liga de los Comunistas se desplomó en enero de 1990, fue elegida una coalición de partidos demócratas nuevos (DEMOS) cuyo Gobierno organizó un plebiscito sobre la independencia, respaldado por una amplia mayoría, y dirigió los pasos hacia la independencia a comienzos del verano de 1991. El Ejército Popular Yugoslavo quiso abortar ese movimiento, aunque no encontró apoyos políticos para combatir y las fuerzas de seguridad eslovenas resistieron. Tras diez días de combates y varias decenas de muertos, un acuerdo firmado en las Islas Brioni finalizó las hostilidades y unos meses después el pequeño Estado alpino fue reconocido internacionalmente.</p><p>En Croacia las elecciones de 1990 llevaron también al poder a un partido no comunista, la Unión Demócrata Croata, dirigida por el excomunista Franjo Tudjman, quien galvanizó también los sentimientos nacionalistas de forma radical, <strong>reclamando una gran Croacia como bastión de la “Civilización Occidental” y haciendo claras asociaciones con el pasado</strong> y el legado de la fascista Ustacha. Tudjman y sus seguidores comenzaron a utilizar los mismos símbolos y emblemas nacionales tradicionales que durante la Segunda Guerra Mundial habían abanderado el programa racista que había llevado a los campos de exterminio a miles de serbios, judíos, comunistas croatas y gitanos. El Ejército Popular Yugoslavo comenzó a armar a milicias en las partes de Croacia donde los serbios eran mayoría. En julio de 1991 atacaron algunas ciudades de la costa Dálmata y a partir de ese momento la guerra se extendió por todo el territorio.</p><p><strong>Al contrario que en Eslovenia y Croacia, en Bosnia-Herzegovina no había un grupo étnico mayoritario</strong>. En 1991 los musulmanes bosnios constituían el 43 por ciento de la población, los serbios el 31 por ciento y los croatas el 17 por ciento. En general, habían convivido, especialmente en las ciudades, con notables dosis de tolerancia, pero, al calor de lo que había pasado en las otras repúblicas, los nuevos partidos surgidos de la quiebra del monopolio comunista del poder se radicalizaron, presionados por los programas de Milosevic y Tudjman, que no iban a aceptar ese escenario multiétnico.</p><p>Como en Croacia, el Ejército Popular Yugoslavo distribuyó armas a “unidades de defensa” serbias, lo que llevó a musulmanes y croatas dentro de ese territorio a buscar armas también, con grupos paramilitares compitiendo por el control. El Gobierno bosnio de Alija Izetbegovic, acosado por los serbios nacionalistas de Radivan Karadzic, que <strong>habían establecido una entidad autónoma, la República Srpskak, convocó un referéndum sobre la independencia</strong> para el 29 de febrero y 1 de marzo de 1992, boicoteado por los serbios, en el que una mayoría del electorado decidió aprobarla. Los paramilitares serbios y unidades del Ejército, bajo el mando de Ratko Mládic, tomaron desde abril de ese año el setenta por ciento del país e iniciaron un largo y violento asedio de Sarajevo.</p><p>Fue la guerra más larga y violenta de todas y tuvo episodios de genocidio, como <strong>el asesinato de casi toda la población masculina musulmana de Srebrenica, ocho mil personas</strong>, cuando las tropas de Mládic la ocuparon en julio de 1995. Los acuerdos de Dayton (Ohio) en diciembre de ese año, donde se sentaron Milosevic, Izetbegovic y Tudjman, pararon la guerra en Bosnia-Herzegovina, aunque no sirvieron para evitar que Serbia lanzara unos años después una última campaña de limpieza étnica contra los musulmanes y separatistas albaneses en Kosovo, una guerra que contó también con las acciones terroristas del Ejército de Liberación de Kosovo y que continuó en el siglo XXI hasta la declaración de independencia en febrero de 2008.</p><p><strong>El número total de muertos y heridos de esas guerras de secesión de Yugoslavia sigue siendo objeto de disputa</strong>. Una estimación bastante aceptada se resume en 200.000 muertos, alrededor de la mitad musulmanes, un tercio de serbios y del quince al veinte por ciento de croatas. La Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas encontró evidencia de 12.000 violaciones de mujeres, aunque nuevas investigaciones elevan la cifra en Bosnia-Herzegovina a más de veinte mil. Hubo más de un millón y medio de personas refugiadas y desplazadas a otros países, principalmente de Bosnia. Solo en Sarajevo, al menos 10.500 personas murieron y 50.000 resultaron heridas. Más del setenta por ciento de los edificios históricos, iglesias, cementerios, bibliotecas y archivos habían sido destruidos. El bombardeo de la Biblioteca Nacional y Universitaria por las fuerzas bosnio-serbias el 25 de agosto de 1992 destruyó más de 600.000 libros, casi el cuarenta por ciento de sus fondos.</p><p>Cientos de miles de personas sufrieron daños psicológicos. <strong>Un gran número de serbios de Bosnia participó en atrocidades o fue testigo pasivo de ellas</strong>. La violencia doméstica contra las mujeres por parte de maridos y novios se disparó. En Mostar muchas madres fueron golpeadas o recibieron palizas por parte de sus hijos, un fenómeno desconocido antes de la guerra.</p><p>Pero si por algo destacó la violencia en aquellas guerras de sucesión de Yugoslavia fue por las <strong>violaciones de mujeres musulmanas en Bosnia-Herzegovina</strong>, un plan de terror organizado y orquestado por el mando militar serbio-bosnio. La información de esas violaciones masivas –y también sobre las que ocurrieron por los mismos años en Ruanda– y el subsiguiente reconocimiento internacional como crímenes de guerra dio “legitimidad intelectual y urgencia ética” a estudiar la violencia sexual en todas las guerras anteriores.</p><p>Nada de lo que ocurrió en ese proceso de crisis estaba predeterminado o era inevitable, como tampoco lo había sido en Armenia, en Rusia, en España o en la Alemania nazi. A comienzos de los años noventa, cuando los empeños por mantener la integridad de Yugoslavia habían fracasado, los mandos del Ejército Popular Yugoslavo y los líderes de la Liga de los Comunistas <strong>comenzaron a mirar a Serbia y al nacionalismo serbio como forma de mantener el sistema</strong>. Pero en un país y territorio de tanta diversidad, donde cada grupo podía ser una minoría dependiendo de las experiencias históricas o de la zona en que vivía, imponer un proyecto nacionalista único y exclusivo no resultaba sencillo.</p><p>Como había ocurrido en otros casos en el siglo XX europeo, los diferentes grupos intentaron <strong>“fijar” identidades</strong>, para determinar después quiénes merecían los derechos y privilegios otorgados por pertenecer a la nación.</p><p>Cuando las armas sustituyeron a las políticas, junto a los ejércitos regulares, entre los grupos paramilitares, como había ocurrido en Armenia y en otros lugares tras la Primera Guerra Mundial, destacaron elementos criminales como la Guardia Voluntaria Serbia, los Tigres de “Arkan”, de Zeljko Raznatovic. <strong>Miles de ciudadanos, además, participaron en las atrocidades, en los saqueos de propiedades y fueron cómplices de las acciones criminales</strong>. La deshumanización del contrario, de las víctimas –<em>balijas, </em>“perros”, “paquetes”, era como llamaban a los bosnios musulmanes– cumplió también la función, como en otros ejemplos históricos de “atrocidad moral”, de extender el terror y de eliminar la capacidad de resistencia. </p><p>Los tópicos y representaciones sobre esa región están tan afianzados que <strong>no se suele atender a los análisis históricos que los han desmontado</strong>. Los pasados fracturados se recuerdan desde presentes divididos. Las memorias se cruzan y la historia europea compartida es matizada y bloqueada por las diferentes memorias nacionales. Y por el ascenso de viejos y nuevos tipos de populismos. De 1992 a 2022.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 11 Jul 2022 19:36:45 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Julián Casanova]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Bosnia, 1992]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Guerra Bosnia,Bosnia Herzegovina,Serbia,Guerra Kosovo]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Política frente al caos, la impresionante recreación de ‘Los últimos tres días’ (de Milošević)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/continuara/politica-frente-caos-impresionante-recreacion-ultimos-tres-dias-milosevic_1_1219406.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/52c83114-51f7-48e2-8371-f6e8af416668_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Política frente al caos, la impresionante recreación de ‘Los últimos tres días’ (de Milošević)"></p><p><em>Los últimos tres días</em> es una serie corta que se adentra valientemente en la fisura provocada por <strong>las guerras de la antigua Yugoslavia</strong>. Lo hace a través de una recreación densa, sólida, con peso, de las jornadas en las que <strong>Slobodan Milošević</strong> se atrincheró en su residencia ante su inminente detención.</p><p>Filmin aloja esta magnífica miniserie de cinco episodios de unos cuarenta y cinco minutos cada uno. La plataforma acaba de ser elegida<strong> la mejor iniciativa cultural digital de España en 2021</strong>, en votación realizada por<strong> 358 personalidades</strong> de todos los campos de la cultura, convocadas por la Fundación Contemporánea. </p><p>Entre su amplia oferta de ficción europea es poco frecuente poder acercarse a una producción televisiva serbia. En este caso resulta especialmente estimulante, ya que se trata de una impecable propuesta que tiene la osadía de revisitar <strong>un pasado traumático reciente</strong>. Los hechos narrados se remontan a <strong>veintiún años atrás</strong>.</p><p>Tras contribuir decisivamente a que Yugoslavia se desangrara y se <strong>desintegrara </strong>en varias guerras atroces, Milošević <strong>perdió las elecciones generales serbias </strong>del año <strong>2000</strong>. Su <strong>intento de pucherazo</strong> fue desarticulado por la protesta ciudadana. El exmandatario quedó en un limbo sin sentido, atrincherado en una villa en <strong>Belgrado</strong>, cada vez más protegido por una guardia militarizada de leales.</p><p>El nuevo gobierno de <strong>Zoran Djindjic</strong> se vio atrapado por este <strong>despropósito</strong>, a la vez que presionado por <strong>Estados Unidos</strong> y la <strong>comunidad internacional </strong>para entregar a Milošević al <strong>Tribunal Internacional de La Haya</strong>, que había solicitado su detención. El miedo a nuevas situaciones violentas paralizaba a un gobierno que no podía mirar por más tiempo hacia otro lado. </p><p>Este es el punto en el que comienza la historia. A partir de él, la acción se sitúa principalmente en <strong>la residencia-bunker</strong> de Milošević. En su interior reina un ambiente insano. Acompaña al expresidente su esposa, su mitad, <strong>Mirjana Markovic</strong>, conocida como la<strong> Lady Macbeth serbia</strong>. </p><p>Juntos desde la juventud, con orígenes <strong>acomodados </strong>ambos y tragedias familiares en sus biografías, unieron sus vidas y sus estrategias desde el principio. Ella era hija de una <strong>partisana </strong>que luchó contra los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial y fue asesinada después, se sospecha que por sus propios compañeros. Los padres de Milošević <strong>se</strong> <strong>suicidaron </strong>juntos cuando él tenía <strong>20 años</strong>. </p><p>En la serie, Mirjana está imponentemente interpretada por la actriz <strong>Mirjana Karanović</strong>, protagonista entre numerosos títulos de dos películas del cineasta serbio <strong>Emir Kusturica</strong>, ganadoras las dos de la Palma de Oro del Festival de Cannes, <em><strong>Papá está de viaje de negocios</strong></em> y <em><strong>Underground</strong></em>. También había trabajado previamente con el creador de esta serie, <strong>Bojan Vuletić</strong>.</p><p>Actriz y director han compuesto juntos un personaje tremendo, que genera enorme <strong>tensión </strong>constantemente. Por dar un dato de la persona real tras el personaje, <strong>la viuda de Milošević </strong>es buscada como inductora del asesinato de su padrino de boda, <strong>Ivan Stambolić</strong>. El que ya había sido presidente de Serbia osó enfrentarse en unas elecciones contra su marido y <strong>desapareció </strong>mientras hacía deporte corriendo. Su cadáver fue encontrado<strong> tres años después</strong> y ella huyó a <strong>Rusia</strong>, con su <strong>hija</strong>, donde se le concedió el estatus de <strong>refugiada </strong>y se cree que vive hoy. </p><p>Junto a ella, <strong>Boris Isaković</strong> interpreta a Milošević. Isakovic es uno de los principales intérpretes en el film bosnio de 2020 <em><strong>Quo vadis, Aida?</strong></em> sobre la brutal <strong>matanza de Srebrenica</strong>, en la<strong> guerra de Bosnia de 1995</strong>. Es una pena que en esta serie, por lo demás de producción muy correcta, las prótesis en su rostro no lleguen a estar bien cubiertas por el maquillaje.</p><p>Sobre su personaje, Vuletić explica en una entrevista en <a href="https://www.nacional.hr/bojan-vuletic-od-mladih-ne-treba-kriti-traumaticnu-proslost-s-milosevicem/" target="_blank">Nacional Neovisni News Magazin</a>: “Milošević es a la vez un <strong>hombre corriente</strong>, un padre y un marido. Un expresidente y un negociador. (…) La vida de otras personas vuelve a depender de sus decisiones. Todo está entrelazado, lo público, lo secreto, lo privado y lo general. Por eso esta historia tiene todos los elementos de una <strong>tragedia de Shakespeare</strong>”. </p><p>Ambos actores recrean la versión del director y guionista de la serie, quien se documentó sobre los hechos y los personajes, pero no quiso hablar directamente con los testigos sino elaborar una versión personal artística. Como el propio Vuletić afirma: “<strong>La mayor preparación fue sin duda la experiencia que todos vivimos como ciudadanos durante la década de 1990</strong>, fue insustituible”. Señala además que los propios testigos de la casa en la que se refugiaba Milošević no se ponen de acuerdo sobre lo que pasó.</p><p>Pese al <strong>oscuro retrato</strong> de Milošević y su familia, no resulta maniqueo su perfil psicológico, sino complejo. “Hemos ganado, ¿verdad? Hemos ganado” se dice la pareja protagonista de forma que resume la patología del <strong>fanatismo</strong>. La realidad se reajusta o se retuerce si es necesario hasta que encaja en un pensamiento rígido. </p><p><em><strong>La familia</strong></em><strong> </strong>es el título original de la serie. La completan los dos hijos de la pareja. <strong>Marija </strong>se encuentra presente en la casa, idolatra a su padre y se convierte en una bomba de relojería. <strong>Marko</strong>, el hijo, no acompañaba a sus padres aquellos días, se comunicó por teléfono con la casa. Se había convertido en <strong>una de las personas más odiadas de Serbia</strong>. Contrabandista, corrupto, relacionado con la mafia y violento, se premiaba con todos los lujos. Se jactaba de haber destrozado dieciocho Ferraris en accidentes. </p><p>La acción se centra tanto en el grupo de la casa, en la que además de la familia pululan <strong>miembros del partido comunista</strong>, servicio y personal armado, como en la sala de crisis del gobierno. Allí, los ministros tratan de acometer la misión del arresto de la mejor manera posible en <strong>un país que no podía permitirse más violencia</strong>. En ambos emplazamientos se produce un drama intenso. </p><p>Por parte del gobierno, no hace falta recordar a cada participante real para reconocer ciertas dinámicas. Entre ellas, <strong>la dificultad de garantizar la lealtad de cuerpos militares</strong> que pasan de un régimen con el que habían llegado a complicidades a uno nuevo. O la inacción de algunos líderes en situaciones urgentes personificada en estos días por el presidente de la República Federal de Yugoslavia, <strong>Vojislav Koštunica</strong>.</p><p>Emerge como protagonista el elegido para negociar la entrega de Milošević. En la serie es la representación de <strong>la inteligencia y la adaptabilidad</strong>. En la vida real, <strong>Čedomir Jovanović</strong> no tenía aún<strong> treinta años</strong> cuando se le encomendó la misión. Había sido una de las caras destacadas de <strong>las protestas estudiantiles</strong> contra Milošević, y fue <strong>víctima </strong>de varios ataques y atentados antes y después de esta operación. </p><p>Como en casi toda serie política, los<strong> medios de comunicación</strong> juegan un <strong>papel destacado</strong>. En esta crisis, las informaciones que se transmitieron a los ciudadanos fueron <strong>contradictorias </strong>y llenas de intoxicaciones. Las distintas posiciones de los periodistas en una emisora televisiva ejemplifican esta conflictiva cobertura en la serie.</p><p>Y, además, <em>Los últimos tres días</em> muestra cómo vivieron los hechos algunos<strong> ciudadanos de a pie</strong>. Entre todos ellos se establece la dialéctica entre dos Serbias. Una delirante, peligrosa, ya prácticamente muerta pero aún capaz de dañar. La otra es<strong> el nuevo país que trata de surgir</strong>, abrumado por el pasado y reclamando trazar un camino nuevo. </p><p>Visualmente, la serie elige una <strong>fotografía fría</strong>, con textura, coherente con la historia y la época. La cámara refuerza por momentos la <strong>angustia psicológica</strong>, en ocasiones dando vueltas en torno a personajes que conversan, otras pegándose a los habitantes de la casa que pasean por un sofocante pasillo circular. Puntualmente se recurre a <strong>grandes angulares</strong> deformantes que refuerzan la anormalidad de los comportamientos. </p><p>Vuletić tenía en la cabeza al planear la serie revisar este conflictivo pasado, buscando un momento <strong>significativo </strong>de aquel tiempo que le sirviera para que <strong>los jóvenes que no vivieron los hechos</strong> se hicieran preguntas y se acercaran a la historia reciente. Es muy probable que el mismo efecto se produzca en una parte de la audiencia española.</p><p>El director explica la controversia generada por la serie: “En Serbia, el debate principal sobre la serie fue <strong>si había suficiente distancia</strong> como para abordar estos temas. La madurez de una sociedad y la distancia temporal no se miden por el número de muertos, sino por el número de nacimientos que tienen derecho a conocer su pasado inmediato. (…) <strong>Estos jóvenes serán los pilares de la sociedad dentro de diez años</strong> y no se les debe ocultar el pasado traumático”.</p><p>La serie es <strong>magnífica </strong>por sí misma y como ejemplo del poder del audiovisual para refrescar<strong> la memoria histórica</strong>. Y de paso, despertar la necesidad de indagar más en episodios que en su propio momento no se pudieron <strong>conocer </strong>en su complejidad. Casi siempre la prensa termina añadiendo piezas al puzle y con ello permite a los guionistas una aproximación mejor contextualizada.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 15 Feb 2022 12:54:47 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Piedad Sancristóval]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Política frente al caos, la impresionante recreación de ‘Los últimos tres días’ (de Milošević)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Series televisión,Serbia,Guerra de los Balcanes,Guerra Bosnia,Bosnia Herzegovina]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Europa hace penitencia en los 25 años de la matanza de Srebrenica, gran "fracaso" de la comunidad internacional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/europa-penitencia-25-anos-matanza-srebrenica-gran-fracaso-comunidad-internacional_1_1185218.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/bc7bf158-ecae-4633-8172-25a7d677f294_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Europa hace penitencia en los 25 años de la matanza de Srebrenica, gran "fracaso" de la comunidad internacional"></p><p>El 11 de julio de 1995 comenzó en el municipio de <strong>Srebrenica</strong>, en Bosnia y Herzegovina, lo que la Historia ha conocido como <strong>la mayor masacre en suelo europeo desde la II Guerra Mundial:</strong> la ejecución sumaria de más de 8.300 civiles musulmanes bosnios o bosniacos, hombres y niños, a manos de las fuerzas de la llamada República Srpska, la entidad serbia dentro de Bosnia, emergida a partir de la compleja realidad de las Guerras de Yugoslavia, según informa Europa Press.</p><p>La masacre de Srebrenica fue <strong>tanto una atrocidad como un fracaso absoluto de la comunidad internacional</strong>. En un mensaje conmemorativo esta semana, el secretario general de la ONU, <strong>António Guterres</strong>, reconoció sin paliativos que tanto Naciones Unidas como la comunidad internacional "le fallaron al pueblo de Srebrenica". "Como dijo el antiguo secretario general Kofi Annan, este fracaso nos perseguirá para siempre", añadió Guterres sobre lo que la Comisión Europea describió también esta semana como "<strong>una herida abierta en el corazón de Europa</strong>".</p><p>La ex embajadora de Alemania en Montenegro, Gudrun Steinacker, lo considera también "un fracaso de Europa" y, en términos generales, la culminación de "cuatro años de <strong>guerra y limpieza étnica</strong>, <strong>campos de concentración</strong>, expulsiones en masa y violaciones colectivas" en Bosnia-Herzegovina, "que podrían haber incitado a prevenir lo que ocurrió", explica a Deutsche-Welle.</p><p>Un cuarto de siglo después, el desarrollo de los acontecimientos arroja un resultado esquivo. Los dos máximos responsables de la matanza, el líder político de los serbobosnios <strong>Radovan Karadzic</strong> y el ejecutor directo de la operación, el comandante <strong>Ratko Mladic</strong>, fueron condenados a cadena perpetua. Sin embargo, son solo la punta del iceberg. <strong>Decenas de implicados han escapado impunes</strong> mientras las autoridades serbias, por su parte, siguen manteniendo su negativa a reconocer la masacre de Srebrenica como un genocidio.</p><p>El antecedente inmediato de la masacre es la<strong> declaración de independencia de la República de Bosnia y Herzegovina en 1991 </strong>y su posterior reconocimiento internacional mayoritario por parte de la comunidad internacional durante el mes de abril de 1992, en uno de los primeros episodios de la descomposición de la antigua Yugoslavia: la guerra civil que allí ocurrió, entre 1992 y 1995.</p><p>Karadzic justificó su operación en la amenaza que, según testificaría años después, representaban los bosniacos, con el entonces presidente de Bosnia <strong>Alija Izetbegovic</strong> a la cabeza, a quien acusó de formar un "consejo secreto de defensa" con la <strong>intención de aniquilar a la población serbia</strong>.</p><p>También Mladic usó al <strong>Partido Musulmán de Acción Democrática de Bosnia </strong>liderado por Izetbegovic (fallecido en 2003) como motivo del ataque contra Srebrenica. Según palabras del abogado del comandante, Branko Lukic, las autoridades de la República Srpska consideraban al mandatario como un fanático absolutamente convencido de la <strong>imposibilidad de la paz </strong>entre la fe islámica y las instituciones sociales y políticas no islámicas.</p><p>Sin embargo, los motivos de Karadzic y Mladic, a juicio de los supervivientes, se remontaban siglos antes. Los mensajes enviados por el comandante a sus fuerzas llamaban a la <strong>venganza histórica </strong>por la derrota sufrida por el príncipe serbio Lazar en la batalla de Kosovo,<strong> hacía más de 600 años</strong>, a manos de los musulmanes otomanos.</p><p>Solo un año después de Srebrenica, Karadzic escribió las siguientes líneas: "El guerrero serbio lucha contra los turcos desde Kosovo hasta hoy. Es la misma lucha épica por sobrevivir, por la vida, que siempre está<strong> amenazada por el mismo enemigo: el turco</strong>, que desde 1389 no ha permitido a los serbios vivir en paz", según documentos recogidos por la cadena alemana Deutsche Welle.</p><p><strong>La matanza</strong></p><p>Los serbios comenzaron la planificación estratégica de la masacre en marzo de 1995. Para entonces, llevaban meses asediando la llamada "ciudad de la plata", cerca de la frontera con Serbia y <strong>declarada en abril de 1993 como "zona segura" por Naciones Unidas</strong>, junto a otras poblaciones como Zepa y Gorazde, bajo la supuesta salvaguarda de 400 <strong>cascos azules holandeses</strong> de la Fuerza de Protección de las Naciones Unidas (UNPROFOR).</p><p>La presencia de las fuerzas de paz no intimidó a las fuerzas serbias, que entraron en la ciudad el 11 de julio de 1995. La población, aterrorizada, se repartió entre los bosques cercanos, <strong>a donde huyeron 15.000 bosniacos</strong>, y la base holandesa de Potocari, un suburbio de la ciudad, que terminó acogiendo a otros 20.000.</p><p>Lo ocurrido a continuación lleva siendo un estigma para la comunidad europea —y para Países Bajos, en particular— que dura un cuarto de siglo. El comandante Mladic citó al jefe del destacamento holandés, <strong>Thomas Karremans</strong>, en un hotel de Bratunac. El coronel holandés l<strong>legó a brindar con Mladic</strong> tras acordar con él que le dejaran salir a él y a sus hombres del cuartel. En ese momento, <strong>miles de bosniacos quedaron a merced de los militares serbobosnios</strong>. El 12 de julio, las fuerzas de Mladic entraron en el cuartel general de los cascos azules con el pretexto de trasladar a los refugiados a zona bajo control bosnio.</p><p>Las consecuencias de este "traspaso de competencias" fueron atroces. <strong>Unos 8.100 varones fueron ejecutados por los militares serbios</strong>, junto a temibles fuerzas paramilitares como Los Escorpiones —fundados por el jefe de los servicios de seguridad serbios, Jovica Stanisic— en los días siguientes en Srebrenica y alrededores. Las mujeres y las niñas fueron trasladadas, tras arduas negociaciones con la ONU, a territorio bosniaco.</p><p>Sin embargo, para entonces las fuerzas serbias habían perpetrado una <strong>campaña de violación en masa </strong>como parte de su política de limpieza étnica. El trauma de las supervivientes y la impunidad de sus violadores ha dificultado la estimación de las cifras, que oscilan <strong>entre 20.000 y 50.000 mujeres</strong>.</p><p><strong>Consecuencias</strong></p><p>Karadzic y Mladic fueron condenados a cadena perpetua por el tribunal de Naciones Unidas en La Haya hace sólo unos años, después de una larga fuga, al igual que otros cómplices. Sin embargo, y como apuntan los diferentes grupos dedicados a preservar la memoria de las víctimas, <strong>la mayoría de los perpetradores siguen aún en libertad</strong>. De hecho, muchos han huido a Serbia y viven allí sin ningún tipo de preocupaciones.</p><p>Y los bosniacos no olvidan. En 2015, el entonces primer ministro serbio y ahora presidente, <strong>Aleksandar Vucic</strong>, tuvo que salir a toda prisa del Memorial de Potocari, el habitual lugar de conmemoración de la masacre, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/mundo/2015/07/11/echan_pedradas_primer_ministro_serbio_del_acto_conmemoracion_matanza_srebrenica_35312_1022.html" target="_blank">al recibir pedradas de los asistentes</a> al 20º aniversario de la matanza tras reiterar que el <strong>"99,9% de los serbios"</strong> no participaron en esta atrocidad.</p><p>Si bien el Gobierno holandés dimitió en 2002 por la publicación de un informe crítico con la actuación de las fuerzas de paz, <strong>Karremans, por su parte, nunca fue juzgado</strong>, a pesar de que fue captado en vídeo brindando con Mladic antes de abandonar a su suerte a los bosniacos.</p><p>En 2007, el <a href="https://www.infolibre.es/noticias/mundo/2014/07/16/un_tribunal_holandes_declara_paises_bajos_responsable_por_evitar_ejecucion_300_bosnios_srebrenica_19616_1022.html" target="_blank">Tribunal de Distrito de La Haya</a> declaró a<strong> Países Bajos culpable de entregar a más de 300 civiles</strong> en un dictamen especialmente duro con los efectivos holandeses. "Debieron prever que las 300 personas entregadas a los serbios serían asesinadas", según el tribunal.</p><p>No conviene olvidar otro aspecto importante de las consecuencias de la matanza de Srebrenica: <strong>su impacto en el Derecho Internacional</strong>. La masacre fue el detonante de la iniciativa del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para crear el <strong>Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia (TPIY)</strong>, con un mandato sobre genocidio, crímenes contra la Humanidad y crímenes de guerra, y el organismo responsable de las condenas a Mladic y Karadzic</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Jul 2020 11:18:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Europa hace penitencia en los 25 años de la matanza de Srebrenica, gran "fracaso" de la comunidad internacional]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bosnia Herzegovina,Genocidio,Guerra Bosnia,Serbia,Ratko Mladić,Radovan Karadžić]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Belgrado 20 años después de los bombardeos de la OTAN: “Europa siempre nos ha maltratado”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/belgrado-20-anos-despues-bombardeos-otan-europa-maltratado_1_1170430.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ad737f64-2beb-4315-88e2-0119d4d077a8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Belgrado 20 años después de los bombardeos de la OTAN: “Europa siempre nos ha maltratado”"></p><p>Han pasado dos décadas pero el esqueleto derruido de los antiguos ministerios de Defensa de <strong>Yugoslavia</strong> y <strong>Serbia</strong> continúan tal y como se quedaron la madrugada del 30 de abril de 1999, después de que la aviación de la <strong>OTAN</strong> los demoliese con sus bombas. Es el recordatorio de una ofensiva que la mayoría de los serbios ven como una agresión histórica, y que significó el final de la <strong>guerra de Kosovo</strong>, iniciada tres años antes.</p><p>Desde una garita un soldado vigila el recinto, y una pancarta en cirílico dice: “Ministerio de Defensa y del Ejército de Serbia”. Es la única reseña que anuncia lo que significa ese tropel confuso de cemento y ladrillos rojos hundidos y perforados. A la escena, propagandística de por sí, el Ayuntamiento de <strong>Belgrado</strong> ha decidido colocarle en la fachada una enorme lona publicitaria con la imagen de varios militares tras la bandera nacional y la frase “Solo puede hacerlo quien no conoce el miedo, ¡adelante!”, atribuida a <strong>Vojvodas Živojin Mišić</strong>, considerado un héroe tras participar en guerras como las de finales del siglo XIX contra los turcos.</p><p>La operación <strong>Fuerza Aliada</strong>, como se llamó a la campaña de bombardeos, fue la segunda gran maniobra de guerra de la OTAN desde su creación —la primera se produjo en 1995 durante la <strong>guerra de Bosnia</strong>—, y la justificó alegando que el entonces presidente serbio, <strong>Slobodan Milošević</strong>, estaba llevando a cabo una campaña de limpieza étnica contra los albaneses de la provincia autónoma de <strong>Kosovo</strong>. Aun así, cuando el que fuera secretario general del organismo militar transnacional, <strong>Javier Solana</strong>, ordenó los ataques sobre lo que quedaba de Yugoslavia (Serbia y Montenegro), lo hizo sin el consentimiento del <strong>Consejo de Seguridad de la ONU</strong>, una decisión que suscitó controversia y acusaciones de <strong>crímenes de guerra</strong> por la muerte de civiles en, al menos, 90 incidentes. Posteriormente también se supo que la Alianza Atlántica había llegado a utilizar uranio empobrecido en varias de las más de 23.500 bombas que arrojó, escudándose en la inexistencia de un texto que prohibiese expresamente su uso.</p><p>  </p><p> Una lona publicitaria cubre los restos del antiguo ministerio de Defensa de Yugoslavia. En ella se lee: “solo puede hacerlo quien no conoce el miedo, ¡adelante!”. ALBERTO MESAS</p><p>Como sucede en todos los conflictos las cifras cambian en función de quién las aporta, pero reuniendo los datos oficiales de ambos contendientes e <a href="https://www.hrw.org/reports/2000/nato/Natbm200.htm" target="_blank">informes como el de la ONG Human Rights Watch</a>, en los casi 80 días que duró el asedio aéreo (del 24 de marzo hasta el 11 de junio) <strong>murieron entre 1.200 y 5.000 civiles</strong>, casi 500 soldados yugoslavos y más de 100 policías, y tres periodistas chinos. También perdieron la vida dos soldados estadounidenses en un accidente de helicóptero que en ese momento no estaba en combate. Los heridos de la población civil rondaron los 10.000 y los que huyeron a zonas alejadas del combate o <a href="https://www.unhcr.org/en-lk/excom/standcom/3ae68d19c/kosovo-refugee-crisis-independent-evaluation-unhcrs-emergency-preparedness.html" target="_blank">buscaron refugio en otros países</a> se contaron por decenas de miles.</p><p>Esto último es lo que le pasó a <strong>Čedomir</strong>, el propietario de un puesto callejero itinerante de comida típica que él mismo prepara, en el barrio de Stari Grad (el centro de Belgrado). Es sábado y su sobrina <strong>Ljerka</strong>, una adolescente de 17 años, está en la tienda y accede a hacer de traductora al inglés. “Lo intentaré, pero no habléis muy rápido”, advierte.</p><p>Čedomir cuenta cómo poco más de una semana después de que empezasen a caer las bombas tuvo que cruzar la frontera de <strong>Rumanía</strong>: “Mi padre era electricista en una empresa de reparación de aviones, un día llegó y sus jefes les dijeron a todos que ya no podían trabajar allí porque corrían peligro. Decían que los aviones estaban bombardeando fábricas como esa y que tenían que cerrar”. Efectivamente, después de los primeros días eliminando objetivos militares, la OTAN pasó a destruir infraestructuras económicas y estratégicas como puentes, edificios gubernamentales, plantas de industria pesada y energética o sedes de medios de comunicación.</p><p>“Entonces vivíamos en Savamala [en la orilla oriental del río Sava], yo tenía 12 años […] Mi hermana, que era enfermera, y mi madre, que cuidaba a mi abuela, se quedaron en Belgrado, pero a mi hermano pequeño y a mí nos mandaron con mi padre a Timisoara [al oeste de Rumanía]”. Allí, explica, su padre no tardó en encontrar trabajo en un taller de autobuses hasta que, casi tres meses después, regresaron: “Nos enteramos de que la guerra había terminado y queríamos volver a casa cuanto antes, pero mi padre desconfiaba [...] llamó a un montón de parientes y amigos hasta convencerse”.</p><p>Apenas un año después de la intervención transatlántica otra ONG, <strong>Amnistía Internacional</strong>, <a href="https://www.amnesty.org/en/documents/eur70/018/2000/en/" target="_blank">publicó un informe</a> en el que acusaba a la OTAN de haber cometido crímenes de guerra durante la<em> Operación Aliada</em>, que en opinión del organismo violó el derecho internacional. Entre otras actuaciones, criticaba el bombardeo sobre las sedes de la radio y la televisión de Belgrado, donde murieron casi 20 civiles. Una semana después del dosier, el <strong>Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia</strong> <a href="http://www.icty.org/en/press/final-report-prosecutor-committee-established-review-nato-bombing-campaign-against-federal" target="_blank">contraatacó con otro texto</a>. A través de la ex fiscal jefe suiza <strong>Carla del Ponte</strong>, la Corte de La Haya promulgó un análisis jurídico elaborado por expertos que exculpaba completamente a la OTAN de haber cometido irregularidades en las ofensivas aéreas y la eximía de responsabilidades penales por la muerte de civiles. No obstante, diez años después de la intervención transnacional, del Ponte publicó un libro en el que tildaba de controvertida la intervención de la OTAN.</p><p><strong>Nacionalismo y odio</strong></p><p>No es fácil encontrar en Belgrado a un serbio dispuesto a manifestar su opinión real acerca de la guerra y el conflicto kosovar. Muchos se excusan diciendo que ha pasado mucho tiempo y hay que dejarlo correr, o que eran jóvenes y no recuerdan bien lo que sucedió, otros rescatan ambiguas evasivas antibelicistas como “la guerra estuvo muy mal” o “es mejor para todos que haya paz”. Quizá porque hace calor y por los soportales donde ha aparcado no transita mucha gente <strong>Ranko</strong>, un taxista belgradense que ya conducía el suyo cuando Yugoslavia todavía eran seis repúblicas, se abre a decir lo que piensa.</p><p>A pesar de mostrarse apático hacia la política y asegurar que nunca ha votado, tiene interiorizado ese argumento del ellos frente al nosotros, de la Serbia que solo se defendió del agravio kosovar y por ello fue víctima de la injerencia militar extranjera: “[en 1998] Kosovo llevaba muchos años provocando y burlándose de Serbia, y luego los terroristas del <strong>UÇK</strong> empezaron a atacarnos […] Nosotros solo queríamos un país unido y sin enfrentamientos, pero entonces llegó Europa a bombardearnos [...] Me da igual lo que crean los putos albaneses y que Europa los haya reconocido. Ellos son de Serbia y siempre formarán parte de Serbia, aunque no les guste”.   </p><p> Una pancarta delante del Parlamento de Serbia (antiguo Parlamento de Yugoslavia) acusa a la guerrilla albanesa UÇK de haber secuestrado y asesinado a civiles serbios. ALBERTO MESAS</p><p>Es verdad que a principios de los 90 el UÇK, el autodefinido Ejército de Liberación de Kosovo, comenzó a crecer, a comprar armas de contrabando en <strong>Albania</strong> y a consumar ataques contra comisarías y autoridades yugoslavas en Kosovo, pero Ranko obvia, no se sabe si por interés o desconocimiento, los años anteriores de hostigamiento contra albaneses kosovares instigado por Serbia —cierre de medios en lengua albanesa, despidos masivos en empresas e instituciones públicas, prohibición de cátedra a profesores...—. Al hablar de la guerra de Bosnia tampoco cuenta cómo los líderes político y militar serbobosnios (<strong>Ratko Mladić</strong> y <strong>Radovan Karadžić</strong>, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/mundo/2019/03/20/sentencia_haya_radovan_karadzic_srebrenica_sarajevo_guerra_bosnia_93084_1022.html" target="_blank">condenados a cadena perpetua en La Haya por crímenes de guerra y contra la humanidad</a>) ejecutaron en torno a 8.000 bosnios musulmanes por razones étnicas, un antecedente sobre el que la OTAN cimentó su intervención.</p><p>Dudoso futuro de Serbia y Kosovo en la UE</p><p>Pese a la desconfianza general de la sociedad y el rechazo frontal —y en ocasiones violento— de algunos grupos, como el <strong>Partido Radical Serbio</strong> del ultranacionalista  <strong>Vojislav Šešelj</strong>, hace unos años el Gobierno serbio inició los trámites para entrar en la <strong>Unión Europea</strong>. Bruselas concedió 2025 como la fecha aproximada del ingreso serbio, pero le exigió a su Gobierno que completara ciertos objetivos en los ámbitos económico o de conquistas sociales para que llegue a producirse la incorporación. Entre esas metas está la que Serbia jamás ha aceptado: el reconocimiento de Kosovo como un país independiente y soberano. Este es el mayor escollo y donde Europa incide con más vehemencia para que ambos territorios logren un acuerdo mediante el diálogo. Sin embargo, en los últimos meses la tensión no ha parado de intensificarse por episodios como la <a href="https://www.infolibre.es/noticias/mundo/2019/03/14/guerra_comercial_serbia_kosovo_cambian_bombas_aranceles_balcanes_yugoslavia_92879_1022.html" target="_blank">imposición kosovar de aranceles a productos serbios</a>, o su amago de crear un ejército propio; comportamientos que alejan sistemáticamente de Europa a las dos naciones.</p><p>Kosovo <strong>proclamó unilateralmente su independencia</strong> en el año 2008, e inmediatamente países como Estados Unidos, la gran mayoría de los países de la UE y las antiguas repúblicas que conformaban Yugoslavia, excepto Bosnia y Herzegovina, reconocieron esa independencia. Por supuesto Serbia se niega a hacer esa concesión y continúa considerando a Kosovo como una de sus provincias autónomas junto a Vojvodina (al norte). Debido a posibles similitudes con la situación en <strong>Cataluña</strong>, España tampoco ha llegado a reconocer jamás a Kosovo como un país independiente.</p><p>Ranko es tajante sobre el tema del ingreso de Serbia en la UE: “La Unión Europea es un timo, allí los jefes son Alemania y Francia y los demás países obedecen [...] Aquí hay muchas cosas que no funcionan bien, hay mucha corrupción, pero la UE no nos va a solucionar nada [...] Nosotros <strong>no queremos saber nada de Europa</strong>, ¿para qué?, Europa siempre nos ha maltratado”.</p><p>  </p><p> Un monumento en el Parque Tašmajdan de Belgrado recuerda a los niños muertos durante los bombardeos de la OTAN. A.M.</p><p>Con respecto a la hipotética entrada de Serbia en la OTAN, el pasado marzo el Instituto Europeo de Asuntos Exteriores publicó una encuesta cuyos datos son contundentes. Según el sondeo <strong>casi el 80% de los serbios se opone al ingreso</strong> en la Alianza transnacional. Del mismo estudio se desprende que más del 60% no está dispuesto a aceptar una disculpa oficial del organismo, cuya actuación tildan de “campaña al servicio de los intereses de Estados Unidos y Occidente”. Por el momento la incorporación de Serbia a la Organización continúa en el aire, algo que desea más el Gobierno que la población.</p><p>En 20 años han cambiado muchas cosas en Belgrado, se han asentado multinacionales como McDonald's o Starbucks, se han erigido edificios modernos de compañías extranjeras y se ha trabajado en su promoción, ofreciéndola al turismo como una capital europea moderna. Sin embargo, y tal y como sucedía a finales de los años 90, el nacionalismo excluyente hacia los albaneses continúa, muchos serbios exhiben pegatinas en sus coches con la frase <strong>"Kosovo es Serbia"</strong>, en los mercadillos se siguen vendiendo <em>souvenirs</em> que hacen referencia a una Yugoslavia unida y a una Serbia con Kosovo en su territorio, y los principales periódicos generalistas siguen hablando y recordando la guerra desde las crónicas de desfiles militares y las fotos con banderas de la patria; y lo hacen porque, aunque hayan pasado 20 años, la intención es que no se olvide nunca.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 May 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Belgrado 20 años después de los bombardeos de la OTAN: “Europa siempre nos ha maltratado”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bosnia Herzegovina,Bruselas,Cataluña,Crímenes contra humanidad,Crímenes guerra,Estados Unidos,Europa,Grupos terroristas,Guerra Bosnia,Guerra de los Balcanes,Guerra Kosovo,Guerrillas,Kosovo,ONU,Javier Solana,Amnistía Internacional,Unión Europea,España,Human Rights Watch,Rumanía,Serbia,Racismo,OTAN,Tribunal Internacional de La Haya,McDonald's,Ratko Mladić,Radovan Karadžić]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[El veredicto de Karadzic reabre las fisuras entre Bosnia y Herzegovina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/veredicto-karadzic-reabre-fisuras-bosnia-herzegovina_1_1168565.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/486ac200-5c6a-4627-8501-8560b3c6ced1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El veredicto de Karadzic reabre las fisuras entre Bosnia y Herzegovina"></p><p>La <a href="https://www.infolibre.es/noticias/mundo/2019/03/20/sentencia_haya_radovan_karadzic_srebrenica_sarajevo_guerra_bosnia_93084_1022.html" target="_blank">condena a cadena perpetua</a> que ha recibido este miércoles el ex líder serbobosnio <strong>Radovan Karadzic</strong> por genocidio, crímenes de guerra y de lesa humanidad ha reabierto las fisuras étnicas en Bosnia y Herzegovina, donde muchos serbobosnios le siguen considerando un héroe. "Muchos en esta región pensaron, cuando se creó el tribunal de La Haya, que traería verdad. Pero con el paso del tiempo eso se ha perdido porque este tribunal <strong>ha usado un enfoque discriminatorio</strong>", ha criticado en declaraciones a la prensa <strong>Milorad Dodik</strong>, el representante serbio en la Presidencia tripartita del país.</p><p>En la misma línea, el presidente del Parlamento de la entidad serbia de Bosnia, la República Srpska, <strong>Nedeljko Cubrilovic</strong>, ha acusado al Mecanismo Residual para Tribunales Penales Internacionales, responsable del fallo, de actuar de forma "parcial" con el objetivo de "proclamar a los serbios y sus líderes como únicos culpables de la guerra civil". El jefe del Partido Democrático Serbio, que Karadzic fundó antes de la guerra (1992-1995), ha tildado la sentencia de <strong>"política, infundada y escandalosamente injusta"</strong>. El tribunal de La Haya pretende continuar con "la satanización del pueblo serbio", ha denunciado <strong>Vukota Govedarica</strong>. En apoyo de Karadzic también se han manifestado otros criminales de guerra condenados por la Justicia internacional. "Es evidente que este veredicto ha sido emitido por gente incompetente que no tiene ninguna calidad moral", ha dicho el líder del Partido Radical Serbio, <strong>Vojislav Seselj</strong>.</p><p>En el extremo opuesto, el integrante bosniaco de la Presidencia tripartita, <strong>Sefik Dzaferovic</strong>, ha considerado que "un criminal de guerra ha recibido un castigo merecido con el que hoy las víctimas y todo el mundo civilizado pueden estar satisfechos". Además, el líder bosniaco ha querido enfatizar que el veredicto contra Karadzic no se dirige contra toda la comunidad serbobosnia, sino contra quienes intentaron hacer realidad el plan del ex líder serbio <strong>Slobodan Milosevic</strong> para crear la "Gran Serbia", según informa el portal de noticias Balkan Insight.</p><p>El miembro croata de la Presidencia tripartita, <strong>Zeljko Komsic</strong>, ha estimado que el fallo contra Karadzic es tan solo el nivel mínimo de Justicia para sus víctimas. "Es un testimonio escrito y una lección para las generaciones venideras de que ningún crimen quedará sin castigo", ha enfatizado. En un tono similar, la presidenta croata, <strong>Kolinda Grabar-Kitarovic</strong>, ha valorado que, si bien "el veredicto no puede devolver las vidas de las decenas de miles de víctimas y aliviar el dolor de sus familias y de los supervivientes, debe servir como un aviso permanente".</p><p><strong>Aplauso internacional</strong></p><p>Desde la comunidad internacional, el relator especial de Naciones Unidas para la Prevención del Genocidio, <strong>Adama Dieng</strong>, ha celebrado la condena contra Karadzic porque evidencia que "la rendición de cuentas prevalecerá sobre la impunidad". No obstante, Dieng ha advertido de que "la Justicia por sí sola no traerá una verdadera reconciliación de las comunidades divididas por la violencia". "El cambio real en la sociedad solo puede venir de la reflexión, la aceptación y de un esfuerzo colectivo para seguir adelante", ha indicado.</p><p>El experto de la ONU ha pedido a los líderes regionales "que combatan la retórica divisiva con palabras de compasión y empatía hacia el dolor de las víctimas, no solo de sus comunidades étnicas o religiosas, sino especialmente de los miembros de otras comunidades". Dieng ha avisado de que "<strong>la negación y el revisionismo están alimentando la inestabilidad regional</strong> y socavando las relaciones de vecindad". Desgraciadamente, ha lamentado, "algunos líderes e instituciones de la región aún no han demostrado tener el coraje de apoyar la rendición de cuentas por los crímenes del pasado". "El señor Karadzic no es un héroe, es un criminal", ha aseverado. "Los verdaderos héroes son los supervivientes y testigos de los crímenes cometidos por él", que "han demostrado una enorme valentía al ir a los tribunales para declarar y no perder nunca la esperanza de que se haría Justicia", ha destacado.</p><p>El relator especial se ha defendido que "la rendición de cuentas constituye <strong>un elemento esencial en la construcción de un futuro más pacífico y estable</strong> en la búsqueda conjunta de la verdad y de una verdadera reconciliación para Bosnia y Herzegovina y toda la región". La <strong>Unión Europea</strong>, que respeta "plenamente" la decisión judicial, ha instado igualmente a los líderes regionales a "apoyar" la sentencia. "La Justicia penal internacional no solo contribuye a poner fin a la impunidad sino a alentar una mayor confianza y reconciliación", ha señalado el Servicio Europeo de Acción Exterior en un comunicado.</p><p>Por su parte, <strong>Parampreet Singh</strong>, subdirectora del equipo de Justicia Internacional de Human Rights Watch (HRW), ha celebrado que "veinte años después el largo camino hacia la Justicia para quienes sufrieron la brutalidad de Radovan Karadzic ha llegado a su fin". <strong>Stefan Simanowitz</strong>, portavoz para Europa de Amnistía Internacional, ha estimado que tras este fallo "ya no puede haber ninguna sombra de duda de que es culpable de los crímenes más graves bajo el Derecho Internacional que se han cometido en suelo europeo desde la Segunda Guerra Mundial". "Envía un potente mensaje al mundo", ha enfatizado.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 Mar 2019 07:48:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El veredicto de Karadzic reabre las fisuras entre Bosnia y Herzegovina]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bosnia Herzegovina,Guerra Bosnia,Guerra de los Balcanes,Islam,Serbia,Tribunal Internacional de La Haya,Croacia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Haya condena a cadena perpetua a Radovan Karadzic por crímenes de guerra y contra la humanidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/haya-condena-cadena-perpetua-radovan-karadzic-crimenes-guerra-humanidad_1_1168530.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1a05a521-b4f0-47e6-86a9-77ee55d32bed_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Haya condena a cadena perpetua a Radovan Karadzic por crímenes de guerra y contra la humanidad"></p><p>El <strong>Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia</strong> (TPIY) ha condenado a cadena perpetua al expresidente de la República Srpska (el territorio serbio en Bosnia) <strong>Radovan</strong> <strong>Karadzic</strong>. En 2016 el organismo judicial, en primera instancia, ya lo sentenció a 40 años de cárcel por su participación en el asedio de Sarajevo o la <strong>matanza de </strong><strong>Srebrenica</strong> durante la <strong>guerra de Bosnia</strong>, entre 1992 y 1995. Un juez español –José Ricardo de Prada, cuyo criterio resultó clave en la sentencia de 'Gürtel'– ha participado en la deliberación y fijación de la nueva condena para el genocida serbio.</p><p>Karadzic, que llevaba 13 años escondido en Serbia haciéndose pasar por un doctor especialista en medicina alternativa —él es psiquiatra—, fue localizado, capturado y encarcelado en julio de 2008. Entonces denunció que había sido detenido ilegalmente y se habían vulnerado sus derechos fundamentales —dijo que no lo informaron de los motivos de su arresto y estuvo incomunicado—, por lo que pidió una compensación que le fue denegada. En 2012 volvió a pedir la nulidad del juicio al considerar que el procedimiento no había sido adecuado. Finalmente, en 2016, La Haya lo condenó a 40 años de prisión <a href="http://www.icty.org/case/karadzic/4" target="_blank">acusado de genocidio y de crímenes de guerra y contra la humanidad</a>. Despues de aquella sentencia el exlíder serbobosnio presentó un recurso alegando que la imputación de dichos delitos estaba basada en "rumores".</p><p><strong>Limpieza étnica en Bosnia</strong></p><p>Este miércoles, el TPIY ha resuelto aquella apelación y ha ratificado que Karadzic, junto a otros dirigentes de la República Srpska, es responsable del "<strong>patrón organizado y sistemático</strong> de los crímenes cometidos contra los musulmanes bosnios y los croatas de Bosnia" y que, por lo tanto, deberá volver a la cárcel hasta que muera. En concreto, el Tribunal hace referencia a la matanza de Srebrenica, una localidad al este de Bosnia declarada "zona segura" y protegida por la ONU, donde los soldados serbobosnios a las órdenes de Mladić <strong>asesinaron a más de 8.000 hombres y niños musulmanes</strong>. Los magistrados también incriminan a Karadzic en el sitio de Sarajevo, una serie de bombardeos en la capital bosnia que se prolongaron más de tres años y <strong>causaron la muerte de aproximadamente 10.000 civiles</strong>. Cuando, después de ocho años de juicio, en 2016 los jueces le leyeron estos cargos, el psiquiatra se defendió alegando que la expulsión de musulmanes y croatas, y la limpieza étnica en Bosnia solo eran "mitos".</p><p>  </p><p> Con el tiempo se han ido reabriendo fosas comunes e identificando a múltiples víctimas de la masacre en Srebrenica</p><p>Cierre del ciclo judicial por las guerras yugoslavas</p><p>Con esta resolución puede quedar definitivamente cerrado el ciclo judicial derivado de las guerras balcánicas de los años 90, que finalizaron con unos <strong>100.000 bosnios muertos</strong>, más de dos millones sin hogar, miles de heridos y la descomposición de Yugoslavia. En 2006, el expresidente serbio y también acusado por su responsabilidad en los conflictos, <strong>Slobodan Milošević</strong>, murió mientras estaba siendo juzgado por el mismo tribunal que condenó a Mladić y que ahora ha procesado a Karadzic.</p><p>Aun así, en los Balcanes las diferencias étnicas y territoriales aún siguen latentes —sobre todo entre Serbia y Kosovo— y numerosos serbios de toda la región <strong>siguen considerando como héroes nacionales</strong> a personajes como Milošević, Karadzic o Mladić.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 Mar 2019 09:43:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La Haya condena a cadena perpetua a Radovan Karadzic por crímenes de guerra y contra la humanidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crímenes contra humanidad,Crímenes guerra,Guerra Bosnia,Serbia]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Bosnia y Herzegovina: Cien mil muertos son suficientes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/bosnia-herzegovina-cien-mil-muertos-son-suficientes_1_1163256.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>22 años después de la guerra, Bosnia y Herzegovina ha celebrado hace una semana sus octavas elecciones generales con el foco internacional puesto en una campaña que podría definirse como la regresión a los años noventa del siglo pasado. <strong>Retórica belicista</strong>, compra de armamento, invocación a <strong>héroes y criminales</strong> que resucitaba los sueños más delirantes de Milosevic, Karadzic y Tudjman sobre el etnos y la tierra. Como si el balance de más de 100.000 muertos, casi dos millones de refugiados y la devastación material y moral de este pequeño país no hubieran dejado suficiente cicatriz. Los extremismos más opuestos se daban la mano haciendo sonar los tambores de la guerra por el <strong>“interés vital nacional”</strong>. Interés que en Bosnia y Herzegovina lo abarca prácticamente todo.</p><p>Al margen del nudo en el estómago que produce ver cómo los herederos de los hacedores de la guerra, casi tres décadas después, desgarran lo que queda de este maltrecho Estado, lo que a pocos les debería suscitar dudas es que el miedo y el mantra del <strong>etnonacionalismo</strong> ha sido el mejor aliado para que nada cambie. Fue el precio de <strong>una paz mal resuelta</strong> que tiene atrapada a la nación en un enrevesado sistema de pesos y contrapesos étnicos que dejó el Acuerdo de Dayton (1995). “En muchos países se puede constatar hoy que la <em>identidad</em> <em>del ser</em> prevalece sobre la <em>del hacer</em>. La primera se adorna a veces con una retórica que roza la caricatura, insistiendo de forma desmesurada en el pasado nacional, la tradición, la pertenencia, el mito; la segunda, en lugar de expresarse, mediante proyectos reales o realizables, permanece casi siempre mal definida, es decir, insignificante”. La máxima del escritor balcánico más mediterráneo, Predrag Matvejevic, en el año 1993 sigue definiendo a la perfección el <em><strong>modus vivendi</strong></em> de la Bosnia y Herzegovina de <em>Post Dayton</em> pero también nuestro tiempo postmoderno más allá de los Balcanes.</p><p>No es de extrañar que, con los primeros resultados escrutados -­que casi una semana después de las elecciones <strong>siguen sin conocerse plenamente</strong>-, la pregunta más común en las calles de Bosnia y Herzegovina ha sido cuándo iban a levantar los visados de trabajo en Alemania.  Porque el hastío, la sed de justicia social y el <strong>abandono</strong> del país sobre todo por parte de la <strong>gente joven y preparada</strong> es una realidad. También es cierto que, a pesar del agotamiento, ha habido <strong>un 54% de participación</strong> en estas elecciones, una cifra nada desdeñable. Y lo es porque poca esperanza hay en la democracia que le ofrece el nudo gordiano de Dayton a los ciudadanos de Bosnia y Herzegovina.</p><p>Con una estructura sin precedentes en el continente europeo, Bosnia y Herzegovina se presenta como <strong>un Estado sin forma institucional </strong>definida, fragmentado entre una Federación bosnio-croata, dividida a su vez en diez cantones, con sus correspondientes gobiernos, y la Republika Srpska, étnicamente integrada casi en su totalidad por serbobosnios, además del Distrito autónomo de Brcko. En este entramado de subniveles gubernamentales, el Estado se rige por una Constitución, que también emana de <strong>Dayton</strong>, y cuyo marco contextual representa el paradigmático caso de <strong>una nación sin pueblo</strong>, pues se compone de bosniacos, serbios, croatas u otros, pero no de bosnios. Del país multiétnico a un Estado etnificado, cuyo destino desde el final del conflicto lo dirigen los mismos. Los partidos nacionalistas, cimentados en el poder a modo de etnoclases que empujan hacia fuera cualquier <strong>cambio en clave ciudadana</strong>.</p><p>La buena noticia después de esta vuelta electoral es que se ha roto la alianza que ha representado el mayor peligro para la integridad del país desde el final de la guerra. El nacionalismo del presidente de la Republika Srpska, Milorad Dodik y el del líder nacionalista croata Dragan Covic, convertidos en los mayores socios para mantener a sus votantes fidelizados con permanentes proclamas de que son el pueblo amenazado, y con vínculos desde el exterior para solidificar su <strong>discurso secesionista</strong>. Covic ha sido derrotado por el progresista Zeljko Komsic, líder de una alianza de izquierdas (Frente Democrático) que defiende la <strong>unidad territorial de Bosnia</strong> y Herzegovina, especialmente de cara a las vecinas <strong>Serbia y Croacia</strong>.</p><p>Komsic ya estuvo en la presidencia en dos legislaturas pasadas, y como ocurrió entonces, los votos de más que han ido a parar a este sarajevita que luchó en la guerra y fue reconocido con el Lirio de Oro del Ejército de Bosnia y Herzegovina proceden de los votantes bosniacos. Votos que el nacionalismo croata ve como un ejemplo de mano larga de la <strong>política musulmana</strong> en la Federación.</p><p>Con su socio tocado y hundido, Dodik sí ha saltado los obstáculos para convertirse en el miembro serbio de la presidencia colegiada, a pesar de soltar soflamas a diario contra el Estado. Su primer gesto con la nación es el anuncio de la <strong>construcción de un muro de dos metros</strong> alrededor de su sede en la que habrá una enorme bandera de la Republika Srpska. Ni las <strong>promesas</strong> incumplidas de miles de puestos de trabajo, ni la privatización de la sanidad, ni las pensiones, ni siquiera las protestas de los veteranos de guerra le han arrebatado la mayoría al partido bosniaco SDA, con la elección de Sefik Dzaferovic como miembro bosniaco de la presidencia. Bakir Izetbegovic no se ha vuelto a presentar a la presidencia porque no puede repetir mandato.</p><p>Son unas elecciones más pero <strong>no todo sigue igual</strong>. Sí, hay más de un 9% de votos que han sido invalidados, se ha hablado de muertos que han aparecido en los listados electorales y tras los resultados que, una semana después, siguen siendo preliminares, el <strong>mercadeo de escaños</strong> está ya en las agendas, pero la atmósfera es diferente. En la Republika Srpska y en la Federación, miles de ciudadanos se manifiestan pacíficamente en las calles día tras día pidiendo a una voz “<strong>¡Justicia!</strong>” para sus hijos, y ya no se dividen entre serbios, croatas y musulmanes. En el parlamento de la Republika Srpska entran nuevos rostros, decididos a buscar el diálogo, como Drasko Stanivukovic, de apenas 25 años, que ha barrido en votos a figuras asentadas del actual gobierno. En la Federación, esos bosniacos que han votado a Komsic no lo han hecho por fastidiar a Covic y a su pueblo como afirma, sino porque buscan <strong>una alternativa sin siglas étnicas</strong>. En Mostar lo ha hecho miles de croatas. En Sarajevo tomarán posesión de su escaño Sasa Magazovic y Pedja Kojovic, dos serbios dispuestos al consenso. “Ante la invasión de odio, la propagación del miedo y la amenaza de nuevos conflictos, nos presentamos con una campaña de amor. Creemos en Bosnia y Herzegovina unida que tiene en la <strong>diversidad su hermanamiento</strong>”, dice Kojovic que entre las filas de su formación “Nuestro partido” tiene al oscarizado director Danis Tanovic.</p><p>Porque tres décadas después, Bosnia y Herzegovina debe dejar de ser el único Estado del Consejo de Europa que <strong>discrimina manifiestamente a sus ciudadanos</strong>. Así lo dictaminó el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos en la sentencia Sejdic-Finci de 2009, y a posteriori, en las de Zornic (2014) y Pilav (2016). Todas vienen a reflejar el freno que sigue representando para el Estado la etnificación extrema de su modelo institucional en el que las <strong>etnias son superiores</strong> a todos los demás, pues sólo los miembros de las mismas <strong>pueden concurrir</strong> a los órganos centrales del Estado, véase la presidencia y la Cámara alta del Parlamento; y, de otra parte, sólo pueden concurrir a esos cargos desde las entidades en las que residen. Una fórmula que choca de frente con el Convenio Europeo de los Derechos y las Libertades, que paradójicamente en Bosnia y Herzegovina tiene rango constitucional.</p><p>Los apelantes llevan más de una década, y dos elecciones generales, esperando que se haga justicia su sentencia ante la <strong>mirada inerte de la Unión Europea</strong>, hoy la única garante de la paz en este su pequeño protectorado. Pero el sistema diseñado para que nada cambie parece agrietarse. Desde dentro. Desde el <strong>tímido clamor</strong> de las calles de Banja Luka, Mostar, Tuzla, Sarajevo. Desde el desafío de ciudadanos como los señores Sejdic y Finci, uno representante del pueblo roma y el otro de la comunidad judía. El cambio llega del cambio generacional, que no sale en masa a las elecciones porque ha crecido en la vorágine del discurso nacionalista de sus gobernantes pero que cree que <strong>100.000 muertos son más que suficientes</strong>. Del pueblo más pobre de Europa. Y que sin embargo le dio una lección de humanidad cuando ésta le dio la espalda a finales del siglo pasado. De los ciudadanos de Bosnia y Herzegovina. </p><p>_______</p><p><strong>Esma Kucukalic</strong> es periodista y doctora en Derecho por la Universidad de Valencia.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Oct 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Esma Kucukalic]]></author>
      <media:title><![CDATA[Bosnia y Herzegovina: Cien mil muertos son suficientes]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Bosnia Herzegovina,Derechos humanos,Discriminación,Guerra Bosnia,Guerra de los Balcanes,Unión Europea,Serbia,Derechos civiles,Nacionalismo,Croacia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las rivalidades étnicas marcan las elecciones en Bosnia-Herzegovina y dejan al país suspendido en la incertidumbre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/rivalidades-etnicas-marcan-elecciones-bosnia-herzegovina-dejan-pais-suspendido-incertidumbre_1_1163093.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/05914d37-2d4e-4772-8297-953a2e95db11_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las rivalidades étnicas marcan las elecciones en Bosnia-Herzegovina y dejan al país suspendido en la incertidumbre"></p><p><a href="https://www.infolibre.es/tags/lugares/bosnia_herzegovina.html" target="_blank">Bosnia-Herzegovina</a> ha celebrado elecciones generales este domingo enfrascada en la espesura de los nacionalismos, el descrédito político y el desafecto institucional. Las herramientas burocráticas de los <a href="https://www.infolibre.es/noticias/opinion/2014/02/12/primavera_bosnia_13457_1023.html" target="_blank">Acuerdos de Dayton</a>, que pusieron fin a la guerra en 1995, dispuestas para intentar acotar la fragmentación cultural y confesional del país, chocan con la rigidez étnica y religiosa que divide a serbobosnios, bosniocroatas y bosniacos (las tres etnias sobre las que está construido el sistema político local).</p><p>Los algo más de tres millones de bosnios inscritos en el censo electoral estaban llamados a designar a los representantes de la <strong>Presidencia tripartita</strong> —que rota cada ocho meses entre los representantes de cada una de las tres etnias—, los diputados del <strong>Parlamento estatal</strong>, los de las asambleas de las dos entidades territoriales que integran Bosnia-Herzegovina (la <strong>República Srpska</strong>, de mayoría serbia, y la <strong>Federación</strong>, compuesta por bosniocroatas y bosniacos o musulmanes), los del distrito federal de <strong>Brcko</strong> (al noreste del país y con estatus especial y gobierno propio), y los representantes de los 10 cantones que constituyen la Federación musulmano-croata. Cada una de dichas entidades, además, posee su propia Constitución.</p><p>  </p><p> Mujeres bosnias acuden a votar en las elecciones presidenciales y legislativas del domingo. EFE</p><p>Al cierre de las urnas, la <a href="https://www.izbori.ba/index.html?aspxerrorpath=/Default.aspx" target="_blank">Comisión Electoral Central</a> (CIK, por sus siglas en serbocroata), informó de que la participación había <strong>superado el 53%</strong> (en torno a 1,7 millones de votantes) y, unas horas más tarde y de acuerdo con el escrutinio del <strong>43,4%</strong> de los votos, entre los 15 candidatos que aspiraban a la presidencia de las tres divisiones la victoria ha sido para los <strong>nacionalismos serbio y musulmán</strong> en la República de Srpska y el lado musulmán de la Federación respectivamente, y para el candidato moderado de centroizquierda en la parte croata.</p><p><strong>Milorad Dodik</strong>, que revalida el cargo con el 55,1% de los apoyos en la facción <strong>serbobosnia</strong>, ha declarado que su victoria “es tan pura como una lágrima”. En el lado <strong>bosniocroata</strong> las previsiones daban como vencedor al nacionalista <strong>Dragan Čović</strong>, pero el 49,4% de los votos han respaldado al moderado <strong>Željko Komšić</strong>, que atesora la esperanza del diálogo y los consensos para desenquistar la situación administrativa que lastra el funcionamiento institucional bosnio desde hace varios años. “No toleraremos la interferencia exterior en los asuntos internos de Bosnia”, aseveró Komšić tras conocerse los primeros resultados. Por su parte, en el lado musulmán, el 37,9% de los sufragios le otorgan el triunfo al nacionalista <strong>Šefik Džaferović</strong>, que defiende el centralismo de Bosnia y la retirada de competencias y autonomía al resto de identidades dentro del país.</p><p><strong>Lejos de la entrada en la UE y la OTAN</strong></p><p>Bosnia ha basado su Gobierno en la organización étnica desde Dayton y las tres divisiones —que además responden a distintas confesiones: cristianos ortodoxos, católicos y musulmanes—, con algunos territorios en régimen especial y autonomía, están vinculadas entre ellas por un <strong>débil gobierno central</strong>. No obstante, esta configuración es similar a la que existía en la federación bosnia de <strong>Yugoslavia</strong>.</p><p>Desde 2016 las disputas entre los partidos bosniocroatas y bosniacos por la <strong>ley electoral</strong> han impedido que se renueve una de las dos cámaras que integran el Parlamento de la Federación bosnia. Sin esa cámara no se puede establecer el gobierno federal y sin éste es imposible investir un ejecutivo estatal para el conjunto de Bosnia; por lo que la <strong>crisis institucional</strong> es latente y solo está contenida por una resolución de urgencia del <strong>Tribunal Constitucional</strong>, que directamente eliminó los puntos problemáticos de la ley y, por tanto, la base legal para constituir el Parlamento federal.</p><p>Antes de estas elecciones —las octavas desde <strong>la guerra</strong> y las primeras desde la desregulación—, la directora del CIK, <strong>Irena Hadžiabdić</strong>, alertó de que el país estaba “entrando en un período electoral sin regulaciones claras y en contra de las normativas internacionales”. En la <a href="https://www.infolibre.es/tags/instituciones/union_europea.html" target="_blank">Unión Europea</a>, donde Bosnia-Herzegovina pretende entrar, son conscientes de las disfuncionalidades administrativas del país y coincidieron con el CIK al asegurar que, a menos que se encuentre una solución al conflicto por las reglas de votación, las instituciones de la Federación podrían dejar de funcionar.</p><p>En 2006 hubo un intento fallido de reformar la constitución para desahogar la <strong>esclerosis administrativa</strong> del país, agilizar el sistema judicial y luchar contra una <strong>corrupción</strong> que, en algunos sectores públicos, es endémica. En 2013, la falta de avances en reformas de semejante calado llevó a <strong>Bruselas</strong> a suspender una ayuda de <strong>47 millones de euros</strong> para los candidatos a la adhesión en la UE, por lo que su entrada quedó suspendida indefinidamente.</p><p>Una campaña de apelación al nacionalismo</p><p>A pesar de que desde Europa se insta al consenso entre etnias para avanzar hacia objetivos comunes, la campaña electoral, una vez más, ha estado basada en el nacionalismo y la movilización del voto apelando a la <strong>identidad cultural</strong>.</p><p>La <a href="http://www.infolibre.es/tags/temas/guerra_los_balcanes.html" target="_blank">guerra de Bosnia</a> también ha sido tema recurrente durante la campaña para intentar exaltar y fidelizar el voto. El candidato del Partido Democrático Serbio (SDS), <strong>Vukota Govedarica</strong>, llegó a admitir en un mitin que quería parecerse a su fundador, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/mundo/2016/03/24/radovan_karadzic_condenado_por_genocidio_srebrenica_46797_1022.html" target="_blank">Radovan Karadžić</a>, que fue presidente de la República de Srpska durante la guerra y está condenado por el <strong>tribunal de La Haya</strong> a 40 años de cárcel por <strong>crímenes contra la humanidad</strong>.</p><p>  </p><p> Una valla electoral pide el voto para el candidato musulmán Šefik Džaferović. EFE</p><p>El mes pasado en <strong>Vlasenica</strong> (al noreste de la zona serbobosnia) apareció una valla electoral con las fotos del alcalde del municipio junto al excomandante del ejército serbio de Bosnia, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/mundo/2017/11/22/cadena_perpetua_para_carnicero_bosnia_comandante_responsable_del_genocidio_musulman_yugoslavia_72232_1022.html" target="_blank">Ratko Mladić</a>, condenado por el mismo tribunal a <strong>cadena perpetua</strong> por delitos similares a los de Karadžić.</p><p>El paro y el éxodo oscurecen el futuro de Bosnia</p><p>Muchos en Bosnia ven la solución de Dayton como un parche que no ha hecho sino enfermar al país con una administración desproporcionada —<strong>la mitad del PIB</strong> bosnio se emplea en alimentarla—, llena de duplicidades y donde el <strong>nepotismo</strong> y la corrupción son una práctica normalizada. En <strong>uno de los países más pobres del continente</strong>, la crisis económica ha dejado unas cifras de <a href="https://www.infolibre.es/tags/temas/desempleo.html" target="_blank">desempleo</a> desorbitadas —especialmente altas entre los jóvenes— y una creciente masa de ciudadanos que viven por debajo del <a href="https://www.infolibre.es/tags/temas/pobreza.html" target="_blank"><strong>umbral de la pobreza</strong></a><strong>.</strong></p><p>Según datos del <a href="https://www.infolibre.es/tags/instituciones/fmi.html" target="_blank">FMI</a> y el <a href="https://www.infolibre.es/tags/instituciones/banco_mundial.html" target="_blank">Banco Mundial</a>, el sueldo medio en Bosnia apenas supera los <strong>400 euros</strong>, la tasa de desempleo supera el <strong>30%</strong> —la juvenil el <strong>50%</strong>— y el <a href="https://www.infolibre.es/tags/temas/emigracion.html" target="_blank">éxodo</a> de bosnios que salen de su país para buscar trabajo —lo siguen haciendo mayoritariamente a Alemania, como en los años 80— es enorme. Aunque no hay datos oficiales, el FMI estima que entre 2006 y 2016 abandonaron Bosnia <strong>entre 200 y 400.000 personas</strong> (un decrecimiento poblacional del <strong>7%</strong>).</p><p>La exánime economía bosnia depende, en gran medida de la <strong>exportación de metalurgia</strong>, un sector que el Estado va desmantelando poco a poco. Otro pilar fundamental de la riqueza del país depende de las <strong>divisas </strong>que envían los emigrados a sus familiares. Sin embargo, estas remesas se van reduciendo porque, la envejecida población, hace que cada vez haya menos familiares a quienes enviarles dinero.</p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Oct 2018 13:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Las rivalidades étnicas marcan las elecciones en Bosnia-Herzegovina y dejan al país suspendido en la incertidumbre]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Banco Mundial,Bosnia Herzegovina,Corrupción,Desempleo,Emigración,FMI,Guerra Bosnia,Guerra de los Balcanes,Iglesia católica,Ley Electoral General,Parlamento,Pobreza,Rusia,Tasa paro,Unión Europea,Islam,Recep Tayyip Erdogan,Serbia,Nacionalismo,Croacia,Xenofobia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[1993: el origen de la 'guerra de los lazos' y el camino hacia el genocidio bosniaco]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/1993-origen-guerra-lazos-camino-genocidio-bosniaco_1_1161346.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/be8d6d52-639c-4ead-a56e-4e0d2b027204_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="1993: el origen de la 'guerra de los lazos' y el camino hacia el genocidio bosniaco"></p><p>El 13 de agosto de 1993, las principales cabeceras de la prensa española traían en portada la multitudinaria manifestación por la liberación del empresario vasco Julio Iglesias Zamora, quien había sido secuestrado por ETA hacía seis semanas por negarse a pagar el <a href="http://www.elmundo.es/eta/historia/impuesto_revolucionario.html" target="_blank">"impuesto revolucionario"</a>. Junto al conflicto terrorista, la noticia destacada del día era el fin de la recesión económica iniciada en 1991, que el Banco de España había anunciado en su informe trimestral con agria ilusión: "No se vislumbra aún el inicio de la recuperación". Mientras tanto, dos mediadores internacionales trataban de poner fin a la Guerra de Bosnia en negociaciones con el genocida y presidente serbio Radovan Karadzic. Este verano, infoLibre repasa la historia española reciente a partir de las portadas de los principales periódicos de la época, un espejo de los temas que llenaban el debate público en las vacaciones de entre 1978 y 2002.</p><p>Era la primera vez que las calles estaban repletas de <strong>lazos azules</strong>. El secuestro del ingeniero y empresario <strong>Julio Iglesias Zamora</strong> conmocionó a una parte importante de la población vasca y española. Sus compañeros y compañeras de trabajo empezaron a manifestarse cada jueves por su liberación en la capital donostiarra, e incorporaron el distintivo como forma de repulsa de la violencia etarra, lo que acabó convirtiendo el lazo azul en símbolo de la lucha contra el terrorismo de ETA en España.</p><p>  </p><p>El ingeniero de la empresa tecnológica Ikusi había sido secuestrado por la banda terrorista al negarse a pagar <a href="https://elpais.com/elpais/2017/07/30/eps/1501365943_150136.html" target="_blank">el llamado "impuesto revolucionario"</a>, el método de financiación basado en la extorsión que utilizaba la organización armada. Iglesias Zamora fue transportado a una nave industrial de Arrasate, la misma donde sería aprisionado <strong>José Antonio Ortega Lara</strong> tres años más tarde, e introducido en un zulo excavado en el suelo, bajo una máquina de tres toneladas. La manifestación del jueves 12 de agosto puso de relieve una crispación aún mayor, surgida "por la 'guerra de los lazos' y ante el temor de un incremento de la tensión entre los defensores de la liberación de Julio Iglesias Zamora y los radicales abertzales", explicaba <strong>Diario 16</strong> en una columna en portada. El alcalde de San Sebastián, el socialista <strong>Odón Elorza</strong>, llamaba con preocupación a la serenidad e intentaba "quitar hierro a los incidentes". Sin embargo, por la capital de Guipúzcoa circulaban panfletos que incitaban a la violencia contra quienes portasen el lazo azul: <strong>"¡No te cortes, córtales! ¡Golpe a golpe!"</strong>.</p><p>Los trabajadores de Ikusi caminaron en silencio desde el domicilio de Iglesias Zamora hasta la plaza de Guipúzcoa. Y leyeron, en euskera y en castellano, un manifiesto por la liberación de su compañero y por la paz: "Porque un pueblo que quiere vivir libre no puede consentir la tortura de vuestro chantaje". Las réplicas políticas no se hicieron esperar. El diario <strong>El País</strong> relataba que el presidente del PNV, <strong>Xavier Arzalluz</strong>, que "caminaba junto al resto de manifestantes, aseguró que actos de este tipo sirven, entre otras cosas, para demostrar al mundo radical vasco con quién está el pueblo". Arzalluz sentenciaba: "Esto les pone nerviosos, y muchos de ellos se están dando cuenta de que han perdido la batalla militar y que <strong>van a perder la batalla política"</strong>. El periódico <strong>El Mundo</strong> aportaba otro enfoque del conflicto destacando la campaña propagandística iniciada por la <strong>Koordinadora Abertzale Socialista</strong> (KAS), aglutinadora de ETA, que "ha editado carteles en los que incita a agredir a líderes políticos vascos en la celebración, mañana, de La Salve". En una línea política intermedia entre el PNV y la KAS, se manifestaba <strong>Herri Batasuna</strong>, que imprimió pasquines reclamando a la Iglesia el pago del rescate de Iglesias Zamora.</p><p>La familia del ingeniero vasco acabó pagando a la banda terrorista. Un <strong>rescate a plazos</strong> que permitió la liberación de Iglesias Zamora a los pocos meses, el 29 de octubre de ese año 1993, en el Alto de Arrate de San Sebastián. Cinco años más tarde, en abril de 1998, la Audiencia Nacional condenó a <strong>14 años y 8 meses de prisión</strong> a José Luis Eróstegui Iraguren, Javier Ugarte, Jesús María Uribechevarría Bolinaga y José Miguel Gaztelu por el secuestro del empresario vasco, y les obligó a indemnizar a su víctima con 5 millones de pesetas. No obstante, la red de extorsión de ETA <a href="http://www.elmundo.es/elmundo/2006/07/07/espana/1152296894.html" target="_blank">siguió cobrando a la familia Iglesias</a> hasta que <a href="http://www.elmundo.es/elmundo/2006/06/20/espana/1150786077.html" target="_blank">fue desarticulada</a> por la Audiencia Nacional en 2006.</p><p><strong>La recesión económica y el pacto social</strong></p><p>La otra gran noticia nacional del 13 de agosto de 1993 fue el análisis económico que hizo el Banco de España (BE) en su informe trimestral. "La recesión ha tocado fondo", titulaba <strong>La Vanguardia</strong> casi a media página. Sin embargo, la realidad solo era esa, que <a href="https://www.infolibre.es/noticias/verano_libre/2018/08/08/9_agosto_1991_seccion_historia_85723_1621.html" target="_blank">la recesión</a> −derivada en buena medida de la ingente inversión pública del Gobierno de Felipe González y de la Guerra del Golfo− había tocado fondo en España. "El informe reclama con urgencia un <strong>fuerte ajuste presupuestario</strong> para hacer frente a la situación", informaba el periódico catalán.</p><p>  </p><p><strong>Diario 16</strong> construía la noticia con varios cortes del informe: "La presión de los salarios sigue siendo excesiva [...]", "la inflación más persistente [...] demuestra una resistencia extraordinaria a la desaceleración", "no se vislumbra aún el inicio de la recuperación" o "las cifras sobre la previsible evolución del déficit público [...] hacen imprescindible la adopción de un programa de disciplina presupuestaria". Y calificaba de <strong>"inquietante"</strong> el informe y de "eufórica" la Bolsa al desmentir las "crecientes expectativas de que se vaya a producir una inmediata bajada de los tipos de interés". En esta línea, el diario <strong>El País</strong> hablaba de "algunos desequilibrios básicos, especialmente el descontrol del déficit público, pero también las altas tasas de inflación, la <strong>fuerte presión de los salarios</strong> o la debilidad del consumo y la demanda". Para concluir que el Banco Central "hace hincapié, una vez más, en la necesidad de algunas reformas estructurales".</p><p>El Gobierno ya tenía preparado un documento de reajuste, que envió ese mismo día a sindicatos y patronal, sobre las líneas generales de los Presupuestos del Estado de 1994. De manera conceptual, <em>El País</em> hablaba de "las negociaciones sobre el pacto social". Y a continuación, tanto este periódico como <strong>El Mundo</strong>, enfocaban la oposición de CCOO y UGT a ese pacto social, una medida que anticipaba un recorte de seis puntos del <strong>poder adquisitivo de los trabajadores</strong>.</p><p>Karadzic buscaba el genocidio</p><p>Hacía un año y medio que la <strong>república de Bosnia</strong>, dentro del conglomerado étnico y religioso de Yugoslavia, era <a href="https://www.youtube.com/watch?v=Cr2GlX4DRHk" target="_blank">el escenario de una guerra</a> entre quienes querían <strong>independizarse de Yugoslavia</strong> (musulmanes bosnios o bosniacos, y croatas) y quienes querían <strong>unificarse con la vecina república de Serbia</strong> (minoría serbia de Bosnia). Al frente de los serbios de Bosnia estaba el político y psiquiatra <strong>Radovan Karadzic</strong>, que había emergido como líder político a golpe de nacionalismo en un territorio multiétnico. Estableció contacto con <strong>Slobodan Milosevic</strong>, presidente de la república de Serbia y, con su apoyo y el poderoso Ejército Nacional Yugoslavo a su mando, Radovan Karadzic empezó a tomar poblaciones enteras de bosnia.</p><p>  </p><p>A la altura de agosto de 1993, los serbios ya habían iniciado la limpieza étnica de las comunidades bosniaca y croata. <strong>Diario 16</strong> publicaba a media portada una fotografía de tropas serbias en retirada y resumía la cruel voracidad del líder serbio en un subtítulo: "Karadzic amenaza con ataques nucleares en Europa si la Alianza Atlántica interviene en Bosnia". Las llamadas de auxilio de bosniacos y croatas a la ONU eran gritos desesperados. En aquellos días, los mediadores internacionales <strong>David Owen</strong> y <strong>Thorvald Stoltenberg</strong> trataban de frenar a Karadzic para que "se reanudasen las conversaciones de paz en la ciudad de Ginebra". El genocida serbio había adelantado sus tropas a los estratégicos montes Igman y Bjeslanica −que envuelven la ciudad de <strong>Sarajevo</strong>− y, si bien aseguraba haberlas retirado, algunos "mandos militares serbios sobre el terreno admitían que el repliegue no había concluido y que no se completaría hasta que la <strong>ONU declarase zona neutral las estratégicas alturas"</strong>.</p><p>Los mediadores "no se creen la retirada serbia", apuntaba <em>Diario 16</em>. Y los serbios habían "convertido la retirada del Ejército del monte Igman en un <strong>peligroso juego de estrategia"</strong>. Voces dentro de la ONU pedían la intervención militar de los cascos azules todavía sin éxito, y los bosniacos se preparaban para defenderse del ataque serbio. Tuvo que producirse la <strong>masacre de Srebrenica</strong> a manos del ejército serbio para que la comunidad internacional reaccionase. Milosevic se vio obligado a firmar la paz y la sangrienta guerra llegó a su final. Los perpetradores del genocidio pasaron las siguientes décadas en tribunales por condenas de lesa humanidad. <strong>Karadzic se camufló</strong>, haciéndose pasar por un sanador espiritual en una clínica de medicina alternativa en Belgrado, hasta que fue reconocido en 2008 y un tribunal le condenó en 2016 a 40 años de cárcel por genocidio y crímenes contra la humanidad.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Aug 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Daniel López]]></author>
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      <media:title><![CDATA[1993: el origen de la 'guerra de los lazos' y el camino hacia el genocidio bosniaco]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[PNV,ETA,Guerra Bosnia,Terrorismo,Paren las rotativas]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Hoteles con vistas a guerras que nadie quiere ver]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/hoteles-vistas-guerras-nadie-quiere-ver_1_1160111.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9d4d9b15-d4ad-404e-9609-79cdf74c1040_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hoteles con vistas a guerras que nadie quiere ver"></p><p>Cuando llegué al hotel Holiday Inn de Sarajevo, en abril de 1993, <strong>sentí miedo</strong>. Se escuchaban disparos, el centro de la ciudad olía a basura quemada. Aún no había aprendido lo esencial: diferenciar el sonido de una granada de mortero que sale de otra que entra. La fachada sur estaba marcada por el lenguaje de la guerra: miles de muescas de bala y agujeros causados por proyectiles.</p><p>Para acceder al aparcamiento subterráneo había que dar un rodeo por calles angostas antes de salvar los últimos metros por una acera entre volantazos. Se podía vivir en las habitaciones que daban al norte y en las esquinas del oeste y el este. Esa primera vez <strong>dormí en el lado bueno</strong>. Escogí la cama más alejada de la ventana. Los cristales estaban sujetos por tiras de cinta aislante. No había agua caliente y los cortes de electricidad eran constantes. Era mejor tener una estancia en los primeros pisos porque el ascensor solía estar averiado. Por la noche escuché <strong>el martilleo constante de las balas </strong>de un francotirador lejano. Soñé con él. Soñé que le disparaba.</p><p>El Holiday Inn fue la sede de los periodistas que cubrieron la guerra de Bosnia-Herzegovina, al menos en los primeros dos años. La vía que pasaba delante del edificio -de un amarillo chillón poco adecuado en una guerra- se la renombró “La avenida de los francotiradores”. Era el frente de la guerra.</p><p>No sé cómo funciona el mecanismo pero existe un efecto llamada. Unos periodistas se instalan en un hotel que permite trabajar con cierta seguridad y todos se mudan, a cuentagotas o en tropel. Muchos de los que se hospedaron en el Holiday Inn lo abandonaron en 1993 porque se volvió insufrible por la avaricia de los precios. Ganaron las casas particulares y los hoteles pequeños. Nuestro favorito era la Pensión Hondo. Desde su porche acristalado se veía el monte Dbelo Brdo, donde los artilleros serbobosnios disparaban a la ciudad. Ahí se trasladaron varios periodistas estadounidenses ilustres, entre ellos<a href="https://twitter.com/camanpour?lang=es" target="_blank"> Christiane Amanpour</a>.</p><p>Los hoteles y las guerras siempre han sido un matrimonio de conveniencia. Quizá todo empezó en la Guerra Civil española, o tal vez antes. El <a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2016/07/29/hotel_florida_amanda_vaill_53064_1821.html" target="_blank">hotel Florida</a>, ya desaparecido, fue residencia de los principales corresponsales extranjeros que informaron sobre el cerco de Madrid. Allí estuvieron los celebérrimos <strong>Ernest Hemingway</strong>, <strong>Herbert Matthews</strong>, <strong>John Dos Passos</strong> y <strong>Martha Gellhorn</strong>, entre otros. No estaba tan en el frente como el Holiday Inn de Sarajevo, pero los obuses que estallaban en la Gran Vía pasaban por delante de sus ventanas. La crudeza de la lucha obligó a una mudanza al hotel Gran Vía, frente al edificio de Telefónica, desde donde transmitían. Unos pocos mantuvieron habitaciones en los dos.</p><p>No queda rastro de aquel Florida construido por Antonio Palacios, arquitecto del Palacio de Correos, ni un cartel en la plaza de Callao. Fue derribado en 1964 para levantar Galerías Preciados, hoy El Corte Inglés. En el hotel Gran Vía hay un cartel en la fachada que presume de Hemingway. Sólo es autobombo, no parte de la memoria histórica porque peca de exageración. La mayoría de las crónicas de Hemingway nacieron en Callao y en las barras de Chicote.</p><p>La guerra de Vietnam también tuvo sus hoteles míticos, como el Caravelle y el Majestic, aunque el más célebre es el Continental inmortalizado por <strong>Graham Greene</strong> en su novela <em><strong>El americano impasible</strong></em>. Fue el centro de las andanzas de su personaje, el periodista británico <strong>Thomas Fowler</strong>. Greene elevó también a los altares literarios al hotel Trianon (Olaffson) de Puerto Príncipe en su novela <em>Los comediantes</em>. Los hoteles literarios y los hoteles reales están unidos por el alcohol y una molesta sensación de fragilidad.</p><p>Ese espacio de lujo, a menudo en declive, es la última conexión con el mundo que queda atrás, una simulación de normalidad en medio de lo extraordinario. En los comedores se reúne la tribu dividida en sus etnias nacionales o de simpatía, para contarse batallitas, exagerar los méritos y ocultar las historias en las que se trabaja. El polaco<strong> Ryszard Kapuscinski </strong>tenía la manía de decorar su habitación con objetos, como piedras, para crear un hogar, el lugar al que siempre se quiere regresar.</p><p>El Commodore de Beirut fue campo de batalla entre los periodistas <strong>Tomás Alcoverro</strong> (La Vanguardia) e <strong>Ignacio Cembrero</strong> (El País). Coincidieron en los años ochenta, los más duros y peligrosos de la guerra civil. Se llevaban bien, tenían piso en el mismo edificio en el barrio suní de Hamra, hasta que la relación se torció. Cuentan que Alcoverro trató de adiestrar al loro del Commodore, que era el de referencia para todos los reporteros. Quería enseñarle a decir: “Cembrero, te odio”. Era una manera de proclamar su guerra privada. A tanto llegó el encono, que el periódico catalán aprovechó un viaje a Turquía de Lluís Foix para recabar información de primera mano. Alcoverro recogió al enviado en el aeropuerto de Beirut, una zona de secuestros, vestido de traje blanco y sombrero, y con un automóvil sin puertas. Foix le espetó: “<strong>He venido a comprobar si te has vuelto loco</strong>, y la primera impresión no es nada buena”.</p><p>Además del Commodore estaba el hotel Cavalier, el favorito de <strong>Maruja Torres</strong>, algo más recogido en las callejuelas de Hamra. En Jerusalén reina sobre todos los demás establecimientos el American Colony, el hotel de Juan Carlos Gumucio. En los años noventa mantuvo en él dos oficinas simultáneas: en el bar y en la librería de su amigo Munzer Fahmi, una de sus fuentes de noticias.</p><p>Semanas antes de que el dictador zaireño Mobutu Sese Seko perdiera su trono en 1997, Kinshasa se llenó de reporteros. Los de la televisión se concentraron en el céntrico hotel Memling, cerca de la embajadas de Francia y EEUU; los plumillas, los que escriben, en el Intercontinental, situado en la zona diplomática en las afueras. Son dos grupos que solían convivir mal. Los primeros, siempre a la carrera entre gritos y con sus cámaras al hombro; los segundos, con la pausa aristocrática que permitían los tiempos anteriores a la llegada de Internet y las redes sociales. Hoy todo está mezclado:<strong> unos galopan por un directo; otros, por un tuit</strong>. Las clases sociales se han difuminado. A día de hoy, todos picapedreros.</p><p><strong>Un oasis en la batalla</strong></p><p>Los hoteles en zona de guerra son un oasis en el que se come y duerme, y en ocasiones hasta se juega al tenis. En el bar del Intercontinental de Kinshasa se bebía whisky. Ahí conocí a un surafricano que decía llamarse Neil. Negaba ser un mercenario de la empresa Executive Outcomes, pero me suministraba una información sobre los movimientos de Laurent Kabila, y su significado estratégico, que mejoraron mis crónicas. Neil tenía un amigo aficionado a los dardos que hablaba poco. Le gustaba jugar contra mí porque ganaba siempre. Diez días antes de la caída de Mobutu aparecieron decenas de amigos de Neil que parecían sacados de un entrenamiento de rugby. La mañana de la huida del dictador no quedaba rastro de Neil ni del resto de los mercenarios. La suerte de Kinshasa estaba echada.</p><p>En enero de 1999, durante el asedio guerrillero a Freetown, la capital de <strong>Sierra Leona</strong>, el Cap Sierra era un nido de intrigas. Pocos periodistas, ningún cooperante extranjero, algunos oficiales de las fuerzas de pacificación de los países de África Occidental y decenas de prostitutas. Encontré a Neil vestido de piloto de combate. Llevaba un fusil de asalto. Dije: “Ahora te va a ser difícil convencerme de que no eres militar”. Había una docena de mercenarios, pilotos encargados de hacer volar unos helicópteros artillados con los que hacían frente a la guerrilla. Uno de ellos decía llamarse Fuentes, un francés de origen español. “¿No te acuerdas de mí? Soy tu compañero de dardos”. El País me alertó que uno de esos mercenarios era francés y <strong>había trabajado con los paramilitares colombianos</strong>. No quise escribir de Fuentes porque era mi seguro de salida. “Si esto se pone mal, tendrás un sitio en mi helicóptero”, decía. Meses después, Human Rights Watch les involucró en <strong>matanzas de civiles</strong>. No era su primera estancia en Sierra Leona.</p><p>Neil me contó que volaron con Mobutu hacia Gbadolite, en el norte de lo que entonces era Zaire. Antes de dejar el país, el hijo del dictador ordenó a sus soldados matar a los mercenarios. Huido el dictador hubo desbandada. Eso les salvó la vida. Cruzaron el río Bangui hacia la República Centroafricana. Allí fueron rescatados por las tropas francesas acantonadas en el país. Su historia ponía al descubierto el hecho de que trabajaban para varios actores: su empresa, los gobiernos a los que daban protección, las compañías de diamantes y Francia.</p><p>La memoria del Palestina</p><p>Los pocos periodistas extranjeros que entraron en Ruanda durante el genocidio de los tutsis vivían en el aeropuerto protegidos por los cascos azules. Toda la ciudad era una No Go Zone. El Hotel Mil Colinas, al que Hollywood dedicó la película <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film756411.html" target="_blank">Hotel Ruanda</a>, estaba fuera del alcance. Después se convirtió en la sede de los corresponsales que llegaron para narrar el postgenocidio, cuando las tropas hutus habían dejado el país en dirección a la actual República Democrática de Congo. Cuando llegué a Kigali en 1998 para cubrir el inicio de la sublevación de Kabila contra Mobutu, el Mil Colinas estaba repleto de blancos: periodistas, cooperantes, espías y curiosos. No había habitaciones. Acabé en el Chez Lando, bastante más modesto pero que reunía<strong> dos requisitos esenciales: luz y agua.</strong></p><p>El <strong>hotel Palestina de Bagdad</strong> está esculpido en la memoria de los periodistas españoles como el lugar en el perdió la vida el camarógrafo <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2018/04/08/homenaje_jose_couso_aqui_seguiremos_hasta_conseguir_que_tus_asesinos_los_mire_frente_justicia_81496_1012.html" target="_blank">José Couso</a>. El Ejército de EEUU decidió acallar la señal de la agencia Reuters que transmitía en directo la conquista de Bagdad. El proyectil mató al camarógrafo ucraniano Taras Protsyuk que se encontraba en la habitación 1503; Couso filmaba desde la 1403. Fue un crimen de guerra porque era sabido que en ese hotel estaban la mayoría de los periodistas extranjeros, entre ellos numerosos estadounidenses. Fue un aviso.</p><p>El Palestina y el Sheraton, situado enfrente, fueron los hoteles de los informadores que cubrieron la invasión y la post-invasión en 2003. Tras el inicio de la insurgencia, en el verano de 2003, <strong>los hoteles se convirtieron en objetivo rebelde</strong>. La seguridad entorno al Palestina y el Sheraton se volvió insufrible, hasta tres controles que se tomaban una hora. Algunos optamos por la mudanza al hotel Al Mansur, un antiguo Meliá situado al otro lado del río, junto al destruido Ministerio de Información de Sadam Husein. Sólo tenía un control que permitía la ficción de sentirse protegido.</p><p>Estaba a un kilómetro de la Zona Verde, sede central del poder de EEUU en Irak. Detrás, la calle Haifa donde la insurgencia se hizo fuerte en 2004. Por la noche se escuchaba el zumbido de los proyectiles en dirección a la sede del Califato norteamericano.</p><p>El otro gran hotel, el Al Rasheed, estaba dentro de la Zona Verde. Era de uso exclusivo para los militares y diplomáticos estadounidenses, y sus aliados. Allí me había hospedado 10 años antes, en enero de 1993, cuando George Bush padre se disponía a ceder la presidencia a Bill Clinton. Todos esperaban un ataque de despedida. Cumplió con el guión previsto.<strong> Uno de los Tomahawk explotó en el hotel</strong>. Buscaba un búnker en el que creían que se escondía Sadam Husein. Solo encontró a la recepcionista Amira, que perdió la vida junto a decenas de personas. Su retrato cuelga de una de las paredes del vestíbulo.</p><p>Desde que la mataron, miles de personas, y algunos de los culpables, han desfilado delante de esa foto. Nadie se pregunta por su historia. Y los que la conocen acumularon muertos de otras guerras que acabaron superponiéndose a los anteriores, <strong>como si fueran capas de memoria</strong>. Atrás quedan las personas, los hoteles, las historias. Después de todo, el periodista que viaja a guerras es un privilegiado: tiene un billete de vuelta.</p><p><em>*Este artículo está publicado en el número de verano de </em>tintaLibre<em>, a la venta en quioscos. Puedes consultar todos los contenidos de la revista haciendo clic aquí.</em><a href="https://www.infolibre.es/noticias/tinta_libre/portada/" target="_blank">aquí</a></p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Jul 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ramón Lobo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Hoteles con vistas a guerras que nadie quiere ver]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Guerra Bosnia,Guerra de los Balcanes,Guerra Vietnam,José Couso,TintaLibre]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un criminal de guerra croata se suicida en pleno juicio tras confirmarse su sentencia de 20 años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/criminal-guerra-croata-suicida-pleno-juicio-confirmarse-sentencia-20-anos_1_1148179.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>El Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia ha tenido que <strong>suspender la sesión</strong> en la que confirmaba la sentencia de 20 años contra <strong>Slobodan Praljak</strong> por "crímenes de guerra", después de que este bebiera un líquido y <strong>asegurara haberse envenenado</strong>. Según la televisión croata, Praljak ha muerto, aunque el tribunal no lo ha confirmado.</p><p>Según ha adelantado <a href="https://www.theguardian.com/law/2017/nov/29/un-war-crimes-defendant-claims-to-drink-poison-at-trial-in-hague-slobodan-praljak?CMP=twt_gu" target="_blank">The Guardian</a>, Parljak, de 72 años, era uno de los seis líderes militares bosnio croatas que debían escuchar la confirmación de sus sentencias este miércoles. Los seis fueron condenados en 2013 por perseguir, expulsar y <strong>asesinar a musulmanes durante la guerra de Bosnia</strong>. </p><p>El Tribunal de La Haya, que recientemente <a href="https://www.infolibre.es/noticias/mundo/2017/11/22/cadena_perpetua_para_carnicero_bosnia_comandante_responsable_del_genocidio_musulman_yugoslavia_72232_1022.html" target="_blank">sentenció a cadena perpetua a Ratko Mladik</a>, conocido como <em>el carnicero de Bosnia</em>, enfilaba esta semana las <strong>últimas sesiones del juicio</strong> contra los presuntos criminales de la guerra de Bosnia.</p><p>Después de que los magistrados confirmaran la sentencia a 20 años para Praljak, el acusado se ha levantado, ha proclamado <strong>"no soy un criminal de guerra, rechazo su veredicto"</strong>, y ha bebido el contenido de una pequeña botella de cristal. Tras unos instantes de desconcierto en la sala, su abogado ha exclamado: "Mi cliente dice que ha tomado veneno". </p><p>Ante la situación, el juez instructor <strong>ha suspendido la sesión</strong>, y ha exigido que la botella quede en el interior de la sala. Poco después, periodistas presentes en la sala han informado de que una ambulancia se ha desplazado hasta el tribunal, y se han practicado <strong>labores de reanimación</strong> a Praljak, que se encontraba en estado grave.</p><p>Praljak estaba condenado específicamente por haber ordenado la <strong>destrucción del puente de Mostar</strong>, construido en el s. XVI, lo que el tribunal consideró que "causó un daño desproporcionado a la población civil musulmana".</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[1be31ed4-8b3e-4952-80ec-11821d96b8d7]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Nov 2017 10:59:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
      <media:title><![CDATA[Un criminal de guerra croata se suicida en pleno juicio tras confirmarse su sentencia de 20 años]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Bosnia Herzegovina,Crímenes contra humanidad,Crímenes guerra,Guerra Bosnia,Tribunal Internacional de La Haya]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aquí también tenemos nuestros Mladic... ¿Serán juzgados algún día?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/mladic-seran-juzgados-dia_1_1147948.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>El miércoles 22 de noviembre fue <strong>condenado a cadena perpetua por el Tribunal Penal Internacional Ratko Mladic</strong>, por crímenes contra la Humanidad. En un artículo periodístico se indicaba que: “<em>Cuando hay voluntad política –o cuando puede ser movilizada por las victimas y la sociedad civil–, se puede condenar a los culpables por los crímenes contra la humanidad”.</em></p><p>Todos los que creemos en la Justicia –valor inseparable de cualquier democracia–, nos congratulamos de que esto haya sido así y de que, por fin, <strong>uno de los culpables de ese ataque a la humanidad haya recibido su castigo</strong> y, sobre todo, que las víctimas y sus descendientes tengan Verdad, Justicia y Reparación. En los campos de Bosnia tumbas floridas, recuerdan con sus nombres a las víctimas de esa masacre. Algo tan evidente como es el rechazo a la impunidad ha conseguido salir adelante y uno de sus responsables ha sido condenado.</p><p>Veamos los<strong> crímenes por los que ha sido condenado Mladic</strong>:</p><p>  </p><p>Leo todo lo anterior y, a pesar de lo terrible que ahí se describe, siento envidia y vergüenza propia por mi país. <strong>¿Alguien puede comparar esos evidentes crímenes con los ocurridos en nuestro país hace alrededor de 80 años?</strong></p><p>Esos crímenes, execrables, ocurrieron en un periodo de tres años pero, en nuestro país, crímenes mucho mayores se desarrollaron desde el comienzo de la guerra civil, hasta pasado muchos años después. La lista de crímenes por los que se ha condenado a Mladic son <strong>menos de una décima parte de los cometidos por los sicarios del franquismo</strong>: Los ataques a la población civil en las ciudades, los bombardeos de cadenas de civiles huyendo por una carretera... Y también nosotros tenemos a nuestro <em>carnicero </em>propio en la ciudad de Málaga: era la siembra del terror en las poblaciones conquistadas.</p><p>Desde el inicio se procedió a una limpieza de las poblaciones por las que iba pasando el ejercito golpista, con directrices claras de “tierra quemada” y de no dejar en la retaguardia elementos no afectos, ya fueran personas destacadas en ayuntamientos, colegios, sindicatos o simples militantes de partidos y sus familiares. Era una destrucción sistemática, organizada y programada, no fue algo espontaneo. <strong>Y fueron muchos miles, no cientos, como en Bosnia</strong>.</p><p>Las fosas fueron plagando el suelo por las que pasaba el ejercito victorioso, tanto es así que las 8.000 victimas de Mladic, que tanto nos aterran ahora, parece un juego de niños, comparadas con <strong>las más de 113.000 de las que estamos hablando aquí</strong>.</p><p>En España no hay campos cubiertos de cruces y flores, con nombres para el recuerdo de sus familiares, como en Bosnia, no hay fotos de personas llorando ante esas tumbas. <strong>En España hay cadáveres enterrados, sin nombres, sin cruces, sin flores, sin el recuerdo de unos descendientes cada vez más mayores</strong> y que van perdiendo, poco a poco, la esperanza de tomar entre sus manos un trozo de la tierra que les cubre y masticarla en sus bocas desdentadas.</p><p>Y después de la guerra, los crímenes continuaron por muchos años. <strong>Nuestro país era una inmensa cárcel</strong>, de donde salían, noche tras noche, cadenas de presos y presas a las tapias del cementerio más próximo… y allí quedaron para siempre, en fosas que en muchos casos aún no han sido abiertas.</p><p><strong>Era una eliminación sistemática</strong>. Era la eliminación de los restos del enemigo y de sus familiares, era segar una hierba malsana para que no volviera a crecer. Era algo nada espontaneo, era programado, con números y fechas, con nombres propios que para los asesinos nada significaban. Fue un auténtico crimen contra la humanidad.</p><p><strong>¿Qué tendría que decir de todo esto un Penal Internacional, como el que ha juzgado a Mladic?</strong></p><p>El Grupo de Trabajo de Desapariciones de Naciones Unidas ya lo ha dicho, ya <strong>ha instado al Gobierno español a que tome las medidas necesarias para la búsqueda de la Verdad, Justicia y Reparación en nuestro país</strong>. Nuestro Gobierno hace oídos sordos, a pesar del plazo de tres meses que ese Grupo de Trabajo le ha dado en su último informe. <strong>Dicen no querer abrir heridas</strong>, las que nunca se cerraron y por lo que nuestro país no puede enfrentarse a un futuro, porque no se ha reconciliado aún con su pasado.</p><p>La primera tarea que se impuso el presidente Johnson, una vez acabada la guerra civil estadounidense, fue la de buscar la reconciliación, aunar esfuerzos para construir la patria de todos. Nuestros generales, lo que se impusieron,<strong> fue la destrucción total de toda brizna de disidencia.</strong> Y eso, aún lo estamos sufriendo.</p><p><strong>Se escudan en la Ley de Amnistía del año 1977</strong>, ley que se dirigía a todos los casos de enjuiciamientos y condenas durante los años de la dictadura, pero no a hechos acaecidos durante la misma y la guerra civil y que, por todos los organismos internacionales ratificado, <strong>nunca puede eliminar los crímenes de lesa humanidad,</strong> como fueron los cometidos durante esos años.</p><p>Y es que, como decía al principio: “Cuando hay voluntad política… pueden hacerse muchas cosas”. <strong>Pero… ¿Qué ocurre cuando no la hay?</strong> _____________________</p><p>* <strong>Ángel Viviente Core</strong> es coordinador general de Convocatoria Cívica y promotor de Actúa</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Nov 2017 10:50:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ángel Viviente Core]]></author>
      <media:title><![CDATA[Aquí también tenemos nuestros Mladic... ¿Serán juzgados algún día?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Bosnia Herzegovina,Guerra Bosnia,Guerra Civil española,Ley Memoria Histórica,Víctimas del franquismo,Franquismo,Francisco Franco,Memoria histórica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cadena perpetua para el 'carnicero de Bosnia', el comandante responsable del genocidio musulmán]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/cadena-perpetua-carnicero-bosnia-comandante-responsable-genocidio-musulman_1_1147904.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a36410f9-83e9-4963-8dd7-77c7049f0e6f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cadena perpetua para el 'carnicero de Bosnia', el comandante responsable del genocidio musulmán"></p><p>El Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia (TPIY) ha condenado este miércoles al ex comandante serbobosnio <a href="https://www.google.es/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=1&cad=rja&uact=8&ved=0ahUKEwiklpC4idLXAhWHVhQKHU-rAuoQqUMIKTAA&url=http%3A%2F%2Fwww.elmundo.es%2Finternacional%2F2017%2F11%2F22%2F5a153b35268e3e773a8b45bb.html&usg=AOvVaw3cBP4Dn41oNAPVQfmRkejO" target="_blank">Ratko Mladic</a>, conocido popularmente como <em>el carnicero de Bosnia</em>, a <strong>cadena perpetua por el genocidio de la población bosniaca </strong>en Srebrenica, así como por los crímenes de guerra y de lesa humanidad cometidos durante el conflicto armado (1992-1995).</p><p>De los once cargos que pesaban contra Mladic, ha sido declarado<strong> culpable de diez de ellos, incluido el del genocidio de Srebrenica</strong>, el más importante. No obstante, se ha librado del cargo de genocidio por buscar el exterminio de la población bosniaca y bosniocroata.</p><p>El presidente del TPIY, Alphons Orie, que ha leído el veredicto, ha afirmado que Mladic <strong>intentó crear territorios "étnicamente limpios" de bosniacos</strong> (musulmanes) y bosniocroatas y le ha responsabilizado "personalmente" de lanzar una "empresa criminal" para aterrorizar a la población civil de Sarajevo durante el largo asedio a la capital bosnia.</p><p><strong>Extenso pliego de cargos</strong></p><p>Mladic estaba acusado de dos cargos de genocidio por la <a href="https://www.google.es/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=2&cad=rja&uact=8&ved=0ahUKEwjFm_LridLXAhWKbxQKHQAfBLsQFggyMAE&url=http%3A%2F%2Fwww.bbc.com%2Fmundo%2Fnoticias%2F2016%2F03%2F160324_como_fue_masacre_srebrenica_condenado_radovan_karadzic_dgm&usg=AOvVaw0nawuD0rQoRfI-vmsf7O0I" target="_blank">masacre de Srebrenica</a> -en la que los militares bajo su mando mataron a más de 8.000 niños y hombres bosniacos en los primeros días de julio de 1995-- y por promover la eliminación de los bosniocroatas y los bosniacos durante el conflicto armado.</p><p>También pesaban en su contra <strong>cinco cargos de crímenes de lesa humanidad</strong> -persecución, exterminio, asesinato, deportación y por actos inhumanos- y <strong>cuatro de crímenes de guerra</strong> -asesinato, terror, ataques ilegales contra civiles y toma de rehenes-.</p><p>En concreto, ha sido procesado por asesinato y por sembrar el terror con las fuerzas militares bajo su mando mediante el <a href="https://www.google.es/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=18&cad=rja&uact=8&ved=0ahUKEwiK86yLitLXAhXCVRQKHc6aB6wQFgh7MBE&url=http%3A%2F%2Fwww.libertaddigital.com%2Fcultura%2Fhistoria%2F2017-04-06%2F25-anos-asedio-sarajevo-1276596312%2F&usg=AOvVaw3znJZrt3v7jx3hA4HUUvrz" target="_blank">asedio de Sarajevo</a>, un sitio que se prolongó de mayo de 1992 a noviembre de 1995 y que incluyó el bombardeo del mercado de la capital bosnia, en el que<strong> murieron 66 civiles que intentaban conseguir alimentos.</strong></p><p>El general serbobosnio, de 74 años de edad, fue <strong>detenido en Serbia en mayo de 2011 tras haber pasado más de una década como fugitivo</strong>. Desde entonces, ha intentado numerosas tretas legales para frenar el proceso judicial en su contra, esgrimiendo, entre otras cosas, motivos de salud.</p><p>Sin embargo, la Fiscalía ha logrado impulsar el caso hasta sus últimas consecuencias. La acusación pedía cadena perpetua porque, según su escrito, no cabe duda de que Mladic <strong>perseguía la "destrucción física" de bosniocroatas y musulmanes bosnios.</strong></p><p>Un fallo histórico</p><p>La causa contra Mladic tiene una especial carga simbólica para la población bosniaca, que le considera el <strong>brazo ejecutor de la masacre de Srebrenica</strong>, un genocidio reconocido como tal por la comunidad internacional, por Naciones Unidas y por el TPIY, pero que Serbia y la República Srpska (la entidad serbobosnia de Bosnia) siguen negando.</p><p>También se sigue con atención entre la población serbobosnia, que le considera <strong>un héroe de guerra</strong>. El presidente de la República Srpska, Milorad Dodik, ha insistido en las últimas horas en que no debía ser condenado porque solo cumplió su deber "como patriota" y advirtió de que, si había una sentencia en su contra, "el mito seguirá creciendo".</p><p>El veredicto contra el general Mladic llega después de que en marzo de 2016 el TPIY, con sede en La Haya, condenara a <strong>40 años de prisión por genocidio y crímenes de lesa</strong> humanidad al antiguo líder de la República Srpska de Bosnia Radovan Karadzic.</p><p>Además, este fallo ha sido el último dictado por el TPIY, que dejará de funcionar el 31 de diciembre, tras más de 20 años en los que <strong>ha juzgado un total de 161 casos</strong>. Los recursos que queden pendientes, como el de Karadzic o el que pueda presentar Mladic, quedarán a cargo de un tribunal menor creado también por Naciones Unidas.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Nov 2017 10:22:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Cadena perpetua para el 'carnicero de Bosnia', el comandante responsable del genocidio musulmán]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crímenes contra humanidad,Crímenes guerra,Guerra Bosnia,Guerra de los Balcanes,Religión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La falacia del olvido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/falacia-olvido_1_1138466.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Escribo esto a raíz del artículo “Cumplir con el deber de olvidar<em>”</em> de David Rieff. Entiendo que la presentación de su libro <em><strong>Elogio del olvido</strong></em> merezca un artículo <a href="http://cultura.elpais.com/cultura/2017/03/17/actualidad/1489750131_452411.html" target="_blank">en Ideas</a> de <em>El País</em>, pero no que se base en una premisa falsa. Y más aún cuando su argumento viene acompañado de la reflexión de un neurocientífico, afirmando que<strong> el cerebro necesita olvidar tanto como recordar</strong>, ya que el juego entre el plano individual (el cerebro) y la sociedad (la memoria histórica) no es asimilable.</p><p>En efecto, Rieff empieza preguntando: <em>“</em>¿Qué ocurre si la memoria histórica colectiva, tal como la emplean las comunidades y las naciones, ha conducido demasiadas veces a la guerra más que a la paz, al rencor y al resentimiento…?<em>”</em> No es difícil responder que la memoria histórica “honesta”, <strong>hubiera podido evitar también tales guerras</strong>, rencores y resentimientos.</p><p>He escrito<strong> “honesta”, parámetro que para Rieff parece casi inexistente.</strong> Califica a la MH de arma de los nacionalismos,  que malintencionadamente la tergiversan y amañan en aras de alentar sus movilizaciones. Convencido de ello, afirma: “Dadas las tendencias agresivas  de la humanidad, es posible como mínimo que el olvido, a pesar de todos los sacrificios que impone, sea la única respuesta prudente”. Respuesta: ¿Es conveniente no recordar precisamente esas tendencias agresivas que han asolado tan frecuentemente la humanidad, en pos de beneficios espurios de una minoría? <strong>¿No es preciso saber cómo son los huevos de la serpiente, antes de que ésta nos asfixie?</strong></p><p>Pero la falacia va más allá. <strong>¿Podemos olvidar a voluntad? </strong>No hay un mecanismo mediante el cual los recuerdos propios o las informaciones recibidas de otros, puedan borrarse intencionadamente de la memoria.</p><p><strong>Los olvidamos, sí, pero a menudo a nuestro pesar.</strong> Y tiempo después, al calor de alguna emoción, de alguna sensación, sin saber cómo, regresan. No podemos olvidar por decreto. Podemos silenciar, eso sí, pero ello provocará una degradación del recuerdo, que se irá sosteniendo con los alfileres de informaciones sesgadas o directamente falseadas. Pero lo que Rieff llama olvido, por lo que deduzco de su artículo, tiene más que ver con la imposición del silencio que con la memoria en sí. Pero afortunadamente <strong>el silencio sólo será parcialmente eficaz</strong>, dado que el hecho del pasado está ahí, existe y existirá siempre. Sólo un silencio impuesto logrará, quizás, relegarlo, por un tiempo, al rincón de lo que está en desuso.</p><p>Tuve la oportunidad de comentar el mismo problema con Jorge Semprún, en un encuentro sobre memoria en Cotllioure, Francia. Su libro <em>La escritura o la vida</em>, afirmaba que, para poder sobrevivir, había optado por el silencio, que él también llamaba olvido. ¿Cómo puede decirse que se ha olvidado algo sobre lo que se ha escrito un libro?, le objeté. Habla del recuerdo del <strong>olor y el humo que desprendía el crematorio</strong> de Buchenwald. ¿Lo había olvidado? No. ¿Había decidido no hablar de él? Eso decía, aunque lo dudo, a la vista del libro y de sus conferencias.</p><p>Que Action Française o Vichy utilizaran la memoria de Juana de Arco, es una utilización partidista e interesada de la historia. Pero<strong> la solución no es borrar</strong> a la santa guerrera de los libros de historia, sino <strong>profundizar en el estudio</strong> de su biografía y contexto, desde todos los puntos de vista, por contradictorios que parezcan.</p><p>La memoria no es sólo campos de concentración o hazañas bélicas, la memoria<strong> deja en nuestro interior, y en el de las sociedades</strong>, un poso, la percepción del flujo de la historia, los vientos que empujaron, o hundieron a distintos navegantes. Mirando honestamente la veleta, podremos tener alguna intuición de por dónde irán los derroteros del futuro inmediato. Y con ella, estaremos en disposición de tomar una actitud determinada ante hechos que a día de hoy solo intuimos. A nivel personal y, en cierto modo colectivo, es <strong>la emoción la que contribuye a fijar</strong> más o menos un hecho en la memoria. Comprendemos mejor el drama de Siria y sus refugiados, los que directa o indirectamente tenemos recuerdo de la Retirada de 1939 y quizá ello nos lleve a actuar en consecuencia.</p><p>El autor rememora las masacres de Bosnia (1992-1995), que atribuye a la “incapacidad de olvidar”. ¿Cómo se hubiera conseguido? ¿Imponiéndolo en las escuelas, en las celebraciones, castigando al que mencionara algún hecho del pasado? No, no se puede olvidar a voluntad. Lo que sí se puede, o debiera, es<strong> exigir honestidad a los historiadores, políticos y medios de comunicación</strong>, en aras de una información ecuánime y abierta a actualizaciones y revisiones.</p><p>Como autor de <a href="http://convocatoriacivica.es/la-falacia-del-olvido/" target="_blank"><em>Fill de la memoria</em></a>, novela que reflexiona sobre el fenómeno de la memoria, y después de más de cuatro años de trabajar en ella, quisiera afirmar <strong>que tan dañina es la historia contada parcial </strong>o sesgadamente, como la imposición de un silencio que, a su vez, sólo podrá ser también parcial y por lo tanto recortado en función de unos intereses concretos y no de la sociedad en su conjunto. Incluso en el caso de la Ley de Amnistía, lo que hizo fue salvar a unos presuntos asesinos de su pena, pero no borrar de la historia unos hechos deleznables. <strong>Las fosas siguen ahí, se hable o no de ellas.</strong> Sin memoria que detecte los trazos comunes entre el presente y el pasado, estaremos condenados a tropezar siempre en la misma piedra.</p><p>Dice Stefan Zweig: “Obedeciendo a una ley irrevocable, la historia niega a los contemporáneos la posibilidad de conocer en sus inicios los grandes movimientos de una época. Por esta razón, <strong>no recuerdo</strong> cuando oí por primera vez<strong> el nombre de Adolf Hitler</strong>… el nombre de quién ha traído<strong> </strong>más calamidades al mundo que ningún otro<strong> </strong>de todos los tiempos”. <strong>No reconoció los huevos, los indicios cada vez más patentes, y la serpiente acabó con él.</strong></p><p>La solución no era, ni es, ocultarlos bajo el heno del silencio impuesto, donde se incubarían más y mejor. La memoria mantiene alerta a las nuevas generaciones sobre los distintos peligros que ha generado la historia. ¿No será la<strong> represión sufrida por el juez Garzón</strong> por haber pretendido romper el “pacto del olvido”, un indicio de que<strong> el cascarón vuelve, de nuevo, a resquebrajarse</strong>?</p><p>  <em>-----------------------------------Antoni Cisteró es sociólogo y escritor.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Mar 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Antoni Cisteró]]></author>
      <media:title><![CDATA[La falacia del olvido]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Guerra Bosnia,Historia,Memoria histórica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De Yugoslavia a Siria, ayudando a las refugiadas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/yugoslavia-siria-ayudando-refugiadas_1_1118843.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/dbf3627e-bce6-4c12-b5f5-94b4662b7841_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De Yugoslavia a Siria, ayudando a las refugiadas"></p><p><a href="http://in.one.un.org/img/uploads/Profile_of_Rada_Boric.pdf" target="_blank">Rada Boric</a> ha sido considerada como una de las siete activistas feministas más influyentes del mundo según la revista<a href="http://www.forbes.com/sites/carolinehoward/2010/11/04/the-worlds-most-powerful-feminists-and-least-powerful-women/" target="_blank"> Forbes</a>. Comenzó a trabajar ayudando a las mujeres<strong> víctimas de agresiones sexuales</strong> durante la guerra en la antigua Yugoslavia a través del Centro para las mujeres víctimas de la guerra en Zagreb, la capital croata. Desde entonces, tanto ella como su organización han apoyado a las víctimas de las violaciones masivas para poder empezar de nuevo sin el mantra de la discriminación. </p><p>Ahora, se encargan también de ayudar a los <strong>refugiados sirios </strong>que cruzan su país con destino el norte de Europa y, en contra de lo que se ha dicho, defiende que muchos de sus compatriotas están totalmente volcados en la asistencia de los refugiados. “Generalmente los están tratando bien [a los refugiados sirios]; son los políticos los que los tratan mal. Muchos de ellos, en la frontera les están ayudando y les dicen: 'Yo fui refugiado, sé lo que significa, sois más que bienvenidos'”, explica a <strong>info</strong>Libre horas antes de una conferencia organizada por la Asociación de Mujeres de Guatemala y La Casa Encendida, dentro del ciclo <a href="http://www.lacasaencendida.es/es/grupo-eventos/ciclo-conferencias-mujeres-contra-la-impunidad-2015-4560" target="_blank">Mujeres contra la Impunidad.</a></p><p>Cuenta que el aluvión de refugiados de estos últimos meses se debe, en gran parte, al <strong>enquistamiento de la guerra en Siria</strong> que comenzó hace ya cuatro años. “Cuando ves que la situación no está cambiando ni hay voluntad política para que lo haga, cuando escuchas a los medios o a la gente en la calle que se preguntan por qué los jóvenes no luchan y defienden su país, la respuesta sería: ¿Qué país defendemos? Porque hay, al menos, tres formaciones militares luchando allí”, añade. A todo ello habría que añadirle las últimas actuaciones de Rusia, que el pasado mes de septiembre comenzó a bombardear la región para atacar, supuestamente, los asentamientos del Estado Islámico. </p><p>Con este panorama tan sombrío, a los refugiados sirios que llevaban varios meses o incluso años en campos de refugiados en Turquía, vieron una salida esperanzadora con el giro en la política migratoria de Alemania. Sin embargo, Boric advierte que tras amable gesto de Merkel hay una<strong> estrategia económica</strong> a medio y largo plazo: mientras la población alemana está envejeciendo, los refugiados sirios –jóvenes y con una formación excelente- podrían convertirse en nueva mano de obra con menos exigencias salariales. </p><p>Pero para llegar a Alemania, los refugiados tienen que atravesar como buenamente puedan toda la península balcánica y es ahí donde el plan flaquea y se producen escenas absolutamente dramáticas. Por ello, la activista asegura temer que para frenar el flujo migratorio puede que “Alemania y la Unión Europea estén negociando un acuerdo político con Turquía para evitar que vengan más refugiados y que así [Turquía] consigan algunos privilegios relacionados con la reapertura de las negociaciones para formar parte de la Unión Europea”.</p><p><strong>Los hijos de la violencia sexual</strong></p><p>Boric y su centro llevan dos décadas luchando para incluir una <strong>perspectiva de género</strong> en la ayuda humanitaria. Recuerda, por ejemplo, que en los paquetes que se daban a los refugiados bosnios durante la guerra había, entre otras cosas, una botella de aceite o de leche, pero no así compresas o tampones. <strong>“¡A nadie le dio por pensar que las mujeres seguían teniendo la regla!”</strong>, apostilla. Aquella guerra se convirtió en un paradigma de la violencia sexual contra las mujeres. Alrededor de 40.000, tanto bosnias como croatas, fueron violadas por las tropas serbias como una de las estrategias para conseguir la limpieza étnica. “Según el patriarcado, las mujeres somos las que hacemos que perviva la nación y la etnia. Así que, si te violo eso significaría que también estoy violando a tu nación”, responde cuando le preguntan por qué las mujeres se convirtieron en un objetivo militar.</p><p>Diversas ONG denunciaron entonces la existencia de <strong>campos de concentración </strong>destinados exclusivamente a las violaciones que contaban hasta con ginecólogos para atender a las mujeres embarazadas. Hay testimonios de víctimas que afirman que las mujeres eran retenidas hasta los últimos meses de gestación, cuando el aborto era una opción inviable. Aún a pesar de que la violencia sexual era algo <em>vox populi</em>, no existen cifras fiables sobre el número de niños que nacieron de aquella barbarie. “Muchos de los niños fueron dados en adopción, aunque algunas mujeres se quedaron con ellos. Lo que no me gustó, ni durante la guerra ni justo cuando terminó, era cuando los medios de comunicación de otros países llamaban preguntando por una mujer que hubiese sido violada y hablase inglés para poder entrevistarla por la radio. Y yo les preguntaba: '¿Por qué? Están en un proceso de curación, ¿por qué reavivar el trauma una y otra vez? ¿Qué es esta pornografía de las violaciones de la guerra?'”, critica Boric.</p><p>“Veinte años después, ni en Croacia ni tampoco en Kosovo las mujeres no han recibido compensación alguna por los crímenes que cometieron contra ellas. Sólo hubo algún pequeño gesto de reparación en Bosnia”, cuenta. Sin embargo, en Croacia acaban de elaborar<strong> una ley para amparar a las víctimas de violencia sexual</strong>, tanto hombres como mujeres, que incluye desde ayuda médica gratuita hasta una pequeña pensión mensual. El problema es comprobar dos décadas más tarde quiénes fueron las víctimas, ya que como señala indignada Boric, “si te violaban en alguna aldea ¿a dónde ibas a buscar un médico que te hiciese un documento? ¡No sabían que hacer!” De manera que la ley, además de llegar tarde, lo hace con medidas de apoyo que mucho, muchísimo antes, ya habían brindado asociaciones como la de la propia Boric, que se encargó de preparar a las mujeres que testificaron en el tribunal<em> ad hoc </em>para la antigua Yugoslavia, les dieron asistencia psicológica y pusieron en marcha proyectos como el <a href="http://www.zenskisud.org/en/" target="_blank">Tribunal de Mujeres</a> el pasado mes de mayo en Sarajevo. </p><p>Boric concluye con una anécdota que da cuenta de lo importante que ha sido una perspectiva de género en esta materia: “El ministro [de cuyo departamento dependía la nueva legislación] nos preguntó qué pasaría si una mujer mentía y decía que había sido violada. Yo le respondí: <strong>'¿Quién va a querer mentir sobre algo así? </strong>¿Quién va a querer mentir por una pensión ridícula de 100 euros al mes? Y si lo hace, es porque esa mujer está realmente desesperada'”. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Oct 2015 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Saila Marcos]]></author>
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      <media:title><![CDATA[De Yugoslavia a Siria, ayudando a las refugiadas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bosnia Herzegovina,Guerra Bosnia,Inmigración,Siria,Serbia]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[León de Aranoa: “Merecía la pena esperar un año por Benicio del Toro para hacer la película”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/leon-aranoa-merecia-pena-esperar-ano-benicio-toro-pelicula_1_1116529.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b6a9edab-288f-4bad-8c2e-7980bc38542b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="León de Aranoa: “Merecía la pena esperar un año por Benicio del Toro para hacer la película”"></p><p><a href="http://www.filmaffinity.com/es/search.php?stype=director&stext=Fernando+Le%C3%B3n+de+Aranoa" target="_blank">Fernando León de Aranoa</a> vuelve a la cartelera cinco años después del estreno de <em>Amador</em>, aunque reconoce que le gustaría que su ritmo de trabajo fuese más rápido para poder rodar más de una película cada lustro, como viene siendo habitual en su filmografía. En este caso, la demora para que <em>Un día perfecto</em> llegase a los cines, se debió, en parte, a que dos de las estrellas del elenco de actores, <strong>Benicio del Toro</strong> y <strong>Tim Robbins</strong>, tenían compromisos previos y una agenda complicada de coordinar. “Benicio me dijo que tenía que esperar un año. A mí me apetecía mucho trabajar con él, me parecía que iba a ser un perfecto Mambrú en la historia y merecía la pena esperarle”, contó el director madrileño en un encuentro con la prensa para presentar la película, que <strong>se podrá ver en los cines a partir del próximo viernes, día 28, tras su paso por otros festivales como la Berlinale, Sundance o Cannes. </strong><a href="http://www.infolibre.es/noticias/cultura/2015/04/21/fernando_leon_aranoa_cuela_quincena_los_realizadores_cannes_31687_1026.html" target="_blank">tras su paso por otros festivales como la Berlinale, Sundance o Cannes.</a></p><p><em>Un día perfecto </em>cuenta un día en la vida de un grupo de trabajadores humanitarios en Bosnia-Herzegovina durante la última etapa de la <strong>guerra de los Balcanes</strong> (1992-1995) y se inspira en la novela <em>Dejarse llover</em> (Espasa) de la escritora y miembro de Médicos sin Fronteras Paula Farias que, a diferencia de la película, sitúa la trama en Kosovo. La historia arranca con Mambrú (interpretado por un ojeroso y desaliñado Benicio del Toro) intentando sacar un cadáver de un pozo para evitar que el agua se contamine, pero cuando están a punto de conseguirlo, la única cuerda con la que contaban se rompe y el cuerpo vuelve a caer al agua. Su tarea, a partir de entonces, consiste en buscar otra cuerda para poder sanear el pozo y, para ello, es crucial no tardar más de 24 horas, ya que en caso contrario, quedaría inservible para siempre. <strong>Un elemento tan simple se convierte, en ese contexto tan particular, en toda una odisea </strong>de trabas burocráticas en una región azotada por cuatro años de cruenta guerra. </p><p>Mientras Mambrú, B (Tim Robbins), Sophie (<strong>Mélanie Thierry</strong>), Damir (<strong>Fedja Stukan</strong>) y Katya (<strong>Olga Kurylenko</strong>) emprenden la marcha por las sinuosas carreteras bosnias sorteando obstáculos –como vacas muertas en medio de la carretera rodeadas de minas para que exploten al intentar esquivarlas-, se topan con otro mucho mayor: los protocolos de actuación, los límites legales establecidos por el derecho humanitario que acaban provocando situaciones absurdas. “Es parte importante de la historia, pero yo lo metería dentro de una idea mayor de la película que explica que <strong>en una guerra la primera víctima es el sentido común. </strong>Todo está trastocado y nadie actúa de acuerdo a la lógica más inmediata. Y parte de esa sinrazón es también la burocracia, especialmente en organismos internacionales como la ONU, que al final tienen que regirse por convenios internacionales y por protocolos”, justifica el director madrileño. </p><p>Frente a esa irracionalidad, <strong>l</strong><strong>os cooperantes encarnan el sentido común</strong>, que en su situación tiene que ver con algo que parece obvio: proteger a la población civil. Hablando sobre este aspecto, que se refleja en la forma instintiva de actuar de los protagonistas, León de Aranoa recuerda unas palabras de Benicio del Toro durante el rodaje: “La épica o el heroísmo no está en que salven vidas, sino está simplemente en estar, intentarlo, aunque luego fracases y no lo consigas, eso ya es heroico, porque no todo el mundo está dispuesto a estar allí”. </p><p><strong>Las secuelas de la guerra</strong></p><p>Lo que arranca como una <em>road-movie</em> a ritmo de rock and roll (no sólo por la música que escuchan los personajes, sino también por la velocidad de la acción en la trama), acaba siendo un retrato de la no guerra, es decir, lo que ocurre lejos del frente de batalla. “Es esa otra guerra silenciosa que te permite hablar de la naturaleza humana, dónde se coloca cada uno, de quiénes sacan ventaja… o la lógica que pasaba en este caso, con la limpieza étnica, cuando los vecinos volaban las casas de los que se iban para que no volviesen”. </p><p>La ausencia del combate aleja <em>Un día perfecto</em> de los parámetros de una película bélica, donde además del paisaje absurdo destaca la situación de desinformación tanto en la población civil como en los propios cooperantes, algo que León de Aranoa quiso enfatizar tras haber trabajado como documentalista en Bosnia durante los últimos meses de 1995, en plena negociación de la paz. “Una de las sensaciones que me traje y que intento que esté en la película, más allá de lo obvio, del drama, es la sensación de confusión y de irrealidad. Hicimos muchas entrevistas a desplazados y nadie entendía lo que estaba pasando”, relata sobre la experiencia que quedó plasmada en Izbieglize (Refugiados, 1995). </p><p>Aquel viaje le enseñó también algo que está muy presente en la cinta: el humor negro, el humor salvaje y duro del que da buena cuenta el personaje de B. “Para ellos es una herramienta más de trabajo, es impensable que no esté. <strong>Si lo hicieran de otra forma [la labor humanitaria], con conmiseración o con lástima, acabarían volviéndose a los dos o tres meses y sería muy difícil hacer ese trabajo.</strong> El humor es quizás lo más importante de todo”, cuenta. Un guiño que empieza en el propio título de la película, ya que es muy complicado tener un buen día cuando se empieza sacando un cadáver de un pozo de agua de cuya existencia depende la supervivencia de un gran número de personas. </p><p>Actores internacionales y equipo técnico español</p><p>La película se rodó íntegramente en España, en el parque natural de Sierra Nevada (Granada) y en el municipio conquense de Alarcón, a pesar de que también buscaron localizaciones al sur de Bosnia-Herzegovina. León de Aranoa justifica la elección de la localización, con un paisaje muy similar al de esa región balcánica, por la voluntad que tiene la película de mostrar que esa sinrazón de un conflicto no es un fenómeno particular del caso bosnio. Para trasladar el ambiente bélico a Granada contó con<strong> Álex Catalán</strong>, director (ya casi fetiche) del también realizador Alberto Rodríguez y reciente ganador de un Goya por las espectacular vistas de las marismas del Guadalquivir en <a href="http://www.infolibre.es/noticias/cultura/2014/09/26/alberto_rodriguez_escribe_sobre_isla_minima_21936_1026.html" target="_blank">La isla mínima</a>. Catalán recurre una vez más a numerosos planos aéreos para mostrar el carácter inhóspito y árido de la zona en la que transcurre la acción.</p><p>Quizás lo más duro de este filme, que endulza el drama de la historia con los chascarrillos que hace B, es comprobar cómo la inercia que despierta una guerra continúa aunque ésta ya haya terminado, especialmente en una región que quedó fuertemente marcada por el odio entre los diferentes grupos étnicos que integran Bosnia-Herzegovina. Acerca de esta cuestión, León de Aranoa recuerda unas palabras que una vez le dijo un cooperante mientras trabajaba en el norte de Uganda: “La guerra no termina cuando se firman los tratados de paz”. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Aug 2015 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Saila Marcos]]></author>
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