Máximo Huerta: “Doña Leo mejora mi vida, la hace más vida”

Máximo Huerta y su mascota Doña Leo.

El escritor y periodista Máximo Huerta es el reciente y flamante ganador del premio Fernando Lara gracias a su novela Adiós, pequeño. Con ella se corona y presenta la que considera que es la novela de su vida, un drama de autoficción que aborda una realidad abrazada por muchos: el silencio como respuesta y pregunta a todo. Una cuestión de tamaño considerable a la que él se enfrenta con respeto pero sin temor. 

Por todo es sabido que Huerta (Valencia, 1971) es un apasionado de las muchas de las variopintas y diversas vertientes que ofrece la cultura, desde la literatura hasta la música, pasando por otras múltiples disciplinas artísticas. También del cine, por supuesto, un arte del que precisamente proviene el nombre de su fiel mascota, Doña Leo, una perrita que transformó la vida su vida totalmente.

“Leo es un cambio cada día, la alegría constante. La compañía es fundamental y su amor es incondicional, como el mío hacia ella. Mejora mi día a día, mejora mi estado de ánimo, me ofrece compañía en los paseos, en el sofá, bajo mi cama cuando me duermo, en el ordenador mientras escribo. Mejora mi vida, la hace más vida”, recalca el valenciano.

El nombre de su mascota está inspirado por la Leo interpretada por Marisa Paredes en la película de Pedro Almodóvar La flor de mi secreto. Una cinta que aborda las experiencias de una escritora de novelas rosas que bajo su anonimato se enfrenta a una catarsis como novelista, así como mujer, debido a la ruptura que vive en su matrimonio tras una decepción. Intensa, decidida y llena de guiños a otras producciones, así es este clásico de 1995 del reconocido cineasta, cuya protagonista cautivó a Máximo hasta el punto de querer en su vida diaria a su propia Leo: "Es mi cuarto perro en casa. Llegó cuando Coco, la anterior perra, estaba muy anciana, y una amiga que rescata perros, Alicia, me envió la foto de Leo. Fue inevitable, me enamoré de ella. Tiene unos doce años, no lo sé, es rescatada de la calle. Y convivió con Coco".

Confiesa en este punto Huerta ser más de perros que de gatos, y que los felinos le recuerdan a su abuela Lucía. Además, destaca que en su familia los perros siempre han sido "bienvenidos", ya que sienten que mejoran la calidad de vida de quienes les rodean. En su caso personal, "en todo", literalmente. "Desde que se lanza a darme los buenos días, hasta que se acurruca bajo mi cama y estira la patita para que se la agarre. Y así nos dormimos", relata.

Hay quienes defienden que los animales en general y los perros en particular, a grandes rasgos y generalizando, son mejores que las personas. "Pues depende de las personas. No compiten", plantea Huerta, quien, eso sí, no duda en afirmar tajante: "Leo es de mi familia". Hasta tal punto llega su relación que incluso mantienen conversaciones. "¡Por supuesto!", subraya el periodista y escritor, quien reconoce que si está mimosa, la llama Leíto. Una comunicación profunda basada en el amor mutuo incondicional.

El escritor Máximo Huerta gana el XXVII Premio Fernando Lara por su novela 'Adiós, pequeño'

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