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La encrucijada de la ultraderecha en ‘Steve Bannon, el gran manipulador’

Imagen del documental 'Steve Bannon, el gran manipulador'.

En estos días de insuperable espectáculo en la extrema derecha a cuenta de la pelea entre los dirigentes de Vox y su votante más locuaz, Federico Jiménez Losantos, el propio periodista ha puesto sobre la mesa un asunto interesante.

Las conexiones del partido ultra con ciertos grupos internacionales. En el caso de las denuncias de la semana pasada, el locutor de esRadio se centró en las relaciones no conocidas de Vox con el grupo clandestino mexicano El Yunque, de ideología ultracatólica, antisemita y anticomunista. Losantos acusa a Rocío Monasterio e Iván Espinosa de los Monteros por sus tratos con la organización.

El detonante ha sido el supremacismo católico en el asunto del aborto en Castilla y León. El reproche incendiado del locutor a Monasterio se centraba en no haber aprobado los presupuestos de Isabel Díaz Ayuso en la Comunidad de Madrid.

Ya que ha vuelto a surgir el tema, para quienes tengan interés en el auge de la extrema derecha en Occidente y su internacionalización viene bien recordar el interesante documental de 2019, disponible en Filmin, Steve Bannon, el gran manipulador.

La cámara sigue al que fue principal asesor de Donald Trump

El valor de la pieza reside en que Bannon permite a la cámara acompañarle en algunas actividades. En aquel momento, el que había sido el principal asesor de Donald Trump para llegar a la presidencia de Estados Unidos ya había salido de la Casa Blanca, cesado como estratega jefe.

El yerno de Trump, Jared Kushner, declaró el año pasado al promocionar su libro que Bannon se movía por la Casa Blanca como un terrorista suicida buscando broncas con todo el mundo. “Steve se derrotó a sí mismo” señaló el marido de Ivanka Trump en El programa de Hewitt.

Asesor de la ultraderecha en todo el planeta

Tras su salida de la Casa Blanca, Bannon centró sus esfuerzos en ayudar a desarrollarse al populismo nacionalista, tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo. Apoyó a Rodrigo Duterte en Filipinas o a Jair Bolsonaro en Brasil, por ejemplo.

El documental se pega a él en varios viajes a Europa. Omite el caso de España, un país en el que Vox no había alcanzado cotas de poder significativas. Sin embargo, Bannon y la formación ya habían mantenido algunos contactos.

Espinosa de los Monteros los negó posteriormente, cuando el asesor americano fue encausado por fraude a sus propios contribuyentes. Bannon había sustraído el dinero que recaudaba para levantar el famoso muro fronterizo con México propuesto por Trump. Maldita.es recordaba en su desmentido a Espinosa las conexiones probadas entre Bannon y Vox.

El documental muestra o confirma contactos con los líderes de la derecha ultra de Gran Bretaña, Francia, Bélgica, Hungría, Austria, Polonia o Italia. Bannon solo permite asomar la nariz a algunas de las reuniones. Cuando la conversación va a centrarse en estrategia o financiación despide a la cámara, que queda al otro lado de la puerta, donde vigilan los guardaespaldas.

Apoyo a la consolidación de la extrema derecha en Europa

En las fechas grabadas, Bannon promovió la unión de partidos de extrema derecha para formar grupo en las elecciones al Parlamento Europeo de 2019. Contribuyó a configurar lo que entonces se llamó Movimiento de la Europa de las Naciones y las Libertades, que debutó como la tercera formación más votada, tras populares y socialistas y por delante de los verdes.

En algunos momentos de la pieza destila parte de su filosofía. Y es relevante porque Bannon quizá sea el estratega político de extrema derecha más importante de las últimas décadas.

Según The New Yorker cada vez hay más evidencias de que el consultor tuvo relación con las manipulaciones que llevaron a la victoria del Brexit en Reino Unido. En Estados Unidos, el propio Trump declaró que sin él no hubiera logrado la Presidencia en la feroz campaña de 2016.

Nacionalista y populista

Bannon defiende el populismo y defiende el nacionalismo. Para movilizar el populismo no duda en reconocer que el odio es un poderoso motor de activación. No funciona para todo el mundo, pero si logra activar a una parte del electorado, esta se convertirá en combativa a favor de la causa, en un ejército, hará voluntariamente parte del trabajo.

Para ello recurre a la propaganda: “¿Cómo lo hará Leni Riefensthahl?” se pregunta sobre la brillante cineasta que trabajó para Adolf Hitler. Bannon filma sus propias películas además del resto de actividades que realiza. Fue durante años productor de cine, y desde ese cometido fue derivando al mundo de la política, siempre desde la ultraderecha, entonces del Tea Party.

La internacional antiglobalista

Defiende el nacionalismo de raíces cristianas. Se muestra como antiglobalista, aunque curiosamente su misión es internacionalizar esa disidencia. Reprocha que el globalismo quiere hacer un mundo mejor, aunque eso suponga un Estados Unidos peor.

No limita la lucha a su país, actúa como mentor en numerosos estados. Para ello fundó el Movimiento. No queda claro cómo se financia esa actividad, si es altruista o se vende como consultor de lujo a esas formaciones europeas y con qué partidas le pagan.

Bannon, que alguna vez habla de si mismo en tercera persona, se muestra como una figura inteligente, trabajadora y con un sustrato ideológico claro. Por otro lado, el mito resulta muy falible, durante el metraje vemos cómo apuesta por dos candidatos que pierden sus respectivas elecciones.

Relación con la prensa

Resulta interesante su relación con los periodistas. Recibe a algunos durante la grabación, varios de medios hostiles. Recibe a Michael Wolff, autor de Fuego y furia: en las entrañas de la Casa Blanca, el libro que detalló el caos interno en el despacho oval, con muchas de las trifulcas y rencores protagonizados por el propio Bannon.

Recibe a Paul Lewis, de The Guardian, un par de veces, una en un hotel de Venecia ante la presencia de Giorgia Meloni, entonces figura emergente de la derecha italiana con conexiones con el neofascismo, en una tensa entrevista en la que el periodista le acusa de antisemita. Estas y varias relaciones más dan pistas sobre el comportamiento de Bannon y de la forja de estrategias entre grupos de las derechas más radicales.

El trabajo es obra de la directora Alison Klayman, documentalista con numerosos trabajos a sus espaldas, el último en Netflix, en 2022, sobre el racismo en la marca de ropa Abercrombie & Fitch.

Aunque no llegue a la categoría de documental brillante en su concepto y orden, el trabajo sobre Bannon proporciona una valiosa oportunidad para ver desenvolverse a una de las personas que más han contribuido a hacer del mundo político un espacio más tóxico y polarizado en los últimos años.

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