España, una protagonista inagotable para las series

Los carteles de 'G.E.O. Más allá del límite', 'Dolores: la verdad sobre el caso Wanninkhof' y 'La fortuna'.

Coinciden casi en el tiempo los estrenos de varias series, tanto de ficción como documental, sobre el funcionamiento del Estado en nuestro país. La fortuna, la serie de Alejandro Amenábar, ficciona la lucha de la administración española por recuperar el tesoro naufragado de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes robado por la empresa americana Odyssey en 2007. Por su parte, G.E.O. proporciona material completamente inédito sobre la formación del cuerpo de élite de la policía, y Dolores repasa con detalle un clamoroso fracaso del sistema policial y judicial que llevó a la cárcel por asesinato a una inocente.

G.E.O. Una serie a la altura de nuestra policía de éliteG.E.O.

El 15 de octubre se estrenó en Prime Video G.E.O. Más allá del límite. Está compuesta por ocho episodios de cincuenta minutos, y dirigida por David Miralles. Ha tenido acceso por primera vez a la durísima selección y posterior entrenamiento que viven los policías que aspiran a formar parte del Grupo Especial de Operaciones, los G.E.O.

El primer episodio es un documento excepcional. Cuenta con una estética deslumbrante las primeras 24 horas de los candidatos. Una noche perfectamente filmada, drones utilizados en su justa medida, vahos saliendo de las respiraciones heladas bajo miradas asustadas o cargadas de determinación, imágenes icónicas inolvidables como las de los policías semidesnudos abrazándose en el agua del Tajo para darse calor unos a otros mientras tiritan y una banda sonora épica ajustada a la narración.

En algunos momentos de episodios posteriores, la acción se estanca un poco más y por momentos puede llegar a ser un poco repetitiva. A pesar de ello la serie tiene atractivos enormes.

Tiene momentos. Un ejemplo: tras un día de castigo físico, caminatas y el rigor de los baños en el río Tajo, los aspirantes a G.E.O. cuentan con un poco de descanso al llegar al barracón en el que se alojan, pero se ven obligados a visionar la película Europa de Lars Von Trier sin cerrar los ojos mientras permanecen sentados en el suelo. Esta joya de arte y ensayo rodada en blanco y negro hace caer los parpados de un solo policía por unos instantes y todo el grupo es obligado a verla otra vez.

Tiene personajes. Si se hubiera emitido en una televisión generalista serían referentes instantáneos de la cultura pop. Especialmente el entrenador principal de los aspirantes, Pelayo Gayol. Con sus píldoras filosóficas, al principio queda la duda de si su actitud se quedará en palabrería, pero su consistencia poco a poco va consolidando su liderazgo. Sus reflexiones, su habilidad física, especialmente en boxeo, su relación con los policías, incluso su voz hipnótica, van convirtiéndole en el corazón de la serie.

Este asturiano fue el destacadísimo número uno de su promoción en el ascenso a Inspector y ha participado en muchas misiones claves en la historia del cuerpo. Entre ellas se incluye la que costó la vida de Francisco Javier Torronteras. Se produjo cuando los G.E.O. asaltaron la vivienda de Leganés en la que se refugiaban los autores de los atentados del 11M y que los terroristas hicieron volar por los aires.

En definitiva, G.E.O., Más allá del límite es una serie documental extraordinaria, pero además es un reportaje profundo, que ha llevado 180 días de rodaje, lo que otros medios de información no tienen la capacidad de afrontar y que demuestra una vez más el valor periodístico de las plataformas. En este caso acerca a los ciudadanos a una parte de su cuerpo policial, mejorando el conocimiento que tenemos de nuestras instituciones.

Dolores Vázquez, una vergüenza de nuestra Guardia Civil y nuestra justicia

Dolores Vázquez: la verdad sobre el caso Wanninkhof es también un trabajo documental, en este caso de seis episodios, y que puede verse en HBO Max. Desarrollado por la productora de Ana Rosa Quintana, Unicorn, tiene como eje la primera entrevista a Dolores Vázquez, la víctima de un espantoso error policial y judicial, que la convirtió en culpable de asesinato sin serlo.

No sólo eso, Alicia Hornos, madre de la víctima, Rocío Wanninkhof, expareja de Vázquez, que aún afirma sospechar de ella, también concede largas entrevistas al equipo de la docuserie. El abogado y apoyo moral de la falsamente acusada, Pedro Apalategui, se erige como otro de los testimonios imprescindibles. Periodistas que cubrieron los hechos, políticos y policías, abogados, miembros del jurado, otras víctimas del verdadero culpable, Tony King, o conocidos de los protagonistas del crimen, aportan diferentes perspectivas que ayudan a entender el desastre judicial. Se incluye el testimonio de Toñi Moreno, periodista que trabó amistad con Dolores Vázquez y ha conseguido su testimonio para esta investigación.

El documental guarda algún paralelismo con el que se produjo para Netflix hace unos meses sobre Nevenka. Ambas mujeres fueron víctimas de los prejuicios sociales en torno al año 2000, ambas se fueron a vivir fuera de España durante las décadas siguientes y ambas han concedido por fin entrevistas dando a conocer su calvario y reabriendo el debate sobre sus casos.

La diferencia es que en el caso de Nevenka la justicia no falló, y en el de Dolores Vázquez aterra pensar qué hubiera sido de ella si el ADN recogido en el crimen de Rocío no hubiera coincidido con el que apareció tras el asesinato de Sonia Carabantes cuatro años después, en 2003, y que ayudó a resolver ambos casos. Vázquez pasó en prisión 17 meses y su juicio iba a ser repetido cuando apareció el verdadero culpable.

La Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, la UCO, realizó una investigación improcedente del crimen de Rocío Wanninkhof. El juez Fernando González Zubieta permitió al jurado una sentencia de culpabilidad absolutamente endeble y sin pruebas. El entonces ministro del Interior, Ángel Acebes, afirmó que había sido sensato haber condenado a Vázquez dado su “perfil delincuencial” (no tenía antecedentes penales). Vázquez no fue indemnizada tras el error y aún pide que se le ofrezcan unas disculpas que nunca han llegado por una persecución injusta que le ha destrozado la vida.

La fortuna, el discreto encanto del funcionariadoLa fortuna

La fortuna, en Movistar +, cuenta la lucha desigual entre un Estado, grande, sólido, lento, burocrático, y unos piratas modernos, ricos, ingeniosos. El Estado es España y le fue sustraído en su día el tesoro sumergido en el pecio Nuestra Señora de las MercedesNuestra Señora de las Mercedes, aquí llamado La fortuna. Los piratas son la empresa Odyssey Marine Exploration Inc y el litigio entre ambos se ganó para nuestro país en 2012, gracias a la sentencia de los tribunales estadounidenses.

Uno de los participantes en la investigación que defendió que el barco pertenecía a España, Guillermo Corral, diplomático que estuvo al servicio del ministro de cultura de entonces, César Antonio Molina, escribió un cómic al respecto. Ilustrado por Paco Roca, El tesoro del Cisne Negro combinaba la labor puramente administrativa con las aventuras al estilo Tintín.

El cómic fue el que inspiró a Alejandro Amenábar para su serie de seis episodios. El resultado es algo irregular. La historia es interesante y hay un puñado de buenos intérpretes, pero sorprendentemente la dirección tiene momentos planos, tonos actorales descompensados o una batalla naval que podía haberse ahorrado si el presupuesto no daba para un rodaje digno. Incluso un romance, que podía haber sido divertido y estimulante entre los dos funcionarios opuestos que se ven obligados a colaborar, se queda a veces a medio gas. Y eso con la colaboración de Alejandro Hernández, un guionista que ha firmado trabajos muy interesantes, como las series de Mariano Barroso El día de mañana o La línea invisible, entre otros.

A pesar de todo, la idea de la serie, como lo fue en su día la del cómic, es tan atractiva y estimulante que merece la pena acercarse a este trabajo que dignifica una parte de nuestra administración que tenemos por gris y rutinaria, y donde podemos comprobar que también cabe la pasión.

Próxima parada: Juan Carlos I

Nuestro país da para muchas más propuestas, pero una figura parece acaparar todas las próximas. Héctor Llanos informa en El País sobre cinco proyectos que tratan sobre el rey emérito Juan Carlos I, cuatro ficciones con distintos tonos y abarcando distintos periodos y una serie documental. Entre ellas se incluye la adaptación del podcast Xrey, por parte de productores y guionistas americanos, responsables de Homeland y 24.

Y aún son muchísimos los aspectos vitales sobre España que merecen ser analizados. En estos momentos, los ejecutivos tanto de las cadenas en abierto como los de las plataformas temen los proyectos con carga política que puedan ponerles en contra a algún partido, pero algún día habrá que vencer esas resistencias y lanzarse a hacer productos más realistas sobre la corrupción o el independentismo, por ejemplo, y desde luego tenemos una gran carencia en nuestras series. En algún momento tendremos que hablar sobre Franco.

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