Tres de cada cuatro casas en el campo ya tienen fibra óptica: llega la vida digital entre Netflix y las vacas

Imagen captada desde el cielo desde un campo sembrado digitalmente para mostrar el mensaje "Galicia Profunda"

Se acabó pasar largos ratos mirando un reloj de arena dando vueltas en una pantalla, sin respuesta, en muchos municipios rurales de España. Puede ser del datáfono de una tienda, que no coge conexión porque está nublado en el pueblo. O esos correos que no se consiguen enviar porque el archivo adjunto pesa demasiado. O el diseñador que quiere mandar un archivo a un cliente y el ordenador le informa que la subida tardará 24 horas. Muchas personas no han llegado a ver el relojito, al no poder permitirse el riesgo de irse al campo a trabajar y no poder cumplir con sus tareas. Eso ya no es problema en 7 de cada 10 municipios rurales.

El plan para llevar la fibra óptica a zonas de baja densidad poblacional va encendiendo poco a poco municipios que hasta ahora estaban conectados a la red de manera paupérrima, como siguen muchos. Esta situación debilita la calidad de vida de sus vecinos, espanta a los descendientes de los autóctonos a las ciudades aledañas y obliga, por ejemplo, a la brevedad de las visitas, porque vivir desconectado en la sociedad de la información es, para muchos, inviable más de dos días seguidos. 

“La gente que viene a mi carnicería puede, por fin, pagar con tarjeta”, suspira Aránzazu Matute, dueña de una carnicería en Sotillo del Rincón (Soria, 189 habitantes). Matute tiene 37 años y ha pasado su vida entre el pueblo y la capital soriana, a poco más de media hora en coche, donde estudió empresariales y relaciones laborales. Su principal problema: quedarse en el pueblo le impedía seguir progresando: “No podía estudiar. Había una señal de wifi, pero no llegaba a todo el pueblo. Yo estoy estudiando inglés y unas oposiciones. Mi hermano también estudia. Hemos apostado a quedarnos en el pueblo, pero no podía seguir las clases, los vídeos se cortaban”, lamenta.

El plan para cerrar la brecha digital entre las ciudades y las zonas rurales ha tenido un fuerte impulso gracias a los Fondos Next Generation y el Plan de Recuperación. Entre 2021 y 2022, el Gobierno destinó 494 millones de los fondos europeos a los operadores para desplegar la banda ancha ultrarrápida en el campo. Esto ha acelerado el progresivo cierre de la brecha digital, aún existente pero cada vez menos. En junio de 2022, el 72% de las viviendas en entornos rurales ya tenía fibra óptica, frente el 90% de las viviendas en general. En 2016 los porcentajes eran de 18% frente a 70%.

La condena de que se nublara en Sotillo del Rincón, Soria

La llegada de la fibra ha traído a la carnicería de Matute un lujo: la posibilidad de poder contar con un datáfono siempre. “Si había tormenta, o simplemente estaba nublado, Internet no funcionaba. El tarjetero era inservible. Con la fibra óptica no tengo ningún problema”. En el pueblo también hay una fábrica de embutidos, propiedad de Matute, un bar, un hotel y una pequeña carpintería. “A este último le está yendo muy bien, porque hace diseños y usa Internet”, afirma.

La fábrica de Matute no es una cualquiera. En la feria del chorizo artesanal de Covaleda obtuvo el primer premio al mejor chorizo del mundo. “El secreto es muy simple: todo artesanal. Los cerdos son de aquí. No revolvemos una carne con otra. El chorizo lleva de todo: jamón, paletilla… y todo es del mismo cerdo. Nada de aditivos. Pimentón, ajo, sal y una muy buena materia prima”, enumera la ganadera, que añade que la curación es de ocho meses: “En el paladar esto se tiene que notar”, añade.

La llegada de la fibra óptica a Sotillo del Rincón ha conectado el mejor chorizo del mundo con el mundo. “Si te digo la verdad, no veo nada negativo de la llegada de la fibra. Te lo cuenta la gente que viene a la carnicería. Un señor me contaba que sus hijos se iban a poder quedar todo el mes de agosto, gracias a que ya podían estar conectados. Los que venían a pasar el finde, ahora se quedan algún día más teletrabajando. Si llega gente al mundo rural, podremos mantener los pueblos. Si no se hacen cosas por los pueblos, van a desaparecer”, lamenta Matute. 

Fuentes del Gobierno han trasladado a infoLibre que cuando se terminen de ejecutar los fondos adjudicados en 2021 y 2022, la cobertura de banda ancha llegará al 96% de la población. El Gobierno estima que el despliegue de la banda ancha se completará en 2025, cuando la conexión a Internet de al menos 100 megas de velocidad llegue al 100% de los hogares.

La expansión de la cobertura móvil ha sido más rápida. Según los datos del Ministerio de Asuntos Económicos, la cobertura 4G ya llega al 99,9% de las viviendas de España, urbanas y rurales. La expansión se está dando ahora en el 5G, que ha pasado del 12,5% en 2020, al 58,9% en 2021 y al 82,3% en junio de 2022. 

Wifi contra los lobos en Xanceda (A Coruña)

“Los clientes nos tenían que hacer los pedidos por fax”, lamenta Cristina Fernández Armesto, en conversación con infoLibre. Esta ganadera de 41 años es propietaria de la exitosa granja ecológica Casa Grande de Xanceda, un pequeño pueblo integrado en Mesía (A Coruña, 2.400 habitantes). A Armesto, que estaba haciendo carrera en una multinacional del mundo de la moda, no le supuso mucho esfuerzo decidir volver al pueblo, para vivir de la granja: “Coincidió en un momento de mi etapa profesional que me pedía un cambio, surgió de manera espontánea. Siempre me encantaron los animales”, admite.

Así, pasó de un trabajo donde todo estaba digitalizado al campo. Casa Grande de Xanceda fue fundada por sus abuelos como proyecto de jubilación. Fueron los periodistas Felipe Fernández García-Armesto y Victoria Armesto, pseudónimo de María Victoria Fernández-España, la primera mujer que entró en la Mesa del Congreso de los Diputados, con Alianza Popular.

Como vicepresidenta de la mesa, fue el cargo más importante ocupado por una mujer en la legislatura constituyente de 1977. Poco antes de eso, en 1968, pusieron la primera piedra de la granja: “Mi abuelo tenía muy claro que quería ganadería extensiva: vacas alimentándose de lo que salía de la tierra. En esta zona hay tierras fértiles y mucha agua, son perfectas para el pastoreo”, cuenta su nieta, que volvió al campo hace ahora 15 años. 

“Las vacas ya eran vacas-wifi antes de la llegada de la fibra óptica”, contó Armesto en un acto organizado por el Ministerio de Asuntos Económicos sobre mujeres protagonistas de la era digital. “La fibra óptica no nos ha llegado hasta hace dos años, pero las vacas llevan 15 años con podómetro. Si una vaca da menos pasos, ojo, porque puede estar enferma o coja. También si hay problemas con los lobos, da una pista de lo que está ocurriendo”, añadió. No obstante señala que sigue habiendo una alarma natural, mejor que cualquier wifi: “Los burros tienen un oído tan fino que si oyen a un lobo a muchísima distancia se ponen a rebuznar como locos”. 

Los podómetros fueron precursores de una granja hoy digitalizada. Armesto relata que coger las riendas fue duro. Los libros de contabilidad del abuelo de la ganadera mostraban que la granja no era apenas rentable. “Es muy difícil hacer negocio con la leche cruda. Tienes que ser o muy grande, o muy muy eficiente”, cuenta Armesto. Eligió lo segundo. “No podíamos depender de las grandes industrias lácteas, no nos cubrían ni los costes”, lamenta. Por eso, la granja dio un giro: como no había dinero para marketing, se optó por abrir sus puertas a los vecinos coruñeses. La apuesta fue hacer de la crianza natural de las vacas una actividad visitable; de su leche, un yogur ecológico de máxima calidad.

“Por cada hectárea, no se puede tener más de dos vacas. Cada una tiene un terreno más grande que un campo de fútbol. Así, se protege el suelo, se regenera y las alimenta”, explica. La granja fue creciendo hasta tener hoy un equipo humano de 45 personas, la mayoría, mujeres. “Sin contar las vacas”, afirma, entre risas. Las reses ascienden a 300. Siete perros mastines, geolocalizados por GPS, defienden al ganado de los lobos y tres burros los acompañan, como alarma.

La llegada de la fibra digital en 2021 hizo que por fin, se quedara atrás el fax y tener que acercarse a la ciudad en coche para poder mandar los correos electrónicos que se habían quedado sin enviar en la granja, por falta de cobertura. “Es un problema inmenso y una desventaja muy grande para las empresas del rural. Es muy injusto, un privilegio de las ciudades. La gente quiere que el campo evolucione. En mi caso, el departamento de marketing no podía ni enviar un vídeo, porque si usaban todos los datos, el departamento comercial no podía recibir pedidos", lamenta. 

Armesto sabe en tiempo real, por ejemplo, cuánta leche produce cada vaca. La sala de ordeño, la yogurtería, la oficina y la planta de tratamiento de aguas están conectadas y digitalizadas, lo que le permite alcanzar un nivel de optimización que le ayuda a competir en un mundo donde las grandes empresas tienen una gran proporción de la cuota de mercado. “La agricultura y ganadería ecológica y la tecnología son compatibles, y mejoran la biodiversidad de las tierras. Tenemos un sistema perfectamente engranado”, afirma. 

El suplicio de enviar archivos pesados desde Cabaña de Yepes (Toledo)

“Antes tardaba más de 24 horas en enviar diseños a los clientes”, explica José Emilio Albero, de 37 años. Tras pasar su juventud en Cabaña de Yepes (Toledo, 304 habitantes), y tras estudiar un grado medio en Ocaña, a 10 minutos en coche, saltó al mundo. Albero cuenta que ha trabajado como electricista y electromecánico; de ahí, pasó al mundo de la generación energética, de ciclos combinados y aerogeneradores. “He estado meses en Turquía, en Catar, en Italia… Pero una vez que has visto el mundo, por mucho que diga la gente, como en casa no se está en ningún lado”, defiende Albero.

Pese a que aún queda camino, hay pocos lugares en los que el campo y la banda ancha convivan de la manera que ocurre en España. Según el último Índice de Economía y Sociedades Digitales DESI, elaborado por la Comisión Europea, España tiene el bronce europeo en conectividad, solo por detrás de Dinamarca y Países Bajos y por delante de las principales economías: Francia, Italia o Alemania.

Tras pasar varios años saltando de un país a otro, cuando a Albero le salió un trabajo relativamente cerca del pueblo, no se lo pensó dos veces: “Aunque cobrara menos, era una oportunidad para volver. Por las tardes me ponía a montar este negocio y cuando empezó a rodar, dejé el otro”, afirma. Ahora se dedica a hacer modelados y escaneados 3D, un trabajo que implica, necesariamente una buena conexión a Internet. 

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El año pasado dio un paso de gigante, al instalar un servicio de Internet satelital que le permitía poder enviar los archivos en media hora. “La mayoría de las casas son antiguas y no podían permitirse poner esas antenas para poner Internet. Ahora cualquiera en el pueblo tiene la opción de poner fibra”, añade. El paso de tardar de 24 horas a 30 minutos ya fue un salto de gigante. Pero ahora, con la fibra óptica, reconoce que en un minuto están enviados.

“Mi hermano y mi cuñada vivían en Madrid. Tenían su casita aquí, en el pueblo, pero para ellos trabajar aquí no era viable. Ahora, con la fibra óptica, y también por la subida de los precios del alquiler en Madrid, han podido venirse de manera permanente. Al final, tienen los mismos servicios que en una gran ciudad. Ellos, que tienen muchas videollamadas, ahora pueden hacerlas sin problemas”.

No todo es trabajo. La irrupción de la vida digital de banda ancha permite no sacrificar pequeños placeres digitales de la ciudad en el pueblo: “Sin fibra óptica no puedes ver Netflix o HBO. Si no tienes una conexión decente no puedes hacer nada con vídeo. Vivimos en una época en la que Internet es una de las cosas más importantes que hay, también para el ocio”, remacha el diseñador 3D.

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