El ideal republicano y la forma republicana de gobierno tienen en España su propia historia y el 153 aniversario de la proclamación de la Primera República española —el 11 de febrero de 1873— puede ser ocasión para repensarla.
La Primera República quizá se percibe como algo muy lejano, ausente de la memoria e inquietudes democráticas de nuestra sociedad. Pero hay un legado virtuoso, que no se debe olvidar, nutrido no sólo de una utopía persistente del ideal republicano, sino también de principios democráticos de convivencia que, soterrada o explícitamente, han sido y continúan siendo bandera y acción del republicanismo.
Entreverados con los principios democráticos, se fueron configurando los principios e ideales republicanos. Forma parte de este ideario el residenciar el poder soberano en la nación o en el pueblo y no que pueda residenciarse en una persona o una familia. La monárquica Constitución de 1812 expresa este ideario republicano en sus artículos 2.º y 3.º, que dicen:
Artículo 2.º: “La Nación española es libre e independiente y no es ni puede ser patrimonio de ninguna familia ni persona”. Artículo 3.º: “La soberanía reside esencialmente en la Nación, y por lo mismo pertenece a ésta exclusivamente el derecho de establecer sus leyes fundamentales.“
Conviene recordar que el artículo 3º del proyecto de Constitución añadía un párrafo final, concluyendo: (…) “de establecer sus leyes fundamentales y de adoptar la forma de gobierno que más le convenga”; este último texto fue suprimido en la discusión del proyecto en Cortes.
De 1812 a 1873, se sucedieron, latentes o explícitas, diversas manifestaciones del ideario republicano. Tras la revolución de 1868, se instituyó, ese mismo año, el “Partido Republicano Democrático Federal”, desgajándose del “Partido Democrático”, fundado en 1849, dentro del cual los republicanos convivían.
Lo que importa prioritariamente no es el mero cambio formal y legal del régimen de monarquía al de república, sino la vivencia, la implantación práctica, de los valores cívicos, éticos y democrático-republicanos en la actuación pública y privada
En cuanto a los principios demócrata-republicanos y al republicanismo latente, son significativas, entre otras, las siguientes consideraciones que hace el profesor Antonio Eiras Roel en su libro "El Partido Demócrata español (1849 - 1873) los primeros demócratas" (Ediciones 19. Madrid 2015):
1.ª): “En la España del siglo XIX los demócratas y republicanos son casi siempre una misma cosa. Un análisis detenido de la ideología de este partido, a lo largo de casi toda su evolución, permite la identificación de los términos "demócrata y republicano (...) Esta identidad resulta notoria”, aunque el partido trató de encubrirla en muchos momentos por razones de conveniencia y de táctica política.
2.ª): “Si hemos de caracterizarlos por una sola expresión, los demócratas son los hombres que pretenden llevar a todas sus consecuencias el principio de la soberanía del pueblo. Pero esta fórmula ya desgastada por los progresistas, ellos la concretan en el sufragio universal y la apelación a la democracia libre.”
3.ª) “La idea de la soberanía nacional la importaron los viejos doceañistas gaditanos y dicha idea pudo ser un punto de partida para los nuevos demócratas (Fernando Garrido nació en Cádiz en 1821 y Castelar en 1832) por eso a primera vista parecen confundirse unos y otros.”
4.ª) “Por último, (...) los demócratas propenderán a un cambio radical en las instituciones básicas, en particular por lo que respecta a la forma de gobierno”. Y desechado, por teórico, el ejercicio directo del poder soberano a través del pueblo, dice Eiras Roel, “quedaba como forma natural, lógica y viable de la soberanía del pueblo este ejercicio indirecto en forma de república popular representativa.”
5.ª) “Tal republicanismo latente se reveló con claridad después de la revolución del 68 (...) La monarquía democrática que aparece de momento en la revolución se basa únicamente en la soberanía del pueblo como único poder constituido, que elige a la dinastía y puede revocarla: es, de hecho y de derecho, una república coronada.”
El profesor José María Jover Zamora, en su libro “Realidad y Mito de la Primera República” (Colección Austral. Espasa Calpe. Madrid 1991), refiere las distintas percepciones de la República en varias épocas y observa la distinta valoración que hicieron también los que la vivieron:
“La España septentrional, desde Galicia hasta Cataluña y la montaña valenciana, vivirá los días de la Primera República pendiente de las vicisitudes del carlismo y de la guerra civil. La España meridional y levantina, en cambio, los vivirá pendientes de la revuelta cantonal y de los esporádicos furores campesinos; motivos, para unos, de temor por la seguridad de sus intereses y la estabilidad de sus "mores", y para otros de esperanza en un mañana menos duro.”
Son de destacar las rupturas que propició la República respecto a la situación anterior. El profesor Jover Zamora destaca las siguientes:
Rupturas de Estado: a) Cambio de la forma política de monarquía a república, con el cambio de estructuras e ideales que ello supone. b) Cambio de un Estado confesional por un Estado religiosamente neutro. c) Cambio de un Estado centralizado por un Estado descentralizado.
Rupturas sociales: a) “La interrupción de una inveterada –desde los años cuarenta– presencia de los militares en las cumbres del poder ejecutivo de la Nación”. b) Frente al orden surgido de la revolución burguesa, el “Desorden“; poniendo en primer plano “la riqueza del contenido utópico que caracterizará el pensamiento político de aquella situación” y una activa presencia popular en la vida política cotidiana“. c) Debida al krausismo de los intelectuales dirigentes, destaca “la sensibilidad a los valores morales por parte de unas bajas clases medias que constituyen uno de los principales apoyos a la nueva situación; y a la presencia –"frecuentemente dentro del desorden”– del “humanismo popular“. d) Tendencia a la revisión del sistema de propiedad resultante del proceso desamortizador. Todo dentro de una serie de condicionamientos espacio-temporales de la época.
El profesor Charles A.M. Hennessy, en su libro “La República Federal en España” (Aguilar Ediciones. Madrid. 1967) la valora en estos términos:
“A pesar de que su historia política fue de fracaso, el movimiento federal fue algo más que una mera pelea por conseguir empleos y un choque de rivalidades personales. El federalismo fue en España el primer movimiento político que trató de generalizar la política, educar a la opinión pública y movilizarla para derrocar al sistema político que había alentado el abuso de poder”.
Refiere Hennessy los esfuerzos de renovación de la Primera República frente al Ejército y la Iglesia; y también aboliendo la nobleza, haciendo independiente el poder judicial, aboliendo la esclavitud en Puerto Rico, y “sus intentos de que las mujeres participaran constructivamente en la actividad política”, de modo que, concluye Hennessy, los republicanos del 73 “incorporaban actitudes progresistas que llegaron a ser rasgos comunes del posterior republicanismo español”.
El fracaso de la Primera República es un hecho que se impone como irreversible y los cuadros dirigentes resultan responsables
El profesor José María Jover analiza las distintas percepciones de la Primera Republica en la historia, a través de puntuales referencias bibliográficas, de 1873 a 1910, dividiendo su análisis en cuatro etapas decenales.
Destaco de ese recorrido la etapa final (1900-1910), pues la inflexión que se produce en el paso de la tercera a la cuarta etapa, la caracteriza Jover como de "desdramatización" y también por el tratamiento más formalista que se hace de la guerra civil y del Sexenio; de modo que "la narración de la historia del Sexenio tiende a circunscribirse a sus vicisitudes políticas, prescindiendo de todo patetismo social". Cabe también destacar que "se esfuma" la "dependencia retrospectiva respecto a la experiencia de 1873" y se potencia el carácter prospectivo y de utopía.
A partir de este enfoque prospectivo, de futuro, muy documentado en Galdós, es desde el que cabe recordar el ideario de los republicanos. Dice Jover:
“ (...) en cuanto se refiere a la imagen social que circulaba entre los cuadros del republicanismo español de comienzos de siglo acerca de lo que debiera ser la Segunda República española, si esta llegaba alguna vez hay que tener en cuenta el cambio advertido por Joaquín Romero Maura. La República, dice, había sido hasta entonces " el régimen que debía hacer de España una nación moderna de ciudadanos conscientes; "pero luego, a copia de desengaños, aquella República adquirió paulatinamente la figura de un Edén político que los españoles no alcanzarían si antes no lo merecían. Las virtudes cívicas primero para luego traer la República. Una vez hechos a este punto de vista, los jefes dedicaron buena porción de sus actividades a la crítica 'didáctica' en las Cortes y a la instrucción fuera de ellas.”
Y, en relación a Benito Pérez Galdós, sigue diciendo Jover: “Esta orientación impregnaba plenamente el republicanismo de D. Benito cuando acomete la redacción de los dos episodios en que trata de la República del 73”.
En todo caso, el fracaso de la Primera República es un hecho que se impone como irreversible y los cuadros dirigentes resultan responsables, como dice Jover Zamora:
“En fin, la clase política de la República no acertó, ni a defender con energía el régimen frente a sus enemigos domésticos, ni a consolidarlo y estructurarlo con decisión y racionalidad. Utilizando los recursos de una incipiente sociología política, de filiación positivista, Galdós ha asumido una crítica política global del 73 que supera la crítica partidista, ideocrática, que vimos refugiarse en la historiografía general de finales de siglo.”
Concluyo: “Las virtudes cívicas primero para luego traer la República”. Es decir, lo que importa prioritariamente no es el mero cambio formal y legal del régimen de monarquía al de república, sino la vivencia, la implantación práctica, de los valores cívicos, éticos y democrático-republicanos en la actuación pública y privada, cualquiera que sea el régimen democrático de gobierno.
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Eloy Isorna Artime es socio de infoLibre.
El ideal republicano y la forma republicana de gobierno tienen en España su propia historia y el 153 aniversario de la proclamación de la Primera República española —el 11 de febrero de 1873— puede ser ocasión para repensarla.