Aberri Eguna

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Antonio García Gómez

El día de la patria vasca, natural, muy folklórica, muy inofensiva, muy rentable.

En el año 1932 el inefable Sabino Arana, gurú referente del Partido Nacionalista Vasco descubrió que su patria no era España, sino Vizcaya, gran patraña de las esencias vascas.

Qué se le va a hacer y qué bien que les ha ido a algunos, entre sobresaltos, cárceles, evoluciones inteligentes e interesadas, ya se sabe, hasta la actualidad presente tan inocua como calculada.

Entre ikurriñas, por cuya exhibición antes te llevaban a la cárcel y son un extraordinario adorno, colorista y lúdico, para un buen fin de fiesta, cada año, en una campa que recuerde la Arcadia inalcanzable, mientras los aguerridos mutillak eta neskak del PNV hacen como que son "patriotas" de lo suyo, de ¿la casa propia, la casa del padre? ... que ya cantó el poeta Gabriel Aresti con hondo sentimiento de andar por ... "esa casa", precisamente.

Y desde el año 1932 hasta hoy, con peores y mejores momentos. Dos tíos míos participaron en la infausta Guerra Vivil para defender "los derechos históricos" de la patria vasca. Uno de ellos perdió varios años de guerrero vencido, otro entregó su entereza vital y dejó de poder vivir con normalidad, había enloquecido ante tanto horror. Mi familia de Bilbao, por lo tanto, pagó con creces su cuota patriotera.

También los hermanos de otra tía mía, muy nacionalistas desde jóvenes, pasaron tiempo en comisarías y cárceles franquistas, enfervorizados por una patria en la utopía de sus ensoñaciones, para que recordásemos todos que en una dictadura las bromas eran inaceptables.

Para que la cosa no se descarriara, "el régimen" se encargó muy mucho de que, por ejemplo, se prohibiese el uso de la lengua vasca, el euzkera, porque el destino habría de ser "uno y universal", ¡por el imperio hacia dios!

Y así hasta la descomposición final, hasta que el pope Arzalluz diese con el ardid. Que unos "sacudieran el árbol", mediante más de 900 víctimas mortales y sufrimiento sin cuento, y los otros, los buenos, "los patriotas adocenados, domesticados", mediante filiación correspondiente al PNV, ya se encargarían de recoger el árbol.

Y así hasta el Aberri Eguna último, de hace muy pocas fechas, en el que se engolan las palabras "patria y leyes viejas" y se calcula cuál puede ser la rentabilidad más sustancial pasada por el matiz del nacionalismo de chirigota y cuenta contante y sonante.

Ahora que se les espera, con santa paciencia, a los nacionalistas de hoy, a que subrayen los Presupuestos de 2018, junto al resto de la derechona, PP y Ciudadanos, esos mismos presupuestos que ya se han enviado a Europa en los que "la letra y obra de la nueva forma de gobernar" queda establecida.

Y así se asegura que para el 2020, el gasto social habrá bajado a un 39%, cuando la media europea está en un 47%, y que los ingresos fiscales no pasarán del 38,7% de ese presupuesto a conseguir... ¿?

Menos mal que la ciudadanía nacionalista, periférica o imperialista, qué más da, ya va interiorizando que "no hay para más", y que el sacrificio, al menos para la mitad de la población es lo que el futuro les augura, así que a resignarse.

Y "madrecita, madrecita" que nos quedemos como estamos.

Y nada de enterarnos de las cosas de la política que eso nos producirá dolor de cabeza, y que los culpables sean los de costumbre, los de "la extrema izquierda", porque los de la derecha ya se encargarán de consolidar "la desigualdad", en nombre de la patria correspondiente. Porque saben que el egoísmo y la insolidaridad nos hará pensar que nosotros libraremos el abismo de la pobreza, por la disciplina de la derecha insolidaria y jerárquica frente a la izquierda que mantiene su defecto mayor, el de pensar y el de opinar, sin callar, incluso atreviéndose a discrepar. ¡Avíaos vamos!

Luego todo lo arreglaremos con unas pequeñas dosis de caridad que nos consuele y mantenga el estatus de los menos sobre los más.

Así que vivan "los días de la patria" y abajo los independentistas que no han caído en la cuenta que todo es un paripé de trileros.

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Porque todo es de mentirijillas y el cálculo y el juego político anda trufado de trampas entre puesta y puesta de escena, según les vaya bien o no.

 

Antonio García Gómez es socio de infoLibre

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