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¿Qué celebra la OTAN en su 70º aniversario?

Juan José Torres Núñez

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, ha declarado últimamente que “la UE y la OTAN son dos caras de la misma moneda” y que “cualquier intento de distanciar a Europa de Norteamérica no solo debilitará a la OTAN, sino que también debilitará a Europa”. Y ha afirmado que “somos la alianza más exitosa de la historia” porque “ha preservado la paz y ha evitado conflictos durante 70 años”. Estas breves citas nos permiten ver el vasallaje que mantiene Europa con las élites belicistas estadounidenses y la propaganda de la OTAN como fuerza de paz, que el secretario general intenta describir con una sarta de disparates y con la intención de que las mentiras propagandísticas las aceptemos como verdades irrefutables en un claro insulto a nuestra inteligencia.

Cuando en febrero de 2014 Estados Unidos dio un golpe de Estado en Ucrania por medio de una revolución de color, con el apoyo de Barak Obama y 5.000 millones de dólares, para instaurar un gobierno nazi en el patio trasero de Rusia, Stoltenberg en un momento tan delicado que nos puso al borde de una conflagración mundial, no tardó en responder que “la OTAN está, sin lugar a duda, al lado de Ucrania”. Lo que hizo fue repetir las palabras de sus jefes estadounidenses y demostrar que es una persona muy peligrosa para el puesto que desempeña. Esta provocación flagrante, que sigue sucediendo a día de hoy, refleja que ni Stoltenberger ni Washington han aprendido nada de lo que el profesor estadounidense, Stephen Cohen, ha advertido al decir que “acercarse a la frontera de Rusia es una idea terrible”. Si la OTAN no lucha contra el terrorismo, ¿cuál es su papel?, se pregunta el profesor Cohen. La obsesión enfermiza de Stoltenberg por la posibilidad de un ataque ruso y la ofuscación total de la razón de los Estados Unidos por mantener la hegemonía y el control del mundo, ponen en sumo peligro nuestra existencia. ¿Por qué el destructor lanzamisiles estadounidense, USS Carney, se sumó a otro navío de la clase Arleigh Burke, USS Ross, para realizar operaciones de seguridad marítima en el mar Negro? ¿Por qué entró en el mar Negro el destructor británico HMS Duncan? Las provocaciones de destructores de la OTAN en las fronteras de Rusia como demostración de fuerza, no puede traernos ninguna paz.

La OTAN ni ha preservado la paz ni ha evitado conflictos porque es una organización belicista. Como ha señalado el senador estadounidense Richard Black, “la OTAN debe disolverse”, pues “su existencia ya no tiene ningún sentido. Solo puede conducirnos a una confrontación nuclear” (véase mi artículo La OTAN: un mundo irreal). Sabemos que se creó el 4 de abril de 1949 como una alianza defensiva, pero se transformó en una “estructura militarista y agresiva”. Hoy, en su 70º aniversario, no tiene nada que celebrar. Después de que el Pacto de Varsovia, creado en mayo de 1955 como contrapeso de la OTAN y disuelto en 1991 con el derrumbe de la URSS, “se pensó que, tras el final de la Guerra Fría y la desaparición del Pacto, la OTAN seguiría el mismo camino, pero ha ocurrido lo contrario: se ha ampliado hasta los países bálticos, con Polonia como punta de lanza sobre territorio ruso”. Así lo explica Augusto Zamora R. en su libro Política y geopolítica para rebeldes, irreverentes y escépticos (3ª edición ampliada).

Si hablamos de la OTAN como una organización que ha preservado la paz y ha evitado conflictos durante 70 años, significa que olvidamos las guerras criminales de Afganistán, Irak, Libia y Yugoslavia. Estos cuatro ejemplos demuestran las grandes mentiras que nos contaron, creyendo que éramos imbéciles. La crisis constante de identidad que padece la OTAN se debe a que ya no existen las razones que propiciaron su creación. Por tanto, al ser una organización militar, creada para la guerra, cuando no hay guerra necesita inventar un enemigo como Rusia y China para mantener el complejo militar-industrial produciendo armamento letal a buen ritmo, de lo contrario la OTAN pierde su razón de ser y queda “obsoleta” y con “muerte cerebral”. Sus miembros se reúnen periódicamente para hablar de escenarios de guerras, creando un mundo irreal en vez de ver las formas de cómo crear un mundo en donde se pueda restaurar la dignidad humana y la paz.

Como no podemos hablar de todas las guerras criminales de la OTAN en este artículo, citemos brevemente la invasión de Yugoslavia, ahora que también se cumplen 20 años de aquel 24 de marzo de 1999, a las 19:45, hora local, cuando empezó la operación Fuerza Aliada ordenada por EE UU y seguida por sus vasallos, en que la OTAN destruyó el país. Un acto criminal que

(véase en este medio el artículo de Alberto Mesas, Belgrado 20 años después de los bombardeos de la OTAN: “Europa siempre nos ha maltratado”. Si Rusia no se hubiera encontrado en un estado tan débil en aquel momento, la OTAN no hubiera invadido Yugoslavia. Hoy, gracias al milagro del resurgimiento de Rusia, Siria no ha desaparecido, como le ocurrió a Yugoslavia.

Javier Solana, que últimamente hemos visto en televisión muy sonriente, era el secretario general de la OTAN cuando se destruyó Yugoslavia. Él “ordenó los ataques sobre lo que quedaba de Yugoslavia (Serbia y Montenegro) [y] lo hizo [con el apoyo de Tony Blair y de Bill Clinton], sin el consentimiento del Consejo de Seguridad de la ONU, una decisión que suscitó controversia y acusaciones de crímenes de guerra por la muerte de civiles en, al menos, 90 incidentes”, subraya Mesas. Claro, después de las mentiras que nos contaron, “se supo que la Alianza Atlántica había llegado a utilizar ucranio empobrecido en varias de las más de 23.500 bombas que arrojó, escudándose en la inexistencia de un texto que prohibiese expresamente su uso”, añade Mesas. El bombardeo duró 78 días y se realizaron 37.465 operaciones aéreas (480 al día). Hubo más de 2.000 muertos, entre ellos 79 niños.

Pero este caso no es el único. También lo vimos en la invasión de Irak, sin el consentimiento del Consejo de la ONU. El pretexto para justificar sus crímenes fue que Irak tenía armas de destrucción masiva. Todos sabemos que fue otra gran mentira, aunque el ex presidente de España, José María Aznar, siempre afirmó la existencia de esas armas, a pesar de la evidencia de las pruebas. Por tanto, Solana y Aznar participaron en el genocidio cometido por la OTAN en estos dos casos. Estados Unidos y Gran Bretaña también iniciaron los ataques aéreos contra Afganistán, sin la autorización del Consejo de seguridad de la ONU. Vemos, pues, que el plan de guerra de la OTAN se repite, sin la exitosa historia que Soltenberg cacarea.

Como escribe Zamora, los países de la OTAN empezaron “una brutal campaña propagandística contra Serbia, acusando a su gobierno de hacer limpieza étnica contra los albano-kosovares, de asesinatos en masa, violaciones y existencia de ‘campos de la muerte’”. Yugoslavia tuvo que rendirse. Pero el resultado, sin embargo, “fue la limpieza étnica de los serbios de Kosovo, la ocupación de la provincia por las tropas de la OTAN y la imposición, por ésta, de la independencia de la provincia serbia, contradiciendo así uno de los principios fundamentales del Derecho internacional, como es el de la integración territorial de los Estados”. Por esta razón España no ha reconocido la independencia de Kosovo ya que, como observa Zamora, “el caso de Kosovo dinamita en sus cimientos el orden jurídico mundial [porque] impone la secesión de un territorio por medio de la fuerza […]. La ocupación de Kosovo por la OTAN dio lugar a una limpieza étnica de serbios por los albano-kosovares. La OTAN, por tanto, ha validado otro crimen de lesa humanidad, como es la práctica de la limpieza étnica”. Según Zamora, “la OTAN llevó al poder a una organización terrorista como era el UÇK. Con el poder sobre la provincia, Kosovo pasó a convertirse en un Estado fallido más y en refugio de organizaciones criminales, que trafican desde con personas hasta con órganos humanos”.

En esa operación Fuerza Aliada, con la Unión Europea a las órdenes de EE UU, se cometió un genocidio en nombre de la “libertad”, la “democracia”, la “paz”, la “justicia” y los “derechos humanos”, términos que no significan nada porque como advierte Zamora, se emplean “para disfrazar guerras de agresión”. Aznar sigue buscando las armas de destrucción masiva y Solana las pruebas de las atrocidades que la OTAN denunció para justificar su genocidio. Hasta ahora, ni se han encontrado las armas ni los supuestos campos de la muerte ni las “supuestas fosas comunes con miles de albano-kosovares asesinados por los serbios”.

Esta vida absurda que nos han impuesto las élites belicistas estadounidenses, que carece de sentido con sus mentiras y su sistema neoliberal que crea cada día más pobres y más ricos, con más de 800 bases militares alrededor del mundo, incluyendo España, para acorralarnos y controlarnos con miedo y pretextos, es un insulto hiriente a nuestra inteligencia. Tenemos, pues, que actuar y decir sin ambages No a la OTAN y No a las bases norteamericanas que hay en España, ya que podrían causar por accidente otro Palomares de consecuencias imprevisibles. No queremos nada de esto. Lo que en realidad deseamos es un feliz año nuevo 2020 lleno de paz, sin mentiras y sin las guerras permanentes que la OTAN nos ofrece. ___________

Juan José Torres Núñez es socio de infoLibre

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