La consulta médica

Rafael Sánchez Sánchez

Hace unos días, mientras esperaba para pasar a la consulta de mi especialista de digestivo, recurrí a un juego de móvil para que se me hiciera más amena la espera. Cuando estaba enfrascado en encajar de la mejor forma posible las piezas del Woodoku, llegaron a mis oídos desde el lado izquierdo de la sala de espera los “efluvios” de una inesperada tertulia política. Una mujer le decía a otra que tenía al lado, con ímpetu, y yo diría que hasta con indignación:

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-Es que este hombre es un dictador. Está dispuesto a pactar con quien haga falta para seguir en el poder, y le da igual todo. Es como dice el refrán: “Encima de puta pone la cama”.

Otra mujer de similar tendencia política dijo sin inmutarse:

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-Es que es de vergüenza este hombre, fíjate en la “chusma” de inmigrantes que nos ha traído y todo para que le voten.

Otra tertuliana, diremos que más moderada, hacía su propio análisis del resultado de las últimas elecciones andaluzas:

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-Qué pena que Juanma Moreno no haya conseguido la mayoría absoluta, menudo “lío” vamos a tener

Tengo que reconocer que me quedé impactado por la intensidad de la tertulia, pero muy especialmente por la mujer que tildó de dictador a Pedro Sánchez. Ganas me daban de decirle que si en España hubiera una dictadura ella no se habría podido expresar con tanta libertad, pero evidentemente no merecía la pena y opté por el silencio. Poco después, esta vez curiosamente por el “flanco derecho” de la sala de espera, llegó a mis oídos una dosis de realidad que sin duda desconocían o preferían ignorar las tertulianas que tenía a mi izquierda. Un hombre se acerca al mostrador y hace una interesante pregunta:

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-Mire, vengo de un hospital público y me han mandado una gastroscopia y, como evidentemente tardarán mucho tiempo en darme la cita, vengo a que me diga cuánto me costaría hacérmela aquí. 

Se me ocurrió pensar en lo sano, lo democrático y lo bueno que sería a todos los niveles que en el sistema educativo actual hubiera una asignatura que podría llamarse “Formación política para la democracia”

Con una simple pregunta este hombre reflejaba la situación de la sanidad pública, tema que, por conocido, no es necesario abordar, al menos en este momento. Pero volviendo a los exabruptos vertidos por la primera tertuliana, llegué de forma inmediata a una conclusión muy clara e indiscutible, y es el clamoroso éxito de la propaganda en redes sociales y medios de comunicación de la extrema derecha que representa Vox y su líder, Santiago Abascal. Pero una vez más tuve claro que este éxito, esta eficacia propagandística, se debe a la incultura política que, a estas alturas de nuestra democracia, afecta a amplias capas de la sociedad con diferencias, claro está, según la comunidad autónoma de la que hablemos. Esta conclusión me llevó a una reflexión más y a una especie de viaje al pasado de nuestro país, más en concreto a la dictadura franquista. A mi cabeza vino la etapa educativa en la que se estudiaba una asignatura obligatoria: “Formación del espíritu nacional”, más conocida por sus siglas FEN. Se me ocurrió pensar en lo sano, lo democrático y lo bueno que sería a todos los niveles que en el sistema educativo actual hubiera una asignatura que podría llamarse “Formación política para la democracia”.

El tema no es baladí, sobre todo si nos paramos a pensar en el desconocimiento que tienen los jóvenes de la figura de Franco y el indiscutible crecimiento de Vox en la juventud española. Poco después llegó mi turno y, con la mente ilustrada por la inesperada tertulia política, pasé a detallarle mis problemas digestivos a mi especialista. 

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Rafael Sánchez Sánchez en socio de infoLibre.

Hace unos días, mientras esperaba para pasar a la consulta de mi especialista de digestivo, recurrí a un juego de móvil para que se me hiciera más amena la espera. Cuando estaba enfrascado en encajar de la mejor forma posible las piezas del Woodoku, llegaron a mis oídos desde el lado izquierdo de la sala de espera los “efluvios” de una inesperada tertulia política. Una mujer le decía a otra que tenía al lado, con ímpetu, y yo diría que hasta con indignación:

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