La España en blanco y negro

Ximo Estal

Desgraciadamente estamos viendo que España, por la irracionalidad de un partido ultraconservador y apoyado por la insensatez del partido de derecha retrógrada y de una Iglesia católica veleta, lo que se puede denominar “el trío nacional católico”, están convirtiendo la España del siglo XXI en una nación en blanco negro, más propia del siglo XX e incluso de finales del siglo XIX.

Es triste ver cómo se vuelve a plantear, en el siglo XXI, temas que ya se superaron incluso a finales del siglo XX. Temas como los derechos de los colectivos LGTBI, el derecho de las mujeres y de la ley de violencia de género. De la ley de memoria democrática. E incluso de volver a cambiar la toponimia de calles que tenían nombre de genocidas o torturadores para volver a ponerlas, para así certificar que la España en blanco y negro que impusieron y mantuvieron todavía persiste, pues ellos “vencieron”. Triste, muy triste.

Basta ya, dejemos el blanco y negro y pasemos al color

Pero todavía vemos esa España en blanco y negro si observamos cómo mantienen una absurda argumentación irracional, anclada en el costumbrismo y la defensa de una cultura basada en conceptos retrógradados y doctrinales. No hay más que ver las procesiones  en muchas ciudades españolas, que más parecen una película de Berlanga que una demostración de fe. 

Triste, muy triste ver que todavía se defiendan postulados y actuaciones que reflejan más una España en blanco y negro del siglo XIX o el XX que una España moderna y del futuro y progreso del siglo XXI.

Basta ya, dejemos el blanco y negro y pasemos al color. La democracia lo necesita y eso no significa romper, ni denigrar nada, sino progresar y respetar a todos y todas  y no solo a los que se consideran “vencedores”.

La dictadura acabó, o por lo menos eso creo, aunque a veces muchos lo estamos dudando.

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Ximo Estal es socio de infoLibre.

Desgraciadamente estamos viendo que España, por la irracionalidad de un partido ultraconservador y apoyado por la insensatez del partido de derecha retrógrada y de una Iglesia católica veleta, lo que se puede denominar “el trío nacional católico”, están convirtiendo la España del siglo XXI en una nación en blanco negro, más propia del siglo XX e incluso de finales del siglo XIX.

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