Europa tiene más cerca su Este que su Oeste

Eduardo Vazquez Martul

Historiadores comentan que una de las razones de los intentos de conquistar Rusia por parte de imperios y ejércitos europeos ha sido –aparte del afán de conquista– que desde la vasta Ucrania y Polonia hasta Moscú no existen montañas ni desfiladeros que impidan su invasión, es casi una continua llanura. En la historia monárquica europea ha habido estrechos lazos entre Europa y Rusia, no olvidemos que la reina Victoria de Inglaterra, la "Abuela de Europa", conectada por sangre con casi todas las casas reales europeas, incluyendo a los Romanov, los últimos zares. Aunque no eran parientes cercanos directos, compartían lazos que no han impedido tensiones que precedieron a la Primera Guerra Mundial, en la que sus sobrinos y nietos se enfrentaron, y que el gran imperio inglés jugó un papel relevante. Casi debiera considerarse como una guerra civil entre sus súbditos que separó a Europa. Pero incluso en tiempos más cercanos, ha habido intentos de invasión de la "Madre Rusia".

Churchill, o incluso el general Patton, sugirieron prolongar la II Guerra Mundial y combatir la Rusia comunista y su vasto imperio, la URSS, liderada por Stalin. Quizás temían el poder militar y sobre todo la capacidad de lucha y sacrificio del ejército rojo. Con los acuerdos de Yalta se dividió Europa en áreas de influencia: la URSS frente a la Europa libre y democrática. Fue el comienzo de la Guerra fría que duró hasta que Gorvachov en 1991 puso fin a un régimen comunista totalmente colapsado. El capitalismo sustituyó a medias al sistema político soviético, originando grandes crisis internas y desmembración de las antiguas repúblicas soviéticas. La OTAN contrariamente no desapareció e incluso fue un actor fundamental en la nueva configuración de Europa tras la intervención en la partición de Yugoeslavia. Todos estos hechos históricos han roto el equilibrio mundial que existía entre dos mundos y sus ideologías: la comunista-soviética frente a las democracias de EEUU y sus aliados europeos.

Solo imaginemos el gran poder económico, científico y cultural de una UE unida a la inmensa Rusia, con fuertes pactos bilaterales. ¿Si Trump puede negociar con Rusia, por qué no Europa?

Europa aceptó el pacto, se mantuvo sumisa, solo individualidades como De Gaulle predijeron el peligro de la sumisión, y se creó la Forçe de frappe, una fuerza de disuasión nuclear al margen de la OTAN. Después de este intento de patriotismo europeo, vino el silencio, la falta de liderazgo y equivocaciones que se han manifestado muy recientemente en el conflicto de Ucrania. Otra vez EEUU, alentada por la falta de liderazgo, considera que la UE es suya y campo de batalla. Calentó el conflicto para hacer negocio. Está muy claro ante los derroteros actuales de la política expansionista de Trump. El objetivo no solo era impedir la conquista del Donbás por Putin, sino romper los negocios (gas y petróleo) entre Europa y Rusia. El planteamiento actual de la política global no va de alianzas sino del poder del más fuerte. El enemigo, que ahora se quita la máscara, ya no solo es Putin sino también Trump, que cambia las reglas de juego a su antojo. Desea mercados sumisos, no aliados. Como nuevo emperador deja claro que solo él puede negociar con Rusia o China. A Europa le toca obedecer como un verdadero súbdito, ceder Groenlandia y todo capricho del nuevo dictador. "O conmigo o contra mí”, es la frase, esencia de cualquier totalitarismo. 

Es la oportunidad para la Unión Europea, mirar hacia el este. En vez de océanos, solo hay una gran llanura. Se perdió la oportunidad –con la caída del soviet y la URSS de democratizar la vasta y rica madre Rusia. Solo imaginemos el gran poder económico, científico y cultural de una Europa unida a la inmensa Rusia, con fuertes pactos bilaterales. ¿Si Trump puede negociar con Rusia, por qué no Europa? El mundo estaría más equilibrado, Europa con Rusia frente a un EEUU que está sufriendo la crisis de su imperio y quiere arrastrar al mundo al caos, y China con su poder observando cómo se mueven las fichas del tablero. 

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Eduardo Vázquez Martul es socio de infoLibre.

Historiadores comentan que una de las razones de los intentos de conquistar Rusia por parte de imperios y ejércitos europeos ha sido –aparte del afán de conquista– que desde la vasta Ucrania y Polonia hasta Moscú no existen montañas ni desfiladeros que impidan su invasión, es casi una continua llanura. En la historia monárquica europea ha habido estrechos lazos entre Europa y Rusia, no olvidemos que la reina Victoria de Inglaterra, la "Abuela de Europa", conectada por sangre con casi todas las casas reales europeas, incluyendo a los Romanov, los últimos zares. Aunque no eran parientes cercanos directos, compartían lazos que no han impedido tensiones que precedieron a la Primera Guerra Mundial, en la que sus sobrinos y nietos se enfrentaron, y que el gran imperio inglés jugó un papel relevante. Casi debiera considerarse como una guerra civil entre sus súbditos que separó a Europa. Pero incluso en tiempos más cercanos, ha habido intentos de invasión de la "Madre Rusia".

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