El empresario de la segunda estafa al equipo de Almeida dice que 'solo' se quedó 175.000 euros de las mascarillas
El caso Sinclair, en el que se investiga una segunda estafa con material sanitario al Ayuntamiento de Madrid en lo peor de la pandemia, entra en una fase inédita con la aparición del principal investigado, Philippe Solomon. Tras meses de infructuosa búsqueda por medio mundo, el misterioso empresario franco-israelí remitió el pasado mes de septiembre al Juzgado de Instrucción nº30 de Madrid, encargado de las pesquisas, varios escritos de alegaciones. En uno de ellos, al que ha tenido acceso infoLibre, Solomon sostiene que él solo recibió por sus trabajos alrededor de 175.000 euros de los 2,5 millones que el consistorio abonó por las mascarillas. El resto del dinero, especifica, se destinó a la obtención del material sanitario, intermediarios y transporte.
La existencia de esta segunda estafa al equipo de José Luis Martínez-Almeida se conoció a través de la investigación del caso mascarillas, por el que ha sido condenado el empresario Alberto Luceño. Se centra en un contrato para la adquisición de medio millón de cubrebocas adjudicado a finales de marzo de 2020 a la consultora estadounidense Sinclair&Wilde LTD por 2,5 millones de euros, a un precio unitario de cinco euros. En la operación bajo la lupa, además, intermedió una empresa española –Aifos Servicios Legales y Consultoría–, que logró entrar en contacto con el consistorio a través del concejal del PP y presidente del Pleno de Madrid, Borja Fanjul Fernández-Pita.
La investigación judicial arrancó en marzo de 2021, a raíz de un atestado policial que ponía de manifiesto el carácter inservible de las mascarillas entregadas –no cumplían con los estándares normativos– y planteaba un posible delito de estafa agravado. Una causa que, sin embargo, se cerró provisionalmente ante la imposibilidad de localizar al principal investigado. Y así, guardada en un cajón, estuvo durante casi un año. Un informe policial en el que se aportaban nuevos datos sobre el supuesto estafador, un empresario franco-israelí que opera con varias identidades, permitió la reapertura de un caso que avanza lentamente casi un lustro después.
La localización y toma de declaración del investigado, que habitualmente utiliza la identidad de Philippe Víctor Chaim Hababou y que dispone de tres pasaportes –francés, israelí y de Guinea Bissau–, ha sido desde el principio el gran obstáculo en la investigación. Se libró comisión rogatoria a las autoridades del Reino Unido para dar con él. Y solicitud de asistencia judicial a Estados Unidos. Al final, ante la imposibilidad de tomarle declaración, el instructor del caso, el magistrado Jorge Israel Bartolomé, acordó el pasado mes de abril prisión preventiva, comunicada y sin fianza para Solomon y la emisión de una orden europea de detención y entrega, búsqueda que, según especifican fuentes jurídicas, "aún está vigente".
Proveedores, intermediarios, transporte
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En los últimos meses, sin embargo, varios escritos a nombre de Solomon han llegado al juzgado. En uno de ellos, fechado el pasado 30 de septiembre, el empresario alega que "no ha dispuesto ni ha incorporado" para "sí mismo" los 2,5 millones de euros que la Empresa Municipal de Servicios Funerarios y Cementerios de Madrid, que ejercía en pandemia como órgano de contratación del consistorio de la capital, abonó en dos pagos a Sinclair&Wilde LTD. De esa cantidad, expone, él "recibió" por su "intermediación y trabajo" dirigido a proveer las mascarillas 205.694,37 dólares, equivalentes a 175.462,23 euros en base al tipo de cambio diario del conversor de divisas del Banco de España a fecha 29 de septiembre.
El resto, asegura, se destinó "a proveedores, intermediarios, transporte y demás costes". Algo que intenta acreditar con los datos de la cuenta donde el Ayuntamiento de Madrid ingresó los 2,5 millones. Abierta en noviembre de 2017 a nombre de Sinclair&Wilde, la misma registró solo entre el 1 de marzo y el 31 de diciembre de 2020 un total de 79 movimientos, según los documentos aportados a la causa a través de una comisión rogatoria. De ellos, 61 fueron salidas de fondos, por un total de 4,4 millones de dólares –unos 4 millones de euros al cambio de la época–. Y 18 fueron ingresos, por un montante de 4,24 millones de dólares –unos 3,9 millones de euros al cambio de la época–.
En su escrito, el empresario relaciona hasta once millones con la compraventa de las mascarillas. Así, por ejemplo, recoge una transferencia de 945.000 dólares a Victorian Linen & Craft como proveedor y otra de 540.000 dólares a un "proveedor turco". El cuadro aportado también incluye otras cuatro en concepto de transporte, dos por asesoramiento legal y tres más en concepto de "intermediación". Entre ellas se encuentra un pago de 33.549 dólares –30.000 euros al cambio– a una cuenta bancaria española, un movimiento sobre el que el magistrado ya puso en su día la lupa. El beneficiario, un tal Said A.